Acentos mostaza…

Todo empezó con un lienzo regalo de la maravillosa artista Laura Jurado. Me pidió una foto de mi salón, ella quería saber qué le transmitía mi decoración para comenzar a pintar y cuál fue mi sorpresa al recibir un cuadro en tonos mostaza. Es un color que yo no me hubiera planteado a priori y sin embargo al verlo junto a los tonos crudos y caldera de mi salón, de repente levantó todo el espacio como si de un rayo de sol se tratase. Creo que Laura quiso sacarme de mi zona de confort, ya sabéis que arriesgo poco cuando se trata de mi hogar, prefiero colores neutros y suaves para no cansarme, pero algo debió ver ella que acertó de lleno, y siguiendo su punto de partida he añadido cojines mostaza también. Es increíble el efecto que tiene el color por pequeñas que sean las pinceladas que demos. Sé que de momento sólo es un pequeño cambio, pero tal y como soy yo, con esto ya tengo para asimilar durante unos meses ;-) Gracias Laura por abrirme literalmente los ojos.

Y para ejemplo de piso repleto de pinceladas en esta tonalidad, el que os traigo hoy. Se trata de una antigua vivienda en Zaragoza, que fue sometida a una reforma integral por la arquitecta Sylvia Preslar. De ella sólo se salvaron las maravillosas molduras originales de los años 50 del comedor y del dormitorio principal, elementos arquitectónicos que le dan gran carácter a la vivienda. Haciendo un inciso, si tenéis una casa nueva o no tan nueva, y sobre todo si tiene los techos altos, podéis acudir a Orac Decor, si os apetece tener molduras en casa. Da igual que busquéis diseños antiguos o modernos, porque su catálogo es infinito (desando estoy de que llegue la edición de este año de Casa Decor para ver con qué nos sorprenden).

Continuando con la casa, se distribuyeron los espacios con el fin de conseguir la mayor amplitud posible. Por ejemplo, se eliminaron dos habitaciones para crear un salón más amplio, se prescindió también de un pequeño pasillo que hacía las veces de hall de entrada y se recurrió a crear elementos a medida que dejaran pasar la luz, como el acristalamiento de la cocina.

En la casa se recurre a los continuos contrastes, un ejemplo claro es la antigua lámpara de araña de la cocina junto a la estructura metálica que se ha utilizado como cerramiento en la misma estancia. O las puertas utilizadas en el armario de la habitación infantil, son de los años 30 y se recuperaron de una casa anterior, contrastan con el toque desenfadado de las fibras naturales de la alfombra. En el baño también se ha jugado con las mezclas, por un lado un gran espejo antiguo dorado preside el espacio, rompe su estética la grifería negra de corte moderno, un mueble de madera pintado que si me dicen que ha sido recuperado de una cocina, me lo creería, y por último la estancia se ha revestido con microcemento. Revestimiento práctico donde los haya y por el que suspiro desde hace años.  Otro inciso por si buscáis una buena empresa que realice proyectos con este material, os recomiendo a Futurcret.

Y a lo que venía este post, el mostaza omnipresente en todos y cada uno de los espacios, ya sea en los textiles del salón, vajillas, mantelerías, pufs, adornos en el cuarto infantil, cojines del dormitorio principal e incluso las flores, también el dorado del espejo recuerda a este color. En definitiva, el mostaza utilizado en menor o mayor medida hace que, a pesar del mix existente en materiales y estilos, se vea un hilo conductor que lo unifica todo. Y vosotros ¿recurrís al color como elemento de unión o cada estancia tiene su propia identidad?

Vía: El Mueble / Imagen portada: vía

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.