En El Puerto de Santa María

¿Sois de campo o de mar? Yo siempre digo que mi medio natural es el agua y que en otra vida debí ser pez, quizás sea porque soy Cáncer, no sé. Sabéis que adoro la naturaleza y tengo la suerte de poder disfrutar de ella cada día. Vivo a las afueras de Madrid con lo que tengo el campo a dos pasos de casa y mi segunda residencia está literalmente, metida entre pinares. Pero también necesito mi dosis de mar al menos una vez al año, porque adentrarme en «mi medio», o sencillamente sentarme en la orilla y mirar al infinito, o lo que es mejor, caminar por la playa, me hace desconectar y cargar pilas, esas que ahora tengo bajo mínimos.

Como veis las casas de verano me susurran al oído, igual que aquel hombre que susurraba a los caballos en la conocida película. Sólo puedo ver destinos que me inviten a hacer un parón. Hoy ha tocado El Puerto de Santa María, en Cádiz, sitio en el que ya he estado y tengo pendiente volver desde que se mudó allí mi prima. En realidad lo tendría bastante fácil.

Esta vivienda fue reformada por la interiorista Belén Ferrándiz y a petición de los propietarios quisieron emular la estética de las casas ibicencas (un capricho como otro cualquiera, porque aunque Ibiza es precioso, Cádiz igualmente lo es). La reforma fue integral para abrir los espacios, dejarlos amplios y despejados para poder ser compartidos con mayor facilidad entre familia y amigos. Así, en la planta baja, se han sustituido los tabiques por dos grandes cerramientos en hierro y cristal que permiten independizar o abrir las estancias a demanda. Pueden unir o separar el comedor de la zona de office, así como independizar la entrada y pasillo del salón, pero siempre manteniendo la comunicación visual. A ello también contribuye la paleta de colores donde el azul, es el hilo conductor (incluso en los cerramientos).

Para potenciar también la sensación de espacio continuo, se ha utilizado en toda la planta un mismo suelo. Se trata de un porcelánico de gran formato de Gunni & Trentino que imita caliza. Sin embargo, en los dormitorios se dejó la compartimentación existente, aunque se actualizaron tanto las áreas de dormir como el vestidor y los baños.

Respecto a la decoración, obviamente se buscaron referencias del estilo ibicenco, muchos de los muebles de hecho fueron comprados en la isla pitiusa. Como era de esperar las fibras vegetales, el yute, el cáñamo, el algodón, las maderas en tonos naturales, y los textiles, cobran mucho protagonismo. Estos últimos, los vemos incluso en el panelado de las puertas de los armarios, las alfombras tampoco pueden faltar tanto en el interior como en el exterior.

La entrada de la vivienda ya es una declaración de intenciones, se puede predecir lo que vendrá después. De ahí quiero destacar la maravillosa puerta india que han adaptado como corredera y que separa el salón del hall. En el salón vemos que el bambú es el protagonista, yo le he echado el ojo a las lámparas de azulejos portugueses con pantallas de Otherlamps. Como en la zona de estar, donde me llaman la atención las mesas de centro gemelas de Batavia, que dan calidez al conjunto.

Tanto la mesa de comedor como la del office, que están en espacios contiguos, se han realizado en pino con efecto envejecido, ambas a medida, de tal manera que si fuera necesario se pueden juntar y dar cabida a muchos comensales. Las preciosas sillas del office en verde son de Sika-Design y la lámpara de fibras de Sluiz. Es una de las zonas que más me gusta de la casa, como el aparador de pino con puertas de gallinero que recorre el pasillo y que me parece súper practico, de Dolz Colección.

El exterior se ha dividido en dos ambientes, comedor y estar. Me gusta que en esta casa muchas de las mesas sean redondas, porque invitan a la conversación y en verano que todo va más lento y las sobremesas se hacen más largas, creo que es una manera de fomentar una mejor comunicación. En esta ocasión se trata de una mesa de hierro lacado y mármol acompañada por unas sillas de bambú de HK Living.

Podemos ver también unas esculturales escaleras que suben al solárium, destacadas gracias a la pintura en azul, aunque digo yo ¿Quién quiere solarium teniendo esa piscina con un jardín tan acogedor? o mejor aún ¿con el mar a dos pasos?

¿Alguien más por aquí con mono de mar?

Fotografía: Patricia Gallego para Elle Decor / y Belén Ferrándiz

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Casa Decor 2022

Ayer pasé la tarde con mi amiga Carla, de @thedecosoul, en Casa Decor. Echamos de menos a Carmen de @decoralinks que, en principio iba a venir con nosotras, fue mi acompañante el año pasado, pero finalmente tuvo que ir con su equipo de JUMP into DESING. Parece que me las turno por ediciones, no conseguimos ir las tres a la vez, debo ser muy afortunada porque siempre soy yo la que disfruto de la compañía de una u otra.

Para seros sincera, este año se me ha quedado algo flojo. Ya lo intuía según iba viendo la visita de otras personas en redes. Quizás sea porque el edificio es más pequeño que en otras ocasiones, aunque su situación no puede ser mejor (en plena calle Goya), pero algunos espacios eran pequeños, poco iluminados, algo laberínticos y en definitiva, quedaban deslucidos. No todos, claro está, como siempre ha habido momentos de mandíbula abierta, baba colgando y cierta ansiedad por querer lo que no puedes tener.

Como en casi todas las ediciones, las cocinas han tenido un gran protagonismo. Independientemente de la firma, este año se apuesta por la innovación técnica y de materiales, el respeto al medio ambiente. Se buscan soluciones únicas para cada proyecto, con sistemas para integrar en estos espacios cualquier tipo de necesidad así, podemos ver en muchas de ellas puertas escamoteables que ocultan por ejemplo zonas de desayuno, u otras que se deslizan para descubrirnos una completa zona de lavado, también enormes vitrinas con cristales ahumados y luz led en su interior, todo diseñado al gusto y necesidades del cliente. De igual manera, el efecto mármol en las encimeras es tendencia, sin tener que sacrificarnos con un material poroso y de difícil mantenimiento, lo conseguimos con otros como porcelánicos o el Neolith consiguiendo el bonito efecto de la veta sin tenernos que preocupar por lo demás.

Las posibilidades en cocinas son infinitas. Como veréis en las imágenes las hay más clásicas y más modernas, pero estos patrones se repiten en todas.

Por hacer menciones aparte, ya que escribir sobre cada espacio sería demasiado lago y siempre podéis leerlo en la web oficial de Casa Decor, Carla y yo estuvimos bastante entretenidas hablando con la chica del Espacio Natuzzi decorado por Manuel Espejo, a raíz del sofá. Un sofá modular, escultórico, tan bello, que no necesita cojines para ensalzarlo más. Imposible hacerle justicia con una foto, hay que verlo en directo.

Del espacio inspirado en la mujer artesana de Castilla la Mancha de Tomás Alia, donde se promueven ideas tan importantes como la despoblación, me atrae el concepto en sí y los materiales utilizados: madera, mimbre, textiles, cuerda, barro,… Pero he de decir que será difícil superar al del año pasado.

Comentábamos ayer que las escaleras era uno de los sitios más difíciles de decorar ¿Cómo llamar la atención en un sitio de paso? Lo han resuelto muy bien con los papeles pintados de Cordonneé (distintos en cada piso) y las puertas pintadas a tono, el conjunto queda precioso. Aunque no todos los tramos de escalera me gustaron (el seleccionado en la foto, sí).

Ese aseo, que no recuerdo ni dónde estaba, donde se leía en la pared «Gloria para esa cara«, no tiene nada y lo tiene todo.

Es una pena que no se aprecie bien en las fotos, pero muchas de las cosas interesantes son los revestimientos como en el espacio GEBERIT cuyas paredes son de neopreno azul eléctrico, o todas las piezas artesanales que recubren el espacio BATHCO (ratán, mármol, cerámica, ladrillo), también el microcemento que reviste el suelo y paredes del apartamento «Vitamina Home», o la trasera del office del espacio BC3 Cocinas que realmente es una moqueta pegada a la pared, por poner algunos ejemplos.

Y llegamos a mi espacio favorito, el de Carla también. Ahí dedujimos que somos más bien clásicas. De buena gana nos hubiéramos quedado a vivir en el maravilloso ático decorado por El Corte Inglés, me sorprendió muy gratamente. Se entraba a un gran salón, donde las simetrías transmitían paz. Enfrente un dormitorio forrado con cuarterones blancos y papel pintado, sencillo y muy romántico, lo completaban piezas de madera y ratán. Pasado el salón un gran comedor decorado al mínimo detalle (me he guardado alguna foto más para ponerla en Instagram, porque no tiene desperdicio) y de ahí se pasaba a una completa, pero sencilla cocina, con zona de lavado de Deulonder y a otro comedor tipo office con una mesa ovalda, similar a la Tulip y bancos corridos. El apartamento disponía de dos terrazas perfectamente pertrechadas, una como zona de comedor y la otra como zona de estar con unas vistas envidiables al Barrio de Salamanca de Madrid. En fin, lo más de lo más.

Pasamos por un par de espacios más, para volver a bajar y despedirnos de Casa Decor visitando en restaurante que, aunque no lo catamos, bien merecía una foto.

Y hasta aquí nuestra visita, es obvio que me dejo muchos espacios, pero no quiero quedarme sin lectores por aburrimiento. Ya iré subiendo más fotos a IG para que veáis alguna cosa más en detalle.

Hasta el año que viene Casa Decor….

Ane Devesa y José Agenjo

Espacio Natuzzi – Manuel Espejo

Helena Rocha Architecture

Espacio Artesanía Castilla La Mancha – Tomás Alía 

Espacio Jacob Delafon

Andreína Raventós Arquitectura

Espacio NEOLITH de Jean Porche

Delta Cocinas

Estudio Querencia

Escaleras – Espacio Coordonné

Aseo

Uecko de Adriana Nicolau

Espacio DICA

Espacio GEBERIT

Espacio ITA de Raúl Martins

Espacio PORCELANITE DOS

GESSI STYLE STUDIO

Espacio BATHCO de Patricia Bustos

Apartamento «Vitamina Home» de Virginia Gash

Espacio BC3 Cocinas

Espacio Tegar Mobel de José Lara

Decor Studio – Espacio El Corte Inglés

Tarimatec

Restaurante «Mono Viejo»

Fotos: Decofeelings

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Apartamento de 50 m2

Como habréis visto la semana pasada no publiqué. Para los que no me seguís en redes, llevo con Covid desde el jueves pasado sin muchas ganas de nada, la verdad. El toro me ha pillado fuerte, sobre todo en lo que a los pulmones se refiere, con tanta tos quizás convalido todos los abdominales del mundo para la operación bikini ;-) es todo el ejercicio que he podido hacer, mejor dicho, es todo lo que he hecho en una semana. Menudo desperdicio de tiempo. Ahora tengo también a mi marido contagiado, hacemos un dúo de lo más interesante.

En casos como este, una se alegra de tener una casa grande donde poder repartir espacios para cada miembro de la familia o al menos, para los enfermos y los que no lo están. Mis hijas están en sus habitaciones con su propio baño y mi marido y yo, hemos conquistado el salón, el aseo y la cocina (vaya, la planta baja) y nuestros dominios de la planta de arriba. Parece que son las niñas las que están confinadas, no nosotros.

Por otro lado, vivir en estas casas grandes que requieren tanto mantenimiento, en situaciones como estas en las que no tienes ganas de hacer nada, también te da que pensar en lo confortable de los pisos más recogidos, con no demasiados metros cuadrados para poder limpiarlos en dos patadas. El que os voy a enseñar hoy me ha traído recuerdos de cuando vivía en mi primer apartamento de 45 metros cuadrados, lo tenía siempre como los chorros del oro. Claro que con familia, necesitaría alguna habitación más.

Este piso en San Petersburgo de 50 metros cuadrados, me ha llamado mucho la atención porque creo que tiene muy buenas soluciones de almacenaje, en todas y cada una de sus estancias. Se han utilizado los mismos colores como hilo conductor del apartamento, así, el terracota, el azul cielo y el verde, discurren por todas las estancias. El estudio de interiorismo Yuhome Design quiso transmitir por un lado el frescor del verano, en un sitio carente de sol la mayor parte del año, para ello utilizó los colores azul y verde o el bonito papel pintado de la cocina y el salón-comedor y por otro, cierta calidez con el terracota, en un lugar particularmente frío.

En las zonas comunes, el papel con motivos florales es el protagonista. El verde podemos verlo en las molduras del techo y el azul, en el sofá. Por todo el suelo (menos en la zona de la cocina), discurre un parquet de espiga que le da un aire distinguido al apartamento. El salón tenía una pequeña terraza que se cerró ganando una zona de lectura con un gran puf en un lado y un banco de almacenaje en el otro.

La cocina y comedor se separan de las estancias más privadas, gracias a un cerramiento de cristal con barrotillo en blanco. Me alegra que cada vez más, se vayan usando otros tipos de cerramiento que no sea el típico negro de corte industrial, ya que en realidad todos se pueden lacar en cualquier color y muchas veces quedan más elegantes y menos pesados visualmente en colores como el blanco, el beige, e incluso imitando a madera, por poner algunos ejemplos.

En el dormitorio volvemos a ver el mix de azul cielo (en el techo), los verdes (en textiles) y terracotas (en la mesilla de noche), todo ello rodeado por bonitas molduras en color blanco. En esta habitación se aprovechó también la parte baja de la ventana para crear un mueble a medida, un banco diseñado como rincón de lectura que se extiende a lo largo de la pared creando una estantería con partes abiertas y otras cerradas. Si os fijáis en el cuadro junto a dicho mueble, vemos que también sigue la misma gama cromática.

El vestidor era una de las necesidades de la propietaria, en esta casa no se ha escatimado en almacenamiento. De ahí llegamos al baño donde se repiten nuevamente los colores, unas paredes en terracota, azulejos en azul celeste y un mueble suspendido en verde, y se aprovechan todos los espacios para crear zonas de almacenaje. El inodoro al estar empotrado en la pared, crea una repisa donde poder dejar objetos decorativos y donde además, se aprovecha el retranqueo para poner el radiador de pared. Como veis los bidés pasaron a mejor vida, desde que existen las griferías que se instalan junto al inodoro y cumplen la misma función de lavado sin ocupar tanto espacio, es algo que se está instalando en casi todas las casas (ahora, hay que tener cuidado con su manejo o la presión del agua puede hacer que te jueguen una mala jugada y acabes mojando todo el baño :-)). Se ha aprovechado también para hacer un armario de suelo a techo junto al inodoro, desde luego no puede ser un espacio más completo.

Por cierto, que no he hablado de recibidor, pero para una casa de 50 metros cuadrados, es una buena carta de presentación. Cálido, amplio, con un generoso armario y espejos que multiplican tanto el espacio como la luz. En la entrada el suelo no es de madera sino cerámico, más fácil de mantener y limpiar para una zona con mayor tránsito. Un acierto.

¿Qué opináis de este piso tan coqueto? Yo de no ser por el Covid y que tengo dos adolescentes (necesito algo más de espacio), me cambiaba sin dudarlo. Tener casas grandes al final es muy esclavo, de verdad que está sobrevalorado.

Imágenes: Ivan Sorokin para Mi Casa Revista

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Dimora delle Balze

Ha sido amor a primera vista. También lo fue cuando la empresaria de moda y profesional del diseño escenográfico, Elena Lops, descubrió esta granja del Siglo XIX y la adquirió. No sólo la convirtió en su casa, sino también en un hotel rural, Dimora delle Balze, donde además de descansar, se pueden hacer todo tipo de eventos.

Esta maravilla se encuentra en Sicilia, en una finca fortificada rodeada de 27 hectáreas de puro paisaje mediterráneo. Para su tarea de rehabilitación se apoyó en la diseñadora Draga Obradovic y en el arquitecto Stefano Guidotti.

El exterior disfruta de varias terrazas, porches, un mirador con vistas al Mediterráneo, piscina, solárium, patios cubiertos,… donde podemos ver un mix de culturas, pasado y presente, mobiliario de firmas tan contemporáneas como el sofá verde de Paola Lenti o las tumbonas y sombrillas de Kettal, que se ven delimitadas por grandes columnas clásicas que nos recuerdan la impronta de su pasado. Por otro lado, encontramos también piezas singulares que rompen y ponen el punto focal a una estancia, como la silla azul de la primera imagen, es portuguesa y fue restaurada por la diseñadora Draga Obradovic (sin duda una de mis favoritas de la casa). También muebles antiguos recuperados, como el sofá de forja de la segunda imagen o los apliques de la pared. Y en esa misma estancia, los farolillos, traídos de Marruecos.

La casa tiene varias habitaciones, todas ellas distintas. Cada una está bautizada con una de las obras de un siciliano ilustre vinculado a la literatura, a la pintura, el cine, la ópera,… de tal manera que, aquél que se hospede en la casa, pueda saborear la vivencia con todos sus sentidos. Así, encontramos habitaciones casi palaciegas con grandes y preciosos chandeliers restaurados, techos pintados en colores granates y dorados, que hacen referencia al Renacimiento. Otras van más allá, utilizando el dorado por completo en sus techos. Mientras, vemos el contrapunto en habitaciones mucho más sencillas, espacios que nos recuerdan al Mediterráneo.

Muchos de los elementos que decoran la casa, tanto a nivel arquitectónico como decorativo, tienen procedencia marroquí. Los azulejos de los baños son un ejemplo, también los pavimentos que recorren parte de los suelos, o la sucesión de platos azul índigo que se descuelga por la pared del vestíbulo.

Mención aparte merecen las luminarias, desde las más contemporáneas a las más clásicas. Sobre el comedor una de mis top en lámparas, siempre me ha encantado por su versatilidad y la cantidad de opciones de diseño que ofrece, la Wireflow, de Vibia, en el vestíbulo también se ha optado por lo moderno con la luminaria String Light, para Flos. En el pasillo sin embargo, sobre la mesa circular de nogal restaurada, podemos ver un maravilloso chandelier, diseño de Luca Turrini. También, como hemos visto antes, en varias habitaciones están presentes estas increíbles lámparas de araña que nos llevan a vivir en épocas lejanas.

¿No os animaríais a pasar una temporada en una casa como esta?

Imágenes: Elle Decor / Dimora delle Balze

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Vivir en Los Hamptons

Pocas cosas pueden salir mal cuando tienes entre manos una vivienda que, en lugar de paredes, está rodeada por ventanales que miran al jardín, a la piscina y en el horizonte, al mar. Con esta «caja de cristal», situada en la península de Long Island (Nueva york), se enfrentó la interiorista Vanessa Alexander para convertir este espacio en la segunda residencia de su amiga Julie. La dificultad radicaba en conseguir que lo contemporáneo de la arquitectura, no se interpusiera en el deseo de la propietaria de transformar este lugar en su santuario de paz y en un espacio bohemio. Para ello recurrió a una sabia mezcla de piezas traídas de todo el mundo, algunas de corte vintage, a la madera y a las fibras que aportan calidez y a elementos naturales que comunican interior y exterior.

Aunque muchos muebles sean nuevos, como los de la cocina, están hechos a medida y personalizados para el proyecto. Así, tanto la mesa del comedor, la isla y los muebles de la cocina, están construidos con los mismos materiales para que haya un hilo conductor. Bajo la mesa, destaca una alfombra antigua tribal. Para la zona de aguas, paredes y techos, se utilizó yeso impermeabilizado. Parece cemento pulido, pero visualmente es más suave.

En el salón, sin duda destaca el gran sofá modular de B&B Italia, Camaleonda Sofa, un icono del diseño obra de Mario Bellini de 1970. Le acompaña una mesa de centro del también reputado diseñador Axel Vervoordt.

La casa sufrió pequeñas remodelaciones ya que la anterior familia no tenía hijos, así que tuvieron que adaptar ciertos espacios para crear nuevos dormitorios y áreas de recreo infantiles, pero siempre respetando las zonas abiertas de la planta baja y el eje horizontal bajo el que está diseñada la vivienda para aprovechar al máximo las vistas.

La escalera de cristal conduce a al dormitorio principal con vistas al mar, allí se encuentra una de las piezas más bonitas de la casa. La lámpara de techo que cuelga sobre la mesilla, está tejida por la artista australiana Harriet Goodall. Sus luminarias esculturales, pinchad en el enlace (su nombre) y descubriréis las maravillas que hace.

Bajo este, hay una zona interior destinada al esparcimiento, con sillas vintage de Charlotte Perriand y el sofá Extrasoft de Living Divani. Pero además de esta zona de estar familiar, la propietaria quiso hacer ampliaciones pensando en las visitas, porque ¿qué sería una casa en los Hamptons sin amigos que vienen a visitarse y obviamente se quedan una temporadita? :-) Realizó una casa de huéspedes, con tres dormitorios y tres baños, cocina al aire libre, zona para sentarse al exterior y realizar fogatas al aire libre, ¡ah! y vistas al océano Atlántico. Todo, con el mismo aire bohemio y tranquilo de la casa principal, ambas parecen una misma vivienda.

La cocina exterior y el comedor, están entre la casa principal y la de invitados, propiciando el uso para ambas. Y las zonas de esparcimiento al aire libre se suceden por todo el exterior. Creo que si me invitaran me haría fuerte allí y no me sacarían ni con grúa, muy generosos han sido con los invitados ¿no creéis?

Por cierto, la semana que viene no publicaré, me la tomaré de descanso por Semana Santa, pero nos vemos por redes. ¡Felices vacaciones!

Fotografía: Chris Mottalini para EstLiving

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¿Qué regalar a una madre que le gusta la deco?

Se acerca el Día de la Madre. El próximo domingo 1 de mayo, se celebrará un día de lo más especial para todas las madres de España. Una jornada en la que sus familias les recuerdan por qué son tan especiales con algún tipo de celebración y, sobre todo, con algún tipo de regalo. Cada persona es un mundo, y a veces acertar con los regalos es toda una odisea, sobre todo cuando se quiere hacer un regalo a una madre amante de la decoración, una madre deco.

En realidad, no tiene por qué ser difícil. Para esas personas que son casi adictas a la decoración, que siempre están buscando nuevas tendencias, explorando estilos y replanteando la decoración del hogar, hay un regalo que nunca falla: las plantas. Sí, no importa que estén buscando algo para la decoración de interior o para el exterior de casa, acudir a empresas como Interflora y comprar unas plantas de interior, unas plantas de exterior o unas flores, suele ser un acierto absoluto en estas fechas.

Plantas: el aliado perfecto para regalar a madres amantes de la decoración

Las plantas son un elemento indispensable a la hora de decorar cualquier espacio. Pueden dar un toque fresco, algo de naturalidad, pueden aportar color, cambiar incluso el ambiente de cualquier espacio con una correcta distribución y escogiendo las opciones adecuadas. Solo hay que orientarse un poco y conocer cuáles son las tendencias o estilos que se están buscando para escoger las plantas que mejor encajen con ello. No es difícil, en absoluto, aunque sí requiere un poquito de investigación antes de comprar nada.

Afortunadamente, en su sitio web, Interflora ofrece toda clase de opciones para que acertar esté prácticamente garantizado. Si buscas plantas de exterior, vas a encontrar desde buganvillas hasta hortensias y otras plantas con flores como la lavanda, rosales o claveles. En caso de buscar algo que no tenga flor, siempre puedes apostar por hiedras en caso de querer llenar una pared o rincón, o también tienes otras opciones muy interesantes como las glicinas, ideales para pérgolas o zonas colgantes.

En caso de buscar opciones y estar pensando en plantas de interior, también hay mucho entre lo que escoger. Las palmeras de bambú, las costillas de Adán, las hiedras, los ficus y las cintas son de lo más habitual e infalible. Siempre están en los hogares y siempre encajan con prácticamente cualquier estilo que se esté persiguiendo. Es muy difícil equivocarse con ellas si buscas regalar una planta porque, como decimos, su versatilidad hace que funcionen en prácticamente cualquier parte de la casa.

Ahora que se aboga tanto por dar un toque más orgánico a las viviendas a base de verde, de hierba, de flores, de plantas en general, lo tenéis más fácil que nunca para acertar con vuestros regalos del Día de la Madre, sobre todo si esa persona a la que tanto queréis es una apasionada de la decoración. Cualquiera de estas opciones le gustará, aunque siempre hay margen para explorar y sorprender.

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Casa mallorquina con historia…

Sólo he estado una vez en Mallorca, una isla de la que guardo grandes recuerdos, quizás sea porque fui cuando terminé la universidad de viaje de fin de curso y ya se sabe cómo son esos viajes. Desde que escribo el blog, he conocido virtualmente a mucha gente que vive allí, con algunas de esas personas hablo casi a diario a través de redes, es como si hubieran estado ahí toda la vida y sin embargo, no nos hemos visto nunca. Algunos de mis amigos de siempre, también se han ido a vivir a la isla. Incluso mi «hermano americano«, el que estuvo un año en mi casa mientras mi hermana pasaba su año en Estados Unidos, ahora también vive allí. Claramente, tengo un viaje pendiente a Mallorca, aunque tenga que hacer turnos para ver a la gente.

Hoy voy a enseñaros una casa típicamente mallorquina, tan típica que lleva en pie desde 1700 y ha pasado de ser una fonda, a una bodega, para convertirse en molino de aceite y por fin, de la mano del arquitecto Durval Dias Junior, en vivienda.

La casa conservaba muchos de sus elementos antiguos, su identidad rural y piezas arquitectónicas típicamente de la zona, como la piedra de marés, el paso mediante arcos e incluso la escalera original. Otros, como las viejas vigas de madera, se restauraron para utilizarlas en las puertas interiores. Para acompañar, la decoración se eligió sobria, elegante, con una paleta de colores que va desde los blancos al negro, pasando por los neutros. El mobiliario mezcla piezas modernas con otras de corte vintage e industrial y sobre los materiales, se ha recurrido a aquellos que nos conectan con la naturaleza, con lo más básico: la madera, el hierro y la piedra. Para el suelo se ha optado por el hormigón pulido que además de unificar los espacios, permite utilizar bajo él, calefacción de suelo radiante.

Si os soy sincera hay una parte de la casa que no me gusta especialmente y es donde quizás, el arquitecto se podría haber lucido más, se trata de la cocina. Es lo que yo llamo una cocina laboratorio, demasiado fría para mí y la campana, diseñada por éste, es lo que menos me gusta. Se salvaría el salpicadero que, al llevar pequeños azulejos con motivos muy discretos, le ponen un punto de calidez (por poner algo salvable). Ah! el antiguo banco de madera asturiano, ese no cuenta, este lo elevo a la categoría de maravilla, pero está en el paso de la cocina así que no me refiero a él cuando hablo de la cocina.

El comedor es un mix de piezas bien avenidas, por un lado, una gran mesa de madera antigua traída de la India, que es la encargada de aportar calidez a la estancia, se complementa con sillas Tolix de corte industrial y para iluminar, la famosa lámpara Arco de Achille Castiglioni para Flos. Para complementar, un aparador de Ethnicraft comprado en Candela Home.

Los espacios se comunican entre sí a través de vanos. A continuación del comedor, encontramos el salón con un precioso sofá negro de Molteni que contrasta con las sillas y las mesas de centro de madera de Mestre Paco. En este espacio, el punto diferenciador lo pone la butaca roja de Marco Zanuso para Arflex, también en Mestre Paco. Imagino que la alfombra ya la habréis reconocido, es de Ikea.

En este salón, el arquitecto creó una chimenea de hormigón armado con dos repisas del mismo material a ambos lados. Para iluminar el espacio se hicieron nichos en la pared con iluminación indirecta hacia el techo, además de colocar un par de lámparas articuladas Jiedé y otra lámpara hecha a base de troncos, como lámparas de ambiente.

En el dormitorio predominan los tonos neutros de la ropa de cama de Zara Home, el punto de color lo pone el cuadro de la pintora holandesa Ria Diercks Kron y la alfombra roja a modo de Kilim. Ya por último en el baño, todo vuelve a ser blanco, con encimera de teca y un pequeño remate de teselas en la zona de aguas para proteger la pared. Los muebles se han hecho a medida para aprovechar al máximo el espacio.

El exterior se rodea de vegetación mediterránea y se puede ver perfectamente su historia sólo con contemplar la fachada donde su pasado ha quedado a la vista con unas escaleras adosadas a la pared que ahora, no conducen a ningún sitio. ¡Me encantan!

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

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Torre de Palma Wine Hotel

Sois muchos los que os habéis incorporado recientemente al blog, lo primero de todo quiero daros la bienvenida. Quizás por mis últimas publicaciones penséis que la mayoría de mis posts son «home tours«, pero nada más lejos de la realidad. Cierto es que llevo tiempo publicando casas, quizás la pandemia hizo que, al ser el lugar donde más tiempo pasábamos, me enfocara más en ellas. Me he dado cuenta de que sin ser muy consciente de ello, estos últimos tiempos he publicado pocas firmas bonitas y menos aún, esos maravillosos hoteles que os solía traer por aquí porque total ¿dónde íbamos a viajar si hasta hace bien poco no podíamos?

Ahora que las cosas se van estabilizando (y me refiero sólo a la pandemia, porque el mundo está del revés), apetece viajar de nuevo. Es un sector que ha sufrido muchísimo durante estos dos años, incluso algunos tuvieron que echar el cierre, y mientras, nosotros nos hemos visto privados de esa libertad tan necesaria, el coger la maleta y desconectar unos días, da igual la distancia, lo que cuenta es la experiencia.  Así que hoy vuelvo con uno de esos espectaculares lugares para hacer una escapada, planificar unas vacaciones o lo que a cada uno se le antoje.

Los que ya me conocéis sabéis que si hay un sitio que literalmente me pone la mente en «off» durante una semana al año cada verano, es Portugal, así que no he ido muy lejos a buscar un hotel con encanto, este que traigo hoy está en el Alentejo y se llama Torre de Palma Wine Hotel.

Se erige sobre los restos de una casa que data de 1338. El equipo de arquitectura de João Mendes Ribeiro, se encargó de la rehabilitación. Han respetado las paredes encaladas de la antigua torre, en torno a la cuál, se han restaurado aquellas edificaciones que aún quedaban en pie y a las nuevas construcciones, se les ha dado un toque más contemporáneo con muros de mampostería y techos de hormigón.

A la sombra de estas ruinas romanas, se producen vinos artesanales del Alentejo, seña de identidad de Torre de Palma. La bodega se encuentra abierta para vistas y degustaciones, así como eventos. Como el vino se realiza de manera artesanal en el propio hotel, también permiten a los huéspedes participar del proceso de elaboración del mismo.

El interiorismo es obra de Rosarinho Gabriel. En la antigua casa se sitúan el salón y el restaurante Basilii, rindiendo homenaje a la familia que en su día vivió en la finca. El hotel cuenta con 19 habitaciones, desde los 20 metros cuadrados la doble, hasta los 84 metros la master suite. Cada tipología tiene una decoración distinta, excepto en las habitaciones más pequeñas donde se ha introducido algo de color, los neutros son los protagonistas. En todas ellas se combinan muebles antiguos, elementos tradicionales de la zona, piezas de madera que destacan sobre las paredes encaladas, obras de arte, piezas de decoración muy bien seleccionadas,… con la finalidad de que las habitaciones transmitan sensación de hogar.

Además, el hotel posee también piscina exterior y cubierta, spa, baño turco, servicio de masajes, establos, sala de conferencias y por supuesto, un entorno que quita el sentido.

¿Os han entrado ganas de viajar? Yo ya estoy haciendo la maleta…

Imágenes: Design Hotels

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Para los amantes del «Handmade»

Esta es la historia de Sara Moreno, una mujer que hasta su maternidad trabajaba como administrativa pero que, con la llegada de su hijo, decidió buscar un nuevo camino para conciliar. Sara convirtió su pasión en empresa, desde niña le habían gustado las manualidades y el bricolaje, así que poco a poco fue creando lo que hoy es Fruto Samore. Comenzó con grandes mantas de lana merina y hoy hace increíbles tapices que, incluso le encargan como altares de boda. También da cursos y talleres presenciales.

Lo que vamos a ver hoy es su casa. Una vivienda donde no existe la mano de un interiorista, donde todo lo que veis sale de la mente privilegiada de su dueña. Hay piezas compradas, claro, pero mucho DIY también (como la mesa de comedor), por supuesto macramé que adorna paredes, mantas envolventes, lámparas, cojines, pufs, cestos, incluso la camita del perro que está tejida por sus manos. Otra de las cosas que no falta en esta casa, son las plantas, hay tantas que en algunos sitios ha tenido que introducir artificiales, no le da la vida para tanto riego.

El salón mide nada más y nada menos que 50 metros cuadrados, así que para hacerlo más acogedor se ha dividido en varios ambientes. Al fondo el comedor con mesa realizada por los propietarios y sillas de Leroy Merlin tipo Tolix, el macramé que adorna la pared es su firma, Fruto Samore.

A continuación, encontramos una zona de chimenea. Ya existía en la casa cuando la compraron, pero la tunearon para darle un aire más moderno. En la parte superior se colocó un material que imita a piedra y en la inferior un porcelánico para no tener problemas con las brasas que pudieran saltar a la madera. Se les ocurrió también instalar una viga para hacer de soporte al sillón colgante de la firma Vackart y se rodeó de coloridas alfombras y pufs de Kenza and Co.

Tras la chimenea, se encuentra la zona de estar. Para hacerla más acogedora se pintó la pared junto al sofá Manacor de Fama, en un color oscuro. En este rincón podemos ver tanto las mantas de lana merina, como tapices de Fruto Samore, cojines de Kenza and Co y Zara Home, o una mesa de centro fabricada con pallets (también de Fruto Samore). Frente al sofá, una mezcla de piezas, como la famosa estantería String, una de sus piezas favoritas, o sobre el mueble, su última adquisición comprada de segunda mano en Wallapop, un espejo tipo ventana antiguo. Por supuesto, todo el espacio está rodeado de plantas.

Toda la casa la van reformando los propietarios poco a poco, de habitación en habitación, gracias a sus habilidades y a la ayuda de otros miembros de la familia. En el baño, por ejemplo, querían darle un toque verde, pero tanta planta ya era demasiado, así que recurrieron a los vinilos de Lokoloko, resistentes a las zonas de agua y que además aportaban profundidad a la pared. El lavabo de piedra con toallero incorporado y el espejo, son de Leroy Merlin, las toallas de Zara Home.

Además de los dormitorios, en otra de las habitaciones la propietaria montó su taller. Cómo me gusta cualquier sitio inundado de materiales que tengan que ver con cualquier disciplina artística, me da igual que sea como en este caso, lanas, o talleres llenos de pintura, o cerámicas, maderas,… cada vez que veo un taller, se dispara mi creatividad. En este caso, las estanterías tan bonitas que albergan todos sus materiales pertenecen a la firma Astigarraga Kite Line.

Igualmente, el dormitorio infantil es un puro DIY. Las mantas son fruto de la firma de la propietaria, la cama y la alfombra son de Ikea, para el juguetero se ha utilizado una caja de madera reciclada y pintada, la decoración de las paredes se ha resuelto por un lado con pintura (haciendo forma de montañas) y en la zona de lectura, simples cruces que pueden hacerse fijándose a la pared con cinta aislante negra.

Como he dicho, aún quedan estancias de la casa por reformar. El siguiente proyecto será el dormitorio de la niña, que aún tiene un año de edad, así que no tiene prisa por tener la habitación más bonita. Me gustan estas casas creadas por los propietarios, sin prisas, con mimo y sobre todo pensando qué es lo mejor para ellos, no pasa nasa si tienes que convivir un tiempo con algo que no te guste del todo, porque será la casa la que te irá pidiendo lo que necesita según vayas viviendo en ella.

Esta vivienda os puede gustar más o menos, pero lo que está claro es que está hecha a la medida de sus propietarios y si os fijáis con detenimiento se pueden sacar muchas ideas deco con las tres «b´s» de ella.

Fotografía: Miriam Yeleq para Micasa Revista

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Casa moderna de estilo georgiano

Esta semana dedicaba un post y varias stories a comedores que, en lugar de llevar sillas rodeando la mesa, en uno de los lados éstas se sustituían por un banco adosado a la pared. Una práctica muy útil cuando careces del espacio suficiente para circular cómodamente por detrás de las sillas. Para hacer el cálculo de lo que ocupan, hay que sumar unos 35 cm si las sillas están recogidas, o 50 cm si estamos sentados, a eso hay que añadirle un mínimo de 60 cm para circular por detrás. Si ves que el espacio no es suficientemente amplio en ambos lados, quizás un banco, sea la solución perfecta.

Me topé con esta bonita vivienda que, además de gustarme y mezclar varios estilos decorativos, curiosamente su comedor es exactamente así, por lo que decidí publicarla hoy.

Se trata de un edificio londinense rehabilitado por los arquitectos Alex Michaelis y Tim Boyd para una familia numerosa. Respetando su arquitectura tradicional de estilo georgiano del Siglo XVIII, con sus ventanas de guillotina, su porche de entrada y paredes de ladrillo rojo, los propietarios decidieron modernizarla abriendo espacios, creando más ventanales para dejar entrar la luz y modernizado los interiores. Contaron para ello también, con la ayuda de la interiorista Simone McEwan. 

Nada más entrar ya se puede apreciar el cambio. Las múltiples ventanas y el color blanco, lo inunda todo de luz en un espacio que, hasta entonces, había sido oscuro y compartimentado. El suelo se cambió, pero para mantener la esencia del pasado, se puso parqué de madera de roble antiguo del siglo XVIII, de la marca Timbertech.

Se dejaron comunicados todos los espacios a ambos lados del recibidor, sólo se separan por vidrieras, pero visualmente están conectados. A un lado podemos ver el salón,  las molduras del pasado conviven a la perfección con muebles de diseño elegidos exprofeso, como El sillón Rietveld Utrecht para Cassina o la mesa de centro Malgorzata Bany Pilotis para The New Craftsmen.

En el otro lado encontramos la cocina, el office y el comedor. La cocina es clásica y elegante, en negro y mármol Calacatta, sin muebles altos y el almacenaje recogido en la gran isla central. Es un diseño de Plain English. Al final de la cocina está el comedor bañado de luz natural. Este espacio fue una extensión de la vivienda por la parte trasera de la casa, así que disfrutan de las vistas al jardín mientras comen. Además, se le añadió un techo de vidrio para inundarlo más de luz.

Para separarlo visualmente de la cocina, se levantó un murete a media altura que sirvió como respaldo para apoyar el banco realizado por los arquitectos. Se decidió dar un estilo escandinavo al espacio, con mesa de madera maciza en tono natural y sillas tipo Wishbone. Diría que este comedor es mi parte favorita de la casa.

Aún hay más en la planta baja, una pequeña sala de estar con techo de cristal y vistas a la escultórica escalera, un práctico lavadero, una bodega y un baño.

La vivienda cuenta con cinco dormitorios. El principal para los padres, tres para cada hijo y uno extra para los invitados. En el de matrimonio, vemos cómo se sigue el patrón del piso inferior, los blancos y neutros, son la elección. Se mantiene el punto clásico gracias a las molduras y a la vez, la madera aporta el toque más desenfadado. Lo mismo se ha buscado en el baño, sencillez y elegancia a partes iguales.

Rompiendo con todo lo visto hasta ahora, llegamos al despacho de los propietarios. Azul petróleo en las paredes, mobiliario contemporáneo, librería de los años sesenta y una maravillosa mesa que tiene el privilegio de mirar hacia el jardín. Ni rastro en este espacio de cualquier elemento clásico que hayamos visto antes en la casa.

En las habitaciones infantiles apostaron por diseños a medida que fueran creciendo con los niños. Dando importancia al almacenaje necesario hoy y en el futuro.

Las sorpresas no acaban aquí. Fuera, en lo que era el antiguo garaje, los arquitectos montaron una gran sala de juegos para toda la familia. Se creó un pasillo en tonos oscuros como conexión entre la casa y este nuevo espacio, al que se le añadieron armarios a medida y por supuesto, una gran ventana con vistas al jardín. En este gran espacio de nuevo el azul oscuro es el protagonista, con un gran sofá y estantes que albergan diversas láminas y dibujos, un lugar donde los hijos de los propietarios pudieran sentirse a gusto.

De repente sorprender ver cómo los arquitectos tienden a romper con la sintonía de la vivienda metiendo estilos diferentes, de ahí que nos encontremos un baño en color amarillo de carácter retro.

Además del despacho interior de la casa, el propietario (fotógrafo profesional) dispone en el jardín, de un anexo más. Se trata de una cabaña revestida en madera a modo de estudio, donde poder aislarse cuando así lo requiere su trabajo.

Por último, bajo la pérgola del jardín encontramos un comedor familiar realizado por los conocidos paisajistas londinenses Rich Landscapes.

Y hasta aquí el home tour, si me tengo que quedar con algo sería el comedor con vistas al jardín y la entrada. Creo que esta casa es para verla más de una vez, os diré que no me gusta todo al cien por cien, o más bien que me sobran espacios, pero sí hay muchas ideas que rescataría de ella. ¿Qué opináis, os gusta?

Imágenes: Marie Claire Maison

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