Desert Palisades Guardhouse

Sólo he necesitado un par de días otoñales para desear que vuelva el calor, qué rarita soy ¿verdad? Es que con el frío me encojo (cualquiera diría que estoy en los huesos, todo lo contario, pero mi grasa es inservible como abrigo :-)) y la lluvia me pone triste y melancólica, así que yo ya he tenido suficiente frío por el momento y he decidido llevaros virtualmente al desierto, así de radical. No es un desierto cualquiera, nos vamos a California, tierra por la que siento mucho cariño desde que estuve un año viviendo allí con una familia maravillosa.

Seguro que cuando veáis las imágenes el post os vais a quedar con ganas de ver más estancias, como me ha pasado a mí, porque ¿dónde está la cocina? ¿y los dormitorios? no aparecen por ningún lado, pero la realidad es que en este proyecto cuenta más el exterior que el interior.

Desert Palisades Guardhouse es un trabajo realizado por el estudio de arquitectura La vivienda está situada en las laderas escarpadas de Chino Canyon, en el valle de Coachella, a pocos kilómetros de Palm Springs. El enclave privilegiado de Desert Palisades ofrece modernas residencias que se asoman a las impresionantes vistas del desierto que las rodea.

El proyecto está concebido para crear un diálogo fluido entre naturaleza y construcción. De ahí que en su estructura predomine el acero corten, cuyo color terroso se confunde con el entorno, al igual que la geometría del voladizo de 10 metros que destaca entre las formas orgánicas del paisaje desértico. Dicho voladizo queda suspendido sobre una enorme roca independiente, sin llegar a tocarla, como si flotara sobre ella, con el propósito de generar una tensión entre ambas estructuras (lo natural y lo artificial). A su alrededor, muchas otras piedras y rocas de distintos tamaños, así como una amplia gama de flora desértica, enmarcan el edificio de acero. Los acabados exteriores incluyen además cemento y madera, elegidos junto al acero por su durabilidad, atemporalidad y minimalismo, de tal manera que no interfirieran con el entorno.

Para el interior se optó por una paleta de mediados de siglo que evoca al modernismo, corriente que floreció en Palm Springs en los años 40 y 50. Dentro, encontramos acabados más pulidos con el fin de proporcionar calidez, pero los materiales y el criterio son los mismos que en el exterior, la finalidad siempre es mantener la conexión con el paisaje. A pesar del abrasador calor del desierto y de los grandes ventanales de suelo a techo, la casa disfruta de grandes zonas de sombra gracias al voladizo (obviamente el aire acondicionado es necesario también). En el salón podemos encontrar piezas icónicas como la mesa de Isamu Noguchi o una composición de luminarias de Tom Dixon. Llegados al baño es donde me quedo con ganas de más, la elegancia de la madera y el negro dominante, me pierde…

¡Feliz fin de semana!

Vía: Yatzer y Studio ARD

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