Un proyecto de Pia Capdevilla

Pienso que muchas de las casas que publico en el blog, aun siendo dignas merecedoras de estar en él por su belleza, quizás no sean del todo lo prácticas o realistas para la mayoría de los mortales. Obviamente si observas, te detienes a mirar bien las imágenes y lees el texto, siempre puedes sacar ideas. Por muy difícil que sea, que lo es, de vez en cuando creo que es necesario encontrar viviendas que se acerquen más a nuestras posibilidades, si no en tamaño (este es un chalet de 300 metros cuadrados), sí en el tipo de decoración aplicable a cualquier otra casa.

Salvando las particularidades de este proyecto, realizado por Pia Capdevila, que ha tenido en cuenta la estructura señorial de la vivienda y ha respetado la altura de los techos, las carpinterías, las molduras,… se puede decir que se trata de una vivienda muy familiar, donde se ha combinado el diseño contemporáneo con los toques rústicos-bohemios y de la que podemos sacar ideas.

De la entrada ya me ha enamorado la puerta acristalada que lo inunda todo de luz y la sencillez con la que se ha decorado la estancia. Un banco de fibras, una consola y una alfombra, sirven para llenar este espacio. Espacio que divide la casa en dos alas, a la izquierda dos habitaciones, la más pequeña dedicada a gimnasio (con la pared empapelada en ladrillo visto) y la otra, a sala de televisión con un baño anexo. A la derecha, encontramos la cocina, el salón-comedor con acceso al jardín y una casita de invitados.

Como os decía, al otro lado de la cristalera de entrada, está el gran salón con acceso al jardín. También tiene dos ambientes claramente diferenciados, no sólo el mobiliario delimita visualmente el salón del comedor, sino que también las características arquitectónicas como las diferentes alturas del techo, zonifican las distintas estancias, siendo el techo del salón más alto que el del comedor, donde se le ha dado protagonismo con un rosetón.

El mobiliario se ha elegido en tonos crudos y madera natural, potenciando aún más la luminosidad del espacio. Gracias a esa luz de la que disfruta el salón, se ha creado una zona de lectura con una butaca en cannage (que también podemos encontrarlo en otros muebles del comedor y del salón), una mesa auxiliar, un cuadro XL y un punto de luz.

Un chalet en el campo no sería tal sin un buen jardín con zona de comedor y de estar para los días de buen tiempo. En él, bajo el porche, se ha recurrido a las fibras naturales y la madera, que entre la vegetación y junto a los textiles, es un lugar que invita a pasar muchas horas.

Dentro, desde el comedor, accedemos a la cocina. Aunque el mobiliario parezca blanco no lo es, es un tono verde muy pálido que combina perfectamente con el papel elegido para el office de cuadros vichí en color tostado y los estores en el mismo tono. El encanto de la cocina lo tiene el pequeño office, de nuevo se sustituyen las sillas de un lado por un banco con tapa abatible que permite almacenar cosas y se combinan con otras dos sillas dándole dinamismo. La mesa redonda es todo un acierto, ocupa menos espacio y siempre es más agradable para comunicarse entre comensales.

Subiendo a la primera planta, encontramos los dormitorios. Lo primero que encontramos es la habitación principal con baño en suite, vestidor y salida a una terraza. Gracias a la altura de los techos se han podido permitir meter una cama de estructura metálica con dosel, punto focal indiscutible de la habitación. Gracias a su amplitud también, a los pies de la misma, se ha colocado un sofá tapizado y con los laterales de cannage (material que se repite en el piso de abajo), también en las mesillas de noche y en la lámpara del dormitorio.

El baño principal es sencillo, sin más pretensiones, con los mismos tonos del dormitorio. Predomina el blanco y se han colocado algunos accesorios en negro.

Me encanta el dormitorio infantil, es una mezcla muy acertada entre la arquitectura señorial del edificio y la estética contemporánea siguiendo el método Montessori con las literas a ras del suelo. Las lámparas simulan dos grandes nubes que cuelgan de un techo maravillosamente alto y quedan por encima de las literas, entre ambas y donde se apoyan, se diseñó un mueble a medida con capacidad de almacenaje y espacio para colocar cuatro pequeñas luces individuales. El baño infantil, es sencillo y pensado para ser utilizado por varios niños con compartimentos para guardar sus enseres de higiene.

Y por último, en la tercera planta, encontramos el despacho. Se ha dividido en dos partes, un espacio para leer con dos butacas y la pared vestida con estanterías y por el otro lado, un escritorio con hasta 4 puestos de trabajo. La habitación cuenta con mucha luz natural por lo que es perfecta para trabajar.

¿Qué os parece la casa? ¿No creéis que, aunque no todo el mundo viva en 300 metros cuadrados, sí tiene muchas ideas copiables? A mí particularmente, me resulta una vivienda muy familiar, cómoda y a pesar de sus metros, nada ostentosa. Espero que os guste y vuestros comentarios.

Imágenes: Jordi Canosa para Mi Casa Revista

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Casa Gràcia

Esta semana nos vamos a Barcelona a conocer la reforma integral de una casa modernista construida en 1902 y actualiza por Veronica Mimoun Studio. Nos encontramos ante una vivienda de tres plantas de nada más y nada menos 600 metros cuadrados, construida sobre una parcela de 1.000, donde los patios y jardines hacen una gran labor de respiro, para una casa que se sitúa en pleno corazón de la ciudad condal.

En todo momento se quiso conservar la esencia de la vivienda, con sus elementos originales, incluso se encontraron nuevas zonas durante la demolición, como un sótano que podría remontarse a la época de la Guerra Civil. Para empezar, se demolió completamente el interior y se crearon espacios más funcionales, pero para no perder su esencia ni la sensación de calma, se rediseñaron los arcos del salón, se eligieron cálidos tonos tierra en las paredes, se ampliaron las ventanas a su estado original, así como se hizo un nuevo diseño para el bonito jardín.

La naturaleza cuenta un con un papel importante en esta casa por lo que los materiales se eligieron de origen natural. Suelos de madera, encimera de granito para la cocina, baldosas de barro para el exterior, azulejos de gran formato para los baños calculando bien para generar los mínimos desechos, todo con la finalidad de reducir así, el impacto medio ambiental. Muchos de los muebles también son piezas restauradas para conseguir este mismo fin.

La casa tiene como eje una escalera inspirada en las obras de Gaudí, sus curvas nos llevan a una primera planta donde se distribuyen el dormitorio principal con vestidor y baño, los dormitorios infantiles y la habitación de invitados. En la planta principal, los grandes arcos separan sutilmente la zona de estar del comedor, aunque todo está visualmente conectado, el nexo de unión y centro neurálgico de la casa es la cocina con península. Los grandes ventanales dan paso al jardín, que se puede ver desde cualquier rincón de la casa. En la parte trasera, un camino pavimentado lleva a una zona donde antiguamente se encontraban los establos, y que ahora ha sido rehabilitado como estudio y casita para invitados.

Un oasis en el centro de Barcelona donde su mayor tesoro sin duda, es su enorme jardín donde evadirse de la ruidosa y ajetreada vida de la urbe.

Imágenes: Montse Garriga para revista AD

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Carpinterías a medida. Blomkål

Cuando tienes un verdadero talento, nada como tu casa para poner en práctica todo tu potencial. Esta vivienda situada en Angoulême, Francia, había sido alquilada por sus dueños durante cinco años hasta que finalmente decidieron comprarla. Fue en ese momento cuando Romain Faget, el propietario, le dijo a su mujer Loanah, «dime qué necesitas y te lo construiré«. Quizás estas sabias palabras pueden decirse con esa seguridad y aplomo ya que tras haber vivido cinco años en una casa, conoces perfectamente las carencias y las necesidades que han ido surgiendo en el día a día. Sin duda las casas se hacen con el tiempo.

De ahí surgió por ejemplo la ventana interior del salón con espacio para sentarse y estanterías a ambos lados de chapa de roble, un lugar para relajarse, leer y contemplar el exterior desde el confort del hogar. O los frentes de madera de cerezo de la cocina, también los muebles de abedul que se encuentran a ambos lados de los senos del baño,… entre otras cosas. Se trataba de hacer funcional la vivienda para esta familia de cuatro y ya de paso, mostrar su trabajo como firma de carpintería.

La pareja posee una empresa local llamada Blomkål que se dedica al diseño y fabricación de muebles a medida, de ahí que su casa sea un fiel reflejo de su manera de trabajar, haciéndola única y muy personal.

No sólo renovaron el piso existente sino que también, una vez comprada la propiedad, habilitaron el ático antes en desuso. Construyeron un segundo piso con cuatro dormitorios y abajo, cerrando lo que era una antigua pérgola, lo convirtieron en cocina. Con todo ello, ganaron muchos metros cuadrados.

Una de las cosas que más llama mi atención, es la pieza divisoria entre el comedor y el salón. Un cerramiento en cristal y madera, en clave Art Deco, realizado también por su empresa Blomkål y que venden en múltiples acabados. Conviven con lámparas de Ikea y tesoros encontrados en tiendas de Angoulême. La que cuelga sobre la mesa de comedor la he encontrado muy similar en SKLUM.

Hay otros detalles que destacan, como el vano en forma de arco de la entrada, que hace las veces de banco para descalzarse al llegar a casa, con gaveta inferior para poder guardar el calzado. Hace además de división entre el salón y el recibidor, de una manera original y sutil. Aunque quedaría menos estético, perfectamente podría llevar además, una balda para poder colgar los abrigos (el dilema de siempre, estética versus funcionalidad).

Subiendo las escaleras, encontramos los dormitorios. En estos casos donde los techos son abuhardillados, los muebles a medida cumplen una función muy importante, se adaptan perfectamente a los espacios optimizando hasta el último rincón. Ambos dormitorios infantiles, se han animado con sendos murales de distintas temáticas, muebles adaptados y, por último, aunque no menos importante, gozan de gran cantidad de luz gracias a las ventanas tipo Velux del techo.

El baño es una de mis zonas favoritas, parte de culpa la tienen las carpinterías, también realizadas por los propietarios. El espejo ovalado le da un toque muy original, es de Maison du Monde, y los apliques y azulejos le dan un punto retro que me encanta.

El exterior es otra joya, rodeado de vegetación y con una envidiable zona de comedor donde pasar largas veladas con amigos. Este espacio fue su salvación durante la obra, ya que era el único sitio donde podían comer y cocinar mientras duraba la reforma.

Quizás os parezca una locura, pero no es la primera, ni creo que sea la última vez, que vea a una familia que recurre al recurso de la barbacoa en el jardín para salir del apuro cuando se ven obligados a convivir con una reforma, no todo el mundo tiene oportunidad de irse a otra casa o poca gente te da la opción de alquilar un piso unos pocos meses mientras haces obras en casa, son cosas a tener en cuenta. Al menos ellos tenían jardín…

Imágenes: JULIEN FERNANDEZ Para: Domino Mgz

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Sorprendente arquitectura de Robin Boyd

Tengo sentimientos encontrados con esta casa, tanto arquitectónica como estéticamente me encantan, pero tengo mis dudas en cuanto a su funcionalidad para el día a día. Está formada por distintas plataformas donde se ubican los espacios, sin divisiones de paredes, haciendo que el conjunto se convierta en un todo y quede integrado incluso con el jardín, el cual se cuela entre las cuatro paredes como si tal cosa.

Esta vivienda tan particular, se encuentra en Melbourne y fue diseñada por el arquitecto más influyente de la ciudad australiana, Robin Boyd, para la pareja de diseñadores Grant and Mary Featherston. La casa ha ido evolucionando con paso del tiempo, así como las necesidades de sus inquilinos. Ahora son el hijo y la nuera de Grant y Mary quienes viven en la casa, junto a sus dos hijos de 9 y 6 años, aunque además de la casa principal, se diseñó un apartamento para los abuelos, de tal manera que tres generaciones comparten espacio, pero preservando cada uno su intimidad.

La vivienda se fue actualizando como he dicho, siempre respetando el legado de la familia e intentando realizar cambios hacia un estilo de vida más moderno. El edificio original era tipo cobertizo y se quiso convertir en hogar, además de compartirlo con zona profesional, espacios de entretenimiento y por supuesto, un importante jardín. «Sentir cómo el exterior se colaba en el interior«.

Muchos de los elementos han evolucionado con el tiempo, como el techo, que ahora se compone de láminas de policarbonato obteniendo así, un techo traslucido. Controlar la temperatura era otro desafío importante, los propietarios tuvieron que crear su propio sistema. La casa trabaja con las condiciones climáticas externas anticipándose a ellas (por ejemplo, si va a hacer calor mañana, la propia casa de encarga de abrir las ventanas por la noche para que la esta se refresque). Obviamente este software no estaba inventado, así que lo crearon los propietarios y resultó tan eficaz que ahora se desarrolla para espacios comerciales.

También se centraron en realizar cambios estéticos para crear un espacio más familiar. Los ambientes menos dotados de luz se han dejado para dormitorios y el trastero, se ha convertido en el baño y la lavandería. Respecto al dormitorio principal, se reubicó bajó la plataforma de la zona de estar, creando así un espacio íntimo, casi subterráneo y rodeado de jardín, antiguamente se encontraba en una de las plataformas superiores, lo que lo hacía más visible y menos privado.

También se incorporaron zonas de juego mediante columpios, trapecios, anillos de gimnasia o bloques de espuma, el juego y el deporte es importante en esta familia y qué duda cabe, que esta casa se presta a ello.

En cuanto a la decoración es sencilla y sin pretensiones, aquí sí veo la funcionalidad. Los espacios no están recargados, pocos elementos, con predominio de la madera que casi se funde con el entorno, muchas piezas mid-century mezcladas con otras de estilo contemporáneo,… nada resalta, el protagonismo de esta vivienda se lo lleva el jardín, tanto exterior como interior.

¿Qué opináis? ¿Podríais vivir en una casa así? Yo tengo serias dudas por mucho que me guste a la vista…

Imágenes vía: The Design Files

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Estudio Do.Dark

Que una casa no tenga una gran antigüedad, no significa que no necesite una puesta a punto e incluso una reforma integral. Puede que su distribución ya no se adapte a tus necesidades, o que los materiales con la que fue construida en su día sean deficientes en cuanto a aislamiento u otras prestaciones, y por supuesto, el paso de los años habrá hecho mella también en el deterioro de instalaciones. A esta vivienda en Madrid de 350 metros cuadrados, se le sometió a una reforma integral para, por un lado, abrir los espacios que estaban muy compartimentados, por otra parte, conectar más las casa con el jardín ¿Quién quiere un jardín si luego no haces uso de él? y se le dio la vuelta a la distribución buscando una manera más lógica y funcional de que todo fluyera, sobre todo la luz.

Uno de los propósitos clave de los propietarios, era lucir su colección de arte y de piezas especiales de mobiliario, que es justo lo que ha llamado mi atención. De todo esto se ha encargado el estudio Do. Dark.

Ahora, desde el recibidor se pueden ver todos los espacios conectados. Por un lado, de frente se divisa el jardín y a ambos lados del recibidor, un salón con chimenea y un gran comedor que, aunque parezcan independientes, se pueden cerrar a demanda mediante puertas correderas. Tras el sofá encontramos una gran librería, diseño del estudio, que a su vez oculta la escalera que lleva al segundo piso. En ella albergan su gran colección de libros, así como piezas de arte a las que le tienen mucho cariño, como la talla religiosa.

El estudio consiguió también que la luz campara a sus anchas derribando tabiques, realizando un cerramiento de cristal para la cocina y colocando un par de ventanas Velux en el tejado.

En estas estancias llaman mucho la atención ciertas piezas como el perchero de la entrada, adquirido en la feria Almoneda, o las butacas de los años 70 azul y roja del salón, aunque no lo creáis se encontraron en la basura y se retapizaron con terciopelos de Gancedo dándoles una nueva vida y cuyos colores, siguen el ritmo de la obra de arte que les acompaña, de Luis Fernando Martín de los Santos. Como ritmo también le dan a las mesitas blancas de centro, los jarrones de colores de Anthropologie.

En el comedor encontramos una gran mesa blanca hecha a medida por el estudio acompañada por las conocidas sillas Wishbone que le dan calidez, la alfombra es de BSB y el espejo de Asitrade. Les acompaña una obra XXL de Blanca Orozco.

Desde comedor por el pasillo, se accede a la cocina, muy minimalista. Como decía antes, un cerramiento de hierro y cristal se encarga de que la luz siga fluyendo. El suelo de gres de gran formato es de Azulejos Peña. Los muebles son lacados y la encimera es de Silestone Blanco Zeus. Las lámparas no me van mucho, son en Westwing, yo hubiera metido algo que le diera calidez a la cocina o quizás color (como el resto de la casa), todo tan blanco y plateado me resulta un poco «cocina laboratorio».

El dormitorio sobrio, sin más. Lo que más me gusta es la silla Tulip, porque donde esté un clásico… Los taburetes también tienen su gracia, me ha sorprendido saber que son de Ikea.

Y por último el baño, que me resulta un tanto frío, como la cocina. Mismo suelo de Azulejos Peña y una ducha con mampara de cristal traslúcido que preserva la intimidad, pero todo blanco y sin notas cálidas. No es mi estilo, pero sobre gustos…

Sin duda alguna de esta casa me quedo con el salón, comedor y entrada por el impacto del arte y el mobiliario, que claramente llaman mucho la atención. ¿Qué opináis?

Imágenes: Montse Garriga Para: Elle Decor 

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Un diseño de Alistair Knox

Hay gente realmente dispuesta a cambiar de estilo de vida por darse el «capricho», o quizás piensen que es necesidad, de vivir en una casa construida por un arquitecto o diseñador al que admiran mucho. Para eso, no sólo hay que buscar ente las opciones que estén en venta, sino que también dentro de ellas, has de encontrar la que se adapte mejor a tus necesidades. Si ya es difícil dar con la casa adecuada en general, empeñarte en que esté construida o diseñada por alguien en concreto y además conseguirlo, me parece toda una proeza.

Esto es lo que pasó con una familia que vivía en el centro de Melbourne y tras ver varias propiedades diseñadas por el conocido arquitecto Alistair Knox, encontraron su casa soñada a tan sólo 28 km de la ciudad, en Hurstbridge. Una vivienda de 1978 que cumplía con todas sus expectativas y que sólo había sido utilizada por otros propietarios anteriormente, por lo que dedicaron poco tiempo y dinero a su actualización, se encontraba en muy buen estado y a su gusto. Y lo que fue más oportuno, después de varias búsquedas infructuosas, dieron con esta casa de más de 8 hectáreas justo antes de que estallara la pandemia en Melbourne, por lo que la familia con sus tres hijos, pudo disfrutar de espacios abiertos en lugar de pasar los peores momentos encerrados en plena ciudad.

La casa tiene su historia, historia que los antiguos propietarios contaron a Laurence y Susie cuando les vendieron la propiedad. Como los detalles de la procedencia de varios de los materiales de la casa: los ladrillos de barro se hicieron con arcilla que venía de una presa local, las chimeneas de pizarra y los miles de ladrillos que discurren por la casa fueron recuperados de una escuela de primaria de Richmond, las maderas son de derribo y las tres ventanas de la entrada, que son de plomo, se recuperaron de una iglesia de la ciudad de Briagolong. Las paredes donde no hay ladrillo, son de adobe restauradas. No se ha realizado ningún cambio estructural, sólo pequeñas actualizaciones, lo más significativo fue el cambio de los baños, la nueva zona de lavado y la restauración completa de la piscina.

Lo más difícil fue respetar una casa hecha a mano, trabajar con paredes y suelos irregulares, permanecer fiel a un diseño original pero tratando de adaptarlo a una familia moderna y a sus necesidades. Todo ello hace que la casa mantenga su esencia, que preserve su historia local y más allá de lo que les pueda gustar, lo que de verdad les encanta, es aquello que les hace sentir.

En cuanto a la decoración, han seguido una línea moderna y funcional, pero de casa de campo. Lo que más me llama la atención, es cómo han roto los tonos marrones que inundan el espacio a causa de tanta madera, por los ladrillos, el suelo, etc. metiendo grandes pinceladas de color gracias a los cuadros de gran formato, a las plantas, al antepecho de la zona de cocina en color verde, e incluso en los textiles de los dormitorios, donde el mostaza, el color calabaza, o los patrones tipo tartán, cobran protagonismo.

¡Ah! Por favor, no paséis por alto el lavabo del aseo que es el original de la casa, creo que ha sido un acierto mantenerlo porque no puede ser más bonito ¿No creéis?

Imágenes: Amelia Stanwix para The Design Files

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Con factor sorpresa…

Me gusta cuando las cosas no son lo que parecen. Si encuentras una edificación de estas dimensiones lo primero que piensas es que ante ti debes tener, cuanto menos, un casoplón. Nada más lejos de la realidad, al menos en este caso. A pesar de que la propiedad completa sí supera los quinientos metros cuadrados, la realidad es que por dentro, tan sólo hay un apartamento donde conviven salón comedor, cocina y en un nivel superior, el dormitorio y el baño. El resto del edificio está destinado a usos sociales.

El proyecto fue realizado por el estudio de arquitectura Barlis Wedlick en colaboración con su propietario Ian Hague. Lo primero que hicieron fue transportar la estructura de este granero, situado a dos horas de Nueva York, desde una localidad cercana habiéndole aplicado la técnica japonesa ‘shou-sugi-ban’, que consiste en carbonizar la madera (en este caso de cedro) para aportar una mayor protección a la misma, esa característica textura y por supuesto el color negro ceniza.

Como curiosidad, en este gran granero podemos encontrar también la primera piscina natural del estado de Nueva York, además de una torre de cedro de tres pisos con sauna en su interior y una segunda planta con un gran porche, donde relajarse y disfrutar de las vistas.

¿Y por qué digo lo de «factor sorpresa» en el título? Realmente no me refería al tipo de construcción, aunque curiosa es, más bien hablaba del impacto visual que me ha causado la barandilla amarilla de las escaleras que comunican la zona de estar con el dormitorio. Es como el elemento discordante, que nada tiene que ver con el resto de la decoración sosegada y campestre, y que pone una nota de color vibrante en el espacio. ¡Me ha encantado!

Y al igual que esa barandilla amarilla, también ha llamado mi atención la figura decorativa que adorna la pared de la zona de lectura (sobre el aparador), no es el típico espejo, cuadro, o algo que pudiéramos esperar, de nuevo encontramos un elemento escultórico que no puede quedar más bonito y acorde para una zona de lectura.

Y por último, si miráis la granja desde fuera, tanto los marcos de las pequeñas ventanas como la gran luminaria que alumbra la fachada al exterior, están pintados de rojo. Realmente no sé si tiene algún significado o simplemente es una manera de destacarlas frente a todo ese cedro carbonizado. Sea cual fuera la intención, me parece una genialidad.

¿Qué opináis de la granja? Yo me conformo con el apartamento, ni siquiera me molesta el amarillo de la barandilla y eso que soy clásica, pero aquí el efecto me parece sorprendente. El que sea tan grande el granero, su sentido tendrá y visto desde fuera, bonito es un rato, pero tan solo la zona de vivienda ya me ha enamorado.

Y sobre todo me quedo con las ideas, los toques tan acertados de color. Pensad en este ejemplo, si queréis resaltar uno o varios elementos en una decoración neutra, por arriesgado que sea el color, seguro que funciona bien. Y de la utilización del arte como punto focal supongo que no hace falta hablar, eso siempre es una apuesta segura.

Imágenes: Brian Ferry para Elle Decor / Barlis Wedlick

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En El Puerto de Santa María

¿Sois de campo o de mar? Yo siempre digo que mi medio natural es el agua y que en otra vida debí ser pez, quizás sea porque soy Cáncer, no sé. Sabéis que adoro la naturaleza y tengo la suerte de poder disfrutar de ella cada día. Vivo a las afueras de Madrid con lo que tengo el campo a dos pasos de casa y mi segunda residencia está literalmente, metida entre pinares. Pero también necesito mi dosis de mar al menos una vez al año, porque adentrarme en «mi medio», o sencillamente sentarme en la orilla y mirar al infinito, o lo que es mejor, caminar por la playa, me hace desconectar y cargar pilas, esas que ahora tengo bajo mínimos.

Como veis las casas de verano me susurran al oído, igual que aquel hombre que susurraba a los caballos en la conocida película. Sólo puedo ver destinos que me inviten a hacer un parón. Hoy ha tocado El Puerto de Santa María, en Cádiz, sitio en el que ya he estado y tengo pendiente volver desde que se mudó allí mi prima. En realidad lo tendría bastante fácil.

Esta vivienda fue reformada por la interiorista Belén Ferrándiz y a petición de los propietarios quisieron emular la estética de las casas ibicencas (un capricho como otro cualquiera, porque aunque Ibiza es precioso, Cádiz igualmente lo es). La reforma fue integral para abrir los espacios, dejarlos amplios y despejados para poder ser compartidos con mayor facilidad entre familia y amigos. Así, en la planta baja, se han sustituido los tabiques por dos grandes cerramientos en hierro y cristal que permiten independizar o abrir las estancias a demanda. Pueden unir o separar el comedor de la zona de office, así como independizar la entrada y pasillo del salón, pero siempre manteniendo la comunicación visual. A ello también contribuye la paleta de colores donde el azul, es el hilo conductor (incluso en los cerramientos).

Para potenciar también la sensación de espacio continuo, se ha utilizado en toda la planta un mismo suelo. Se trata de un porcelánico de gran formato de Gunni & Trentino que imita caliza. Sin embargo, en los dormitorios se dejó la compartimentación existente, aunque se actualizaron tanto las áreas de dormir como el vestidor y los baños.

Respecto a la decoración, obviamente se buscaron referencias del estilo ibicenco, muchos de los muebles de hecho fueron comprados en la isla pitiusa. Como era de esperar las fibras vegetales, el yute, el cáñamo, el algodón, las maderas en tonos naturales, y los textiles, cobran mucho protagonismo. Estos últimos, los vemos incluso en el panelado de las puertas de los armarios, las alfombras tampoco pueden faltar tanto en el interior como en el exterior.

La entrada de la vivienda ya es una declaración de intenciones, se puede predecir lo que vendrá después. De ahí quiero destacar la maravillosa puerta india que han adaptado como corredera y que separa el salón del hall. En el salón vemos que el bambú es el protagonista, yo le he echado el ojo a las lámparas de azulejos portugueses con pantallas de Otherlamps. Como en la zona de estar, donde me llaman la atención las mesas de centro gemelas de Batavia, que dan calidez al conjunto.

Tanto la mesa de comedor como la del office, que están en espacios contiguos, se han realizado en pino con efecto envejecido, ambas a medida, de tal manera que si fuera necesario se pueden juntar y dar cabida a muchos comensales. Las preciosas sillas del office en verde son de Sika-Design y la lámpara de fibras de Sluiz. Es una de las zonas que más me gusta de la casa, como el aparador de pino con puertas de gallinero que recorre el pasillo y que me parece súper practico, de Dolz Colección.

El exterior se ha dividido en dos ambientes, comedor y estar. Me gusta que en esta casa muchas de las mesas sean redondas, porque invitan a la conversación y en verano que todo va más lento y las sobremesas se hacen más largas, creo que es una manera de fomentar una mejor comunicación. En esta ocasión se trata de una mesa de hierro lacado y mármol acompañada por unas sillas de bambú de HK Living.

Podemos ver también unas esculturales escaleras que suben al solárium, destacadas gracias a la pintura en azul, aunque digo yo ¿Quién quiere solarium teniendo esa piscina con un jardín tan acogedor? o mejor aún ¿con el mar a dos pasos?

¿Alguien más por aquí con mono de mar?

Fotografía: Patricia Gallego para Elle Decor / y Belén Ferrándiz

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Apartamento de 50 m2

Como habréis visto la semana pasada no publiqué. Para los que no me seguís en redes, llevo con Covid desde el jueves pasado sin muchas ganas de nada, la verdad. El toro me ha pillado fuerte, sobre todo en lo que a los pulmones se refiere, con tanta tos quizás convalido todos los abdominales del mundo para la operación bikini ;-) es todo el ejercicio que he podido hacer, mejor dicho, es todo lo que he hecho en una semana. Menudo desperdicio de tiempo. Ahora tengo también a mi marido contagiado, hacemos un dúo de lo más interesante.

En casos como este, una se alegra de tener una casa grande donde poder repartir espacios para cada miembro de la familia o al menos, para los enfermos y los que no lo están. Mis hijas están en sus habitaciones con su propio baño y mi marido y yo, hemos conquistado el salón, el aseo y la cocina (vaya, la planta baja) y nuestros dominios de la planta de arriba. Parece que son las niñas las que están confinadas, no nosotros.

Por otro lado, vivir en estas casas grandes que requieren tanto mantenimiento, en situaciones como estas en las que no tienes ganas de hacer nada, también te da que pensar en lo confortable de los pisos más recogidos, con no demasiados metros cuadrados para poder limpiarlos en dos patadas. El que os voy a enseñar hoy me ha traído recuerdos de cuando vivía en mi primer apartamento de 45 metros cuadrados, lo tenía siempre como los chorros del oro. Claro que con familia, necesitaría alguna habitación más.

Este piso en San Petersburgo de 50 metros cuadrados, me ha llamado mucho la atención porque creo que tiene muy buenas soluciones de almacenaje, en todas y cada una de sus estancias. Se han utilizado los mismos colores como hilo conductor del apartamento, así, el terracota, el azul cielo y el verde, discurren por todas las estancias. El estudio de interiorismo Yuhome Design quiso transmitir por un lado el frescor del verano, en un sitio carente de sol la mayor parte del año, para ello utilizó los colores azul y verde o el bonito papel pintado de la cocina y el salón-comedor y por otro, cierta calidez con el terracota, en un lugar particularmente frío.

En las zonas comunes, el papel con motivos florales es el protagonista. El verde podemos verlo en las molduras del techo y el azul, en el sofá. Por todo el suelo (menos en la zona de la cocina), discurre un parquet de espiga que le da un aire distinguido al apartamento. El salón tenía una pequeña terraza que se cerró ganando una zona de lectura con un gran puf en un lado y un banco de almacenaje en el otro.

La cocina y comedor se separan de las estancias más privadas, gracias a un cerramiento de cristal con barrotillo en blanco. Me alegra que cada vez más, se vayan usando otros tipos de cerramiento que no sea el típico negro de corte industrial, ya que en realidad todos se pueden lacar en cualquier color y muchas veces quedan más elegantes y menos pesados visualmente en colores como el blanco, el beige, e incluso imitando a madera, por poner algunos ejemplos.

En el dormitorio volvemos a ver el mix de azul cielo (en el techo), los verdes (en textiles) y terracotas (en la mesilla de noche), todo ello rodeado por bonitas molduras en color blanco. En esta habitación se aprovechó también la parte baja de la ventana para crear un mueble a medida, un banco diseñado como rincón de lectura que se extiende a lo largo de la pared creando una estantería con partes abiertas y otras cerradas. Si os fijáis en el cuadro junto a dicho mueble, vemos que también sigue la misma gama cromática.

El vestidor era una de las necesidades de la propietaria, en esta casa no se ha escatimado en almacenamiento. De ahí llegamos al baño donde se repiten nuevamente los colores, unas paredes en terracota, azulejos en azul celeste y un mueble suspendido en verde, y se aprovechan todos los espacios para crear zonas de almacenaje. El inodoro al estar empotrado en la pared, crea una repisa donde poder dejar objetos decorativos y donde además, se aprovecha el retranqueo para poner el radiador de pared. Como veis los bidés pasaron a mejor vida, desde que existen las griferías que se instalan junto al inodoro y cumplen la misma función de lavado sin ocupar tanto espacio, es algo que se está instalando en casi todas las casas (ahora, hay que tener cuidado con su manejo o la presión del agua puede hacer que te jueguen una mala jugada y acabes mojando todo el baño :-)). Se ha aprovechado también para hacer un armario de suelo a techo junto al inodoro, desde luego no puede ser un espacio más completo.

Por cierto, que no he hablado de recibidor, pero para una casa de 50 metros cuadrados, es una buena carta de presentación. Cálido, amplio, con un generoso armario y espejos que multiplican tanto el espacio como la luz. En la entrada el suelo no es de madera sino cerámico, más fácil de mantener y limpiar para una zona con mayor tránsito. Un acierto.

¿Qué opináis de este piso tan coqueto? Yo de no ser por el Covid y que tengo dos adolescentes (necesito algo más de espacio), me cambiaba sin dudarlo. Tener casas grandes al final es muy esclavo, de verdad que está sobrevalorado.

Imágenes: Ivan Sorokin para Mi Casa Revista

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La casa de campo LS

Uno de los mejores tándems de este país se ocupó de renovar esta casa de campo. El equipo de arquitectura Ábaton fue el responsable de la rehabilitación y Batavia de su interiorismo, dos grandes de los que fácilmente saldría algo que seguro nos iba a encantar.

Se trata de una finca de 30 hectáreas privilegiadamente rodeada de encinas, que necesitó una intervención integral tanto a nivel de arquitectura, como de interiorismo e incluso paisajismo, un completo vaya. Pero cuyo resultado estáis a punto de ver y en mi opinión, no ha podido ser mejor.

Los muros de la vivienda se recuperaron al completo, tienen un grosor de 70 cm por lo que los convierte en el mejor de los aislantes, tanto en invierno como en verano. Se abrieron dos accesos desde la planta baja, que se dejó diáfana (aunque se pusieron puertas correderas para independizar a demanda), lo que permite que la luz discurra por todo el espacio, así como que haya una comunicación visual entre el salón, el comedor y la cocina. Parte del mobiliario se integra en la casa de manera escultórica, como la escalera de chapa o la librería que recorre la pared del salón y que, en ocasiones, aprovecha esos 70 cm de pared para crear vanos a modo de pequeños miradores que permiten que el paisaje se cuele en el interior de la casa.

El mobiliario, también de Batavia, es todo de diseño. Como la lámpara que reposa junto a las escaleras de Gabriel Teixidó, el cuadro de Chillida, o el sofá de la firma italiana CRD Verzelloni. Junto a él, dos butacas gemelas de Hans J. Wegner, mesa auxiliar de Jean Prouvé y lámpara de Gae Aulenti. En la cocina, sillas de Jonas Forsman y la lámpara sobre la mesa, de Poul Henningsen.

En el salón se ha creado también una zona de relax, un lugar para el disfrute y contemplación del paisaje exterior. Una sencilla alfombra de cáñamo de Batavia acoge un puf de diseño en un tono azul intenso, de Edward Van Vliet, que se puede adquirir en Moroso.

En la segunda planta, encontramos un dormitorio funcional con acceso a un despacho a través de unas escaleras. Nuevamente, se ha creado otra zona de estar junto a una ventana para contemplar las vistas. Incluso la bañera, que comparte espacio con el dormitorio, también se sitúa bajo una ventana. Parece como que en ningún momento, se quiera perder la esencia de esta vivienda, poder disfrutar de estar dentro de ella pero sin renunciar a la naturaleza que la rodea.

El dormitorio tiene los muebles hechos a media, con cabecero cuya trasera es parte del vestidor. Y un baño hecho para compartir, incluso la ducha, con plato de mármol y grifería doble. Y si os fijáis, sobre el doble seno de los lavabos no hay espejo ¿Para qué, pudiendo tener otra ventana y disfrutando de nuevo de esas maravillosas vistas?

Sencillamente, un espectáculo de casa… ¿Qué os parece?

Imágenes: Ábaton / Batavia

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