La evolución de los convexos

Hace ya casi tres años os presenté los espejos convexos de Alejandro de la Torre (podéis leer el post aquí). Por entonces ya eran piezas diferentes que llamaban mucho la atención, pues ahora si cabe más. El tiempo pasa y tanto las personas como los negocios evolucionan, y eso es lo que os quiero mostrar hoy, la evolución de los espejos convexos de Alejandro.

En sus comienzos sus piezas estaban divididas en tres categorías: moldes industriales de madera, lo que él llamaba “encuentra y pega” (su lema) y que abarca un poco de todo, y por último los clásicos espejos de sol. Desde hace tiempo además de aumentar la familia, también ha dado el salto comenzado a vender en tiendas tan conocidas como AzulTierra.

Sin duda los espejos que más llaman la atención son los de teclas de piano. Le pregunté a Alejandro cómo y dónde adquiere los pianos (primer paso para dar vida al espejo), me cuenta que es una labor de búsqueda bastante complicada, a veces salen de casas en estado terminal, otras del mercado de Els Encants, o se desplaza hasta Francia a buscarlos o bien, se los envían desde Inglaterra. Una vez adquirido, las teclas pasan por un proceso de congelación, limpieza y barnizado con gomalaca. Los podemos encontrar de calidad normal y también fabrica espejos “joya”, el adjetivo se lo he puesto yo y es que no encuentro mejor definición para los realizados en marfil y ébano.

Además de los llamativos pianos, están los planos convexos. Se venden muy bien porque encajan en cualquier espacio. Sobre la chimenea de mi casa tengo uno espectacular y el año pasado estuvieron presentes tanto en Casa Decor como en DecorAcción.

Por último pasamos a los realizados con cochas, a las bolas para colgar o de sobremesa y una serie que están realizando ahora, ¡espejos para “malotes”!, lo veréis en la última imagen, son negros y con pinchos. Miedo me da si lo ve mi marido, lo querrá seguro :-)

Podéis ver muchas más fotos en su cuenta de Instagram o Facebook, y descubrir cosas tan curiosas como el tamaño de alguno de estos espejos cuyos diámetros llegan a medir los 160 cm (vamos como la altura de mi cuerpo).

Me gusta su evolución y además estoy convencida que con el arte que tiene llegará muy lejos…

Sólo para malotes…

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