Un punto de inflexión

Soy de las personas que piensan que las cosas que nos pasan en la vida tienen una razón de ser, os diré a qué viene esto. Hace un par de meses conocí el blog de Deborah, Oye Deb, blog del que ya os hablé en su día,  pero si os lo perdisteis os recomiendo que paséis por allí. No quiero extenderme en este punto porque sería el post más largo de la historia.

El caso es que esta persona ha llegado a mi vida en el mejor momento, o el peor según se mire. Me invadía un sentimiento de frustración muy grande (aún lo tengo, pero vislumbro luz al final del túnel), demasiado trabajo para poco reconocimiento. No quiero decir que no guste mi blog, en ese sentido me siento muy satisfecha, sólo que ha dejado de ser suficiente para mí, busco algo más, busco levantarme y poder comer de lo que me gusta, quiero pensar que mi tiempo es tan valioso como el de los demás, en definitiva busco que mi pasión se convierta en mi profesión. En una palabra, busco mi felicidad.

Este fin de semana estuve en Girona junto a un grupo de chicas que tenían las mismas inquietudes que yo, fuimos a dar un curso intensivo a casa de Deborah. Cada una salió de esa casa con la cabeza llena de ideas, muy ilusionadas y con proyectos muy dispares, pero todas con un mismo objetivo, vivir de lo que nos gusta. Obviamente no voy a saltar a la piscina así como así, iréis descubriendo cosas nuevas en el blog poquito a poco, las cosas hechas con mimo llevan su tiempo, hoy sin ir más lejos podéis ver que me he unido a la RED Facilísimo. No sé si me «estrellaré» al final, pero prefiero darme el tortazo antes que quedarme pensando que no lo intenté.

Como el tiempo es mi hándicap ya lo sabéis, Deb me dio la clave para avanzar, me dijo que por qué seguir acumulando contenidos si ni siquiera yo misma recuerdo lo que he publicado en cinco años… Así que le tomo la palabra, estaré algún tiempo retomando antiguos post que de otra manera quedarían en el olvido. Para los que sois nuevos por aquí os permitirá conocerme mejor, los que me seguís desde antaño espero que sigáis disfrutando con ellos y a mí me dejará ese tiempo libre para trabajar en mi proyecto. Eh! pero no os despistéis, ya sabéis que no puedo parar un minuto, así que de vez en cuando colaré alguna reseña nueva, cuando encuentro algo que me hace vibrar no puedo dejar de compartirlo.

Dicho esto, he buscado un post que hablaba de mis sueños (de esto hace ya dos años), hoy os pongo de testigos y os digo que no quiero esperar más a que se cumplan, al menos sin haberlo intentado…

Melian Randolph. Post original – 2 de enero de 2012

¿Qué tal vuestro comienzo del año? Estamos en esos días de reflexión donde todos nos hacemos las típicas preguntas, qué queremos para el nuevo año, cuáles son nuestras metas; propósitos que por desgracia la mayoría de las veces se quedan en deseos. Pero ¡qué demonios! qué sería de un nuevo año sin planificar mil cosas para luego no cumplirlas, también es tradición. Mis deseos son tan improbables que tendré que seguir soñando…

Así que mejor vuelvo a la realidad y comienzo el primer post del año con el estudio de decoración Melian Randolph. Me parece curioso no haberlo reseñado con anterioridad, ya que el trabajo de las hermanas Victoria y Sylvia Melián lo había visto en numerosas ocasiones. En concreto hay una foto que quedó adherida a mi retina nada más verla, puede que a vosotros también os resulte familiar. Se trata del office presidido por un gran mapa mundi que da todo el protagonismo a una de las paredes, junto a otra no menos impactante, repleta de espejos de sol. La imagen es parte de «una reforma en Madrid» publicada en la revista Nuevo Estilo, y sin duda mi proyecto favorito. Lo definiría como «elegancia en blanco y negro» en compañía de clásicos del diseño, antigüedades y arte.

¿Hay mejor manera de empezar el año?…

Ático en Claudio Coello

Melian Randolph

Melian Randolph

(más…)