Una cabaña en la Cerdaña…

¿Qué tendrán las cabañas de montaña que tanto me atraen? Esta en concreto no creo que haga falta que lo diga, salta a la vista. Podría abrazar esas vigas de madera, como el que abraza un árbol para sentir la paz de la naturaleza, ¡madre mía, qué belleza!

Mañana nos vamos al pueblo a pasar el puente, mi casa no se acerca ni de lejos a esta, más quisiera yo pero, aunque le queda mucho por hacer, cada día me parece más «hogar», casa de montaña, con todo lo que ello conlleva, sobre todo paz, mucha paz. Ya la iré poniendo poco a poco como me gustaría, pero sigo teniendo claro que las casas se cuecen a fuego lento.

Y vamos con la maravilla de hoy, un antiguo pajar de 1700 en la Cerdaña reformado por la interiorista Lara Vallès del estudio Space Stage.

Salón, cocina y comedor, comparten un mismo espacio, se tiraron las frías paredes de piedra pero se conservó el tejado original con sus preciosas vigas de madera que junto a los materiales, textiles, colores y mobiliario elegido, dieron mucha calidez al conjunto y un claro aspecto rústico. El sofá es un diseño del estudio, el puf y los cojines de lino son de Dareels Design, las mesitas redondas frente a los puf, son de Maison du Monde y el Plaid de Zara Home, las cortinas de lino están hechas a medida. En la zona del comedor, mesa de roble también del estudio, sillas y lámpara de ratán de Maison du Monde.

Una de las claves de la reforma fue apostar por la luz así que además de construir grandes ventanales, se creó otro en el techo tipo Velux. Otra idea, era introducir algún toque moderno que contrastara con el predominante ambiente rústico, de ahí que se pusiera una chimenea con el tubo metálico visto, colocando a modo de decoración, el leñero en la parte inferior.

La cocina es otra joya en esta casa, es de Segalia. Me encanta la idea de cómo queda delimitada gracias a un mueble bajo a medida, construido para ocultar los radiadores, que además sirve de apoyo a la trasera del sofá y delimita los espacios. El color de los muebles también me parece precioso, un tono piedra inspirado en el pajar original. Está organizada de manera muy funcional, en L y con mucha capacidad y espacio de almacenaje, e incluso una alacena de obra que acentúa su estética rústica con elementos de fibra y madera, como tablas de cortar o cestas (ambas de Zara Home). Destaca también su antepecho en color negro que combina con la grifería, el fregadero y los tiradores. Casi llegando a la alacena de la que os hablaba, en la esquina, hay un rebaje en la encimera junto a un ventanal para sentarte a tomar algo mientras contemplas las vistas ¡súper idea!

El dormitorio principal, sigue la misma estética del resto de la casa. El suelo de roble mate da unidad al conjunto, ya que se extiende por el salón, cocina, dormitorios y el estudio, además de ser parecido al resto de maderas de los muebles de la casa. Los colores de los textiles, también se mueven en la misma línea que el resto de la vivienda, piedras, ocres, marrones,… tonos que nos recuerdan a la naturaleza y nos transmiten calidez. Los cojines de la cama son de La Maison, Mikmax y Carlotta + Gee, Plaids de Maison de Vacances, sábanas de Zara Home y la lámpara que cuelga sobre la mesilla, es de Ineslam Iluminación. El cabecero es diseño de la interiorista.

Por último el estudio, que en mi opinión invita más a la contemplación que a trabajar :-) con esos ventanales igual yo no me podría concentrar. Me parece original la manera de resolverlo mediante una barra alta, diseño de Space Stage y taburetes de Sit Down. La piel de oveja es la tan conocida de Ikea y la alfombra de Cotlin.

Me quedo con ganas de ver los otros dos dormitorios, que los hay y por supuesto los baños, pero a veces las revistas nos enseñan lo que quieren enseñar. Estoy convencida que visto lo visto, no me iban a defraudar. Me chifla esta casa ¿Y a vosotros?

Fotografía: Pere Peris para El Mueble

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En terracota…

Quizás pensabais que os iba a bombardear con ofertas del Black Friday, pero nada más lejos de la realidad. Siendo afiliada en Amazon, Kave Home o Westwing entre otros, podría hacer un poco el agosto, pero sinceramente no me sale hacer un post lleno de gangas que quizás no lo sean tanto, para llevarme una pequeña comisión y saturaros con más publicidad, bastante tenemos con la que nos tragamos diariamente, también os digo que una tiene que comer y que si queréis hacer alguna compra a través de mis links, es de agradecer, faltaría más.

Yo es que cada vez soy menos consumista (si es que alguna vez lo fui) y según pasan los años se me hace más bola estas fechas, lo de tener que comprar por comprar no lo llevo nada bien. La batería de mi espíritu navideño está a niveles realmente bajos. De ahí que yo siga a lo mío, con mis casas bonitas que me hacen soñar.

No es la primera vez que os enseño un proyecto de Chelsea Hing y quizás tampoco sea la última. Me gusta cómo toma de referencia los entornos para crear las paletas de color. En este caso el tono terracota del suelo exterior, es el que marca el color predominante en los interiores, pero también hay reflejo de los grises de los eucaliptos, o de los verdes de las vides y de la corteza ennegrecida de los árboles, con esas premisas ya tenía un esquema cromático sobre el que basaría este proyecto. Para ello, además del tono de las paredes, introdujo materiales como el cuero marrón, la pizarra, el cedro y otras maderas o el yeso pulido.

La planta baja se organiza en torno a una cocina de concepto abierto. Sencilla, aunque con toques elegantes, como los apliques dorados que contrastan muy bien con el color terracota. En el frente no se han colocado armarios altos lo que deja el espacio visualmente más despejado, así como más integrado en el salón, que cuenta con un gran comedor y a continuación zona de estar.

La planta superior se extendió permitiendo así, crear en ese primer piso, una suite de invitados y en la planta inferior un gran porche contiguo al salón desde donde contemplar las vistas a la naturaleza, las montañas y los viñedos. En la primera planta sin duda destaca el baño, el color terracota lo hace muy cálido y acogedor aportando un plus, el techo de lamas de cedro y el mobiliario de madera, el punto elegante y sofisticado lo aportan los toques de latón en espejo, grifería y apliques, y la guinda del pastel se la da la piedra negra de la bañera y el lavabo. Sin duda el baño, no puede ser más bonito.

Cuando una casa tiene carácter necesita pocos complementos para obtener un efecto WoW, mirad la entrada, ha sido suficiente con un cuadro XXL para llenar el espacio. Tiene truco claro, se puede decir que la propia carpintería de la puerta y sus tiradores, ya roban bastante protagonismo. Por la parte exterior pasa igual, tres esculturas de madera tipo tótems se encargan de dar la bienvenida, la bonita puerta hace el resto.

Confieso que nunca he sido mucho de color terracota, pero últimamente y a base de verlo, cada vez me gusta más. Transmite una sensación envolvente que me da mucha paz. Quizás yo sería más comedida en su uso, no lo podría en una casa entera, pero me lo podría plantear quizás para una habitación, o para resaltar una pared, o sólo hasta la mitad de pared y la parte superior en blanco, o a lo mejor empezar con textiles para no arriesgar. ¿Qué opináis de este color, os gusta?

Imágenes: Sean Fennessy para Elle Decor

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Piso en Madrid de Luisa Olazábal

El 90% de la población hoy día, no invierte en mobiliario pensando en que le durará toda la vida, como lo hacían nuestros padres o abuelos, ya sea porque quizás la inversión es grande, o porque tal y como el mundo gira en estos momentos, hoy estamos aquí y mañana allá, así que la mayoría optan por amueblar sus casas con piezas más económicas y con fecha de caducidad. No estoy a favor ni en contra de lo uno o de lo otro, cada uno hace lo que puede con sus circunstancias. He visto casas maravillosas enteramente amuebladas con piezas de tiendas low cost, como Ikea, y otras bellísimas repletas de arte, antigüedades y piezas emblemáticas.

La casa que os enseño hoy va más por la segunda vertiente, es un proyecto de Luisa Olazábal de un piso en Madrid donde se ha buscado la excelencia, con acabados de alta calidad y piezas de su propio estudio o de diseñadores clave. Un piso para toda la vida.

En el salón destaca una bonita combinación de butacas. A la izquierda encontramos un gran sillón de B&B Italia al que le acompaña una clásica butaca de la firma Axel, tapizada en lino de Gancedo y dos sillones daneses con tela de Nobilis, todos ellos rodean una contundente y escultural mesa de Olga Copado. La interiorista se atreve también a añadir un marco español del Siglo XVII que no necesita cuadro en su interior ya que decora por sí solo.

Bajo un predominante espacio neutro, se introducen toques de color, como los veladores rojos de hierro del anticuario Miguel Arcas, o las lámparas de Original BTC, también el sofá de terciopelo azul. Rompe además la calma, el muro que da profundidad a la zona de estar, con un intenso verde esmeralda. Puede independizarse del comedor a demanda gracias a unas puertas correderas que existen entre ambos espacios.

El comedor y el salón está dividido por un aparador de roble alistonado, diseño de Luisa Olazábal, como la lámpara tipo Sputnik que cuelga sobre la mesa de comedor. Mirando de frente, lo que más llama la atención son las carpinterías, diseño también del estudio, a través de las cuales se accede a la cocina. Si os fijáis bien son dobles, las más cercanas al comedor llevan cuarterones de cristal, pero las de la cocina los llevan de espejo, lo que produce un interesante efecto visual. En medio de ambas cristaleras, encontramos dos sillas de jardín adquiridas en Cotanda Antigüedades.

En el centro de la cocina se ha dispuesto una zona para comer con una mesa de chapa, diseño de la interiorista, y sillas de House Doctor. En este espacio contrasta el estilo contemporáneo de la propia cocina, de líneas rectas, encimera de Neolith, grifería en negro de Blanco (todo diseño de Gunni & Trentino), con los complementos decorativos como un espejo de Carlos IV de Le Secret o una bandeja de níquel, ambos procedentes del estudio de Luisa Olazábal.

En el dormitorio se ha introducido más color mediante los textiles, que son los protagonistas. La pared del cabecero está enmarcada con un papel japonés de Phillip Jeffries, sobre la cama almohadones de Gastón y Daniela y plaid Rue Vintage 74. La alfombra es de KP. Y por último, llegamos al precioso baño, totalmente enamorada de este espacio. Con sus azulejos dispuestos en espiga, como marco para un mueble de roble ebonizado hecho a medida, con sobre de mármol negro Marquina. Los apliques y el espejo van a juego y son del estudio de la interiorista. Grifería de Ramón Soler.

La luz, el uso del color (pinceladas alegres sobre un fondo neutro), el acierto de las piezas, la belleza de las carpinterías,…sin duda alguna un proyecto de Luisa Olazábal que seguro, sobrevivirá al paso del tiempo y a las modas. ¡Me encanta!

Fotografía: Pablo Sarabia para Elle Decor

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Un proyecto de Pia Capdevilla

Pienso que muchas de las casas que publico en el blog, aun siendo dignas merecedoras de estar en él por su belleza, quizás no sean del todo lo prácticas o realistas para la mayoría de los mortales. Obviamente si observas, te detienes a mirar bien las imágenes y lees el texto, siempre puedes sacar ideas. Por muy difícil que sea, que lo es, de vez en cuando creo que es necesario encontrar viviendas que se acerquen más a nuestras posibilidades, si no en tamaño (este es un chalet de 300 metros cuadrados), sí en el tipo de decoración aplicable a cualquier otra casa.

Salvando las particularidades de este proyecto, realizado por Pia Capdevila, que ha tenido en cuenta la estructura señorial de la vivienda y ha respetado la altura de los techos, las carpinterías, las molduras,… se puede decir que se trata de una vivienda muy familiar, donde se ha combinado el diseño contemporáneo con los toques rústicos-bohemios y de la que podemos sacar ideas.

De la entrada ya me ha enamorado la puerta acristalada que lo inunda todo de luz y la sencillez con la que se ha decorado la estancia. Un banco de fibras, una consola y una alfombra, sirven para llenar este espacio. Espacio que divide la casa en dos alas, a la izquierda dos habitaciones, la más pequeña dedicada a gimnasio (con la pared empapelada en ladrillo visto) y la otra, a sala de televisión con un baño anexo. A la derecha, encontramos la cocina, el salón-comedor con acceso al jardín y una casita de invitados.

Como os decía, al otro lado de la cristalera de entrada, está el gran salón con acceso al jardín. También tiene dos ambientes claramente diferenciados, no sólo el mobiliario delimita visualmente el salón del comedor, sino que también las características arquitectónicas como las diferentes alturas del techo, zonifican las distintas estancias, siendo el techo del salón más alto que el del comedor, donde se le ha dado protagonismo con un rosetón.

El mobiliario se ha elegido en tonos crudos y madera natural, potenciando aún más la luminosidad del espacio. Gracias a esa luz de la que disfruta el salón, se ha creado una zona de lectura con una butaca en cannage (que también podemos encontrarlo en otros muebles del comedor y del salón), una mesa auxiliar, un cuadro XL y un punto de luz.

Un chalet en el campo no sería tal sin un buen jardín con zona de comedor y de estar para los días de buen tiempo. En él, bajo el porche, se ha recurrido a las fibras naturales y la madera, que entre la vegetación y junto a los textiles, es un lugar que invita a pasar muchas horas.

Dentro, desde el comedor, accedemos a la cocina. Aunque el mobiliario parezca blanco no lo es, es un tono verde muy pálido que combina perfectamente con el papel elegido para el office de cuadros vichí en color tostado y los estores en el mismo tono. El encanto de la cocina lo tiene el pequeño office, de nuevo se sustituyen las sillas de un lado por un banco con tapa abatible que permite almacenar cosas y se combinan con otras dos sillas dándole dinamismo. La mesa redonda es todo un acierto, ocupa menos espacio y siempre es más agradable para comunicarse entre comensales.

Subiendo a la primera planta, encontramos los dormitorios. Lo primero que encontramos es la habitación principal con baño en suite, vestidor y salida a una terraza. Gracias a la altura de los techos se han podido permitir meter una cama de estructura metálica con dosel, punto focal indiscutible de la habitación. Gracias a su amplitud también, a los pies de la misma, se ha colocado un sofá tapizado y con los laterales de cannage (material que se repite en el piso de abajo), también en las mesillas de noche y en la lámpara del dormitorio.

El baño principal es sencillo, sin más pretensiones, con los mismos tonos del dormitorio. Predomina el blanco y se han colocado algunos accesorios en negro.

Me encanta el dormitorio infantil, es una mezcla muy acertada entre la arquitectura señorial del edificio y la estética contemporánea siguiendo el método Montessori con las literas a ras del suelo. Las lámparas simulan dos grandes nubes que cuelgan de un techo maravillosamente alto y quedan por encima de las literas, entre ambas y donde se apoyan, se diseñó un mueble a medida con capacidad de almacenaje y espacio para colocar cuatro pequeñas luces individuales. El baño infantil, es sencillo y pensado para ser utilizado por varios niños con compartimentos para guardar sus enseres de higiene.

Y por último, en la tercera planta, encontramos el despacho. Se ha dividido en dos partes, un espacio para leer con dos butacas y la pared vestida con estanterías y por el otro lado, un escritorio con hasta 4 puestos de trabajo. La habitación cuenta con mucha luz natural por lo que es perfecta para trabajar.

¿Qué os parece la casa? ¿No creéis que, aunque no todo el mundo viva en 300 metros cuadrados, sí tiene muchas ideas copiables? A mí particularmente, me resulta una vivienda muy familiar, cómoda y a pesar de sus metros, nada ostentosa. Espero que os guste y vuestros comentarios.

Imágenes: Jordi Canosa para Mi Casa Revista

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Casa no Crato

¿Te enamoras de los sitios o más bien de los recuerdos que tienes de ellos? Diría que de ambas cosas. Después de 14 o 15 años yendo en verano a Portugal (si no recuerdo mal mi hija mayor tenía 3 años cuando fuimos por primera vez), son tantas las vivencias, los momentos de mayor desconexión que he vivido allí, las risas, etc. que no puedo detenerme y pasar por alto cuando veo una publicación donde aparece una casa en el Algarbe o en el Alentejo, donde solemos ir, porque jamás ninguna me ha defraudado, todo me hace revivir (y eso que nosotros nos alojamos en viviendas mucho más humildes, pero los entornos y los materiales, me llevan allí de igual manera).

Casa no Crato es el idílico retiro de una pareja que encargó su casa en el Alentejo al estudio de arquitectura portugués Inês Brandão. Se encuentra en el Alentejo rodeada de robles, encinas y alcornoques. Como amantes de la naturaleza, buscaban un sitio apartado donde poder disfrutar del paisaje, además la pendiente del terreno también ayudó a crear ese efecto mirador.

Para acceder a la propiedad, hay que subir por un camino serpenteante (muy típico de las casas de allí, en todas las que hemos estado siempre es así, un camino separa la casa de la carretera). Una vez en la entrada, llegamos a un vestíbulo desde donde se organiza la casa en dos espacios. Cada habitación se relaciona con el paisaje de manera independiente, puesto que la topografía exterior también es distinta según en el punto de la casa en el que te encuentres e igualmente importante, son los porches que encontramos alrededor de la misma, permitiendo que interior y exterior estén fusionados o independizados a demanda. Cuando se quieren cerrar, todos llevan persianas venecianas perforadas en acero corten, uno de los detalles que más me ha gustado de la casa. Por otro lado, estos cerramientos permiten controlar de manera pasiva tanto la temperatura interior como la ventilación, e incluso el paso de la luz natural.

En cuanto a los interiores, se impone el minimalismo y lo funcional. Mobiliario de obra y hecho a medida, como la librería del salón, el mueble de baño e incluso los de la cocina. A los suelos y revestimientos de cemento como las encimeras de los baños, se les ha dado contraste y calidez utilizando vigas y muebles en madera natural, así como elementos decorativos en fibras (sillas, alfombras, cestas, puertas forradas con cannage en la cocina…). También se ha añadido alguna pieza de marquetería, como la cómoda del salón, una buena manera de destacar un espacio en concreto.

Si lo pensáis es una casa sencilla, con más valor arquitectónico que decorativo, pero para mí es un oasis donde me perdería encantada cada verano. ¿Qué opináis, no os encanta? ¿Qué tendrá Portugal que tanto me gusta?

Fotografía: Alexander Bogorodsky para Dwell 

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Casa Gràcia

Esta semana nos vamos a Barcelona a conocer la reforma integral de una casa modernista construida en 1902 y actualiza por Veronica Mimoun Studio. Nos encontramos ante una vivienda de tres plantas de nada más y nada menos 600 metros cuadrados, construida sobre una parcela de 1.000, donde los patios y jardines hacen una gran labor de respiro, para una casa que se sitúa en pleno corazón de la ciudad condal.

En todo momento se quiso conservar la esencia de la vivienda, con sus elementos originales, incluso se encontraron nuevas zonas durante la demolición, como un sótano que podría remontarse a la época de la Guerra Civil. Para empezar, se demolió completamente el interior y se crearon espacios más funcionales, pero para no perder su esencia ni la sensación de calma, se rediseñaron los arcos del salón, se eligieron cálidos tonos tierra en las paredes, se ampliaron las ventanas a su estado original, así como se hizo un nuevo diseño para el bonito jardín.

La naturaleza cuenta un con un papel importante en esta casa por lo que los materiales se eligieron de origen natural. Suelos de madera, encimera de granito para la cocina, baldosas de barro para el exterior, azulejos de gran formato para los baños calculando bien para generar los mínimos desechos, todo con la finalidad de reducir así, el impacto medio ambiental. Muchos de los muebles también son piezas restauradas para conseguir este mismo fin.

La casa tiene como eje una escalera inspirada en las obras de Gaudí, sus curvas nos llevan a una primera planta donde se distribuyen el dormitorio principal con vestidor y baño, los dormitorios infantiles y la habitación de invitados. En la planta principal, los grandes arcos separan sutilmente la zona de estar del comedor, aunque todo está visualmente conectado, el nexo de unión y centro neurálgico de la casa es la cocina con península. Los grandes ventanales dan paso al jardín, que se puede ver desde cualquier rincón de la casa. En la parte trasera, un camino pavimentado lleva a una zona donde antiguamente se encontraban los establos, y que ahora ha sido rehabilitado como estudio y casita para invitados.

Un oasis en el centro de Barcelona donde su mayor tesoro sin duda, es su enorme jardín donde evadirse de la ruidosa y ajetreada vida de la urbe.

Imágenes: Montse Garriga para revista AD

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Carpinterías a medida. Blomkål

Cuando tienes un verdadero talento, nada como tu casa para poner en práctica todo tu potencial. Esta vivienda situada en Angoulême, Francia, había sido alquilada por sus dueños durante cinco años hasta que finalmente decidieron comprarla. Fue en ese momento cuando Romain Faget, el propietario, le dijo a su mujer Loanah, «dime qué necesitas y te lo construiré«. Quizás estas sabias palabras pueden decirse con esa seguridad y aplomo ya que tras haber vivido cinco años en una casa, conoces perfectamente las carencias y las necesidades que han ido surgiendo en el día a día. Sin duda las casas se hacen con el tiempo.

De ahí surgió por ejemplo la ventana interior del salón con espacio para sentarse y estanterías a ambos lados de chapa de roble, un lugar para relajarse, leer y contemplar el exterior desde el confort del hogar. O los frentes de madera de cerezo de la cocina, también los muebles de abedul que se encuentran a ambos lados de los senos del baño,… entre otras cosas. Se trataba de hacer funcional la vivienda para esta familia de cuatro y ya de paso, mostrar su trabajo como firma de carpintería.

La pareja posee una empresa local llamada Blomkål que se dedica al diseño y fabricación de muebles a medida, de ahí que su casa sea un fiel reflejo de su manera de trabajar, haciéndola única y muy personal.

No sólo renovaron el piso existente sino que también, una vez comprada la propiedad, habilitaron el ático antes en desuso. Construyeron un segundo piso con cuatro dormitorios y abajo, cerrando lo que era una antigua pérgola, lo convirtieron en cocina. Con todo ello, ganaron muchos metros cuadrados.

Una de las cosas que más llama mi atención, es la pieza divisoria entre el comedor y el salón. Un cerramiento en cristal y madera, en clave Art Deco, realizado también por su empresa Blomkål y que venden en múltiples acabados. Conviven con lámparas de Ikea y tesoros encontrados en tiendas de Angoulême. La que cuelga sobre la mesa de comedor la he encontrado muy similar en SKLUM.

Hay otros detalles que destacan, como el vano en forma de arco de la entrada, que hace las veces de banco para descalzarse al llegar a casa, con gaveta inferior para poder guardar el calzado. Hace además de división entre el salón y el recibidor, de una manera original y sutil. Aunque quedaría menos estético, perfectamente podría llevar además, una balda para poder colgar los abrigos (el dilema de siempre, estética versus funcionalidad).

Subiendo las escaleras, encontramos los dormitorios. En estos casos donde los techos son abuhardillados, los muebles a medida cumplen una función muy importante, se adaptan perfectamente a los espacios optimizando hasta el último rincón. Ambos dormitorios infantiles, se han animado con sendos murales de distintas temáticas, muebles adaptados y, por último, aunque no menos importante, gozan de gran cantidad de luz gracias a las ventanas tipo Velux del techo.

El baño es una de mis zonas favoritas, parte de culpa la tienen las carpinterías, también realizadas por los propietarios. El espejo ovalado le da un toque muy original, es de Maison du Monde, y los apliques y azulejos le dan un punto retro que me encanta.

El exterior es otra joya, rodeado de vegetación y con una envidiable zona de comedor donde pasar largas veladas con amigos. Este espacio fue su salvación durante la obra, ya que era el único sitio donde podían comer y cocinar mientras duraba la reforma.

Quizás os parezca una locura, pero no es la primera, ni creo que sea la última vez, que vea a una familia que recurre al recurso de la barbacoa en el jardín para salir del apuro cuando se ven obligados a convivir con una reforma, no todo el mundo tiene oportunidad de irse a otra casa o poca gente te da la opción de alquilar un piso unos pocos meses mientras haces obras en casa, son cosas a tener en cuenta. Al menos ellos tenían jardín…

Imágenes: JULIEN FERNANDEZ Para: Domino Mgz

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Blue Tiles…

Nada más ver la fachada, ya sabréis qué es lo que ha llamado mi atención de esta casa, ese frente de azulejo azul que nada hace pensar que nos encontramos en Londres. El arquitecto Grant Straghan del estudio Dedraft, se inspiró en las obras del artista londinense David Hockney, para la rehabilitación de esta casa de 1930, utilizando tonos relajantes como los que aparecen en sus obras, de ahí el azul o los rosas de los azulejos.

La casa se compone de tres plantas en cuya remodelación el propósito era crear espacios lo más abiertos posibles para permitir el paso de la luz natural. Empezó justo antes del comienzo de la pandemia por lo que la obra se demoró cinco meses en los que sufrieron retrasos, ciertas restricciones con algunos productos y faltas de stock en otros. Pero finalmente, obtuvieron su casa soñada.

Dentro, la vivienda se ve limpia, minimalista, casi monacal, cada vez me gusta más este concepto de menos es más, me transmite mucha paz mental. Quizás me falte algo de vida en ella, sobre todo en algunas estancias otras, sin embargo, las veo perfectas tal y como están.

Las paredes de yeso ayudan mucho a dar esta sensación de limpieza, aportan textura y a su vez, crean luminosidad. Por otra parte, la mezcla con la madera natural les da el toque cálido a las estancias. Precisamente el yeso fue una de las cosas que se hizo esperar debido a la pandemia, así como también las vigas que discurren por el techo de la cocina y el comedor, dando una sensación de confort espectacular.

En estas dos estancias, al igual que las vigas del techo, los muebles y el suelo también son de madera de abeto, proporcionando continuidad y contrastando con los muebles y la encimera de cuarzo en blanco brillante, de Caesarstone. Sobre la mesa de comedor, la mítica lámpara de Louis Poulsen y las originales luminarias colgantes sobre la encimera, son de Schneid Studio. El área de la cocina lleva un suelo de terracota más sufrido, y tras la isla, donde se encuentra la zona de comedor, pasa a ser de madera de abeto.

La mesa hecha de tablas de abeto Douglas, va acompañada de un banco de la misma madera, sobre éste se ha decorado la pared con cerámica blanca acanalada creando un contraste muy interesante.

La escalera de la misma madera, está fabricada de manera escultórica haciendo referencia a los trabajos de Alvar Aalto. Por ella se asciende al ático, espacio que se destinó a la suite principal de la casa, con un aspecto más que minimalista. Poco más que una cama y un espejo cumplen su función, le acompaña el baño acristalado al que se le han añadido unas bonitas cortinas azules que le dotan de privacidad.

El baño de las niñas tiene azulejos en dos tonos color rosa y el suelo de cemento, combinado con perfilerías en los cristales y griferías en negro. Se encuentra junto a sus dormitorios y un estudio en la planta media, a la que se accede desde abajo mediante una escalera de caracol que conduce también hasta el ático. En la parte superior de la escalera, se hizo un tragaluz para que esta bonita escalera, de madera Douglas, estuviera siempre iluminada.

Vista desde el patio trasero, puede contemplarse cómo los mosaicos azules han ido perdiendo color con la exposición al sol, haciendo que cambie la estética de la casa, e incluso que se transforme con las distintas estaciones. El color y la textura de los azulejos, contrasta con los ladrillos del resto de la fachada típicamente londinenses.

¿Ubicaríais esta casa en Londres al verla? A mí nunca se me hubiera ocurrido…

 

Imágenes: Nick Dearden Para: Dwell

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Sorprendente arquitectura de Robin Boyd

Tengo sentimientos encontrados con esta casa, tanto arquitectónica como estéticamente me encantan, pero tengo mis dudas en cuanto a su funcionalidad para el día a día. Está formada por distintas plataformas donde se ubican los espacios, sin divisiones de paredes, haciendo que el conjunto se convierta en un todo y quede integrado incluso con el jardín, el cual se cuela entre las cuatro paredes como si tal cosa.

Esta vivienda tan particular, se encuentra en Melbourne y fue diseñada por el arquitecto más influyente de la ciudad australiana, Robin Boyd, para la pareja de diseñadores Grant and Mary Featherston. La casa ha ido evolucionando con paso del tiempo, así como las necesidades de sus inquilinos. Ahora son el hijo y la nuera de Grant y Mary quienes viven en la casa, junto a sus dos hijos de 9 y 6 años, aunque además de la casa principal, se diseñó un apartamento para los abuelos, de tal manera que tres generaciones comparten espacio, pero preservando cada uno su intimidad.

La vivienda se fue actualizando como he dicho, siempre respetando el legado de la familia e intentando realizar cambios hacia un estilo de vida más moderno. El edificio original era tipo cobertizo y se quiso convertir en hogar, además de compartirlo con zona profesional, espacios de entretenimiento y por supuesto, un importante jardín. «Sentir cómo el exterior se colaba en el interior«.

Muchos de los elementos han evolucionado con el tiempo, como el techo, que ahora se compone de láminas de policarbonato obteniendo así, un techo traslucido. Controlar la temperatura era otro desafío importante, los propietarios tuvieron que crear su propio sistema. La casa trabaja con las condiciones climáticas externas anticipándose a ellas (por ejemplo, si va a hacer calor mañana, la propia casa de encarga de abrir las ventanas por la noche para que la esta se refresque). Obviamente este software no estaba inventado, así que lo crearon los propietarios y resultó tan eficaz que ahora se desarrolla para espacios comerciales.

También se centraron en realizar cambios estéticos para crear un espacio más familiar. Los ambientes menos dotados de luz se han dejado para dormitorios y el trastero, se ha convertido en el baño y la lavandería. Respecto al dormitorio principal, se reubicó bajó la plataforma de la zona de estar, creando así un espacio íntimo, casi subterráneo y rodeado de jardín, antiguamente se encontraba en una de las plataformas superiores, lo que lo hacía más visible y menos privado.

También se incorporaron zonas de juego mediante columpios, trapecios, anillos de gimnasia o bloques de espuma, el juego y el deporte es importante en esta familia y qué duda cabe, que esta casa se presta a ello.

En cuanto a la decoración es sencilla y sin pretensiones, aquí sí veo la funcionalidad. Los espacios no están recargados, pocos elementos, con predominio de la madera que casi se funde con el entorno, muchas piezas mid-century mezcladas con otras de estilo contemporáneo,… nada resalta, el protagonismo de esta vivienda se lo lleva el jardín, tanto exterior como interior.

¿Qué opináis? ¿Podríais vivir en una casa así? Yo tengo serias dudas por mucho que me guste a la vista…

Imágenes vía: The Design Files

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Estudio Do.Dark

Que una casa no tenga una gran antigüedad, no significa que no necesite una puesta a punto e incluso una reforma integral. Puede que su distribución ya no se adapte a tus necesidades, o que los materiales con la que fue construida en su día sean deficientes en cuanto a aislamiento u otras prestaciones, y por supuesto, el paso de los años habrá hecho mella también en el deterioro de instalaciones. A esta vivienda en Madrid de 350 metros cuadrados, se le sometió a una reforma integral para, por un lado, abrir los espacios que estaban muy compartimentados, por otra parte, conectar más las casa con el jardín ¿Quién quiere un jardín si luego no haces uso de él? y se le dio la vuelta a la distribución buscando una manera más lógica y funcional de que todo fluyera, sobre todo la luz.

Uno de los propósitos clave de los propietarios, era lucir su colección de arte y de piezas especiales de mobiliario, que es justo lo que ha llamado mi atención. De todo esto se ha encargado el estudio Do. Dark.

Ahora, desde el recibidor se pueden ver todos los espacios conectados. Por un lado, de frente se divisa el jardín y a ambos lados del recibidor, un salón con chimenea y un gran comedor que, aunque parezcan independientes, se pueden cerrar a demanda mediante puertas correderas. Tras el sofá encontramos una gran librería, diseño del estudio, que a su vez oculta la escalera que lleva al segundo piso. En ella albergan su gran colección de libros, así como piezas de arte a las que le tienen mucho cariño, como la talla religiosa.

El estudio consiguió también que la luz campara a sus anchas derribando tabiques, realizando un cerramiento de cristal para la cocina y colocando un par de ventanas Velux en el tejado.

En estas estancias llaman mucho la atención ciertas piezas como el perchero de la entrada, adquirido en la feria Almoneda, o las butacas de los años 70 azul y roja del salón, aunque no lo creáis se encontraron en la basura y se retapizaron con terciopelos de Gancedo dándoles una nueva vida y cuyos colores, siguen el ritmo de la obra de arte que les acompaña, de Luis Fernando Martín de los Santos. Como ritmo también le dan a las mesitas blancas de centro, los jarrones de colores de Anthropologie.

En el comedor encontramos una gran mesa blanca hecha a medida por el estudio acompañada por las conocidas sillas Wishbone que le dan calidez, la alfombra es de BSB y el espejo de Asitrade. Les acompaña una obra XXL de Blanca Orozco.

Desde comedor por el pasillo, se accede a la cocina, muy minimalista. Como decía antes, un cerramiento de hierro y cristal se encarga de que la luz siga fluyendo. El suelo de gres de gran formato es de Azulejos Peña. Los muebles son lacados y la encimera es de Silestone Blanco Zeus. Las lámparas no me van mucho, son en Westwing, yo hubiera metido algo que le diera calidez a la cocina o quizás color (como el resto de la casa), todo tan blanco y plateado me resulta un poco «cocina laboratorio».

El dormitorio sobrio, sin más. Lo que más me gusta es la silla Tulip, porque donde esté un clásico… Los taburetes también tienen su gracia, me ha sorprendido saber que son de Ikea.

Y por último el baño, que me resulta un tanto frío, como la cocina. Mismo suelo de Azulejos Peña y una ducha con mampara de cristal traslúcido que preserva la intimidad, pero todo blanco y sin notas cálidas. No es mi estilo, pero sobre gustos…

Sin duda alguna de esta casa me quedo con el salón, comedor y entrada por el impacto del arte y el mobiliario, que claramente llaman mucho la atención. ¿Qué opináis?

Imágenes: Montse Garriga Para: Elle Decor 

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