Vuelta a casa…

El domingo volvimos de nuestras vacaciones en Portugal y ya lo estoy echando de menos. Cuando tienes la oportunidad de pasar una semana aislado del mundo en una pequeña casa en medio de la nada (literalmente), donde las vistas al horizonte sólo son pinares y el mar al fondo, no quieres que aquello acabe, siempre vuelves a la ciudad con la amarga sensación de que hay otra manera mejor de vivir.

Allí eres feliz con mucho menos, viviendo más austeramente y apreciando las pequeñas cosas. Para empezar las casas no son muy grandes, al menos donde nos alojamos nosotros consistía en un salón con cocina integrada, dos dormitorios y un baño (ni siquiera disponía de armarios), pero era lo suficientemente apañada para sentirte confortable. Un huerto te suministraba alguna que otra verdura y en el pequeño mercado del pueblo podías abastecerte con la pesca del día. Para mí era gloria bendita pasar el día en la playa con una simple ensalada y una cerveza “sin” (en mi caso que no bebo alcohol), pasear, leer, charlar,… yo quiero esa vida “slow”.

Os he traído algunas imágenes de la casa que alquilamos en Melides, más del exterior que del interior porque dentro tampoco había gran cosa interesante decorativamente hablando, excepto por la viga que atravesaba el salón rescatada de la ruina original de 1947 donde ahora se sitúa la vivienda. También alguna foto mía mirando al mar, estado en el que me encuentro siempre que puedo cuando estoy cerca de él, ya sea en Portugal o en cualquier sitio de costa. Y algunas fotos de tiendas.

Melides es en realidad un pueblo pequeño así que tenían tres tiendas de decoración, una no logramos visitarla porque siempre estaba cerrada, de las otras dos subí Stories y los dejé en destacados en la carpeta “viajes” (por si queréis echar un vistazo). Tenían auténticas maravillas, aunque los precios no lo eran tanto. Se nota que estábamos pegados a Comporta y Troia, zonas que se han puesto muy de moda y por tanto repercute en todo.

También me llevaron a unas naves que estaban al lado de Praia do Cavalhal, Setubal, dos sitios para volverse loco lleno de antigüedades, piezas de derribo, cerámica, vidrio, etc. me quedé con ganas de traerme una lechera antigua y unos jarrones de cristal rosa, pero ambas cosas eran caras y de gran tamaño, así que me quedé con la miel en los labios.

Espero que disfrutéis con las imágenes y si os quedáis con ganas de más, de información o vídeos, ya sabéis dónde encontrarlos.

Feliz vuelta al cole para los que todavía andáis de vacaciones :-)

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