El mundo es un pañuelo…

Como aquel fin de semana de abril hace ya tres años, hoy tampoco tengo mucho tiempo, de ahí que recupere este post. Ayer volví de viaje de fin de semana, fui a Córdoba con dos amigas del cole. Un viaje que solíamos hacer todos los años pero que interrumpimos hace tres debido a la maternidad de una de ellas. Por fin lo hemos retomado.

Esta reseña no la he elegido por casualidad. Sigo el trabajo de Iciar Basagoiti desde hace tiempo y me consta que ella también me sigue, al menos en Instagram. Su apellido resonaba en mi cabeza más allá de su faceta como interiorista y justo ayer, comiendo en un bonito patio cordobés, caí. Les pregunté a mis amigas si no era la misma Icíar con la que veraneaban hace años en Puerto Pollensa (Mallorca) y sí, era la misma. Lo cierto es que con el tiempo han perdido el contacto, pero les hizo una ilusión enorme saber de ella (aunque sólo fuera a través de mi Instagram).

Es curioso qué pequeño es el mundo, es fácil encontrar conexiones entre las personas. Como no tengo claro si Iciar leerá este post, ya me encargaré de hacérselo llegar a través de redes sociales y darle recuerdos de parte de mis amigas. Os dejo con la reseña que escribí entonces y las imágenes de uno de sus proyectos (pinchad en la fotos para verlas en grande). Nos vemos el miércoles…

Post original 7 de abril de 2014. Iciar Basagoiti: ¡Qué gran fin de semana he pasado! Ya os puedo contar que nos fuimos a Alicante, destino que busqué con el propósito de navegar ya que tengo un íntimo amigo en la escuela de vela. Hacía muchos años que no cogía un barco, tantos que mis amigas se echaron unas risas a mi costa, pero conseguí llevar el timón durante más de dos horas seguidas y llevarlas a buen puerto, (nunca mejor dicho).

Hoy que no tengo mucho tiempo, aprovecho para traeros un proyecto de Iciar Basagoiti que me viene al pelo ¿por qué? pues porque esta maravilla de casa se encuentra en pantano de Entrepeñas (Guadalajara) donde aprendí a navegar en campamentos de verano (qué buenos recuerdos). En realidad mi padre ya intentó enseñarme cuando era pequeña, pero entonces me daba miedo.

Esta vivienda prefabricada, publicada este mes en la Revista Nuevo Estilo, fue construida en tan solo cuatro semanas y está repleta de piezas de mis firmas favoritas: L.A. Studio, Anmoder, The Rug Company, El Ocho, Vitra, Nobilis,… y un largo etcétera. Que la disfrutéis.


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