Una casa de aire Mid-Century

Sin duda a veces merece la pena arriesgar en decoración. No os diré que de esta casa me gusta todo al cien por cien, pero sí su parte original repleta de personalidad y la base sobre la que está realizado el proyecto, una selección de piezas de estilo mid-century junto a una colección de arte a todo color.

Se trata de la vivienda de una pareja que se trasladó desde San Francisco a Los Ángeles. Después de haber dejado casi todos sus muebles en su antigua casa, el matrimonio se encontró con el inconveniente de amueblar una vivienda de cuatro dormitorios partiendo casi de cero, como os decía sólo traían alguna que otra preciada pieza de mediados de siglo y su colorida colección de cuadros. Decidieron llamar a la diseñadora de interiores Amy Elbaum, de AE Design, quien también se había mudado recientemente desde Nueva York. Pensaron que con su amplia experiencia en el diseño de casas en Manhattan, podría darle a este proyecto el carácter urbano pero vibrante que ellos querían. Para ello la diseñadora mezcló las pertenencias que tenían con piezas audaces, creando una sensación de galería. El espacio que encontraron era como un lienzo en blanco, paredes blancas, techos altos y mucha luz natural lo que permitió a la diseñadora dar rienda suelta a su imaginación.

En la entrada dejó un espacio amplio y luminoso, añadiendo sólo algunos toques de color y piezas especiales como la consola de Jenifer Janniere, C2 Console. El hall desemboca en el salón principal, donde un precioso sofá con formas curvas en color blanco llama la atención, (sofá Shine de S.H.O. Sandrine Sofa). Hay dos espacios también para comer, uno formal y otro de diario en la cocina, siendo el comedor formal uno de los mayores retos del proyecto. Tenía una distribución incómoda, era pequeño y con techos inclinados, por lo que se decidió cubrirlo con un divertido papel pintado de malaquita dorada de Cole & Son para disimular las extrañas líneas del espacio y añadiendo también con el mismo objetivo, una gran lámpara de araña que hiciera de punto focal.

La cocina ya era nueva cuando adquirieron la casa por lo que la diseñadora sólo añadió algunos cambios estéticos pero esenciales. Se colocó una mesa en el extremo de la isla y se cambió la iluminación, sustituyendo las dos luminarias existentes por tres para albergar también la zona de comedor, las lámparas son de Roll and Hill el modelo Modo Pendant Light. La cocina además, se abre a una zona de estar familiar, otro espacio donde la diseñadora apostó por el color mediante dos grandes butacones en tono rosa que contrastan con el blanco predominante de la estancia.

La oficina se encuentra fuera del dormitorio principal y debía ofrecer mucho almacenamiento. Añadieron un mueble a medida en laca y roble teñido con baldas abiertas, gavetas y cajones, así como el propio espacio de trabajo. Además se dispuso otro escritorio independiente para aquellos momentos en los que no se necesitaba el ordenador y una zona de lectura en una esquina con una butaca y reposapiés (la Chicicat Flag Halyard Chair de Hans Wegner).

El dormitorio principal era tan grande que resultaba abrumador para los propietarios, por ello se pintaron las paredes de un tono oscuro para hacer el espacio más íntimo y acogedor y se dividió en dos zonas, una de descanso y otra de sala de estar. Junto al dormitorio se encuentra el baño principal de ambiente zen, se incorporó una alfombra de seda suave y lujosa que abriga el espacio y proporciona el tacto agradable al salir de la bonita bañera exenta, se añadió de nuevo un punto focal mediante una la lámpara XL (lámpara Arteriors de Charlotte Chandelier).

¿Qué opináis de la casa, os gusta el conjunto o creéis que es algo arriesgada? A mí hay piezas puntuales que no me convencen, pero de manera global sí me resulta interesante.

Más info en My Domaine

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Anuncios