Caravaning

El mundo de la autocaravana, tan popular en lugares como Estados Unidos o en los países del norte de Europa, ha comenzado a extenderse por otras partes de mundo. Aquí en España ya tengo más de un conocido que han hecho virguerías con sus furgonetas antiguas convirtiéndolas en auténticas casas con ruedas. Como ejemplo os pongo la de nuestro amigo, corredor de Trail, Javi Ordieres y su mujer que se han construido su propia caravana desde cero. Ahora no necesitan alojamiento cada vez que van a una carrera, cosa que sucede muy a menudo.

La maravilla que os traigo hoy es una remodelación realizada por Darlin Trailers de una caravana de 1948. Ha sido llamada «The Hudson» como guiño a su lugar de nacimiento y renovada para ofrecer todas las necesidades de un estilo de vida moderno, pero sin perder ni un ápice de su alma vintage.

Por la parte exterior, encontramos su acabado en blanco y negro mate que contrasta con las carpinterías en madera. Una combinación acertada sea cuál sea el lugar elegido, siempre funciona. Nada más entrar encontramos justo el escenario contrario, el blanco es el protagonista, lo que hace que los espacios se vean aún más grandes y la claraboya del techo, además de las múltiples ventanas, también ayuda a transmitir esa amplitud. No es un sitio claustrofóbico ni agobiante, sino todo lo contrario.

Según entramos disponemos de un banco de madera con cestos de mimbre que hace las veces de recibidor. Comparte espacio con el televisor que va colgado sobre la pared sin interrumpir el paso ni molestar visualmente, ya que justo frente a este, se encuentra la zona de estar con un gran sofá en color verde de aire mid-century, que además se hace cama por lo que permite que duerman dos personas más.

En el extremo contiguo a la zona de estar se encuentra la cocina, que dispone de todo lo necesario. Nevera bajo encimera, cubos de reciclaje, gavetas de madera, cocina de inducción, horno, balda superior, un fregadero con una bonita grifería en tonos dorados, y complementos también en dorado, vaya que no le falta detalle. Y lo que es de agradecer, bañada por la luz ya que está rodeada de ventanas.

Hacia el otro lado de la caravana, después de la zona de estar, encontramos el dormitorio. Se separa sencillamente a través de unas cortinas. Cuando estas se cierran, la zona de la cama queda ventilada gracias a que a los pies de la cama, se ha resuelto con una celosía a modo de separador de ambientes, de tal manera que dejas que transpire el dormitorio y que entre algo de luz. Además, se ha habilitado gran cantidad de espacio para el almacenaje, tanto bajo la cama como con estanterías para guardar ropa, libros, etc.

Y llegamos al extremo, para encontrarnos con el baño, sin duda el más completo que he visto nunca en una caravana. ¿No os habéis fijado que normalmente la ducha y el inodoro comparten un mismo espacio? Siempre he pensado lo poco práctico que es esto, ya que es imposible ducharte sin mojar el resto. Sin embargo es la primera vez que veo que cada pieza tiene su lugar, una ducha independiente (además la propia forma de la caravana ha permitido hacer un banco en su parte redondeada, lo que me parece súper práctico), tiene la zona de lavabo que se ha aprovechado con un pequeño mueble con almacenaje y cestas en su parte inferior y a su lado también, una pequeña estantería sirve para colocar más enseres de baño, toallas, etc. Entre la ducha y el lavabo se encuentra el inodoro. Vaya, que he visto casas que no tienen un baño tan completo.

Y hasta aquí el paseo por la caravana, ¿Qué os ha parecido? ¿Os animaríais a tener algo así o incluso más pequeño para vuestras vacaciones y no tener que depender de hoteles y demás? A mí me seduce bastante la idea…

Imágenes: Darlin Tailers

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

En El Puerto de Santa María

¿Sois de campo o de mar? Yo siempre digo que mi medio natural es el agua y que en otra vida debí ser pez, quizás sea porque soy Cáncer, no sé. Sabéis que adoro la naturaleza y tengo la suerte de poder disfrutar de ella cada día. Vivo a las afueras de Madrid con lo que tengo el campo a dos pasos de casa y mi segunda residencia está literalmente, metida entre pinares. Pero también necesito mi dosis de mar al menos una vez al año, porque adentrarme en «mi medio», o sencillamente sentarme en la orilla y mirar al infinito, o lo que es mejor, caminar por la playa, me hace desconectar y cargar pilas, esas que ahora tengo bajo mínimos.

Como veis las casas de verano me susurran al oído, igual que aquel hombre que susurraba a los caballos en la conocida película. Sólo puedo ver destinos que me inviten a hacer un parón. Hoy ha tocado El Puerto de Santa María, en Cádiz, sitio en el que ya he estado y tengo pendiente volver desde que se mudó allí mi prima. En realidad lo tendría bastante fácil.

Esta vivienda fue reformada por la interiorista Belén Ferrándiz y a petición de los propietarios quisieron emular la estética de las casas ibicencas (un capricho como otro cualquiera, porque aunque Ibiza es precioso, Cádiz igualmente lo es). La reforma fue integral para abrir los espacios, dejarlos amplios y despejados para poder ser compartidos con mayor facilidad entre familia y amigos. Así, en la planta baja, se han sustituido los tabiques por dos grandes cerramientos en hierro y cristal que permiten independizar o abrir las estancias a demanda. Pueden unir o separar el comedor de la zona de office, así como independizar la entrada y pasillo del salón, pero siempre manteniendo la comunicación visual. A ello también contribuye la paleta de colores donde el azul, es el hilo conductor (incluso en los cerramientos).

Para potenciar también la sensación de espacio continuo, se ha utilizado en toda la planta un mismo suelo. Se trata de un porcelánico de gran formato de Gunni & Trentino que imita caliza. Sin embargo, en los dormitorios se dejó la compartimentación existente, aunque se actualizaron tanto las áreas de dormir como el vestidor y los baños.

Respecto a la decoración, obviamente se buscaron referencias del estilo ibicenco, muchos de los muebles de hecho fueron comprados en la isla pitiusa. Como era de esperar las fibras vegetales, el yute, el cáñamo, el algodón, las maderas en tonos naturales, y los textiles, cobran mucho protagonismo. Estos últimos, los vemos incluso en el panelado de las puertas de los armarios, las alfombras tampoco pueden faltar tanto en el interior como en el exterior.

La entrada de la vivienda ya es una declaración de intenciones, se puede predecir lo que vendrá después. De ahí quiero destacar la maravillosa puerta india que han adaptado como corredera y que separa el salón del hall. En el salón vemos que el bambú es el protagonista, yo le he echado el ojo a las lámparas de azulejos portugueses con pantallas de Otherlamps. Como en la zona de estar, donde me llaman la atención las mesas de centro gemelas de Batavia, que dan calidez al conjunto.

Tanto la mesa de comedor como la del office, que están en espacios contiguos, se han realizado en pino con efecto envejecido, ambas a medida, de tal manera que si fuera necesario se pueden juntar y dar cabida a muchos comensales. Las preciosas sillas del office en verde son de Sika-Design y la lámpara de fibras de Sluiz. Es una de las zonas que más me gusta de la casa, como el aparador de pino con puertas de gallinero que recorre el pasillo y que me parece súper practico, de Dolz Colección.

El exterior se ha dividido en dos ambientes, comedor y estar. Me gusta que en esta casa muchas de las mesas sean redondas, porque invitan a la conversación y en verano que todo va más lento y las sobremesas se hacen más largas, creo que es una manera de fomentar una mejor comunicación. En esta ocasión se trata de una mesa de hierro lacado y mármol acompañada por unas sillas de bambú de HK Living.

Podemos ver también unas esculturales escaleras que suben al solárium, destacadas gracias a la pintura en azul, aunque digo yo ¿Quién quiere solarium teniendo esa piscina con un jardín tan acogedor? o mejor aún ¿con el mar a dos pasos?

¿Alguien más por aquí con mono de mar?

Fotografía: Patricia Gallego para Elle Decor / y Belén Ferrándiz

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Dimora delle Balze

Ha sido amor a primera vista. También lo fue cuando la empresaria de moda y profesional del diseño escenográfico, Elena Lops, descubrió esta granja del Siglo XIX y la adquirió. No sólo la convirtió en su casa, sino también en un hotel rural, Dimora delle Balze, donde además de descansar, se pueden hacer todo tipo de eventos.

Esta maravilla se encuentra en Sicilia, en una finca fortificada rodeada de 27 hectáreas de puro paisaje mediterráneo. Para su tarea de rehabilitación se apoyó en la diseñadora Draga Obradovic y en el arquitecto Stefano Guidotti.

El exterior disfruta de varias terrazas, porches, un mirador con vistas al Mediterráneo, piscina, solárium, patios cubiertos,… donde podemos ver un mix de culturas, pasado y presente, mobiliario de firmas tan contemporáneas como el sofá verde de Paola Lenti o las tumbonas y sombrillas de Kettal, que se ven delimitadas por grandes columnas clásicas que nos recuerdan la impronta de su pasado. Por otro lado, encontramos también piezas singulares que rompen y ponen el punto focal a una estancia, como la silla azul de la primera imagen, es portuguesa y fue restaurada por la diseñadora Draga Obradovic (sin duda una de mis favoritas de la casa). También muebles antiguos recuperados, como el sofá de forja de la segunda imagen o los apliques de la pared. Y en esa misma estancia, los farolillos, traídos de Marruecos.

La casa tiene varias habitaciones, todas ellas distintas. Cada una está bautizada con una de las obras de un siciliano ilustre vinculado a la literatura, a la pintura, el cine, la ópera,… de tal manera que, aquél que se hospede en la casa, pueda saborear la vivencia con todos sus sentidos. Así, encontramos habitaciones casi palaciegas con grandes y preciosos chandeliers restaurados, techos pintados en colores granates y dorados, que hacen referencia al Renacimiento. Otras van más allá, utilizando el dorado por completo en sus techos. Mientras, vemos el contrapunto en habitaciones mucho más sencillas, espacios que nos recuerdan al Mediterráneo.

Muchos de los elementos que decoran la casa, tanto a nivel arquitectónico como decorativo, tienen procedencia marroquí. Los azulejos de los baños son un ejemplo, también los pavimentos que recorren parte de los suelos, o la sucesión de platos azul índigo que se descuelga por la pared del vestíbulo.

Mención aparte merecen las luminarias, desde las más contemporáneas a las más clásicas. Sobre el comedor una de mis top en lámparas, siempre me ha encantado por su versatilidad y la cantidad de opciones de diseño que ofrece, la Wireflow, de Vibia, en el vestíbulo también se ha optado por lo moderno con la luminaria String Light, para Flos. En el pasillo sin embargo, sobre la mesa circular de nogal restaurada, podemos ver un maravilloso chandelier, diseño de Luca Turrini. También, como hemos visto antes, en varias habitaciones están presentes estas increíbles lámparas de araña que nos llevan a vivir en épocas lejanas.

¿No os animaríais a pasar una temporada en una casa como esta?

Imágenes: Elle Decor / Dimora delle Balze

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Vivir en Los Hamptons

Pocas cosas pueden salir mal cuando tienes entre manos una vivienda que, en lugar de paredes, está rodeada por ventanales que miran al jardín, a la piscina y en el horizonte, al mar. Con esta «caja de cristal», situada en la península de Long Island (Nueva york), se enfrentó la interiorista Vanessa Alexander para convertir este espacio en la segunda residencia de su amiga Julie. La dificultad radicaba en conseguir que lo contemporáneo de la arquitectura, no se interpusiera en el deseo de la propietaria de transformar este lugar en su santuario de paz y en un espacio bohemio. Para ello recurrió a una sabia mezcla de piezas traídas de todo el mundo, algunas de corte vintage, a la madera y a las fibras que aportan calidez y a elementos naturales que comunican interior y exterior.

Aunque muchos muebles sean nuevos, como los de la cocina, están hechos a medida y personalizados para el proyecto. Así, tanto la mesa del comedor, la isla y los muebles de la cocina, están construidos con los mismos materiales para que haya un hilo conductor. Bajo la mesa, destaca una alfombra antigua tribal. Para la zona de aguas, paredes y techos, se utilizó yeso impermeabilizado. Parece cemento pulido, pero visualmente es más suave.

En el salón, sin duda destaca el gran sofá modular de B&B Italia, Camaleonda Sofa, un icono del diseño obra de Mario Bellini de 1970. Le acompaña una mesa de centro del también reputado diseñador Axel Vervoordt.

La casa sufrió pequeñas remodelaciones ya que la anterior familia no tenía hijos, así que tuvieron que adaptar ciertos espacios para crear nuevos dormitorios y áreas de recreo infantiles, pero siempre respetando las zonas abiertas de la planta baja y el eje horizontal bajo el que está diseñada la vivienda para aprovechar al máximo las vistas.

La escalera de cristal conduce a al dormitorio principal con vistas al mar, allí se encuentra una de las piezas más bonitas de la casa. La lámpara de techo que cuelga sobre la mesilla, está tejida por la artista australiana Harriet Goodall. Sus luminarias esculturales, pinchad en el enlace (su nombre) y descubriréis las maravillas que hace.

Bajo este, hay una zona interior destinada al esparcimiento, con sillas vintage de Charlotte Perriand y el sofá Extrasoft de Living Divani. Pero además de esta zona de estar familiar, la propietaria quiso hacer ampliaciones pensando en las visitas, porque ¿qué sería una casa en los Hamptons sin amigos que vienen a visitarse y obviamente se quedan una temporadita? :-) Realizó una casa de huéspedes, con tres dormitorios y tres baños, cocina al aire libre, zona para sentarse al exterior y realizar fogatas al aire libre, ¡ah! y vistas al océano Atlántico. Todo, con el mismo aire bohemio y tranquilo de la casa principal, ambas parecen una misma vivienda.

La cocina exterior y el comedor, están entre la casa principal y la de invitados, propiciando el uso para ambas. Y las zonas de esparcimiento al aire libre se suceden por todo el exterior. Creo que si me invitaran me haría fuerte allí y no me sacarían ni con grúa, muy generosos han sido con los invitados ¿no creéis?

Por cierto, la semana que viene no publicaré, me la tomaré de descanso por Semana Santa, pero nos vemos por redes. ¡Felices vacaciones!

Fotografía: Chris Mottalini para EstLiving

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Casa mallorquina con historia…

Sólo he estado una vez en Mallorca, una isla de la que guardo grandes recuerdos, quizás sea porque fui cuando terminé la universidad de viaje de fin de curso y ya se sabe cómo son esos viajes. Desde que escribo el blog, he conocido virtualmente a mucha gente que vive allí, con algunas de esas personas hablo casi a diario a través de redes, es como si hubieran estado ahí toda la vida y sin embargo, no nos hemos visto nunca. Algunos de mis amigos de siempre, también se han ido a vivir a la isla. Incluso mi «hermano americano«, el que estuvo un año en mi casa mientras mi hermana pasaba su año en Estados Unidos, ahora también vive allí. Claramente, tengo un viaje pendiente a Mallorca, aunque tenga que hacer turnos para ver a la gente.

Hoy voy a enseñaros una casa típicamente mallorquina, tan típica que lleva en pie desde 1700 y ha pasado de ser una fonda, a una bodega, para convertirse en molino de aceite y por fin, de la mano del arquitecto Durval Dias Junior, en vivienda.

La casa conservaba muchos de sus elementos antiguos, su identidad rural y piezas arquitectónicas típicamente de la zona, como la piedra de marés, el paso mediante arcos e incluso la escalera original. Otros, como las viejas vigas de madera, se restauraron para utilizarlas en las puertas interiores. Para acompañar, la decoración se eligió sobria, elegante, con una paleta de colores que va desde los blancos al negro, pasando por los neutros. El mobiliario mezcla piezas modernas con otras de corte vintage e industrial y sobre los materiales, se ha recurrido a aquellos que nos conectan con la naturaleza, con lo más básico: la madera, el hierro y la piedra. Para el suelo se ha optado por el hormigón pulido que además de unificar los espacios, permite utilizar bajo él, calefacción de suelo radiante.

Si os soy sincera hay una parte de la casa que no me gusta especialmente y es donde quizás, el arquitecto se podría haber lucido más, se trata de la cocina. Es lo que yo llamo una cocina laboratorio, demasiado fría para mí y la campana, diseñada por éste, es lo que menos me gusta. Se salvaría el salpicadero que, al llevar pequeños azulejos con motivos muy discretos, le ponen un punto de calidez (por poner algo salvable). Ah! el antiguo banco de madera asturiano, ese no cuenta, este lo elevo a la categoría de maravilla, pero está en el paso de la cocina así que no me refiero a él cuando hablo de la cocina.

El comedor es un mix de piezas bien avenidas, por un lado, una gran mesa de madera antigua traída de la India, que es la encargada de aportar calidez a la estancia, se complementa con sillas Tolix de corte industrial y para iluminar, la famosa lámpara Arco de Achille Castiglioni para Flos. Para complementar, un aparador de Ethnicraft comprado en Candela Home.

Los espacios se comunican entre sí a través de vanos. A continuación del comedor, encontramos el salón con un precioso sofá negro de Molteni que contrasta con las sillas y las mesas de centro de madera de Mestre Paco. En este espacio, el punto diferenciador lo pone la butaca roja de Marco Zanuso para Arflex, también en Mestre Paco. Imagino que la alfombra ya la habréis reconocido, es de Ikea.

En este salón, el arquitecto creó una chimenea de hormigón armado con dos repisas del mismo material a ambos lados. Para iluminar el espacio se hicieron nichos en la pared con iluminación indirecta hacia el techo, además de colocar un par de lámparas articuladas Jiedé y otra lámpara hecha a base de troncos, como lámparas de ambiente.

En el dormitorio predominan los tonos neutros de la ropa de cama de Zara Home, el punto de color lo pone el cuadro de la pintora holandesa Ria Diercks Kron y la alfombra roja a modo de Kilim. Ya por último en el baño, todo vuelve a ser blanco, con encimera de teca y un pequeño remate de teselas en la zona de aguas para proteger la pared. Los muebles se han hecho a medida para aprovechar al máximo el espacio.

El exterior se rodea de vegetación mediterránea y se puede ver perfectamente su historia sólo con contemplar la fachada donde su pasado ha quedado a la vista con unas escaleras adosadas a la pared que ahora, no conducen a ningún sitio. ¡Me encantan!

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Para los amantes del «Handmade»

Esta es la historia de Sara Moreno, una mujer que hasta su maternidad trabajaba como administrativa pero que, con la llegada de su hijo, decidió buscar un nuevo camino para conciliar. Sara convirtió su pasión en empresa, desde niña le habían gustado las manualidades y el bricolaje, así que poco a poco fue creando lo que hoy es Fruto Samore. Comenzó con grandes mantas de lana merina y hoy hace increíbles tapices que, incluso le encargan como altares de boda. También da cursos y talleres presenciales.

Lo que vamos a ver hoy es su casa. Una vivienda donde no existe la mano de un interiorista, donde todo lo que veis sale de la mente privilegiada de su dueña. Hay piezas compradas, claro, pero mucho DIY también (como la mesa de comedor), por supuesto macramé que adorna paredes, mantas envolventes, lámparas, cojines, pufs, cestos, incluso la camita del perro que está tejida por sus manos. Otra de las cosas que no falta en esta casa, son las plantas, hay tantas que en algunos sitios ha tenido que introducir artificiales, no le da la vida para tanto riego.

El salón mide nada más y nada menos que 50 metros cuadrados, así que para hacerlo más acogedor se ha dividido en varios ambientes. Al fondo el comedor con mesa realizada por los propietarios y sillas de Leroy Merlin tipo Tolix, el macramé que adorna la pared es su firma, Fruto Samore.

A continuación, encontramos una zona de chimenea. Ya existía en la casa cuando la compraron, pero la tunearon para darle un aire más moderno. En la parte superior se colocó un material que imita a piedra y en la inferior un porcelánico para no tener problemas con las brasas que pudieran saltar a la madera. Se les ocurrió también instalar una viga para hacer de soporte al sillón colgante de la firma Vackart y se rodeó de coloridas alfombras y pufs de Kenza and Co.

Tras la chimenea, se encuentra la zona de estar. Para hacerla más acogedora se pintó la pared junto al sofá Manacor de Fama, en un color oscuro. En este rincón podemos ver tanto las mantas de lana merina, como tapices de Fruto Samore, cojines de Kenza and Co y Zara Home, o una mesa de centro fabricada con pallets (también de Fruto Samore). Frente al sofá, una mezcla de piezas, como la famosa estantería String, una de sus piezas favoritas, o sobre el mueble, su última adquisición comprada de segunda mano en Wallapop, un espejo tipo ventana antiguo. Por supuesto, todo el espacio está rodeado de plantas.

Toda la casa la van reformando los propietarios poco a poco, de habitación en habitación, gracias a sus habilidades y a la ayuda de otros miembros de la familia. En el baño, por ejemplo, querían darle un toque verde, pero tanta planta ya era demasiado, así que recurrieron a los vinilos de Lokoloko, resistentes a las zonas de agua y que además aportaban profundidad a la pared. El lavabo de piedra con toallero incorporado y el espejo, son de Leroy Merlin, las toallas de Zara Home.

Además de los dormitorios, en otra de las habitaciones la propietaria montó su taller. Cómo me gusta cualquier sitio inundado de materiales que tengan que ver con cualquier disciplina artística, me da igual que sea como en este caso, lanas, o talleres llenos de pintura, o cerámicas, maderas,… cada vez que veo un taller, se dispara mi creatividad. En este caso, las estanterías tan bonitas que albergan todos sus materiales pertenecen a la firma Astigarraga Kite Line.

Igualmente, el dormitorio infantil es un puro DIY. Las mantas son fruto de la firma de la propietaria, la cama y la alfombra son de Ikea, para el juguetero se ha utilizado una caja de madera reciclada y pintada, la decoración de las paredes se ha resuelto por un lado con pintura (haciendo forma de montañas) y en la zona de lectura, simples cruces que pueden hacerse fijándose a la pared con cinta aislante negra.

Como he dicho, aún quedan estancias de la casa por reformar. El siguiente proyecto será el dormitorio de la niña, que aún tiene un año de edad, así que no tiene prisa por tener la habitación más bonita. Me gustan estas casas creadas por los propietarios, sin prisas, con mimo y sobre todo pensando qué es lo mejor para ellos, no pasa nasa si tienes que convivir un tiempo con algo que no te guste del todo, porque será la casa la que te irá pidiendo lo que necesita según vayas viviendo en ella.

Esta vivienda os puede gustar más o menos, pero lo que está claro es que está hecha a la medida de sus propietarios y si os fijáis con detenimiento se pueden sacar muchas ideas deco con las tres «b´s» de ella.

Fotografía: Miriam Yeleq para Micasa Revista

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Casa moderna de estilo georgiano

Esta semana dedicaba un post y varias stories a comedores que, en lugar de llevar sillas rodeando la mesa, en uno de los lados éstas se sustituían por un banco adosado a la pared. Una práctica muy útil cuando careces del espacio suficiente para circular cómodamente por detrás de las sillas. Para hacer el cálculo de lo que ocupan, hay que sumar unos 35 cm si las sillas están recogidas, o 50 cm si estamos sentados, a eso hay que añadirle un mínimo de 60 cm para circular por detrás. Si ves que el espacio no es suficientemente amplio en ambos lados, quizás un banco, sea la solución perfecta.

Me topé con esta bonita vivienda que, además de gustarme y mezclar varios estilos decorativos, curiosamente su comedor es exactamente así, por lo que decidí publicarla hoy.

Se trata de un edificio londinense rehabilitado por los arquitectos Alex Michaelis y Tim Boyd para una familia numerosa. Respetando su arquitectura tradicional de estilo georgiano del Siglo XVIII, con sus ventanas de guillotina, su porche de entrada y paredes de ladrillo rojo, los propietarios decidieron modernizarla abriendo espacios, creando más ventanales para dejar entrar la luz y modernizado los interiores. Contaron para ello también, con la ayuda de la interiorista Simone McEwan. 

Nada más entrar ya se puede apreciar el cambio. Las múltiples ventanas y el color blanco, lo inunda todo de luz en un espacio que, hasta entonces, había sido oscuro y compartimentado. El suelo se cambió, pero para mantener la esencia del pasado, se puso parqué de madera de roble antiguo del siglo XVIII, de la marca Timbertech.

Se dejaron comunicados todos los espacios a ambos lados del recibidor, sólo se separan por vidrieras, pero visualmente están conectados. A un lado podemos ver el salón,  las molduras del pasado conviven a la perfección con muebles de diseño elegidos exprofeso, como El sillón Rietveld Utrecht para Cassina o la mesa de centro Malgorzata Bany Pilotis para The New Craftsmen.

En el otro lado encontramos la cocina, el office y el comedor. La cocina es clásica y elegante, en negro y mármol Calacatta, sin muebles altos y el almacenaje recogido en la gran isla central. Es un diseño de Plain English. Al final de la cocina está el comedor bañado de luz natural. Este espacio fue una extensión de la vivienda por la parte trasera de la casa, así que disfrutan de las vistas al jardín mientras comen. Además, se le añadió un techo de vidrio para inundarlo más de luz.

Para separarlo visualmente de la cocina, se levantó un murete a media altura que sirvió como respaldo para apoyar el banco realizado por los arquitectos. Se decidió dar un estilo escandinavo al espacio, con mesa de madera maciza en tono natural y sillas tipo Wishbone. Diría que este comedor es mi parte favorita de la casa.

Aún hay más en la planta baja, una pequeña sala de estar con techo de cristal y vistas a la escultórica escalera, un práctico lavadero, una bodega y un baño.

La vivienda cuenta con cinco dormitorios. El principal para los padres, tres para cada hijo y uno extra para los invitados. En el de matrimonio, vemos cómo se sigue el patrón del piso inferior, los blancos y neutros, son la elección. Se mantiene el punto clásico gracias a las molduras y a la vez, la madera aporta el toque más desenfadado. Lo mismo se ha buscado en el baño, sencillez y elegancia a partes iguales.

Rompiendo con todo lo visto hasta ahora, llegamos al despacho de los propietarios. Azul petróleo en las paredes, mobiliario contemporáneo, librería de los años sesenta y una maravillosa mesa que tiene el privilegio de mirar hacia el jardín. Ni rastro en este espacio de cualquier elemento clásico que hayamos visto antes en la casa.

En las habitaciones infantiles apostaron por diseños a medida que fueran creciendo con los niños. Dando importancia al almacenaje necesario hoy y en el futuro.

Las sorpresas no acaban aquí. Fuera, en lo que era el antiguo garaje, los arquitectos montaron una gran sala de juegos para toda la familia. Se creó un pasillo en tonos oscuros como conexión entre la casa y este nuevo espacio, al que se le añadieron armarios a medida y por supuesto, una gran ventana con vistas al jardín. En este gran espacio de nuevo el azul oscuro es el protagonista, con un gran sofá y estantes que albergan diversas láminas y dibujos, un lugar donde los hijos de los propietarios pudieran sentirse a gusto.

De repente sorprender ver cómo los arquitectos tienden a romper con la sintonía de la vivienda metiendo estilos diferentes, de ahí que nos encontremos un baño en color amarillo de carácter retro.

Además del despacho interior de la casa, el propietario (fotógrafo profesional) dispone en el jardín, de un anexo más. Se trata de una cabaña revestida en madera a modo de estudio, donde poder aislarse cuando así lo requiere su trabajo.

Por último, bajo la pérgola del jardín encontramos un comedor familiar realizado por los conocidos paisajistas londinenses Rich Landscapes.

Y hasta aquí el home tour, si me tengo que quedar con algo sería el comedor con vistas al jardín y la entrada. Creo que esta casa es para verla más de una vez, os diré que no me gusta todo al cien por cien, o más bien que me sobran espacios, pero sí hay muchas ideas que rescataría de ella. ¿Qué opináis, os gusta?

Imágenes: Marie Claire Maison

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Lindye Galloway. Paleta de neutros…

Resulta complicado e incluso banal, hablar de decoración con lo que está pasando en el mundo. Sinceramente nunca podré comprender cómo hay personas que anteponen el poder y el dinero a las vidas humanas, es una sin razón que se escapa a mi raciocinio. Cada vez percibo este mundo como algo más hostil, guerras, pandemias, luchas de poder,… no sé qué van a heredar nuestros hijos como sigamos así, ahora mismo lo percibo todo como una amenaza, no sé si os pasa lo mismo.

Vale, ya sé que no estáis aquí para escuchar mis melodramas, así que os hablaré de la casa de hoy, que por cierto, tiene una historia bonita. Esta vivienda la descubrieron sus actuales propietarios dando una vuelta por Newport Beach, California, a poca distancia de donde vivían. Se enamoraron de ella pero sólo sabían que podía estar en venta por un chivatazo, aún no la habían sacado oficialmente al mercado. Se reunieron con la dueña, que tardó cinco largos meses en decidirse en vender. Como suele pasar en estos casos, ellos también tenían que deshacerse de su casa para poder comprarse esta. La casualidad hizo que en un sólo día se la quitaran de las manos y pudieran comprar su casa soñada (creo que eso sólo pasa en las películas, que me lo digan a mí que llevo 6 compra ventas y estas operaciones son complicadas de cuadrar). Pero no queda ahí la cosa, si estrenar casa ya es el subidón del siglo, 24 horas más tarde llegó su hija de adopción Luna. Menudo cambio de vida en tan sólo dos días, un final feliz de cuento de Disney.

La casa, a pesar de ser de mediados del siglo pasado, estaba en buen estado por lo que Jasmine Star, su propietaria, sencillamente contrató a su amiga y diseñadora de interiores Lindye Galloway, con la que ya había trabajado en sus comienzos pero que ahora disfrutaba de una exitosa carrera como interiorista.

Al contrario de lo que suele hacer la mayoría, antepuso la estética a la funcionalidad (aquí cada uno tiene sus gustos o motivos). Que la pequeña Luna llegara a su vida, para ella no significaba descuidar el diseño de su casa, como dice «los niños crecen», así que por qué no poner un sofá blanco, si lo pensáis en realidad si lleva fundas lavables, a veces es casi más práctico aunque a priori no lo parezca.

Una condición era tener una zona de despacho en casa, poder conciliar era necesario para ella. Se situó en un lugar privilegiado y tranquilo, dentro del dormitorio y enmarcado por un preciso detalle arquitectónico, una gran puerta revestida de madera en forma de arco que divide ambos espacios.

Las formas redondeadas, una tendencia que sigue aún más si cabe este año, se repite en más lugares de la casa. En la cocina podemos verla en la preciosa campana enlucida y realizada a medida. La zona de office, también se ha acompañado de una mesa circular con una bancada que acoge a más comensales.

Se prescindió de armarios superiores para no abarrotar el espacio optando por una despensa aparte. Además algunos frentes de los armarios inferiores, se sustituyeron por cannage, lo que también aligera el conjunto.

El salón hace gala de su sencillez. En este espacio vuelven a predominar las curvas, tanto en las vitrinas de acero y cristal empotradas en la pared y hechas a medida, en las lámparas de techo, la mesa auxiliar, incluso en piezas auxiliares o decorativas. Para que el generoso tamaño de la televisión no sea un elemento discordante, está enmarcada con madera y muchas veces en lugar de estar apagada, se proyecta una fotografía familiar de tal forma, que parece una obra de arte integrada en el salón. Tenemos que acostumbrarnos a que las televisiones nos gusten o no, forman parte de nuestras casas, podemos ocultarlas, disimularlas o aceptarlas como parte de algo con lo que coexistimos.

El espacio de la pequeña Luna es crecedero, de momento hay una cuna sí, pero al otro lado también hay una cama con almacenaje para cuando sea mayor. Mientras tanto se puede utilizar para leer, o como cuarto de invitados, para acompañar a la niña en sus juegos, etc. De esta forma, en unos años, con retirar la cuna, su habitación ya estará montada.

Imagino que serán los tonos, la madera natural, el poco ruido visual,… pero esta casa me transmite justo ahora la calma que necesito. ¿Os gusta?

Fotografía: Chad Mellon

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

En clave Mid-Century…

La semana pasada falté a mi cita en el blog. Aunque intento llegar a todo, no siempre se puede y para los que no me seguís por Instagram, ya comuniqué que tenía que priorizar. Desde la semana pasada tengo nuevas rutinas a las que me tengo que adaptar, ajustar horarios y sinceramente aún ando un poco perdida, así que aunque esta semana vuelva a estar por aquí, de momento no puedo prometer la constancia que me caracteriza. Pero esto tiene fácil solución, si mi contenido te interesa lo suficiente, con suscribirte al blog sabrás que no te pierdes ninguna de mis publicaciones.

Por la última casa que puse y la que os traigo hoy, vais a ver que en cuanto vislumbro un rayo de sol y se acerca la primavera, me siento abducida por las casas con patio. Tiene guasa que viviendo en un chalet y disponiendo de uno, es el espacio que menos utilizo y el que tengo más abandonado. No estoy loca, tiene un porqué y es que cuando llega el buen tiempo nunca estamos en Madrid sino en el pueblo, donde también tenemos jardín y todo el monte del mundo para disfrutar, así que bien visto, aquí ni siquiera lo necesito.

El home tour de hoy nos lleva a una casa en Brighton, Australia. El estudio de interiorismo Chelsea Hing, intervino en la vivienda que no había sido actualizada desde los años 50, dándole una visión contemporánea con toques mid-century. El patio se encuentra en el centro de la misma, pintado de blanco como el resto de la casa. Se ha amueblado su parte central y sobre ella, se han colocado alambres de lado a lado para que con el tiempo, sirvan de soporte a las enredaderas plantadas a ambos lados que crecerán creando un espacio de sombra natural sobre la zona de estar.

En el interior se simplificó la decoración al máximo, para que los espacios fluyeran, no por ello la estética deja de sorprender. Pocos elementos, muy bien escogidos. El sofá se acompaña de unas cajas recicladas que hacen las veces de mesa de centro y se pueden colocar y utilizar a demanda, lo enmarca una gran alfombra oscura que define el espacio. Detrás se ha creado una zona de lectura con un diván de diseño color rosa junto a una estantería y piezas de arte. Un rincón que, con muy poco, no sólo transmite sino que además es funcional.

Tanto en el comedor como en la cocina, la madera son los protagonistas. En el primer caso, se ha optado por un banco cubierto por cojines negros y una mesa circular, que es un buen recurso cuando no tenemos demasiado espacio. La cocina por otro lado, combina una gran isla en blanco, con la madera y un salpicadero con azulejos color terracota. El toque verde de las plantas, siempre le da alegría al conjunto.

El dormitorio principal es sobrio, los grises de la ropa de cama se ven amortiguados gracias a la obra de arte que se sitúa sobre el cabecero y los detalles en dorado, ponen el toque de glamur. Pero no podía ser de otra manera había que acompañar a la joya de la corona, ese baño de ensueño con azulejos negros, grandes espejos redondos y lavabos empotrados, que conforman sendos tocadores. Le acompaña en la pared opuesta, una bañera exenta ovalada y para rizar el rizo, entre los tocadores una puerta esconde un maravilloso vestidor con muebles de madera oscura, tiradores de cuero y metal y almacenaje por doquier.

No es el único baño, hay otro quizás no tan grandioso pero el sueño de cualquiera. En la misma línea combina paneles de madera, con azulejo negro, un gran mueble con almacenaje y una impresionante bañera de estilo moderno, en este caso rectangular.

Volviendo de nuevo al exterior y para poner la guinda del pastel, la vivienda también tiene piscina que se puede ver desde los grandes ventanales de los que dispone la casa de suelo a techo.

¿Habrá que irse a Australia para tener una casa así?…

Imágenes: Contemporist

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Sevilla tiene un color especial…

Quizás hoy esperabais un post sobre compras para San Valentín, reconozco haberlo hecho algún año, pero la realidad es que en esta casa no lo celebramos, como tantas otras fiestas que pensamos que son fruto de modas, de algo impuesto y del marketing que hay en torno a ellas, porque si estás enamorado lo estás cada día, no hace falta uno en especial para demostrarle a tu pareja lo que significa para ti. Es mi opinión, aunque por supuesto respeto a todo aquel que lo quiere celebrar, sobre todo porque celebrar, sea lo que sea, nos produce felicidad. Así que cada cual libre de hacer lo que le salga del corazón, y nunca mejor dicho.

A mí me sale traer una casa que tenía guardada en borradores desde hace muchos meses, que quizás os sorprenda o no os guste a todos, pero que seguro no os dejará indiferente. Lo que no me podréis negar tras verla, es que transmite muy buen rollo.

La vivienda se sitúa en Carmona, Sevilla, en un edificio Mudéjar del Siglo XVII. Las obras de rehabilitación estuvieron a cargo de José Manuel Caraballo y el interiorismo es de Javier González Sánchez-DalpDurante dichas obras, salieron a relucir grandes tesoros como una capilla y es que, éste había sido lugar de asentamiento de monjes Jerónimos durante el siglo XVII. En el patio también se encontró una cueva natural con columnas de mármol y piedra y su arquería original.

El interiorismo se completó con la más pura estética andaluza. Suelos de barro y piedra, paredes de cal, estucos, colores representativos de la tierra (verdes, blancos, rojos), complementados con bellas antigüedades mayoritariamente de los Siglos XVII y XVIII de distintas procedencias (Francia, Turquía, Marruecos, España e Inglaterra), pero sin llegar a caer en lo Barroco o el maximalismo, gracias al equilibrio estético con aquellas piezas de procedencia local.

El tour de la vivienda empieza en el patio interior con alberca, quizás mi lugar favorito de la casa. Allí podéis ver una gruta calcárea natural por la que se accede a un salón con bodega. Todas las columnas del patio también salieron a la luz tras la rehabilitación, estaban escondidas tras los tabiques de una antigua galería.

La zona de estar de la vivienda como veis en un mix de telas, texturas, cerámica, arte, bañado por una gran cantidad de luz natural procedente del patio. Allí conviven cerámicas de Talavera, cuadros de Luis Montes, Juan Fernández Lacomba, Carmen Larrañaga o el de gran formato, de Javier Sánchez-Dalp Marañón. Mezcla de estilos como las butacas del fondo (una francesa y la otra Isabelina), mesitas marroquíes y por supuesto, las tapicerías que son todas distintas, de Atelier 66 y María Terry. A mí al menos, me parece un «popurrí muy bien avenido».

Me encanta la zona donde se ha situado el despacho, a las espaldas del sofá y delimitado por los arcos, que lo separan visualmente. A la mesa rústica española de despacho, le acompaña un sillón de iglesia del Siglo XVIII y bajo ellos, una alfombra alpujarreña.

El pasillo es otro de mis espacios favoritos, una larga alfombra marroquí nos lleva hasta un antiguo armario de la misma procedencia, se combinan con una cortina turca que resalta las puertas blancas recuperadas. Ese pasillo es la antesala de lo que está por llegar, una cocina que te deja sin palabras. En verde y blanco con un frente de azulejos de Manises del Siglo XIX, sobre la viga una colección de cerámica popular española y en el centro del espacio, una mesa tocinera que acentúa el carácter rústico del espacio.

En el comedor volvemos a ver una representación de distintos países formando un mix perfecto. Telas francesas y argentinas, lámpara marroquí, sillones de mimbre artesanales y cerámica antigua. Cómo no, el arte sigue presente, esta vez a través de artistas sevillanos.

En el dormitorio, en lugar de ocultar las vigas se pintaron de verde para destacar el tejado a dos aguas. De nuevo las telas toman protagonismo, desde el cabecero entelado, al baúl en toile de jouy antiguo, las mantas de La Alquitara o la alfombra marroquí.

El dormitorio de invitados no puede ser más divertido, dos camas en laca china color rojo con dibujos goyescos del Siglo XIX, son las indiscutibles protagonistas. A los pies de estas, dos sillas francesas compradas en Ana Abascal y Patricia Medina. Las alfombras, llenas de colorido también, son turcas.

Y hasta aquí el tour de hoy. Me encantaría saber vuestra opinión, sé que es algo distinto a lo que suelo poner por aquí, pero estoy convencida de que hay que acostumbrar a la retina a ver cosas diferentes y no encasillarnos en un único punto de vista, quizás te sorprendas de cómo pueden variar tus gustos o aceptes nuevas ideas que hasta ahora ni siquiera te las habías planteado…

Imágenes: Elle Decor

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.