Nuestra última reforma integral

En realidad este proyecto lo entregamos la primavera pasada, pero estaba obsesionada con enseñaros además del resultado de la obra, la casa ya amueblada. Los propietarios tienen un gusto exquisito y estoy convencida que estos espacios vacíos y de momento sin alma, los habrán convertido ya en hogar. Total que entre que no he tenido ocasión de volver para ver el resultado amueblado y que siempre ando buscando la perfección (veréis que para variar mis fotos no hacen justicia), al final me he demorado más de la cuenta en enseñaros el proyecto. En cualquier caso y como los propietarios son íntimos amigos de mi familia, como si fueran mis tíos vaya, sé que volveré a la casa y entonces podré hacer un reportaje con sus muebles y además no seré yo quien haga las fotos para hacer un post como como Dios manda. Ahí va nuestro último trabajo:

Se trata de una vivienda muy antigua, pertenecía a los abuelos de la familia, situada en una zona céntrica de Madrid. Como todas aquellas casas de la época, estaba muy compartimentada, llena de recovecos imposibles, habitaciones oscuras y pequeñas, una cocina que cuando la veáis, probablemente a muchos os traiga recuerdos de vuestra infancia y unos baños, que en fin, no había por dónde cogerlos.

El propósito de la familia era conseguir espacios muy abiertos y sólo dos dormitorios, uno para ellos en suite y otro para invitados (sus hijas han volado del nido así que tampoco necesitan más). Los planos se cambiaron varias veces hasta conseguir la distribución más idónea para sus necesidades.

La vivienda está dividida (visualmente, que no físicamente) en dos áreas. Por un lado el salón, el comedor y la cocina que comparten un mismo espacio y son el eje de la casa, por otro, las zonas privadas, el dormitorio principal con su baño incorporado y al fondo de la vivienda otro más junto a un baño de cortesía.

Un requisito importante era crear muchas zonas de almacenaje. Pasar de un chalet de 400 metros cuadrados a las afueras de Madrid, a un piso de unos 140 metros en el centro, es complicado. Obviamente los propietarios tuvieron que reubicar muchas de sus pertenencias para quedarse con lo estrictamente necesario. Aún así, en la entrada de la vivienda se hicieron armarios de pared a pared, junto a ellos una estantería para libros. También todo el largo del pasillo goza de almacenaje, ahí pensamos distintos usos, por ejemplo uno de los armarios es el que contiene la lavadora y secadora en columna. En el dormitorio principal, una de las paredes se reservó para el mismo uso y en el salón se aprovechó cualquier hueco o viga para crear gaveteros, estanterías, pequeños armarios, etc.

Una de las polémicas fue el suelo, a la propietaria le gusta mucho el hidráulico, pero le aconsejé unificar el piso al completo con el mismo material y reservar el color para zonas más acotadas. Ahora toda la vivienda luce un precioso gres porcelánico que imita a la madera de roble, se llama Starwood y es de Porcelanosa, un material para toda la vida con la ventaja de tener un mantenimiento muy fácil y la calidez de aporta la madera. En la trasera de la cocina y en la alacena de baño pequeño vemos hidráulicos de la marca Mosaista.

Todos los elementos que veis están hechos a medida por nuestros carpinteros y ebanistas, tanto cocina, armarios, zonas de almacenaje, el gavetero del salón y el escritorio… (Lo sé, están algo escondidos, pero luego os indico en las fotos su ubicación). Hacer las cosas a medida obviamente sale más caro que comprar en una tienda tradicional, pero es la mejor solución si buscas aprovechar el espacio hasta el último rincón.

Quería también que os fijarais en un par de detalles, fruto de la mente inquieta de la propietaria y de su buen gusto. Por un lado el paño de la ducha del baño principal, ese precioso azulejo de flores y pajaritos que ella misma encontró en una tienda de su barrio. Comprometió el resto de la estancia, debía ser blanca para no quitarle protagonismo (todos los sanitarios se compraron también en Porcelanosa). Y por otro lado el papel del techo del pasillo, me lo encontré por sorpresa en la última visita de obra y me quedé impresionada, quizás no es algo que yo hubiera puesto en mi casa (ya sabéis que me canso enseguida de los diseños muy marcados), pero reconozco que tiene su punto y es que como os comentaba, ella es una mujer con mucha personalidad. El resto, paredes y techos, se pintaron en liso con una técnica similar al estuco. Los colores eso sí, son discretos, blanco, grises, topo,… tonalidades suaves para no recargar ya que este tipo de pinturas tiene bastante brillo.

Y hasta aquí la explicación, si queréis saber algún detalle más en concreto, os espero abajo en los comentarios. Espero que os haya gustado, yo estoy deseando verlo con muebles porque conozco parte del mobiliario y el buen gusto de los propietarios, así que estoy convencida de que habrán dejado la casa de revista.

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