Pierhouse Brooklyn, NY

Esta casa es una mezcla explosiva de piezas mid-century, diseño contemporáneo, nórdico, acentos marroquís y africanos, toques naturales, otros industriales, detalles sofisticados y ricas texturas ¿Qué locura, no? Pues el resultado no puede ser más acertado, eclecticismo del bueno.

La vivienda está situada en Brooklyn, Nueva York. El proyecto de diseño interior fue llevado a cabo por Threshold Interiors, en este post podéis ver otro de sus trabajos del que os hablé hace ya un tiempo. Los clientes buscaban un resultado sofisticado, pero no aburrido, querían color y vida. Por ello se implicaron mucho en la elección tanto del mobiliario como de las telas, un ejemplo de ello es el sofá Mah Jong personalizado de Roche Bobois que preside el salón, al igual que reprodujeron una alfombra sueca de la serie vintage de Doris Leslie Blau. El mayor reto era aprovechar el hueco bajo la escalera, una zona algo estrecha a espaldas de la isla de la cocina. Lo consiguieron colocando módulos de estanterías bajas con formato de cubos, un escritorio doble con baldas en su parte superior y finalmente (bajo la zona más alta de la escalera) un armario que permitiera albergar abrigos y otros enseres.

Mención especial para los papeles pintados que se distribuyen por toda la casa, desde el sofisticado y romántico azul del dormitorio, que contrasta a la perfección con la cama de madera con dosel; al intenso papel en blanco y negro que cobija el comedor (con mi mesa favorita, por si no os habíais dado cuenta, la Tulip de Saarinen); pasando por un discreto papel entelado a continuación del armario; al toque divertido con cuadros de conejos en el baño; el delicado papel con topos dorados del cuarto infantil y un más que atrevido papel con motivos vegetales que ni siquiera parece pertenecer a la misma casa. Excepto el último, demasiado para mí, y a pesar de convivir todos juntos, no desentona ninguno.

Creo que es una casa llena de personalidad, con una sabia mezcla de colores, piezas de diferentes estilos, papeles pintados,… donde nada sobra y nada falta. Como os decía al principio, el resultado es elegante y equilibrado. Espero que la disfrutéis…

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28 metros cuadrados en Nueva York

Hoy os enseño un pequeño apartamento en Nueva York de apenas 28 metros cuadrados al que no le falta detalle. Ha sido diseñado por Meagan Camp para una clienta que buscaba un refugio para escapar tras sus estresantes jornadas de trabajo, algo sencillo y relajado donde huir de sus preocupaciones y de la acelerada vida de la ciudad. Lo quería con un toque femenino pero no demasiado marcado, así que la diseñadora se decantó por suaves colores neutros, una bonita mezcla entre lo tradicional y lo contemporáneo, acentuando de esta manera las raíces clásicas de un edificio de 1930 con elementos más modernos.

Al ser un apartamento de alquiler, lo primero que hizo Meagan Camp fue dar una buena capa de pintura blanca a las paredes, el efecto inmediato que se consigue (además de la luz) es la sensación de limpieza. Con su lienzo en blanco preparado ya estaba todo listo para llenar el espacio con el estilo decorativo que buscaba su clienta.

Todos las piezas siguen un mismo patrón de colores neutros y suaves, una manera de asegurar la sensación de amplitud y serenidad en un especio pequeño. Pero eso no quiere decir que sea aburrido, la interiorista jugó con las líneas, las formas y las texturas, como la alfombra de yute, los tiradores de cuero del armario, o la vieja pátina del carro de médico antiguo que se ha utilizado a modo de mesilla de noche. Otra ventaja respecto a los neutros es que son atemporales y según con las piezas que los mezcles, conseguirás un resultado más moderno o uno más tradicional, te permite además si te cansas, renovar ciertos elementos y sustituirlos por otros  fácilmente ya que la base combina con todo.

A pesar de sus pocos metros, o precisamente por ello, decorar este espacio fue un reto. El sofá tenía que ser relativamente pequeño, dejando pocas opciones, al igual que la mesa de centro que debía ser estrecha y alargada para no entorpecer el paso pero a su vez tener el tamaño suficiente para poder comer. Para el almacenaje estaba muy limitada, así que la interiorista recomendó a su clienta deshacerse de aquello que no utilizara (algo que suele hacer con otros clientes en una ciudad donde el espacio es un lujo al alcance de pocos). A veces incluso recomienda a sus clientes que se pongan en contacto con empresas especializadas para realizar esta tarea de criba que a todos nos resulta tan difícil.

En este proyecto en concreto, cada pieza debía tener un sentido para almacenar. Bajo la cama por ejemplo, hay una colección de cajas con ruedas destinadas a guardar ropa de otras temporadas; todas las mesas incluido el tocador disponen de al menos un cajón y el armario es el conocido PAX de Ikea, personalizado con tiradores de cuero.

Siguiendo con los trucos para espacios pequeños, los espejos también tienen gran importancia. No sólo sirven para mirarnos, puedes ponerlo frente a unas ventanas para que rebote la luz natural, o entre ellas para hacerlas parecer más grandes, o sobre un escritorio para duplicar el espacio al encender la luz,… son grandes aliados. Otro truco es añadir alguna antigüedad o pieza de época ya que aportan personalidad y carácter al mezclarlas con otras más modernas. En este caso además, se ha optado por otro recurso, a pesar de no tener grandes ventanas las cortinas van de lado a lado de la pared y de techo a suelo, de esta manera también se crea la ilusión óptica de que éstas son más grandes.

¿Qué os parece el resultado? A mí me resulta un espacio coqueto, cómodo, con un mix de piezas interesantes, muy apropiado para una sola persona que vive en una gran ciudad como Nueva York.

¡Feliz fin de semana!

Fotografía: Rikki Snyder / Más info vía

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La casa de la diseñadora E. Diomede

Nos encontramos en el barrio de Naperville, Illinois. Un barrio apreciado por sus grandes casas de campo, espacios de ocio y atractivo vintage. La vivienda pertenece a la diseñadora de interiores Elizabeth Diomede (de Diomede Design), su marido Mark y sus tres hijos. Para ella fue su proyecto soñado, encontrar un lienzo en blanco y poder transformar la propiedad íntegramente para convertirla en el hogar que siempre quiso.

Aunque a primera vista pueda parecer una casa de campo, en su interior encontramos algo muy diferente. Su estética es una elegante combinación entre lo escandinavo, las piezas mid-century y el minimalismo. Fueron fieles a la arquitectura tradicional pero sin sacrificar su estilo. La casa está decorada bajo el lema “menos es más”, en algunas zonas como la enorme cocina con comedor, la sala, el pequeño rincón de despacho y en algunas de las habitaciones, el blanco enfatiza esa sensación, además de llenar los espacios de luz. En otras zonas sin embargo, los colores oscuros, la iluminación y los accesorios, crean dramatismo (un ejemplo claro es el aseo que se encuentra en las primeras imágenes, con el panelado en color negro combinado con el mueble blanco y toques dorados, un combo perfecto).

A pesar de la pasión de la interiorista por el blanco, en los dormitorios de sus hijos hizo algunas concesiones. A uno de ellos le encantan los tonos amarillos, naranjas y rojos, y aunque para Elisabeth eran colores demasiado arriesgados le dio el capricho y pintó la pared del cabecero hasta media altura en un amarillo funky, y a pesar de su resistencia en un principio, ha llegado a gustarle. En cuanto a la decoración de los cuartos infantiles tampoco quería algo temático, buscaba espacios versátiles y funcionales, también neutros, muebles de calidad que perduraran en el tiempo y añadir pequeños detalles que reflejaran la personalidad de los niños pero que fueran fácilmente reemplazables según iban creciendo. También hizo bastante hincapié en las soluciones de almacenaje, con tres hijos es más que necesario, incorporó gavetas, estanterías en pequeños rincones, un banco zapatero en la entrada,… soluciones sencillas pero inteligentes para tener el desorden bajo control.

¿Sabéis por qué me ha gustado tanto esta casa? En ella veo un perfecto equilibrio entre varios estilos, el minimalismo (con sus grandes estancias despejadas), las piezas mid-century (que le dan ese toque de personalidad) y el nórdico bien entendido (ya me entendéis, no el que pretenden meternos por los ojos constantemente, sino uno más refinado que hace justicia a las tendencias del norte de Europa). Espero que disfrutéis de la casa tanto como yo, para mí es una maravilla.

¡Feliz fin de semana!

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La casa de la dueña de Tessa&Co

Este fin de semana me voy al pueblo otra vez, en esta ocasión para participar en una carrera de montaña, pero resulta que el tiempo no va a acompañar. No sé vosotros pero yo estoy muy cansada de lluvia y frío, ¿dónde está la ansiada primavera?

Mientras, en revistas y blogs todo lo que veo son preciosas casas preparadas para esta estación, maravillosos porches, terrazas inundadas de plantas y flores, piscinas infinitas,… pues parece que de momento me tengo que conformar con esto, porque ahí fuera sigue lloviendo y en mi pueblo dan incluso nieve para la semana que viene. ¡Dios, dame paciencia!

Hoy os traigo una de esas bonitas casas de campo (y playa, en este caso) para al menos, alegrar nuestras retinas. Se trata de la vivienda de Teresa, propietaria de la tienda de decoración barcelonesa Tessa&Co. situada en el mercado de antigüedades Mercantic. La casa está en Sitges, lugar donde la propietaria veraneaba hasta que se decidió a comprar allí su propia residencia.

Como me ha pasado a mí al verla, se enamoraron de su jardín de cien metros cuadrados. Lo aprovecharon hasta el último rincón con una zona de estar y un comedor cubierto de cañas para resguardarse del sol pero permitiendo que pase la luz a través de ellas. Tanto la vivienda como el jardín están inspirados en la Provenza, con muebles naturales, fibras, cestería, madera, linos… todo aquello que inspira época estival, para ello también se decantaron por pintar el interior de blanco, aportando frescura. No hicieron reforma, tan sólo un pequeño lavado de cara para adaptarla a sus necesidades, como cambiar el suelo o hacer el porche.

Una parte importante de lo que transmite esta casa es la decoración, todo son piezas buscadas por la propietaria (es lo que tiene tener una tienda, te da ciertas ventajas). Las maderas de la vivienda son recuperadas y decapadas por Teresa, un magnífico ejemplo es la ventana antigua que decora la habitación de su hija.

Como me ha pasado en otras ocasiones, me he quedado con ganas de ver más, porque ¿cuál es una de las estancias con mayor encanto en un casa de campo?, la cocina, sí, y en el reportaje no sale, así que tendré que conformarme con imaginármela. Si queréis más información sobre la casa o los elementos que la componen, no dejéis de leer el artículo completo en la revista El Mueble.

Deseadme suerte para mi carrera :)

¡Feliz fin de semana!

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The Green House y sus ventanales…

Realmente iba buscando una vivienda que me transmitiese calor porque aunque sé que la lluvia es necesaria, estoy algo saturada de tanta agua y frío. Finalmente me he dejado sucumbir ante los ventanales de esta casa a pesar de que a través de ellos lo único que se vislumbra es un gran manto de nieve.

Nos encontramos a dos horas al norte de Nueva York, en las montañas de Catskill, una reserva forestal que comienza justo al oeste del río Hudson y que presume de ser uno de los principales destinos vacacionales de la zona. La propiedad, de unos 140 metros cuadrados, pertenece a Danielle y Ely Franko, una pareja con residencia en la gran ciudad que buscaba un lugar de escapada en un entorno natural.

Encontraron la casa en mal estado pero con tiempo y ganas, consiguieron dejarla tal y como la veis. Ahora incluso se puede alquilar en airbnb por algo más de doscientos setenta euros por noche. Levantaron el suelo de vinilo y bajo él se ocultaba uno de madera en perfecto estado, pintaron toda la casa, pusieron ellos mismos los azulejos, lijaron las vigas de madera,… trabajaron duramente cada fin de semana y cometieron muchos errores por el camino, algunos los subsanaron, otros no, porque se dieron cuenta de que la perfección no existe o sencillamente de que cada casa, es perfecta a su manera.

Por supuesto lo que les enamoró fueron sus ventanas y la enorme cantidad de luz que se cuela por ellas, aunque la altura de las mismas y los techos, también fueron un desafío. Por un lado limpiar las ventanas y por otro, arreglar las paredes que habían sufrido daños por el agua, necesitaron nada más y nada menos que cinco capas de pintura.

No tenían un gran presupuesto para amueblar, pero sabían que su mayor inversión iría destinarla al sofá tipo chéster de West Elm, para el resto fueron con más cautela. Un ejemplo es la mesa de comedor, ¿no os parece preciosa? pues es un DIY. La hicieron ellos mismos, buscaron tablas de abeto Douglas con grietas, agujeros y nudos, para darle ese toque de madera reutilizada, el resultado salta a la vista. El banco que da servicio a la mesa,  también lo construyeron ellos mismos. Y por otro lado, recurrieron a firmas low cost para algunos elementos de la casa, como los armarios de la cocina que son de Ikea, o los cojines que hay sobre el banco (también de Ikea y H&M), el edredón del dormitorio (de Zara)… Si os interesa conocer la procedencia de la mayoría de los muebles y objetos de la casa o los colores utilizados para cada espacio, no dejéis de leer el artículo completo pinchado aquí.

Una vez más se repite la historia, el consejo de los propietarios es no tener prisa a la hora de montar tu casa, porque las necesidades se van viendo con el tiempo y lo que hoy parece un imprescindible, mañana no lo es.

Os dejo con esta preciosa casa y el viernes os cuento una novedad en mi vida, que quizás afecte algo al blog, pero que espero que sea para bien. Nos vemos…

Fotografía: Franko Photo

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Un loft poco convencional…

Casi 600 metros cuadrados de vivienda con una altura de techos de más de tres metros, enmarcado por columnas, vigas y un suelo de madera original, es el loft que vamos a ver hoy en Brooklyn (Nueva York). En él viven la escritora Laura Lane con su marido y artista Nic Rad y su perro.

El matrimonio se hizo cargo de la mayor parte de la remodelación, trabajaron codo con codo con un arquitecto involucrándose en la elección de materiales, iluminación y mobiliario. Todo empezó a partir de algunos elementos como el gran sofá, una pared destinada íntegramente a arte o la impresionante estantería circular rosa que se convertiría en punto focal del cuarto de estar de diseño abierto. Para la parte de decoración la pareja contó con la ayuda del interiorista Casey Debois, que en realidad fue contratado al final del proceso en un momento en que los propietarios se sentían atascados. El decorador sólo le dio su toque para conseguir crear una casa basada en los principios del feng shui y les asesoró en la adquisición de alguna de las piezas y accesorios finales para que la casa se viera terminada.

Antes de adquirir la espectacular estantería rosa, estuvieron barajando otras posibilidades, como una en forma hexagonal e incluso otra con forma de diamante. Querían exponer de manera original sus pequeñas piezas de colección sin que parecieran abarrotadas, dejando hueco suficiente entre ellas para que se apreciaran mejor, de ahí que se decantaran finalmente por esta estantería redonda. La pareja de butacas rosas con pie dorado, que ya tenían antes de mudarse y que son de Jonathan Adler, determinaron la paleta de color de la propia estantería.

En el comedor, destaca el espejo de medio círculo de Ben & Aja y la gran lámpara de Kelly Wearstler. A continuación se encuentra una zona de librerías, un espacio al que se le ha dotado de dramatismo gracias al color negro y donde los libros están colocados por tonalidades.

La cocina se da un aire campestre y aunque pueda parecer en las imágenes de color gris, la realidad es que es de un tono verde muy oscuro.

En la habitación principal destaca el revestimiento de hormigón colocado en la pared del cabecero que originalmente se había comprado para destinarlo al baño. Para suavizar el ambiente se introdujeron textiles claros y el toque verde de las plantas. En el dormitorio de invitados, uno de los más pequeños de la casa, los propietarios dieron rienda suelta a su imaginación y añadieron un llamativo papel pintado de Eskayel que amplía visualmente la pared del cabecero y disimula su estrechez, lo combinaron además con cojines del mismo estampado y otros que dan el toque de color.

En la entrada se encuentra la interesante “pared galería” donde hay obras procedentes de subastas, mercadillos, regalos e incluso algunas obras pintadas por los propios propietarios. Para distribuir la gran cantidad de cuadros dice Nic, que fue ensayo y error, poner, quitar, mover, subir, bajar, e ir encajando uno a uno como si de un puzzle se tratase hasta conseguir el resultado tan impactante que estaban buscando (podéis verlo en la última imagen).

De nuevo una casa singular, con personalidad y es que viniendo de artistas no puede salir nada convencional ¿no creéis?…

Fotografía: Cody Guilfoyle (Más info vía)

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Segunda residencia…

Los que tenemos la suerte de tener una segunda residencia, está claro que lo que buscamos es un lugar de retiro, un sitio para descansar y desconectar, más aún cuando la vivienda está lo suficientemente cerca como para poder disfrutar de ella incluso los fines de semana.

Los propietarios de esta casa, productores de televisión en Los Ángeles y padres de dos niñas pequeñas, adquirieron este refugio en la ciudad de Ojai. Una zona cercana a la gran ciudad, en el condado de Ventura, rodeada de amplios valles y naturaleza. Contrataron a la diseñadora de interiores Deborah Rhein, dueña del estudio D.L. Rhein con sede en Los Ángeles.

Lo primero que hicieron fue cambiar el antiguo color amarillo de las paredes, por un luminoso blanco y vistieron los suelos con cemento para hacerlos más funcionales (son fáciles de mantener y muy resistentes al tránsito). En la amplia cocina se sustituyeron los armarios superiores por estanterías abiertas, que ocupan menos visualmente y favorecen también el aspecto informal acorde a una casa de campo. Para proteger la zona de cocción y la de aguas, las paredes se protegieron con azulejo hecho a mano de Ann Sacks. La cocina presume también de tener una gran isla con barra y taburetes de CB2, sobre ella, una gran luminaria de bambú y seda de Couleur LocaleEn la pared se exhibe una colección de tablas antiguas de cortar francesas.

Con el fin de conseguir la sensación de refugio que buscaban, se utilizaron muebles de estética muy natural, maderas claras y una paleta neutra en los textiles. Para dar más personalidad a las distintas estancias, contaban con multitud de piezas que los propietarios habían adquirido en sus numerosos viajes (en la primera imagen podéis ver como un Juju Hat – pieza africana de la que os hablaba la semana pasada – corona una de las paredes de salón).

En la sala de estar lo prioritario era la comodidad, para ello se eligieron dos grandes sofás de Cisco Brothersuna alfombra Beni Ourain y de nuevo otra pieza con personalidad, la mesa de centro es en realidad un banco de bodas vintage sobre el que se ha dispuesto una bandeja marroquí.

El comedor está situado entre la cocina de espacio abierto y el salón. La mesa personalizada se rodea de sillas de la firma Palecek y están cubiertas por las míticas pieles de oveja de Ikea, que le dan calidez. Tras la mesa, tinajas traídas de sus viajes por Europa.

La primera pieza que Deborah Rhein encontró para la casa, fue la gran alfombra vintage que viste el dormitorio principal. Sus tonos pastel representan lo que los lugareños llaman “el momento rosa” haciendo alusión a las puestas de sol que se reflejan en las montañas de Ojai. Los grandes puf de cáñamo a los pies de la cama, son también de CB2.

La habitación de las dos camas y el dormitorio de matrimonio de la siguiente imagen, son habitaciones para invitados. En la primera encontramos un atrapasueños entre ambas camas vestidas con suaves algodones. En la otra habitación, a los pies de la cama se colocó una alfombra marroquí, la lámpara de noche es de West Elm.

Fuera, un enorme jardín con amplias zonas de descanso, chimenea, piscina y unas increíbles vistas, completan este refugio de fin de semana. Precioso ¿verdad?

Fotografía: Amy Bartlam –Vía

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