Acentos mostaza…

Todo empezó con un lienzo regalo de la maravillosa artista Laura Jurado. Me pidió una foto de mi salón, ella quería saber qué le transmitía mi decoración para comenzar a pintar y cuál fue mi sorpresa al recibir un cuadro en tonos mostaza. Es un color que yo no me hubiera planteado a priori y sin embargo al verlo junto a los tonos crudos y caldera de mi salón, de repente levantó todo el espacio como si de un rayo de sol se tratase. Creo que Laura quiso sacarme de mi zona de confort, ya sabéis que arriesgo poco cuando se trata de mi hogar, prefiero colores neutros y suaves para no cansarme, pero algo debió ver ella que acertó de lleno, y siguiendo su punto de partida he añadido cojines mostaza también. Es increíble el efecto que tiene el color por pequeñas que sean las pinceladas que demos. Sé que de momento sólo es un pequeño cambio, pero tal y como soy yo, con esto ya tengo para asimilar durante unos meses ;-) Gracias Laura por abrirme literalmente los ojos.

Y para ejemplo de piso repleto de pinceladas en esta tonalidad, el que os traigo hoy. Se trata de una antigua vivienda en Zaragoza, que fue sometida a una reforma integral por la arquitecta Sylvia Preslar. De ella sólo se salvaron las maravillosas molduras originales de los años 50 del comedor y del dormitorio principal, elementos arquitectónicos que le dan gran carácter a la vivienda. Haciendo un inciso, si tenéis una casa nueva o no tan nueva, y sobre todo si tiene los techos altos, podéis acudir a Orac Decor, si os apetece tener molduras en casa. Da igual que busquéis diseños antiguos o modernos, porque su catálogo es infinito (desando estoy de que llegue la edición de este año de Casa Decor para ver con qué nos sorprenden).

Continuando con la casa, se distribuyeron los espacios con el fin de conseguir la mayor amplitud posible. Por ejemplo, se eliminaron dos habitaciones para crear un salón más amplio, se prescindió también de un pequeño pasillo que hacía las veces de hall de entrada y se recurrió a crear elementos a medida que dejaran pasar la luz, como el acristalamiento de la cocina.

En la casa se recurre a los continuos contrastes, un ejemplo claro es la antigua lámpara de araña de la cocina junto a la estructura metálica que se ha utilizado como cerramiento en la misma estancia. O las puertas utilizadas en el armario de la habitación infantil, son de los años 30 y se recuperaron de una casa anterior, contrastan con el toque desenfadado de las fibras naturales de la alfombra. En el baño también se ha jugado con las mezclas, por un lado un gran espejo antiguo dorado preside el espacio, rompe su estética la grifería negra de corte moderno, un mueble de madera pintado que si me dicen que ha sido recuperado de una cocina, me lo creería, y por último la estancia se ha revestido con microcemento. Revestimiento práctico donde los haya y por el que suspiro desde hace años.  Otro inciso por si buscáis una buena empresa que realice proyectos con este material, os recomiendo a Futurcret.

Y a lo que venía este post, el mostaza omnipresente en todos y cada uno de los espacios, ya sea en los textiles del salón, vajillas, mantelerías, pufs, adornos en el cuarto infantil, cojines del dormitorio principal e incluso las flores, también el dorado del espejo recuerda a este color. En definitiva, el mostaza utilizado en menor o mayor medida hace que, a pesar del mix existente en materiales y estilos, se vea un hilo conductor que lo unifica todo. Y vosotros ¿recurrís al color como elemento de unión o cada estancia tiene su propia identidad?

Vía: El Mueble / Imagen portada: vía

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Black is Black…

Seguro que cuando os hablan de los países nórdicos y de su estilo decorativo, enseguida os viene a la mente espacios muy neutros (incluso blancos), maderas naturales sin tratar y una cierta tendencia al minimalismo. Hoy os traigo algo muy distinto y radicalmente opuesto, una preciosa casa a tan sólo 10 km al oeste de Ámsterdam, donde el negro y los las tonalidades oscuras son los protagonistas. Ya conocéis mi adoración por el negro, pero si además está combinado con unos enormes ventanales donde el factor riesgo de oscuridad ya no existe, se crea un combo perfecto. La elegancia del color sumado al plus de la luz natural.

Esta vivienda, realizada por el estudio de arquitectura Arjen Reas Architecten tiene la peculiaridad de estar construida frente a un dique. El terreno tiene cierto desnivel que se ha aprovechado para crear distintas alturas dentro de la misma y los grandes ventanales, permiten disfrutar de las vista hacia el agua, al gran jardín trasero y a lo lejos, a la capital holandesa.

La fachada está realizada en madera pintada en negro combinado con un techo de metal del mismo color, pero fuera de parecer un bunker pesado, las grandes cristaleras favorecen el tránsito de la luz y dinamizan la visión de la vivienda.

Desde la entrada principal se accede a la cocina, que consta de un gran frente de almacenaje en color blanco y una gran isla con gaveteros negros en contraste. Ni hablar de lo que tiene que ser cocinar ahí con esas vistas al exterior.

La cocina comparte el mismo nivel que el salón con chimenea, a la que se ha enfatizado pintándola de color negro. Pero el resto del espacio destaca por sus cálido sofá en cuero marrón, una cómoda antigua empleada como mueble bar y muchas obras de arte que recorren la pared a ambos lados de dicha chimenea. En un nivel más alto encontramos la zona de estar con el enorme chaise longue y de nuevo como punto focal, la pared donde está instalada la televisión, pintada de negro en su totalidad. Un buen truco cuando quieres aportar sensación de profundidad.

La parte trasera de la vivienda, donde se encuentra el salón y el comedor, se cierra con una enorme cristalera que da al gran jardín. Para salvar el desnivel se ha creado una pequeña zona de estar con dos tumbonas desde donde disfrutar las vistas. En la planta superior la familia dispone de dos dormitorios infantiles con su baño y el dormitorio principal con baño en suite. Esta habitación necesita mención aparte, porque ¿cómo es esa pared pintada en un azul intenso con el cabecero y la lámpara en tonos oscuros, que contrastan con los suelos de madera en espiga y el gran ventanal con esas vistas? No tengo palabras.

Y visto lo visto, ¿seguís pensando que en el estilo nórdico imperan siempre los tonos claros u os convence también esta versión donde la elegancia del negro es protagonista? ¿Cuál os gusta más?

Vía: Arjen Reas Architecten / Fotografía: Luc Buthker / Visto en: Contemporist

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La casa de la blogger Janniche Kristoffersen de Blogga I Bagis

¿Sois de los que lleváis años con la misma decoración en vuestra casa o de los que nunca se están quietos y no paran de cambiar las cosas? Yo he de reconocer que me cuestan bastante los cambios en general, más aún cuando me encuentro a gusto rodeada de mis cosas, entro en una zona de confort de la que me es muy difícil salir. Por otro lado, recibo tantos “inputs” decorativos diariamente que a veces siento la necesidad del cambio, las ideas brotan de mi cabeza como si de una cascada se tratase y tengo además, una casa que se presta a ello, es amplia, con espacios abiertos, distribuciones cuadradas,… podría hacer mil cosas, pero la realidad es que la mayoría se quedan sólo en ideas.

Lo que sí me gustaría modificar son aquellas cosas que por el paso de los años y el uso se han ido deteriorando, mero mantenimiento vaya. Me encantaría renovar algunos textiles, sobre todo retapizar los sofás (no compraría otros porque los míos están hechos a medida y son comodísimos), igual no es gran cosa pero daría un cambio radical al salón. Si tuviera dinero, ya que supone una inversión mayor, cambiaría la cocina y los baños; los años no pasan en balde y aunque aparentemente no se note, hay un cierto desgaste.

Últimamente lo que sí he hecho son cambios con los objetos de decoración (no comprando unos nuevos, sino moviéndolos de sitio), también he reubicado en el salón una cómoda que se encontraba en el dormitorio de mi hija y por último, pinté los azulejos de mi baño (sobre esto ya os hice un post). Pocas cosas realmente, la verdad es que en su conjunto veo bien mi casa, es mi refugio, me resulta cálida y acogedora, y me trasmite esa sensación de “hogar” tan importante para mí. Lo dicho, tengo miles de ideas pero por otra parte ¿Por qué cambiarlo todo cuando te sientes tan a gusto en un sitio? ¿Cambiar por cambiar? No sé, ¿qué opináis?

Hoy os traigo lo que podríamos denominar como una casa en constante evolución. Se trata de la vivienda de la blogger sueca Janniche Kristoffersen, de Blogga I Bagis. Tanto su blog como su cuenta de Instagram generan un gran interés, porque además de tener una preciosa casa al sur de Estocolmo, está en constante cambio. Seguro que si os fijáis detenidamente en las fotos, encontraréis diferencias entre los mismos espacios, a veces tan sutiles como cambiar las patas de un sofá, quitar una balda de la cocina, modificar el color de los muebles, o añadir un simple listón de madera para separar la parte superior e inferior de una habitación con el fin de pintarla en dos tonos diferentes. Cambios a veces muy sutiles pero que suponen una gran diferencia en el conjunto.

Como recalco siempre, nada como vivir las casas para saber lo que te van pidiendo. Pienso que es un error intentar amueblar todo de golpe porque probablemente con el tiempo, nos daremos cuenta de que ese lugar necesitaba algo distinto. Para que os hagáis una idea, yo he empezado a cambiar mobiliario cuando mis hijas han crecido, vivo en esta casa desde hace 18 años y ha sido hace unos meses cuando moví la famosa cómoda para adaptar la habitación de mi hija mayor a sus nuevas necesidades. Y os tengo que contar esto, a veces las necesidades son tan extrañas como las costumbres de cada persona, mi hija mayor se maquilla frente a su espejo sentada en el suelo (así es como se siente cómoda). ¿Sabéis dónde le he puesto una pequeña estantería de rejilla para poner su maquillaje? Bajo ese espejo que es de cuerpo entero. Puede parecer raro, pero he adaptado la decoración para que resulte funcional, ya que es lo que mi hija necesitaba (y oye, tengo que decir que ha quedado sorprendentemente bien, por raro que sea el sitio).

Paso a enseñaros la vivienda y os destaco bajo algunas imágenes esos cambios que si no os los contase, quizás algunos os pasaban desapercibidos. Si queréis además leer el reportaje al completo sobre la casa, podéis hacerlo en este link.

El sofá es de la serie Söederhamn de Ikea y como veis sólo con un cambio de patas, ha pasado del frío acero a la cálida madera.

Este rincón junto a la chimenea también ha sufrido un cambio. Se sustituyeron los armarios por un banco realizado a medida, con espacio de almacenaje en su parte inferior para albergar objetos como la leña.

Esta mesa de comedor es una de las piezas que la bloguera y su marido, artista de profesión, lucen con más orgullo. Fue diseñada y construida por ellos mismos, como muchos otros elementos de la casa.

El hueco lateral derecho de la cocina lleva una balda volada en verde, como el tono de los armarios, pues fijaros en las imágenes que vienen a continuación, también está con la balda en blanco (en origen) y finalmente tras su deterioro, procedieron a quitarla ¿Cómo os gusta más, con balda o sin ella?

La habitación infantil estaba pintada en origen en un azul grisáceo, precioso color en mi opinión, pero el dormitorio tiene orientación norte por lo que este tono la oscurecía más. Mirad qué luz se ha conseguido tan sólo pintando algunos elementos en rosa palo. Además de eso, se aprovechó el hueco que quedaba entre el armario y la pared, para construir un pequeño sofá como rincón de lectura. Y a media altura de la pared se añadió un pequeño listón, que separa la parte superior de la inferior permitiendo así pintar la zona a dos colores (el mismo rosa en la parte inferior y en blanco, para ganar luminosidad, en la superior).

Sabéis que el azul grisáceo es mi color, pero he de decir que la habitación ha ganado mucho con el cambio.

Entre la imagen superior del dormitorio y la inferior, tan sólo se ha añadido un espejo y las cortinas, con eso ya hay un cambio sustancial. Y aunque aquí no lo vemos, en su blog cuenta que el dormitorio también era de color verde (como el de la cocina), pero decidió cambiarlo para que resultara más acogedor.

Imágenes: 91magazine & Bloggaibagis

Y vosotros, ¿estáis contentos con vuestra casa o lo cambiaríais todo constantemente?

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¿Cómo sería tu casa ideal?

¡Feliz año a todos! Cómo cuesta volver a la rutina, ¿vedad? ¿Qué tal han ido vuestras vacaciones? Mis Navidades han sido más o menos lo esperado, con el trajín que corresponde a esta época pero al menos tenemos ambas familias en Madrid, así que no hay que desplazarse a ningún sitio. Y aunque son cansadas por todos los compromisos que conllevan, la verdad es que he tenido bastante tiempo de desconexión, tanto es así que me temo que he dejado a mi marido con dolor de espalda de ver tantas series en Netflix :-)

La semana pasada empecé a correr de nuevo tras una parada de un mes por una lesión y el comienzo no pudo ser mejor. Tras el entreno del domingo con algunos compañeros del club, uno de los matrimonios nos invitó a su casa a comer roscón casero y chocolate. No sé si visteis las Stories de ese día (el 5 de enero), pero no me quedó más remedio que hacer un vídeo y sacar mil fotos a su casa, más concretamente de la zona que han destinado a taller, un sueño para cualquier artista (ambos lo son). Una vez más me volvió a ocurrir que al abrir las puertas de su casa, se me escaparon las lágrimas de emoción ¿Os ha pasado alguna vez entrar en una casa y pensar “aquí hay duende, hay alma”? pues es lo que me pasó a mí. Reflexionando me pregunto cómo cuatro paredes pueden llegar a emocionarme hasta el extremo de las lágrimas y llegué a la conclusión de que hay personas que desprenden una energía especial, que son capaces de transmitir mucha información aunque no lo pretendan, porque tienen tanta personalidad que cuando cogen un espacio lo hacen suyo de tal manera que con sólo verlo, puedes ponerle nombre y apellidos. Así son Jose y Carmen, tan especiales como su casa.

Pero hay algo más que llamó mi atención, tanto como para pensar que su casa era lo más parecido que he visto a mi idea de vivienda ideal. ¿Y por qué? por la aplastante luz que entraba por los grandes ventanales que daban al jardín, acentuada además por los espacios abiertos y el blanco de las paredes. Tal fue la sensación que a pesar de estar en invierno me daba la impresión de que ellos debían vivir como en una primavera constante. Esa misma sensación es la que me gustaría tener a mí cada día, porque el sol y la luz influyen aplastantemente en mi estado de ánimo.

Mi casa, aunque la siento acogedora y confortable y dispone de una distribución muy buena, tiene un “pero” que es precisamente la luz. Las zonas que tienen orientación norte son más sombrías, como el salón por ejemplo. Supongo que al entrar en casa de mis amigos quedé impresionada por aquello de lo que yo carezco (como todo en la vida, siempre queremos lo que no tenemos). Pero hay algo contradictorio porque a la vez, tanta luz y tanto espacio diáfano me resulta más frío que mi hogar, y yo también necesito esa sensación de recogimiento. ¿Qué sería lo ideal para mí? Pues supongo que la mezcla de ambas cosas, algo así como la casa que os traigo hoy donde precisamente se hizo una remodelación (la mayoría con pintura) para ganar luz a los espacios, pero a la vez gracias a la decoración (los acentos en madera, el cuero, los textiles, o los papeles pintados), se ha conseguido la calidez que yo particularmente busco en una vivienda.

Tengo varios amigos, entre ellos el matrimonio de la que casa os he hablado, que han tenido la suerte de poder comprar un terreno y construir una vivienda a la medida de sus necesidades, un verdadero lujo aunque la tarea es más difícil de lo que pensamos. Porque si tú pudieras hacerte una casa a tu gusto ¿sabrías exactamente lo que quieres y cómo lo quieres? Difícil ¿verdad? Si a mí me dieran  esa oportunidad sólo tendría claro tres cosas: sería una vivienda en planta (pensando en la vejez, para qué escaleras), elegiría siempre la mejor opción de orientación (sur y este) porque así te aseguras tener el mayor número de horas posibles de luz y por último, la decoraría con elementos naturales para no perder nunca la sensación de recogimiento, en mi vida no pueden faltar la madera, las fibras, los linos y algún color oscuro (negro, gris o azul) ya sea en alguna pieza concreta o como método para poner el acento en algo que quiero destacar. Estas son las únicas cosas que tendría claras, pero bendito problema si el dilema de mi vida fuera cómo hacer mi casa perfecta :-) ¿Sabrías decirme tú cómo sería la tuya?

Imágenes: El Mueble

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La casa de la interiorista María Salazar

Si las obras ya son estresantes de por sí, que se lo pregunten a mis clientes :-), imaginad cuando haces la propia obra de tu casa a contra reloj y embarazada. Esta reforma integral de una vivienda de los años 70, duró algo más de cuatro meses, justo cuando la interiorista y paisajista María Salazar, estaba a término del embarazo de su tercer hijo.

La casa era perfecta para la gran familia, los padres, tres hijos y una mascota. Suficientemente grande pero también con la típica estética compartimentada que se llevaba entonces, muchas habitaciones y pequeñas. Decidieron tirar varios tabiques para abrir y ampliar los espacios.

El recibidor y el salón están unidos a través de un gran vano sin puerta. Como protagonista de la entrada, una espectacular pieza preside el espacio, una cómoda antigua austriaca con marquetería. A María le gusta conectar visualmente las estancias, de ello se encargan las coloridas alfombras por ejemplo, o el truco de pintar el techo del mismo color que la chimenea. Dice que frecuentemente los techos son los grandes olvidados, por lo que es uno de los elementos a los que María les da una gran importancia. Fijaos cómo resalta la maravillosa lámpara bajo ese techo negro ¿verdad que no se vería igual si este fuera blanco? La espectacular luminaria pertenecía a la familia su marido y ya desde novios la tenía fichada, sabía que algún día tendría que ser suya, se ve que lo consiguió.

El sofá es diseño de la interiorista y los cojines son de Kenza & Co., María prefirió elegir la pieza más grande en liso porque siempre es más fácil jugar con los cojines y si te cansas, tan sólo hay que cambiar las fundas. He de decir que no conocía esta marca de productos naturales de Marruecos me ha encantado (alfombras, cojines, marroquinería… todo). Os dejo el link por si queréis echar un ojo. La alfombra que bien podría ser también de algún país exótico por su colorido, es del estudio de María Salazar.

El plus de la casa está en la terraza que asoma al jardín, un espacio donde contemplar la naturaleza y del que antes carecían. En él encontraron dos antiguas tumbonas de bambú que por supuesto se quedaron (¡ainns! cuántas maravillas desecha la gente sin saberlo), ahora se han convertido en su lugar para el relax. Junto a ellas para adornar, unas bandejas de fibra de Deco & Living (una de mis tiendas favoritas).

El comedor es otro espacio que me encanta, elegante, sobrio y sencillo a la vez. Tanto la mesa como las sillas son de Hanbel. La cocina se rige también por ese mismo concepto, el cocinillas de la familia es él, y quería algo sencillo y funcional. Se decantaron por encimeras de granito negro con muebles acabados en madera que dan calidez. Los complementos son una vez más de Deco & Living. En la cocina se añadió un comedor de diario, donde incluyó una colección de figuritas de sus hijos para personalizar el espacio. Las originales lámparas pertenecían al hotel de su abuelo que cuando se puso en venta, todas las piezas se repartieron entre los familiares.

El baño está integrado en el dormitorio principal y revestido con un precioso porcelánico que imita al mármol calacatta. Para el dormitorio en sí, se han elegido colores relajantes en tonos pastel, con telas lisas y algo de contraste, como las rayas en los cojines. Las alfombras a los pies de la cama son de La Casita de Margaux y el cesto de la ropa sucia, de nuevo de Deco & Living.

El dormitorio infantil está pensado para fomentar la creatividad, en él duermen los dos más pequeños de la casa. La cuna fue comprada por la abuela para su primera nieta, desde entonces ha pasado entre hermanos y primos.

El segundo baño diría que es sólo apto para valientes, soy de las que me gusta la mezcla de materiales y el uso de papel pintado para crear carácter en un espacio y ese efecto “WoW” que tanto busco, pero en este caso no me acaba de convencer, creo que tantos patrones distintos juntos acaban por no poner el foco en ninguno de ellos, para mí es demasiado caos. Pero ya se sabe que sobre gustos los colores y excepto por este espacio, al resto de la vivienda le pongo un sobresaliente.

Info vía: Mi Casa Revista / Fotografía: Miriam Yeleq

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La importancia del Home Staging

Este sábado he quedado a comer con una amiga emprendedora cuyo negocio está basado en el Home Staging. Nos conocimos en 2013 en un curso de emprendimiento en la casa de @oyedeb y me sorprendió cuando me enteré que su vida había acabado por estos derroteros ya que su idea inicial de negocio era bien distinta, así que estoy deseando que llegue el sábado y me cuente el porqué de este cambio. Nuestras vidas se separaron desde entonces, pero este mundillo “deco” es pequeño y casualmente nos ha vuelto a unir, así que después de seis años volvemos a vernos y podré conocer de primera mano el nacimiento de @nuriahidalgoalba, no sólo Home Stager sino también decoradora, fotógrafa y asesora en crear hogar, y yo por mi parte le contaré cómo ha evolucionado durante estos años mi @decofeelings.

Creo que Nuria ha encontrado un nicho donde al menos en España, queda mucho por hacer. Soy una fiel seguidora de páginas de venta de inmuebles, me gusta conocer cómo está el mercado aunque la mayoría de las veces me acabe cabreando porque pienso que estamos locos. Pequeña reflexión que os hago, señores que nos vamos a pique otra vez, según lo que veo vamos camino de una nueva burbuja inmobiliaria. En el pueblo donde vivo la gente se ha lanzado como locos a la venta de viviendas a precios de 2007-2009, vaya que aquí no puedes vivir a no ser que dispongas de una media de 350.000€ si es un piso y 400.000€ si es un chalet ¿estamos locos o qué? eso o puedes optar por un pisito pequeño, antiguo y sin ascensor por unos 150.000 (puedes comprarlo y luego sube escaleras toda la vida e invierte en una reforma integral, porque tendrá más de 30 años). Otra es intentar alquilar pero no se puede, ni caro ni barato, desde que pusieron en la entrada del pueblo la universidad de Iberdrola, está todo ocupado (de ahí que la gente quiera aprovechar para vender).

A lo que iba, cuando veo lo que hay en Idealista pienso ¿pero de verdad quieres vender así tu casa? ¿Te has parado a pensar que la gente cuando busca vivienda y ve las imágenes publicadas, lo que quiere es imaginarse viviendo en ese hogar? Pues os diré que más de un 70% de las fotos que aparecen en inmobiliarias y demás, no están nada cuidadas. Lo primero y más importante es que la casa esté limpia y recogida, lo ideal es que no haya demasiados objetos personales (me refiero a fotos o cosas que nos definan mucho, precisamente para que el comprador pueda imaginarse la casa como suya). El caso es que se vea ordenado y limpio, parece obvio pero he visto tantas casas caóticas a la venta, que igual para algunos no lo es tanto. Las fotos mejor hacerlas en un día soleado, así la casa se verá más bonita y luminosa, incluso más grande. Hay que prestar atención también a los pequeños detalles, yo me fijo en cosas como las tapas del váter, detesto ver una foto con estas abiertas, aunque el baño sea nuevo me da sensación de suciedad. Son sólo detalles pero la percepción cambia tanto como para que en un pequeño instante, una persona decida o no visitar el piso en base a lo que ha visto.

Y como ejemplo os enseño uno de los países expertos en Home Staging y en el buen hacer a la hora de poner pisos en venta. Este apartamento de 70 metros cuadrados se encuentra en la ciudad de Linnégatan (en Göteborg, Suecia) y está en alquiler en la famosa web Alvhem, donde podéis encontrar un montón de ejemplos donde inspiraros para saber cuál es la mejor manera de presentar vuestra vivienda si estáis pensando ponerla a la venta u ofrecerla en alquiler.

Mi recomendación particular, si pensáis que no seréis capaces de crear el espacio idóneo para que vuestra casa se vea perfecta, acudid a un profesional, la inversión que haréis revertirá en vuestro beneficio, posiblemente en la reducción del plazo de venta y también en el valor de la misma.

Imágenes: Alvhem

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Y llegó el otoño…

Y llegó para mí el temido otoño, no sólo temido porque no me gusta, es que los virus ya rondan por casa a sus anchas, primero mi marido y ahora mi hija mayor y yo, no falla. Cambio de estación, cambio de temperaturas y todos enfermos, espero que la pequeña se libre.

Me consta que sois muchos los que lo estabais deseando, la verdad es que suena bucólico eso de coger la mantita y tomarse el café calentito en el sofá mientras ves una seria de Netflix, pero todos sabéis que esa realidad como mucho pasa el domingo, el resto de la semana es salir de noche a trabajar, llegar de noche y pasar frío ¿dónde está la gracia? Ah! ya… en las hojas que caen de los árboles, que cubren las calles de amarillo y dejan ese precioso escenario de película, es eso ¿verdad? ;-)

Vale me callo, creo que ya podéis apreciar mi adoración por la época de frío. He encontrado la solución, me voy a buscar esta casa y me convierto en oso para hibernar, ya si eso nos volvemos a ver en primavera.

En serio, cuando veáis esta vivienda comprenderéis lo afortunados que son algunos ¡menuda maravilla! Pertenece a Noelia Peinado, dueña de la firma de moda Meisïe y su marido (medio holandés, medio danés), que decidieron llevar a cabo su sueño y vivir en una cabaña de estilo nórdico en mitad el bosque.

La casa como es de suponer, es mayoritariamente de aspecto nórdico, aunque quisieron añadirle piezas de aquí y de allá, como la alfombra del recibidor que proviene de la India. Como el objetivo era disfrutar del exterior, la vivienda es de concepto abierto así comedor, salón y cocina conviven en un mismo espacio, donde además se dispusieron grandes ventanales para no perder de vista el bosque que les rodeaba. Muchos de los muebles así como la casa, fue construida por Vicenç Torrent con ayuda de su padre, constructor y también carpintero, la mesa de la cocina entre muchas otras, es una pieza suya. En esta, se combinó la madera con el microcemento en zonas como la encimera y la península, y en el frente de la nevera también se introdujo paredes de pizarra. El resultado es espectacular, es una de mis partes favoritas de la casa; una cocina pequeña en “U” donde no le falta ni diseño ni funcionalidad.

El dormitorio principal es como para no salir de la cama, un refugio. Si miras hacia arriba encuentras todo ese entramado de vigas de madera tan reconfortante y si te giras, te esperan las vistas al bosque, como para hibernar ¿no? Además posee su propia zona de estar con estufa y un baño en suite con el armario incorporado, todo siguiendo la misma estética que el resto de la vivienda.

En el dormitorio infantil, el armario es el que se encarga de dar independencia a cada una de las camas. Los cabeceros están hechos con las mismas lamas del suelo y paredes, de esta manera la coherencia decorativa continua.

En el exterior, revestido de piedra, nos encontramos con un porche que utilizan tanto en verano como en invierno porque las vistas son inmejorables. ¿Queréis saber dónde está la casa? A tan sólo media hora de Barcelona. Lo dicho, gente con suerte…

Fuente vía

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