Estudio Do.Dark

Que una casa no tenga una gran antigüedad, no significa que no necesite una puesta a punto e incluso una reforma integral. Puede que su distribución ya no se adapte a tus necesidades, o que los materiales con la que fue construida en su día sean deficientes en cuanto a aislamiento u otras prestaciones, y por supuesto, el paso de los años habrá hecho mella también en el deterioro de instalaciones. A esta vivienda en Madrid de 350 metros cuadrados, se le sometió a una reforma integral para, por un lado, abrir los espacios que estaban muy compartimentados, por otra parte, conectar más las casa con el jardín ¿Quién quiere un jardín si luego no haces uso de él? y se le dio la vuelta a la distribución buscando una manera más lógica y funcional de que todo fluyera, sobre todo la luz.

Uno de los propósitos clave de los propietarios, era lucir su colección de arte y de piezas especiales de mobiliario, que es justo lo que ha llamado mi atención. De todo esto se ha encargado el estudio Do. Dark.

Ahora, desde el recibidor se pueden ver todos los espacios conectados. Por un lado, de frente se divisa el jardín y a ambos lados del recibidor, un salón con chimenea y un gran comedor que, aunque parezcan independientes, se pueden cerrar a demanda mediante puertas correderas. Tras el sofá encontramos una gran librería, diseño del estudio, que a su vez oculta la escalera que lleva al segundo piso. En ella albergan su gran colección de libros, así como piezas de arte a las que le tienen mucho cariño, como la talla religiosa.

El estudio consiguió también que la luz campara a sus anchas derribando tabiques, realizando un cerramiento de cristal para la cocina y colocando un par de ventanas Velux en el tejado.

En estas estancias llaman mucho la atención ciertas piezas como el perchero de la entrada, adquirido en la feria Almoneda, o las butacas de los años 70 azul y roja del salón, aunque no lo creáis se encontraron en la basura y se retapizaron con terciopelos de Gancedo dándoles una nueva vida y cuyos colores, siguen el ritmo de la obra de arte que les acompaña, de Luis Fernando Martín de los Santos. Como ritmo también le dan a las mesitas blancas de centro, los jarrones de colores de Anthropologie.

En el comedor encontramos una gran mesa blanca hecha a medida por el estudio acompañada por las conocidas sillas Wishbone que le dan calidez, la alfombra es de BSB y el espejo de Asitrade. Les acompaña una obra XXL de Blanca Orozco.

Desde comedor por el pasillo, se accede a la cocina, muy minimalista. Como decía antes, un cerramiento de hierro y cristal se encarga de que la luz siga fluyendo. El suelo de gres de gran formato es de Azulejos Peña. Los muebles son lacados y la encimera es de Silestone Blanco Zeus. Las lámparas no me van mucho, son en Westwing, yo hubiera metido algo que le diera calidez a la cocina o quizás color (como el resto de la casa), todo tan blanco y plateado me resulta un poco «cocina laboratorio».

El dormitorio sobrio, sin más. Lo que más me gusta es la silla Tulip, porque donde esté un clásico… Los taburetes también tienen su gracia, me ha sorprendido saber que son de Ikea.

Y por último el baño, que me resulta un tanto frío, como la cocina. Mismo suelo de Azulejos Peña y una ducha con mampara de cristal traslúcido que preserva la intimidad, pero todo blanco y sin notas cálidas. No es mi estilo, pero sobre gustos…

Sin duda alguna de esta casa me quedo con el salón, comedor y entrada por el impacto del arte y el mobiliario, que claramente llaman mucho la atención. ¿Qué opináis?

Imágenes: Montse Garriga Para: Elle Decor 

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Un diseño de Alistair Knox

Hay gente realmente dispuesta a cambiar de estilo de vida por darse el «capricho», o quizás piensen que es necesidad, de vivir en una casa construida por un arquitecto o diseñador al que admiran mucho. Para eso, no sólo hay que buscar ente las opciones que estén en venta, sino que también dentro de ellas, has de encontrar la que se adapte mejor a tus necesidades. Si ya es difícil dar con la casa adecuada en general, empeñarte en que esté construida o diseñada por alguien en concreto y además conseguirlo, me parece toda una proeza.

Esto es lo que pasó con una familia que vivía en el centro de Melbourne y tras ver varias propiedades diseñadas por el conocido arquitecto Alistair Knox, encontraron su casa soñada a tan sólo 28 km de la ciudad, en Hurstbridge. Una vivienda de 1978 que cumplía con todas sus expectativas y que sólo había sido utilizada por otros propietarios anteriormente, por lo que dedicaron poco tiempo y dinero a su actualización, se encontraba en muy buen estado y a su gusto. Y lo que fue más oportuno, después de varias búsquedas infructuosas, dieron con esta casa de más de 8 hectáreas justo antes de que estallara la pandemia en Melbourne, por lo que la familia con sus tres hijos, pudo disfrutar de espacios abiertos en lugar de pasar los peores momentos encerrados en plena ciudad.

La casa tiene su historia, historia que los antiguos propietarios contaron a Laurence y Susie cuando les vendieron la propiedad. Como los detalles de la procedencia de varios de los materiales de la casa: los ladrillos de barro se hicieron con arcilla que venía de una presa local, las chimeneas de pizarra y los miles de ladrillos que discurren por la casa fueron recuperados de una escuela de primaria de Richmond, las maderas son de derribo y las tres ventanas de la entrada, que son de plomo, se recuperaron de una iglesia de la ciudad de Briagolong. Las paredes donde no hay ladrillo, son de adobe restauradas. No se ha realizado ningún cambio estructural, sólo pequeñas actualizaciones, lo más significativo fue el cambio de los baños, la nueva zona de lavado y la restauración completa de la piscina.

Lo más difícil fue respetar una casa hecha a mano, trabajar con paredes y suelos irregulares, permanecer fiel a un diseño original pero tratando de adaptarlo a una familia moderna y a sus necesidades. Todo ello hace que la casa mantenga su esencia, que preserve su historia local y más allá de lo que les pueda gustar, lo que de verdad les encanta, es aquello que les hace sentir.

En cuanto a la decoración, han seguido una línea moderna y funcional, pero de casa de campo. Lo que más me llama la atención, es cómo han roto los tonos marrones que inundan el espacio a causa de tanta madera, por los ladrillos, el suelo, etc. metiendo grandes pinceladas de color gracias a los cuadros de gran formato, a las plantas, al antepecho de la zona de cocina en color verde, e incluso en los textiles de los dormitorios, donde el mostaza, el color calabaza, o los patrones tipo tartán, cobran protagonismo.

¡Ah! Por favor, no paséis por alto el lavabo del aseo que es el original de la casa, creo que ha sido un acierto mantenerlo porque no puede ser más bonito ¿No creéis?

Imágenes: Amelia Stanwix para The Design Files

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Con factor sorpresa…

Me gusta cuando las cosas no son lo que parecen. Si encuentras una edificación de estas dimensiones lo primero que piensas es que ante ti debes tener, cuanto menos, un casoplón. Nada más lejos de la realidad, al menos en este caso. A pesar de que la propiedad completa sí supera los quinientos metros cuadrados, la realidad es que por dentro, tan sólo hay un apartamento donde conviven salón comedor, cocina y en un nivel superior, el dormitorio y el baño. El resto del edificio está destinado a usos sociales.

El proyecto fue realizado por el estudio de arquitectura Barlis Wedlick en colaboración con su propietario Ian Hague. Lo primero que hicieron fue transportar la estructura de este granero, situado a dos horas de Nueva York, desde una localidad cercana habiéndole aplicado la técnica japonesa ‘shou-sugi-ban’, que consiste en carbonizar la madera (en este caso de cedro) para aportar una mayor protección a la misma, esa característica textura y por supuesto el color negro ceniza.

Como curiosidad, en este gran granero podemos encontrar también la primera piscina natural del estado de Nueva York, además de una torre de cedro de tres pisos con sauna en su interior y una segunda planta con un gran porche, donde relajarse y disfrutar de las vistas.

¿Y por qué digo lo de «factor sorpresa» en el título? Realmente no me refería al tipo de construcción, aunque curiosa es, más bien hablaba del impacto visual que me ha causado la barandilla amarilla de las escaleras que comunican la zona de estar con el dormitorio. Es como el elemento discordante, que nada tiene que ver con el resto de la decoración sosegada y campestre, y que pone una nota de color vibrante en el espacio. ¡Me ha encantado!

Y al igual que esa barandilla amarilla, también ha llamado mi atención la figura decorativa que adorna la pared de la zona de lectura (sobre el aparador), no es el típico espejo, cuadro, o algo que pudiéramos esperar, de nuevo encontramos un elemento escultórico que no puede quedar más bonito y acorde para una zona de lectura.

Y por último, si miráis la granja desde fuera, tanto los marcos de las pequeñas ventanas como la gran luminaria que alumbra la fachada al exterior, están pintados de rojo. Realmente no sé si tiene algún significado o simplemente es una manera de destacarlas frente a todo ese cedro carbonizado. Sea cual fuera la intención, me parece una genialidad.

¿Qué opináis de la granja? Yo me conformo con el apartamento, ni siquiera me molesta el amarillo de la barandilla y eso que soy clásica, pero aquí el efecto me parece sorprendente. El que sea tan grande el granero, su sentido tendrá y visto desde fuera, bonito es un rato, pero tan solo la zona de vivienda ya me ha enamorado.

Y sobre todo me quedo con las ideas, los toques tan acertados de color. Pensad en este ejemplo, si queréis resaltar uno o varios elementos en una decoración neutra, por arriesgado que sea el color, seguro que funciona bien. Y de la utilización del arte como punto focal supongo que no hace falta hablar, eso siempre es una apuesta segura.

Imágenes: Brian Ferry para Elle Decor / Barlis Wedlick

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En El Puerto de Santa María

¿Sois de campo o de mar? Yo siempre digo que mi medio natural es el agua y que en otra vida debí ser pez, quizás sea porque soy Cáncer, no sé. Sabéis que adoro la naturaleza y tengo la suerte de poder disfrutar de ella cada día. Vivo a las afueras de Madrid con lo que tengo el campo a dos pasos de casa y mi segunda residencia está literalmente, metida entre pinares. Pero también necesito mi dosis de mar al menos una vez al año, porque adentrarme en «mi medio», o sencillamente sentarme en la orilla y mirar al infinito, o lo que es mejor, caminar por la playa, me hace desconectar y cargar pilas, esas que ahora tengo bajo mínimos.

Como veis las casas de verano me susurran al oído, igual que aquel hombre que susurraba a los caballos en la conocida película. Sólo puedo ver destinos que me inviten a hacer un parón. Hoy ha tocado El Puerto de Santa María, en Cádiz, sitio en el que ya he estado y tengo pendiente volver desde que se mudó allí mi prima. En realidad lo tendría bastante fácil.

Esta vivienda fue reformada por la interiorista Belén Ferrándiz y a petición de los propietarios quisieron emular la estética de las casas ibicencas (un capricho como otro cualquiera, porque aunque Ibiza es precioso, Cádiz igualmente lo es). La reforma fue integral para abrir los espacios, dejarlos amplios y despejados para poder ser compartidos con mayor facilidad entre familia y amigos. Así, en la planta baja, se han sustituido los tabiques por dos grandes cerramientos en hierro y cristal que permiten independizar o abrir las estancias a demanda. Pueden unir o separar el comedor de la zona de office, así como independizar la entrada y pasillo del salón, pero siempre manteniendo la comunicación visual. A ello también contribuye la paleta de colores donde el azul, es el hilo conductor (incluso en los cerramientos).

Para potenciar también la sensación de espacio continuo, se ha utilizado en toda la planta un mismo suelo. Se trata de un porcelánico de gran formato de Gunni & Trentino que imita caliza. Sin embargo, en los dormitorios se dejó la compartimentación existente, aunque se actualizaron tanto las áreas de dormir como el vestidor y los baños.

Respecto a la decoración, obviamente se buscaron referencias del estilo ibicenco, muchos de los muebles de hecho fueron comprados en la isla pitiusa. Como era de esperar las fibras vegetales, el yute, el cáñamo, el algodón, las maderas en tonos naturales, y los textiles, cobran mucho protagonismo. Estos últimos, los vemos incluso en el panelado de las puertas de los armarios, las alfombras tampoco pueden faltar tanto en el interior como en el exterior.

La entrada de la vivienda ya es una declaración de intenciones, se puede predecir lo que vendrá después. De ahí quiero destacar la maravillosa puerta india que han adaptado como corredera y que separa el salón del hall. En el salón vemos que el bambú es el protagonista, yo le he echado el ojo a las lámparas de azulejos portugueses con pantallas de Otherlamps. Como en la zona de estar, donde me llaman la atención las mesas de centro gemelas de Batavia, que dan calidez al conjunto.

Tanto la mesa de comedor como la del office, que están en espacios contiguos, se han realizado en pino con efecto envejecido, ambas a medida, de tal manera que si fuera necesario se pueden juntar y dar cabida a muchos comensales. Las preciosas sillas del office en verde son de Sika-Design y la lámpara de fibras de Sluiz. Es una de las zonas que más me gusta de la casa, como el aparador de pino con puertas de gallinero que recorre el pasillo y que me parece súper practico, de Dolz Colección.

El exterior se ha dividido en dos ambientes, comedor y estar. Me gusta que en esta casa muchas de las mesas sean redondas, porque invitan a la conversación y en verano que todo va más lento y las sobremesas se hacen más largas, creo que es una manera de fomentar una mejor comunicación. En esta ocasión se trata de una mesa de hierro lacado y mármol acompañada por unas sillas de bambú de HK Living.

Podemos ver también unas esculturales escaleras que suben al solárium, destacadas gracias a la pintura en azul, aunque digo yo ¿Quién quiere solarium teniendo esa piscina con un jardín tan acogedor? o mejor aún ¿con el mar a dos pasos?

¿Alguien más por aquí con mono de mar?

Fotografía: Patricia Gallego para Elle Decor / y Belén Ferrándiz

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Apartamento de 50 m2

Como habréis visto la semana pasada no publiqué. Para los que no me seguís en redes, llevo con Covid desde el jueves pasado sin muchas ganas de nada, la verdad. El toro me ha pillado fuerte, sobre todo en lo que a los pulmones se refiere, con tanta tos quizás convalido todos los abdominales del mundo para la operación bikini ;-) es todo el ejercicio que he podido hacer, mejor dicho, es todo lo que he hecho en una semana. Menudo desperdicio de tiempo. Ahora tengo también a mi marido contagiado, hacemos un dúo de lo más interesante.

En casos como este, una se alegra de tener una casa grande donde poder repartir espacios para cada miembro de la familia o al menos, para los enfermos y los que no lo están. Mis hijas están en sus habitaciones con su propio baño y mi marido y yo, hemos conquistado el salón, el aseo y la cocina (vaya, la planta baja) y nuestros dominios de la planta de arriba. Parece que son las niñas las que están confinadas, no nosotros.

Por otro lado, vivir en estas casas grandes que requieren tanto mantenimiento, en situaciones como estas en las que no tienes ganas de hacer nada, también te da que pensar en lo confortable de los pisos más recogidos, con no demasiados metros cuadrados para poder limpiarlos en dos patadas. El que os voy a enseñar hoy me ha traído recuerdos de cuando vivía en mi primer apartamento de 45 metros cuadrados, lo tenía siempre como los chorros del oro. Claro que con familia, necesitaría alguna habitación más.

Este piso en San Petersburgo de 50 metros cuadrados, me ha llamado mucho la atención porque creo que tiene muy buenas soluciones de almacenaje, en todas y cada una de sus estancias. Se han utilizado los mismos colores como hilo conductor del apartamento, así, el terracota, el azul cielo y el verde, discurren por todas las estancias. El estudio de interiorismo Yuhome Design quiso transmitir por un lado el frescor del verano, en un sitio carente de sol la mayor parte del año, para ello utilizó los colores azul y verde o el bonito papel pintado de la cocina y el salón-comedor y por otro, cierta calidez con el terracota, en un lugar particularmente frío.

En las zonas comunes, el papel con motivos florales es el protagonista. El verde podemos verlo en las molduras del techo y el azul, en el sofá. Por todo el suelo (menos en la zona de la cocina), discurre un parquet de espiga que le da un aire distinguido al apartamento. El salón tenía una pequeña terraza que se cerró ganando una zona de lectura con un gran puf en un lado y un banco de almacenaje en el otro.

La cocina y comedor se separan de las estancias más privadas, gracias a un cerramiento de cristal con barrotillo en blanco. Me alegra que cada vez más, se vayan usando otros tipos de cerramiento que no sea el típico negro de corte industrial, ya que en realidad todos se pueden lacar en cualquier color y muchas veces quedan más elegantes y menos pesados visualmente en colores como el blanco, el beige, e incluso imitando a madera, por poner algunos ejemplos.

En el dormitorio volvemos a ver el mix de azul cielo (en el techo), los verdes (en textiles) y terracotas (en la mesilla de noche), todo ello rodeado por bonitas molduras en color blanco. En esta habitación se aprovechó también la parte baja de la ventana para crear un mueble a medida, un banco diseñado como rincón de lectura que se extiende a lo largo de la pared creando una estantería con partes abiertas y otras cerradas. Si os fijáis en el cuadro junto a dicho mueble, vemos que también sigue la misma gama cromática.

El vestidor era una de las necesidades de la propietaria, en esta casa no se ha escatimado en almacenamiento. De ahí llegamos al baño donde se repiten nuevamente los colores, unas paredes en terracota, azulejos en azul celeste y un mueble suspendido en verde, y se aprovechan todos los espacios para crear zonas de almacenaje. El inodoro al estar empotrado en la pared, crea una repisa donde poder dejar objetos decorativos y donde además, se aprovecha el retranqueo para poner el radiador de pared. Como veis los bidés pasaron a mejor vida, desde que existen las griferías que se instalan junto al inodoro y cumplen la misma función de lavado sin ocupar tanto espacio, es algo que se está instalando en casi todas las casas (ahora, hay que tener cuidado con su manejo o la presión del agua puede hacer que te jueguen una mala jugada y acabes mojando todo el baño :-)). Se ha aprovechado también para hacer un armario de suelo a techo junto al inodoro, desde luego no puede ser un espacio más completo.

Por cierto, que no he hablado de recibidor, pero para una casa de 50 metros cuadrados, es una buena carta de presentación. Cálido, amplio, con un generoso armario y espejos que multiplican tanto el espacio como la luz. En la entrada el suelo no es de madera sino cerámico, más fácil de mantener y limpiar para una zona con mayor tránsito. Un acierto.

¿Qué opináis de este piso tan coqueto? Yo de no ser por el Covid y que tengo dos adolescentes (necesito algo más de espacio), me cambiaba sin dudarlo. Tener casas grandes al final es muy esclavo, de verdad que está sobrevalorado.

Imágenes: Ivan Sorokin para Mi Casa Revista

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La casa de campo LS

Uno de los mejores tándems de este país se ocupó de renovar esta casa de campo. El equipo de arquitectura Ábaton fue el responsable de la rehabilitación y Batavia de su interiorismo, dos grandes de los que fácilmente saldría algo que seguro nos iba a encantar.

Se trata de una finca de 30 hectáreas privilegiadamente rodeada de encinas, que necesitó una intervención integral tanto a nivel de arquitectura, como de interiorismo e incluso paisajismo, un completo vaya. Pero cuyo resultado estáis a punto de ver y en mi opinión, no ha podido ser mejor.

Los muros de la vivienda se recuperaron al completo, tienen un grosor de 70 cm por lo que los convierte en el mejor de los aislantes, tanto en invierno como en verano. Se abrieron dos accesos desde la planta baja, que se dejó diáfana (aunque se pusieron puertas correderas para independizar a demanda), lo que permite que la luz discurra por todo el espacio, así como que haya una comunicación visual entre el salón, el comedor y la cocina. Parte del mobiliario se integra en la casa de manera escultórica, como la escalera de chapa o la librería que recorre la pared del salón y que, en ocasiones, aprovecha esos 70 cm de pared para crear vanos a modo de pequeños miradores que permiten que el paisaje se cuele en el interior de la casa.

El mobiliario, también de Batavia, es todo de diseño. Como la lámpara que reposa junto a las escaleras de Gabriel Teixidó, el cuadro de Chillida, o el sofá de la firma italiana CRD Verzelloni. Junto a él, dos butacas gemelas de Hans J. Wegner, mesa auxiliar de Jean Prouvé y lámpara de Gae Aulenti. En la cocina, sillas de Jonas Forsman y la lámpara sobre la mesa, de Poul Henningsen.

En el salón se ha creado también una zona de relax, un lugar para el disfrute y contemplación del paisaje exterior. Una sencilla alfombra de cáñamo de Batavia acoge un puf de diseño en un tono azul intenso, de Edward Van Vliet, que se puede adquirir en Moroso.

En la segunda planta, encontramos un dormitorio funcional con acceso a un despacho a través de unas escaleras. Nuevamente, se ha creado otra zona de estar junto a una ventana para contemplar las vistas. Incluso la bañera, que comparte espacio con el dormitorio, también se sitúa bajo una ventana. Parece como que en ningún momento, se quiera perder la esencia de esta vivienda, poder disfrutar de estar dentro de ella pero sin renunciar a la naturaleza que la rodea.

El dormitorio tiene los muebles hechos a media, con cabecero cuya trasera es parte del vestidor. Y un baño hecho para compartir, incluso la ducha, con plato de mármol y grifería doble. Y si os fijáis, sobre el doble seno de los lavabos no hay espejo ¿Para qué, pudiendo tener otra ventana y disfrutando de nuevo de esas maravillosas vistas?

Sencillamente, un espectáculo de casa… ¿Qué os parece?

Imágenes: Ábaton / Batavia

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Piso en Chamberí

El post de hoy se lo dedico a mi mejor amiga. Ahora la tengo muy cerca, vive en el mismo pueblo que yo, pero su corazón siempre ha estado y estará en el barrio de Chamberí, barrio donde ha vivido con sus padres durante muchos años de su vida y del que se enamoró profundamente. No le quito razón en cuanto a que es una de las zonas con más alma de Madrid, donde conviven pisos señoriales con otros más humildes, mucho comercio del de «toda la vida» con otros nuevos creados con la revalorización del barrio, anchas avenidas que dan lugar a pequeñas callejuelas llenas de encanto, con todo tipo de servicios. Y lo que es más importante, una zona que a pesar de la vida que tiene y estar en el centro de Madrid, al caer la noche se vuelve silenciosa y te invita al descanso. Desde luego si te lo puedes permitir, es uno de los mejores barrios para vivir, Ana sigue soñando con que algún día volverá a Chamberí.

La vivienda que os traigo hoy fue un flechazo para los propietarios. Se enamoraron de sus altos techos (típico de la zona), sus grandes ventanales que lo inundaban todo de luz, su distribución que ya tenía una obra reciente y habían dejado los espacios abiertos. Para el interiorismo contrataron al Estudio Backsteen que enseguida, supo captar la idea del cliente.

Querían una casa desenfadada, sin demasiados formalismos. El interiorista les propuso crear un «oasis dentro de la ciudad» como hilo conductor, meter toques exóticos, verdes, plantas, fibras naturales,… la idea gustó y ya desde la entrada se puede plasmado el concepto. Se optó por un mural en blanco y negro, de Rebel Walls, con el fin de no meter color en la pared y poder combinarlo más fácilmente con todo. Siguiendo con la idea de lo exótico, se puso una planta de gran formato que, además, tiene la función de obstaculizar la vista al salón para conseguir cierta intimidad. El banco que completa el recibidor es de Nordal y las lámparas, de Miv Interiores.

Para la zona de estar del salón, querían colores y materiales amables, mezclar pero buscando el equilibrio, de ahí que encontremos verdes, fibras y latón. El sofá y las mesas de centro son de The Sofa Company, los cojines de Zara Home y Nordal, la mesa auxiliar en esquina de Le Petit Florilège, las lámparas de fibras son de La Redoute y la de cristal, de Petite Lily. La colorida alfombra que unifica el conjunto, es de Kilombo Home.

Desde la zona de estar se puede ver toda la planta abierta, el comedor y la cocina. Una distribución óptima para aquellos, que como los propietarios, les gusta cocinar, recibir amigos, etc. y estar presente en las conversaciones. En cuanto he visto el comedor, sabía que las sillas eran de Calma Chechu, son únicas e inconfundibles. Se han tapizado con terciopelo de Güell Lamadrid y las de la cabecera, con tela de motivos tropicales de la misma firma. La mesa es de Tabolo (no me convence mucho la verdad, no sé si me falta sobre, o me sobran patas, es una cuestión de proporción no de diseño, pero vaya que es mi opinión). La lámpara la encontramos en Thai Natura.

El dormitorio lo percibimos como un espacio vestido, lleno de texturas. Tonalidades grises, blancas y cremas que lo que lo convierten en un refugio, al que complementaron con arte, de la plataforma Programa Taide. La ropa de cama al igual que la del baño es de Zara Home, lavabo de Roca.

¿Qué os ha parecido este oasis en medio de la ciudad? Sin duda, la situación es completamente envidiable, la luz y la distribución también y de la decoración, creo que pocas cosas cambiaría.

Imágenes: Nuria Serrano para Mi Casa Revista

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The Ink House

Cuando un artista entra a jugar en la creación de su propia casa, se nota y mucho. En cuanto veáis los diseños imagino que os sonarán, son del artista y diseñador de interiores Rory Dobner. Trazos en blanco y negro que plasma en todo tipo de objetos, vajillas, juegos de té, piezas decorativas, cuadros,… Todas poseen un mundo interior muy especial, muy suyo, por eso son fácilmente identificables.

El caso es que él y su familia, residentes en Londres, buscaban un una casa para comprar en Ibiza como destino de veraneo y tuvieron un flechazo con una vivienda en ruinas construida en 1560, habéis leído bien, del Siglo XVI. Consiguieron rehabilitarla e incluso ampliarla, fusionando la arquitectura y tradiciones artesanales ibicencas, con la imaginación desbordante del artista, hasta llegar a conseguir su refugio de 800 metros cuadrados, con ocho dormitorios, diez baños, dos salones, dos cocinas y múltiples terrazas, en un entorno de una finca de más de 50.000 metros cuadrados, ahí es nada. A la casa la bautizaron con el nombre de The Ink House, ya que Rory Dobner realiza sus dibujos en tinta utilizando pluma estilográfica, tiene publicado un libro con el mismo nombre al que él califica como «fiesta de animales». 

Aquí conviven piezas de diseño, con antigüedades y por supuesto las creaciones de Roy. Nada más entrar, una preciosa mecedora recuerdo de la infancia y regalo de la madre de Claire (la mujer de Roy), te recibe amablemente. Las puertas y escaleras son las originales, aunque restauradas. En uno de los salones podemos ver proyectos del artista (como la liebre con monóculo, los cuencos de porcelana o un neón), mezclados con lámparas icono del diseño, las de techo Zettel’zde Ingo Maurer, o la Jieldé de sobremesa, el sofá de Tufty-Time, de Patricia Urquiola para B&B Italia.

En dicho salón encontramos una cocina extra. Una estructura de hormigón integra un fregadero y una placa, contiguo a ellos, una mesa de comedor antigua junto a dos taburetes cerámicos de Paola Navone. Las puertas antiguas esconden el lavavajillas, el horno y la nevera. Para la cocina principal, se optó por el estilo ibicenco con hornacinas en su paredes encaladas, contrastando con el horno Smeg de carácter más industrial y como toque cálido, el taburete de madera de Tanis Ibiza.

Para los dormitorios se ha optado por la suavidad de los tejidos de The Linen Works, necesario para contrarrestar el frío suelo de hormigón o el revestimiento de piedra de la pared de la ducha, piedras que por cierto, fueron sacadas del jardín para realizar esa pared hecha a mano por el artista. 

En el otro dormitorio el blanco y el negro son los protagonistas, incluido su compañero el baño. Se ha alicatado de suelo a techo con originales azulejos diseño de Dobner, el lavabo es de Duravit. Contiguo a este dormitorio, en la terraza, encontramos una bañera de roca tallada a mano procedente de Bali ¿Quién no tiene una en su casa, verdad? Pero si refrescarte en la bañera en los días de verano se te queda corto, puedes ir a la piscina, que por la imagen tampoco parece pequeña. Por cierto la casa se alquila mientras su propietarios residen en Londres, aunque viendo la celebridades que ya han estado por allí, como el disc jockey Fatboy Slim, y la propias características de la vivienda, no creo que esté al alcance de mi bolsillo permitirme una semana en tal paraíso ibicenco. Para qué buscar el precio…

Vía: Elle Decor 

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Queen Anne House

Es el primer post de este año y ya estoy incumpliendo mis propios esquemas mentales, así que como dije el otro día en Instagram, mejor me dejo fluir porque luego no cumplo con mi absurda cabeza cuadriculada. Creo que siempre he tenido una lucha interna entre la Cristina ordenada, constante, trabajadora, con la que pretende ser creativa, libre y no regirse por esquemas ni patrones. No es una lucha agradable la verdad, supongo que en el medio está la virtud, como en todo, pero he sido tanto de la primera Cristina, que ahora necesito ser un poco más de la segunda.

Bueno que menudo rollo para empezar, sólo para deciros que mi plan era traeros el cambio low cost que hicimos en el aseo del pueblo durante las vacaciones (podéis verlo en Instagram, muchos me consta que ya lo habéis hecho y seguisteis las Stories durante el proceso). El caso es que ayer cuando subí las fotos al blog, dije – qué narices, esto no está terminado – así que lo dejo guardado para cuando pueda ofreceros algo más de sorpresa. Quiero meter un poco de color, poner vinilo en el suelo, un cuadro grande que también aporte algo de impacto, porque ahora mismo aunque bonito, le falta «vidilla». Lo dicho, si no lo habéis visto aún, podéis bien esperar a que lo termine del todo y lo publique por aquí, o abrir boca con el post que puse en Instagram (os lo dejo aquí), en cualquier caso el aseo está por rematar.

Y antes de empezar, se me olvidó felicitar a mi querido blog que a finales de diciembre cumplió la friolera de ¡14 años! ¿Cómo os quedáis? Creo que si sacara todos los post, daría para escribir un libro. Esa justamente es la Cristina constante. Y por supuesto, felicitaros el año, que groseramente me he puesto a escribir y no he dicho ni «mu», espero que hayáis tenido unas Navidades lo más tranquilas posibles y a ser posible, sin el bicho como compañero.

Os traigo para empezar esta belleza de 1915, con la que tengo ciertos sentimientos encontrados. Las obras de remodelación se llevaron a cabo por DeForest Architects y el interiorismo pertenece al estudio NB Design GroupNada más entrar se aprecia el contraste entre la antigua edificación de ladrillo y el añadido que se realizó como nueva entrada de la casa, a modo de porche acristalado, que lo inunda todo de luz. Me encanta cómo se ha resuelto el espacio con un simple perchero con zapatero incorporado, muy útil para dejar abrigos y zapatos al llegar. Un puf hace las veces de descalzador y el toque de las plantas le da sensación de confort a una gama cromática en negros y grises. Por cierto un acierto el suelo de cemento en la entrada para facilitar la limpieza.

Ya en el interior, se han respetado los suelos de madera y las carpinterías antiguas, pero se han pintado de blanco para aumentar la sensación de amplitud, incluidas puertas correderas, columnas de madera tallada o la barandilla de la escalera. El toque de color y la guinda del pastel de esta vivienda, al menos en mi opinión, son las vidrieras. De ahí que el mobiliario, sea en su mayoría en tonos neutros. Podemos ver también cómo en muchas ventanas se han añadido butacas, sillas o bancos, para poder disfrutar de las vistas del jardín, que por cierto, tampoco tiene desperdicio.

La cocina combina el aire clásico de la casa con los materiales modernos que se han introducido para darle contraste, como el acero inoxidable, la lechada oscura que remarca los azulejos, la gran campana,… y en la isla, se ha utilizado una encimera de madera, que tiene su réplica en el suelo y le resta frialdad al acero.

Los dormitorios están llenos de soluciones de almacenaje, zonas para trabajar, librerías,… lo cierto es que el tamaño también ayuda. Me ha encantado la idea de una cama de matrimonio central con la librería detrás y zona de trabajo bajo la ventana, pocas veces lo he visto (muchas con un vestidor, casi nunca con una librería).

Lo que más me ha desconcertado es el ático, parece que estás en otro lugar, una vivienda distinta. No es que no me guste, todo lo contrario, es que simplemente no creo que nadie que entre por la puerta, espere descubrir un lugar así cuando sube las escaleras ¿Qué opináis? Se oculta detrás de lo que parecen unas puertas de armario, pero realmente son unas escaleras por las que se accede al ático. Allí se encuentra un dormitorio y una zona de estar completa.

Cada habitación tiene su baño propio, el principal con una bañera profunda de madera, zona de relax y azulejos blancos con textura. Un segundo baño, muy original por cierto, tiene dos bañeras circulares y profundas también, enmarcadas bajo dos vidrieras y en el centro, un cuelga plantas que a su vez sirve de apoyo o pequeña estantería.

Y para rizar el rizo, la casa tiene además un estudio de arte con cocina ¿Alguien da más? ¿Qué os parece para empezar el año?

Imágenes: Haris Kenjar / Arquitectura: DeForest Architects / Diseño Interior: NB Design Group

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Ikea total look…

Si lleváis tiempo siguiéndome sabréis que soy muy insistente con la personalización de las casas, con hacerlas tuyas, buscar objetos con carácter (lo que no tiene por qué significar que sean caros), pueden venir de un mercadillo, de un anticuario, un viaje,… son estas piezas las que harán que tu casa sea un hogar, lleven tu sello, tu alma y por tanto te sientas a gusto en cuanto entres en ella.

Entiendo porque soy la primera que me pasa, que es fácil transmitiros una manera de consumo diferente a la que solemos estar acostumbrados, las redes pueden ser bastante frustrantes y quizás aunque yo os enseñe infinitas firmas, acabamos siempre en lo conocido, básicamente porque es lo que nos podemos permitir y por qué no decirlo, también es mono. Pero hoy vengo a demostrar que hay una gran diferencia cuando intentamos copiar lo que vemos en la redes y acabamos teniendo la casa del vecino, sin gracia, sin personalidad, sin alma (más que nada porque no has aportado nada tuyo), o ves una casa cien por cien Ikea decorada por una interiorista de esta misma firma, en este caso por María Lizarraga y ahí, la cosa cambia.

Esta vivienda situada en Comillas, está íntegramente decorada con muebles de la famosa firma sueca, con muy buen gusto y con algunos pequeños cambios que ella misma ha realizado sobre alguna pieza (como pintar un ribete negro en la vitrina de la cocina para hacer un guiño al también negro, de la chimenea del salón).

Cuenta que la casa tenía forma de granero americano, 190 metros cuadrados para dar rienda suelta a su imaginación. Con una zona de porche exterior que amuebló con sofás y mesa de centro modelo Bondholmen, los clásicos pufs Alseda y alfombras de fibras Lohals. A continuación situó la zona de comedor de la misma colección que la de estar. Todo ello completado con textiles de @ikeaspain.

Apostó por una vivienda abierta al exterior, quería captar toda la luz posible. Así, el blanco fue el protagonista. En el salón coloco dos sofás enfrentados modelo Vimle, con mesa auxiliar Lubban y como mesa de centro, dos bancos Stockholm. La mecedora es la butaca Grönadal. El cuadro sobre el sofá, del artista Carlos Arriaga. La luminosidad del salón se ha conseguido gracias a una paleta de color en tonos blanco, tierras y grises, a la que la interiorista ha añadido estratégicamente puntos de interés en negro, como la chimenea, la lámpara de pie Ranarp del salón, o como mencionaba antes, los ribetes pintados por ella mima en la vitrina Hennes.

La cocina es sencilla pero con mucha capacidad de almacenaje, es el modelo Enhet con encimera Ekbacken, laminada en color fresno. En el centro, se sitúa el comedor, con sillas y alfombra de fibra que acentúan su apariencia campestre.

El dormitorio se encuentra en la parte superior de la vivienda, está abuhardillado con vigas vistas, lo que le da un aire de cabaña. Junto con el blanco predominante en toda la casa, se ha decorado en rosa empolvado (tanto la ropa de cama como la butaca Vedbo a los pies de esta), un tono romántico y que transmite calma para dormir. En la parte más baja se ha aprovechado para poner una zona de armarios, completando el almacenaje con la cómoda Hauga.

En el baño se respira limpieza y frescor. Aquí se ha salido un poco del mundo Ikea, con un bonito y original mueble realizado a medida y griferías de Roca. Las toallas y el taburete son antiguos.

Hasta aquí la vivienda, que como os decía y a pesar de ser cien por cien Ikea, tiene un encanto especial. Y no penséis por mis palabras que soy una «hater» de la firma sueca, que no es así, de lo que huyo es de las casas que son calcos unas de otras, pero como veis se puede recurrir a firmas económicas siendo original y teniendo clase. ¿Qué opináis sobre esto?

Imagenes: El Mueble

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