Unifamiliar en el centro de Madrid

Hoy me quedo en Madrid, en mi ciudad, no me voy a buscar belleza a ningún otro sitio teniéndola tan cerca. El 2021 sigue cebándose con España, con el mundo entero, pero lo de Madrid es incomprensible, no nos hemos recuperado de una y ya estamos metidos en otra. Dicen que vivamos y disfrutemos de los pequeños momentos porque las tortas vienen solas, una afirmación muy sabia, aunque creo que cada uno lleva las cosas a su manera y a mí, todo esto me viene grande.

Cambiando de tema y con la mirada puesta en algo más amable, os traigo una casa unifamiliar en el centro de Madrid, un capricho que no rechazaríamos ni los que nos hemos ido a vivir fuera de la capital para precisamente, tener ese espacio que en la ciudad es tan difícil de conseguir. Claro que o te llega en forma de herencia —como es el caso de esta vivienda— o tienes una buena cuenta corriente para asumir lo que una vivienda de estas características, puede costar en la ciudad.

El chalet centenario, pertenece a lo que se denominaban «casas baratas» a principios del Siglo XX. Ubicado en una de las colonias que se construyeron en su momento para destinarlas a los trabajadores del campo que migraban a Madrid. Por entonces, estaban a las afueras de la ciudad, pero la capital creció y estas casas, quedaron integradas en céntricos barrios y adquiridas posteriormente por la burguesía.

En este caso, ha pertenecido desde los años 20 a una misma familia. Cuenta su propietaria actual, que ha llegado a ver la cocina en siete lugares diferentes. De esta última reforma se encargó el equipo de Ramisa Projects & Fun, cuyo objetivo fue actualizar la vivienda preservando la historia de la misma y por otro lado, dejar que la luz lo inundara todo. Para ello, se instaló una claraboya en el tejado que permite iluminar desde el techo hasta el sótano.

Por otro lado, se optó por una planta abierta, desde la entrada se puede divisar el salón, el comedor y la cocina, además del patio interior, desde donde también entra gran cantidad de luz. Sorprende la cocina ¿Sabíais que es tendencia enfatizar los techos? Quizás no sea del gusto de todo el mundo, pero no me negaréis que tiene una efectividad aplastante.

En el caso de esta vivienda, se colocaron azulejos artesanales de origen marroquí en el techo de la cocina, el verde recuerda a la vegetación que asoma por los ventanales. Además, alrededor de la campana empotrada en el techo, se construyó una urna de cristal y hierro fundido que se lleva todo el protagonismo. La cocina minimalista, contrasta con la preciosa alacena de una de mis tiendas favoritas de El Rastro, Antigüedades El Jueves.

En la planta superior se encuentran los dormitorios, donde los techos altos, los ornamentos y la mezcla de mobiliario antiguo y moderno, sigue con la misma tónica. El baño está revestido al completo por microcemento, exceptuando el suelo donde se ha utilizado adoquín portugués de Francisco Parada.

En cuanto a la decoración, me encanta la mezcla, una deco muy fresca que combina muy bien con la solera de la vivienda. Destaco algunas piezas como la mesa «Xanthippi» de Coco-Mat frente al sofá, los pufs y cojines de Gancedo, la lámpara de comedor de Ofelia Home Decor (otra de mis tiendas «Top») o las mesitas de noche de Guáimaro (otro referente para mí). Ah! por cierto, todas las tiendas son de Madrid :-)

¿Qué os parece esta maravilla de casa? A mí me ha enamorado.

Imágenes: El Mueble

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