Dormitorio compartido…

La gran mayoría de mi generación hemos compartido dormitorio con nuestros hermanos, aunque nuestras casas tuvieran espacio suficiente como para poder disponer de tu propio cuarto. Mi hermana y yo así lo hicimos hasta llegar a la adolescencia, que nos separamos. Hoy en día el tema de compartir dormitorio o no viene casi impuesto por el tamaño de las casas, la mayoría son pequeñas y no dejan alternativa.

Yo he mantenido a mis hijas durmiendo juntas hasta hace bien poco, por cuestión de convicción y a pesar de que mi casa tiene cuatro dormitorios. Las separé cuando a cierta edad, creo que fue hace un par de años, empezaron los típicos piques de hermanas y tras noches escuchando “mamá, me ha puesto un pie en mi cama”, “papá, dile que deje de respirarme en la cara”, “mamá, está roncando y no puedo dormir”, y así hasta el infinito, decidí separarlas. Ahora cada una tiene su espacio. Sin embargo en la casa donde veraneo, donde también hay dormitorios de sobra, las puse juntas desde el principio y así siguen. Aunque lo cierto es que allí llegan tan rendidas a la cama que antes de protestar ya están dormidas :-)

Supongo que a muchos padres se os plantea este dilema, cuando no hay espacio no da lugar, pero si tenemos más dormitorios siempre está la duda si es mejor que tengan su propio dormitorio o si por el contrario, compartir habitación les unirá más.

Hoy os traigo un dormitorio compartido cuyo diseño me ha parecido de lo más original. Ya había visto muchas veces camas en línea, pero lo que me ha encantado es que los cabeceros sean tan altos ya que consiguen crear la ilusión óptica de separación y privacidad, como si cada niño tuviera su propio espacio. El interiorismo es de Nest Design Co.

Además del acierto de los cabeceros XXL, la habitación está llena de detalles, pensada al milímetro. Almacenamiento bajo las camas y sobre ellas, a las que se accede por la bonita escalera de madera. Una familia que no debe tener miedo a las alturas porque en la pared de enfrente se ha dispuesto un divertido rocódromo para escalar, eso sí con la protección debajo de los famosos cojines con forma de piedra (antes se vendían en tiendas especializadas ahora ya los podéis encontrar incluso en Amazon o Aliexpress).

Como cada niño es un mundo y como humanos que somos tenemos personalidades distintas, podemos dejar que la ropa de cama sea diferente, como en este caso. Siguen una misma gama de azules pero cada una tiene su identidad, de esta manera fomentamos aún más la creatividad de nuestros hijos y esa sensación de que cada uno tiene su “terreno”. Al igual que las lámparas de cristal que aún siendo de la misma colección, tienen formas distintas ¿os habíais fijado?

Esta forma de colocar las camas tiene la ventaja también de dejar una gran zona central para el esparcimiento y el juego. Aunque en este cuarto compartido lo que se ha quedado algo escueto, a pesar de su diseño original de formas orgánicas, es la zona de estudio (que sólo tiene cabida para uno). Pero eso es un mal menor porque ¿en cuántas casas no se hacen los deberes en la mesa de la cocina, por ejemplo?

Espero que os haya gustado el dormitorio. Hoy me apetecía compartir algo infantil porque tengo la mente puesta en mi hija pequeña que mañana cumple 12 años, ¡no puedo creer lo rápido que pasa el tiempo!, a mí esto sí que me da vértigo. Nos tocan un par de días de celebración.

¡Feliz fin de semana!

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Una cama en el jardín…

Siempre me han gustado las camas de hierro, tienen algo que las hace especiales. Recuerdo una en concreto que se quedó grabada en mi mente, la que tenía mi amiga Ana cuando vivía con sus padres. Era negra, con cabecero de hierro sencillo y terminaciones doradas a ambos lados, siempre me chifló. Si no recuerdo mal la cama era de su abuela, podría parecer poco apropiado para una habitación infantil, sin embargo su madre supo integrarla y crear un espacio desenfadado, así que lejos de parecer una cama pesada, el cuarto de Ana siempre me encantó.

Lo que más me divierte de estas piezas es que puedes sacarlas de contexto y crear rincones muy especiales. La idea de una cama o diván de hierro plantado en medio de un jardín, no puede atraerme más. ¿Os imagináis qué siestas en verano? ¿O qué relajantes lecturas en el exterior? A pesar de que hoy el tiempo no acompaña, me basta ver las imágenes para tele-transportarme a uno de esos rincones.

Como sé que no todos tenéis jardín, os muestro también un montón de ideas para integrarlas sobre todo en habitaciones infantiles. A mí me gustan las sencillas y poco recargadas, mucho las que están pintadas de vivos colores (sobre todo para los peques), aún más las que llevan la huella del paso del tiempo a modo de desconchones y óxido, sin olvidarme de las siempre elegantes camas de hierro con dosel,… cada una tiene su encanto.

Siendo lunes y la hora de la siesta, quizás me estéis odiando un poco por este post ;-)

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Por cierto, ya que hablaba de jardines, si estás pensando en reformar el tuyo o darle una vuelta a su decoración, mira lo que podemos hacer por ti, te lo contaba hace unos días en este post.

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