Wabi-Sabi

Alguna vez he nombrado en por el blog el término Wabi-Sabi dando por supuesto que conocíais esta terminología y quizás no sea así. Esta palabra japonesa describe una estética muy concreta que se basa en la “belleza de la imperfección“. Bajo un estilo mayoritariamente minimalista, encontramos la calidez gracias a piezas y objetos provenientes de la naturaleza.

Esta semana buscaba para un post en Instagram, una imagen que ilustrara cómo romper o conseguir el efecto Wow en un espacio donde todo el mobiliario sigue un mismo patrón y encontré esta casa por casualidad, me la guardé para hoy. En cualquier caso, la foto que puse tenía bastante relación, porque la naturaleza muerta y un taburete de madera desvencijado, hacían de punto focal en un salón de diseño. Muy Wabi-Sabi también.

Si después de leer el significado no os ha quedado claro no os preocupéis, estas imágenes valen más que mil palabras.

Esta casa se llama Villa Kuro y se encuentra en el desierto del Parque Nacional Joshua Tree, al sur de California, un lugar ideal para hacer un retiro. Se pude alquilar a través de Airbnb o desde su página web, echad un ojo a las fotos de su galería (que no las he puesto por aquí tener derechos reservados) y alucinad más aún. Quizás a nosotros nos pilla un poco lejos, pero tengo muchos lectores al otro lado del charco, a los que igual les apetezca un descanso en un sitio bonito y tranquilo. El resto podemos empapar nuestras retinas de belleza.

Del interiorismo de esta vivienda de los años 60, se encargó la inmobiliaria de Los Ángeles, Mini Inmo. Son 185 metros cuadrados repartidos en dos salones, cocina, dos dormitorios y dos baños, con unos exteriores que quitan el hipo. Como materiales tan sólo elementos naturales como madera, piedra, microcemento, mimbre,… y una paleta de colores tostados y tierra que hacen que el interior y exterior, el estén perfectamente conectados.

Si dentro invita al recogimiento, fuera sin embargo se han creado distintas áreas de recreo. Un patio cubierto destinado a comedor, un jardín con butacas como zona de relax o tertulia, otra parte con ducha y jacuzzi al aire libre. Todos los exteriores son oscuros, justo al contrario que el interior, creando así un bonito contraste.

¿Os gusta esta corriente decorativa u os parece demasiado minimalista? A mí me transmite mucha calma y paz, ya sabéis que estoy muy a favor de utilizar materiales naturales y que me encanta la naturaleza muerta, pero aún así creo que si viviera en un espacio Wabi-Sabi necesitaría algo más, siempre quiero algún elemento que me emocione y aquí no veo. Ahora, que me den la casa que lo le haría ascos, ya me buscaría la vida para darle yo mi toque “emocional” ;-)

Fotografía: Stanley Yang para Elle Decor

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

The Green House y sus ventanales…

Realmente iba buscando una vivienda que me transmitiese calor porque aunque sé que la lluvia es necesaria, estoy algo saturada de tanta agua y frío. Finalmente me he dejado sucumbir ante los ventanales de esta casa a pesar de que a través de ellos lo único que se vislumbra es un gran manto de nieve.

Nos encontramos a dos horas al norte de Nueva York, en las montañas de Catskill, una reserva forestal que comienza justo al oeste del río Hudson y que presume de ser uno de los principales destinos vacacionales de la zona. La propiedad, de unos 140 metros cuadrados, pertenece a Danielle y Ely Franko, una pareja con residencia en la gran ciudad que buscaba un lugar de escapada en un entorno natural.

Encontraron la casa en mal estado pero con tiempo y ganas, consiguieron dejarla tal y como la veis. Ahora incluso se puede alquilar en airbnb por algo más de doscientos setenta euros por noche. Levantaron el suelo de vinilo y bajo él se ocultaba uno de madera en perfecto estado, pintaron toda la casa, pusieron ellos mismos los azulejos, lijaron las vigas de madera,… trabajaron duramente cada fin de semana y cometieron muchos errores por el camino, algunos los subsanaron, otros no, porque se dieron cuenta de que la perfección no existe o sencillamente de que cada casa, es perfecta a su manera.

Por supuesto lo que les enamoró fueron sus ventanas y la enorme cantidad de luz que se cuela por ellas, aunque la altura de las mismas y los techos, también fueron un desafío. Por un lado limpiar las ventanas y por otro, arreglar las paredes que habían sufrido daños por el agua, necesitaron nada más y nada menos que cinco capas de pintura.

No tenían un gran presupuesto para amueblar, pero sabían que su mayor inversión iría destinarla al sofá tipo chéster de West Elm, para el resto fueron con más cautela. Un ejemplo es la mesa de comedor, ¿no os parece preciosa? pues es un DIY. La hicieron ellos mismos, buscaron tablas de abeto Douglas con grietas, agujeros y nudos, para darle ese toque de madera reutilizada, el resultado salta a la vista. El banco que da servicio a la mesa,  también lo construyeron ellos mismos. Y por otro lado, recurrieron a firmas low cost para algunos elementos de la casa, como los armarios de la cocina que son de Ikea, o los cojines que hay sobre el banco (también de Ikea y H&M), el edredón del dormitorio (de Zara)… Si os interesa conocer la procedencia de la mayoría de los muebles y objetos de la casa o los colores utilizados para cada espacio, no dejéis de leer el artículo completo pinchado aquí.

Una vez más se repite la historia, el consejo de los propietarios es no tener prisa a la hora de montar tu casa, porque las necesidades se van viendo con el tiempo y lo que hoy parece un imprescindible, mañana no lo es.

Os dejo con esta preciosa casa y el viernes os cuento una novedad en mi vida, que quizás afecte algo al blog, pero que espero que sea para bien. Nos vemos…

Fotografía: Franko Photo

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.