28 metros cuadrados en Nueva York

Hoy os enseño un pequeño apartamento en Nueva York de apenas 28 metros cuadrados al que no le falta detalle. Ha sido diseñado por Meagan Camp para una clienta que buscaba un refugio para escapar tras sus estresantes jornadas de trabajo, algo sencillo y relajado donde huir de sus preocupaciones y de la acelerada vida de la ciudad. Lo quería con un toque femenino pero no demasiado marcado, así que la diseñadora se decantó por suaves colores neutros, una bonita mezcla entre lo tradicional y lo contemporáneo, acentuando de esta manera las raíces clásicas de un edificio de 1930 con elementos más modernos.

Al ser un apartamento de alquiler, lo primero que hizo Meagan Camp fue dar una buena capa de pintura blanca a las paredes, el efecto inmediato que se consigue (además de la luz) es la sensación de limpieza. Con su lienzo en blanco preparado ya estaba todo listo para llenar el espacio con el estilo decorativo que buscaba su clienta.

Todos las piezas siguen un mismo patrón de colores neutros y suaves, una manera de asegurar la sensación de amplitud y serenidad en un especio pequeño. Pero eso no quiere decir que sea aburrido, la interiorista jugó con las líneas, las formas y las texturas, como la alfombra de yute, los tiradores de cuero del armario, o la vieja pátina del carro de médico antiguo que se ha utilizado a modo de mesilla de noche. Otra ventaja respecto a los neutros es que son atemporales y según con las piezas que los mezcles, conseguirás un resultado más moderno o uno más tradicional, te permite además si te cansas, renovar ciertos elementos y sustituirlos por otros  fácilmente ya que la base combina con todo.

A pesar de sus pocos metros, o precisamente por ello, decorar este espacio fue un reto. El sofá tenía que ser relativamente pequeño, dejando pocas opciones, al igual que la mesa de centro que debía ser estrecha y alargada para no entorpecer el paso pero a su vez tener el tamaño suficiente para poder comer. Para el almacenaje estaba muy limitada, así que la interiorista recomendó a su clienta deshacerse de aquello que no utilizara (algo que suele hacer con otros clientes en una ciudad donde el espacio es un lujo al alcance de pocos). A veces incluso recomienda a sus clientes que se pongan en contacto con empresas especializadas para realizar esta tarea de criba que a todos nos resulta tan difícil.

En este proyecto en concreto, cada pieza debía tener un sentido para almacenar. Bajo la cama por ejemplo, hay una colección de cajas con ruedas destinadas a guardar ropa de otras temporadas; todas las mesas incluido el tocador disponen de al menos un cajón y el armario es el conocido PAX de Ikea, personalizado con tiradores de cuero.

Siguiendo con los trucos para espacios pequeños, los espejos también tienen gran importancia. No sólo sirven para mirarnos, puedes ponerlo frente a unas ventanas para que rebote la luz natural, o entre ellas para hacerlas parecer más grandes, o sobre un escritorio para duplicar el espacio al encender la luz,… son grandes aliados. Otro truco es añadir alguna antigüedad o pieza de época ya que aportan personalidad y carácter al mezclarlas con otras más modernas. En este caso además, se ha optado por otro recurso, a pesar de no tener grandes ventanas las cortinas van de lado a lado de la pared y de techo a suelo, de esta manera también se crea la ilusión óptica de que éstas son más grandes.

¿Qué os parece el resultado? A mí me resulta un espacio coqueto, cómodo, con un mix de piezas interesantes, muy apropiado para una sola persona que vive en una gran ciudad como Nueva York.

¡Feliz fin de semana!

Fotografía: Rikki Snyder / Más info vía

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La casa de la diseñadora E. Diomede

Nos encontramos en el barrio de Naperville, Illinois. Un barrio apreciado por sus grandes casas de campo, espacios de ocio y atractivo vintage. La vivienda pertenece a la diseñadora de interiores Elizabeth Diomede (de Diomede Design), su marido Mark y sus tres hijos. Para ella fue su proyecto soñado, encontrar un lienzo en blanco y poder transformar la propiedad íntegramente para convertirla en el hogar que siempre quiso.

Aunque a primera vista pueda parecer una casa de campo, en su interior encontramos algo muy diferente. Su estética es una elegante combinación entre lo escandinavo, las piezas mid-century y el minimalismo. Fueron fieles a la arquitectura tradicional pero sin sacrificar su estilo. La casa está decorada bajo el lema “menos es más”, en algunas zonas como la enorme cocina con comedor, la sala, el pequeño rincón de despacho y en algunas de las habitaciones, el blanco enfatiza esa sensación, además de llenar los espacios de luz. En otras zonas sin embargo, los colores oscuros, la iluminación y los accesorios, crean dramatismo (un ejemplo claro es el aseo que se encuentra en las primeras imágenes, con el panelado en color negro combinado con el mueble blanco y toques dorados, un combo perfecto).

A pesar de la pasión de la interiorista por el blanco, en los dormitorios de sus hijos hizo algunas concesiones. A uno de ellos le encantan los tonos amarillos, naranjas y rojos, y aunque para Elisabeth eran colores demasiado arriesgados le dio el capricho y pintó la pared del cabecero hasta media altura en un amarillo funky, y a pesar de su resistencia en un principio, ha llegado a gustarle. En cuanto a la decoración de los cuartos infantiles tampoco quería algo temático, buscaba espacios versátiles y funcionales, también neutros, muebles de calidad que perduraran en el tiempo y añadir pequeños detalles que reflejaran la personalidad de los niños pero que fueran fácilmente reemplazables según iban creciendo. También hizo bastante hincapié en las soluciones de almacenaje, con tres hijos es más que necesario, incorporó gavetas, estanterías en pequeños rincones, un banco zapatero en la entrada,… soluciones sencillas pero inteligentes para tener el desorden bajo control.

¿Sabéis por qué me ha gustado tanto esta casa? En ella veo un perfecto equilibrio entre varios estilos, el minimalismo (con sus grandes estancias despejadas), las piezas mid-century (que le dan ese toque de personalidad) y el nórdico bien entendido (ya me entendéis, no el que pretenden meternos por los ojos constantemente, sino uno más refinado que hace justicia a las tendencias del norte de Europa). Espero que disfrutéis de la casa tanto como yo, para mí es una maravilla.

¡Feliz fin de semana!

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La casa de la dueña de Tessa&Co

Este fin de semana me voy al pueblo otra vez, en esta ocasión para participar en una carrera de montaña, pero resulta que el tiempo no va a acompañar. No sé vosotros pero yo estoy muy cansada de lluvia y frío, ¿dónde está la ansiada primavera?

Mientras, en revistas y blogs todo lo que veo son preciosas casas preparadas para esta estación, maravillosos porches, terrazas inundadas de plantas y flores, piscinas infinitas,… pues parece que de momento me tengo que conformar con esto, porque ahí fuera sigue lloviendo y en mi pueblo dan incluso nieve para la semana que viene. ¡Dios, dame paciencia!

Hoy os traigo una de esas bonitas casas de campo (y playa, en este caso) para al menos, alegrar nuestras retinas. Se trata de la vivienda de Teresa, propietaria de la tienda de decoración barcelonesa Tessa&Co. situada en el mercado de antigüedades Mercantic. La casa está en Sitges, lugar donde la propietaria veraneaba hasta que se decidió a comprar allí su propia residencia.

Como me ha pasado a mí al verla, se enamoraron de su jardín de cien metros cuadrados. Lo aprovecharon hasta el último rincón con una zona de estar y un comedor cubierto de cañas para resguardarse del sol pero permitiendo que pase la luz a través de ellas. Tanto la vivienda como el jardín están inspirados en la Provenza, con muebles naturales, fibras, cestería, madera, linos… todo aquello que inspira época estival, para ello también se decantaron por pintar el interior de blanco, aportando frescura. No hicieron reforma, tan sólo un pequeño lavado de cara para adaptarla a sus necesidades, como cambiar el suelo o hacer el porche.

Una parte importante de lo que transmite esta casa es la decoración, todo son piezas buscadas por la propietaria (es lo que tiene tener una tienda, te da ciertas ventajas). Las maderas de la vivienda son recuperadas y decapadas por Teresa, un magnífico ejemplo es la ventana antigua que decora la habitación de su hija.

Como me ha pasado en otras ocasiones, me he quedado con ganas de ver más, porque ¿cuál es una de las estancias con mayor encanto en un casa de campo?, la cocina, sí, y en el reportaje no sale, así que tendré que conformarme con imaginármela. Si queréis más información sobre la casa o los elementos que la componen, no dejéis de leer el artículo completo en la revista El Mueble.

Deseadme suerte para mi carrera :)

¡Feliz fin de semana!

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¿Conocéis el estilo Japandi?

Por si no era suficiente con todas las tendencias decorativas que conocemos (vintage, shaby chic, nórdico, industrial, mid-century, boho, contemporáneo, clásico, rústico, etc.), siguen apareciendo nuevos vocablos que aún lo complican más, en este caso os hablo del estilo Japandi ¿Lo conocéis? Se trata de una mezcla entre el escandinavo y el japonés, abarcando características y estilos de vida de ambas corrientes. De ahí que combine el minimalismo nipón con la practicidad del nórdico, consiguiendo un resultado que lejos de ser frío, resulta acogedor.

A pesar de ser un estilo carente de ornamentos y basado en la simplicidad, los materiales utilizados compensan la desnudez de los espacios, sobre todo gracias a la madera (natural o incluso en tonos oscuros), también a otros materiales naturales como las fibras, el bambú, el ratán,… y textiles como los linos. Los colores también están compensados, los más fríos procedentes de la tendencia nórdica (verdes, rosas, azules o grises) se caldean gracias a los tonos terrosos, marrones, beige e incluso negros, procedentes de la nipona.

Del estilo japonés también se hereda el característico tamaño de los muebles, mucho más bajos a lo que estamos acostumbrados o elementos tan típicos como las lámparas de techo de papel.

En este combo de estilos se busca sobre todo la simplicidad y funcionalidad. El estilo Japandi huye de lujos superfluos, cada objeto tiene su sentido. Poco más que algunas plantas, quizás sólo una, influencia de la cultura zen como conexión con la naturaleza, o puede que alguna pieza de cerámica hecha a mano.

Para mí sin duda la mezcla de estos dos estilos me resulta más interesante que ambos por separado. Y a vosotros ¿os gusta?

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Acentos dorados…

Este martes pasado fui a ver el final de una obra con la que llevamos unos meses, un proyecto muy especial para mí puesto que la vivienda es de unos íntimos amigos de la familia (como si fueran mis tíos, vaya) y el resultado no me puede gustar más. Tengo pendiente realizar el post para enseñaros la obra, cuando veáis el antes y el después vais a alucinar, no parece la misma casa. Pero os pido algo de paciencia porque en este caso sus propietarios tienen tan buen gusto que me gustaría enseñaros la casa una vez esté amueblada, igual me sale un post de esos eternos, pero seguro que merecerá la pena. Haré un video también para no dejarme nada en el tintero.

Como aperitivo, en la última imagen, os dejo un rincón del cuarto de baño principal porque viene al caso de este post. Cuando realizábamos la visita de obra, me dijo la propietaria que su madre le había regañado por poner papel pintado en la ducha, cuando en realidad no lo es. Supongo que sabréis que existen en el mercado infinidad de papeles vinílicos que aguantan la humedad, es decir que pueden utilizarse en baños y cocinas, aunque creo que yo nunca lo podría dentro del perímetro de la ducha, más bien lo haría fuera. El caso es que la dueña encontró un porcelánico precioso de pajaritos y la idea de ponerlo en la zona de agua para enfatizar, parecía buena idea. Así fue, para un baño tan blanco y minimalista, el toque de color y personalidad que le da la pared de la ducha es increíble, sin la preocupación de que se pueda estropear.

Dejando de lado el tema de la casa, que como digo tendréis que esperar aún algunos días más para ver el resultado completo, hoy quería compartir con vosotros la nueva colección de papeles pintados YO2 , que obviamente no es lo mismo que un porcelánico, pero de igual forma sirven para poner acento y crear puntos focales en una estancia. Estos en concreto me han parecido espectaculares.

A pesar de que tener variadas colecciones con distintas temáticas: modernas, bohemias, geométricas, románticas, inspiradas en paredes de cemento, florales o vegetales,… casi todas ellas tienen en común que, además de otros colores, puedes elegir tu diseño en tonos dorados (incluidos los que imitan al cemento, veréis un ejemplo más abajo). Quizás no los usaría para una estancia completa, sabiendo cómo soy acabaría mareada con tanto “puntito” o dibujo, pero puedo imaginar estos papeles en la pared del cabecero de un dormitorio, en un aseo de cortesía, un pasillo o zona de paso, en la entrada, e incluso en la pared de una cocina (veréis un ejemplo también). Son tan bonitos y elegantes que me costaría elegir.

Por cierto, si queréis echar un vistazo a la web, en YO2 no sólo hay papel pintado, encontraréis también distintos tipos de alfombras y parquets.

Y vosotros ¿os atreveríais a poner un toque dorado en la pared?…

¡Feliz fin de semana!

La imagen inferior es del baño de mi clienta (perdonad por la calidad de la foto, está hecha con el móvil). Mirad qué toque le da el porcelánico con dibujos florales y pajaritos, a un baño minimalista blanco en su totalidad. Sobre la pared del lavabo aunque lo parezca, no continua el dibujo, sólo es el reflejo del mismo en el espejo ¿qué os parece?

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Un loft poco convencional…

Casi 600 metros cuadrados de vivienda con una altura de techos de más de tres metros, enmarcado por columnas, vigas y un suelo de madera original, es el loft que vamos a ver hoy en Brooklyn (Nueva York). En él viven la escritora Laura Lane con su marido y artista Nic Rad y su perro.

El matrimonio se hizo cargo de la mayor parte de la remodelación, trabajaron codo con codo con un arquitecto involucrándose en la elección de materiales, iluminación y mobiliario. Todo empezó a partir de algunos elementos como el gran sofá, una pared destinada íntegramente a arte o la impresionante estantería circular rosa que se convertiría en punto focal del cuarto de estar de diseño abierto. Para la parte de decoración la pareja contó con la ayuda del interiorista Casey Debois, que en realidad fue contratado al final del proceso en un momento en que los propietarios se sentían atascados. El decorador sólo le dio su toque para conseguir crear una casa basada en los principios del feng shui y les asesoró en la adquisición de alguna de las piezas y accesorios finales para que la casa se viera terminada.

Antes de adquirir la espectacular estantería rosa, estuvieron barajando otras posibilidades, como una en forma hexagonal e incluso otra con forma de diamante. Querían exponer de manera original sus pequeñas piezas de colección sin que parecieran abarrotadas, dejando hueco suficiente entre ellas para que se apreciaran mejor, de ahí que se decantaran finalmente por esta estantería redonda. La pareja de butacas rosas con pie dorado, que ya tenían antes de mudarse y que son de Jonathan Adler, determinaron la paleta de color de la propia estantería.

En el comedor, destaca el espejo de medio círculo de Ben & Aja y la gran lámpara de Kelly Wearstler. A continuación se encuentra una zona de librerías, un espacio al que se le ha dotado de dramatismo gracias al color negro y donde los libros están colocados por tonalidades.

La cocina se da un aire campestre y aunque pueda parecer en las imágenes de color gris, la realidad es que es de un tono verde muy oscuro.

En la habitación principal destaca el revestimiento de hormigón colocado en la pared del cabecero que originalmente se había comprado para destinarlo al baño. Para suavizar el ambiente se introdujeron textiles claros y el toque verde de las plantas. En el dormitorio de invitados, uno de los más pequeños de la casa, los propietarios dieron rienda suelta a su imaginación y añadieron un llamativo papel pintado de Eskayel que amplía visualmente la pared del cabecero y disimula su estrechez, lo combinaron además con cojines del mismo estampado y otros que dan el toque de color.

En la entrada se encuentra la interesante “pared galería” donde hay obras procedentes de subastas, mercadillos, regalos e incluso algunas obras pintadas por los propios propietarios. Para distribuir la gran cantidad de cuadros dice Nic, que fue ensayo y error, poner, quitar, mover, subir, bajar, e ir encajando uno a uno como si de un puzzle se tratase hasta conseguir el resultado tan impactante que estaban buscando (podéis verlo en la última imagen).

De nuevo una casa singular, con personalidad y es que viniendo de artistas no puede salir nada convencional ¿no creéis?…

Fotografía: Cody Guilfoyle (Más info vía)

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Dormitorio compartido…

La gran mayoría de mi generación hemos compartido dormitorio con nuestros hermanos, aunque nuestras casas tuvieran espacio suficiente como para poder disponer de tu propio cuarto. Mi hermana y yo así lo hicimos hasta llegar a la adolescencia, que nos separamos. Hoy en día el tema de compartir dormitorio o no viene casi impuesto por el tamaño de las casas, la mayoría son pequeñas y no dejan alternativa.

Yo he mantenido a mis hijas durmiendo juntas hasta hace bien poco, por cuestión de convicción y a pesar de que mi casa tiene cuatro dormitorios. Las separé cuando a cierta edad, creo que fue hace un par de años, empezaron los típicos piques de hermanas y tras noches escuchando “mamá, me ha puesto un pie en mi cama”, “papá, dile que deje de respirarme en la cara”, “mamá, está roncando y no puedo dormir”, y así hasta el infinito, decidí separarlas. Ahora cada una tiene su espacio. Sin embargo en la casa donde veraneo, donde también hay dormitorios de sobra, las puse juntas desde el principio y así siguen. Aunque lo cierto es que allí llegan tan rendidas a la cama que antes de protestar ya están dormidas :-)

Supongo que a muchos padres se os plantea este dilema, cuando no hay espacio no da lugar, pero si tenemos más dormitorios siempre está la duda si es mejor que tengan su propio dormitorio o si por el contrario, compartir habitación les unirá más.

Hoy os traigo un dormitorio compartido cuyo diseño me ha parecido de lo más original. Ya había visto muchas veces camas en línea, pero lo que me ha encantado es que los cabeceros sean tan altos ya que consiguen crear la ilusión óptica de separación y privacidad, como si cada niño tuviera su propio espacio. El interiorismo es de Nest Design Co.

Además del acierto de los cabeceros XXL, la habitación está llena de detalles, pensada al milímetro. Almacenamiento bajo las camas y sobre ellas, a las que se accede por la bonita escalera de madera. Una familia que no debe tener miedo a las alturas porque en la pared de enfrente se ha dispuesto un divertido rocódromo para escalar, eso sí con la protección debajo de los famosos cojines con forma de piedra (antes se vendían en tiendas especializadas ahora ya los podéis encontrar incluso en Amazon o Aliexpress).

Como cada niño es un mundo y como humanos que somos tenemos personalidades distintas, podemos dejar que la ropa de cama sea diferente, como en este caso. Siguen una misma gama de azules pero cada una tiene su identidad, de esta manera fomentamos aún más la creatividad de nuestros hijos y esa sensación de que cada uno tiene su “terreno”. Al igual que las lámparas de cristal que aún siendo de la misma colección, tienen formas distintas ¿os habíais fijado?

Esta forma de colocar las camas tiene la ventaja también de dejar una gran zona central para el esparcimiento y el juego. Aunque en este cuarto compartido lo que se ha quedado algo escueto, a pesar de su diseño original de formas orgánicas, es la zona de estudio (que sólo tiene cabida para uno). Pero eso es un mal menor porque ¿en cuántas casas no se hacen los deberes en la mesa de la cocina, por ejemplo?

Espero que os haya gustado el dormitorio. Hoy me apetecía compartir algo infantil porque tengo la mente puesta en mi hija pequeña que mañana cumple 12 años, ¡no puedo creer lo rápido que pasa el tiempo!, a mí esto sí que me da vértigo. Nos tocan un par de días de celebración.

¡Feliz fin de semana!

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