Una casa en tonos pastel

Tenía mis reservas sobre si enseñaros esta casa, hay una parte que está muy en sintonía con mis gustos pero otra se aleja de ellos. Sinceramente, creo que hay una sobredosis importante de color rosa en esta vivienda. Es un tono que cada vez me gusta más y si es empolvado mejor, pero lo de esta casa es como comerse una tarta gigante de bodas y terminar enfermo por empacho ;-) En resumen, me encanta la casa y la combinación de colores me transmite mucha paz, pero para mi gusto hubiera disminuido drásticamente la dosis de rosa.

La joya de la corona de la vivienda es el jardín. Es más, los propietarios compraron la casa enamorados de su exterior y eso que no lo encontraron en estas condiciones pero enseguida vieron su potencial, también del interior. Toda la reforma la realizaron ellos mismos, su proyecto más complicado fue el del porche, que es como una prolongación del salón al jardín. En verano cuando abren sus puertas y la vegetación se cuela prácticamente en su interior, es como si estuvieran en un refugio, ¡qué maravilla!

Como os decía antes, dentro de la vivienda es el color el que juega el papel protagonista. Su propietaria se define como una persona alegre, abierta y simpática, así que ha querido reflejar esas cualidades en la decoración. Le encantan los tonos pastel y en estos momentos es el rosa el que predomina, combinándolo con verdes, tonos naturales y algún acento dorado, tanto en paredes como en complementos. Se considera una fanática de las pinturas en spray, así que atesora un buen número de botes; jarrones, macetas y otras piezas cambian de estilo a su antojo cuando se va cansando de ellas, tanto es así que algunas han aumentado su tamaño de la cantidad de capas que tienen.

En su casa hay una mezcla de firmas conocidas, algunas son de las denominadas low cost y otras no tanto. La mecedora por ejemplo, tardó tres años en decidirse si comprarla (el artículo no cita de dónde es, una pena porque la verdad es que es preciosa) ahora es su mueble favorito, la bonita mesa del comedor es de un mercadillo belga, y muchos de los textiles y objetos deco provienen de tiendas tan conocidas como H&M Home, Maison du Monde, Ikea, Kwantum o Rivièra Maison.

Como os decía, una casa perfecta en cuanto a lo que transmite, en la armonía y la mezcla de colores, los tonos arena, el rosa empolvado y el verde, resultan muy relajantes. Mi único pero es esa cantidad ingente de rosa, porque en mismo efecto se hubiera conseguido rebajando dicha cantidad. Quizás si te gusta mucho, con dejar una pared para poner el foco es suficiente, pero la casa entera me resulta un pastel. ¿Qué pensáis vosotros?

Vía: Mi Casa Fotografía: MUK VAN LIL

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La casa de la diseñadora textil Eliza Gran

Adoro las casas con alma y personalidad, quizás no pueda decir que me guste siempre el cien por cien de lo que veo en cada rincón, aunque por lo general lo que aparece en este blog es porque me gusta. Con lo que sí comulgo, es con este tipo de decoración fuera de estereotipos, de tendencias y de seguir las reglas.

Os confesaré algo, me piden muy a menudo que enseñe mi casa en instagram, igual da mala imagen si una bloguera de decoración no lo hace (como si tuviera algo que esconder), nada más lejos de la realidad. Simplemente si seguís mi feed quizás es algo diferente al de aquellos que tienen miles y miles de seguidores. Lo que vengo a decir es que yo entiendo la decoración de otra manera y aunque creo que mi casa está puesta con buen gusto, bueno no lo creo lo afirmo ;-), es una casa para vivir, no es de revista y menos aún a los niveles de “sofisticación” o “elegancia” que me van a mí. Tengo mobiliario bueno de firmas prestigiosas, otras cosas de las que ya me he cansado por el paso de los años, las habitaciones de mis hijas que muchos quisieran para sí, se han convertido con su adolescencia en un muestrario de sus ídolos musicales (juré que nunca les dejaría, que nunca estropearían mis paredes, pero claudiqué, es lo que les toca a su edad). Así que si no enseño mi casa, o sólo muestro rinconcitos, es porque pienso que sencillamente no es lo que esperáis ver, mi casa es Becara, Blac d’Ivoire, mueble inglés, mueble original danés, mobiliario a medida, alguna antigüedad, arte,… cosas así. Conste que a día de hoy he conocido tantas firmas que cambiaría muchas cosas, pero el bolsillo no me acompaña y aunque las cambiase, mi esencia seguiría siendo la misma.

Y para esencia la que encontramos en esta casa de Los Ángeles cuya propietaria es diseñadora textil. Cuando he visto las imágenes he dicho “aquí me quedo“, y cuando he leído el artículo me ha sorprendido aún más. ¿Y si os digo que muchos de estos muebles los ha encontrado en la basura? Imagino que en el barrio donde está la gente desecha cosas que a nosotros ni se nos pasaría por la cabeza, pero aún así, supongo que ella también tiene la capacidad para comprárselas nuevas y sin embargo le gusta reciclar, gran punto a su favor.

Es una enamorada de lo vintage, de los libros, la música en vinilo y del arte, la mezcla de todo ello le da a su casa un aire cálido que ni el blanco que todo lo inunda de Benjamin Moore consigue enfriar la atmósfera. Como veréis también se decanta por las fibras naturales, tanto en mobiliario como en textiles, es otra manera de aportar calidez a una casa de por sí muy grande (6 dormitorios, ni más ni menos).

Respecto a las alfombras también es una pieza que le cuesta encontrar sin dejarse un dineral, estoy completamente de acuerdo que si quieres una que sea un poco especial y de dimensiones amplias, suelen ser muy caras, así que ella vuelve a recurrir a las de segunda mano, tiene varias de EBay por ejemplo. Y supongo que habréis reconocido alguna que otra pieza de Ikea también.

Para mí esto es personalidad, una mezcla bienavenida de muebles de aquí y allá (incluso de la basura) cuyo conjunto refleja perfectamente quién es su propietaria, por qué hace lo que hace y por qué su casa la siente así. Pero si queréis saber más tendréis que leer el artículo completo aquí. Podréis saber además, de dónde es cada pieza de su casa.

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Con vistas al mar

No sé vosotros pero yo a estas alturas de la película, o del año más bien, ya sólo pienso en las vacaciones y más concretamente en mi semana de playa. En el pueblo disfruto también pero la realidad es que allí no descanso, demasiados amigos y demasiados planes, Portugal es mi semana relax del año. Aún queda bastante para ello, pero a la velocidad que se me está pasando este año, en cuanto os despistéis os estoy hablando de decoración navideña ;-)

Esta casa que os traigo hoy, en la playa por supuesto, también tiene su porqué. Estoy haciendo un proyecto de asesoría de decoración online a una clienta de Barcelona. Hasta ahora los había hecho todos en Madrid porque soy de ir a las tiendas de ver, tocar y trastear,… pero sé que a distancia también se puede ayudar, aunque personalmente me guste más presencial. Tras enviar las primeras propuestas, me preguntaba mi clienta si quedaría bien introducir el color negro en un espacio donde predominan los blancos, las maderas claras y los tonos naturales; quería demostrarle y afirmarle categóricamente que sí. A quién ha ido a preguntar ¡es mi combinación preferida!, así que esta vivienda me viene como anillo al dedo para que lo vea con sus propios ojos.

La casa en cuestión se encuentra en Sudáfrica y pertenece a dos prestigiosos fotógrafos que la construyeron como segunda residencia para poder despejarse de sus exigencias laborales. Además tanto ellos como sus hijos son amantes del surf y la zona era muy adecuada para la práctica de este deporte. En la parte inferior de la casa, se encuentran las zonas comunes con altos techos que crean sensación de amplitud y ventanales que se abren por completo al exterior, donde el final de la piscina se confunde con el comienzo de las vistas del mar. Arriba se encuentran las zonas privadas, dormitorios y baños bajo techos abuhardillados, aquí la sensación de recogimiento es mayor. Todo ello se ha unificado gracias al color, un manto blanco cubre toda la casa a la que se le ha aportado calidez gracias a las maderas, a las fibras naturales y toques sofisticados con pinceladas de negro.

Una casa para disfrutar no sólo en verano, la chimenea del salón también se me antoja perfecta para los disfrutar de una taza de café con el fuego encendido y las vistas al mar. ¡Todo un lujo!

Imágenes: Revista Interiores

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Fire Island…

Fire Island es una pequeña isla con una superficie total aproximada de 22 kilómetros y no llega a los 300 habitantes. Está a unos 8 kilómetros de Long Island y a poco más de una hora de Nueva York. Un lugar donde el retiro es tal que por no haber no hay ni coches, para desplazarte por la isla hay que hacer uso de una bicicleta o simplemente caminar. En realidad no hay calles, son paseos realizados con tablas de madera las que se encargan de conectar las casas, los muelles y la playa. Se la conoce también por ser frecuentada sobre todo en verano, por multitud de famosos en busca de desconexión.

La casa que vais a ver la descubrieron antes de casarse Alex Bates y Andrew Hoffman, fundadores de la consultora de diseño sostenible Flint & Kent. Era una manera de huir de Nueva York buscando un entorno tranquilo donde poder descansar. En un primer momento la alquilaron, pero tras contraer matrimonio y tener hijos, decidieron comprarla. La casa data de 1911 y no tuvieron que hacer prácticamente nada en ella, era tal su encanto que la mantuvieron tal cual.

La renovación que sufrió la vivienda vino tras el huracán Sandy, en 2012. Dicho huracán hizo tres brechas en la isla e inundó cientos de hogares. A ellos les tocó arreglar partes de la casa (como algunas zonas del suelo), pero no demasiadas porque tenía “buenos huesos”. Y ya que estaban manos a la obra, quisieron imprimirle una buena dosis de optimismo pintando suelos y techos de un blanco brillante para que la luz rebotara a cualquier hora del día. Y de paso, cambiar cocina y baño, dos de las estancias más importantes de la casa (la isla de la cocina me tiene enamorada).

La propiedad tiene unos cien metros cuadrados, así que en cuanto a la decoración también quisieron simplificar al máximo. En un principio sus antiguos propietarios la tenían llena de antigüedades, algo que llamó su atención puesto que ellos venían del mismo sector. Ahora excepto por alguna que otra pieza de diseño (como el juego de sillas de Norman Cherner de mediados de siglo) o la mesa de comedor antigua de la primera imagen, la casa se alimenta mayormente de la inspiración por la isla, piezas sencillas y objetos naturales que encuentran en sus orillas.

Os dejo con esta maravilla de casa, espero que os guste…

¡Feliz fin de semana!

Fotografía: Marta Xochilt Perez / Vía: The Maryn

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The House of Silence

Podría afirmar que esta casa es una de las más bonitas que he publicado en el blog, al menos para mí. Primero me enamoré de la butaca que veis bajo estas líneas, luego vino todo lo demás. Entre lo que también estaba descubrir la verdad, no era real sino un render, pero tan realista que me ha dejado sin palabras (aunque es una pena porque ahora no podré descubrir de dónde es esa maravillosa butaca).

El diseño de esta vivienda de 68 metros cuadrados, ha sido realizado por la arquitecta y diseñadora rusa María Marinina, y le ha puesto el bonito nombre “The House of Silence” (La casa del silencio). No se explica en su web el porqué del nombre, pero lo cierto es que le viene al pelo, la casa transmite paz.

Por toda ella discurre una misma gama cromática, los tonos tierra y los grises se extienden por todo el espacio, sólo interrumpidos por un bonito rosa en el cuarto infantil. La madera es la gran protagonista con sus techos a dos aguas y viguería vista, que bien podría simular una casita de cuento, en ella todo invita al recogimiento. En el interior se mezclan piezas rústicas como la mesa del comedor y los taburetes, con otras más contemporáneas como el sofá o la iluminación del salón, y luminarias mid-century en el dormitorio, con otras piezas más especiales como la bañera o el lavabo del baño realizados por completo en cemento, o piezas de diseño como el espejo Half Moon Mirror de Ben & Aja Blanc de la entrada. Al final encontramos un conjunto en perfecta armonía, precisamente por lo que os comentaba, porque sigue una misma gama cromática que ayuda a ver el espacio como un “todo”.

El dormitorio es otro remanso de paz, su doble cabecero y las vistas desde la cama hacen que despertar en ella pueda parecer un suplicio (y lo digo porque no debe apetecer mucho salir de ahí cada mañana :-)). De las mismas vistas también disfruta la cocina, la zona de estudio del cuarto infantil, la zona de estar y el hall, así que prácticamente desde toda la casa se puede contemplar el exterior. Otro privilegio más.

Lo dicho, a pesar de ser un render es tan realista que me la imagino a la perfección como casa de retiro espiritual: “The house of silence”, el nombre no me puede gustar más.

Imágenes: My Paradissi y Behance

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Lewisham House

Esta casa es una mezcla de dos mundos contrapuestos, que unidos adquieren todo el sentido. En ella encuentro reflejada muchos de mis gustos estéticos, porque yo también soy de polos opuestos, aunque aquí sólo se muestren dos de ellos. Por un lado está la parte clásica de la vivienda, debido a sus orígenes victorianos (lo entenderéis en cuando lleguéis al pasillo, una de mis partes favoritas), y por otro lado la elegancia minimalista y contemporánea que aportan los espacios abiertos y los materiales nobles utilizados para la rehabilitación de la vivienda. Para hacer mi top-tres en gustos decorativos, me faltaría alguna zona que me recordara al mar, con elementos naturales e imperfectos, quizás podría haber sido en el exterior aunque soy consciente que en esta casa no pegaría mucho, supongo que encontrar una vivienda que cumpla con todos tus gustos decorativos es como si te tocase la lotería, posibilidades cero ;-)

Para llevar a cabo la rehabilitación, el equipo de interioristas de Sanders & King junto al estudio de arquitectura RBA Architects, intentaron respectar al máximo el espíritu de la vivienda original, como los suelos de madera, la pared de ladrillo o las paredes de yeso. Al espacio existente le unieron una estructura de corte moderno a la que se accede a través de unas grandes puertas de vidrio y acero. Como punto focal de este nuevo anexo, se diseñó la cocina con una gran isla central de hormigón y vestida en sus laterales con paneles de latón. Tras los grandes armarios, se ha dispuesto una zona de trabajo y lavandería. Y junto a la cocina, se encuentra el salón con chimenea y vistas al jardín.

Cuando llegamos a la zona antigua de la vivienda, donde más se nota el contraste es en los baños. Mientras la propia arquitectura del espacio, los suelos de terrazo antiguo o de madera, denotan su naturaleza clásica, el mobiliario elegido pone el contrapunto con sus líneas rectas y su diseño contemporáneo. Al dormitorio creo que se le podría haber sacado más partido y hacerlo algo más acogedor, me encanta el toque de la chimenea pero en su conjunto lo veo un poco insulso. Es el único “pero”, al resto le pongo un diez bien grande.

¡Feliz fin de semana!

Imágenes: Peter Bennetts 
Via: Est Living

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Navidad en la montaña…

Por mucho que quiera resistirme las Navidades están a la vuelta de la esquina. Los que llevabais conmigo años sabéis que no llevo nada bien estas fechas, me resultan tristes, me estresan sobremanera, lo veo todo como un sinsentido (consumismo puro y duro). Hubo un tiempo, cuando mis hijas eran pequeñas y veía su ilusión, que realmente consiguieron contagiármela, pero aquello por desgracia terminó, ahora con la adolescencia y sabiendo quién es Papá Noel y Los Reyes Magos, la magia terminó y por tanto todo tipo de ilusión. Vaya que no le veo la gracia a que mi hija me mande un WhatsApp con varios links diciéndome los “modelitos” que le apetecen o que yo tenga que hacer lo mismo con mi familia ¿dónde está el factor sorpresa? A mí me apasiona regalar, pero a quién yo quiero y cuándo yo quiero, es decir porque me lleva un sentimiento, jamás por imposición y así es como me hacen sentir las Navidades, como una obligación. Otra cosa son las comidas con familia y amigos, eso sí me gustan, pero lo de los regalitos habría que dejarlos para los cumpleaños :-)

Como siempre aprovecharemos estos días de fiesta para sacar la decoración navideña. Me apetecía cambiar este año pero me ha pillado el toro y no he comprado nada, voy a ver si con lo que tengo por casa soy capaz de improvisar algo nuevo o por el contrario me quedo en la línea de estos años pasados. Si recordáis me gustan los árboles no demasiado recargados (que se vea el verde), suelo mezclar una base de blanco y crudo, unos años con plata y otros con dorado (a veces me ha dado por el azul, pero han sido las menos). Tengo ganas de probar un año con el rosa, pero como no he hecho los deberes, otra vez será. Y poco más añado a la decoración, alguna vela, una rama, unas piñas en la chimenea,… cosas muy sencillas que completan el ambiente. Sea cuál sea el resultado, ya os lo enseñaré.

¿Sabéis por qué os traigo hoy una casa de montaña? Porque si pudiera elegir dónde pasar unas navidades, sin duda alguna me iría con mi marido y mis hijas a un refugio de montaña, a desconectar del trajín de estos días y pasarlo en familia de verdad, solos los cuatro, no necesitaría más.

De esta casa podéis sacar un montón de ideas decorativas para copiar: recipientes de cristal que dejan lucir su contenido, guirnaldas de luces, velas, pequeñas ramas (pino, eucalipto, hiedra,…), piñas y otros materiales naturales, bonitos regalos envueltos con cariño,… tantos detalles que no se salva ni el cuarto de baño. Si queréis leer el reportaje completo podéis hacerlo aquí.

Y vosotros ¿habéis puesto ya vuestra decoración de navidad o sois como yo y lo dejáis para este puente?

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