Estudio Bona Nit

Parece que el verano se me ha escapado entre los dedos, como cuando coges arena de la playa y la dejas caer, cae tan rápido que apenas está en tu mano unos segundos. Esa arena que tanto anhelaba y que no ha podido ser, al menos lo que tenía planeado. Pude ver el mar gracias a mis amigos que me regalaron por mi 50 cumpleaños una escapada a Suances, pero mi viaje a Portugal con mi mejor amiga no ha sido posible, las causas son dolorosas así que me las guardo por privacidad.

Aunque ahí afuera esté lloviendo y la sensación sea más otoñal que veraniega, aún nos quedan algunos días para cambiar de estación y prefiero que mi blog siga teniendo look de verano, de ahí la casa que os traigo hoy. Se sitúa en Formentera, es un proyecto de Olga Giménez, del estudio Bona Nit y la decoración es de la firma Let’s Pause.

Se trataba de un antiguo corral transformado en vivienda familiar, pero del que se ha conservado su origen y espíritu tradicional, sobre todo en cuanto a materiales. Paredes encaladas, piedra seca, las maderas, las fibras naturales,… y muchos espacios creados al aire libre para que la vivienda gire en torno a la naturaleza.

El porche te da la bienvenida con su colorido, el verde y el mostaza del marco de la puerta son protagonistas, que destacan gracias al blanco impoluto de las paredes. De dar calidez se encargan elementos como las vigas de madera del techo, los taburetes de hoja de palma o las pantallas de caña trenzadas a mano, todo de Let´s Pause. A continuación encontramos el comedor, muy informal y de estilo marcadamente mediterráneo. En madera, fibras y continuando con el esquema de resaltar las ventanas (esta vez en color azul). Patrón que volvemos a encontrar en la zona de porche y relax familiar.

Entrando en la vivienda, encontramos un recibidor sencillo pero muy impactante. Primero por esas grandes puertas azules y blancas con cuarterones de cristal, le acompaña la banqueta Ponza de Let´s Pause con elementos decorativos que proceden de Marruecos y Turquía. El tándem es perfecto. Desde la entrada pasamos al comedor, de estética mediterránea igualmente. Preside una mesa de madera con dos bancos y sobre ella la lámpara Barbaria que enfatiza más, si cabe, su aspecto rústico.

Junto al comedor, encontramos un sencillo cuarto de estar. Sobre el sofá, coloridos cojines de Bona Nit y como mesa de centro, el modelo Bajadilla realizado a mano y elaborado con madera de álamo. Se han añadido otros complementos como los taburetes, la escalera de madera natural Zahara, o una graciosa cabeza de toro de esparto para completar el conjunto.

En el dormitorio principal se mezclan piezas antiguas con actuales. Tenemos una bonita lámpara de araña que convive con sombreros de paja que adornan alegremente la pared del cabecero, al igual que coloridos textiles. En el dormitorio infantil, se aprovechó el espacio disponiendo literas en L y al otro lado de la habitación, se creó un espacio de almacenaje con un gran banco y cestas de fibras naturales que ayudan a mantener el orden.

Realmente me quedo con ganas de más en este «home tour», estoy convencida que el, o los baños, no me defraudarían, así como tampoco lo haría la cocina, pero no lo enseñan en el reportaje, así que ya puestos me los imagino a mi manera, me quedaría una casa monísima.

Recordad, aún nos quedan unos días de verano :-)

Imágenes Vía: Mi Casa Revista

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Estudio Poeira

Este es mi último post del verano, ya no doy para más. Tengo los sesos como el clima, abrasados. A un año especialmente duro, se junta este calor abrasador y un cansancio extremo que se ha apoderado de mí, siento que no soy persona, cuento los días para que lleguen las vacaciones. Estoy especialmente ilusionada con el final de éstas, no porque quiero que se acaben, pero ese final será como la guinda del pastel. Me iré unos días con mi mejor amiga a Cascáis y Lisboa, un viaje que llevamos siglos planeando hacer y nunca se daba la ocasión, nos vamos en unas circunstancias muy distintas a las que jamás hubiéramos imaginado, pero las cosas vienen como vienen y hay que coger las oportunidades al vuelo, así que allí nos vamos, mano a mano.

Precisamente la casa que os traigo hoy está en Portugal, más concretamente en la localidad de Palmela, muy cerca de Lisboa. Es un proyecto de la interiorista Mónica Penaguião, propietaria del estudio y tiendas Poeira. La construcción, de procedencia agrícola, mantuvo su esencia gracias al encalado de las paredes, a sus maderas pintadas, al blanco en paredes y techos que potencian la claridad junto con los espacios poco compartimentados y a la presencia de un único pavimento que lo unifica todo, el cemento pulido.

En el interior, sorprende cómo la interiorista consiguió mezclar un continente tan básico con firmas vanguardistas como Flos, Capellini o Marcell Wanders, con otras de almoneda, industriales, sillas recicladas de Piet Hein Eek, tejidos étnicos o productos artesanales de fibras naturales, una combinación que convive en perfecta armonía. Su tienda Poeira, que distribuye prestigiosas firmas internacionales, hace que todo ello sea posible.

La alfombra y el sofá, con terciopelo de Designers Guild, proceden de su tienda y las mesitas son el modelo Gong de Capellini. La lámpara del salón es de Flos. El divertido mueble auxiliar rojo, que sirve de apoyo al sofá, es de Fornasetti. Destacan los detalles industriales como la lámpara articulada Jieldé y el armario de hierro.

También se utiliza el arte como elemento de contraste, como la obra que reposa en el suelo, de la artista brasileña Isabelle Tuchband, en tonos fucsias y amarillo que rompe que con el blanco que impera a su alrededor. Junto al cuadro, una butaca recuperada del holandés Piet Hein Eek.

En el comedor aún se ha jugado más a los contrastes. La mesa es una creación de la interiorista, en madera lacada en negro. Le acompañan unas Wishbone de Carl Hansen y para darles servicio, un aparador de metal pintado que porta una gran lámpara verde de Marcel Wanders para la firma Capellini, el punto de calidez se lo dan dos taburetes de fibra comprados en la zona del Alentejo.

La cocina es sencilla, se conservó el viejo horno de leña y el gran fregadero de piedra que se montó sobre una estructura de hierro. Para dar un poco de apoyo a la cocina, un pequeño mueble auxiliar (también de hierro) hace las veces de mini isla con estantes.

En el dormitorio se mezclan tejidos de diseño, como la colcha de Elitis, con cojines estampados de Etro o Neisha Crosland y otros comprados en Turquía. Las mesillas nido son de Capellini.

El baño, como el resto de la casa sigue siendo de hormigón, excepto la pared de la ducha a la que se le ha puesto un decorativo azulejo amarillo de la firma Bicesse. Muy llamativo también resulta la roca natural que separa la ducha del lavabo y que se ha pintado como el resto del baño para integrarla, hace las veces de mampara.

En el exterior también encontramos un gran porche con una zona de estar. Las colchonetas de la bancada de obra llevan cojines vestidos con tejidos turcos y el kilim es una pieza antigua, le acompañan un par de sillas Tolix. Bajo la sombra de un árbol encontramos la zona de comedor, con mantelería de Poeira, vajilla de Bordallo Pinheiro, copas de Kenzo Maison y preciosas sillas del diseñador Piet Hein Eek.

No puede faltar una piscina y a su vera, una pérgola de madera encalada y cañizo. Bajo ella, dos tumbonas de origen indio. El hormigón llega hasta el vaso de la piscina, aunque se mezcla con algo de madera en su lateral, siguiendo así, el esquema general de toda la casa.

Está claro que mi amiga Ana y yo no iremos a un sitio tan espectacular, tampoco lo necesitamos, aunque os enseñaré por redes nuestras andaduras, espero que nos acompañéis. Lo tenemos todo planeado…

¡Feliz verano!

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

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Mediterráneamente hablando…

Que levante la mano quién a estas alturas de la película no está con necesidad de desconexión y vacaciones. Algunos ya estarán disfrutando pero tengo claro que no viven en Madrid :-) ¿Qué está pasando con el tráfico de esta ciudad? Si os digo que llevo una semana con una media de 4 horas al volante cada día, ¿me creéis? Os prometo que, si tenéis que coger la A1, la M40 y la A6 cada día, eso es lo que vais a encontrar, obras, coches y atascos en todas partes, ¡qué llegue agosto ya, por favor!

De ahí que siga con casas de verano que, sinceramente es lo más apetecible de ver. Esta se encuentra a las afueras de Barcelona y pertenece a la empresaria de la firma de ropa para embarazadas Paramamá, Julieta Planas. No recurrió a ningún profesional para su decoración, Instagram y Pinterest fueron su inspiración. Por otro lado, los anteriores propietarios ya habían hecho la rehabilitación de esta vivienda que data de 1870, así que dejaron un lienzo en blanco para que Julieta y su marido sólo tuvieran que dar rienda suelta a su imaginación con la deco.

Los colores predominantes son el blanco y el azul, muy asociados al estilo mediterráneo, con toques rústicos en la decoración que compensan la frialdad de los tonos e introducen la calidez mediante las maderas y las fibras naturales. Esta combinación es un acierto seguro para quienes quieran conseguir una casa que transmita esa sensación refrescante y veraniega.

El porche se ha dividido en varias zonas, estar, comedor y un espacio de cocina exterior. La enorme alfombra de fibras de la zona de estar es de Sacum, así como los bajoplatos del comedor, la vajilla de Costa Nova y las copas de Zara Home. Las bonitas butacas son del Taller de Las Indias.

En la entrada ya se aprecia lo que vendrá después, espacios abiertos y despejados, con los muebles justos (sin llegar al minimalismo) y cierto aire orgánico, natural e incluso rústico. Espacios que transmiten paz. El mueble del recibidor es de Malana’s Workshoplo acompaña una gran lámpara de techo de Ay Illuminate, en La Maison.

La madera tiene un gran protagonismo, desde el suelo (en su formato de lamas anchas de roble), pasando por la cocina e incluso los baños. Muchos de los muebles también, son piezas antiguas que se han repartido por las distintas estancias de la casa, como la mesa de comedor adquirida en Mercantic. Las sillas son de Westwing y las lámparas de Catalina House.

En el salón, la propietaria se decantó por un fresco lino blanco en los sofás, que son de Maison du Monde, acompañado de cojines en tonos azules de La Maison y otros de rayas de Sira Barcelona. Para contrastar con el blanco que predomina en la estancia, se colocó una mesa de centro de madera que le da calidez, es del Taller de Las Indias.

Y llegamos a la habitación que más me gusta: la infantil, aunque realmente no tiene nada de infantil, pero está reservada a las pequeñas de la casa. Las carpinterías y viguería original de la casa se mantuvieron y se pintaron de blanco como el resto, así mantiene su carácter arquitectónico a la vez que queda integrado en el resto de la casa. La decoración como veis es muy sencilla, dos grandes camas vestidas con fundas nórdicas de La Redoute, se complementan con dos alfombras a pie de cama, plaid y cojín sobre la silla Acapulco de Zara Home. La estantería y las cestas son de Sacum.

El dormitorio principal mantiene el mismo estilo decorativo, con funda nórdica y cuadrantes de Filocolore, los cojines son de La Maison y Sira Barcelona. A los pies de la cama, banqueta de fibras de Tine K Home y escritorio de herencia. En esta habitación también se puede apreciar los elementos modernistas en las vidrieras de las ventanas que la propietaria decidió mantener y que además, le dan carácter al dormitorio. Detalles también como las baldosas de la escalera que datan de 1870, casualmente en blanco y azul, son toques diferenciadores que elevan la vivienda de categoría y la hacen más especial.

¿Qué os parece la casa? ¿No os resulta apetecible para el verano?…

Fotografía: Stella Rotger para El Mueble / Estilismo: Olga Gil-Vernet

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En el centro de París…

Seguro que conocéis a pocas personas que no hayan ido a París, yo soy una de ellas y tiene delito porque mi cuñado vivió allí seis años, así que oportunidades e invitaciones no me faltaron. Obviamente está en mi «wish list» de viajes pero como mi marido sí que ha estado, creo que no lo tiene ni mucho menos como prioridad.

Esta que os traigo hoy, es una casa de 110 metros cuadrados en pleno centro de la ciudad. Un piso de aires señoriales con sus molduras, sus altos techos y grandes ventanales, al que junto a la elegancia que lleva intrínseca gracias a su arquitectura, se le ha sabido sacar el máximo partido a través de la decoración y no ha perdido un ápice de su esencia sofisticada y de su aire Mid-century.  La reforma fue realizada por la interiorista Charlotte Féquet.

En el salón, en lugar de una estantería tradicional o mueble para el televisor, se optó por construir una estructura de barrotes de latón que sujetan estantes de mármol y en el centro, se colocó un armario de ratán que oculta el aparto de televisión. Las formas curvas, muy de tendencia en decoración, se repiten allá donde miremos. La lámpara de comedor en forma de pétalos, el espejo ovalado sobre el aparador, e incluso las puertas con perfilería dorada de inspiración art decó.

En la cocina continuamos con ese aire retro y bohemio que se respira en la casa, el blanco y el verde son los protagonistas, empezando por un suelo hidráulico que comienza a la entrada y que llega hasta un pequeño office muy particular, que incluye un banco en el que está integrada la propia mesa (no ocupa apenas espacio, ya que el banco va adosado a la pared y la mesa no lleva pata, además de ser redonda). Bajo el banco, también se han incorporado dos grandes gavetas para almacenamiento. Por último, los azulejos de estilo metro, también enfatizan el estilo retro del resto de la casa.

Llegamos al dormitorio donde muchos de los materiales se repiten, aunque aquí de manera más pausada, el blanco es el protagonista. Para combinarlo, los elementos en latón están presentes pero se combinan con madera (en el cabecero) y las puertas siguen teniendo el aire art decó que veíamos antes. Por tanto, hay una continuidad pero los tonos son más neutros.

En el baño volvemos a encontrar hidráulicos en el suelo y le acompañan muebles de diseño Mid-Centrury. Este en particular me recuerda bastante a los que hace Enola a medida.

Para el dormitorio infantil se metió algo más de color, también papel pintado, pero sigue la línea de lo bohemio y parisino, no rompe con el resto de la casa. Se eligieron como colores el rosa y el blanco y se combinaron con mobiliario de ratán, como la cama, a la que también se le puso un dosel, queda muy romántico. El otro lado de la habitación aún me gusta más, entre todos los armarios se dejó un espacio habilitado como escritorio y para darle profundidad, se le puso un papel pintado floral. Me encanta la idea porque, aunque ahora la habitación se vea algo infantil, quizás por la elección del color, basta con cambiar éste para que en el futuro tenga la misma funcionalidad y se pueda adaptar a una habitación de adolescente, además de ser lo suficientemente grande.

Esta habitación también tiene baño propio, cómo no, de estilo retro también, los suelos, el espejo, el mueble y los azulejos de metro, le delatan.

¿Qué os ha parecido este piso parisino? Yo es que tengo debilidad por este tipo de muebles y decoración, siempre que veo Mid-Century sé que probablemente me va a gustar.

Fotografía: Laura Jacques Para Mi Casa Revista

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Segundas residencias…

Cuando hablamos de segundas residencias, en las que pasamos pequeñas temporadas, no está de más dar rienda suelta a nuestra imaginación y quizás atreverse a jugar con la decoración, con piezas y colores que tal vez no usarías para tu casa habitual. Es el caso de este piso en Barcelona; pertenece a una madre y una hija adolescente que encargaron su reforma al estudio Knowhaus para transformar lo que en su día era un piso antiguo y con poca luz, en uno moderno y con cierto aire industrial.

En cuanto a distribución, se aprovecharon las debilidades del piso para transformarlas en las mejoras más importante. Como en tantas viviendas antiguas, había un pasillo oscuro y un comedor aparte con poca luz. Se trasladó el nuevo comedor al salón para que resultase más luminoso y en el antiguo espacio se realizó la nueva cocina, y donde estaba ésta, el segundo baño que necesitaban. La luz se ha multiplicado gracias a las carpinterías blancas, al suelo sintético en color gris claro, a las paredes de obra vista pintadas también de blanco y al haber recuperado la altura del techo, dejando a la vista las bóvedas originales, consiguiendo mayor sensación de amplitud.

En cuanto a la decoración, el sofá de terciopelo podemos encontrarlo en Kave Home y la mesa de centro en Maison du Monde, de corte claramente industrial. La mesa de comedor fue una creación del estudio Knowhaus, realizada con Neolith® en acabado mármol veteado y al ser redonda permite una mejor circulación. Completan el conjunto unas sillas de PMP; tanto la mesa como las sillas acentúan el estilo industrial con sus patas de hierro. Sobre la pared del comedor se pusieron unas letras decorativas luminosas formando la palabra PUB, son de Letras y Decoración.

La cocina se hizo muy práctica a la vez que desenfadada, ya que tanto la madre como la hija son aficionadas a la cocina. Se colocaron vitrinas en la parte superior para dar ligereza y en otras zonas se prescindió de muebles pero se le dio un toque decorativo con pintura de pizarra y dibujos a mano alzada para darle un aire de bistró. La encimera es de Neolith® y el suelo un porcelánico de Porcelanosa que imita el mármol, continuando con los mismos materiales del salón. Dos detalles en la cocina: las lámparas de techo que el estudio fabricó con antiguas teteras y un espejo con marco envejecido sobre la encimera que refleja la luz natural.

Con el dormitorio principal no tengo gran feeling, pero es ahí donde el estilo industrial, diría que con un toque glam, se ha llevado a su máxima expresión. No soy muy amiga de los muebles de latón, me resultan fríos y ya sabéis que a mí me va más la madera. En el caso de este dormitorio en concreto, por poner «peros», teniendo un cabecero tan llamativo en sí mismo, me sobra el papel pintado. Ambas cosas juntas ya me parece demasiado y si a eso le sumas las mesillas de latón con los armarios con frontales de espejo, en lugar de calma a mí me transmite todo lo contrario. Pero ya se sabe que sobre gustos… Para los que os guste, os diré que el papel pintado es de Andrew Martin, adquirido en La Maison, la ropa de cama de Brins y el cabecero (que para mí es lo que más vale la pena) es una pieza realizada a medida, de pared a pared en terciopelo azul a juego con la ropa de cama. Las mesillas y la cómoda de latón se compraron en Londres, son de Eicholz, y tienen una finalidad,  y es que su acabado en espejo multiplica la luz del dormitorio. Pero a mí, qué queréis que os diga, no me gustan nada.

Una vez pasamos el dormitorio principal, me tengo que quitar el sombrero con el baño, sencillamente espectacular. La pared de ladrillo también se ha pintado con el mismo azul del cabecero —¡cómo queda de bonita!—, derrocha personalidad. La lámpara de araña pone el toque glamuroso y romántico al espacio, contrastando con el techo en bovedilla. El porcelánico del suelo es el mismo de la cocina y se extiende también hacia la pared sobre la bañera. Tomad nota de este fantástico DIY: al mueble del baño que es de Ikea, se le ha añadido una sola pieza realizada en Neolith® y diseñada por el estudio Knowhaus. Es una manera de abaratar el coste del mueble en su conjunto pero dando un toque de pieza exclusiva.

Encontramos un dormitorio juvenil más sosegado —vuelve el blanco—, pero esta vez con un papel que imita ladrillos pintados y que se decoró también con algunas láminas con temática de moda. Para la cama se confeccionaron grandes cojines en gris inspirados en colchones antiguos y, como complemento, se colocaron otros en color gris y rosa para vestir la cama, todo de La Maison. Completa el dormitorio un tocador, que no lo es como tal, y aquí otra buena idea para tomar nota: se compró una consola de Ikea a la que se le añadió un espejo de hierro con luces tipo camerino y se le añadió una cómoda butaca en color rosa palo a tono con los cojines y el estor.

La hija también tiene baño propio; lleva un zócalo de azulejos a media altura colocados en espiga y los del suelo son de tipo hidráulico de Azul Acocsa. El lavabo es de Corian® adquirido en Noah House. Un pequeño detalle importante a tener en cuenta: si os fijáis, en este caso el armario llega hasta el suelo, pero se le ha hecho un retranqueo en la parte baja para poder poner los pies con facilidad. Son estas pequeñas cosas las que marcan la diferencia.

Y hasta aquí este home tour de un piso que me ha encantado, salvando tres piezas que no son de mi gusto (las mesillas y la cómoda chapadas, demasiado para mí) pero tan fácil como sustituirlas por otras. Por lo demás creo que tiene muchas ideas para copiar e inspirarse. Yo ya he tomado nota de algunas.

Imágenes: KNOWHAUS para MiCasa

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Casa mallorquina con historia…

Sólo he estado una vez en Mallorca, una isla de la que guardo grandes recuerdos, quizás sea porque fui cuando terminé la universidad de viaje de fin de curso y ya se sabe cómo son esos viajes. Desde que escribo el blog, he conocido virtualmente a mucha gente que vive allí, con algunas de esas personas hablo casi a diario a través de redes, es como si hubieran estado ahí toda la vida y sin embargo, no nos hemos visto nunca. Algunos de mis amigos de siempre, también se han ido a vivir a la isla. Incluso mi «hermano americano«, el que estuvo un año en mi casa mientras mi hermana pasaba su año en Estados Unidos, ahora también vive allí. Claramente, tengo un viaje pendiente a Mallorca, aunque tenga que hacer turnos para ver a la gente.

Hoy voy a enseñaros una casa típicamente mallorquina, tan típica que lleva en pie desde 1700 y ha pasado de ser una fonda, a una bodega, para convertirse en molino de aceite y por fin, de la mano del arquitecto Durval Dias Junior, en vivienda.

La casa conservaba muchos de sus elementos antiguos, su identidad rural y piezas arquitectónicas típicamente de la zona, como la piedra de marés, el paso mediante arcos e incluso la escalera original. Otros, como las viejas vigas de madera, se restauraron para utilizarlas en las puertas interiores. Para acompañar, la decoración se eligió sobria, elegante, con una paleta de colores que va desde los blancos al negro, pasando por los neutros. El mobiliario mezcla piezas modernas con otras de corte vintage e industrial y sobre los materiales, se ha recurrido a aquellos que nos conectan con la naturaleza, con lo más básico: la madera, el hierro y la piedra. Para el suelo se ha optado por el hormigón pulido que además de unificar los espacios, permite utilizar bajo él, calefacción de suelo radiante.

Si os soy sincera hay una parte de la casa que no me gusta especialmente y es donde quizás, el arquitecto se podría haber lucido más, se trata de la cocina. Es lo que yo llamo una cocina laboratorio, demasiado fría para mí y la campana, diseñada por éste, es lo que menos me gusta. Se salvaría el salpicadero que, al llevar pequeños azulejos con motivos muy discretos, le ponen un punto de calidez (por poner algo salvable). Ah! el antiguo banco de madera asturiano, ese no cuenta, este lo elevo a la categoría de maravilla, pero está en el paso de la cocina así que no me refiero a él cuando hablo de la cocina.

El comedor es un mix de piezas bien avenidas, por un lado, una gran mesa de madera antigua traída de la India, que es la encargada de aportar calidez a la estancia, se complementa con sillas Tolix de corte industrial y para iluminar, la famosa lámpara Arco de Achille Castiglioni para Flos. Para complementar, un aparador de Ethnicraft comprado en Candela Home.

Los espacios se comunican entre sí a través de vanos. A continuación del comedor, encontramos el salón con un precioso sofá negro de Molteni que contrasta con las sillas y las mesas de centro de madera de Mestre Paco. En este espacio, el punto diferenciador lo pone la butaca roja de Marco Zanuso para Arflex, también en Mestre Paco. Imagino que la alfombra ya la habréis reconocido, es de Ikea.

En este salón, el arquitecto creó una chimenea de hormigón armado con dos repisas del mismo material a ambos lados. Para iluminar el espacio se hicieron nichos en la pared con iluminación indirecta hacia el techo, además de colocar un par de lámparas articuladas Jiedé y otra lámpara hecha a base de troncos, como lámparas de ambiente.

En el dormitorio predominan los tonos neutros de la ropa de cama de Zara Home, el punto de color lo pone el cuadro de la pintora holandesa Ria Diercks Kron y la alfombra roja a modo de Kilim. Ya por último en el baño, todo vuelve a ser blanco, con encimera de teca y un pequeño remate de teselas en la zona de aguas para proteger la pared. Los muebles se han hecho a medida para aprovechar al máximo el espacio.

El exterior se rodea de vegetación mediterránea y se puede ver perfectamente su historia sólo con contemplar la fachada donde su pasado ha quedado a la vista con unas escaleras adosadas a la pared que ahora, no conducen a ningún sitio. ¡Me encantan!

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

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Casa moderna de estilo georgiano

Esta semana dedicaba un post y varias stories a comedores que, en lugar de llevar sillas rodeando la mesa, en uno de los lados éstas se sustituían por un banco adosado a la pared. Una práctica muy útil cuando careces del espacio suficiente para circular cómodamente por detrás de las sillas. Para hacer el cálculo de lo que ocupan, hay que sumar unos 35 cm si las sillas están recogidas, o 50 cm si estamos sentados, a eso hay que añadirle un mínimo de 60 cm para circular por detrás. Si ves que el espacio no es suficientemente amplio en ambos lados, quizás un banco, sea la solución perfecta.

Me topé con esta bonita vivienda que, además de gustarme y mezclar varios estilos decorativos, curiosamente su comedor es exactamente así, por lo que decidí publicarla hoy.

Se trata de un edificio londinense rehabilitado por los arquitectos Alex Michaelis y Tim Boyd para una familia numerosa. Respetando su arquitectura tradicional de estilo georgiano del Siglo XVIII, con sus ventanas de guillotina, su porche de entrada y paredes de ladrillo rojo, los propietarios decidieron modernizarla abriendo espacios, creando más ventanales para dejar entrar la luz y modernizado los interiores. Contaron para ello también, con la ayuda de la interiorista Simone McEwan. 

Nada más entrar ya se puede apreciar el cambio. Las múltiples ventanas y el color blanco, lo inunda todo de luz en un espacio que, hasta entonces, había sido oscuro y compartimentado. El suelo se cambió, pero para mantener la esencia del pasado, se puso parqué de madera de roble antiguo del siglo XVIII, de la marca Timbertech.

Se dejaron comunicados todos los espacios a ambos lados del recibidor, sólo se separan por vidrieras, pero visualmente están conectados. A un lado podemos ver el salón,  las molduras del pasado conviven a la perfección con muebles de diseño elegidos exprofeso, como El sillón Rietveld Utrecht para Cassina o la mesa de centro Malgorzata Bany Pilotis para The New Craftsmen.

En el otro lado encontramos la cocina, el office y el comedor. La cocina es clásica y elegante, en negro y mármol Calacatta, sin muebles altos y el almacenaje recogido en la gran isla central. Es un diseño de Plain English. Al final de la cocina está el comedor bañado de luz natural. Este espacio fue una extensión de la vivienda por la parte trasera de la casa, así que disfrutan de las vistas al jardín mientras comen. Además, se le añadió un techo de vidrio para inundarlo más de luz.

Para separarlo visualmente de la cocina, se levantó un murete a media altura que sirvió como respaldo para apoyar el banco realizado por los arquitectos. Se decidió dar un estilo escandinavo al espacio, con mesa de madera maciza en tono natural y sillas tipo Wishbone. Diría que este comedor es mi parte favorita de la casa.

Aún hay más en la planta baja, una pequeña sala de estar con techo de cristal y vistas a la escultórica escalera, un práctico lavadero, una bodega y un baño.

La vivienda cuenta con cinco dormitorios. El principal para los padres, tres para cada hijo y uno extra para los invitados. En el de matrimonio, vemos cómo se sigue el patrón del piso inferior, los blancos y neutros, son la elección. Se mantiene el punto clásico gracias a las molduras y a la vez, la madera aporta el toque más desenfadado. Lo mismo se ha buscado en el baño, sencillez y elegancia a partes iguales.

Rompiendo con todo lo visto hasta ahora, llegamos al despacho de los propietarios. Azul petróleo en las paredes, mobiliario contemporáneo, librería de los años sesenta y una maravillosa mesa que tiene el privilegio de mirar hacia el jardín. Ni rastro en este espacio de cualquier elemento clásico que hayamos visto antes en la casa.

En las habitaciones infantiles apostaron por diseños a medida que fueran creciendo con los niños. Dando importancia al almacenaje necesario hoy y en el futuro.

Las sorpresas no acaban aquí. Fuera, en lo que era el antiguo garaje, los arquitectos montaron una gran sala de juegos para toda la familia. Se creó un pasillo en tonos oscuros como conexión entre la casa y este nuevo espacio, al que se le añadieron armarios a medida y por supuesto, una gran ventana con vistas al jardín. En este gran espacio de nuevo el azul oscuro es el protagonista, con un gran sofá y estantes que albergan diversas láminas y dibujos, un lugar donde los hijos de los propietarios pudieran sentirse a gusto.

De repente sorprender ver cómo los arquitectos tienden a romper con la sintonía de la vivienda metiendo estilos diferentes, de ahí que nos encontremos un baño en color amarillo de carácter retro.

Además del despacho interior de la casa, el propietario (fotógrafo profesional) dispone en el jardín, de un anexo más. Se trata de una cabaña revestida en madera a modo de estudio, donde poder aislarse cuando así lo requiere su trabajo.

Por último, bajo la pérgola del jardín encontramos un comedor familiar realizado por los conocidos paisajistas londinenses Rich Landscapes.

Y hasta aquí el home tour, si me tengo que quedar con algo sería el comedor con vistas al jardín y la entrada. Creo que esta casa es para verla más de una vez, os diré que no me gusta todo al cien por cien, o más bien que me sobran espacios, pero sí hay muchas ideas que rescataría de ella. ¿Qué opináis, os gusta?

Imágenes: Marie Claire Maison

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En clave Mid-Century…

La semana pasada falté a mi cita en el blog. Aunque intento llegar a todo, no siempre se puede y para los que no me seguís por Instagram, ya comuniqué que tenía que priorizar. Desde la semana pasada tengo nuevas rutinas a las que me tengo que adaptar, ajustar horarios y sinceramente aún ando un poco perdida, así que aunque esta semana vuelva a estar por aquí, de momento no puedo prometer la constancia que me caracteriza. Pero esto tiene fácil solución, si mi contenido te interesa lo suficiente, con suscribirte al blog sabrás que no te pierdes ninguna de mis publicaciones.

Por la última casa que puse y la que os traigo hoy, vais a ver que en cuanto vislumbro un rayo de sol y se acerca la primavera, me siento abducida por las casas con patio. Tiene guasa que viviendo en un chalet y disponiendo de uno, es el espacio que menos utilizo y el que tengo más abandonado. No estoy loca, tiene un porqué y es que cuando llega el buen tiempo nunca estamos en Madrid sino en el pueblo, donde también tenemos jardín y todo el monte del mundo para disfrutar, así que bien visto, aquí ni siquiera lo necesito.

El home tour de hoy nos lleva a una casa en Brighton, Australia. El estudio de interiorismo Chelsea Hing, intervino en la vivienda que no había sido actualizada desde los años 50, dándole una visión contemporánea con toques mid-century. El patio se encuentra en el centro de la misma, pintado de blanco como el resto de la casa. Se ha amueblado su parte central y sobre ella, se han colocado alambres de lado a lado para que con el tiempo, sirvan de soporte a las enredaderas plantadas a ambos lados que crecerán creando un espacio de sombra natural sobre la zona de estar.

En el interior se simplificó la decoración al máximo, para que los espacios fluyeran, no por ello la estética deja de sorprender. Pocos elementos, muy bien escogidos. El sofá se acompaña de unas cajas recicladas que hacen las veces de mesa de centro y se pueden colocar y utilizar a demanda, lo enmarca una gran alfombra oscura que define el espacio. Detrás se ha creado una zona de lectura con un diván de diseño color rosa junto a una estantería y piezas de arte. Un rincón que, con muy poco, no sólo transmite sino que además es funcional.

Tanto en el comedor como en la cocina, la madera son los protagonistas. En el primer caso, se ha optado por un banco cubierto por cojines negros y una mesa circular, que es un buen recurso cuando no tenemos demasiado espacio. La cocina por otro lado, combina una gran isla en blanco, con la madera y un salpicadero con azulejos color terracota. El toque verde de las plantas, siempre le da alegría al conjunto.

El dormitorio principal es sobrio, los grises de la ropa de cama se ven amortiguados gracias a la obra de arte que se sitúa sobre el cabecero y los detalles en dorado, ponen el toque de glamur. Pero no podía ser de otra manera había que acompañar a la joya de la corona, ese baño de ensueño con azulejos negros, grandes espejos redondos y lavabos empotrados, que conforman sendos tocadores. Le acompaña en la pared opuesta, una bañera exenta ovalada y para rizar el rizo, entre los tocadores una puerta esconde un maravilloso vestidor con muebles de madera oscura, tiradores de cuero y metal y almacenaje por doquier.

No es el único baño, hay otro quizás no tan grandioso pero el sueño de cualquiera. En la misma línea combina paneles de madera, con azulejo negro, un gran mueble con almacenaje y una impresionante bañera de estilo moderno, en este caso rectangular.

Volviendo de nuevo al exterior y para poner la guinda del pastel, la vivienda también tiene piscina que se puede ver desde los grandes ventanales de los que dispone la casa de suelo a techo.

¿Habrá que irse a Australia para tener una casa así?…

Imágenes: Contemporist

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La casa de campo LS

Uno de los mejores tándems de este país se ocupó de renovar esta casa de campo. El equipo de arquitectura Ábaton fue el responsable de la rehabilitación y Batavia de su interiorismo, dos grandes de los que fácilmente saldría algo que seguro nos iba a encantar.

Se trata de una finca de 30 hectáreas privilegiadamente rodeada de encinas, que necesitó una intervención integral tanto a nivel de arquitectura, como de interiorismo e incluso paisajismo, un completo vaya. Pero cuyo resultado estáis a punto de ver y en mi opinión, no ha podido ser mejor.

Los muros de la vivienda se recuperaron al completo, tienen un grosor de 70 cm por lo que los convierte en el mejor de los aislantes, tanto en invierno como en verano. Se abrieron dos accesos desde la planta baja, que se dejó diáfana (aunque se pusieron puertas correderas para independizar a demanda), lo que permite que la luz discurra por todo el espacio, así como que haya una comunicación visual entre el salón, el comedor y la cocina. Parte del mobiliario se integra en la casa de manera escultórica, como la escalera de chapa o la librería que recorre la pared del salón y que, en ocasiones, aprovecha esos 70 cm de pared para crear vanos a modo de pequeños miradores que permiten que el paisaje se cuele en el interior de la casa.

El mobiliario, también de Batavia, es todo de diseño. Como la lámpara que reposa junto a las escaleras de Gabriel Teixidó, el cuadro de Chillida, o el sofá de la firma italiana CRD Verzelloni. Junto a él, dos butacas gemelas de Hans J. Wegner, mesa auxiliar de Jean Prouvé y lámpara de Gae Aulenti. En la cocina, sillas de Jonas Forsman y la lámpara sobre la mesa, de Poul Henningsen.

En el salón se ha creado también una zona de relax, un lugar para el disfrute y contemplación del paisaje exterior. Una sencilla alfombra de cáñamo de Batavia acoge un puf de diseño en un tono azul intenso, de Edward Van Vliet, que se puede adquirir en Moroso.

En la segunda planta, encontramos un dormitorio funcional con acceso a un despacho a través de unas escaleras. Nuevamente, se ha creado otra zona de estar junto a una ventana para contemplar las vistas. Incluso la bañera, que comparte espacio con el dormitorio, también se sitúa bajo una ventana. Parece como que en ningún momento, se quiera perder la esencia de esta vivienda, poder disfrutar de estar dentro de ella pero sin renunciar a la naturaleza que la rodea.

El dormitorio tiene los muebles hechos a media, con cabecero cuya trasera es parte del vestidor. Y un baño hecho para compartir, incluso la ducha, con plato de mármol y grifería doble. Y si os fijáis, sobre el doble seno de los lavabos no hay espejo ¿Para qué, pudiendo tener otra ventana y disfrutando de nuevo de esas maravillosas vistas?

Sencillamente, un espectáculo de casa… ¿Qué os parece?

Imágenes: Ábaton / Batavia

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Ikea total look…

Si lleváis tiempo siguiéndome sabréis que soy muy insistente con la personalización de las casas, con hacerlas tuyas, buscar objetos con carácter (lo que no tiene por qué significar que sean caros), pueden venir de un mercadillo, de un anticuario, un viaje,… son estas piezas las que harán que tu casa sea un hogar, lleven tu sello, tu alma y por tanto te sientas a gusto en cuanto entres en ella.

Entiendo porque soy la primera que me pasa, que es fácil transmitiros una manera de consumo diferente a la que solemos estar acostumbrados, las redes pueden ser bastante frustrantes y quizás aunque yo os enseñe infinitas firmas, acabamos siempre en lo conocido, básicamente porque es lo que nos podemos permitir y por qué no decirlo, también es mono. Pero hoy vengo a demostrar que hay una gran diferencia cuando intentamos copiar lo que vemos en la redes y acabamos teniendo la casa del vecino, sin gracia, sin personalidad, sin alma (más que nada porque no has aportado nada tuyo), o ves una casa cien por cien Ikea decorada por una interiorista de esta misma firma, en este caso por María Lizarraga y ahí, la cosa cambia.

Esta vivienda situada en Comillas, está íntegramente decorada con muebles de la famosa firma sueca, con muy buen gusto y con algunos pequeños cambios que ella misma ha realizado sobre alguna pieza (como pintar un ribete negro en la vitrina de la cocina para hacer un guiño al también negro, de la chimenea del salón).

Cuenta que la casa tenía forma de granero americano, 190 metros cuadrados para dar rienda suelta a su imaginación. Con una zona de porche exterior que amuebló con sofás y mesa de centro modelo Bondholmen, los clásicos pufs Alseda y alfombras de fibras Lohals. A continuación situó la zona de comedor de la misma colección que la de estar. Todo ello completado con textiles de @ikeaspain.

Apostó por una vivienda abierta al exterior, quería captar toda la luz posible. Así, el blanco fue el protagonista. En el salón coloco dos sofás enfrentados modelo Vimle, con mesa auxiliar Lubban y como mesa de centro, dos bancos Stockholm. La mecedora es la butaca Grönadal. El cuadro sobre el sofá, del artista Carlos Arriaga. La luminosidad del salón se ha conseguido gracias a una paleta de color en tonos blanco, tierras y grises, a la que la interiorista ha añadido estratégicamente puntos de interés en negro, como la chimenea, la lámpara de pie Ranarp del salón, o como mencionaba antes, los ribetes pintados por ella mima en la vitrina Hennes.

La cocina es sencilla pero con mucha capacidad de almacenaje, es el modelo Enhet con encimera Ekbacken, laminada en color fresno. En el centro, se sitúa el comedor, con sillas y alfombra de fibra que acentúan su apariencia campestre.

El dormitorio se encuentra en la parte superior de la vivienda, está abuhardillado con vigas vistas, lo que le da un aire de cabaña. Junto con el blanco predominante en toda la casa, se ha decorado en rosa empolvado (tanto la ropa de cama como la butaca Vedbo a los pies de esta), un tono romántico y que transmite calma para dormir. En la parte más baja se ha aprovechado para poner una zona de armarios, completando el almacenaje con la cómoda Hauga.

En el baño se respira limpieza y frescor. Aquí se ha salido un poco del mundo Ikea, con un bonito y original mueble realizado a medida y griferías de Roca. Las toallas y el taburete son antiguos.

Hasta aquí la vivienda, que como os decía y a pesar de ser cien por cien Ikea, tiene un encanto especial. Y no penséis por mis palabras que soy una «hater» de la firma sueca, que no es así, de lo que huyo es de las casas que son calcos unas de otras, pero como veis se puede recurrir a firmas económicas siendo original y teniendo clase. ¿Qué opináis sobre esto?

Imagenes: El Mueble

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