Luisa Olazábal

Siguiendo las recomendaciones de Gonzalo (Anmoder), hoy quiero compartir con vosotros el trabajo del estudio de arquitectura de Luisa Olazábal. Viendo las imágenes de su web me he quedado anonadada, no exagero un ápice, casi 60 fotografías subidas en dos días consecutivos corroboran mi admiración.

Es increíble el uso que hace de los materiales, cómo un estuco convive plácidamente con una enorme estructura de hierro y ésta, a su vez, se alía con un revestimiento en maderas nobles. He apreciado incluso piezas bastante conocidas de Ikea junto a otras clásicas, en una total armonía. Hay un rincón entre todas estas fotografías del que me he enamorado especialmente, ¿puede haber mezcla más bonita? genial idea la de mezclar un conjunto de cornucopias sobre una butaca blanca de líneas modernas, acompañado de un chéster, una mesa de carácter industrial, una consola antigua y como colofón, el acero y cristal envolviendo todo el ambiente. Absolutamente imponente.

Y eso por comentar algo de la primera vivienda, porque viendo las demás, tampoco tienen desperdicio alguno.

Luisa Olazábal

Luisa Olazábal

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Hotel Pulitzer

Reconozco que hasta hace bien poco, he sido un tanto perezosa para viajar. La verdad es que cuando he podido, a penas lo he hecho y sin embargo ahora que tengo más ataduras, sobre todo por ser madre, me apetecería conocer mil sitios. Uno de los lugares que me he perdido, y tiene delito porque mi cuñado ha vivido allí seis años, ha sido París. Si algún día consigo visitar esta bella ciudad, ya tengo el hotel candidato donde me encantaría alojarme, el Hotel Pulitzer.

Hay ciertas cosas que me han llamado mucho la atención, cantidad de detalles que se pueden analizar uno a uno para sacarle todo el jugo a lo que me ha parecido una obra maestra de la decoración. Viendo unas fotos y otras no parece que estés hablando del mismo sitio. Fijaros en las habitaciones, negras y sobrias, muy elegantes y luego llevar la vista a las zonas de esparcimiento, donde bien podría tratarse de un club de caballeros, con sus cómodos chéster, sillones orejeros en cuero y capitoné, incluso una escalera tapizada y rematada por tachuelas, acompañada de tres imponentes lámparas de araña.

Pero ¿sabéis qué? hay un elemento que ronda en menor o mayor medida, en cada una de las estancias. Es un giño a elementos de corte oriental que lo unifica todo. En los dormitorios lo vemos en las sillas situadas en los escritorios, y en los salones en pequeños muebles auxiliares, como consolas, o celosías a modo de improvisados cuadros (aunque aquí no creo que nada se haya dejado a la improvisación). Y para rematar todas estos elementos, se combinan con revestimientos de corte moderno, como el microcemento de los baños, o el acero presente en la zona del comedor.

¿Quién diría que algo tan sobrio pudiera resultar así de acogedor?, sin duda alguna le pongo un 10.

Hotel Pulitzer, París

Hotel Pulitzer, París

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