Un proyecto de Belén Ferrándiz

Esta casa situada en Pedraza, Segovia, está llena de tesoros de mis tiendas favoritas, así que sí, es uno de los motivos por la que tenía que compartirla. El otro, el maravilloso trabajo de rehabilitación para conseguir mantener la estética de un pueblo, que se considera Conjunto Histórico desde 1951. Si no habéis estado, os recomiendo que vayáis a visitarlo, no puede ser más bonito.

La interiorista Belén Ferrándiz, encontró la casa literalmente en ruinas, pero conservaba su identidad, las vigas, sus baldosas de barro, la gran embocadura original de la chimenea, el coqueto patio empedrado,… aunque había mucho por hacer. Lo que estaba claro era que había que conservar todo aquello que le dotaba de historia y carácter a la vivienda.

La escalera se tuvo que hacer de nuevo, pues de ella no quedaba nada. Como era un elemento clave, se aprovechó para redistribuir los espacios. Esta conecta las tres plantas de la vivienda.

La carpintería que da al exterior tenía que mantener, como he dicho antes, la estética del resto del pueblo, se pusieron ventanas de iroco (una madera muy resistente a los cambios climáticos) y se le dio un acabado en nogal. Para la parte interior sin embargo, se utilizó pino acabado en tono roble envejecido. Todo ello se combinó con los pilares de hierro en gris antracita que se dejaron a la vista para crear un bonito contraste y ya en el techo, encontramos viguería vista pintada de blanco.

Como en casi toda reforma hoy día, se huyó de la compartimentación optando por abrir espacios, dejando paso a zonas más amplias y a que la luz fluya por todas partes. La guinda del pastel la pone el acertado mix de piezas de mobiliario, una mezcla de muebles antiguos, con otros de diseño contemporáneo, también franceses o daneses, e incluso piezas a medida. Os cuento bajo estas líneas alguna de mis favoritas.

Butaca de Rue Vintage 74 y apliques de Borgia Conti.

Chaise Longue de Studio Bañon, veladores de Rue Vintage 74 y Lámpara de Aromas. La estantería está hecha a medida en pino natural.

Sofá de Blasco y banco de ratán en Mestizo Store.

La fotografía de gran formato es de Aurélien Villette y se adquirió en Yellow Korner. El mueble cubre radiador de pino fue realizado a medida. Butacas de El Rastro madrileño, restauradas y tapizadas con tela de Dolz Colección Internacional.

La mesa es un diseño de la interiorista. Bancos de Asitrade y Rue Vintage 74. Lámparas de Aroma y macetero de Mestizo.

El mobiliario de cocina procede de Gunni & Trentino.

Tumbonas de ratán de Rue Vintage 74 y apliques de El Rastro.

El diseño de la cama fue hecho a medida para situar tras él la zona de vestidor con puertas correderas a ambos lados. Colcha de lino y banco a pie de cama de Rue Vintage 74, la alfombra y el cojín blanco y negro, de Maison du Monde

Elementos del baño, también de Gunni & Trentino.

La mampara es de aluminio lacado en negro. Junto a la ducha un espejo de herencia. Lámparas de Asitrade.

Conjunto de mesa y sillas francesas de Rue Vintage 74.

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor / Belén Ferrándiz

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Casa inspirada en la Provenza

Encontrar una casa en ruinas y cuando digo en ruinas es literal, pero saber captar todo su potencial, no es algo que todo el mundo sepa hacer. Si además tienes que tomar una decisión de compra, se hace más difícil. A los propietarios de lo que era esta granja de 1750, les bastó con ver su pequeño jardín delantero y su encanto sin importarles que ni siquiera en la planta baja hubiera suelo, ya que ese espacio eran los antiguos dominios de los animales. Se lanzaron a la compra sin pensar.

Su sueño era tener una casa en la Provenza pero ya sabemos que ciertos lugares son inaccesibles para muchos, así que recrearon su deseo en el Ampurdàn (tampoco eligieron mal sitio, ¿verdad?) Una vez rehabilitada, la vivienda quedó distribuida en tres plantas, una primera con el comedor y la cocina, una segunda que alberga el salón y el dormitorio principal y por último la tercera, donde se sitúan los dormitorios infantiles.

De la casa original sólo se pudo salvar la vitrina de comedor, aunque tuvo que ser restaurada y “tuneada” para situarla en su lugar actual. Se cortó y cambió el color, está como nueva aunque parece que lleve ahí toda la vida (aunque pensándolo bien, es tal cuál).

La cocina es mi parte favorita, es un diseño de Dissart Cuines. Moderna pero a la vez con esa calidez que le otorga la madera. Sin demasiados elementos, ya que las gavetas inferiores son suficientemente grandes para el almacenaje. La encimera es de Neolith en gris antracita, que contrasta perfectamente con la madera y las bonitas ventanas en color verde.

En el dormitorio principal se siguen apreciando los detalles arquitectónicos del pasado, como el techo en bovedilla típicamente catalán y el suelo de toba artesana, que se puso por toda la casa para mantener esa esencia. Es un espacio muy amplio ya que se juntaron el comedor original con el dormitorio y de ahí se sacó este dormitorio principal, con vestidor, zona de lectura y baño. Toda la ropa de cama es de La Maison y de Zara Home. Los armarios se hicieron a medida pero sin llevarlos hasta el techo, es un truco para engañar al ojo y realzar la altura de los techos visualmente.

Precioso el espacio al fondo del dormitorio desde donde descansar, leer y contemplar las vistas a través de sus ventanales con forma semicircular y carpintería nuevamente en color verde. Desde ahí también tiene salida a la terraza. En inicio iba a ser un despacho, pero ¿quién quiere trabajar en un lugar así cuando puedes darte a la vida contemplativa, no?

Imágenes: Pepa Oromí para El Mueble

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Estilo nórdico en Nueva York

La verdad es que no tenía intención de publicar esta semana, pero yo sola me enredo con dos de pipas. He decidido adelantar la publicación a hoy, mañana la mayoría estaréis de vacaciones y lo último que quiero es que estéis pegados a la pantalla de un móvil o un ordenador, descansad y disfrutad aunque sea haciendo nada, porque en estos momentos es lo más sensato. Yo mañana todavía tengo que trabajar un rato por la mañana, pero creo que después y hasta el domingo, me voy a dedicar a mí.

Tampoco quiero extenderme demasiado con el post de hoy, pero encontré este remanso de paz en Nueva York y me apetecía compartir. Quizás a muchos os falte color en este hogar y no digo que no pero sin embargo, no puedo dejar de pensar en la calma que me transmite la paleta de color beige, salpicado con toques de negro, que se repite por todo el apartamento. Orden, minimalismo, limpieza, luz, los elementos justos (ni más más ni menos), calidez a su vez  con toques de madera que siempre funcionan, elegancia en el negro y en las pinceladas de dorado en los apliques u otras luminarias, y por último, el toque tierno y nada caótico de las habitaciones infantiles. Toda esta casa me transmite mucha serenidad. Aunque mi espacio favorito es el recibidor y tan sólo consiste en un cuadro XXL y un banco de cuero, esto me confirma que la mayoría de las veces, menos es más y si hay arte de por medio haciendo de protagonista, no es necesario volverse loco buscando más complementos.

Se trata de un apartamento en el Upper East Side de Nueva York, era nuevo y los propietarios sólo traían consigo la obra que tanto me ha gustado de su anterior vivienda, el resto de la casa era un lienzo en blanco que Sissy + Marley Interior Design se encargaron de vestir al gusto de los clientes. Les dejaron total libertad para el diseño, con la única condición de crear un espacio elegante y “chic” pero apto para niños. Creo que el reto lo superaron con creces ¿No creéis?

Imágenes: Sissy + Marley Interior Design / Elle Decor

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Un piso centenario en Barcelona

Lo que para muchos podría ser un inconveniente a la hora de decorar, para mí ha sido amor a primera vista. La arquitectura circular de esta vivienda centenaria, es justamente lo que le da esa enorme personalidad.

Creedme si os digo que ayer estuve varias horas buscando una bonita casa para publicar y cada vez se me hace más difícil, no es que yo sea muy sibarita pero ya no me conformo con cualquier cosa. Intento encontrar algo que esté a la altura de las semanas anteriores o si puede ser mejor y sinceramente me vuelvo loca.

Sólo ha sido casualidad que después de mucho buscar he caído en esta casa para descubrir que los artífices del proyecto de rehabilitación y diseño interior han sido The Room Studio, así que era una apuesta segura. El piso tiene unos 230 metros cuadrados y está situado en Barcelona. Al ser un edificio de principios del siglo XX, hubo que hacer una redistribución de espacios, abrirlos y conectarlos entre sí para que fluyeran entre ellos y entrara la luz.

En la primera imagen ya encontramos una joya, la terraza, que aún no siendo muy grande deja el suficiente espacio para una zona de relax que invita a contemplar los edificios de una Barcelona modernista. Los muebles, que parecen de bambú pero son de madera, son de Tine K Home.

Otro espacio para tomar nota es la cocina, donde la familia hace mucha vida. La combinación de los techos originales de bovedillas con el hidráulico antiguo, hacen un tándem muy especial. El mobiliario de cocina es de Leicht y los taburetes de Expormin, todo muy sencillo. La nota de color la ponen las lámparas de corte industrial de Toscot.

De la cocina pasamos al comedor, es ahí donde mejor se refleja la arquitectura circular. Para ir acorde a ella, se ha vestido con una mesa redonda y varias sillas, todo de B&B Italia, acompañada de la conocida lámpara Taraxacum de 120 focos circulares también, de Achille Castiglioni para Flos. Y contiguo al comedor, una sala polivalente que sirve tanto de despacho, como sala para el relax, y donde igualmente las curvas siguen estando reflejadas en las piezas escogidas, mi favorita es el sofá Face to Face, de Tacchini,

Por último el gran dormitorio está dividido visualmente en dos partes gracias al gran arco original de la casa, bajo él se ha creado una zona de relax donde ver la televisión y al otro lado, la zona de descanso. Una gran cama, vestida en grises y mostaza, contrasta a la perfección con el papel pintado y el panel gris que hace las veces de cabecero. Junto al dormitorio encontramos el baño principal, sobrio y sencillo. Mismo gris para los armarios suspendidos, griferías en blanco de la firma Tres y discretos azulejos también en blanco de Equipe. La nota cálida la aportan el espejo y el banco de madera y el cesto de fibras.

Y vosotros ¿Os atreveríais con espacios circulares u os sentís más cómodos para decorar habitaciones cuadradas o alargadas? Os escucho…

Imágenes: Elle Decor / Mauricio Fuertes

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Una villa marinera

Tener un blog durante tantos años me ha enseñado a abrir mi mente, cosas que antes eran impensables para mí o que mi cabeza cuadriculada no dejaba espacio para ellas, han irrumpido en mi vida de tal manera que ya no concibo la decoración de otra forma. Un ejemplo de ello es el color, hace unos años y no hablo de muchos, no podía ver más allá de los azules (en todas sus gamas, me encantan, me relajan, me transportan al mar, sin duda siempre será mi color). Pero mi retina se ha ido abriendo a otras posibilidades, di el paso con el verde cuando nació mi hija mayor e incorporé algún mueble en su habitación, ni qué decir tiene que huyo de la estridencia, así que siempre son tonos sosegados. Después llegaron los amarillos y mostazas, también el rosa (del que tanto había renegado), de esta manera y siempre en sus versiones más discretas, el blog me ha educado el ojo y me ha enseñado que hay que dar oportunidades a las cosas, porque ahí fuera hay un abanico infinito de posibilidades. Eso sí, el azul es y será mi color.

Cuando he visto esta villa en el Sardinero, Cantabria, no he podido resistirme a enseñárosla, en cuanto la veáis entenderéis el porqué. Se trata de un bien protegido de los años 40, por lo que durante la rehabilitación tuvieron que conservar muchos de los elementos originales del exterior. De todo ello se encargó el estudio de interiorismo Aedificare. La distribución interior sin embargo, es completamente nueva. Se reservó la orientación sur para las zonas de día, el salón, la cocina y el comedor, este último se encuentra en una habitación separada ya que en un momento dado puede hacer de habitación polivalente y convertirse en cuarto de invitados.

A pesar de encontrar mobiliario de distintos estilos, todo queda unificado gracias al uso de las telas, mismos colores y estampados se reparten por toda la casa consiguiendo un efecto de conjunto. Me encanta el contrapunto que ponen los toques de hierro o el color negro, no sólo por el cerramiento (que aunque no lo parece es un diseño en perfilería de madera lacada), sino también el radiador negro modelo Tesi, de Irsap., o la estufa de hierro fundido Craftsbury, de Hergom. Hablando del cerramiento, se ha diseñado con un vano central que sirve como barra de desayunos con una preciosa encimera de mármol Macael, y dos puertas a cada lado para permitir la ventilación cuando se requiera. Los preciosos taburetes son de Mundo del Taburete.

Tanto en la terraza, donde se han pintado los muebles del mismo color que la barandilla de la fachada para no desentonar, como en el dormitorio, seguimos con el mismo concepto en cuanto a color.

En el dormitorio principal al ser pequeño, se ha apostado por prescindir de puertas en los armarios y sustituirlas por estores de fibras, una solución práctica y que de nuevo evoca cierto estilo estival. La cama lleva un cabecero de obra de tal manera que deja un pasillo que hace las veces de vestidor. Los textiles son de Pepe Peñalver.

Mención aparte merecen los baños, ya sabéis cómo me gustan los muebles sacados de contexto y este es el perfecto ejemplo de ello. Se buscó una consola antigua a la que se le acopló un sobre de mármol a medida, se vistió con un lavabo de corte clásico con filo dorado de Bathco, se añadieron griferías encastradas también doradas de Nobili, se complementó con apliques de MisterWils y accesorios de Zara Home. El espejo es de El Corte Inglés. No me puede gustar más el resultado. En el siguiente baño destacan sus azulejos en forma de escama en color turquesa, son de Complementtoel resto de elementos son de las mismas firmas que se han utilizado en el otro baño.

Con esta casa he vuelto a enamorarme del azul y también me ha recordado la necesidad que tengo de ver el mar, pero de momento no me queda otra que esperar.

Imágenes: Aedificare / Mi Casa

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Colección “Better at Home” de Kave Home

Estamos a dos pasos de la primavera, aunque por la floración de los árboles podríamos pensar que estuviéramos ya inmersos en ella. Cada día disfruto más de mis caminatas por el campo, a pesar de los bichos, la alergia y todo lo que trae consigo esta estación del año, pero el sol y la luz me dan vida.

Se acerca un largo puente, el de San José y tras él, la Semana Santa, aunque de nuevo sin posibilidad de movernos de casa. Tengo la suerte de vivir en un pueblo a las afueras de Madrid con un entorno privilegiado y la cabra siempre que puede, tira al monte, pero son muchos los días y también las horas, así que ya que tenemos que estar en casa, qué mejor momento que dedicar esos días a poner la terraza a punto y disfrutar de ella también. Doy gracias por tener un espacio al aire libre donde poder estar los días de buen tiempo. Cierto es que este año, tras el paso de Filomena, necesita algo más de trabajo y una visita urgente al vivero para reponer todo aquello que la nieve y el frío destruyeron.

Me encanta cuando llega este momento en que las firmas de decoración (como las de moda, aunque con estas no me emociono tanto), empiezan a enviar sus nuevas colecciones de primavera y verano. Vuelven los colores, la alegría en los textiles,… es como un chute de vitamina C en vena. Adiós a los tonos sobrios del invierno y los textiles peludos y Hola a las fibras naturales, a los tonos vibrantes, a los linos y algodones, y a esas fotos de pies descalzos en la orilla del mar :-)

Hoy os quería presentar la nueva colección Better at Home” de Kave Home, es cierto que está pensada para vivir el exterior ahora que viene el buen tiempo, pero soy consciente de que no todo el mundo tiene un jardín, una terraza o tan siquiera un balcón. Por ello he pensado que si este es tu caso, no te vayas y echa un ojo, te sorprenderás porque muchas de las piezas resultan tan versátiles que las veo tanto para exterior como para interior y lo mejor de todo es que también te alegrarán los espacios. Os dejo unos ejemplos de este tipo de piezas que te encajarán en aptas “in&out”:

Las mesas auxiliares de terrazo, prácticas en exteriores por su resistencia, pero igualmente dentro por sus múltiples usos (como mesa, como pedestal para plantas, etc.) Muchas de las luminarias que además son portátiles (perfectas para el jardín, pero también puedes usarlas por ejemplo, en la habitación de tu “peque” como luz auxiliar). La camarera de madera de acacia, poco que añadir sobre la funcionalidad de las camareras, ya que dan servicio a comedores ya sean de interior o de exterior, ésta en concreto por su estética no desentonaría en casi ningún espacio. Los textiles, somos muchos los que cambiamos los de invierno por otros más atrevidos en verano, así que si el sofá de tu salón es neutro ¿por qué no añadir un poco de color en los interiores también? O ¿Qué tal si pones un par de Pufs en salón para poder sentarte de manera informal? Los servicios de mesa, es una obviedad, pero ahora con el buen tiempo también apetece vestir la mesa más alegre aunque sea en el interior. Y por último, hay piezas de mobiliario que a priori están concebidas para exterior pero que quedan perfectas dentro de casa, si pincháis el link veréis una preciosa mecedora de madera de eucalipto sostenible y cuerda resistente a los rayos UV, pero en la imagen está situada en un dormitorio y queda realmente preciosa.

Pocas veces he visto una colección de exterior tan versátil. Por cierto, algo que para mí también es importante, en Kave Home están apostando muy fuerte por la sostenibilidad y sin dejar atrás el diseño. ¿Se puede pedir más?

Imágenes: kave Home

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Una moderna granja en blanco, negro y madera.

Esta casa la tengo guardada en borradores desde hace un año, nunca veía el momento de publicarla porque como comprobaréis el post será un poco largo. Puedo haberla visto unas veinte veces y nunca me canso de ella.

El binomio blanco y negro es el protagonista y sólo las carpinterías de madera, hacen de contrapunto para dar calidez al conjunto. Bueno, podríamos añadir alguna pincelada de verde en la vegetación, pero hasta ahí llegan las licencias de color.

Perdonaréis también la avalancha de fotos, pero la casa no es precisamente pequeña y hay tantos detalles que ver, que merece la pena pararse en cada rincón y observar los material, las texturas, cada complemento,… porque justo en estos espacios donde parece todo lo mismo, es donde hay que prestar más atención a los detalles, porque es ahí donde radica la grandeza de los espacios.

Se trata de una granja de nueva construcción ejecutada por Timber Trails Development Company y diseñada por Julie Howard. La entrada ya es toda una declaración de intenciones, preludio de lo que encontraremos en el resto de la vivienda. Tanto la puerta de la entrada como las de paso, y muchos elementos de la casa, están pintados con el color “Wrought Iron” de Benjamin Moore, contrarrestando el color con un bonito papel pintado con motivos geométricos de la firma Thibaut.

De ahí se accede a un despacho diseñado por la interiorista. Son armarios de cocina sobre los que se instala una original librería de roble, donde los estantes quedan ocultos hacia el interior por lo que la visión de los mismos es mucho más ordenada, a pesar de ello, éstos se han rellenado con cajas negras manteniendo la estética mucho más limpia. El papel pintado es de la misma firma que el de la entrada.

Y pasamos al comedor, donde destaco un par de cosas. Por un lado el techo pintado del mismo tono que las puertas, hay varios motivos por el que en este caso, no se empequeñece el espacio. Primero gracias a las molduras de la pared, que visualmente la estilizan, segundo por la altura de los techos y tercero, por la gran cantidad de luz natural que recibe el comedor. Hay otra cosa que me encanta, y es que en lugar de poner sillas alrededor de la mesa, en las cabeceras se han dispuesto dos sillones orejeros (apuesto a que una sobremesa en ese comedor puede ser infinita, sobre todo si ocupas esas dos butacas). Y lo tercero, los dos árboles que flanquean la mesa dando el toque verde, me parecen ya la guinda del pastel.

Entre comedor y cocina, en una zona de paso, nos encontramos con un mueble realizado a medida tipo buffet. Es un concepto parecido al del despacho, pero esta vez está pintado íntegramente con el color oscuro predominante en la casa, excepto las baldas y la encimera que son de madera. La trasera está cubierta por un espejo donde se refleja casi toda la planta baja de la casa.

La cocina se creó clásica pero funcional, con una gran isla central que invita a reunirse. La zona de trabajo, se protegió con cerámica de mármol de Carrara que le da ese punto de tradición con el toque rústico a la vez. Además de armarios altos, se pusieron algunas zonas de baldas voladas para crear más dinamismo y personalidad. En la cocina también podemos ver un espacio destinado a desayunos o comedor informal junto a la ventana,

El cuarto de estar, recuerda mucho al comedor formal, la simetría, los árboles a ambos lados de la estancia, el predomino del blanco con el toque del verde, diría que es casi una réplica. Tanto el sofá como el sillón de lectura son de Ikea.

He sentido cierta envidia al ver el cuarto de lavado. No por el hecho de tenerlo, que yo también tengo uno y bien grande, sino por ser como es. Quizás será que le tengo manía a la acción de lavar y planchar, y por tanto es una habitación a la que no le he dado importancia a la hora de decorar, e igual se me haría más amena la tarea si me rodeara de cosas bonitas (¿o quizás no? :-)) En cualquier caso, de esta zona de lavado quiero destacar el suelo, se llama Ikat Tile de Annie Selke para Tile Shop.

De los baños y del dormitorio principal, poco que decir. Excepto por esa bañera exenta del baño en suite, no le haría ascos la verdad, pero en general me han gustado más otras zonas de la casa. Creo que el baño que más me ha llamado la atención es el aseo de cortesía, ¿qué me gustarán a mí unos buenos paneles pintados? ¿Y quién dijo que un espacio pequeño no podía pintarse de negro?, ahí tenéis la prueba, con luz natural todo es posible.

Y para terminar con este largo tour, llegamos a esa zona que ojalá existiera en las casa españolas y tan típica de las americanas, el “mudroom”, donde colgar los abrigos al llegar a casa, dejar mochilas, descalzarse,… en definitiva, el sitio de los trastos que te permite que el resto de la casa se vea despejada.

Y hasta aquí la casa, o mejor dicho la granja, de hoy ¿qué os ha parecido? A mí, aunque me sobran espacios y algunas piezas deco no me van (como muchas de las lámparas, que las cambiaría por otras sin dudarlo), me resulta un remanso de paz. Espero que lo disfrutéis, aunque sea por fascículos porque menudo post más largo, sorry :-)

Imágenes: Beautiful Homes

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Un proyecto de Azul Tierra

Hace un par de años un gran amigo nuestro nos invitó a pasar unos días en su casa, en un pequeño pueblo de Asturias. Aquella casa se me quedó grabada, no es que fuera ostentosa, ni de diseño, aunque bonita era un rato, pero tenía algo aún mejor, sentarte en un sofá donde tienes vistas al mar por un lado y a la montaña por el otro, es algo que no tiene precio. Sueño con volver a ir, aunque sinceramente sueño más con poder volver a ver a estos amigos, que la pandemia ha hecho que llevemos algo más de un año sin vernos y les echo muchísimo de menos.

Cuando he visto el salón de la casa que traigo hoy y más concretamente ese sofá frente a la ventana con vistas al mar, inmediatamente me ha trasportado a ese recuerdo y eso que como veréis aquí faltaría la montaña, pues se trata de una vivienda en la Playa de San Juan (Alicante), pero no hablo de paisajes sino de sensaciones.

El proyecto de reforma de esta casa fue realizado por Toni Espuch, al frente de la firma Azul Tierra desde 1994. Se trataba de crear un espacio lo más abierto posible para una familia de 5 miembros, así que salón, comedor, cocina y recibidor, ocupan un mismo espacio (incluso la zona de lavado, oculta tras las puertas antiguas de madera que destacan en la zona del salón como un elemento decorativo más). Las zonas privadas constan de dos dormitorios, el principal en suite con vestidor y el infantil con literas y su propio cuarto de baño también. Para separar la zona de día de la de noche, se ha utilizado un gran cerramiento de hierro y cristal, con estructura reticular en negro, además de separar los ambientes es una manera de distinguir ambos espacios poniendo el contraste de color ya que tanto paredes como suelo, están pintados de blanco.

Respecto a la decoración, hay un mix muy calmado entre piezas sencillas de fibras, textiles de lino o algodón, maderas naturales, mezcladas con algunas antigüedades de corte oriental. Todo fluye de manera sencilla a través de espacios abiertos y llenos de luz, tan sólo interrumpidos por materiales de estética brutalista como las columnas de hormigón o algunas piezas realizadas en cemento (la mesa de la cocina y la encimera, por ejemplo). Pero la realidad es que el conjunto, gracias a luz exterior, al mar que entra directamente desde cualquier rincón del salón y al predomino de una decoración sosegada, hace de esta casa, el lugar perfecto para el descanso y la contemplación.

Esta panorámica me encanta. Primero por el mix de piezas, las mesas de centro y el banco asiático antiguo, el aparador del siglo XVIII, las bonitas sillas de mimbre de Azul Tierra, combinado con el sofá de lino blanco de la misma tienda. Y segundo por el detalle de aprovechar el bajo de la ventana sin entorpecer las vistas. Ese banco puede servir en un momento dado como asiento extra y mientras no se usa, puedes almacenar sin que por ello dejes de ver el mar. Además, cierra el espacio de tertulia (es el lugar donde normalmente estaría ocupado por un televisor, pero en este caso obviamente sería un crimen).

¿Podéis imaginaros desayunando aquí con esas vistas al mar? Ni tan siquiera los pilares de hormigón son capaces de distraer la mirada, están perfectamente integrados en la decoración.

Como no hay pasillos, al cerramiento de hierro y cristal se le han puesto unas cortinas de lino para mantener la privacidad en el dormitorio principal, al que se accede directamente desde el salón. Tras el dormitorio, encontramos el vestidor y el baño, donde también se han incorporado piezas antiguas (como la cómoda de barco donde se ha situado el lavabo), destacando su personalidad.

El cuarto de las hijas, también se accede desde el salón, a través de una puerta de madera. Es una habitación compartida, con su baño también en suite.

Imágenes: Elle Decor

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Chelsea Hing y su refugio

Son muchos los que durante la pandemia han huido a lugares tranquilos en busca de un refugio donde, si no eliminar toda posibilidad de riesgo de contagio, al menos minimizarlo al máximo. Obviamente ni los que tenemos segundas residencias en pequeños pueblos, siempre podemos optar a esa oportunidad, muchos nos vemos anclados por los trabajos, los colegios de nuestros hijos, etc. De no ser por todo esto, yo ahora mismo estaría viviendo rodeada de pinos.

Esta casa es precisamente eso, el refugio de una conocida Relaciones Públicas australiana, llamada Kate Dinon, que aunque ya era su casa de verano años antes, se utilizó como refugio para ella y su familia durante los meses más duros de la pandemia. Remontándonos a su adquisición allá por 2015, cuando sólo buscaban una casa de vacaciones, fue gracias a su puesto de trabajo y a la gran cartera de creativos que tenía a su alcance, lo que le permitió conocer los proyectos de Chelsea Hing, y por la que se inclinó para encargarle la reforma integral e interiorismo en el momento en que se enamoró y compró esta bonita casa de los años 60 situada en Balnarring Beach (Australia).

El arte tiene un valor muy importante en la vida de la propietaria de ahí que encontremos obras incluso en la cocina. Pinturas de Miranda Skoczek, Eleanor Louise Butt, Del Kathryn Barton, se exhiben en sus paredes, y no sólo eso, también la literatura se expone en las librerías para ser vista como si de arte se tratara.

Todas las habitaciones siguen una misma línea cromática, sin distracciones, porque lo importante como he dicho está en las paredes. Los tonos madera y el mobiliario de fibra aportan la calidez a aquellos de color negro, el contrapunto relajante lo pone ese bonito color verde elegido para las zonas de relax, como los baños y los dormitorios. Si os fijáis parece que sólo hay un baño, pero son dos. Son casi idénticos en materiales y colores, pero uno tiene bañera exenta y el otro ducha, a uno le han puesto un bonito espejo rectangular de bambú mientras el otro, tiene forma circular y por último, uno lleva suelo porcelánico (de Eco Tile Factory, como los azulejos de la cocina) mientras el otro es de madera. En los dormitorios, se repite el mismo esquema, ambos con textiles de lino en rosa palo, cojines de rayas, el mismo verde utilizado también en los baños, pero cambian pequeños detalles como el tipo de cama, una con dosel y la otra sencilla, o la obra de arte que luce uno de los dormitorios pero en el otro no.

De esta manera conseguimos una sensación de unidad en toda la vivienda, incluida la cocina (la joya de la corona), que aunque carezca de ese verde tan apacible, repite otros patrones de la casa como los azulejos del antepecho de la zona de cocción que se han alargado hasta el office, o el resto de los colores. Si os dais cuenta, hay un guiño al verde gracias a la planta situada sobre a encimera.

Como no podía ser de otra manera, tratándose de una casa para disfrutar sobre todo en verano (aunque las circunstancias hayan hecho que las estancias de los propietarios se alarguen más), los exteriores cobran también protagonismo. Por desgracia sólo tenemos una pincelada de lo que es, pero con la imaginación que tengo a mí me basta y me sobra con ver la ducha exterior para saber que probablemente el resto, tampoco tenga desperdicio.

¿Vuestras circunstancias os han permitido escapar de la pandemia a un sitio más relajado donde pasar estos tiempos tan duros? Soy toda oídos…

Imágenes: Chelsea Hing / Design Files

 

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Casa de pueblo en el Empordà

Seguro que a más de uno esta historia le resulta familiar. Veranear de siempre en un pueblo, tener tu casa, más o menos grande, el tiempo pasa y la familia crece. Y llega ese momento en que te tienes que plantear qué hacer, ¿abandono el nido y busco otra casa para mi familia? ¿Es la vivienda familiar lo suficientemente grande como para adaptarla y convivir? ¿Existe alguna manera de ampliar? Las casuísticas son tan amplias, como diferentes tipos de familias y viviendas pueden existir.

Esta casa de pueblo en el Empordà es un ejemplo de ello. Aunque no lo parezca se trata de la ampliación de una vivienda en lo que antes era el porche de la casa familiar, que se encuentra a 200 metros de ésta. La propietaria, heredera de la vivienda, en lugar de buscar otro lugar, viendo que el espacio se quedaba pequeño para toda la familia, optó por quedarse y acometer este proyecto aprovechando el antiguo cobertizo y la barbacoa.

La planta es de concepto abierto, aunque los arcos del antiguo porche, se encargan de delimitar los espacios haciéndolos más acogedores. A continuación del salón se ha dejado una zona de despacho, ya que la propietaria es dueña de una bonita firma en Barcelona de detalles decorativos en fieltro hechos a mano, Twin Sittings.

Todo en la casa es atemporal, tanto los colores (muy mediterráneos, neutros, verdes, azules y algo de gris para dar profundidad), como las texturas, los acabados y muebles. Muchas fibras naturales, linos, cerámica, hidráulico, maderas, hierro,… Además, bañado por la gran cantidad de luz natural que ofrecen los ventanales que dan al jardín, ambas cosas (la abundancia de luz y ese jardín) son para mí, los dos puntos fuertes de esta vivienda.

La cocina es la original del porche, tan sólo se han cambiado las cortinas que ocultaban el interior de los muebles por unas puertas más estéticas y por supuesto, se ha mantenido el concepto de gran comedor integrado en el espacio, tal y como estaría si fuera en un exterior. Lo que sí se colocó después, fue el antepecho de baldosa hidráulica que le da un aire a cocina antigua, no es que sean baldosas antiguas pero sí son artesanales, de ahí ese aire en sus colores desgastados.

Increíble debe ser la sensación desde el dormitorio, ya que abriendo las puertas puedes ver la casa completa, incluso el jardín. Aunque desde la propia cama ya las vistas son inmejorables, el jardín con la piscina y como único ruido, el de las campanas de la iglesia que se encuentra justo al lado de la finca.

Si queréis más información sobre alguna pieza en concreto, podéis leerlo aquí. Perdonadme esta semana que estoy malita y no doy para más, prometo la semana que viene compensar :-)

Imágenes: El Mueble

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