Bone Made

Si hay algo que aprecio de las casas, es la luz natural y esta vivienda es un gran ejemplo de ello. Hoy os traigo un proyecto realizado por el equipo Bone Made, en Australia, para una familia de seis miembros. Está basado en el concepto de casa californiana, de ahí su nombre CALIFORNIAN BUNGALOW. Una planta de concepto abierto, donde cocina, comedor, salón e incluso despacho, comparten espacio.

Por supuesto en ella no puede faltar el “Mudroom”, ese espacio a modo de entrada dedicado a dejar nuestros enseres, calzado y demás, para que todo quede recogido antes de entrar en casa. En este caso, es uno de mis espacios favoritos, creo que el diseño está a la altura de su practicidad, con armarios altos para guardar, sitio para sentarse y revestimientos fáciles de limpiar. Los azulejos verdes biselados, no pueden gustarme más. En firmas como Nais, por ejemplo, los tenéis parecidos.

La zona de día, como veis prácticamente es un “todo al neutro”, sólo unos toques de negro interrumpen la visión resaltando algunos elementos y restando monotonía. Como la estufa, la silueta de las sillas, el sillón, los cables de las lámparas o el jarrón, pero poco más nos distrae del blanco o del roble, que lo vemos en los suelos y muchos de los muebles. Incluso para la mesa del despacho, se ha optado por el metacrilato que deja pasar la luz, en contraposición, la butaca sí se ha elegido oscura para contrarrestar.

A través de esas dos grandes cristaleras del salón, se accede a un gran patio con área de entretenimiento y barbacoa.

Los dormitorios y baños merecen mención aparte, sobre todo estos últimos. Están llenos de detalles. El primero, oculto entre las puertas de los armarios y una vez dentro, encontramos un oasis con doble ducha, griferías doradas que contrastan con carpintería en negro junto a la encimera de piedra del mismo color e hidráulico en el suelo, espejos ovalados,… maravilloso. Y el segundo, aunque más sencillo, aún me gusta más. Volvemos al biselado, esta vez en gris y colocado en espiga, se ha combinado con griferías también doradas y el punto de calidez se lo dan los muebles de madera. Ah! y para rematar, dentro de la ducha también encontramos una zona de bañera exenta ¿se puede pedir más?

No me voy sin hablar de la pared del dormitorio pequeño ¿no me diréis que no está bien resuelta? Vale que hay que hacerlo a medida, pero unos armarios puente que te solucionan todo el almacenaje y una zona central como espacio de estudio, que realmente son unas sencillas baldas de madera (la más baja con cajones) y la trasera vestida con papel pintado, no puede parecerme más bonito y resolutivo ¿qué pensáis, no os encanta?

Que me envuelvan la casa para llevar…

Imágenes vía: Contemporist

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La casa de la blogger Daniela Schinke

No es el tipo de casas que suelo poner en el blog, pero parece que encuentro reflejado mi estado de ánimo entre estas paredes de estilo tan “naif”. Y es que últimamente siento estar un poco en las nubes, me cuesta concentrarme con el bullicio exterior (supongo que entendéis a qué me refiero), llevo diez días enferma y eso no ayuda (no, no es Covid, pero la comedura de cabeza no te la quita nadie). En fin, que al ver esta vivienda, me trajo buenas vibraciones y aunque probablemente no la elegiría para vivir, hay muchos elementos de ella que me gustan. Me entra la risa sólo pensar en el heavy de mi marido viviendo entre paredes rositas y azul “bebé”, creo que para él sería motivo de divorcio ;-)

La casa está en Alemania y pertenece a la bloguera Daniela Schinke, del blog de decoración y lifestyle Wunderblumen. Encontró esta vivienda de 1880, que formaba parte de un monasterio que había sido parcialmente derruido durante la Segunda Guerra Mundial, en una zona privilegiada de la ciudad, Kassel, donde además de tener todos los servicios, también te encuentras al lado de la naturaleza, como un oasis dentro de la urbe.

La decoración no es estática, a la propietaria le gusta hacer cambios tanto en los colores de las paredes como en el mobiliario. Mezclar piezas antiguas con otras más modernas e incluso de diseño, para evitar que todo sea uniforme y dar personalidad al conjunto. Siempre intentando que haya armonía en los colores, para crear espacios acogedores. Cada tono, en cada una de las habitaciones, no está escogido al azar, sino pensado en la persona que lo va a habitar, como los dormitorios infantiles. El rosa, de la hija mayor y el azul grisáceo, de la menor de nueve años.

Como os decía no es una casa cien por cien para mí, pero sí me quedo con ideas. La primera el uso del color, quizás penséis: demasiado rosa, pero trasladad esto mismo a colores neutros ¿a que ya no cansaría tanto? Me quedo también con el estilismo de las estanterías abiertas, porque si vas a tener preciosas estanterías “String” por todas partes (entre otras), por lo menos que estén ordenadas. Me encantan los suelos en madera natural, con sus nudos y sus vetas y que los muebles, también tengan este tipo de tonos claros para no recargar. Me quedo con el comedor, sencillo y dinámico, con cada silla de “su padre y de su madre”. Y me quedo con los textiles y la forma de mezclarlos, unos lisos, otros con texturas, los distintos tonos,… hacen conjuntos perfectos.

Y vosotros ¿con qué ideas os quedáis? ¿O directamente os gusta tal cuál?

Imágenes: Daniela Schinke / Fuente: Design Sponge

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Un mix cargado de personalidad

“Rodéate de objetos que tengan sentido, tu casa contiene tu historia”, con esta frase de Calma Chechu me despertaba hoy, y no puedo estar más de acuerdo. Quizás no os lo he dicho con estas mismas palabras, pero una y otra vez es lo que intento transmitir en el blog. No intentemos hacer casas, réplicas de lo que vemos en Instagram o en redes, sencillamente cojamos ideas que comulguen con nuestra filosofía, hagámoslas nuestras y creemos hogares, sólo así cuando crucemos el umbral de nuestra puerta, nos sentiremos arropados y orgullos de lo conseguido, y no viviendo en un lugar que quizás sea bonito o incluso de revista, pero donde no sintamos apego.

En cuando vi esta casa quise conocer más, tan sólo el recibidor ya habla de sus propietarios. No necesito leer un artículo para saber que quien sea que vive en ella, son personas que no temen expresarse y dar rienda suelta a su imaginación. No, no se han buscado la típica consola para la entrada, sino un banco antiguo desvencijado, con el color desconchado por el paso del tiempo. Y lo han mezclado con unos originales cojines, que aunque el artículo no dice de dónde son, bien podrían proceder de la tienda de María de Alfombras Étnicas, que los tiene, si no iguales, muy parecidos. Y esto sólo es la entrada, pasad a ver el resto que es un derroche de personalidad.

En el salón, por favor haced un alto en camino en la mesa de despacho, es heredada, de los años 40, y se ha mezclado con piezas modernas de aire mid-century. El aplique es de TiendasOn, la silla de Sklum y la famosa lámina de jirafa, de Desenio. Un combo atrevido y muy personal. De la misma manera, en la zona de lectura, se ha mezclado una butaca nórdica, de Northdeco, con una consola, regalo de la prima de la propietaria, que pertenecía a un palacete ¿Cómo os quedáis? Yo personalmente me quito el sombrero. Si os fijáis también, en el comedor las sillas son distintas, porque ¿para qué repetir? qué aburrimiento ¿no? ;-)

El salón comedor se comunica a través de un gran ventanal con la sala de juegos. Allí muchas de sus piezas también son auténticas joyas. Como la pequeña mesa, que era de la abuela y resulta que siempre la tenía tapada con un mantel. ¡Qué sacrilegio! La propietaria decidió cambiársela por una sencilla, que total para que la tape… Las sillas también son preciosas, son escolares de www.mobiliario-escolar.com y la colorida lámpara tipo Sputnik es de Liderlamp.

Me voy a la cocina y no puedo evitar que mis ojos se queden clavados en el aparador verde, que además queda enmarcado por el papel pintado (de depapelpintado.es). En este espacio donde todo es tan aséptico, con muebles, encimera e isla en color blanco, unas notas discordantes vienen genial al conjunto. Así que empezando por el mueble, que además hace contraste entre lo nuevo y lo antiguo, y piezas en distintos colores o texturas, como el taburete amarillo, los de fibra, o las lámparas,… son elementos que aportan el contrapunto y la personalidad.

El dormitorio es sencillo pero muy acogedor, prescindir de cabecero no tiene por qué quedar aburrido, menos aún cuando lo sustituyes por unas molduras que enmarcan la cama. De nuevo el punto de color lo ponen los precisos cojines.

Del dormitorio infantil, lo que más gracia me ha hecho es encontrarme con la cabeza de león de Ila y Ela, una empresa artesana española sobre la que ya os escribí en 2018, podéis recordar el post aquí.

Por último el baño, un mueble en madera y hierro de corte industrial de Cota Interiorismo, se ha adaptado al espacio, a él se le ha acoplado una encimera de Neolith, un sobre lavabo y una grifería negra de Amazon. Una pieza que a priori no tiene por qué estar destinada a un baño, con un poco de imaginación puede dar el mismo servicio que otro hecho para esa finalidad, y con la seguridad que nadie tendrá uno igual en su casa :-) ¿Te atreves a ser original?

El proyecto de decoración y reforma de esta preciosa vivienda es de la arquitecta María José Navarro Segura de Nasezen. Podéis ver el reportaje completo en este artículo de Mi Casa Revista.

Fuente: Mi Casa Revista /  Fotografía: Carolina F. Varela

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Estoy de vuelta…

Desde que empecé a escribir el blog en 2009, es la primera vez que me voy de vacaciones sin decir tan siquiera un hasta luego. La realidad es que mi pensamiento era otro, ir al pueblo para seguir teletrabajando desde allí, pero en mi fuero interno sabía que en cuanto pisara los pinares y viera a mis amigos, no tendría ganas de abrir el portátil para nada. Eso sumado a que no tenía Wifi, era la excusa perfecta. Así que los primeros días algo hice, respecto a un proyecto de interiorismo que tengo entre manos, pero en cuanto mis clientes también se fueron de vacaciones, ahí acabó todo. El blog ni tocarlo y en Instagram algún que otro post, más de mis excursiones que de decoración, he subido historias eso sí, hasta que me quedé sin datos.

Creo que si el verano ha sido así es porque mi cuerpo lo pedía. Ha sido un año muy duro para todos y seguimos con la incertidumbre de lo que pasará en los próximos meses, así que me he permitido vivir el día a día. He caminado mucho, y muy rápido también (mis amigos se reían de mí y se escondían en el monte para asustarme al verme sola), no es que quisiera hacerme la “Fittipaldi”, creo que esa manera de caminar iba asociada a mis pensamientos, no sé de qué huyo pero estoy inquieta y caminar deprisa me relaja.

Total, que he tenido vacaciones escolares, como las de antaño. Me fui un 10 de julio y volví el 30 de agosto y si no hubiera sido por este proyecto de interiorismo en el que ando metida, hubiera podido quedarme con mis hijas en el pueblo alguna semana más, ya que como sabéis el comienzo del curso también se ha aplazado (al menos en Madrid). Mañana vuelvo a mis pinares, sólo de fin de semana, habrá que ir quitándose el mono poco a poco.

¿Qué tal ha ido vuestro verano? Espero que este año “raruno” os haya permitido cogeros días de descanso y desconexión, todos lo necesitamos después de lo vivido, bueno y de lo que seguimos viviendo, desgraciadamente.

Cómo no, tenía que arrancar septiembre con una casa de campo, un maravilloso diseño de Jeanette Tresing, de Cado Interiors. Una vivienda rehabilitada, de planta abierta a la que se le ha añadido un cerramiento de hierro y cristal en la zona del office de la cocina (inspirado en un invernadero) haciendo de ésta una estancia más grande y luminosa. La zona de trabajo y los muebles, realizados en pino reciclado y hierro, se han enmarcado con una alfombra de baldosa hidráulica, que lo diferencia del resto de la vivienda cuyo suelo es en madera de roble. La fluidez entre interior y exterior es perceptible desde cualquier punto de la vivienda, además de los grandes ventanales los textiles juegan a favor. Se han utilizado finas cortinas de lino que dejan pasar la luz y no pesan visualmente.

La casa se sitúa en el Maresme, y desde el porche se puede ver el mar. Todos los elementos del jardín están disponibles en Cado, en HK Living (como el columpio o las sillas de comedor), o Matèria (los cojines).

Y sinceramente lo que más ha llamado mi atención, quizás porque este verano mi casa del pueblo se ha convertido en un pequeño hostal, ha sido la habitación infantil. ¿Cuántas veces he pensado lo grande que es la habitación de mis hijas y la de niños que cabrían en ella sin tener que hacer malabarismos con las camas? Me vendría bien tener un sistema de literas como las de la última imagen ¿O quizás no? Tendría siempre la casa llena, ja, ja,… Lo tengo que sopesar…

Imágenes vía

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Casa de campo de estilo Craftsman

No es la primera vez que os muestro una casa de estilo Craftsman, aunque me doy cuenta que hasta ahora no le había puesto nombre. La palabra se traduce literalmente como “artesano” y nace en el primer tercio del siglo XX en Norteamérica a raíz del movimiento Arts & Crafts, una corriente artística que pretende volver al respeto por la materia prima y la fabricación artesanal.

En la estética de estas casas no faltan los detalles de calidad, como las buenas carpinterías, las vigas expuestas, el hierro, chimeneas a menudo realizadas con materiales naturales como la piedra. Se caracterizan también por transmitir interiores sencillos y acogedores, con mobiliario que hace referencia también a elementos provenientes de la naturaleza como la madera, el cuero, el mármol,… En definitiva son casas que tienen esa filosofía que tanto me gusta encontrar cuando os enseño una vivienda, tengan o no este estilo.

Esta casa de campo es todo un capricho, un tres en uno. Tiene una vivienda principal de 185 metros cuadrados, con cuatro dormitorios y dos baños; casa de invitados con todo lo necesario para estar independiente (cocina, salón-comedor, baño y dormitorio) y por último, un cobertizo en el jardín que han convertido en despacho o zona de estudio. La vivienda se encuentra en un barrio de Los Ángeles donde sólo se ven casas tipo “Craftsman” o “Farmhouse”. Shanty Wijaya de Allprace Properties fue la encargada de dar forma a este proyecto, podéis ver el antes aquí, el cambio es radical.

Empezaron la transformación poniendo los suelos de madera, se colocaron en algunas zonas paneles laminados en las paredes y en otras papel pintado de Farrow & Ball. Para dar acento y contraste, algunos elementos como las estanterías del salón o los muebles de cocina se pintaron en un tono azul intenso que se repite en otras zonas de la casa como en los hidráulicos del baño, en alguna mesilla de noche e incluso en las cortinas de la casa de invitados.

La cocina, a pesar de estar pintada con este azul tan intenso, no se ve nada pesada gracias que se ha compensado con una encimera y la trasera en mármol blanco que lo hace todo más ligero. También ha sido un acierto haber prescindido de muebles altos y sustituirlos por ligeras baldas.

A su lado tenemos una de las zonas que más me gusta, el comedor. Las mesas redondas siempre han sido mí debilidad, ya que permiten que la conversación fluya mejor entre los comensales y ésta, íntegramente de madera (sillas incluidas) con unas bonitas vistas al exterior y el papel pintado que rodea la ventana, no puede parecerme más acogedor.

Otra habitación de la que me he enamorado es el dormitorio con salida directa al jardín que lleva un papel pintado geométrico, ¡qué pena no saber de dónde es esa maravillosa cama! y las mesillas azules que también me encantan. A su vera, el precioso baño con hidráulicos azules inundado de luz gracias a una claraboya sobre la bañera.

El jardín también es súper acogedor con varias zonas para estar, comer, o simplemente leer. Desde allí se puede ver la casita de invitados y el cobertizo. La casa de invitados realmente es un “todo en uno”, el único espacio cerrado es el baño, lo demás comparte espacio, cosa que es lógica cuando vas de visita a cualquier sitio, realmente necesitas poco para sentirte como en casa, el mero hecho de viajar y salir a disfrutar, ya nos hace felices.

Es curioso el tema del cobertizo, un lugar que han destinado como estudio y zona para practicar yoga. No sé si es que en los 185 metros de la casa no encontraron un lugar para poner un despacho, o no prefieren practicar ejercicio en el jardín más aún viviendo en California con la buena temperatura que hay :-) Curiosamente hay gente para todo.

 

Casa de Invitados

Cobertizo

Fotografía: Jessica Alexander

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Rocio Esquilas

Si no me equivoco, Rocío Esquilas es una de las primeras interioristas a las que empecé a seguir cuando me abrí mi cuenta de Instagram. Me gusta aprender y empaparme de profesionales que, teniendo ciertos puntos en común conmigo, van mucho más allá y me demuestran que el atrevimiento y el riesgo también son buenos, siempre que se hagan con gusto, claro :-)

Había leído en sus redes que le habían publicado su último trabajo en la revista Mi Casa y tenía que compartir, presentía que me gustaría. Como veréis el color es el protagonista tanto en el mobiliario, como en los papeles pintados, en revestimientos,… nada se salva, excepto la habitación infantil donde predominan los neutros.

Los propietarios encontraron esta vivienda en la zona de Mirasierra (Madrid) y encargaron la reforma al estudio de interiorismo de Rocío Esquilas. La rehabilitación fue integral y duró cuatro meses, justo antes de que naciera el bebé que la pareja estaba esperando y motivo del cambio de vivienda. De cuatro dormitorios pasaron a tres, uno de ellos aloja ahora el comedor; se rehicieron los dos baños pero también se sacó un aseo de servicio.

Se mezclaron piezas antiguas y nuevas, como la mesa tocinera del salón que tiene unos 80 años y sobre ella luce una besuguera de cobre comprada en un mercadillo y que utilizan a modo de jarrón. Cerrando el conjunto, dos sillones de fibra de Ikea y otro tapizado de cannage de Westwing; bajo la mesa, alfombra de Zara Home. La preciosa lámpara que hay a la vera del sofá de Ormos, es de Detana (firma de la que ya os he hablado en más de una ocasión). Otro ejemplo es la cómoda con tiradores de concha, comprada en el Rastro madrileño.

Si pasamos al comedor, vemos que asoma un cerramiento de madera lacada en negro y cristal. Sencillamente se derribó la pared de la entrada y se sustituyó por este elemento para dejar pasar la luz. El resto de luminosidad y alegría en este espacio lo ponen el papel pintado de Cole&Son y el mobiliario. Las lámparas son del Taller de las Indias, la mesa de Kave Home, plantas y macetas de Colvin, y sillas de LDK Garden.

La cocina se realizó a medida para acoger la colección de vajillas, cristalerías, mantelerías, etc. de los propietarios, por lo que se le dio mucha importancia al almacenamiento. Se creó también una pequeña isla central que sirviera para disimular un pilar de carga, con una barra en madera de roble (ya se sabe, si no puedes con el enemigo, únete a él). Se optó por no poner armarios en la parte superior, el protagonismo se lo lleva el salpicadero de azulejos con forma de escamas de Discesur en tono turquesa, que recorre el frontal de la pared. Me encanta cómo aquí se ha separado el azulejo de la zona de pintura con un listón de madera de roble, réplica de la barra de la isla.

El dormitorio infantil es el más sosegado de la casa, lo que más me gusta es el moisés; es clavadito al de mi hermana y mío que luego han utilizado mis hijas y que ahora reposa en mi garaje bien envuelto a la espera de que mis futuros nietos vuelvan a darle uso :-) (Dentro de muchos años espero, que aún soy muy joven). El de la imagen es de la tienda Mimitos Home, una firma de productos artesanales para bebés, el mío es original de los años 70 y sigue como nuevo. El papel pintado se puede adquirir en Deco&Kids, la alfombra es de Ikea y lámpara de El Corte Inglés. Rocío Esquilas no ha querido escatimar en originalidad y diversión ni en el cuarto de baño; en el infantil lucen unos pingüinos que lo dotan de personalidad, se trata del papel “Emperor Blue”, de Andrew Martin.

La idea de la balda vuelve a repetirse en el dormitorio principal, aquí hace las veces de cabecero y sirve para apoyar láminas y cuadros. El gran ventilador del techo es de Faro Barcelona, la mesilla de noche de Adaleya y la lámpara de Borgia Conti.

El baño principal también es un derroche de creatividad, de nuevo el protagonista es el mural “Find Parrots” de Lara Costafreda para Coordonné. El armario, que era propiedad de los dueños, se pintó a tono con el papel de la pared y en lugar de toallero, se optó por una escalera de bambú de Leroy Merlin. El mueble bajo lavabo fue un diseño de la dueña que Rocío pidió realizar a medida. El espejo dorado es de Zara Home.

Os dejo que disfrutéis de la casa y toméis nota de este mix tan bien avenido, lleno de color pero atemporal. ¡Un proyecto sobresaliente!

Vía: Mi Casa Revista / Fotografía: Miriam Yeleq

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Apartamento en Estocolmo

Mi marido, como buen profesional del marketing y la publicidad que es, me ha soltado una cariñosa charla mientras desayunábamos sobre mis escasas estrategias de venta. Lo reconozco, el “auto bombo” nunca se me dio bien y aunque sé que es absolutamente necesario contar lo que hago para vender mis servicios, la realidad es que cuando pienso en contenidos tanto para el blog, como para las redes sociales, instintivamente busco otras cosas, no me da por ir recurrentemente a los proyectos que he hecho yo.

Hace tiempo que no os muestro nada lo que no significa que haya estado parada, aún tengo pendiente enseñaros las reformas integrales de dos chalets a punto de terminar. Otro que no podré mostraros porque no siempre los clientes están dispuestos a enseñar sus casas, respeto cien por cien. Por último estoy ahora trabajando en un proyecto de decoración precioso, de momento está siendo de manera online, hasta que se pueda hacer de forma presencial.

La casa que estoy decorando, aunque en estilo nada tiene que ver con la de las imágenes, sí tiene algo en común, los grandes ventanales y la doble altura. Podéis imaginar lo que se puede hacer con espacios como estos, ojalá sus propietarios me permitan enseñar el resultado cuando el proyecto esté terminado.

Sólo he tenido que ver los ventanales de esta vivienda situada en Estocolmo para enamorarme de ella y cuando he visto su interior, todavía me ha atraído más. Tiene una mezcla de piezas súper interesante, no es la típica de estilo nórdico sin más, se han introducido elementos que aportan un interés extra a ciertos espacios, como el armario azul grisáceo que delimita la cocina con la entrada (sólo visualmente porque no hay separación), o las escaleras, que al ser de hierro le dan un aire más fabril al espacio. Me gusta también cómo el color negro destaca sobre un espacio tan inmaculadamente blanco, en el armario-vitrina del comedor, en la iluminación (incluidos los apliques), la escalera como decía antes, las vigas del segundo piso, los radiadores, ciertos elementos del baño, etc.

Para el dormitorio principal se ha elegido sin embargo un azul grisáceo intenso que acentúa la pared del cabecero; por ponerle un “pero” a esta habitación, diría que las disposición de las mesillas no es la correcta, quizás en la foto no se aprecia bien el espacio que queda entre las mismas y la cama, pero parece más bien poco. Puestas de manera tradicional y si no caben, sustituyéndolas por unas más pequeñas, lo mismo te ahorrarías unos cuantos moratones en las piernas :-).

Otro de los atractivos de esta casa sin duda es el patio. Si la luz y los espacios verdes son un privilegio vivas donde vivas, imaginad en Suecia, cuanta más luminosidad mejor.

Imágenes vía

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Cortney Bishop

Si tuviera que elegir una paleta de colores en decoración de la que estoy convencida cien por cien que siempre funciona y además jamás me cansaría, diría que esta casa la representa a la perfección. Sobre un fondo predominantemente blanco, el negro y la madera natural son el combo perfecto, y si además en ocasiones van salpicadas de pequeños toques dorados, obtienes una casa discreta, elegante y atemporal. Os traigo un precioso ejemplo, ya me diréis si os convence o no esta paleta de color.

El arquitecto Mark Maresca y la conocida diseñadora de interiores Cortney Bishop, aunaron sus esfuerzos para diseñar esta bonita vivienda como segunda residencia para una familia de Nueva York en Carolina del Sur. Con una estructura predominantemente contemporánea, se han introducido piezas clásicas, otras artesanales, multitud de diferentes texturas… para que a pesar de la uniformidad en los colores, todos los espacios transmitan sensaciones.

En la cocina, por ejemplo, para romper con la sobriedad del negro predominante, la isla se ha puesto en madera natural, consiguiendo así mayor calidez, y se le han acoplado unos tiradores dorados que le aportan elegancia. A su vez, el suelo hidráulico le da dinamismo y le quita rigidez al espacio. Me parece maravillosa.

Enamorada me he quedado de los baños también, la combinación del mármol con la bañera exenta negra y el mueble de madera natural con patas doradas es brutal. Pero el baño que más me gusta es el aseo con el lavamanos suspendido en blanco y negro, me ha robado el corazón, hasta que he visto el precio que os diré que he respirado porque por 2.000$ no tengo nada que hacer, podéis verlo aquí (el del otro baño es de la misma firma, ni me he parado a mirar lo que cuesta, para qué :-)).

El dormitorio infantil está muy bien resuelto también, seis camas en un mismo espacio, con zona suficiente de almacenaje y otra de juegos al fondo del dormitorio. En un principio he pensado que con una casa tan grande para qué meter a tantos niños en una misma habitación, pero luego he caído que es una casa de vacaciones, así que ¿quién no disfruta durmiendo en plan campamento con primos, amigos, etc? Está muy bien pensado y lo digo por experiencia, en mi casa del pueblo siempre tengo niñas o sobrinas durmiendo con mis hijas y en más de una ocasión me he planteado cambiar las camas convencionales y hacer un dormitorio búnquer con tal de no tener que andar sacando camas de debajo de las camas (ya me entendéis…)

No me enrollo más y os dejo que disfrutéis con la casa, que es grande y hoy hay muchas fotos. Ya me diréis si además de bonita, que lo es, no os parece acertada esta paleta de colores.Y si sois de los que necesitáis algo más de “energy” en vuestras vidas, al ser todo tan neutro, siempre podréis meter pinceladas de algún tono para alegraros un poco la vista. Para mí es perfecto tal y como está.

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Arte y estilo scandi-francés

Esta mañana ha comenzado a seguirme en Instagram una galería de arte online de Barcelona y me decían que les había enganchado mi perfil porque no encontraban muchas cuentas de decoración que además le dieran importancia al arte. Ya sabéis que yo no concibo lo uno sin lo otro. No me considero una entendida de la pintura ni de la escultura, tampoco es que haya estudiado bellas artes, lo único que sé es que una obra tiene el poder de transmitir sensaciones, para bien e incluso para mal, poderoso arte. Luego está el ojo del que lo mira y ahí es donde viene la magia, lo que para mí es bello o puede decirme mucho, para ti puede no serlo, ahí está la gracia, en que cada uno encuentre lo que le llene.

Por casualidad también he encontrado esta casa que uno, desprende personalidad a raudales (como el arte quizás no os guste a todos pero para mí ha sido un WOW por fin, ya me cuesta encontrar cosas que me impacten de verdad) y dos, como veréis su decoración gira en torno al arte, así que al hilo de lo que os contaba me viene que ni pintado ;-)

No es una gran vivienda, son 65 metros cuadrados muy bien aprovechados. En ella viven una productora de cine, su hija de 11 años y su gatita. Le encargaron el proyecto de interiorismo a Yana Molodykh, con el único requisito de conservar alguna de las piezas que ya tenían de su vivienda anterior y por supuesto que sus obras de arte fueran las protagonistas, tanto como para que influyeran en la gama cromática a seguir. De ahí que los múltiples tonos azules, desde los más intensos a los más claros, se repartan por las zonas comunes y el dormitorio principal creando sensación de continuidad y armonía.

Muchos de los muebles se hicieron a medida, como el aparador de la primera imagen, la mesa del comedor, los muebles de la cocina o la cómoda del dormitorio, todos ellos de buro150. Hablando de la cocina, es una de mis zonas favoritas, no tengo que decir lo que me gusta el color, creo que es evidente, pero ¿os habéis fijado en los azulejos retro del salpicadero? Son espectaculares.

Otra gran idea me parece cómo se ha resuelto el largo pasillo, por un lado el gran espejo duplica el espacio haciendo que parezca menos estrecho, además en uno de los laterales se ha puesto zona de almacenaje, que como veréis también juega con la textura en su superficie, otra manera de evitar el “efecto tubo”. Y para enfatizar más aún, un preciso suelo geométrico con baldosas de Vives Cerámica y un gran cuadro, hace de esta estancia algo más que un simple lugar de paso.

El dormitorio principal tiene su punto focal en la zona del cabecero, con un simpático papel pintado de conejos en tonos grisáceos en contraste con el liviano cabecero de madera, la consola y el espejo de la firma RD Wood. Todo el mobiliario del dormitorio infantil sin embargo, procedía de su casa anterior, por lo que sólo tuvieron que añadir el papel pintado rosa con topos dorados para que quedase así de mono. Por último el baño también se dejó en un rosa empolvado combinado con azulejos blancos en espiga y se hizo un mueble a medida con sobre de mármol, consiguiendo un resultado elegante y chic.

¿Qué os parece la casa? ¿Os abruma el arte o sois fans como yo?…

Imágenes: Julia Yakubishina Info Vía

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En la montaña…

En circunstancias normales, esta semana no habría post, estaría como cada año disfrutando de mis vacaciones de Semana Santa en mi pueblo de Soria, rodeada de amigos y familia, pasando los días entre pinares. Si antes ya era consciente de lo afortunada que era en ese sentido, creo que ahora, el día que podamos volver, lo valoraré aún más si cabe. Quizás me pase el verano abrazada a un pino :-) Imagino que la mayoría de vosotros estáis igual, aunque peor debe ser el sentir de aquellos lugares donde la Semana Santa no sólo es un periodo vacacional, sino que tiene un profundo arraigo religioso. Supongo que cada cual lo lleva a su manera, no nos queda otra.

Como echaba de menos mi pueblo, he buscado una casa rústica en la montaña, algo que me recordara a la mía (salvando las distancias claro, ya me gustaría). Pero el concepto de la piedra, la madera y el campo, instintivamente me ha llevado a pensar en mi pequeño paraíso.

Esta vivienda se encuentra en la Cerdaña y es un proyecto de Carla Catalán, de Alto Interiorismo. En el exterior, la piedra, la pizarra y la madera, hacen que todo fluya con el entorno. De igual manera, en el interior se le ha dado protagonismo al blanco y a los tonos piedra para que nada resalte, que todo estuviera conectado cromáticamente de tal manera que el verde del paisaje siempre fuera el punto focal.

Hablamos de una casa de unos 250 metros cuadrados distribuida en dos plantas. En la superior se encuentran los dormitorios y los baños y en la planta baja encontramos el salón, comedor y cocina, en un mismo espacio y un aseo de cortesía. Del salón se accede al porche con zona de estar y otra estancia para comer.

Me encanta la planta baja, el salón no puede tener mejores vistas. Un truco que también utilicé yo en el pueblo es disponer de un gran sofá en “L” para disfrutar de más capacidad de asientos, pero lo importante es que tenga el respaldo bajo y así no interrumpir las vistas hacia el exterior, como el que vemos en la imagen. La mesa de comedor de esta casa es de mis piezas favoritas, es de castaño e impresiona ver sus nudos, sin duda maravillosa. Las sillas se tapizaron con la misma tela de los sofás para mantener la continuidad visual de la que os hablaba antes (si os fijáis hasta la encimera de Neolith de la cocina también es de este mismo color gris piedra).

En el segundo piso encontramos los dormitorios, el infantil compartido con altillo incluido, zona de estudio y armario en la parte inferior. Es la única zona donde se ha permitido una pequeña licencia de color, un malva muy suave en la zona de escritorio para estimular la creatividad de las niñas. Junto a él, encontramos el dormitorio principal, un remanso de paz, decorado tan sólo por un preciso cabecero de lino gris, dos bancos de madera de roble a pie de cama, un tronco a modo de mesilla de noche y dos lámparas colgantes que enfatizan la altura de los techos. No se necesita más.

¿Os ha gustado esta casita de campo? ¿Echando de menos vuestros destinos vacacionales? Me encantaría que me dejéis algún comentario y saber que todo va bien. Ánimo que ya queda menos…

Imágenes vía

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