Ático en Chamberí

Por ático en Chamberí seguramente os venga a la cabeza un piso en una buena zona de Madrid, pero de ninguna manera imaginaréis algo tan especial.

Así de primeras, ¿Seríais capaces de asociarlo a una casa con ducha exterior y otra interior con vistas a la sierra? ¿O a dormir bajo una cúpula? ¿Y a bañaros en una piscina, o más bien alberca diría yo por su tamaño, de agua caliente? ¿Y a hacer escalada por una temeraria escalera no apta para unas prisas? Sin duda resumir esta casa como un ático en Chamberí es quedarse corto, cuando veáis las imágenes lo entenderéis.

El proyecto de rehabilitación de esta vivienda de los años 50, fue ejecutado por la arquitecta e interiorista Idoia Otegui. Se buscó respetar el carácter antiguo del edifico, así como ciertos elementos estéticos que ya estaban en él, como las molduras, el suelo hidráulico original, las carpinterías,… pero a su vez había que dotarle de espacios contemporáneos adaptados a las necesidades de su cliente (la práctica del yoga, la cocina, la pintura, el trabajo y su pasión por invitar a sus amigos).

En la planta baja se distribuyen las zonas comunes. Un espacio abierto que alberga el salón comedor y la cocina junto a la sala de estar. Como veis los colores no son un problema, los hidráulicos originales del suelo tienen su réplica en los textiles del sofá,  butacas, mesitas de centro o la otomana de la habitación contigua, destinada tanto a despacho como a cuarto de invitados, que tiene puerta corredera para poder cerrar a demanda. Allí todavía es más evidente el juego de color, con una mezcla muy potente de papel pintado tanto paredes como techo.

Subiendo por las esculturales escaleras del salón, en un nivel superior, está el dormitorio principal bajo la cúpula de la que os hablaba. Y junto al dormitorio, se encuentra el baño principal, elegantísimo en tonos verdes y negros, que además cuenta con luz natural. Del dormitorio se sube a la terraza, por una escalera temeraria :-), pero el esfuerzo merece la pena. Puedes hacer un poco de Yoga y luego darte una buena ducha bien en el baño o en la terraza, a tu elección, para luego preparar una estupenda barbacoa y si hace calor, darte un baño en la piscina con una cervecita fresca mientras disfrutas de las vistas de Madrid, no se me ocurre mejor plan.

No hay que irse muy lejos si encuentras casas tan originales y tan bien resueltas que dan para un montón de actividades. Yo de esta me quedo con la terraza, no tengo ni la mínima duda. ¿Y vosotros?

Imágenes: Idoia Otegi Arquitectura / Elle Decor

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Vivir en el campo…

Es un hecho, cada vez son más las personas que han decidido trasladarse a vivir al campo, a zonas rurales, e incluso a lo que llaman “la España vaciada”. Mi marido y yo pensamos que de no ser por nuestras circunstancias, la familia y sobre todo por nuestras hijas, que en breve necesitarán académicamente las oportunidades que Madrid puede ofrecerles, diríamos “hasta luego Lucas” a esta casa y nos iríamos al pueblo. Quizás con lo friolera que soy y la crudeza del invierno de las altas tierras sorianas, saldría poco de casa, pero qué más da, con la venta de la de Madrid ya me encargaría de tener la vivienda mejor acondicionada de todo el pueblo. Luego no sé de qué viviría después, pero eso ya es otro cantar ;-)

Hoy os llevo a una casa en el Pirineo. En ella, la interiorista Cuca Arraut ha mezclado con acierto el estilo rústico, con toques ingleses y también industriales, sin dejar de lado la luz.

El primer lugar donde mi vista se ha detenido ha sido en la chimenea. Listones de roble envejecido para cubrir el tiro (son los mismos que el suelo), así como las baldas, que le dan el toque rústico, pero a su vez la forja de la chimenea y la repisa, ponen el toque industrial y para dar un punto más de contraste, tenemos el papel pintado de Gancedo que simula al tartán (típica tela escocesa a cuadros). Sólo el diseño de esa pared, ya es para aplaudir.

En el comedor vemos algo parecido. A pesar de ser una casa de montaña, las sillas se han elegido de mimbre para aligerar, mientras la lámpara de Faro, es de hierro. Las cortinas venecianas de madera, permiten regular la entrada de la luz a la vez que aportan calidez.

Si os fijáis tras el comedor hay un cerramiento, algo similar a un “mudroom” donde dejar abrigos, botas, etc. cuando llegas del campo. Ese espacio no existía como tal, sino que el recibidor era tan grande que decidieron cerrar por la parte de la cocina para poder tener un office. Ahora pueden disfrutar de una zona de entrada, de un comedor en el salón y detrás del panelado que se hizo en el mudroom donde está el banco, ahora está la cocina completa con office (todo eso era el antiguo recibidor, menudo desperdicio). El mobiliario de la cocina, que en este caso sí se quiso hacer más campestre, es de Cuines i banys Prisma, aunque se realizó con un acabado en gris muy actual.

El papel pintado hace de conexión entre las dos plantas, vistiendo las escaleras. La alfombra del dormitorio principal, de la que me he enamorado, es de IDdesign y el banco, como muchas de las piezas de la casa de Sacum. No sé si dormir bajo una ventana Velux es para mí lo mejor, porque me despierto con cualquier pequeño ápice de luz, pero puedo imaginar lo que debe ser tumbarse cada noche en esa cama y ver las estrellas, lo más.

Las habitaciones infantiles están hechas para compartir, entre hermanos y con amigos, aunque también pensadas para un futuro por si se quieren separar. Los textiles son de Filocolore, alfombras de Lorena Canals y apliques de Faro. El remate fue encontrar el suelo del baño de los niños, un pocelánico que casualmente también imita la tela de tartán, de Neocerámica. El remate perfecto para terminar con este home tour.

Y vosotros ¿Sois de campo o ciudad? ¿Os han hecho las circunstancias plantearos algún cambio? Os escucho…

Imágenes: El Mueble / Fotografía: Stella Rtoger / Estilismo: Carmen Figueras

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Villa Mandra, Mykonos

Debido al sentimiento de hastío general que se ha instalado entre muchos de nosotros por las circunstancias que estamos viviendo, he leído y visto en redes que una buena estrategia para no sentirnos frustrados constantemente es no tener unas expectativas demasiado altas. Queremos controlarlo todo, saber el porqué de las cosas, que aquello que nos venga impuesto tenga un razonamiento lógico, etc., pero sencillamente, ahora no podemos tener la certeza de nada, caminamos sobre una especie de cuerda floja donde es imposible saber dónde agarrarse.

Así que como dicen que controle mis expectativas para no sufrir ansiedad, eso es lo que hago en la vida real. Pero aquí en el blog puedo soñar a lo grande y decido traeros una casa de Mykonos que probablemente se escape a cualquiera de nosotros, pero al menos nos alegrará las retinas durante los minutos que estemos leyendo este post.

Se trata de Villa Mandra, y como os he contado, se encuentra en la isla griega de Mykonos. Realizada por el estudio de arquitectura K-Studio para una familia de seis miembros como vivienda vacacional. La casa fue construida con la filosofía del movimiento “slow“, está hecha para el disfrute y relajación de cada miembro de la familia. Se construyó con elementos y técnicas tradicionales de la zona, como los muros de piedra artesanal que se combinan con paredes encaladas en blanco, creando bonitos volúmenes. Las pérgolas de madera y caña, hacen de unión y entran a formar parte del juego de materiales.

Su interior es sencillo y contemporáneo y al igual que el exterior, invita a la calma. La gama de colores sigue un mismo patrón, los tonos terrosos, grises, algún toque negro y algo de vegetación, eso es todo lo que veremos (un calco de los colores del porche, ni más ni menos). Pero las piezas están tan bien elegidas, que quién necesita más. Muchos de los elementos que conforman esta casa, tienen nombre propio, tan conocidos como la cocina Boffi K14, o el maravilloso sofá de Piero Lissoni para Living Divani, las butacas Spanish Chair por Fredericia, la silla CH22 Lounge Chair de Hans J. Wegner, etc., así que no es de extrañar que el resultado sea el que es. Un hogar contemporáneo y funcional, pero sobre todo donde se respira paz.

Sin duda el exterior tiene mucho que decir. Espectacular la zona de salón comedor, protegido bajo una pérgola y desde donde avistar, gracias a la inclinación del terreno, toda la vegetación que rodea a la finca y al fondo el mar. ¿Se le puede pedir más a una casa vacacional? No, perdón, ¿se le puede pedir más a una casa en general?

¿Qué, os gusta la “pequeña” villa? ¿Me he pasado soñando? ¿He superado vuestras expectativas y os he generado ansiedad? Espero que esto último no haya ocurrido, que aquí venimos a soñar :-)

Imágenes: Est Magazine y K-Studio

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Bone Made

Si hay algo que aprecio de las casas, es la luz natural y esta vivienda es un gran ejemplo de ello. Hoy os traigo un proyecto realizado por el equipo Bone Made, en Australia, para una familia de seis miembros. Está basado en el concepto de casa californiana, de ahí su nombre CALIFORNIAN BUNGALOW. Una planta de concepto abierto, donde cocina, comedor, salón e incluso despacho, comparten espacio.

Por supuesto en ella no puede faltar el “Mudroom”, ese espacio a modo de entrada dedicado a dejar nuestros enseres, calzado y demás, para que todo quede recogido antes de entrar en casa. En este caso, es uno de mis espacios favoritos, creo que el diseño está a la altura de su practicidad, con armarios altos para guardar, sitio para sentarse y revestimientos fáciles de limpiar. Los azulejos verdes biselados, no pueden gustarme más. En firmas como Nais, por ejemplo, los tenéis parecidos.

La zona de día, como veis prácticamente es un “todo al neutro”, sólo unos toques de negro interrumpen la visión resaltando algunos elementos y restando monotonía. Como la estufa, la silueta de las sillas, el sillón, los cables de las lámparas o el jarrón, pero poco más nos distrae del blanco o del roble, que lo vemos en los suelos y muchos de los muebles. Incluso para la mesa del despacho, se ha optado por el metacrilato que deja pasar la luz, en contraposición, la butaca sí se ha elegido oscura para contrarrestar.

A través de esas dos grandes cristaleras del salón, se accede a un gran patio con área de entretenimiento y barbacoa.

Los dormitorios y baños merecen mención aparte, sobre todo estos últimos. Están llenos de detalles. El primero, oculto entre las puertas de los armarios y una vez dentro, encontramos un oasis con doble ducha, griferías doradas que contrastan con carpintería en negro junto a la encimera de piedra del mismo color e hidráulico en el suelo, espejos ovalados,… maravilloso. Y el segundo, aunque más sencillo, aún me gusta más. Volvemos al biselado, esta vez en gris y colocado en espiga, se ha combinado con griferías también doradas y el punto de calidez se lo dan los muebles de madera. Ah! y para rematar, dentro de la ducha también encontramos una zona de bañera exenta ¿se puede pedir más?

No me voy sin hablar de la pared del dormitorio pequeño ¿no me diréis que no está bien resuelta? Vale que hay que hacerlo a medida, pero unos armarios puente que te solucionan todo el almacenaje y una zona central como espacio de estudio, que realmente son unas sencillas baldas de madera (la más baja con cajones) y la trasera vestida con papel pintado, no puede parecerme más bonito y resolutivo ¿qué pensáis, no os encanta?

Que me envuelvan la casa para llevar…

Imágenes vía: Contemporist

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La casa de la blogger Daniela Schinke

No es el tipo de casas que suelo poner en el blog, pero parece que encuentro reflejado mi estado de ánimo entre estas paredes de estilo tan “naif”. Y es que últimamente siento estar un poco en las nubes, me cuesta concentrarme con el bullicio exterior (supongo que entendéis a qué me refiero), llevo diez días enferma y eso no ayuda (no, no es Covid, pero la comedura de cabeza no te la quita nadie). En fin, que al ver esta vivienda, me trajo buenas vibraciones y aunque probablemente no la elegiría para vivir, hay muchos elementos de ella que me gustan. Me entra la risa sólo pensar en el heavy de mi marido viviendo entre paredes rositas y azul “bebé”, creo que para él sería motivo de divorcio ;-)

La casa está en Alemania y pertenece a la bloguera Daniela Schinke, del blog de decoración y lifestyle Wunderblumen. Encontró esta vivienda de 1880, que formaba parte de un monasterio que había sido parcialmente derruido durante la Segunda Guerra Mundial, en una zona privilegiada de la ciudad, Kassel, donde además de tener todos los servicios, también te encuentras al lado de la naturaleza, como un oasis dentro de la urbe.

La decoración no es estática, a la propietaria le gusta hacer cambios tanto en los colores de las paredes como en el mobiliario. Mezclar piezas antiguas con otras más modernas e incluso de diseño, para evitar que todo sea uniforme y dar personalidad al conjunto. Siempre intentando que haya armonía en los colores, para crear espacios acogedores. Cada tono, en cada una de las habitaciones, no está escogido al azar, sino pensado en la persona que lo va a habitar, como los dormitorios infantiles. El rosa, de la hija mayor y el azul grisáceo, de la menor de nueve años.

Como os decía no es una casa cien por cien para mí, pero sí me quedo con ideas. La primera el uso del color, quizás penséis: demasiado rosa, pero trasladad esto mismo a colores neutros ¿a que ya no cansaría tanto? Me quedo también con el estilismo de las estanterías abiertas, porque si vas a tener preciosas estanterías “String” por todas partes (entre otras), por lo menos que estén ordenadas. Me encantan los suelos en madera natural, con sus nudos y sus vetas y que los muebles, también tengan este tipo de tonos claros para no recargar. Me quedo con el comedor, sencillo y dinámico, con cada silla de “su padre y de su madre”. Y me quedo con los textiles y la forma de mezclarlos, unos lisos, otros con texturas, los distintos tonos,… hacen conjuntos perfectos.

Y vosotros ¿con qué ideas os quedáis? ¿O directamente os gusta tal cuál?

Imágenes: Daniela Schinke / Fuente: Design Sponge

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Un mix cargado de personalidad

“Rodéate de objetos que tengan sentido, tu casa contiene tu historia”, con esta frase de Calma Chechu me despertaba hoy, y no puedo estar más de acuerdo. Quizás no os lo he dicho con estas mismas palabras, pero una y otra vez es lo que intento transmitir en el blog. No intentemos hacer casas, réplicas de lo que vemos en Instagram o en redes, sencillamente cojamos ideas que comulguen con nuestra filosofía, hagámoslas nuestras y creemos hogares, sólo así cuando crucemos el umbral de nuestra puerta, nos sentiremos arropados y orgullos de lo conseguido, y no viviendo en un lugar que quizás sea bonito o incluso de revista, pero donde no sintamos apego.

En cuando vi esta casa quise conocer más, tan sólo el recibidor ya habla de sus propietarios. No necesito leer un artículo para saber que quien sea que vive en ella, son personas que no temen expresarse y dar rienda suelta a su imaginación. No, no se han buscado la típica consola para la entrada, sino un banco antiguo desvencijado, con el color desconchado por el paso del tiempo. Y lo han mezclado con unos originales cojines, que aunque el artículo no dice de dónde son, bien podrían proceder de la tienda de María de Alfombras Étnicas, que los tiene, si no iguales, muy parecidos. Y esto sólo es la entrada, pasad a ver el resto que es un derroche de personalidad.

En el salón, por favor haced un alto en camino en la mesa de despacho, es heredada, de los años 40, y se ha mezclado con piezas modernas de aire mid-century. El aplique es de TiendasOn, la silla de Sklum y la famosa lámina de jirafa, de Desenio. Un combo atrevido y muy personal. De la misma manera, en la zona de lectura, se ha mezclado una butaca nórdica, de Northdeco, con una consola, regalo de la prima de la propietaria, que pertenecía a un palacete ¿Cómo os quedáis? Yo personalmente me quito el sombrero. Si os fijáis también, en el comedor las sillas son distintas, porque ¿para qué repetir? qué aburrimiento ¿no? ;-)

El salón comedor se comunica a través de un gran ventanal con la sala de juegos. Allí muchas de sus piezas también son auténticas joyas. Como la pequeña mesa, que era de la abuela y resulta que siempre la tenía tapada con un mantel. ¡Qué sacrilegio! La propietaria decidió cambiársela por una sencilla, que total para que la tape… Las sillas también son preciosas, son escolares de www.mobiliario-escolar.com y la colorida lámpara tipo Sputnik es de Liderlamp.

Me voy a la cocina y no puedo evitar que mis ojos se queden clavados en el aparador verde, que además queda enmarcado por el papel pintado (de depapelpintado.es). En este espacio donde todo es tan aséptico, con muebles, encimera e isla en color blanco, unas notas discordantes vienen genial al conjunto. Así que empezando por el mueble, que además hace contraste entre lo nuevo y lo antiguo, y piezas en distintos colores o texturas, como el taburete amarillo, los de fibra, o las lámparas,… son elementos que aportan el contrapunto y la personalidad.

El dormitorio es sencillo pero muy acogedor, prescindir de cabecero no tiene por qué quedar aburrido, menos aún cuando lo sustituyes por unas molduras que enmarcan la cama. De nuevo el punto de color lo ponen los precisos cojines.

Del dormitorio infantil, lo que más gracia me ha hecho es encontrarme con la cabeza de león de Ila y Ela, una empresa artesana española sobre la que ya os escribí en 2018, podéis recordar el post aquí.

Por último el baño, un mueble en madera y hierro de corte industrial de Cota Interiorismo, se ha adaptado al espacio, a él se le ha acoplado una encimera de Neolith, un sobre lavabo y una grifería negra de Amazon. Una pieza que a priori no tiene por qué estar destinada a un baño, con un poco de imaginación puede dar el mismo servicio que otro hecho para esa finalidad, y con la seguridad que nadie tendrá uno igual en su casa :-) ¿Te atreves a ser original?

El proyecto de decoración y reforma de esta preciosa vivienda es de la arquitecta María José Navarro Segura de Nasezen. Podéis ver el reportaje completo en este artículo de Mi Casa Revista.

Fuente: Mi Casa Revista /  Fotografía: Carolina F. Varela

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Wabi-Sabi

Alguna vez he nombrado en por el blog el término Wabi-Sabi dando por supuesto que conocíais esta terminología y quizás no sea así. Esta palabra japonesa describe una estética muy concreta que se basa en la “belleza de la imperfección“. Bajo un estilo mayoritariamente minimalista, encontramos la calidez gracias a piezas y objetos provenientes de la naturaleza.

Esta semana buscaba para un post en Instagram, una imagen que ilustrara cómo romper o conseguir el efecto Wow en un espacio donde todo el mobiliario sigue un mismo patrón y encontré esta casa por casualidad, me la guardé para hoy. En cualquier caso, la foto que puse tenía bastante relación, porque la naturaleza muerta y un taburete de madera desvencijado, hacían de punto focal en un salón de diseño. Muy Wabi-Sabi también.

Si después de leer el significado no os ha quedado claro no os preocupéis, estas imágenes valen más que mil palabras.

Esta casa se llama Villa Kuro y se encuentra en el desierto del Parque Nacional Joshua Tree, al sur de California, un lugar ideal para hacer un retiro. Se pude alquilar a través de Airbnb o desde su página web, echad un ojo a las fotos de su galería (que no las he puesto por aquí tener derechos reservados) y alucinad más aún. Quizás a nosotros nos pilla un poco lejos, pero tengo muchos lectores al otro lado del charco, a los que igual les apetezca un descanso en un sitio bonito y tranquilo. El resto podemos empapar nuestras retinas de belleza.

Del interiorismo de esta vivienda de los años 60, se encargó la inmobiliaria de Los Ángeles, Mini Inmo. Son 185 metros cuadrados repartidos en dos salones, cocina, dos dormitorios y dos baños, con unos exteriores que quitan el hipo. Como materiales tan sólo elementos naturales como madera, piedra, microcemento, mimbre,… y una paleta de colores tostados y tierra que hacen que el interior y exterior, el estén perfectamente conectados.

Si dentro invita al recogimiento, fuera sin embargo se han creado distintas áreas de recreo. Un patio cubierto destinado a comedor, un jardín con butacas como zona de relax o tertulia, otra parte con ducha y jacuzzi al aire libre. Todos los exteriores son oscuros, justo al contrario que el interior, creando así un bonito contraste.

¿Os gusta esta corriente decorativa u os parece demasiado minimalista? A mí me transmite mucha calma y paz, ya sabéis que estoy muy a favor de utilizar materiales naturales y que me encanta la naturaleza muerta, pero aún así creo que si viviera en un espacio Wabi-Sabi necesitaría algo más, siempre quiero algún elemento que me emocione y aquí no veo. Ahora, que me den la casa que lo le haría ascos, ya me buscaría la vida para darle yo mi toque “emocional” ;-)

Fotografía: Stanley Yang para Elle Decor

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8 Estancias para teletrabajar

Hace un par de días me preguntaba cómo sería el nuevo curso escolar, bien ya lo sé, tan sólo dos días en semana mis hijas irán al instituto de manera presencial, el resto será desde casa. Yo no puedo quejarme de espacio porque vivo en un chalet, pero comprendo que no es una situación generalizada. Buscar soluciones para encontrar espacios en casa es una prioridad, tanto para teletrabajar en nuestro caso, como para el estudio a distancia de nuestros hijos.

Los peques suelen tener en sus dormitorios una zona de estudio, pero las clases telemáticas también hacen que incluso sus dinámicas cambien, quizás los dispositivos electrónicos no estén en su habitación, quizás ahora han de compartirlos, estén en un despacho, en el salón, o qué sé yo,… al final todos tenemos que reinventarnos y ajustarnos a esta realidad que nos ha tocado vivir.

Os propongo ocho estancias diferentes, algunas las he probado yo misma, para trabajar. Mi consejo, eso sí, es aseguraros nuestro confort, una buena postura, no hace falta tener una oficina profesional pero sí tomar conciencia de algunas cosas importantes como que el ordenador esté a la altura de los ojos, que nos sentemos de manera adecuada, calcular que una mesa estándar suele estar a unos 75cm de altura (si la vuestra es más alta o más baja tenedlo en cuenta para que el asiento sea acorde a ella), importantísimo la silla, sea cual sea, que nos recoja bien la espalda, y por último que la iluminación sea lo más correcta posible (mejor si es natural), aunque siempre necesitaremos también invertir en una buena luminaria. Todos estos factores nos ayudarán no sólo en nuestra productividad si no en algo más importante, nuestra salud.

Aquí os dejo con unos ejemplos y os voy comentando bajo las imágenes. Ya me diréis si alguno de vosotros teletrabajáis en este tipo de espacios y cómo os resultan. No busquéis un despacho que no lo vais a encontrar en este post :-)

En nuestro caso, teniendo dos habitaciones habilitadas como despachos, quisimos situamos uno frente al otro en el office de la cocina. La mesa lo hacía posible y tanto la entrada de luz natural, como la artificial de la propia cocina, era propicio para el trabajo. Por supuesto, la compañía también es inmejorable, aunque mi marido es de los que les gusta soltar algún que otro chascarrillo de vez en cuando y yo necesito silencio sepulcral para estar concentrada, así que dice que soy una compi aburrida ;-)

Eso sí, cuidado con las videollamadas si trabajáis desde la cocina, hay que buscar un plan “B”, llevar el portátil a una estancia más estética para ese tipo de reuniones, no querréis que por error salga la fregona, el delantal, o cualquier otra cosa improcedente.

Busca un mueble de oficio, que de carácter a la estancia pero que no sólo sirva para causar un efecto WoW sino que además tenga su parte funcional, como el de la imagen, donde poder trabajar, archivar y guardar las cosas para que todo esté ordenado cuando no se use.

Estoy realizando un proyecto de interiorismo en una vivienda, donde comedor y despacho compartirán un mismo espacio. Un lugar polivalente que cumplirá distintos usos según las circunstancias. Porque a menudo tenemos una gran mesa de comedor a la que no damos salida cada día, sólo cuando vienen invitados, ya que a diario comemos en el office de la cocina, así que ¿por qué no darle una función extra para que no sea un mero adorno en el salón? Más ahora que necesitamos esos espacios para trabajar. En el caso que me ocupa, irá con una estantería de pared a pared detrás de la mesa, que servirá para albergar tanto objetos decorativos, libros y zonas cerradas para ocultar los aparatos electrónicos.

La parte baja de las escaleras es un extra con mil posibilidades. En el proyecto sobre el que os hablaba, han aprovechado esa parte para crear toda una hilera de armarios, porque los propietarios necesitaban zonas de almacenaje, el despacho ya se lo he hecho yo en el comedor :-) Y en este caso, la zona de trabajo se sitúa bajo la escalera.

Cuando se dispone de un espacio como este, lo mejor es recurrir al mobiliario a medida y diseñar exactamente lo que necesitas para no perder ni un milímetro de espacio. Ah! y por supuesto poner la zona de asiento en la parte más alta de la escalera, evitarás romperte la “crisma” cada vez que te levantes.

Trabajar en el mismo sitio donde descansas no es lo ideal, que se lo digan a mi hermana, que tuve que diseñarle hace años su despacho dentro del dormitorio, y menos mal que tiene una gran buhardilla, pero como dice ella prácticamente de la cama, a la ducha y al ordenador, todo en un mismo espacio. Supongo que te acostumbras, ya lleva teletrabajando muchos años, pero a ella que le gusta la acción no es lo que más le motiva, la verdad. En este dormitorio se ha aprovechado un pequeño hueco que bien podría ser el espacio de un pequeño armario, pero cuando la necesidad aprieta….

Este espacio me encanta, aunque soy consciente de que no todas las casas disponen de una galería o terraza acristalada, pero claramente es uno de los mejores sitios para trabajar. La luz, las vistas, las privacidad, hacen de este lugar un espacio envidiable para dar rienda suelta a la imaginación. Sólo le pongo un “pero”, estéticamente me encanta la silla Wishbone, pero no debe ser lo más cómodo para echar horas trabajando.

Quizás pienses que si tienes un vestidor como este es porque tu casa sea tan grande como para permitirte tener un despacho, error. Si visteis un proyecto de obra que realizamos el año pasado, justo sacamos un hueco en el vestidor para poner una futura zona de trabajo, tan sólo unas baldas voladas y una mesa junto a la ventana, en nuestro caso a izquierda de ésta. Podéis ver el proyecto completo aquí.

A grandes males, grandes remedios. Que no se diga que el espacio es un problema, con este mini escritorio plegable de pared, que se puede adquirir en Amazon, podrás tener una zona de trabajo en cualquier lugar, incluso en el pasillo. Una vez termines tus tareas, sólo tendrás que plegar la mesa para que quede recogida en la pared, ocupando el mínimo espacio.

Y hasta aquí unas cuantas ideas para trabajar en sitios que quizás puedas aprovechar en casa, o tal vez te haya dado alguna pista para poder implementarla, ojalá. ¿Cómo estáis viviendo vosotros esta situación? ¿Tenéis algún otro lugar curioso para trabajar? Os espero en comentarios…

Imágenes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 Portada

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Estoy de vuelta…

Desde que empecé a escribir el blog en 2009, es la primera vez que me voy de vacaciones sin decir tan siquiera un hasta luego. La realidad es que mi pensamiento era otro, ir al pueblo para seguir teletrabajando desde allí, pero en mi fuero interno sabía que en cuanto pisara los pinares y viera a mis amigos, no tendría ganas de abrir el portátil para nada. Eso sumado a que no tenía Wifi, era la excusa perfecta. Así que los primeros días algo hice, respecto a un proyecto de interiorismo que tengo entre manos, pero en cuanto mis clientes también se fueron de vacaciones, ahí acabó todo. El blog ni tocarlo y en Instagram algún que otro post, más de mis excursiones que de decoración, he subido historias eso sí, hasta que me quedé sin datos.

Creo que si el verano ha sido así es porque mi cuerpo lo pedía. Ha sido un año muy duro para todos y seguimos con la incertidumbre de lo que pasará en los próximos meses, así que me he permitido vivir el día a día. He caminado mucho, y muy rápido también (mis amigos se reían de mí y se escondían en el monte para asustarme al verme sola), no es que quisiera hacerme la “Fittipaldi”, creo que esa manera de caminar iba asociada a mis pensamientos, no sé de qué huyo pero estoy inquieta y caminar deprisa me relaja.

Total, que he tenido vacaciones escolares, como las de antaño. Me fui un 10 de julio y volví el 30 de agosto y si no hubiera sido por este proyecto de interiorismo en el que ando metida, hubiera podido quedarme con mis hijas en el pueblo alguna semana más, ya que como sabéis el comienzo del curso también se ha aplazado (al menos en Madrid). Mañana vuelvo a mis pinares, sólo de fin de semana, habrá que ir quitándose el mono poco a poco.

¿Qué tal ha ido vuestro verano? Espero que este año “raruno” os haya permitido cogeros días de descanso y desconexión, todos lo necesitamos después de lo vivido, bueno y de lo que seguimos viviendo, desgraciadamente.

Cómo no, tenía que arrancar septiembre con una casa de campo, un maravilloso diseño de Jeanette Tresing, de Cado Interiors. Una vivienda rehabilitada, de planta abierta a la que se le ha añadido un cerramiento de hierro y cristal en la zona del office de la cocina (inspirado en un invernadero) haciendo de ésta una estancia más grande y luminosa. La zona de trabajo y los muebles, realizados en pino reciclado y hierro, se han enmarcado con una alfombra de baldosa hidráulica, que lo diferencia del resto de la vivienda cuyo suelo es en madera de roble. La fluidez entre interior y exterior es perceptible desde cualquier punto de la vivienda, además de los grandes ventanales los textiles juegan a favor. Se han utilizado finas cortinas de lino que dejan pasar la luz y no pesan visualmente.

La casa se sitúa en el Maresme, y desde el porche se puede ver el mar. Todos los elementos del jardín están disponibles en Cado, en HK Living (como el columpio o las sillas de comedor), o Matèria (los cojines).

Y sinceramente lo que más ha llamado mi atención, quizás porque este verano mi casa del pueblo se ha convertido en un pequeño hostal, ha sido la habitación infantil. ¿Cuántas veces he pensado lo grande que es la habitación de mis hijas y la de niños que cabrían en ella sin tener que hacer malabarismos con las camas? Me vendría bien tener un sistema de literas como las de la última imagen ¿O quizás no? Tendría siempre la casa llena, ja, ja,… Lo tengo que sopesar…

Imágenes vía

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De cuadra a casa rural…

Sin duda Asturias se encuentra entre mis lugares favoritos de España porque aúna todo lo que más me gusta: mar, montaña, excelente gastronomía y buena gente. Si le tuviera que poner un “pero” quizás sería la climatología, no soy muy fan de la lluvia y allí nunca se sabe cuándo te caerá un chaparrón. Mi marido y yo siempre fantaseamos con vender nuestra casa en el futuro y buscar un sitio para jubilarnos y a pesar de tener una segunda residencia en un pueblo de Soria, que nos encanta también, siempre hablamos de que Asturias o Cantabria serían los destinos elegidos. Pero para eso queda mucho, que aunque la semana que viene es mi cumpleaños y ya no soy una jovenzuela, tampoco estoy como para jubilarme (y menos mi marido, que es más joven).

“Bicheando” por la revista El Mueble he encontrado esta maravillosa cuadra de 1750 convertida ahora en casa rural y tenía que compartirla, sobre todo este año que creo que nuestro turismo, más que nunca, debería ser nacional. Intentaré siempre que pueda y  encuentre un sitio que merezca la pena, enseñároslo y si con esto consigo que tan sólo una persona se interese por visitar uno de estos sitios me doy con un canto en los dientes, porque habré aportado mi pequeño grano de arena a un sector que lo está pasando mal.

Esta preciosa villa de finales del siglo XVIII, llamada La Casona, se encuentra en Lledías (muy cerca de Llanes y Ribadesella), a tan sólo cinco minutos de la playa y bajo los Picos de Europa ¿Puede haber enclave mejor? Está rodeada por una finca de 10.000 metros cuadrados y en ella se emplazan dos casas, una principal y un anexo.

La casa principal cuenta con 4 dormitorios dobles divididos entre sus dos plantas, una gran cocina con office y comedor, aseo y dos salones. La casita, además, cuenta con otros dos dormitorios en su planta superior y un gran salón de cien metros cuadrados en la planta baja. Todo ello con impresionantes vistas al exterior.

La propietaria, junto al constructor Antonio Peláez, que adquirió lo que en principio era una cuadra que llevaba 72 años cerrada, consiguieron hacer la transformación en tan sólo seis meses de obra. Se respetaron muchos de los elementos originales, e incluso algunos se dejaron sin tratar (como las paredes de la planta superior que era el pajar y sencillamente se pintaron de blanco), pero también se añadieron otros elementos que le otorgan a la vivienda algo de modernidad. Nada más entrar nos encontramos un cerramiento de hierro que produce un efecto invernadero y baña la entrada de luz, ese mismo hierro lo encontramos en vigas que conviven perfectamente con las antiguas de madera, también se puede ver en las barandillas curvadas de la escalera. El cemento cobra protagonismo tanto en la chimenea como en los suelos, es otra manera más de hacer los ambientes modernos a la vez que no pierden su esencia rústica propia de la casa.

En cuanto al mobiliario, se buscaron firmas frescas, sencillas, que comulgaran bien con la filosofía de estos espacios, así, encontramos ropa de cama de Zara Home, textiles del El Corte Inglés o de Deco&LIving, diversas piezas de Becara, tapicerías de Gancedo o sofás del Taller de las Indias. Todo ello tiendas cuyo abanico de productos pueden cuadrar tanto en una casa urbanita como en una de campo, en ésta en concreto diría que la elección ha sido perfecta.

Por favor no perdáis detalle del baño cuyo lavabo se encuentra en el centro del espacio sobre un velador ¿puede ser más original?

Os dejo que visitéis la casa con calma y me digáis si no os dan ganas de hacer las maletas ya…

Imágenes: Villa Club y El Mueble

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