Tablas de cocina de madera

Me considero muy fan de las tablas de cocina de madera, aunque en mi casa brillan por su ausencia. Vaya que tengo las típicas de toda la vida como instrumento para cortar, pero yo me refiero a aquellas que son tan bonitas que exhibir alimentos en ellas, se convierte en todo un arte.

La última vez que estuvo mi compañera y blogger Carmen, de DecoraLinks en Madrid, la llevé a dos tiendas, una de ellas fue a Comportha (no sé si recordáis el post, os lo dejo aquí) y la otra, que nos pillaba de paso a Balakata sobre la que escribí hace varios años, conocida por sus maravillosos kimonos, entre otras cosas. En ella descubrimos de repente en una esquina, una sección de tablas de cortar (tipo la de la primera imagen), todas ellas artesanales, la mayoría XXL (tanto en tamaño como en precio, ja, ja), y claro ahí quedó nuestro deseo. Yo tenía el coche aparcado muy cerca, así que el tamaño no era gran problema, pero a ver cómo se las iba a arreglar Carmen para meter semejante tabla en el tren (lo mismo le hacían pagar un billete extra). Del precio ni hablamos, claro.

Lo dicho, ahora que el buen tiempo nos va dejando y que las reuniones empezarán a ser en el interior ¿por qué no llevar un poco de esa inspiración veraniega a nuestras mesas y vestirlas de manera informal con tablas de cortar a modo de bandejas? ¿Sabéis quién es especialista en ello? pues otra de mis compis deco, Paula, de Loft&Table, si queréis ver recetas ricas y realizar preciosas composiciones en vuestras mesas, os aconsejo seguirla, es pura inspiración (además de ser muy maja, por qué no decirlo).

Bajo estas líneas os muestro ejemplos de tablas de diferentes formatos, mis preferidas son las redondas de gran tamaño, pero lo cierto es que depende de para qué queramos utilizarlas, nos convendrán más unas u otras. Como veréis, incluso sin comida, simplemente apoyadas en la pared o colgadas, tienen la capacidad de decorar por sí solas. ¡Ah! y aunque yo me incline por las de madera, las hay de muchos materiales, es más, si queréis hacer composiciones decorativas podéis probar a combinar este material con otros como el mármol, el cuero o incluso la pintura, quedan muy bien también.

Al final del post por si os habéis enamorado de alguna de estas piezas, podéis pinchar en el número de la imagen y os llevará directamente al enlace donde podéis adquirir el producto.

Si te gustan puedes comprarlas en: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15

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Viste tus suelos por menos de 100€

El otoño está a la vuelta de la esquina ¿Dónde ha ido a parar el verano? ¿Por qué lo bueno pasa tan rápido? El caso que el reloj sigue adelante y en el calendario los días van pasando, tarde o temprano llegará el frío, lo que tanto odio.

Este fin de semana en el pueblo, hablaba con una amiga sobre alfombras. En realidad la conversación venía a colación de un post que escribí hace un par de semanas, a mi propuesta de intentar hacer una tarea cada día, por pequeña que sea (de momento lo voy cumpliendo). Mi amiga me dijo que estaba intentando seguir mi plan, aunque de partida iba mal ya que había dejado tareas sin hacer que supuestamente se realizan antes de las vacaciones de verano. Una de ellas era precisamente llevar las alfombras a la tintorería, las había dejado enrolladas con tal fin, pero allí se quedaron en el olvido. He de decir que yo con este tema soy igual, sólo la alfombra de mi salón mide 3*3 metros, así que levantarla es tarea de titanes, ha pasado por la tintorería menos de lo que me gustaría.

De ahí que se me ocurriera el tema de las alfombras. No es mi primer post sobre este artículo en concreto, pero en este caso y ya que estamos en la cuesta de septiembre (que para mí es peor que la de enero), os he traído ocho propuestas de alfombras con las tres “B’s” (bueno, bonito, barato). Bajo cada imagen encontraréis una breve descripción, dónde se pueden adquirir y su precio exacto (todas por debajo de 100€, un chollo, vamos).

Por cierto, la imagen que he seleccionado como portada es de Alfombras KP, no tienen estos precios (aunque tampoco son caras), pero es que soy muy fan de esta firma. La alfombra de mi salón tiene 15 años y está como el primer día.

Esta alfombra de algodón con estampado geométrico en gris se puede encontrar en La Redoute por tan sólo 64,99€. Por su color y diseño encaja bien en cualquier ambiente, incluso en un dormitorio infantil.

De estética más clásica, en azul con efecto degradado. Es una alfombra de la que particularmente no me cansaría (claro que el color, es mí color). Es de Zara Home y cuesta 99,99€, en el límite de precio :-)

De la nueva colección de Kenay Home. Siempre hay un hueco para las alfombras, por pequeñas que sean, sacar un pie de la cama y apoyar sobre blando y calentito, no tiene precio. Se me ocurre que este modelo también es perfecto para la entrada de casa (si el espacio es reducido) o un pequeño hall, todo es cuestión de imaginación.

Esta alfombra mint, blanca y gris, cuesta sólo 29,90€.

Inspirada en los jerséis de ochos de lana, es lavable, como todas las alfombras de Lorena Canals. Cuesta 95€ y la tienen en varios colores (rosa, azul, verde, vainilla y gris perla).

Todo un clásico de Ikea, peludita y mullida, encaja tanto en el suelo como sobre sofás o camas a modo de decoración. Su precio, 10€, otra ganga.

No muy partidaria de poner alfombras en la cocina, pero de hacerlo me decantaría por algo así. Esta imita a la baldosa hidráulica y es vinílica por lo que se limpia tranquilamente con la fregona. Se puede encontrar en El Corte Inglés por 21,95€.

No podía faltar esta alfombra que ahora es tendencia total. Redonda, de yute y NO sólo reservada a casas de playa o para el verano, las fibras visten durante todo el año. Ya conocéis mi pasión por los materiales naturales. La de la imagen es de Kave Home y se puede adquirir por 66,60€.

Los motivos vegetales están por todas partes, incluso en el suelo. Esta alfombra también es vinílica, de la tienda SuperStudio y tan sólo cuesta 32,79€ ¿Te animas a poner color a tus pies?

Imagen portada: KP Deco

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Con vistas a San Francisco

Qué grandes recuerdos me trae San Francisco. Viví un año en California tras terminar el colegio, en un pequeño pueblo entre San Francisco y Sacramento. Casualmente un primo mío estaba trabajando allí así que me invitaron a pasar un fin de semana, aún lo recuerdo como si fuera ayer. Me sorprendió la ciudad ya que me pareció más europea que americana, y eso se agradece cuando una está tan lejos de su hogar. Hoy vuelvo a ella de manera virtual para enseñaros este precioso apartamento.

El edificio pertenece a los padres de uno de sus propietarios, Daniel, que lo comparte con su pareja Leo y en el piso de arriba, se aloja la hermana de este. Que el edificio perteneciera a la familia fue toda una ventaja ya que no les pusieron ninguna traba para renovar y personalizar el espacio a su gusto, un lienzo en blanco que la pareja fue rellenando con su creciente colección de muebles, así como con obras de arte.

En el apartamento encontramos una mezcla de la herencia escandinava de Daniel, frente a piezas de diseño y corte más minimalista aportados por Leo. Intentando en la medida de lo posible huir de las grandes superficies, la idea era conseguir muebles personalizados y originales, a ser posible de artesanos locales o tiendas vintage. Su secreto para conseguir este resultado fue ir muy despacio, poco a poco, comprando sólo lo necesario en cada momento (como en el caso de la mesa de comedor, que no tuvieron durante cuatro meses hasta encontrar la que les pareció perfecta para el espacio, la trajeron de Londres).

En la vivienda hay de todo, desde muebles baratos tuneados (por ejemplo las estanterías del salón que fueron pintadas con spray para darles un toque más moderno), hasta algún capricho caro como la alfombra de la sala de estar (un diseño personalizado y realizado en seda y lana) o la day-bed, fabricada a medida por un artesano local.

Pero lo mejor de todo dicen, es disfrutar de las vistas de San Francisco desde la ventana del comedor, un lujo al alcance de pocos.

¡Feliz fin de semana!

Sofá: Blue Dot

Estanterías: Urban Outfitters

Daybeb: Alexis Moran

Silla vintage: Hans J. Wegner

Mesa de comedor: Another Country y sillas de Ikea. Lámpara del comedor: Schoolhouse Electric

Cama de CB2 , mesillas de noche de Ferm Living y banco de Another Country

Espejo de Ikea y alfombra de New Friends

Info: Apartment Therapy Fotografía: Esteban Cortez

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The Green House y sus ventanales…

Realmente iba buscando una vivienda que me transmitiese calor porque aunque sé que la lluvia es necesaria, estoy algo saturada de tanta agua y frío. Finalmente me he dejado sucumbir ante los ventanales de esta casa a pesar de que a través de ellos lo único que se vislumbra es un gran manto de nieve.

Nos encontramos a dos horas al norte de Nueva York, en las montañas de Catskill, una reserva forestal que comienza justo al oeste del río Hudson y que presume de ser uno de los principales destinos vacacionales de la zona. La propiedad, de unos 140 metros cuadrados, pertenece a Danielle y Ely Franko, una pareja con residencia en la gran ciudad que buscaba un lugar de escapada en un entorno natural.

Encontraron la casa en mal estado pero con tiempo y ganas, consiguieron dejarla tal y como la veis. Ahora incluso se puede alquilar en airbnb por algo más de doscientos setenta euros por noche. Levantaron el suelo de vinilo y bajo él se ocultaba uno de madera en perfecto estado, pintaron toda la casa, pusieron ellos mismos los azulejos, lijaron las vigas de madera,… trabajaron duramente cada fin de semana y cometieron muchos errores por el camino, algunos los subsanaron, otros no, porque se dieron cuenta de que la perfección no existe o sencillamente de que cada casa, es perfecta a su manera.

Por supuesto lo que les enamoró fueron sus ventanas y la enorme cantidad de luz que se cuela por ellas, aunque la altura de las mismas y los techos, también fueron un desafío. Por un lado limpiar las ventanas y por otro, arreglar las paredes que habían sufrido daños por el agua, necesitaron nada más y nada menos que cinco capas de pintura.

No tenían un gran presupuesto para amueblar, pero sabían que su mayor inversión iría destinarla al sofá tipo chéster de West Elm, para el resto fueron con más cautela. Un ejemplo es la mesa de comedor, ¿no os parece preciosa? pues es un DIY. La hicieron ellos mismos, buscaron tablas de abeto Douglas con grietas, agujeros y nudos, para darle ese toque de madera reutilizada, el resultado salta a la vista. El banco que da servicio a la mesa,  también lo construyeron ellos mismos. Y por otro lado, recurrieron a firmas low cost para algunos elementos de la casa, como los armarios de la cocina que son de Ikea, o los cojines que hay sobre el banco (también de Ikea y H&M), el edredón del dormitorio (de Zara)… Si os interesa conocer la procedencia de la mayoría de los muebles y objetos de la casa o los colores utilizados para cada espacio, no dejéis de leer el artículo completo pinchado aquí.

Una vez más se repite la historia, el consejo de los propietarios es no tener prisa a la hora de montar tu casa, porque las necesidades se van viendo con el tiempo y lo que hoy parece un imprescindible, mañana no lo es.

Os dejo con esta preciosa casa y el viernes os cuento una novedad en mi vida, que quizás afecte algo al blog, pero que espero que sea para bien. Nos vemos…

Fotografía: Franko Photo

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Segunda residencia…

Los que tenemos la suerte de tener una segunda residencia, está claro que lo que buscamos es un lugar de retiro, un sitio para descansar y desconectar, más aún cuando la vivienda está lo suficientemente cerca como para poder disfrutar de ella incluso los fines de semana.

Los propietarios de esta casa, productores de televisión en Los Ángeles y padres de dos niñas pequeñas, adquirieron este refugio en la ciudad de Ojai. Una zona cercana a la gran ciudad, en el condado de Ventura, rodeada de amplios valles y naturaleza. Contrataron a la diseñadora de interiores Deborah Rhein, dueña del estudio D.L. Rhein con sede en Los Ángeles.

Lo primero que hicieron fue cambiar el antiguo color amarillo de las paredes, por un luminoso blanco y vistieron los suelos con cemento para hacerlos más funcionales (son fáciles de mantener y muy resistentes al tránsito). En la amplia cocina se sustituyeron los armarios superiores por estanterías abiertas, que ocupan menos visualmente y favorecen también el aspecto informal acorde a una casa de campo. Para proteger la zona de cocción y la de aguas, las paredes se protegieron con azulejo hecho a mano de Ann Sacks. La cocina presume también de tener una gran isla con barra y taburetes de CB2, sobre ella, una gran luminaria de bambú y seda de Couleur LocaleEn la pared se exhibe una colección de tablas antiguas de cortar francesas.

Con el fin de conseguir la sensación de refugio que buscaban, se utilizaron muebles de estética muy natural, maderas claras y una paleta neutra en los textiles. Para dar más personalidad a las distintas estancias, contaban con multitud de piezas que los propietarios habían adquirido en sus numerosos viajes (en la primera imagen podéis ver como un Juju Hat – pieza africana de la que os hablaba la semana pasada – corona una de las paredes de salón).

En la sala de estar lo prioritario era la comodidad, para ello se eligieron dos grandes sofás de Cisco Brothersuna alfombra Beni Ourain y de nuevo otra pieza con personalidad, la mesa de centro es en realidad un banco de bodas vintage sobre el que se ha dispuesto una bandeja marroquí.

El comedor está situado entre la cocina de espacio abierto y el salón. La mesa personalizada se rodea de sillas de la firma Palecek y están cubiertas por las míticas pieles de oveja de Ikea, que le dan calidez. Tras la mesa, tinajas traídas de sus viajes por Europa.

La primera pieza que Deborah Rhein encontró para la casa, fue la gran alfombra vintage que viste el dormitorio principal. Sus tonos pastel representan lo que los lugareños llaman “el momento rosa” haciendo alusión a las puestas de sol que se reflejan en las montañas de Ojai. Los grandes puf de cáñamo a los pies de la cama, son también de CB2.

La habitación de las dos camas y el dormitorio de matrimonio de la siguiente imagen, son habitaciones para invitados. En la primera encontramos un atrapasueños entre ambas camas vestidas con suaves algodones. En la otra habitación, a los pies de la cama se colocó una alfombra marroquí, la lámpara de noche es de West Elm.

Fuera, un enorme jardín con amplias zonas de descanso, chimenea, piscina y unas increíbles vistas, completan este refugio de fin de semana. Precioso ¿verdad?

Fotografía: Amy Bartlam –Vía

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Color en la cocina

Las cocinas ya no son lo que eran, a Dios gracias. Aunque el negro, el blanco y el gris son y seguirán siendo los más demandados, porque los clásicos nunca mueren, el color también ha entrado a formar parte de ellas, pero no como antaño. ¿Recordáis hace unos años cuando se llevaban las cocinas ultramodernas con superficies brillantes y colores chillones?, yo nunca pude con aquella moda.

Ahora cada vez más la gente se anima a poner algo de color en su cocina, pero ya no hablamos de aquellos espacios con colores estridentes y brillantes (que oye, siguen teniendo su público y a mí me parece bien, para gustos los colores), actualmente se tiende más bien a buscar tonalidades serenas, mates, colores empolvados (rosa palo, verde mint, toda la gama de los azules, amarillos, etc.), colores alegres para un espacio donde la mayoría de los mortales pasamos mucho tiempo. Si seguís mi cuenta de Instagram sabréis que soy muy fan de las cocinas negras, no lo puedo evitar, pero reconozco que hay todo un mundo de posibilidades en cuanto a color a tener en cuenta.

Esta corriente se ha visto favorecida también con el uso de las nuevas pinturas que a priori, no demandan un gran esfuerzo por nuestra parte a la hora de dar un cambio radical a la cocina, como sabéis hablo de las pinturas a la tiza, como la Auténtico Chalk Paint o la de Annie Sloan, dos de las firmas más reconocidas. Supuestamente, y digo supuestamente porque yo no lo he intentado, es fácil cambiar nuestra cocina a golpe de brochazo, siempre que los muebles y las superficies estén limpias y en buen estado, cuestión de ponerse a ello.

Vais a ver varios ejemplos de cocinas en distintos tonos, rosas, verdes, amarillas, grises, azules y por supuesto, negras. Os tengo que decir que lo he intentado con el rojo, de verdad, ayer perdí más de una hora buscando imágenes pero no encontré nada que me gustara. Las que vi me seguían recordando a aquellas cocinas brillantes de antaño y a mí, que soy más bien tradicional, no me terminanon por convencer. Esto ya es una opinión personal, si tuviera que apostar por este color lo haría única y exclusivamente con complementos, nunca pondría muebles rojos, optaría por una cocina neutra y añadiría si acaso toques en este color. Es curioso porque esto mismo no me sucede con el amarillo o el fucsia, siendo también tonalidades fuertes, sencillamente el rojo me produce cierto rechazo (pero sólo en las cocinas, para lo demás me gusta).

Os dejo con mi selección, me encantaría saber qué opináis ¿Sois de cocinas blancas u os atreveríais a meter color?

{Imagen vía: Sight Unseen. Proyecto: Crosby Studios}

  {Proyecto: Union Studio Architecture and Community Design y Denise Enright Interior Design}

Si no te atreves con los armarios, déjalos en un color neutro y pinta sólo la pared.

{Via: Quotatis}

Mobiliario pintado con gris Plummet de Farrow & Ball. {Vía: El Mueble}

{Vía: Livet Hemma – Ikea}

Maravillosos azules de mil y una tonalidades, qué os voy a decir si es mi color favorito. {Imagen vía}

{Emily Henderson}

{Ideal Home}

Si no te atreves con el rodillo, prueba a colocar vinilos, en Like a Color tienes infinidad de posibilidades para elegir.

Combinando colores: blanco, rosa pastel y madera en la isla. {Imagen vía}

Rosa y verde mint {Proyecto: Baldini Architecture}

{Imagen: Apartment Therapy}

Cocina en verde pastel con aire country {imagen vía}

Vibrante amarillo, siempre es un acierto, en muebles o revestimientos. {Imagen vía}

Otro ejemplo con el salpicadero y los tiradores de uñero en amarillo. Una cocina mucho más sobria y elegante gracias a la combinación con el gris.

{Proyecto: Alexandr Aranovich}

Cocina realizada con un material inteligente llamado FENIX de Arpa Industriale, sirve para aplicaciones tanto verticales como horizontales, es resistente, fácil de limpiar, mate, con propiedades antibacterianas, anti-huellas y una larga lista de bondades.

{Imagen:  Interiores Minimalistas}

Una vez más mi combinación ganadora, negro y madera {Diseño: Coco Lapine Design}

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Vivienda eco-sostenible

El estudio neoyorquino Grzywinski+Pons se encargó del proyecto de esta vivienda a las afueras de Nueva York. Una casa de campo concebida en un principio como segunda residencia, como refugio para las escapadas de la gran ciudad, pero con la premisa de que en un momento dado, tuviera todas las comodidades y requisitos para convertirse en residencia habitual.

Además de la vivienda principal, el cliente encargó una cabaña o casa de huéspedes separada, con la finalidad de acomodar a sus padres que pasan largas temporadas de visita y también para poder ser alquilada en épocas en la que se encuentra vacía, de tal manera que ayudara a sufragar gastos.

Su particular construcción se debe a dos factores mayormente. El primero, querían una vivienda abierta para disfrutar del entorno pero que a su vez pudiera cerrarse a modo de búnker en los periodos en los que se encontraba desocupada. El segundo factor, la preocupación por crear una casa eco-sostenible, energéticamente eficiente y respetuosa con el medio ambiente.

Está estratégicamente acristalada y revestida en aluminio mate y madera de IPE. Tanto la casa como la cabaña terminaron estando tan bien aisladas que necesitaron instalar un sistema de ventilación para la correcta circulación del aire. Dentro de la misma, también se pensó en otros factores como el ahorro de agua caliente, la calefacción por suelo radiante, inodoros de doble descarga, la iluminación led, los electrodomésticos de alta eficiencia energética e incluso en la utilización de madera cultivada de forma sostenible.

La decoración es sencilla pero efectiva, con algún elemento sorpresa como las llamativas puertas amarillas o la barandilla de la escalera. Es la primera vez que veo tuberías a modo de pasamanos y la idea me parece de lo más original, en este caso además, han dejado una parte en negro y otra pintada de blanco, por lo que aún resalta más. El resto de la casa trasmite calidez gracias a la madera, a las fibras de la lámpara del comedor (supongo que ya la habréis identificado, es de Ikea), a los tonos neutros y colores pastel,… todo un acierto cuando lo que importa una vez más, está en el exterior.

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