Villa Mandra, Mykonos

Debido al sentimiento de hastío general que se ha instalado entre muchos de nosotros por las circunstancias que estamos viviendo, he leído y visto en redes que una buena estrategia para no sentirnos frustrados constantemente es no tener unas expectativas demasiado altas. Queremos controlarlo todo, saber el porqué de las cosas, que aquello que nos venga impuesto tenga un razonamiento lógico, etc., pero sencillamente, ahora no podemos tener la certeza de nada, caminamos sobre una especie de cuerda floja donde es imposible saber dónde agarrarse.

Así que como dicen que controle mis expectativas para no sufrir ansiedad, eso es lo que hago en la vida real. Pero aquí en el blog puedo soñar a lo grande y decido traeros una casa de Mykonos que probablemente se escape a cualquiera de nosotros, pero al menos nos alegrará las retinas durante los minutos que estemos leyendo este post.

Se trata de Villa Mandra, y como os he contado, se encuentra en la isla griega de Mykonos. Realizada por el estudio de arquitectura K-Studio para una familia de seis miembros como vivienda vacacional. La casa fue construida con la filosofía del movimiento “slow“, está hecha para el disfrute y relajación de cada miembro de la familia. Se construyó con elementos y técnicas tradicionales de la zona, como los muros de piedra artesanal que se combinan con paredes encaladas en blanco, creando bonitos volúmenes. Las pérgolas de madera y caña, hacen de unión y entran a formar parte del juego de materiales.

Su interior es sencillo y contemporáneo y al igual que el exterior, invita a la calma. La gama de colores sigue un mismo patrón, los tonos terrosos, grises, algún toque negro y algo de vegetación, eso es todo lo que veremos (un calco de los colores del porche, ni más ni menos). Pero las piezas están tan bien elegidas, que quién necesita más. Muchos de los elementos que conforman esta casa, tienen nombre propio, tan conocidos como la cocina Boffi K14, o el maravilloso sofá de Piero Lissoni para Living Divani, las butacas Spanish Chair por Fredericia, la silla CH22 Lounge Chair de Hans J. Wegner, etc., así que no es de extrañar que el resultado sea el que es. Un hogar contemporáneo y funcional, pero sobre todo donde se respira paz.

Sin duda el exterior tiene mucho que decir. Espectacular la zona de salón comedor, protegido bajo una pérgola y desde donde avistar, gracias a la inclinación del terreno, toda la vegetación que rodea a la finca y al fondo el mar. ¿Se le puede pedir más a una casa vacacional? No, perdón, ¿se le puede pedir más a una casa en general?

¿Qué, os gusta la “pequeña” villa? ¿Me he pasado soñando? ¿He superado vuestras expectativas y os he generado ansiedad? Espero que esto último no haya ocurrido, que aquí venimos a soñar :-)

Imágenes: Est Magazine y K-Studio

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Deborah French Designs

El viernes os dije que a lo mejor no sobrevivía al paseo a caballo (si os perdisteis el post podéis leerlo aquí para saber de qué hablo) pero como veis estoy de vuelta, vivita y coleando. Es más, me llevé una grata sorpresa conmigo misma, parece que nací sobre uno de estos bellos cuadrúpedos (tampoco es que galopara cual amazona, pero aguanté el caprichoso y apoteósico final que mi caballo decidió darme como despedida, se puso en pie tras sus patas traseras conmigo encima y yo ni me despeiné…), otra experiencia para repetir.

Comienzo la semana recordando esta reseña que Fran, de Etxekodeco hizo sobre el trabajo de Deborah French Designs. En aquel post nos mostró un precioso loft neoyorkino. Si aquel proyecto ya me gustó y llamó mi atención, no os quiero ni contar cómo se me ha quedado la cara al ver esta construcción en Mykonos, Grecia.

Todavía no sabría deciros si me enamoran más los exteriores de esta casa, perfectamente mimetizada con su entono, o son los blanquísimos interiores, con sus espesas paredes encaladas, los que me hacen suspirar. Una blancura que sin duda nos recuerda que esta vivienda se encuentra en el corazón del Mediterráneo.

Está claro que no todos tenemos por qué vivir de la misma manera, pero al ver estas cosas se me ponen los dientes largos. ¡Mis maletas por favor!…

Deborah French Designs

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