Villa Rosario

Dicen que cambiar el nombre a una casa da mala suerte. No sé si por eso, o porque me gustó el nombre cuando lo vi, no se lo cambié a la casa que compramos en el pueblo, que hacía referencia a la antigua propietaria, «Villa Amelia». Ahora ninguno nos llamamos así, pero quise respetar sus raíces que, si bien no es una casa centenaria como la de hoy, va por el camino. Si no me equivoco tiene unos 60 años.

Lo mismo sucedió con esta vivienda centenaria en Málaga, habitada desde siempre por una mujer llamada Rosario a la que los nuevos propietarios quisieron honrar poniéndole por nombre «Villa Rosario». No sé si a vosotros os pasa, pero eso de ponerle nombre a las casas, tiene su encanto, parece que las hace más humanas.

Cuando adquirieron la vivienda llevaba vacía unos treinta años, pero estaba claro que había sido mantenida y cuidada. Se buscó la mejor manera de adaptarla a las necesidades de la nueva familia, pero manteniendo su esencia. Para ello fueron asesorados por arquitectos amigos, así como por Paco González, también arquitecto y nieto del que diseñó la casa.

La vivienda está dividida en tres plantas, las dos primeras de 75 metros cuadrados y la última de unos 35. Pero, además, tiene un patio trasero conectado con la cocina y otro más, en la parte delantera de la vivienda.

La planta baja son las zonas comunes, el salón, comedor, cocina, aseo y el patio e incluye una pequeña sala de juegos. En la segunda encontramos 3 dormitorios con dos baños y un par de terrazas. Por último, la tercera planta es un torreón, donde han situado dos pequeños despachos.

Respecto a los materiales y revestimientos, se ha querido conservar prácticamente todo lo que había. Los suelos hidráulicos siguen en su sitio dándole gran personalidad a la casa, las carpinterías también se restauraron para mantenerlas en su estado original, se arreglaron las escaleras (aunque se mantuvieron como en origen) y en las paredes, se decidió dónde dejar las zonas en las que se veía el ladrillo y la piedra original y en cuáles se aplicaría mortero de cal.

La cocina finalmente se dejó donde estaba ya que su disposición era perfecta, tenía salida directa al patio trasero y quedaba abierta al salón. Una gran puerta pivotante de la firma Jansen le da un aspecto muy moderno que contrasta con el resto de elementos. Para los muebles, se optó por el sistema CUBRO, un sistema que te permite personalizar los muebles de Ikea consiguiendo proyectos modernos y sencillos, a precios económicos. Y a la vista está los diseños tan originales que se pueden conseguir. A mi manera de ver, no se podría haber elegido mejor opción para esta casa, le va como un guante.

En el patio, no se pudo conservar el cien por cien del antiguo suelo, así que después de levantarlo, sanearlo y aislarlo, una parte del mismo decidieron cubrirlo con cantos rodados, de esta manera se aporta dinamismo al espacio y se crean distintos ambientes. Por un lado, una zona para estar y por otro, se aprovechó la bañera original de la casa que hace las delicias de los dueños cuando el tiempo les permite darse un baño bajo la luz de las estrellas.

Respecto a la decoración, vino determinada por los colores originales de los suelos hidráulicos, de tal forma que se optó por utilizar una base neutra, sobre todo predominan los blancos y la madera. Pocas piezas pero muy bien elegidas, nos recuerdan al estilo mid-century, pienso que en un afán de no perder el «alma» de la casa y por supuesto, como recuerdo a Rosario. Se pueden ver iconos del diseño como la silla Cesca, creada por Mercel Brauer en 1928, o la mesa Tulip de Eero Saarinen, también el famoso pájaro Eames House Bird de Vitra que se encuentra en cualquier casa de diseño que se precie, y conocidas lámparas como la Cesta del diseñador Miguel Milá para Santa y Cole, y la colgante de Poul Henningsen para  Louis Poulsen, entre otros. Todo un paraíso del buen hacer, el buen gusto y el respeto a una historia ¿No creéis?

Imágenes: Germán Saiz para AD

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

KLH Homes

Ya estoy de vuelta por aquí después de unas Navidades ¿Cómo las describiría? estresantes al principio y de desconexión total, la segunda parte de ellas. Se puede decir que he tenido un poco de todo. Espero que vosotros hayáis disfrutado de estos días que, aunque yo sea un poco Gringh, sé que a la mayoría os gustan estas fiestas. Los días que he estado en el pueblo sin hacer prácticamente nada y sin ver a nadie, esos no los cambiaba por nada. Paseos mañaneros con mi marido y la perrita por los pinares, un pequeño aperitivo y después de comer, sofá, manta y chimenea, ¿puede existir mejor plan? La pena es que todo lo bueno, se acaba.

Y comenzó la rutina y los propósitos, ¡ah! espera, que hace años que paso de propósitos, para qué si luego la vida me lleva por donde se le antoja, o suceden cosas a mi alrededor que hacen imposible que éstos se puedan cumplir. Y claro, luego viene la frustración y los «no puedo» o «no llego», así que mejor dejar el látigo en el armario porque ya la vida me lo pone bastante complicado como para hacerme una lista de deberes que por desgracia luego no puedo cumplir. Prefiero dejarme fluir, para bien o para mal.

Ya que vengo del campo, me quedo virtualmente un poco más en él y os llevo a lo que era una granja abandonada al final de un camino. ¡Menudo hallazgo para esta familia! Está en Kalamazoo, Michigan, y son tres casas individuales conectadas a través de pasarelas de cristal con tres dormitorios y tres baños y unos 260 metros cuadrados habitables en total. Para su rehabilitación contactaron con la diseñadora Liz Hoekzema de KLH Homes, descubriendo que la casa original era insalvable pero sí que lo era el granero de más de 100 años, que fue conservado como gallinero.

La vivienda lleva por nombre La Casa de Los Tres Picos en referencia a sus tres módulos, en uno de ellos se encuentra la zona de descanso con sus tres dormitorios y baños, en la siguiente sección, la central (comunicada, como he dicho antes, a través de un pasillo de vidrio) están la cocina, despensa, salón y salita de estar, por último, en la tercera, se sitúa el garaje.

Tenían claro que querían aplicar la técnica japonesa shou sugi ban que consiste en quemar y cepillar cada una de las tablas de cedro con las que va revestida tanto la casa como el granero. Un duro trabajo en el que los propietarios quisieron implicarse, tanto es así, que en medio del camino pensaron dónde se habían metido, pero sus dudas se disiparon al terminar todo el proceso y ver el resultado final con gran satisfacción.

Mención especial a muebles como el que vemos en la cocina, lo que parece un antiguo archivador y sin embargo, esconde un armario con gran espacio de almacenaje para albergar ollas y sartenes. Son piezas que dan personalidad y carácter a la vivienda. Otra pieza original es la cama colgante del dormitorio principal, es como si de una hamaca se tratase para evocar la sensación de estar colgado entre árboles. De ahí también los numerosos ventanales a su alrededor, que hacen que la conexión entre exterior e interior sea total. Para más inri, una gran chimenea al otro lado de la cama, pone el broche de oro a la sensación de confort. ¿Podéis imaginar dormir en esa habitación y a su vez pensar que estáis en el campo junto a una fogata, colgados en una hamaca bajo dos árboles? Idílico ¿verdad?

La chimenea además, conecta la habitación principal con la contigua, sirviendo para ambas estancias y dividiendo los espacios.

En la habitación infantil se maximizó el espacio construyendo zonas de almacenaje y tocador dentro de los armarios, de tal forma que no obstaculizasen el espacio. También se construyeron unas escaleras que llevaban al desván de los niños, homenajeando así al desván del granero.

La casa también tiene un porche delantero donde disfrutan del comienzo del día, con la chimenea puesta, una taza de café y si el tiempo lo permite, el sol entrando por los ventanales ¿se puede pedir mejor forma para arrancar la mañana? Creo que no…

Imágenes: Dwell Creative Services

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Home Tour Navideño

Lo primero de todo quería agradecer a todos aquellos que se han suscrito al blog en estas últimas semanas, aún me sorprende que después de tantos años este, mi pequeño espacio, siga generando interés. Y como muchos sois nuevos por aquí, os contaré que no soy una persona muy fan de la Navidad, es una época que me trae tristes recuerdos y creo que se ha perdido todo el sentido de estas fiestas, sólo veo consumismo sin sentido. La única parte positiva que le saco son las reuniones familiares o con amigos, pero en realidad es algo que puedes hacer igualmente durante el año y con mucho menos estrés. En fin, no es que sea El Grinch de la Navidad, pero estas fechas me sobran un poco.

El nuevo miembro de la familia, nuestra perrita Titi, ha sido la excusa perfecta para no sacar los adornos. Quizás la casa esté más tristona pero en esto sí que antepongo a mi peludita a cualquier decoración, no quiero pasar las fiestas agobiada porque la perrita se ha comido los adornos navideños o parte del árbol de navidad y tiene una obstrucción abdominal.

Pero como sé que por aquí a la mayoría os gustan estas fiestas, he querido poner un punto navideño en el blog, con un fantástico home tour de una casa en Comillas, Cantabria. Partimos de un entorno inigualable, el pueblo, contamos con una edificación del Siglo XVII y su orientación no puede ser mejor, dando una fachada al pueblo y la otra mirando al mar. Con estas premisas es difícil que las cosas se den mal.

La casa, que está en el casco histórico, se encontraba en muy mal estado por lo que necesitó de una rehabilitación completa. Se mantuvo la fachada de piedra y se rehicieron las carpinterías y viguería, pero respetando su esencia y el aire tradicional. La reforma fue llevada a cabo por Hermanos Vega Díaz junto al arquitecto Jacobo García Germán.

La casa es tradicional por lo que se apostó por una decoración navideña que, aunque remarcara este estilo, también le diera una nota de color con toques verdes, azules, blancos y elementos naturales como el pino, las cestas o las piñas, añadiendo además, pinceladas más modernas como los farolillos o las estrellas de alambre. Donde mejor se percibe este equilibrio es en la mesa de comedor, es francesa de la tienda Arteslonga, para aligerar su peso visual se ha vestido con un suave mantel de lino arrugado, vajilla de loza en color grisáceo, coronas plateadas de El Corte Inglés colgadas en el respaldo de las sillas, ramas naturales de laurel, una combinación de farolillos con velas mezclados con pequeños porta velas con forma de estrella en cemento, el toque final lo pone el cuadro de Carlos Arriaga con tonos azulados que actualiza el conjunto.

Sutilmente a la preciosa cocina abierta al comedor, también llegan los toques navideños. Detalles como una estrella de alambre o toques naturales, coronan la campana extractora. El mobiliario de la cocina es de la firma Cea Mobiliario, con encimera de Neolith y suelo modelo Havanna Jazz, de Roca.

La escalera no podía quedar atrás, por ella también se han dispuesto motivos vegetales entrelazados mezclados de nuevo con estrellas de alambre, otras plateadas, piñas y en el suelo, más attrezzo navideño como farolillos y una cesta con regalos.

El dormitorio tampoco se salva de pequeños toques que nos siguen recordando a la Navidad. Una corona en la ventana o una estrella sobre la antigua cómoda, ambas de Los Peñotes. Al igual que el baño, donde encontramos de nuevo una estrella luminosa en la encimera, así como una pequeña composición de mini árboles.

Si os preguntáis por el precioso color que unifica todas las estancias de la casa, se trata de un verde grisáceo de la marca Jotun con referencia L8.05.45 (aunque no sé vosotros, pero yo lo veo más bien azul grisáceo, en cualquier caso me encanta).

Y hasta aquí este home tour navideño, que si os soy sincera he buscado más por tipo de casa que me motive que por decoración navideña, aunque he de reconocer que ésta, es bastante discreta. ¿Qué os parece a vosotros?

Fotografía: Felipe Scheffel para El Mueble

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Piso en Madrid de Luisa Olazábal

El 90% de la población hoy día, no invierte en mobiliario pensando en que le durará toda la vida, como lo hacían nuestros padres o abuelos, ya sea porque quizás la inversión es grande, o porque tal y como el mundo gira en estos momentos, hoy estamos aquí y mañana allá, así que la mayoría optan por amueblar sus casas con piezas más económicas y con fecha de caducidad. No estoy a favor ni en contra de lo uno o de lo otro, cada uno hace lo que puede con sus circunstancias. He visto casas maravillosas enteramente amuebladas con piezas de tiendas low cost, como Ikea, y otras bellísimas repletas de arte, antigüedades y piezas emblemáticas.

La casa que os enseño hoy va más por la segunda vertiente, es un proyecto de Luisa Olazábal de un piso en Madrid donde se ha buscado la excelencia, con acabados de alta calidad y piezas de su propio estudio o de diseñadores clave. Un piso para toda la vida.

En el salón destaca una bonita combinación de butacas. A la izquierda encontramos un gran sillón de B&B Italia al que le acompaña una clásica butaca de la firma Axel, tapizada en lino de Gancedo y dos sillones daneses con tela de Nobilis, todos ellos rodean una contundente y escultural mesa de Olga Copado. La interiorista se atreve también a añadir un marco español del Siglo XVII que no necesita cuadro en su interior ya que decora por sí solo.

Bajo un predominante espacio neutro, se introducen toques de color, como los veladores rojos de hierro del anticuario Miguel Arcas, o las lámparas de Original BTC, también el sofá de terciopelo azul. Rompe además la calma, el muro que da profundidad a la zona de estar, con un intenso verde esmeralda. Puede independizarse del comedor a demanda gracias a unas puertas correderas que existen entre ambos espacios.

El comedor y el salón está dividido por un aparador de roble alistonado, diseño de Luisa Olazábal, como la lámpara tipo Sputnik que cuelga sobre la mesa de comedor. Mirando de frente, lo que más llama la atención son las carpinterías, diseño también del estudio, a través de las cuales se accede a la cocina. Si os fijáis bien son dobles, las más cercanas al comedor llevan cuarterones de cristal, pero las de la cocina los llevan de espejo, lo que produce un interesante efecto visual. En medio de ambas cristaleras, encontramos dos sillas de jardín adquiridas en Cotanda Antigüedades.

En el centro de la cocina se ha dispuesto una zona para comer con una mesa de chapa, diseño de la interiorista, y sillas de House Doctor. En este espacio contrasta el estilo contemporáneo de la propia cocina, de líneas rectas, encimera de Neolith, grifería en negro de Blanco (todo diseño de Gunni & Trentino), con los complementos decorativos como un espejo de Carlos IV de Le Secret o una bandeja de níquel, ambos procedentes del estudio de Luisa Olazábal.

En el dormitorio se ha introducido más color mediante los textiles, que son los protagonistas. La pared del cabecero está enmarcada con un papel japonés de Phillip Jeffries, sobre la cama almohadones de Gastón y Daniela y plaid Rue Vintage 74. La alfombra es de KP. Y por último, llegamos al precioso baño, totalmente enamorada de este espacio. Con sus azulejos dispuestos en espiga, como marco para un mueble de roble ebonizado hecho a medida, con sobre de mármol negro Marquina. Los apliques y el espejo van a juego y son del estudio de la interiorista. Grifería de Ramón Soler.

La luz, el uso del color (pinceladas alegres sobre un fondo neutro), el acierto de las piezas, la belleza de las carpinterías,…sin duda alguna un proyecto de Luisa Olazábal que seguro, sobrevivirá al paso del tiempo y a las modas. ¡Me encanta!

Fotografía: Pablo Sarabia para Elle Decor

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Un proyecto de Pia Capdevilla

Pienso que muchas de las casas que publico en el blog, aun siendo dignas merecedoras de estar en él por su belleza, quizás no sean del todo lo prácticas o realistas para la mayoría de los mortales. Obviamente si observas, te detienes a mirar bien las imágenes y lees el texto, siempre puedes sacar ideas. Por muy difícil que sea, que lo es, de vez en cuando creo que es necesario encontrar viviendas que se acerquen más a nuestras posibilidades, si no en tamaño (este es un chalet de 300 metros cuadrados), sí en el tipo de decoración aplicable a cualquier otra casa.

Salvando las particularidades de este proyecto, realizado por Pia Capdevila, que ha tenido en cuenta la estructura señorial de la vivienda y ha respetado la altura de los techos, las carpinterías, las molduras,… se puede decir que se trata de una vivienda muy familiar, donde se ha combinado el diseño contemporáneo con los toques rústicos-bohemios y de la que podemos sacar ideas.

De la entrada ya me ha enamorado la puerta acristalada que lo inunda todo de luz y la sencillez con la que se ha decorado la estancia. Un banco de fibras, una consola y una alfombra, sirven para llenar este espacio. Espacio que divide la casa en dos alas, a la izquierda dos habitaciones, la más pequeña dedicada a gimnasio (con la pared empapelada en ladrillo visto) y la otra, a sala de televisión con un baño anexo. A la derecha, encontramos la cocina, el salón-comedor con acceso al jardín y una casita de invitados.

Como os decía, al otro lado de la cristalera de entrada, está el gran salón con acceso al jardín. También tiene dos ambientes claramente diferenciados, no sólo el mobiliario delimita visualmente el salón del comedor, sino que también las características arquitectónicas como las diferentes alturas del techo, zonifican las distintas estancias, siendo el techo del salón más alto que el del comedor, donde se le ha dado protagonismo con un rosetón.

El mobiliario se ha elegido en tonos crudos y madera natural, potenciando aún más la luminosidad del espacio. Gracias a esa luz de la que disfruta el salón, se ha creado una zona de lectura con una butaca en cannage (que también podemos encontrarlo en otros muebles del comedor y del salón), una mesa auxiliar, un cuadro XL y un punto de luz.

Un chalet en el campo no sería tal sin un buen jardín con zona de comedor y de estar para los días de buen tiempo. En él, bajo el porche, se ha recurrido a las fibras naturales y la madera, que entre la vegetación y junto a los textiles, es un lugar que invita a pasar muchas horas.

Dentro, desde el comedor, accedemos a la cocina. Aunque el mobiliario parezca blanco no lo es, es un tono verde muy pálido que combina perfectamente con el papel elegido para el office de cuadros vichí en color tostado y los estores en el mismo tono. El encanto de la cocina lo tiene el pequeño office, de nuevo se sustituyen las sillas de un lado por un banco con tapa abatible que permite almacenar cosas y se combinan con otras dos sillas dándole dinamismo. La mesa redonda es todo un acierto, ocupa menos espacio y siempre es más agradable para comunicarse entre comensales.

Subiendo a la primera planta, encontramos los dormitorios. Lo primero que encontramos es la habitación principal con baño en suite, vestidor y salida a una terraza. Gracias a la altura de los techos se han podido permitir meter una cama de estructura metálica con dosel, punto focal indiscutible de la habitación. Gracias a su amplitud también, a los pies de la misma, se ha colocado un sofá tapizado y con los laterales de cannage (material que se repite en el piso de abajo), también en las mesillas de noche y en la lámpara del dormitorio.

El baño principal es sencillo, sin más pretensiones, con los mismos tonos del dormitorio. Predomina el blanco y se han colocado algunos accesorios en negro.

Me encanta el dormitorio infantil, es una mezcla muy acertada entre la arquitectura señorial del edificio y la estética contemporánea siguiendo el método Montessori con las literas a ras del suelo. Las lámparas simulan dos grandes nubes que cuelgan de un techo maravillosamente alto y quedan por encima de las literas, entre ambas y donde se apoyan, se diseñó un mueble a medida con capacidad de almacenaje y espacio para colocar cuatro pequeñas luces individuales. El baño infantil, es sencillo y pensado para ser utilizado por varios niños con compartimentos para guardar sus enseres de higiene.

Y por último, en la tercera planta, encontramos el despacho. Se ha dividido en dos partes, un espacio para leer con dos butacas y la pared vestida con estanterías y por el otro lado, un escritorio con hasta 4 puestos de trabajo. La habitación cuenta con mucha luz natural por lo que es perfecta para trabajar.

¿Qué os parece la casa? ¿No creéis que, aunque no todo el mundo viva en 300 metros cuadrados, sí tiene muchas ideas copiables? A mí particularmente, me resulta una vivienda muy familiar, cómoda y a pesar de sus metros, nada ostentosa. Espero que os guste y vuestros comentarios.

Imágenes: Jordi Canosa para Mi Casa Revista

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Casa no Crato

¿Te enamoras de los sitios o más bien de los recuerdos que tienes de ellos? Diría que de ambas cosas. Después de 14 o 15 años yendo en verano a Portugal (si no recuerdo mal mi hija mayor tenía 3 años cuando fuimos por primera vez), son tantas las vivencias, los momentos de mayor desconexión que he vivido allí, las risas, etc. que no puedo detenerme y pasar por alto cuando veo una publicación donde aparece una casa en el Algarbe o en el Alentejo, donde solemos ir, porque jamás ninguna me ha defraudado, todo me hace revivir (y eso que nosotros nos alojamos en viviendas mucho más humildes, pero los entornos y los materiales, me llevan allí de igual manera).

Casa no Crato es el idílico retiro de una pareja que encargó su casa en el Alentejo al estudio de arquitectura portugués Inês Brandão. Se encuentra en el Alentejo rodeada de robles, encinas y alcornoques. Como amantes de la naturaleza, buscaban un sitio apartado donde poder disfrutar del paisaje, además la pendiente del terreno también ayudó a crear ese efecto mirador.

Para acceder a la propiedad, hay que subir por un camino serpenteante (muy típico de las casas de allí, en todas las que hemos estado siempre es así, un camino separa la casa de la carretera). Una vez en la entrada, llegamos a un vestíbulo desde donde se organiza la casa en dos espacios. Cada habitación se relaciona con el paisaje de manera independiente, puesto que la topografía exterior también es distinta según en el punto de la casa en el que te encuentres e igualmente importante, son los porches que encontramos alrededor de la misma, permitiendo que interior y exterior estén fusionados o independizados a demanda. Cuando se quieren cerrar, todos llevan persianas venecianas perforadas en acero corten, uno de los detalles que más me ha gustado de la casa. Por otro lado, estos cerramientos permiten controlar de manera pasiva tanto la temperatura interior como la ventilación, e incluso el paso de la luz natural.

En cuanto a los interiores, se impone el minimalismo y lo funcional. Mobiliario de obra y hecho a medida, como la librería del salón, el mueble de baño e incluso los de la cocina. A los suelos y revestimientos de cemento como las encimeras de los baños, se les ha dado contraste y calidez utilizando vigas y muebles en madera natural, así como elementos decorativos en fibras (sillas, alfombras, cestas, puertas forradas con cannage en la cocina…). También se ha añadido alguna pieza de marquetería, como la cómoda del salón, una buena manera de destacar un espacio en concreto.

Si lo pensáis es una casa sencilla, con más valor arquitectónico que decorativo, pero para mí es un oasis donde me perdería encantada cada verano. ¿Qué opináis, no os encanta? ¿Qué tendrá Portugal que tanto me gusta?

Fotografía: Alexander Bogorodsky para Dwell 

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Casa Gràcia

Esta semana nos vamos a Barcelona a conocer la reforma integral de una casa modernista construida en 1902 y actualiza por Veronica Mimoun Studio. Nos encontramos ante una vivienda de tres plantas de nada más y nada menos 600 metros cuadrados, construida sobre una parcela de 1.000, donde los patios y jardines hacen una gran labor de respiro, para una casa que se sitúa en pleno corazón de la ciudad condal.

En todo momento se quiso conservar la esencia de la vivienda, con sus elementos originales, incluso se encontraron nuevas zonas durante la demolición, como un sótano que podría remontarse a la época de la Guerra Civil. Para empezar, se demolió completamente el interior y se crearon espacios más funcionales, pero para no perder su esencia ni la sensación de calma, se rediseñaron los arcos del salón, se eligieron cálidos tonos tierra en las paredes, se ampliaron las ventanas a su estado original, así como se hizo un nuevo diseño para el bonito jardín.

La naturaleza cuenta un con un papel importante en esta casa por lo que los materiales se eligieron de origen natural. Suelos de madera, encimera de granito para la cocina, baldosas de barro para el exterior, azulejos de gran formato para los baños calculando bien para generar los mínimos desechos, todo con la finalidad de reducir así, el impacto medio ambiental. Muchos de los muebles también son piezas restauradas para conseguir este mismo fin.

La casa tiene como eje una escalera inspirada en las obras de Gaudí, sus curvas nos llevan a una primera planta donde se distribuyen el dormitorio principal con vestidor y baño, los dormitorios infantiles y la habitación de invitados. En la planta principal, los grandes arcos separan sutilmente la zona de estar del comedor, aunque todo está visualmente conectado, el nexo de unión y centro neurálgico de la casa es la cocina con península. Los grandes ventanales dan paso al jardín, que se puede ver desde cualquier rincón de la casa. En la parte trasera, un camino pavimentado lleva a una zona donde antiguamente se encontraban los establos, y que ahora ha sido rehabilitado como estudio y casita para invitados.

Un oasis en el centro de Barcelona donde su mayor tesoro sin duda, es su enorme jardín donde evadirse de la ruidosa y ajetreada vida de la urbe.

Imágenes: Montse Garriga para revista AD

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Carpinterías a medida. Blomkål

Cuando tienes un verdadero talento, nada como tu casa para poner en práctica todo tu potencial. Esta vivienda situada en Angoulême, Francia, había sido alquilada por sus dueños durante cinco años hasta que finalmente decidieron comprarla. Fue en ese momento cuando Romain Faget, el propietario, le dijo a su mujer Loanah, «dime qué necesitas y te lo construiré«. Quizás estas sabias palabras pueden decirse con esa seguridad y aplomo ya que tras haber vivido cinco años en una casa, conoces perfectamente las carencias y las necesidades que han ido surgiendo en el día a día. Sin duda las casas se hacen con el tiempo.

De ahí surgió por ejemplo la ventana interior del salón con espacio para sentarse y estanterías a ambos lados de chapa de roble, un lugar para relajarse, leer y contemplar el exterior desde el confort del hogar. O los frentes de madera de cerezo de la cocina, también los muebles de abedul que se encuentran a ambos lados de los senos del baño,… entre otras cosas. Se trataba de hacer funcional la vivienda para esta familia de cuatro y ya de paso, mostrar su trabajo como firma de carpintería.

La pareja posee una empresa local llamada Blomkål que se dedica al diseño y fabricación de muebles a medida, de ahí que su casa sea un fiel reflejo de su manera de trabajar, haciéndola única y muy personal.

No sólo renovaron el piso existente sino que también, una vez comprada la propiedad, habilitaron el ático antes en desuso. Construyeron un segundo piso con cuatro dormitorios y abajo, cerrando lo que era una antigua pérgola, lo convirtieron en cocina. Con todo ello, ganaron muchos metros cuadrados.

Una de las cosas que más llama mi atención, es la pieza divisoria entre el comedor y el salón. Un cerramiento en cristal y madera, en clave Art Deco, realizado también por su empresa Blomkål y que venden en múltiples acabados. Conviven con lámparas de Ikea y tesoros encontrados en tiendas de Angoulême. La que cuelga sobre la mesa de comedor la he encontrado muy similar en SKLUM.

Hay otros detalles que destacan, como el vano en forma de arco de la entrada, que hace las veces de banco para descalzarse al llegar a casa, con gaveta inferior para poder guardar el calzado. Hace además de división entre el salón y el recibidor, de una manera original y sutil. Aunque quedaría menos estético, perfectamente podría llevar además, una balda para poder colgar los abrigos (el dilema de siempre, estética versus funcionalidad).

Subiendo las escaleras, encontramos los dormitorios. En estos casos donde los techos son abuhardillados, los muebles a medida cumplen una función muy importante, se adaptan perfectamente a los espacios optimizando hasta el último rincón. Ambos dormitorios infantiles, se han animado con sendos murales de distintas temáticas, muebles adaptados y, por último, aunque no menos importante, gozan de gran cantidad de luz gracias a las ventanas tipo Velux del techo.

El baño es una de mis zonas favoritas, parte de culpa la tienen las carpinterías, también realizadas por los propietarios. El espejo ovalado le da un toque muy original, es de Maison du Monde, y los apliques y azulejos le dan un punto retro que me encanta.

El exterior es otra joya, rodeado de vegetación y con una envidiable zona de comedor donde pasar largas veladas con amigos. Este espacio fue su salvación durante la obra, ya que era el único sitio donde podían comer y cocinar mientras duraba la reforma.

Quizás os parezca una locura, pero no es la primera, ni creo que sea la última vez, que vea a una familia que recurre al recurso de la barbacoa en el jardín para salir del apuro cuando se ven obligados a convivir con una reforma, no todo el mundo tiene oportunidad de irse a otra casa o poca gente te da la opción de alquilar un piso unos pocos meses mientras haces obras en casa, son cosas a tener en cuenta. Al menos ellos tenían jardín…

Imágenes: JULIEN FERNANDEZ Para: Domino Mgz

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Blue Tiles…

Nada más ver la fachada, ya sabréis qué es lo que ha llamado mi atención de esta casa, ese frente de azulejo azul que nada hace pensar que nos encontramos en Londres. El arquitecto Grant Straghan del estudio Dedraft, se inspiró en las obras del artista londinense David Hockney, para la rehabilitación de esta casa de 1930, utilizando tonos relajantes como los que aparecen en sus obras, de ahí el azul o los rosas de los azulejos.

La casa se compone de tres plantas en cuya remodelación el propósito era crear espacios lo más abiertos posibles para permitir el paso de la luz natural. Empezó justo antes del comienzo de la pandemia por lo que la obra se demoró cinco meses en los que sufrieron retrasos, ciertas restricciones con algunos productos y faltas de stock en otros. Pero finalmente, obtuvieron su casa soñada.

Dentro, la vivienda se ve limpia, minimalista, casi monacal, cada vez me gusta más este concepto de menos es más, me transmite mucha paz mental. Quizás me falte algo de vida en ella, sobre todo en algunas estancias otras, sin embargo, las veo perfectas tal y como están.

Las paredes de yeso ayudan mucho a dar esta sensación de limpieza, aportan textura y a su vez, crean luminosidad. Por otra parte, la mezcla con la madera natural les da el toque cálido a las estancias. Precisamente el yeso fue una de las cosas que se hizo esperar debido a la pandemia, así como también las vigas que discurren por el techo de la cocina y el comedor, dando una sensación de confort espectacular.

En estas dos estancias, al igual que las vigas del techo, los muebles y el suelo también son de madera de abeto, proporcionando continuidad y contrastando con los muebles y la encimera de cuarzo en blanco brillante, de Caesarstone. Sobre la mesa de comedor, la mítica lámpara de Louis Poulsen y las originales luminarias colgantes sobre la encimera, son de Schneid Studio. El área de la cocina lleva un suelo de terracota más sufrido, y tras la isla, donde se encuentra la zona de comedor, pasa a ser de madera de abeto.

La mesa hecha de tablas de abeto Douglas, va acompañada de un banco de la misma madera, sobre éste se ha decorado la pared con cerámica blanca acanalada creando un contraste muy interesante.

La escalera de la misma madera, está fabricada de manera escultórica haciendo referencia a los trabajos de Alvar Aalto. Por ella se asciende al ático, espacio que se destinó a la suite principal de la casa, con un aspecto más que minimalista. Poco más que una cama y un espejo cumplen su función, le acompaña el baño acristalado al que se le han añadido unas bonitas cortinas azules que le dotan de privacidad.

El baño de las niñas tiene azulejos en dos tonos color rosa y el suelo de cemento, combinado con perfilerías en los cristales y griferías en negro. Se encuentra junto a sus dormitorios y un estudio en la planta media, a la que se accede desde abajo mediante una escalera de caracol que conduce también hasta el ático. En la parte superior de la escalera, se hizo un tragaluz para que esta bonita escalera, de madera Douglas, estuviera siempre iluminada.

Vista desde el patio trasero, puede contemplarse cómo los mosaicos azules han ido perdiendo color con la exposición al sol, haciendo que cambie la estética de la casa, e incluso que se transforme con las distintas estaciones. El color y la textura de los azulejos, contrasta con los ladrillos del resto de la fachada típicamente londinenses.

¿Ubicaríais esta casa en Londres al verla? A mí nunca se me hubiera ocurrido…

 

Imágenes: Nick Dearden Para: Dwell

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Sorprendente arquitectura de Robin Boyd

Tengo sentimientos encontrados con esta casa, tanto arquitectónica como estéticamente me encantan, pero tengo mis dudas en cuanto a su funcionalidad para el día a día. Está formada por distintas plataformas donde se ubican los espacios, sin divisiones de paredes, haciendo que el conjunto se convierta en un todo y quede integrado incluso con el jardín, el cual se cuela entre las cuatro paredes como si tal cosa.

Esta vivienda tan particular, se encuentra en Melbourne y fue diseñada por el arquitecto más influyente de la ciudad australiana, Robin Boyd, para la pareja de diseñadores Grant and Mary Featherston. La casa ha ido evolucionando con paso del tiempo, así como las necesidades de sus inquilinos. Ahora son el hijo y la nuera de Grant y Mary quienes viven en la casa, junto a sus dos hijos de 9 y 6 años, aunque además de la casa principal, se diseñó un apartamento para los abuelos, de tal manera que tres generaciones comparten espacio, pero preservando cada uno su intimidad.

La vivienda se fue actualizando como he dicho, siempre respetando el legado de la familia e intentando realizar cambios hacia un estilo de vida más moderno. El edificio original era tipo cobertizo y se quiso convertir en hogar, además de compartirlo con zona profesional, espacios de entretenimiento y por supuesto, un importante jardín. «Sentir cómo el exterior se colaba en el interior«.

Muchos de los elementos han evolucionado con el tiempo, como el techo, que ahora se compone de láminas de policarbonato obteniendo así, un techo traslucido. Controlar la temperatura era otro desafío importante, los propietarios tuvieron que crear su propio sistema. La casa trabaja con las condiciones climáticas externas anticipándose a ellas (por ejemplo, si va a hacer calor mañana, la propia casa de encarga de abrir las ventanas por la noche para que la esta se refresque). Obviamente este software no estaba inventado, así que lo crearon los propietarios y resultó tan eficaz que ahora se desarrolla para espacios comerciales.

También se centraron en realizar cambios estéticos para crear un espacio más familiar. Los ambientes menos dotados de luz se han dejado para dormitorios y el trastero, se ha convertido en el baño y la lavandería. Respecto al dormitorio principal, se reubicó bajó la plataforma de la zona de estar, creando así un espacio íntimo, casi subterráneo y rodeado de jardín, antiguamente se encontraba en una de las plataformas superiores, lo que lo hacía más visible y menos privado.

También se incorporaron zonas de juego mediante columpios, trapecios, anillos de gimnasia o bloques de espuma, el juego y el deporte es importante en esta familia y qué duda cabe, que esta casa se presta a ello.

En cuanto a la decoración es sencilla y sin pretensiones, aquí sí veo la funcionalidad. Los espacios no están recargados, pocos elementos, con predominio de la madera que casi se funde con el entorno, muchas piezas mid-century mezcladas con otras de estilo contemporáneo,… nada resalta, el protagonismo de esta vivienda se lo lleva el jardín, tanto exterior como interior.

¿Qué opináis? ¿Podríais vivir en una casa así? Yo tengo serias dudas por mucho que me guste a la vista…

Imágenes vía: The Design Files

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.