Un proyecto de Belén Ferrándiz

Esta casa situada en Pedraza, Segovia, está llena de tesoros de mis tiendas favoritas, así que sí, es uno de los motivos por la que tenía que compartirla. El otro, el maravilloso trabajo de rehabilitación para conseguir mantener la estética de un pueblo, que se considera Conjunto Histórico desde 1951. Si no habéis estado, os recomiendo que vayáis a visitarlo, no puede ser más bonito.

La interiorista Belén Ferrándiz, encontró la casa literalmente en ruinas, pero conservaba su identidad, las vigas, sus baldosas de barro, la gran embocadura original de la chimenea, el coqueto patio empedrado,… aunque había mucho por hacer. Lo que estaba claro era que había que conservar todo aquello que le dotaba de historia y carácter a la vivienda.

La escalera se tuvo que hacer de nuevo, pues de ella no quedaba nada. Como era un elemento clave, se aprovechó para redistribuir los espacios. Esta conecta las tres plantas de la vivienda.

La carpintería que da al exterior tenía que mantener, como he dicho antes, la estética del resto del pueblo, se pusieron ventanas de iroco (una madera muy resistente a los cambios climáticos) y se le dio un acabado en nogal. Para la parte interior sin embargo, se utilizó pino acabado en tono roble envejecido. Todo ello se combinó con los pilares de hierro en gris antracita que se dejaron a la vista para crear un bonito contraste y ya en el techo, encontramos viguería vista pintada de blanco.

Como en casi toda reforma hoy día, se huyó de la compartimentación optando por abrir espacios, dejando paso a zonas más amplias y a que la luz fluya por todas partes. La guinda del pastel la pone el acertado mix de piezas de mobiliario, una mezcla de muebles antiguos, con otros de diseño contemporáneo, también franceses o daneses, e incluso piezas a medida. Os cuento bajo estas líneas alguna de mis favoritas.

Butaca de Rue Vintage 74 y apliques de Borgia Conti.

Chaise Longue de Studio Bañon, veladores de Rue Vintage 74 y Lámpara de Aromas. La estantería está hecha a medida en pino natural.

Sofá de Blasco y banco de ratán en Mestizo Store.

La fotografía de gran formato es de Aurélien Villette y se adquirió en Yellow Korner. El mueble cubre radiador de pino fue realizado a medida. Butacas de El Rastro madrileño, restauradas y tapizadas con tela de Dolz Colección Internacional.

La mesa es un diseño de la interiorista. Bancos de Asitrade y Rue Vintage 74. Lámparas de Aroma y macetero de Mestizo.

El mobiliario de cocina procede de Gunni & Trentino.

Tumbonas de ratán de Rue Vintage 74 y apliques de El Rastro.

El diseño de la cama fue hecho a medida para situar tras él la zona de vestidor con puertas correderas a ambos lados. Colcha de lino y banco a pie de cama de Rue Vintage 74, la alfombra y el cojín blanco y negro, de Maison du Monde

Elementos del baño, también de Gunni & Trentino.

La mampara es de aluminio lacado en negro. Junto a la ducha un espejo de herencia. Lámparas de Asitrade.

Conjunto de mesa y sillas francesas de Rue Vintage 74.

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor / Belén Ferrándiz

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Casa inspirada en la Provenza

Encontrar una casa en ruinas y cuando digo en ruinas es literal, pero saber captar todo su potencial, no es algo que todo el mundo sepa hacer. Si además tienes que tomar una decisión de compra, se hace más difícil. A los propietarios de lo que era esta granja de 1750, les bastó con ver su pequeño jardín delantero y su encanto sin importarles que ni siquiera en la planta baja hubiera suelo, ya que ese espacio eran los antiguos dominios de los animales. Se lanzaron a la compra sin pensar.

Su sueño era tener una casa en la Provenza pero ya sabemos que ciertos lugares son inaccesibles para muchos, así que recrearon su deseo en el Ampurdàn (tampoco eligieron mal sitio, ¿verdad?) Una vez rehabilitada, la vivienda quedó distribuida en tres plantas, una primera con el comedor y la cocina, una segunda que alberga el salón y el dormitorio principal y por último la tercera, donde se sitúan los dormitorios infantiles.

De la casa original sólo se pudo salvar la vitrina de comedor, aunque tuvo que ser restaurada y “tuneada” para situarla en su lugar actual. Se cortó y cambió el color, está como nueva aunque parece que lleve ahí toda la vida (aunque pensándolo bien, es tal cuál).

La cocina es mi parte favorita, es un diseño de Dissart Cuines. Moderna pero a la vez con esa calidez que le otorga la madera. Sin demasiados elementos, ya que las gavetas inferiores son suficientemente grandes para el almacenaje. La encimera es de Neolith en gris antracita, que contrasta perfectamente con la madera y las bonitas ventanas en color verde.

En el dormitorio principal se siguen apreciando los detalles arquitectónicos del pasado, como el techo en bovedilla típicamente catalán y el suelo de toba artesana, que se puso por toda la casa para mantener esa esencia. Es un espacio muy amplio ya que se juntaron el comedor original con el dormitorio y de ahí se sacó este dormitorio principal, con vestidor, zona de lectura y baño. Toda la ropa de cama es de La Maison y de Zara Home. Los armarios se hicieron a medida pero sin llevarlos hasta el techo, es un truco para engañar al ojo y realzar la altura de los techos visualmente.

Precioso el espacio al fondo del dormitorio desde donde descansar, leer y contemplar las vistas a través de sus ventanales con forma semicircular y carpintería nuevamente en color verde. Desde ahí también tiene salida a la terraza. En inicio iba a ser un despacho, pero ¿quién quiere trabajar en un lugar así cuando puedes darte a la vida contemplativa, no?

Imágenes: Pepa Oromí para El Mueble

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Un piso centenario en Barcelona

Lo que para muchos podría ser un inconveniente a la hora de decorar, para mí ha sido amor a primera vista. La arquitectura circular de esta vivienda centenaria, es justamente lo que le da esa enorme personalidad.

Creedme si os digo que ayer estuve varias horas buscando una bonita casa para publicar y cada vez se me hace más difícil, no es que yo sea muy sibarita pero ya no me conformo con cualquier cosa. Intento encontrar algo que esté a la altura de las semanas anteriores o si puede ser mejor y sinceramente me vuelvo loca.

Sólo ha sido casualidad que después de mucho buscar he caído en esta casa para descubrir que los artífices del proyecto de rehabilitación y diseño interior han sido The Room Studio, así que era una apuesta segura. El piso tiene unos 230 metros cuadrados y está situado en Barcelona. Al ser un edificio de principios del siglo XX, hubo que hacer una redistribución de espacios, abrirlos y conectarlos entre sí para que fluyeran entre ellos y entrara la luz.

En la primera imagen ya encontramos una joya, la terraza, que aún no siendo muy grande deja el suficiente espacio para una zona de relax que invita a contemplar los edificios de una Barcelona modernista. Los muebles, que parecen de bambú pero son de madera, son de Tine K Home.

Otro espacio para tomar nota es la cocina, donde la familia hace mucha vida. La combinación de los techos originales de bovedillas con el hidráulico antiguo, hacen un tándem muy especial. El mobiliario de cocina es de Leicht y los taburetes de Expormin, todo muy sencillo. La nota de color la ponen las lámparas de corte industrial de Toscot.

De la cocina pasamos al comedor, es ahí donde mejor se refleja la arquitectura circular. Para ir acorde a ella, se ha vestido con una mesa redonda y varias sillas, todo de B&B Italia, acompañada de la conocida lámpara Taraxacum de 120 focos circulares también, de Achille Castiglioni para Flos. Y contiguo al comedor, una sala polivalente que sirve tanto de despacho, como sala para el relax, y donde igualmente las curvas siguen estando reflejadas en las piezas escogidas, mi favorita es el sofá Face to Face, de Tacchini,

Por último el gran dormitorio está dividido visualmente en dos partes gracias al gran arco original de la casa, bajo él se ha creado una zona de relax donde ver la televisión y al otro lado, la zona de descanso. Una gran cama, vestida en grises y mostaza, contrasta a la perfección con el papel pintado y el panel gris que hace las veces de cabecero. Junto al dormitorio encontramos el baño principal, sobrio y sencillo. Mismo gris para los armarios suspendidos, griferías en blanco de la firma Tres y discretos azulejos también en blanco de Equipe. La nota cálida la aportan el espejo y el banco de madera y el cesto de fibras.

Y vosotros ¿Os atreveríais con espacios circulares u os sentís más cómodos para decorar habitaciones cuadradas o alargadas? Os escucho…

Imágenes: Elle Decor / Mauricio Fuertes

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Una moderna granja en blanco, negro y madera.

Esta casa la tengo guardada en borradores desde hace un año, nunca veía el momento de publicarla porque como comprobaréis el post será un poco largo. Puedo haberla visto unas veinte veces y nunca me canso de ella.

El binomio blanco y negro es el protagonista y sólo las carpinterías de madera, hacen de contrapunto para dar calidez al conjunto. Bueno, podríamos añadir alguna pincelada de verde en la vegetación, pero hasta ahí llegan las licencias de color.

Perdonaréis también la avalancha de fotos, pero la casa no es precisamente pequeña y hay tantos detalles que ver, que merece la pena pararse en cada rincón y observar los material, las texturas, cada complemento,… porque justo en estos espacios donde parece todo lo mismo, es donde hay que prestar más atención a los detalles, porque es ahí donde radica la grandeza de los espacios.

Se trata de una granja de nueva construcción ejecutada por Timber Trails Development Company y diseñada por Julie Howard. La entrada ya es toda una declaración de intenciones, preludio de lo que encontraremos en el resto de la vivienda. Tanto la puerta de la entrada como las de paso, y muchos elementos de la casa, están pintados con el color “Wrought Iron” de Benjamin Moore, contrarrestando el color con un bonito papel pintado con motivos geométricos de la firma Thibaut.

De ahí se accede a un despacho diseñado por la interiorista. Son armarios de cocina sobre los que se instala una original librería de roble, donde los estantes quedan ocultos hacia el interior por lo que la visión de los mismos es mucho más ordenada, a pesar de ello, éstos se han rellenado con cajas negras manteniendo la estética mucho más limpia. El papel pintado es de la misma firma que el de la entrada.

Y pasamos al comedor, donde destaco un par de cosas. Por un lado el techo pintado del mismo tono que las puertas, hay varios motivos por el que en este caso, no se empequeñece el espacio. Primero gracias a las molduras de la pared, que visualmente la estilizan, segundo por la altura de los techos y tercero, por la gran cantidad de luz natural que recibe el comedor. Hay otra cosa que me encanta, y es que en lugar de poner sillas alrededor de la mesa, en las cabeceras se han dispuesto dos sillones orejeros (apuesto a que una sobremesa en ese comedor puede ser infinita, sobre todo si ocupas esas dos butacas). Y lo tercero, los dos árboles que flanquean la mesa dando el toque verde, me parecen ya la guinda del pastel.

Entre comedor y cocina, en una zona de paso, nos encontramos con un mueble realizado a medida tipo buffet. Es un concepto parecido al del despacho, pero esta vez está pintado íntegramente con el color oscuro predominante en la casa, excepto las baldas y la encimera que son de madera. La trasera está cubierta por un espejo donde se refleja casi toda la planta baja de la casa.

La cocina se creó clásica pero funcional, con una gran isla central que invita a reunirse. La zona de trabajo, se protegió con cerámica de mármol de Carrara que le da ese punto de tradición con el toque rústico a la vez. Además de armarios altos, se pusieron algunas zonas de baldas voladas para crear más dinamismo y personalidad. En la cocina también podemos ver un espacio destinado a desayunos o comedor informal junto a la ventana,

El cuarto de estar, recuerda mucho al comedor formal, la simetría, los árboles a ambos lados de la estancia, el predomino del blanco con el toque del verde, diría que es casi una réplica. Tanto el sofá como el sillón de lectura son de Ikea.

He sentido cierta envidia al ver el cuarto de lavado. No por el hecho de tenerlo, que yo también tengo uno y bien grande, sino por ser como es. Quizás será que le tengo manía a la acción de lavar y planchar, y por tanto es una habitación a la que no le he dado importancia a la hora de decorar, e igual se me haría más amena la tarea si me rodeara de cosas bonitas (¿o quizás no? :-)) En cualquier caso, de esta zona de lavado quiero destacar el suelo, se llama Ikat Tile de Annie Selke para Tile Shop.

De los baños y del dormitorio principal, poco que decir. Excepto por esa bañera exenta del baño en suite, no le haría ascos la verdad, pero en general me han gustado más otras zonas de la casa. Creo que el baño que más me ha llamado la atención es el aseo de cortesía, ¿qué me gustarán a mí unos buenos paneles pintados? ¿Y quién dijo que un espacio pequeño no podía pintarse de negro?, ahí tenéis la prueba, con luz natural todo es posible.

Y para terminar con este largo tour, llegamos a esa zona que ojalá existiera en las casa españolas y tan típica de las americanas, el “mudroom”, donde colgar los abrigos al llegar a casa, dejar mochilas, descalzarse,… en definitiva, el sitio de los trastos que te permite que el resto de la casa se vea despejada.

Y hasta aquí la casa, o mejor dicho la granja, de hoy ¿qué os ha parecido? A mí, aunque me sobran espacios y algunas piezas deco no me van (como muchas de las lámparas, que las cambiaría por otras sin dudarlo), me resulta un remanso de paz. Espero que lo disfrutéis, aunque sea por fascículos porque menudo post más largo, sorry :-)

Imágenes: Beautiful Homes

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Ático en Chamberí

Por ático en Chamberí seguramente os venga a la cabeza un piso en una buena zona de Madrid, pero de ninguna manera imaginaréis algo tan especial.

Así de primeras, ¿Seríais capaces de asociarlo a una casa con ducha exterior y otra interior con vistas a la sierra? ¿O a dormir bajo una cúpula? ¿Y a bañaros en una piscina, o más bien alberca diría yo por su tamaño, de agua caliente? ¿Y a hacer escalada por una temeraria escalera no apta para unas prisas? Sin duda resumir esta casa como un ático en Chamberí es quedarse corto, cuando veáis las imágenes lo entenderéis.

El proyecto de rehabilitación de esta vivienda de los años 50, fue ejecutado por la arquitecta e interiorista Idoia Otegui. Se buscó respetar el carácter antiguo del edifico, así como ciertos elementos estéticos que ya estaban en él, como las molduras, el suelo hidráulico original, las carpinterías,… pero a su vez había que dotarle de espacios contemporáneos adaptados a las necesidades de su cliente (la práctica del yoga, la cocina, la pintura, el trabajo y su pasión por invitar a sus amigos).

En la planta baja se distribuyen las zonas comunes. Un espacio abierto que alberga el salón comedor y la cocina junto a la sala de estar. Como veis los colores no son un problema, los hidráulicos originales del suelo tienen su réplica en los textiles del sofá,  butacas, mesitas de centro o la otomana de la habitación contigua, destinada tanto a despacho como a cuarto de invitados, que tiene puerta corredera para poder cerrar a demanda. Allí todavía es más evidente el juego de color, con una mezcla muy potente de papel pintado tanto paredes como techo.

Subiendo por las esculturales escaleras del salón, en un nivel superior, está el dormitorio principal bajo la cúpula de la que os hablaba. Y junto al dormitorio, se encuentra el baño principal, elegantísimo en tonos verdes y negros, que además cuenta con luz natural. Del dormitorio se sube a la terraza, por una escalera temeraria :-), pero el esfuerzo merece la pena. Puedes hacer un poco de Yoga y luego darte una buena ducha bien en el baño o en la terraza, a tu elección, para luego preparar una estupenda barbacoa y si hace calor, darte un baño en la piscina con una cervecita fresca mientras disfrutas de las vistas de Madrid, no se me ocurre mejor plan.

No hay que irse muy lejos si encuentras casas tan originales y tan bien resueltas que dan para un montón de actividades. Yo de esta me quedo con la terraza, no tengo ni la mínima duda. ¿Y vosotros?

Imágenes: Idoia Otegi Arquitectura / Elle Decor

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Villa Mandra, Mykonos

Debido al sentimiento de hastío general que se ha instalado entre muchos de nosotros por las circunstancias que estamos viviendo, he leído y visto en redes que una buena estrategia para no sentirnos frustrados constantemente es no tener unas expectativas demasiado altas. Queremos controlarlo todo, saber el porqué de las cosas, que aquello que nos venga impuesto tenga un razonamiento lógico, etc., pero sencillamente, ahora no podemos tener la certeza de nada, caminamos sobre una especie de cuerda floja donde es imposible saber dónde agarrarse.

Así que como dicen que controle mis expectativas para no sufrir ansiedad, eso es lo que hago en la vida real. Pero aquí en el blog puedo soñar a lo grande y decido traeros una casa de Mykonos que probablemente se escape a cualquiera de nosotros, pero al menos nos alegrará las retinas durante los minutos que estemos leyendo este post.

Se trata de Villa Mandra, y como os he contado, se encuentra en la isla griega de Mykonos. Realizada por el estudio de arquitectura K-Studio para una familia de seis miembros como vivienda vacacional. La casa fue construida con la filosofía del movimiento “slow“, está hecha para el disfrute y relajación de cada miembro de la familia. Se construyó con elementos y técnicas tradicionales de la zona, como los muros de piedra artesanal que se combinan con paredes encaladas en blanco, creando bonitos volúmenes. Las pérgolas de madera y caña, hacen de unión y entran a formar parte del juego de materiales.

Su interior es sencillo y contemporáneo y al igual que el exterior, invita a la calma. La gama de colores sigue un mismo patrón, los tonos terrosos, grises, algún toque negro y algo de vegetación, eso es todo lo que veremos (un calco de los colores del porche, ni más ni menos). Pero las piezas están tan bien elegidas, que quién necesita más. Muchos de los elementos que conforman esta casa, tienen nombre propio, tan conocidos como la cocina Boffi K14, o el maravilloso sofá de Piero Lissoni para Living Divani, las butacas Spanish Chair por Fredericia, la silla CH22 Lounge Chair de Hans J. Wegner, etc., así que no es de extrañar que el resultado sea el que es. Un hogar contemporáneo y funcional, pero sobre todo donde se respira paz.

Sin duda el exterior tiene mucho que decir. Espectacular la zona de salón comedor, protegido bajo una pérgola y desde donde avistar, gracias a la inclinación del terreno, toda la vegetación que rodea a la finca y al fondo el mar. ¿Se le puede pedir más a una casa vacacional? No, perdón, ¿se le puede pedir más a una casa en general?

¿Qué, os gusta la “pequeña” villa? ¿Me he pasado soñando? ¿He superado vuestras expectativas y os he generado ansiedad? Espero que esto último no haya ocurrido, que aquí venimos a soñar :-)

Imágenes: Est Magazine y K-Studio

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BBW House

Viendo la última foto del post nadie diría que se trata de la misma casa que la de la primera imagen, pero sí es la misma. La inclinación del terreno permitió que a la fachada original victoriana se le adosara una construcción en su parte trasera a modo de ampliación y de aspecto más contemporáneo, de tal manera que permitiera crecer y darle más espacio a la familia propietaria de la vivienda. Esta remodelación fue fruto de la colaboración entre la empresa de arquitectura Tecture y la constructora Built by Wilson.

Tanto en el exterior como en el interior hay un continuo juego de materiales que acentúan los volúmenes y delimitan espacios, a esto contribuyen también los niveles. En la primera planta tenemos como protagonista una gran cocina abierta con un comedor bañado de luz natural, gracias a las claraboyas del techo. En la misma planta se sitúa también una bonita sala de estar. A esta planta se accede a través de típico “mud room” muy bien aprovechado ya que además de armarios, zona de asientos y almacenaje, en el pasillo que lleva al salón se ha añadido una pequeña zona de trabajo consistente tan solo en una gruesa balda de madera y una silla. De esta manera además de darle utilidad a ese hueco, que de otra manera estaría perdido, se crea un efecto de continuidad visual desde la entrada hasta el final del salón donde termina la librería, sin dejar espacios muertos de por medio.

En el segundo piso encontramos tres dormitorios y una sala de juegos adicional, pensada para ser convertida en zona de estar cuando los niños crezcan. El baño y el dormitorio principal están concebidos como zona de relax para los padres, sobre todo el baño donde los tonos se limitan a los grises y blancos y la ducha vuelve a inundarse de luz gracias de nuevo a una gran claraboya.

La gran caída del terreno por su parte trasera, permitió la construcción de una piscina enterrada, un comedor al aire libre y un gimnasio separado de la casa, respetando eso sí, el carácter y el encanto original de la vivienda.

No sé si habréis adivinado qué es lo que más me ha llamado la atención, además de lo evidente (que es una “señora casa”), me ha encantado su personalidad, gracias a las obras de arte así como ciertos elementos de diseño que no pasan desapercibidos. ¿Os habéis fijado en el efecto de la lámpara Aim Pendant de Flos del comedor? Las luminarias lucen perfectas gracias a la gran altura del techo, es más, estoy acostumbrada a verlas en negro y me ha sorprendido su efecto en blanco, creo que me gustan más.

Os dejo con esta maravillosa casa y os invito a que hagáis una pausa en cada una de sus imágenes porque hay muchos detalles por descubrir. Prestad atención a los revestimientos de mármol, a la mezcla de carpinterías de madera en tonos naturales y blancos, a cómo el arte abstracto y lleno de color rompe el diseño minimalista, e incluso diré que aunque no soy fan del terrazo, ni siquiera me molesta en esta casa, diría que incluso le queda bien :-) Si tenéis curiosidad de dónde don ciertas piezas tenéis toda la info aquí.

Imágenes vía: Est Living

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Cortney Bishop

Si tuviera que elegir una paleta de colores en decoración de la que estoy convencida cien por cien que siempre funciona y además jamás me cansaría, diría que esta casa la representa a la perfección. Sobre un fondo predominantemente blanco, el negro y la madera natural son el combo perfecto, y si además en ocasiones van salpicadas de pequeños toques dorados, obtienes una casa discreta, elegante y atemporal. Os traigo un precioso ejemplo, ya me diréis si os convence o no esta paleta de color.

El arquitecto Mark Maresca y la conocida diseñadora de interiores Cortney Bishop, aunaron sus esfuerzos para diseñar esta bonita vivienda como segunda residencia para una familia de Nueva York en Carolina del Sur. Con una estructura predominantemente contemporánea, se han introducido piezas clásicas, otras artesanales, multitud de diferentes texturas… para que a pesar de la uniformidad en los colores, todos los espacios transmitan sensaciones.

En la cocina, por ejemplo, para romper con la sobriedad del negro predominante, la isla se ha puesto en madera natural, consiguiendo así mayor calidez, y se le han acoplado unos tiradores dorados que le aportan elegancia. A su vez, el suelo hidráulico le da dinamismo y le quita rigidez al espacio. Me parece maravillosa.

Enamorada me he quedado de los baños también, la combinación del mármol con la bañera exenta negra y el mueble de madera natural con patas doradas es brutal. Pero el baño que más me gusta es el aseo con el lavamanos suspendido en blanco y negro, me ha robado el corazón, hasta que he visto el precio que os diré que he respirado porque por 2.000$ no tengo nada que hacer, podéis verlo aquí (el del otro baño es de la misma firma, ni me he parado a mirar lo que cuesta, para qué :-)).

El dormitorio infantil está muy bien resuelto también, seis camas en un mismo espacio, con zona suficiente de almacenaje y otra de juegos al fondo del dormitorio. En un principio he pensado que con una casa tan grande para qué meter a tantos niños en una misma habitación, pero luego he caído que es una casa de vacaciones, así que ¿quién no disfruta durmiendo en plan campamento con primos, amigos, etc? Está muy bien pensado y lo digo por experiencia, en mi casa del pueblo siempre tengo niñas o sobrinas durmiendo con mis hijas y en más de una ocasión me he planteado cambiar las camas convencionales y hacer un dormitorio búnquer con tal de no tener que andar sacando camas de debajo de las camas (ya me entendéis…)

No me enrollo más y os dejo que disfrutéis con la casa, que es grande y hoy hay muchas fotos. Ya me diréis si además de bonita, que lo es, no os parece acertada esta paleta de colores.Y si sois de los que necesitáis algo más de “energy” en vuestras vidas, al ser todo tan neutro, siempre podréis meter pinceladas de algún tono para alegraros un poco la vista. Para mí es perfecto tal y como está.

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Una galería inundada de luz…

Tengo un nudo en el estómago y me cuesta más que nunca el fluir de mis palabras. Mis dedos no responden y a duras penas saco fuerzas para apretar las teclas del ordenador. Mis queridos lectores, no me apetece un ápice seguir con mis rutinas, por mucho que los psicólogos se empeñen en decir que eso es justo lo que debemos hacer, pero mi cabeza va a mil por hora dándole vueltas a lo que está pasando ahí fuera y me deja paralizada.

Admiro a toda esa gente que es capaz de ver siempre las cosas en positivo, de reírse ante las adversidades, de pensar que todo saldrá bien (que también lo creo, pero sin dejar de pensar en el sufrimiento que vamos dejando en el camino). Ojalá yo fuera como ellos. Dicen que soy muy empática, quizás eso es lo que me lleve a echarme no sólo mis problemas a la espalda, sino también los ajenos y por ende a sufrir el doble, no lo sé, espero de corazón que esta situación termine lo antes posible. Perdonad por el desahogo…

Precisamente por eso busqué una casa que transmitiera positividad y alegría, quería color, necesitaba luz y lo encontré en esta maravillosa vivienda del barrio de Gracia en Barcelona. Se trata de un edificio de 1900 y la reforma fue realizada por Desirée García Paredes del Estudio Sirëe. Los propietarios, dos italianos residentes en la ciudad condal, participaron activamente de ella puesto que pertenecen al mundo del diseño, ella es diseñadora de moda y él diseñador gráfico. Sus gustos están muy plasmados en la decoración, una mezcla entre lo vintage, lo contemporáneo y lo escandinavo, con mucho color (el toque de él) y muchas plantas (la pasión de ella).

Se hizo una nueva distribución pero se conservaron todos los elementos antiguos que hacen que esta casa rezume personalidad, como las paredes originales de ladrillo, los suelos de baldosa hexagonal,… así mismo y aprovechando que los sistemas de electricidad y climatización no se podían ocultar, se dejaron al descubierto creando así un divertido contraste entre lo antiguo y lo moderno y potenciando aún más los elementos históricos de la casa.

Ni qué decir tiene cuál es el espacio del que me he enamorado. Vale que esta vivienda no tiene una zona al aire libre tan anhelada estos días, como os hablaba la semana pasada, pero teniendo esa galería inundada de luz ¿quién lo necesita? Sinceramente un espacio así lleno de plantas en plena ciudad, es como un paraíso ¿no os parece?

Debajo de las imágenes tenéis el link al artículo completo por si queréis conocer más sobre este proyecto o saber de dónde son las piezas que decoran la vivienda. Como os he dicho las palabras no me fluyen como quisiera estos días, así que lo bueno si breve, dos veces bueno… Espero de corazón que estéis todos bien.

Fotografía: José Luis Hausmann Artículo: Mi Casa

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Black is Black…

Seguro que cuando os hablan de los países nórdicos y de su estilo decorativo, enseguida os viene a la mente espacios muy neutros (incluso blancos), maderas naturales sin tratar y una cierta tendencia al minimalismo. Hoy os traigo algo muy distinto y radicalmente opuesto, una preciosa casa a tan sólo 10 km al oeste de Ámsterdam, donde el negro y los las tonalidades oscuras son los protagonistas. Ya conocéis mi adoración por el negro, pero si además está combinado con unos enormes ventanales donde el factor riesgo de oscuridad ya no existe, se crea un combo perfecto. La elegancia del color sumado al plus de la luz natural.

Esta vivienda, realizada por el estudio de arquitectura Arjen Reas Architecten tiene la peculiaridad de estar construida frente a un dique. El terreno tiene cierto desnivel que se ha aprovechado para crear distintas alturas dentro de la misma y los grandes ventanales, permiten disfrutar de las vista hacia el agua, al gran jardín trasero y a lo lejos, a la capital holandesa.

La fachada está realizada en madera pintada en negro combinado con un techo de metal del mismo color, pero fuera de parecer un bunker pesado, las grandes cristaleras favorecen el tránsito de la luz y dinamizan la visión de la vivienda.

Desde la entrada principal se accede a la cocina, que consta de un gran frente de almacenaje en color blanco y una gran isla con gaveteros negros en contraste. Ni hablar de lo que tiene que ser cocinar ahí con esas vistas al exterior.

La cocina comparte el mismo nivel que el salón con chimenea, a la que se ha enfatizado pintándola de color negro. Pero el resto del espacio destaca por sus cálido sofá en cuero marrón, una cómoda antigua empleada como mueble bar y muchas obras de arte que recorren la pared a ambos lados de dicha chimenea. En un nivel más alto encontramos la zona de estar con el enorme chaise longue y de nuevo como punto focal, la pared donde está instalada la televisión, pintada de negro en su totalidad. Un buen truco cuando quieres aportar sensación de profundidad.

La parte trasera de la vivienda, donde se encuentra el salón y el comedor, se cierra con una enorme cristalera que da al gran jardín. Para salvar el desnivel se ha creado una pequeña zona de estar con dos tumbonas desde donde disfrutar las vistas. En la planta superior la familia dispone de dos dormitorios infantiles con su baño y el dormitorio principal con baño en suite. Esta habitación necesita mención aparte, porque ¿cómo es esa pared pintada en un azul intenso con el cabecero y la lámpara en tonos oscuros, que contrastan con los suelos de madera en espiga y el gran ventanal con esas vistas? No tengo palabras.

Y visto lo visto, ¿seguís pensando que en el estilo nórdico imperan siempre los tonos claros u os convence también esta versión donde la elegancia del negro es protagonista? ¿Cuál os gusta más?

Vía: Arjen Reas Architecten / Fotografía: Luc Buthker / Visto en: Contemporist

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