Una galería inundada de luz…

Tengo un nudo en el estómago y me cuesta más que nunca el fluir de mis palabras. Mis dedos no responden y a duras penas saco fuerzas para apretar las teclas del ordenador. Mis queridos lectores, no me apetece un ápice seguir con mis rutinas, por mucho que los psicólogos se empeñen en decir que eso es justo lo que debemos hacer, pero mi cabeza va a mil por hora dándole vueltas a lo que está pasando ahí fuera y me deja paralizada.

Admiro a toda esa gente que es capaz de ver siempre las cosas en positivo, de reírse ante las adversidades, de pensar que todo saldrá bien (que también lo creo, pero sin dejar de pensar en el sufrimiento que vamos dejando en el camino). Ojalá yo fuera como ellos. Dicen que soy muy empática, quizás eso es lo que me lleve a echarme no sólo mis problemas a la espalda, sino también los ajenos y por ende a sufrir el doble, no lo sé, espero de corazón que esta situación termine lo antes posible. Perdonad por el desahogo…

Precisamente por eso busqué una casa que transmitiera positividad y alegría, quería color, necesitaba luz y lo encontré en esta maravillosa vivienda del barrio de Gracia en Barcelona. Se trata de un edificio de 1900 y la reforma fue realizada por Desirée García Paredes del Estudio Sirëe. Los propietarios, dos italianos residentes en la ciudad condal, participaron activamente de ella puesto que pertenecen al mundo del diseño, ella es diseñadora de moda y él diseñador gráfico. Sus gustos están muy plasmados en la decoración, una mezcla entre lo vintage, lo contemporáneo y lo escandinavo, con mucho color (el toque de él) y muchas plantas (la pasión de ella).

Se hizo una nueva distribución pero se conservaron todos los elementos antiguos que hacen que esta casa rezume personalidad, como las paredes originales de ladrillo, los suelos de baldosa hexagonal,… así mismo y aprovechando que los sistemas de electricidad y climatización no se podían ocultar, se dejaron al descubierto creando así un divertido contraste entre lo antiguo y lo moderno y potenciando aún más los elementos históricos de la casa.

Ni qué decir tiene cuál es el espacio del que me he enamorado. Vale que esta vivienda no tiene una zona al aire libre tan anhelada estos días, como os hablaba la semana pasada, pero teniendo esa galería inundada de luz ¿quién lo necesita? Sinceramente un espacio así lleno de plantas en plena ciudad, es como un paraíso ¿no os parece?

Debajo de las imágenes tenéis el link al artículo completo por si queréis conocer más sobre este proyecto o saber de dónde son las piezas que decoran la vivienda. Como os he dicho las palabras no me fluyen como quisiera estos días, así que lo bueno si breve, dos veces bueno… Espero de corazón que estéis todos bien.

Fotografía: José Luis Hausmann Artículo: Mi Casa

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Un piso triangular…

Intentar escribir un post en estos momentos me parece complicado porque hablar de decoración con la está cayendo, se me antoja incluso banal. Así que si hoy no estoy a la altura, será que mi cabeza no está donde tiene que estar, quizás vosotros tampoco estéis ahí para leerme porque tengáis cosas mucho más importantes que hacer, así que lo uno por lo otro.

La casa que os traigo es el ejemplo de una reforma muy bien resuelta ya que se trata de una vivienda poco común por su forma triangular, pero donde la arquitecta Ana Escribano, le ha sabido sacar el máximo partido con una ejecución de obra e interiorismo magistral. A su favor tenía la gran cantidad de luz, que favorece la amplitud visual, en contra, muchos elementos arquitectónicos a solventar, como los pilares del salón que aprovechó para convertir en soportes de estantería. Original y bonito.

Utilizó también otros recursos como colores y acabados uniformes, así como diseñar puertas de suelo a techo y otros elementos a medida para optimizar espacios, con el fin de que la vivienda se viera más grande.

Bajo un telón de fondo blanco, las piezas de decoración cobran un gran protagonismo por colorido y diseño. La mayoría son de Rue Vintage, como el precioso cabecero azul petróleo del dormitorio, los pufs y la mesilla de noche, las lámparas y apliques, la bonita cómoda con el espejo y el cuadro del salón, la butaca verde y rosa, las sillas,… esta firma tiene la mayor parte de representación en la casa. La lámpara de piña y la mesa de comedor pertenecen a Mestizo Store, tienda de la que ya os hablé en su día en el blog. El sofá y la preciosa chaise longue son de Studio Bañon, como los sofás de mi casa, también os hablé de ellos casi cuando empecé a escribir (aquí mi cutre post allá por 2009, se nota que estaba empezando ;-))

Os dejo con esta bonita casa, con su luz y sus colores, al menos alegremos nuestras retinas durante unos minutos. Hoy soy más breve de lo normal, con vuestro permiso…

vía

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Espacio en Blanco

Si por el título habéis pensando que encontraríais una casa donde el blanco era el color predominante, error. Espacio en Blanco es el estudio de interiorismo encargado de la rehabilitación de esta vivienda de Barcelona, donde lo que se buscaba precisamente era resaltar todo el potencial del mobiliario, el colorido de los textiles y las obras de arte, eso sí, bajo un telón de fondo luminoso y blanco pero que nada tiene que ver con el nombre del estudio :-)

Si me conocéis no hace falta que os diga que ha sido suficiente ver la imagen del salón para intuir que lo demás estaría muy en sintonía con mis gustos y no me equivocaba sino todo lo contrario, la cosa ha ido a mejor.

El gran salón es el eje central de la casa del que parten el resto de habitaciones. Se respetó la chimenea original de los años 70 para crear contraste con la reforma de carácter más contemporáneo. A partir de ésta se diseñó una estantería a medida de chapa de hierro negro barnizada. De esta forma se crea todo un frente que sirve como biblioteca, zona de televisión y estar con chimenea (enamorada me tiene).

Los espacios se conectan o separan a demanda para dar paso a una circulación fluida y también a la luz, como el recurso de la puerta de hierro y cristal corredera existente entre cocina y salón que te permite por ejemplo, mantener el espacio cerrado cuando cocinas.

El comedor merece una mención aparte. Se mantuvieron las molduras originales y se pintaron a juego con la maravillosa mesa color azulón diseño de Barbara Aurell. Para rebajar tanta información de color, se añadieron contrastes naturales con las famosas sillas Wishbone de Carl Hansen y la conocida lámpara de Isle Crawford de Ikea ¿Quién dijo que el diseño clásico, el contemporáneo, el mid-century y el democrático, no iban bien juntos? Esta sin duda es una mezcla magistral.

Una de las cosas que más me gusta es la distribución del dormitorio principal. La realidad es que aunque no soy muy aficionada a la moda y no poseo gran cantidad de ropa, cuando veo cómo está resuelto el almacenaje y aprovechado el espacio al milímetro para sacar una zona de vestidor y a su vez acoger la cama con las mesillas integradas, me parece un sueño. Por supuesto está hecho a medida. Esta solución la tengo en la cabeza desde que se la hizo mi ebanista a un cliente y aunque viva en un chalet, mi dormitorio no tiene las dimensiones adecuadas para replicar la idea. Pero qué más da, si no sabría con qué llenar tanto armario :-)

Si os dais cuenta el dormitorio es el único espacio donde los tonos neutros son protagonistas, porque una vez cruzamos al baño vuelve a aparecer el color. Nos sorprende un lavabo en tonos rosas combinado con una pared azul. ¿Quién dijo miedo?

Os dejo disfrutar de esta belleza, mires por donde mires es una casa para tomar apuntes. No os perdáis la colección de réplicas de sillas icónicas de la última foto, yo podría añadir una que ellos no tienen, una “mini Thonet” que tengo en el pueblo y compré en un mercadillo de Portugal ;-)

Imágenes vía

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Acentos mostaza…

Todo empezó con un lienzo regalo de la maravillosa artista Laura Jurado. Me pidió una foto de mi salón, ella quería saber qué le transmitía mi decoración para comenzar a pintar y cuál fue mi sorpresa al recibir un cuadro en tonos mostaza. Es un color que yo no me hubiera planteado a priori y sin embargo al verlo junto a los tonos crudos y caldera de mi salón, de repente levantó todo el espacio como si de un rayo de sol se tratase. Creo que Laura quiso sacarme de mi zona de confort, ya sabéis que arriesgo poco cuando se trata de mi hogar, prefiero colores neutros y suaves para no cansarme, pero algo debió ver ella que acertó de lleno, y siguiendo su punto de partida he añadido cojines mostaza también. Es increíble el efecto que tiene el color por pequeñas que sean las pinceladas que demos. Sé que de momento sólo es un pequeño cambio, pero tal y como soy yo, con esto ya tengo para asimilar durante unos meses ;-) Gracias Laura por abrirme literalmente los ojos.

Y para ejemplo de piso repleto de pinceladas en esta tonalidad, el que os traigo hoy. Se trata de una antigua vivienda en Zaragoza, que fue sometida a una reforma integral por la arquitecta Sylvia Preslar. De ella sólo se salvaron las maravillosas molduras originales de los años 50 del comedor y del dormitorio principal, elementos arquitectónicos que le dan gran carácter a la vivienda. Haciendo un inciso, si tenéis una casa nueva o no tan nueva, y sobre todo si tiene los techos altos, podéis acudir a Orac Decor, si os apetece tener molduras en casa. Da igual que busquéis diseños antiguos o modernos, porque su catálogo es infinito (desando estoy de que llegue la edición de este año de Casa Decor para ver con qué nos sorprenden).

Continuando con la casa, se distribuyeron los espacios con el fin de conseguir la mayor amplitud posible. Por ejemplo, se eliminaron dos habitaciones para crear un salón más amplio, se prescindió también de un pequeño pasillo que hacía las veces de hall de entrada y se recurrió a crear elementos a medida que dejaran pasar la luz, como el acristalamiento de la cocina.

En la casa se recurre a los continuos contrastes, un ejemplo claro es la antigua lámpara de araña de la cocina junto a la estructura metálica que se ha utilizado como cerramiento en la misma estancia. O las puertas utilizadas en el armario de la habitación infantil, son de los años 30 y se recuperaron de una casa anterior, contrastan con el toque desenfadado de las fibras naturales de la alfombra. En el baño también se ha jugado con las mezclas, por un lado un gran espejo antiguo dorado preside el espacio, rompe su estética la grifería negra de corte moderno, un mueble de madera pintado que si me dicen que ha sido recuperado de una cocina, me lo creería, y por último la estancia se ha revestido con microcemento. Revestimiento práctico donde los haya y por el que suspiro desde hace años.  Otro inciso por si buscáis una buena empresa que realice proyectos con este material, os recomiendo a Futurcret.

Y a lo que venía este post, el mostaza omnipresente en todos y cada uno de los espacios, ya sea en los textiles del salón, vajillas, mantelerías, pufs, adornos en el cuarto infantil, cojines del dormitorio principal e incluso las flores, también el dorado del espejo recuerda a este color. En definitiva, el mostaza utilizado en menor o mayor medida hace que, a pesar del mix existente en materiales y estilos, se vea un hilo conductor que lo unifica todo. Y vosotros ¿recurrís al color como elemento de unión o cada estancia tiene su propia identidad?

Vía: El Mueble / Imagen portada: vía

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Black is Black…

Seguro que cuando os hablan de los países nórdicos y de su estilo decorativo, enseguida os viene a la mente espacios muy neutros (incluso blancos), maderas naturales sin tratar y una cierta tendencia al minimalismo. Hoy os traigo algo muy distinto y radicalmente opuesto, una preciosa casa a tan sólo 10 km al oeste de Ámsterdam, donde el negro y los las tonalidades oscuras son los protagonistas. Ya conocéis mi adoración por el negro, pero si además está combinado con unos enormes ventanales donde el factor riesgo de oscuridad ya no existe, se crea un combo perfecto. La elegancia del color sumado al plus de la luz natural.

Esta vivienda, realizada por el estudio de arquitectura Arjen Reas Architecten tiene la peculiaridad de estar construida frente a un dique. El terreno tiene cierto desnivel que se ha aprovechado para crear distintas alturas dentro de la misma y los grandes ventanales, permiten disfrutar de las vista hacia el agua, al gran jardín trasero y a lo lejos, a la capital holandesa.

La fachada está realizada en madera pintada en negro combinado con un techo de metal del mismo color, pero fuera de parecer un bunker pesado, las grandes cristaleras favorecen el tránsito de la luz y dinamizan la visión de la vivienda.

Desde la entrada principal se accede a la cocina, que consta de un gran frente de almacenaje en color blanco y una gran isla con gaveteros negros en contraste. Ni hablar de lo que tiene que ser cocinar ahí con esas vistas al exterior.

La cocina comparte el mismo nivel que el salón con chimenea, a la que se ha enfatizado pintándola de color negro. Pero el resto del espacio destaca por sus cálido sofá en cuero marrón, una cómoda antigua empleada como mueble bar y muchas obras de arte que recorren la pared a ambos lados de dicha chimenea. En un nivel más alto encontramos la zona de estar con el enorme chaise longue y de nuevo como punto focal, la pared donde está instalada la televisión, pintada de negro en su totalidad. Un buen truco cuando quieres aportar sensación de profundidad.

La parte trasera de la vivienda, donde se encuentra el salón y el comedor, se cierra con una enorme cristalera que da al gran jardín. Para salvar el desnivel se ha creado una pequeña zona de estar con dos tumbonas desde donde disfrutar las vistas. En la planta superior la familia dispone de dos dormitorios infantiles con su baño y el dormitorio principal con baño en suite. Esta habitación necesita mención aparte, porque ¿cómo es esa pared pintada en un azul intenso con el cabecero y la lámpara en tonos oscuros, que contrastan con los suelos de madera en espiga y el gran ventanal con esas vistas? No tengo palabras.

Y visto lo visto, ¿seguís pensando que en el estilo nórdico imperan siempre los tonos claros u os convence también esta versión donde la elegancia del negro es protagonista? ¿Cuál os gusta más?

Vía: Arjen Reas Architecten / Fotografía: Luc Buthker / Visto en: Contemporist

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Destino Ibiza…

En Navidad me hice un regalo “envenenado”, un viaje a Ibiza para el puente de mayo. ¿Verdad que suena muy bien? Pues lo llamo envenenado porque el destino tiene un propósito, hacer la media maratón. A tres meses escasos, o se produce un milagro o todo lo que voy a poder correr es del chiringuito al mar :-) Los médicos me han desahuciado una vez más, dicen que tengo fibromialgia, que es como decir “no tengo ni idea de lo que te pasa“. A día de hoy me están tratando una tendinitis en el hombro, pero también tengo trocanteritis de cadera, algo que desconozco en la rodilla y que molesta horrores, además de mis clásicos dolores de cuello y espalda con los que convivo desde hace años. El caso es que cada vez que entreno me quedo coja y mi frustración va en aumento, a veces se me caen las lágrimas en la pista de atletismo porque quiero seguir y no puedo, quizás os parezca una tontería pero para mi cabeza los beneficios del ejercicio son muchos. Lo dicho, veremos a ver si mi viaje a Ibiza se convierte en un fin de semana con mis compañeras del club, o se obra el milagro y consigo mi propósito.

Perdonad que os cuente estos rollos pero ya sabéis que escribir es terapia para mí y cuando he encontrado la finca ibicenca que os traigo hoy, no he podido contenerme y he hilado ambas cosas. Ya me conocéis…

Al ver de quién era el proyecto de interiorismo me sonaba mucho el nombre y es que ya en 2013 os hablé de La Grange Interiors (sé que muchos no estabais por aquí, así que si os apetece leerlo os dejo el antiguo post en este link). Por aquel entonces además de un par de proyectos os enseñé algunas de sus piezas de mobiliario, son realmente increíbles. Describí este estudio como un buen ejemplo de todo aquello que me gusta en decoración, una mezcla entre el clásico renovado, piezas contemporáneas y elementos naturales. Sin duda muy “yo”.

La finca pertenece a un empresario holandés, Emile Kuenen, que buscaba una vivienda con arquitectura típicamente local. Se enamoró de la isla tras descubrir en la boda de su hermano, que Ibiza no son sólo locales y fiesta, que su mayor atractivo está en su naturaleza mediterránea y en su tranquilidad. Encontró una parcela en el interior y encargó al prestigioso arquitecto Rolf Blakstad la construcción de su vivienda soñada. Se realizó con una estética bastante minimalista y neutra, con el fin de que fuera el propietario el que le diera su toque y dejara la casa a su gusto. Y ahí es donde entra La Granja Interiors. El propietario había conocido en un viaje a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) esta tienda y estudio de interiorismo. El gusto de Sumari Krige, fundadora de la firma, le encajaba perfectamente para su vivienda.

Lo que hizo la interiorista fue complementar el trabajo del arquitecto. La finca se compone básicamente de tres elementos: madera, piedra y yeso. La decoración siguió esa misma paleta de color añadiendo telas que complementaran y suavizaran el conjunto, también otras que recordaran los colores de la isla, como el mostaza, el verde oliva o el aguamarina. Apostó también por las texturas y el mobiliario de calidad, como la teca del jardín que apenas necesita mantenimiento y envejece muy bien.

De este tipo de casas lo que más me gusta y envidio es la comunicación existente entre interior y exterior, vivir en ellas debe ser algo parecido a tener la sensación constate de vacaciones. Un lujo que pocos nos podemos permitir, pero sí tenemos derecho a observar, envidiar (sanamente) e intentar buscar inspiración en cada uno de sus rincones.

Me declaro fan del comedor, de la entrada con su cuadro XXL y del dormitorio con el plaid mostaza y los tres espejos. Aunque estoy segura que a lo que más daría uso en esa casa es a la piscina :-)

Fotografía: Elsa Young

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La casa de la blogger Janniche Kristoffersen de Blogga I Bagis

¿Sois de los que lleváis años con la misma decoración en vuestra casa o de los que nunca se están quietos y no paran de cambiar las cosas? Yo he de reconocer que me cuestan bastante los cambios en general, más aún cuando me encuentro a gusto rodeada de mis cosas, entro en una zona de confort de la que me es muy difícil salir. Por otro lado, recibo tantos “inputs” decorativos diariamente que a veces siento la necesidad del cambio, las ideas brotan de mi cabeza como si de una cascada se tratase y tengo además, una casa que se presta a ello, es amplia, con espacios abiertos, distribuciones cuadradas,… podría hacer mil cosas, pero la realidad es que la mayoría se quedan sólo en ideas.

Lo que sí me gustaría modificar son aquellas cosas que por el paso de los años y el uso se han ido deteriorando, mero mantenimiento vaya. Me encantaría renovar algunos textiles, sobre todo retapizar los sofás (no compraría otros porque los míos están hechos a medida y son comodísimos), igual no es gran cosa pero daría un cambio radical al salón. Si tuviera dinero, ya que supone una inversión mayor, cambiaría la cocina y los baños; los años no pasan en balde y aunque aparentemente no se note, hay un cierto desgaste.

Últimamente lo que sí he hecho son cambios con los objetos de decoración (no comprando unos nuevos, sino moviéndolos de sitio), también he reubicado en el salón una cómoda que se encontraba en el dormitorio de mi hija y por último, pinté los azulejos de mi baño (sobre esto ya os hice un post). Pocas cosas realmente, la verdad es que en su conjunto veo bien mi casa, es mi refugio, me resulta cálida y acogedora, y me trasmite esa sensación de “hogar” tan importante para mí. Lo dicho, tengo miles de ideas pero por otra parte ¿Por qué cambiarlo todo cuando te sientes tan a gusto en un sitio? ¿Cambiar por cambiar? No sé, ¿qué opináis?

Hoy os traigo lo que podríamos denominar como una casa en constante evolución. Se trata de la vivienda de la blogger sueca Janniche Kristoffersen, de Blogga I Bagis. Tanto su blog como su cuenta de Instagram generan un gran interés, porque además de tener una preciosa casa al sur de Estocolmo, está en constante cambio. Seguro que si os fijáis detenidamente en las fotos, encontraréis diferencias entre los mismos espacios, a veces tan sutiles como cambiar las patas de un sofá, quitar una balda de la cocina, modificar el color de los muebles, o añadir un simple listón de madera para separar la parte superior e inferior de una habitación con el fin de pintarla en dos tonos diferentes. Cambios a veces muy sutiles pero que suponen una gran diferencia en el conjunto.

Como recalco siempre, nada como vivir las casas para saber lo que te van pidiendo. Pienso que es un error intentar amueblar todo de golpe porque probablemente con el tiempo, nos daremos cuenta de que ese lugar necesitaba algo distinto. Para que os hagáis una idea, yo he empezado a cambiar mobiliario cuando mis hijas han crecido, vivo en esta casa desde hace 18 años y ha sido hace unos meses cuando moví la famosa cómoda para adaptar la habitación de mi hija mayor a sus nuevas necesidades. Y os tengo que contar esto, a veces las necesidades son tan extrañas como las costumbres de cada persona, mi hija mayor se maquilla frente a su espejo sentada en el suelo (así es como se siente cómoda). ¿Sabéis dónde le he puesto una pequeña estantería de rejilla para poner su maquillaje? Bajo ese espejo que es de cuerpo entero. Puede parecer raro, pero he adaptado la decoración para que resulte funcional, ya que es lo que mi hija necesitaba (y oye, tengo que decir que ha quedado sorprendentemente bien, por raro que sea el sitio).

Paso a enseñaros la vivienda y os destaco bajo algunas imágenes esos cambios que si no os los contase, quizás algunos os pasaban desapercibidos. Si queréis además leer el reportaje al completo sobre la casa, podéis hacerlo en este link.

El sofá es de la serie Söederhamn de Ikea y como veis sólo con un cambio de patas, ha pasado del frío acero a la cálida madera.

Este rincón junto a la chimenea también ha sufrido un cambio. Se sustituyeron los armarios por un banco realizado a medida, con espacio de almacenaje en su parte inferior para albergar objetos como la leña.

Esta mesa de comedor es una de las piezas que la bloguera y su marido, artista de profesión, lucen con más orgullo. Fue diseñada y construida por ellos mismos, como muchos otros elementos de la casa.

El hueco lateral derecho de la cocina lleva una balda volada en verde, como el tono de los armarios, pues fijaros en las imágenes que vienen a continuación, también está con la balda en blanco (en origen) y finalmente tras su deterioro, procedieron a quitarla ¿Cómo os gusta más, con balda o sin ella?

La habitación infantil estaba pintada en origen en un azul grisáceo, precioso color en mi opinión, pero el dormitorio tiene orientación norte por lo que este tono la oscurecía más. Mirad qué luz se ha conseguido tan sólo pintando algunos elementos en rosa palo. Además de eso, se aprovechó el hueco que quedaba entre el armario y la pared, para construir un pequeño sofá como rincón de lectura. Y a media altura de la pared se añadió un pequeño listón, que separa la parte superior de la inferior permitiendo así pintar la zona a dos colores (el mismo rosa en la parte inferior y en blanco, para ganar luminosidad, en la superior).

Sabéis que el azul grisáceo es mi color, pero he de decir que la habitación ha ganado mucho con el cambio.

Entre la imagen superior del dormitorio y la inferior, tan sólo se ha añadido un espejo y las cortinas, con eso ya hay un cambio sustancial. Y aunque aquí no lo vemos, en su blog cuenta que el dormitorio también era de color verde (como el de la cocina), pero decidió cambiarlo para que resultara más acogedor.

Imágenes: 91magazine & Bloggaibagis

Y vosotros, ¿estáis contentos con vuestra casa o lo cambiaríais todo constantemente?

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