La casa del interiorista Carles Ruiz Carrión

Parece que lo bueno se hace esperar. Hoy quería escribir el post sobre nuestra última reforma integral, así que ayer dejé casi todo preparado para que así fuera, sólo me quedaban las fotos del “después”, lo más importante vaya. Al llegar a casa del cliente para tomar las fotografías faltaba un pequeño detalle de carpintería en la cocina, así que me senté en el comedor con mi querida clienta y estuvimos charlando un rato en lugar de hacer fotos, preferí esperar a que todo estuviera terminado para hacer un post en condiciones. Aunque no os negaré que me puede el ansia, ha quedado todo tan bonito que me muero de ganas de enseñarlo…

Menos mal que siempre encuentro preciosas casas para compartir de donde poder sacar mucha inspiración. Empieza a preocuparme que últimamente casi todas son de Barcelona, y no porque tenga nada en contra de la ciudad condal, pero me hace replantearme si debería cambiar mi lugar de residencia ya que tanto me atraen las construcciones de allí ;-)

La de hoy además de vivienda también es el estudio del interiorista Carles Ruiz Carrión, por lo que su casa sirve como escaparate. El espacio se divide en dos plantas, a pie de calle se encuentra la parte de trabajo, es decir, la oficina como tal y es el lugar donde está la cocina que se destina tanto a su propio uso, como también a modo de showroom para sus clientes. El piso inferior es la zona más privada de la vivienda, un espacio abierto donde discurre la sala de estar que se separa del dormitorio tan sólo mediante unas estanterías de Ikea. Bajo la escalera podemos ver otra pequeña zona de trabajo, en la misma planta se encuentra el baño y una maravillosa terraza.

La arquitectura es casi lo más impactante, los techos dan sensación de encontrarse en una cueva y sus curvas, contrastan con las líneas rectas de los muebles. Al estar un piso por debajo de la línea de calle no hay demasiada luz natural, algo que se ha resuelto gracias a la paleta de colores suaves predominantes y a una acertada elección de luz artificial (como los focos que alumbran al techo y hacen rebotar la luz).

El mobiliario en general es sencillo, mezcla de piezas de diseño como las sillas de Magis Design, la lámpara que se encuentra junto al sofá de Artemide, o el sofá de Temas V, con otras de firmas más económicas como Ikea o Zara Home, e incluso algunas restauradas (como la mecedora) o hechas a medida. Un mix equilibrado y un conjunto de lo más acertado.

Lo que ha llamado mi atención de esta casa obviamente es su arquitectura, pero de nuevo el patio ha terminado por robarme el corazón.

Vía: Apartment Therapy / Imágenes: Lula Poggi

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