Lewisham House

Esta casa es una mezcla de dos mundos contrapuestos, que unidos adquieren todo el sentido. En ella encuentro reflejada muchos de mis gustos estéticos, porque yo también soy de polos opuestos, aunque aquí sólo se muestren dos de ellos. Por un lado está la parte clásica de la vivienda, debido a sus orígenes victorianos (lo entenderéis en cuando lleguéis al pasillo, una de mis partes favoritas), y por otro lado la elegancia minimalista y contemporánea que aportan los espacios abiertos y los materiales nobles utilizados para la rehabilitación de la vivienda. Para hacer mi top-tres en gustos decorativos, me faltaría alguna zona que me recordara al mar, con elementos naturales e imperfectos, quizás podría haber sido en el exterior aunque soy consciente que en esta casa no pegaría mucho, supongo que encontrar una vivienda que cumpla con todos tus gustos decorativos es como si te tocase la lotería, posibilidades cero ;-)

Para llevar a cabo la rehabilitación, el equipo de interioristas de Sanders & King junto al estudio de arquitectura RBA Architects, intentaron respectar al máximo el espíritu de la vivienda original, como los suelos de madera, la pared de ladrillo o las paredes de yeso. Al espacio existente le unieron una estructura de corte moderno a la que se accede a través de unas grandes puertas de vidrio y acero. Como punto focal de este nuevo anexo, se diseñó la cocina con una gran isla central de hormigón y vestida en sus laterales con paneles de latón. Tras los grandes armarios, se ha dispuesto una zona de trabajo y lavandería. Y junto a la cocina, se encuentra el salón con chimenea y vistas al jardín.

Cuando llegamos a la zona antigua de la vivienda, donde más se nota el contraste es en los baños. Mientras la propia arquitectura del espacio, los suelos de terrazo antiguo o de madera, denotan su naturaleza clásica, el mobiliario elegido pone el contrapunto con sus líneas rectas y su diseño contemporáneo. Al dormitorio creo que se le podría haber sacado más partido y hacerlo algo más acogedor, me encanta el toque de la chimenea pero en su conjunto lo veo un poco insulso. Es el único “pero”, al resto le pongo un diez bien grande.

¡Feliz fin de semana!

Imágenes: Peter Bennetts 
Via: Est Living

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La fábrica de zapatos…

La semana pasada encontré esta casa pero por algún motivo no la quise compartir, supongo que no era el momento, quizás hay cosas que no son cien por cien de mi estilo, el caso es que se hubiera quedado en el olvido entre la inmensa maraña de información que consumo de internet, de no ser por mi nueva clienta.

Tengo un proyecto nuevo, en este caso no es de reforma sino de decoración y hasta ahora sólo habíamos mantenido un primer contacto telefónico. Me explicó un poco por encima sus necesidades y me envió un par de fotos con el móvil para que me hiciese una idea del espacio. La visita llegó el martes y ¡oh cielos! excepto por un tema de telas y poco más, le dije, no me necesitas ;-) Su casa es como un baúl de tesoros y no lo digo porque tenga una Tulip (eso ya es envidia máxima), es que el resto son muebles familiares restaurados o comprados en mercadillos, o que sencillamente se los han regalado porque otros no aprecian su valor y yo los veo y me dan ganas de llorar (de amor, claro), más aún cuando la pobre me dice ¿esto está muy destartalado, verdad? ¡Pero si tiene un museo! Y a lo que iba al principio, cuando me habló de su pasión por el verde lo entendí al ver su habitación, es un poco el tono de verde de esta casa (de ahí que ahora la haya sacado a la palestra), aunque mi clienta lo tiene de manera más sutil que aquí (un cabecero pintado a mano, unas mesillas decapadas y un escritorio, lo demás en blanco para rebajar). Ojalá cuando terminemos el proceso me deje enseñar el antes y el después, más que nada para que veáis su chéster, su banco de iglesia, su vieja alacena,… todos sus tesoros.

Y nos vamos a la casa de hoy. Ahí donde la veis es una antigua fábrica de zapatos convertida en loft. Se encuentra en el barrio londinense de Shoreditch y sus propietarios son los arquitectos del estudio Chan + Eayrs. Buscando la luz natural y comprender el espacio, vivieron durante un tiempo sin levantar un sólo tabique. Finalmente la distribución se fijó en base a las baldosas del suelo y tan sólo se delimitaron las zonas privadas (pasillo, dormitorios y baños).

Respecto al interiorismo han querido crear una sensación de “casa de árbol” llevando la gama de los verdes, azules y colores tierra a su hogar, para separarlo de la jungla de asfalto que hay en el exterior. Todo está realizado a media, con elementos naturales y basándose en aquellos viajes que más les han marcado (como el suelo de terracota, traído de Marruecos, donde se casaron). Si queréis saber más sobre este proyecto tenéis aquí el reportaje al completo.

Una casa diferente sí, quizás no me gustaría para vivir, pero sin duda es interesante para ver ¿no creéis?

Imágenes: Toby Lewis Thomas

Y os recuerdo que seguimos de sorteo con Posterlounge, si te perdiste el post corre a leerlo aquí.

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Elegancia en madera y ladrillo

El ladrillo tan asociado a los lofts neoyorquinos, a ambientes de corte industrial, los imaginamos en espacios abiertos con tuberías vistas, acompañados por vigas de hierro,… al menos suele ser nuestro primer pensamiento cuando nos hablan de ellos. Lo que está claro es que no nos los solemos imaginar en ambientes elegantes y sobrios, como es el caso de hoy, pero señores, si acompañamos un material de naturaleza sencilla (como es el ladrillo), con otros nobles, como el mármol, o las piezas mid-century, los fantásticos hidráulicos y sobre todo toneladas de madera, la cosa cambia y mucho. Como ejemplo esta maravillosa vivienda de Sao Paulo.

Se trata de un dúplex reformado por el estudio de arquitectura de David Ito. Cuenta con una superficie de 360 metros cuadrados, ahí es nada. Sus propietarios, una pareja de mediana edad, tenían como premisa conseguir un ambiente sobrio y dar mucha importancia a los espacios exteriores (sin duda el jardín es una de mis partes favoritas, un oasis en medio de la ciudad). Al contrario que la mayoría de las viviendas, se dispuso el área social en el piso superior y los dormitorios en la planta baja.

El salón disfruta de gran cantidad de luz natural gracias a sus enormes ventanales. En su frente se ha construido una pared decorativa en madera con nichos para pequeñas jardineras que van iluminadas desde su parte superior, me encanta cómo se rompe la uniformidad con los toques de verde, verde que se aprecia y se extiende fuera de la cristalera, en el jardín. Para disfrutar de las vistas, se ha creado un rincón (otro de mis favoritos en la casa), con una zona de asientos y un precioso mueble bar.

Al otro lado del salón se encuentran la cocina y el comedor, con salida a la terraza, elementos como la madera y el mármol dan continuidad al espacio. Fuera, en el jardín, encontramos ladrillo, madera, cemento y mucha vegetación, ¡ah! y un jacuzzi que quita el sentido.

La vivienda no sólo tiene unas bonitas escaleras de caracol que conectan los dos pisos, no, también hay ascensor (era de prever con más de trescientos metros de casa). Esa zona, aparentemente toda en blanco y negro (tanto la escalera como el hidráulico del suelo), se ve más cálida gracias al discreto pasamanos de madera ¿os habíais fijado?

De repente volvemos a encontrarnos con otra cocina ¡sí, una en cada planta! pues no sé cuál me gusta más, si la sobria y elegante del piso superior con la gran encimera de mármol, o la del piso inferior, con su baldosa de metro, su suelo hidráulico, la madera y la misma gama cromática que el resto de la vivienda. Entre nosotros, me parece algo ostentoso tener dos cocinas, pero allá cada cual. Por supuesto junto a esta doble cocina, también hay un segundo comedor, con una pared recubierta de lamas de madera de roble.

Los dormitorios para mí tienen un encanto especial que precisamente viene dado por las paredes de ladrillo, es como si le restara algo de seriedad al minimalismo y elegancia por lo que se caracterizan. El dormitorio principal viene acompañado de despacho, chimenea, baño integrado con dos lavamanos y tocador.

Quizás demasiada casa para mí, pero el concepto me gusta mucho. La mezcla de materiales como el ladrillo con otros nobles, la hacen singular y con mucha personalidad, ya sabéis, el tipo de cosas que siempre ando buscando. Y a vosotros ¿os gusta esta mezcla, o dejáis el ladrillo para los lofts?

Fotografía: Maira Acayaba / Diseño: David Ito Arquitetura / Via: Contemporist

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São Lourenço do Barrocal

Seguro que muchos os preguntáis dónde me he metido durante estos diez días que no he dado señales de vida, al menos los que no me seguís por redes. Durante este tiempo sólo he podido subir una foto a IG para explicar el porqué de mi ausencia. Estaba ingresada en el hospital, me soltaron antes de ayer. Resulta que una va a urgencias con una cefalea importante, te dejan ingresada más de una semana, te meten un susto diciendo que tienes algo que no sabes ni que existe en el cerebro, luego resulta que se queda en eso, un susto (menos mal), pero hay que hacer seguimiento ambulatorio y te vas una semana después del hospital con el mismo dolor de cabeza con el que fuiste, sin diagnóstico y con el cuerpo lleno de medicinas a modo de coctelera. Fuera de bromas, el dolor de cabeza se concentra en el ojo, así que hasta ahora no me permitía ni escribir, ni a penas leer, ni nada. Mira que soy “la pupas” y me pasa de todo, pero nunca había tenido dolores de cabeza (al menos no de esta manera), ahora entiendo a la gente que sufre de migrañas o cefaleas constantes, lo duro que es. Es de esos dolores que te anulan para realizar casi cualquier actividad.

Bueno que como dije en IG, ni quiero dar pena ni ser alarmista, ha sido un susto que hay que seguir vigilando y que aún no me deja estar al cien por cien, pero bueno “las cosas de palacio van despacio”, ya pasará.

Mientras estaba en el hospital mi querida amiga Ana (con la que voy a Portugal cada año en vacaciones), me envió el link de este maravilloso hotel en el Alentejo, consciente de que me iba a gustar o más bien de que se me caería la baba :-) Y es que nuestra semana de retiro en Portugal está a la vuelta de la esquina y el ansia viva puede con nosotras. Ambas disfrutamos descubriendo nuevos lugares de nuestro país vecino.

Se trata del Hotel São Lourenço do Biarrocal, una finca agrícola del Siglo XIX rehabilitada, obra del arquitecto portugués Eduardo Soto de Moura, ganador del premio Pritzker 2011. Los trabajos de remodelación comenzaron en 2008 y no terminaron hasta la primavera del 2016, fecha en la que se inauguró el hotel. Una de sus particularidades es que el recinto es como un pueblo, tiene sus calles, una plaza, edificios, todo ello entre robles, olivos y viñedos, en un enclave envidiable, junto al pequeño pueblo amurallado de Monsaraz y el lago Alqueva.

Se mantuvo la estructura tradicional de calles y manzanas, siete edificios y 40 estancias conforman el hotel. Paredes blancas, suelo de barro cocido, y techos abovedados, aseguran la historia del lugar. En el hotel además de disponer de 780 hectáreas de finca, para uso y disfrute de sus huéspedes, posee su propia granja, huerto, un establo, spa, la espectacular piscina, tienda, sala de juegos infantil, restaurante, bar y bodega (por cierto, además son “pet friendly” por si te da por ir con tu mascota). Además de las habitaciones, cuyos tamaños oscilan entre los 50 y 60 metros, también hay cabañas equipadas hasta el último detalle, salón, cocina, terraza,… para los que prefieran viajar en familia.

El diseño de interiores viene de la mano del estudio AnahoryAlmeida, donde un toque rustico-vintage se deja ver en todos los espacios, pocos elementos pero muy bien definidos y en perfecta sintonía con la arquitectura.

Podéis leer más sobre el hotel en este artículo de El País o ver muchas más imágenes en su página web. Para mí sin duda otro descubrimiento (gracias Ana) para añadir en mi wish list y además tomando las primeras posiciones.

Como os decía al principio del post aún no estoy al cien por cien, así que si en estos días hubiera más ausencias ya sabéis el porqué. Nos vemos…

Imágenes: El País y São Lourenço do Barrocal

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Richmond Residence

Al igual que la semana pasada tampoco esta es la típica casa que suelo enseñar en el blog, pero últimamente intento abrir mi mente a otros estilos que no sean el típicamente campestre, los que me recuerdan al mar o aquel salpicado de referencias Mid Century, mis favoritos. La de hoy es una vivienda moderna, que se acerca más a lo industrial que a cualquier otra cosa y que merece la pena ver ya que tiene elementos que llaman mucho la atención.

Situada en Richmond, un barrio al sur este de Melbourne, la casa se distribuye en tres plantas. Su fachada de ladrillo cubierto de vegetación, no hace prever lo que encuentras al traspasar la puerta. Un gran hall de entrada con tres enormes luminarias presidiendo la estancia, que dan paso a un estudio y dos dormitorios con baño. En el nivel superior se encuentra el epicentro de la casa, donde la cocina y la sala de estar ocupan todo el espacio. Es aquí donde me he llevado la gran sorpresa, en todo este piso el techo está pintado en color negro y lejos de empequeñecer la estancia, gracias a la cantidad de luz natural que se cuela tanto por los ventanales de la terraza como por los tragaluces de la cocina, no resulta agobiante. También el acierto de haber elegido superficies como el acero en las encimeras de la cocina, que reflejan aún más la luz, o los suelos de hormigón pulido en un gris muy claro, que también favorecen la sensación de amplitud, por último, un mobiliario contemporáneo de líneas rectas y sencillas hacen de este salón abierto un lugar confortable y familiar. Creo que si el techo no estuviera pintado de negro me parecería algo frío, sin embargo esta tonalidad oscura consigue darle un aire de refugio que me encanta.

En la última planta se encuentra la “joya de la corona”, un enorme dormitorio con inmejorables vistas, acompañado por un majestuoso baño y la zona de vestidor, es como si hubieran querido reproducir una lujosa suite de hotel. De este dormitorio me ha enamorado el cabecero que a pesar de ser sencillo, provoca un gran impacto visual, es como un tabique divisorio en el que se integra una alacena, no tengo muy claro si va revestido nuevamente de hormigón, o si se trata de algún tipo de estuco, en cualquier caso el resultado me encanta. Otro acierto, no llevar el tabique hasta el techo para dejar pasar la luz al otro lado.

Poco que decir de los baños, todo un placer para los sentidos. Limpios, atemporales, con todo lujo de detalles (duchas a ras de suelo, bañera exenta, zona de lavandería,… tienen de todo).

A veces hay que mirar a otros lados para darnos cuenta que la belleza no sólo está en un par de estilos…

Imágenes: Est Living, Eat Bathe Live y Jellis Craig
Proyecto: Eat Bathe Live

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Behance, la red social para los amantes de la creatividad

Llevo días desconectada, concretamente desde el miércoles de la semana pasada que fue mi último post, raro en mí. Con el largo puente de por medio, al final he estado desaparecida (menos en redes). Viene bien dejar reposar las neuronas de vez en cuando.

Y hablando de redes, ayer descubrí una nueva red social (en realidad no es nueva, aunque sí para mí). Se llama Behance y está destinada a interioristas, arquitectos, arte digital, fotografía, ilustración, branding, diseño gráfico, moda y así hasta casi ciento treinta disciplinas creativas. En ella, tanto empresas, agencias, personas independientes o incluso universidades, dan a conocer sus trabajos subiendo sus portfolios con la finalidad de crear sinergias, encontrar potenciales clientes, sponsors o colaboraciones. Para que nos entendamos sería algo así como Linkedin pero destinando al mundo creativo y por tanto la web en sí es muy llamativa y visual.

Es donde he encontrado el proyecto que vais a ver hoy y ahí es donde tengo que ponerle un pero a esta red, tratándose de interiorismo, arquitectura, arte,… estaría bien no sólo poder ver las imágenes sino también que nos hablaran sobre ellas, aunque simplemente fuera una breve explicación de las mismas. Parece que como en todas las redes sociales cuentan más los “likes” que aportar información de utilidad. Poco puedo decir de este proyecto, se le atribuye a tres arquitectos Ruslan KovalchukMariya Chmut y Stephen Tsimbalyuk de Ucrania. Para mi tiene ese factor WOW que tanto busco, en este caso no la vería como casa para vivir en ella pero sí me parece sorprendente estéticamente hablando. Me encanta el combo de color que se extiende por toda la vivienda y se limita al blanco, el gris y el rosa. Precisamente por la invasión de este último color, podríamos tender a pensar que se trata de una casa súper femenina, sin embargo yo apostaría que es el apartamento de un hombre, o al menos es lo que he pensado al ver el dormitorio, más concretamente el vestidor.

Fijaros bien en los todos los detalles, yo he recorrido las imágenes varias veces.  La iluminación no tiene desperdicio; tampoco el almacenaje, no veréis cosas a la vista porque en cada rincón hay cajones, cubos, armarios,… que mantienen la casa en perfecto  orden, incluso en la parte baja del sofá del ventanal; la cocina es maravillosa ¿os atreveríais con una en rosa?; nada se escapa a esta tonalidad ni tan siquiera el lavabo, el inodoro o la lavandería. La casa es peculiar, lo reconozco, pero no creo que os deje indiferentes.

¡Feliz fin de semana!

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Elwood house

Ahora sí que sí, las Navidades han llegado a su fin y la rutina ha vuelto a los hogares. Yo aún tengo que quitar todos los adornos navideños, mis hijas siempre me ayudan a ponerlos cuando llega el momento, es más, suelen presionarme por su ansia navideña, pero cuando les dije ayer que se levantaran del sofá para ayudarme a recogerlos, se hizo el silencio, así que ahí siguen…

Todavía estoy impactada con mi día de Reyes, los que me seguís por redes sociales lo habréis visto. No sé, he debido ser muy buena este año porque la avalancha de regalos que me han traído no ha sido normal y eso que no había pedido nada. Estoy súper agradecida, incluso abrumada.

Hoy pensaba traeros un post relacionado con las rebajas, pero después de tanto regalo me parecía incluso mal ponerme a cotillear mis firmas favoritas, no fuera a ser que me encaprichara de cosas que no necesito. Ahora, si estáis buscando algo en concreto y queréis aprovechar estos días de descuento, dejadme un comentario e intentaré encontraros la ganga perfecta.

Como al final decidí que rebajas no, os traigo un proyecto realizado por Pipkorn & Kilpatrick. No se trata de una vivienda al completo sino más bien un anexo a la casa principal destinado al esparcimiento familiar. El trabajo consistió en el diseño del garaje, la piscina y la actualización de una habitación adjunta para crear un enorme comedor que abriera la casa original al jardín, donde además, se situó una gran chimenea-barbacoa.

Para el proyecto se inspiraron en la vivienda principal, un bonito bungallow californiano con el que no querían competir y por ello para el diseño del anexo apostaron por líneas sencillas y limpias. Suelos de cemento pulido que combinan con las baldosas de piedra que rodean la piscina, grandes vigas de madera con soporte de acero visto, enormes puertas correderas de aluminio que quedan ocultas en la cavidad de la pared, cortinas semitransparentes que dejan pasar la luz, mobiliario en blanco y madera, todo pensando para que la casa original y las nuevas instalaciones, pudieran convivir sin competir. Importante también el trabajo de paisajismo para el que contaron con Kate Patterson.

Yo me quedo con la espectacular barbacoa de la primera imagen y el gran comedor, porque para nosotros no hay mejor plan que un día bbq con amigos…

Fotografía: Martina Gemmola

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