En El Puerto de Santa María

¿Sois de campo o de mar? Yo siempre digo que mi medio natural es el agua y que en otra vida debí ser pez, quizás sea porque soy Cáncer, no sé. Sabéis que adoro la naturaleza y tengo la suerte de poder disfrutar de ella cada día. Vivo a las afueras de Madrid con lo que tengo el campo a dos pasos de casa y mi segunda residencia está literalmente, metida entre pinares. Pero también necesito mi dosis de mar al menos una vez al año, porque adentrarme en «mi medio», o sencillamente sentarme en la orilla y mirar al infinito, o lo que es mejor, caminar por la playa, me hace desconectar y cargar pilas, esas que ahora tengo bajo mínimos.

Como veis las casas de verano me susurran al oído, igual que aquel hombre que susurraba a los caballos en la conocida película. Sólo puedo ver destinos que me inviten a hacer un parón. Hoy ha tocado El Puerto de Santa María, en Cádiz, sitio en el que ya he estado y tengo pendiente volver desde que se mudó allí mi prima. En realidad lo tendría bastante fácil.

Esta vivienda fue reformada por la interiorista Belén Ferrándiz y a petición de los propietarios quisieron emular la estética de las casas ibicencas (un capricho como otro cualquiera, porque aunque Ibiza es precioso, Cádiz igualmente lo es). La reforma fue integral para abrir los espacios, dejarlos amplios y despejados para poder ser compartidos con mayor facilidad entre familia y amigos. Así, en la planta baja, se han sustituido los tabiques por dos grandes cerramientos en hierro y cristal que permiten independizar o abrir las estancias a demanda. Pueden unir o separar el comedor de la zona de office, así como independizar la entrada y pasillo del salón, pero siempre manteniendo la comunicación visual. A ello también contribuye la paleta de colores donde el azul, es el hilo conductor (incluso en los cerramientos).

Para potenciar también la sensación de espacio continuo, se ha utilizado en toda la planta un mismo suelo. Se trata de un porcelánico de gran formato de Gunni & Trentino que imita caliza. Sin embargo, en los dormitorios se dejó la compartimentación existente, aunque se actualizaron tanto las áreas de dormir como el vestidor y los baños.

Respecto a la decoración, obviamente se buscaron referencias del estilo ibicenco, muchos de los muebles de hecho fueron comprados en la isla pitiusa. Como era de esperar las fibras vegetales, el yute, el cáñamo, el algodón, las maderas en tonos naturales, y los textiles, cobran mucho protagonismo. Estos últimos, los vemos incluso en el panelado de las puertas de los armarios, las alfombras tampoco pueden faltar tanto en el interior como en el exterior.

La entrada de la vivienda ya es una declaración de intenciones, se puede predecir lo que vendrá después. De ahí quiero destacar la maravillosa puerta india que han adaptado como corredera y que separa el salón del hall. En el salón vemos que el bambú es el protagonista, yo le he echado el ojo a las lámparas de azulejos portugueses con pantallas de Otherlamps. Como en la zona de estar, donde me llaman la atención las mesas de centro gemelas de Batavia, que dan calidez al conjunto.

Tanto la mesa de comedor como la del office, que están en espacios contiguos, se han realizado en pino con efecto envejecido, ambas a medida, de tal manera que si fuera necesario se pueden juntar y dar cabida a muchos comensales. Las preciosas sillas del office en verde son de Sika-Design y la lámpara de fibras de Sluiz. Es una de las zonas que más me gusta de la casa, como el aparador de pino con puertas de gallinero que recorre el pasillo y que me parece súper practico, de Dolz Colección.

El exterior se ha dividido en dos ambientes, comedor y estar. Me gusta que en esta casa muchas de las mesas sean redondas, porque invitan a la conversación y en verano que todo va más lento y las sobremesas se hacen más largas, creo que es una manera de fomentar una mejor comunicación. En esta ocasión se trata de una mesa de hierro lacado y mármol acompañada por unas sillas de bambú de HK Living.

Podemos ver también unas esculturales escaleras que suben al solárium, destacadas gracias a la pintura en azul, aunque digo yo ¿Quién quiere solarium teniendo esa piscina con un jardín tan acogedor? o mejor aún ¿con el mar a dos pasos?

¿Alguien más por aquí con mono de mar?

Fotografía: Patricia Gallego para Elle Decor / y Belén Ferrándiz

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Dimora delle Balze

Ha sido amor a primera vista. También lo fue cuando la empresaria de moda y profesional del diseño escenográfico, Elena Lops, descubrió esta granja del Siglo XIX y la adquirió. No sólo la convirtió en su casa, sino también en un hotel rural, Dimora delle Balze, donde además de descansar, se pueden hacer todo tipo de eventos.

Esta maravilla se encuentra en Sicilia, en una finca fortificada rodeada de 27 hectáreas de puro paisaje mediterráneo. Para su tarea de rehabilitación se apoyó en la diseñadora Draga Obradovic y en el arquitecto Stefano Guidotti.

El exterior disfruta de varias terrazas, porches, un mirador con vistas al Mediterráneo, piscina, solárium, patios cubiertos,… donde podemos ver un mix de culturas, pasado y presente, mobiliario de firmas tan contemporáneas como el sofá verde de Paola Lenti o las tumbonas y sombrillas de Kettal, que se ven delimitadas por grandes columnas clásicas que nos recuerdan la impronta de su pasado. Por otro lado, encontramos también piezas singulares que rompen y ponen el punto focal a una estancia, como la silla azul de la primera imagen, es portuguesa y fue restaurada por la diseñadora Draga Obradovic (sin duda una de mis favoritas de la casa). También muebles antiguos recuperados, como el sofá de forja de la segunda imagen o los apliques de la pared. Y en esa misma estancia, los farolillos, traídos de Marruecos.

La casa tiene varias habitaciones, todas ellas distintas. Cada una está bautizada con una de las obras de un siciliano ilustre vinculado a la literatura, a la pintura, el cine, la ópera,… de tal manera que, aquél que se hospede en la casa, pueda saborear la vivencia con todos sus sentidos. Así, encontramos habitaciones casi palaciegas con grandes y preciosos chandeliers restaurados, techos pintados en colores granates y dorados, que hacen referencia al Renacimiento. Otras van más allá, utilizando el dorado por completo en sus techos. Mientras, vemos el contrapunto en habitaciones mucho más sencillas, espacios que nos recuerdan al Mediterráneo.

Muchos de los elementos que decoran la casa, tanto a nivel arquitectónico como decorativo, tienen procedencia marroquí. Los azulejos de los baños son un ejemplo, también los pavimentos que recorren parte de los suelos, o la sucesión de platos azul índigo que se descuelga por la pared del vestíbulo.

Mención aparte merecen las luminarias, desde las más contemporáneas a las más clásicas. Sobre el comedor una de mis top en lámparas, siempre me ha encantado por su versatilidad y la cantidad de opciones de diseño que ofrece, la Wireflow, de Vibia, en el vestíbulo también se ha optado por lo moderno con la luminaria String Light, para Flos. En el pasillo sin embargo, sobre la mesa circular de nogal restaurada, podemos ver un maravilloso chandelier, diseño de Luca Turrini. También, como hemos visto antes, en varias habitaciones están presentes estas increíbles lámparas de araña que nos llevan a vivir en épocas lejanas.

¿No os animaríais a pasar una temporada en una casa como esta?

Imágenes: Elle Decor / Dimora delle Balze

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Casa mallorquina con historia…

Sólo he estado una vez en Mallorca, una isla de la que guardo grandes recuerdos, quizás sea porque fui cuando terminé la universidad de viaje de fin de curso y ya se sabe cómo son esos viajes. Desde que escribo el blog, he conocido virtualmente a mucha gente que vive allí, con algunas de esas personas hablo casi a diario a través de redes, es como si hubieran estado ahí toda la vida y sin embargo, no nos hemos visto nunca. Algunos de mis amigos de siempre, también se han ido a vivir a la isla. Incluso mi «hermano americano«, el que estuvo un año en mi casa mientras mi hermana pasaba su año en Estados Unidos, ahora también vive allí. Claramente, tengo un viaje pendiente a Mallorca, aunque tenga que hacer turnos para ver a la gente.

Hoy voy a enseñaros una casa típicamente mallorquina, tan típica que lleva en pie desde 1700 y ha pasado de ser una fonda, a una bodega, para convertirse en molino de aceite y por fin, de la mano del arquitecto Durval Dias Junior, en vivienda.

La casa conservaba muchos de sus elementos antiguos, su identidad rural y piezas arquitectónicas típicamente de la zona, como la piedra de marés, el paso mediante arcos e incluso la escalera original. Otros, como las viejas vigas de madera, se restauraron para utilizarlas en las puertas interiores. Para acompañar, la decoración se eligió sobria, elegante, con una paleta de colores que va desde los blancos al negro, pasando por los neutros. El mobiliario mezcla piezas modernas con otras de corte vintage e industrial y sobre los materiales, se ha recurrido a aquellos que nos conectan con la naturaleza, con lo más básico: la madera, el hierro y la piedra. Para el suelo se ha optado por el hormigón pulido que además de unificar los espacios, permite utilizar bajo él, calefacción de suelo radiante.

Si os soy sincera hay una parte de la casa que no me gusta especialmente y es donde quizás, el arquitecto se podría haber lucido más, se trata de la cocina. Es lo que yo llamo una cocina laboratorio, demasiado fría para mí y la campana, diseñada por éste, es lo que menos me gusta. Se salvaría el salpicadero que, al llevar pequeños azulejos con motivos muy discretos, le ponen un punto de calidez (por poner algo salvable). Ah! el antiguo banco de madera asturiano, ese no cuenta, este lo elevo a la categoría de maravilla, pero está en el paso de la cocina así que no me refiero a él cuando hablo de la cocina.

El comedor es un mix de piezas bien avenidas, por un lado, una gran mesa de madera antigua traída de la India, que es la encargada de aportar calidez a la estancia, se complementa con sillas Tolix de corte industrial y para iluminar, la famosa lámpara Arco de Achille Castiglioni para Flos. Para complementar, un aparador de Ethnicraft comprado en Candela Home.

Los espacios se comunican entre sí a través de vanos. A continuación del comedor, encontramos el salón con un precioso sofá negro de Molteni que contrasta con las sillas y las mesas de centro de madera de Mestre Paco. En este espacio, el punto diferenciador lo pone la butaca roja de Marco Zanuso para Arflex, también en Mestre Paco. Imagino que la alfombra ya la habréis reconocido, es de Ikea.

En este salón, el arquitecto creó una chimenea de hormigón armado con dos repisas del mismo material a ambos lados. Para iluminar el espacio se hicieron nichos en la pared con iluminación indirecta hacia el techo, además de colocar un par de lámparas articuladas Jiedé y otra lámpara hecha a base de troncos, como lámparas de ambiente.

En el dormitorio predominan los tonos neutros de la ropa de cama de Zara Home, el punto de color lo pone el cuadro de la pintora holandesa Ria Diercks Kron y la alfombra roja a modo de Kilim. Ya por último en el baño, todo vuelve a ser blanco, con encimera de teca y un pequeño remate de teselas en la zona de aguas para proteger la pared. Los muebles se han hecho a medida para aprovechar al máximo el espacio.

El exterior se rodea de vegetación mediterránea y se puede ver perfectamente su historia sólo con contemplar la fachada donde su pasado ha quedado a la vista con unas escaleras adosadas a la pared que ahora, no conducen a ningún sitio. ¡Me encantan!

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

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Sevilla tiene un color especial…

Quizás hoy esperabais un post sobre compras para San Valentín, reconozco haberlo hecho algún año, pero la realidad es que en esta casa no lo celebramos, como tantas otras fiestas que pensamos que son fruto de modas, de algo impuesto y del marketing que hay en torno a ellas, porque si estás enamorado lo estás cada día, no hace falta uno en especial para demostrarle a tu pareja lo que significa para ti. Es mi opinión, aunque por supuesto respeto a todo aquel que lo quiere celebrar, sobre todo porque celebrar, sea lo que sea, nos produce felicidad. Así que cada cual libre de hacer lo que le salga del corazón, y nunca mejor dicho.

A mí me sale traer una casa que tenía guardada en borradores desde hace muchos meses, que quizás os sorprenda o no os guste a todos, pero que seguro no os dejará indiferente. Lo que no me podréis negar tras verla, es que transmite muy buen rollo.

La vivienda se sitúa en Carmona, Sevilla, en un edificio Mudéjar del Siglo XVII. Las obras de rehabilitación estuvieron a cargo de José Manuel Caraballo y el interiorismo es de Javier González Sánchez-DalpDurante dichas obras, salieron a relucir grandes tesoros como una capilla y es que, éste había sido lugar de asentamiento de monjes Jerónimos durante el siglo XVII. En el patio también se encontró una cueva natural con columnas de mármol y piedra y su arquería original.

El interiorismo se completó con la más pura estética andaluza. Suelos de barro y piedra, paredes de cal, estucos, colores representativos de la tierra (verdes, blancos, rojos), complementados con bellas antigüedades mayoritariamente de los Siglos XVII y XVIII de distintas procedencias (Francia, Turquía, Marruecos, España e Inglaterra), pero sin llegar a caer en lo Barroco o el maximalismo, gracias al equilibrio estético con aquellas piezas de procedencia local.

El tour de la vivienda empieza en el patio interior con alberca, quizás mi lugar favorito de la casa. Allí podéis ver una gruta calcárea natural por la que se accede a un salón con bodega. Todas las columnas del patio también salieron a la luz tras la rehabilitación, estaban escondidas tras los tabiques de una antigua galería.

La zona de estar de la vivienda como veis en un mix de telas, texturas, cerámica, arte, bañado por una gran cantidad de luz natural procedente del patio. Allí conviven cerámicas de Talavera, cuadros de Luis Montes, Juan Fernández Lacomba, Carmen Larrañaga o el de gran formato, de Javier Sánchez-Dalp Marañón. Mezcla de estilos como las butacas del fondo (una francesa y la otra Isabelina), mesitas marroquíes y por supuesto, las tapicerías que son todas distintas, de Atelier 66 y María Terry. A mí al menos, me parece un «popurrí muy bien avenido».

Me encanta la zona donde se ha situado el despacho, a las espaldas del sofá y delimitado por los arcos, que lo separan visualmente. A la mesa rústica española de despacho, le acompaña un sillón de iglesia del Siglo XVIII y bajo ellos, una alfombra alpujarreña.

El pasillo es otro de mis espacios favoritos, una larga alfombra marroquí nos lleva hasta un antiguo armario de la misma procedencia, se combinan con una cortina turca que resalta las puertas blancas recuperadas. Ese pasillo es la antesala de lo que está por llegar, una cocina que te deja sin palabras. En verde y blanco con un frente de azulejos de Manises del Siglo XIX, sobre la viga una colección de cerámica popular española y en el centro del espacio, una mesa tocinera que acentúa el carácter rústico del espacio.

En el comedor volvemos a ver una representación de distintos países formando un mix perfecto. Telas francesas y argentinas, lámpara marroquí, sillones de mimbre artesanales y cerámica antigua. Cómo no, el arte sigue presente, esta vez a través de artistas sevillanos.

En el dormitorio, en lugar de ocultar las vigas se pintaron de verde para destacar el tejado a dos aguas. De nuevo las telas toman protagonismo, desde el cabecero entelado, al baúl en toile de jouy antiguo, las mantas de La Alquitara o la alfombra marroquí.

El dormitorio de invitados no puede ser más divertido, dos camas en laca china color rojo con dibujos goyescos del Siglo XIX, son las indiscutibles protagonistas. A los pies de estas, dos sillas francesas compradas en Ana Abascal y Patricia Medina. Las alfombras, llenas de colorido también, son turcas.

Y hasta aquí el tour de hoy. Me encantaría saber vuestra opinión, sé que es algo distinto a lo que suelo poner por aquí, pero estoy convencida de que hay que acostumbrar a la retina a ver cosas diferentes y no encasillarnos en un único punto de vista, quizás te sorprendas de cómo pueden variar tus gustos o aceptes nuevas ideas que hasta ahora ni siquiera te las habías planteado…

Imágenes: Elle Decor

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La nueva casa de Guille García-Hoz

Soy muy fan de Guille García-Hoz desde hace muchos años, no sólo como interiorista, que también, pero he de decir que aún más como persona. Me encanta su manera de ver la vida, el amor – que traspasa la pantalla – hacía sus perretes (en realidad hacía los animales en general) y hacia su pareja. Junto a su marido Sergio, a Lisa y Nala (sus adorables perritas) y antes a Fú (un perro al que adoptaron con ocho años), forman una adorable familia que lo mismo te hablan en redes de deco, que de deporte y vida saludable, te enseñan las divertidas aventuras que pasan junto a sus mascotas, o te cuentan la última colección de piezas que sacarán en la tienda. Y lo mejor de todo, siempre desde el humor. Son maravillosos.

No es la primera vez que hablo de él por aquí, le he dedicado post a sus trabajos y su tienda. En su día os conté también cuando le vi en DecorAcción, ahí estaba él en su bicicleta y no me atreví a acercarme. Este año no dejé que pasara lo mismo cuando le vi en Intergift, le asalté cual «friki fan» y me puse a hablar con él, con vergüenza, colorada,… menos mal que la mascarilla me tapaba, pero tenía que decirle que admiraba su trabajo y a su persona, y así lo hice.

Como le sigo por redes sabía que se estaba haciendo una casa nueva, como era de esperar, me ha encantado el resultado. Tiene una visión muy particular de la decoración, esa es mi percepción, pero encaja mucho con lo que a mí me gusta porque crea espacios con «alma». La tradición, la artesanía, los muebles de oficio, por supuesto la famosa cerámica de Talavera, siempre están integrados en sus proyectos. En esta ocasión además, lo ha mezclado todo con muebles de Ikea y ni te das cuenta de que son de allí, porque no pone una casa calco de un catálogo, sino que mezcla sabiamente las piezas para que el conjunto tenga carácter y personalidad.

La casa, se encuentra en un antiguo secadero de pimientos, en la provincia de Cáceres. Como he dicho, Guille dejó que el espíritu de la misma sobreviviera, de ahí sus muros de piedra a la vista, conviviendo con paredes lisas o contraventanas recuperadas, para luego meter cierto contraste con los cerramientos de aluminio en negro, o las escaleras de hierro de corte fabril, las fibras naturales en los muebles (como los sillones de ratán del salón, o la alfombra de fibra, que proceden de Ikea), etc.

Dos piezas que me han atraído desde que las vi, son las mesas de centro del salón, de Revolución Limo, son 100% de plástico reciclado y realizadas de forma artesanal. He de decir que aunque nunca he sido muy fan de los acabados que me recuerdan a los terrazos, estas mesas me han sorprendido gratamente, así como la firma que lo la conocía.

El mobiliario de la cocina proviene de Ikea también, pero tiene sus toques. Como el salpicadero, donde en los azulejos se han representado los dibujos de los perros de los propietarios, gracias al Centro Cerámico de Talavera, de donde son también los jarrones blancos. Si os fijáis, también en la cocina hay un cartel que les recuerda a su antigua mascota y pone «casa Fú«, bajo él, un mueble que se encontraba en el antiguo secadero y que decidieron conservar, de este mueble y el cartel, partió la inspiración para el resto de la casa.

El dormitorio principal no puede ser más sencillo, la propia piedra es la que hace las veces de cabecero y mesilla a la vez. No se necesita más. Lo mismo sucede en el baño, la misma piedra protege la zona de la ducha.

La verdad es que no esperaba menos de Guille, una vez más aplaudo su trabajo y entiendo que esta casa sea su refugio y el de su familia para desconectar. Se me haría duro volver cada domingo a Madrid, no sé si sería capaz ;-)

Fotografía: Pablo Sarabia / para Elle Decor

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Un proyecto de Erico Navazo

No me equivoco si afirmo que Erico Navazo es uno de los interioristas más reconocidos dentro y fuera de nuestras fronteras, también está entre mis favoritos y el de tantos otros. Sabe como nadie conjugar lo clásico poniendo su sello moderno. Más allá de lo pretencioso, busca la calma, el equilibrio, lo natural, lo sereno y «lo español», ya que siente debilidad por los muebles con historia y los oficios de toda la vida.

Aún no he subido a Instagram el espacio ejecutado este año por Erico Navazo para Casa Decor, fue el primero que vi ya que empecé la exposición desde el último piso y fui bajando, fue todo un acierto porque pudimos disfrutarlo sin gente y como cada año, no me defraudó ni un poquito.

Y vamos con el proyecto de hoy, se trata de un piso en Madrid que como tantos de los años sesenta, estaba muy compartimentado. Lo primero fue abrir los espacios así, el recibidor, el salón, el comedor y la cocina (esta última separada, aunque integrada a su vez por una cristalera), ahora comparten un mismo espacio dejando que fluya la luz.

Para dar un aspecto más moderno, se jugó también con los acabados o la propia estructura de la vivienda. Se quitaron los falsos techos para ganar altura y se dejaron a la vista los conductos del aire acondicionado, los pilares de hormigón también quedaron a la vista, todo ello se revistió con un acabado a la cal. Los suelos son de madera de pino en un tono muy clarito que casi se funde con el color de las paredes, hace que el espacio te envuelva y se vea relajante.

Respecto a la decoración muchas de las piezas son del estudio del interiorista, otras las proporcionaron los clientes y el resto fueron compradas o diseñadas a medida.

Bajo una paleta neutra, encontramos toques de color que dinamizan el conjunto. La bonita butaca de madera del salón es de Tado, en el suelo alfombra de Zigler. En la segunda imagen, destaca la alfombra marroquí de lana y rafia comprada en el rastro madrileño, sus tonos rojizos hacen que el resto de los muebles, de colores neutros y las paredes, destaquen.

En ese mismo espacio, luce una mesa plegable del Siglo XIX con jarrones de la antigua República Federal Alemana, adquiridas en el estudio. Lo que pensaba que era un original cuadro, ha resultado ser un altavoz circular de Bang & Olufsen (se nota que me queda mucho por aprender de estos aparatos electrónicos). La mesita baja rectangular de corte mid-century, se adquirió en Restelo.

La cocina es una de las zonas que más me ha impactado. Tras el cerramiento, encontramos un comedor, con una mesa del Siglo XVIII también de Restelo y sillas tipo shaker de Vintage 4P y La Brocanterie, jugando con varios colores. Contrastan con los muebles, diseño de Erico Navazo, realizados con placas porcelánicas de Techlam, un revestimiento ultrafino de la firma Levantina, que tiene múltiples aplicaciones. Con este mismo material se hizo también la encimera. Me gusta muchísimo cómo han quedado los muebles, diría que se funden con el resto de las paredes de la vivienda.

En el dormitorio la simplicidad sigue siendo la tónica. Se prescinde del cabecero, el toque de color lo pone la manta étnica procedente del estudio de Erico Navazo y el cuadro que se hizo con un antiguo papel pintado (de Restelo). La silla de enea también es de la misma tienda. Las míticas lámparas Jieldé son de Años Luz.

En el baño el protagonista es el mueble del lavabo, diseño del estudio. Se realizó con patas de hierro que llevan una pátina oxidada y sostienen dos grandes lavabos de granito. La grifería encastrada en la pared es de la firma Cristina, adquirida en Azulejos Peña y la descalzadora, al igual que la que hay en el salón, es una pieza familiar tapizada con un lino antiguo húngaro.

En el dormitorio infantil a pesar de tener literas y una cama extra, lejos de parecer un espacio pequeño, ha quedado perfectamente integrado, pintando las camas del mismo color que las paredes, los edredones de Nordic Elements, tampoco llevan demasiado color, de tal forma que la habitación se ve ligera.

¿Qué os parece la vivienda? ¿Qué estilo diríais que tiene? Para mí es una mezcla perfecta entre calma, pequeños toques de color, guiños industriales mezclado con antigüedades, y en conjunto la veo wabi sabi ¿qué locura, no? Adoro todo lo que este hombre me transmite con sus espacios, en una palabra es un CRACK.

Fotografía: Asier Rua para Elle Decor

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Un sueño de casa en la Provenza…

Me gusta todo de esta antigua granja convertida en vivienda, aunque quizás para alguno de vosotros no sea de vuestras favoritas del blog. Ya me contaréis cuando lleguéis a la cocina si no os quedáis con la boca abierta o cuando veáis el despacho con vistas al jardín y esas grades puertas acristaladas con forma de arco, quizás cambiáis de opinión… No os haré más spoiler.

Como os he dicho se trata de la rehabilitación de una granja del Siglo XVIII realizada por los estudios V8 designers y Frög Architecture de 250 metros cuadrados, que adaptaron a las necesidades de una familia con tres hijos. Es bastante obvio el respeto que se ha tenido por la historia y el pasado arquitectónico de cada uno de los elementos, tanto la piedra, como las vigas, la chimenea….

Dentro de la vivienda, conviven grandes clásicos del diseño. En el comedor por ejemplo preside una preciosa mesa de Jean Prouvé, con sillas rojas del mismo diseñador y azules de Friso Kramer. Las lámparas de techo son de  Alvar Aalto y el aparador de Hans Wegner.

Lo que era el antiguo establo, es en lo que se ha convertido el precioso despacho del propietario, que a mí tanto me gusta, y del que disfruta cuando puede escaparse de Estrasburgo, ciudad donde vive la familia, a este refugio y puede teletrabajar. El escritorio fue rescatado de la infancia y es de Walter Knoll, la silla también heredada, es de Friso Kramer. Tanto la papelera como el flexo son de Vipp (mi descubrimiento de esta semana, de allí también es la maravillosa cocina).

Es precisamente en la cocina, donde se ve el contraste con las piezas vintage o de autor que encontramos en el resto de la casa. Aquí se ha apostado por líneas contemporáneas y actuales. También destacan más los armarios de acero negro de Vipp, al estar en un contexto donde las vigas de madera vistas o los azulejos de Mutina, ponen el acento rústico, los detalles decorativos como las tablas de madera, también lo enfatizan. Sin duda una combinación magistral.

El dormitorio principal cuenta con vestidor y baño en suite. Se comunican a través de una ventana con cristal opaco. Está revestido con mosaico de Bisazza. Para ser sincera me gusta más el baño secundario, al meter un mueble de madera y el taburete Cork de Jasper Morrison me resulta mucho más cálido, también hace mucho el toque vegetal. Vaya, que el baño principal es demasiado sobrio para mi gusto.

El exterior de esta casa también tiene mucho que decir, seguramente en la época estival poco o nada se disfrute del interior, teniendo ese porche y esa piscina, para qué más. El sofá es de la colección GRID de GLOSTER, acompañado de sillas de Patricia Urquiola para Kettal, En varias zonas de su gran jardín, cuentan con áreas de descanso o mesas para comer. Poder disfrutar de un sitio así sobre todo en verano, debe ser como estar en el cielo.

Me gustaría saber vuestra opinión, yo soy muy fan de los clásicos del diseño y hacía tiempo que no encontraba una casa decorada principalmente con este estilo ¿os gusta o preferís casas más modernas? Os espero en comentarios…

Imágenes: Elle Decor

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Vivienda en blanco y madera, proyecto de Helena Martín.

Ha sido casualidad, van dos semanas seguidas donde las escaleras cobran protagonismo en las viviendas que publico. La anterior porque conjugaba un diseño funcional con su belleza y esta, porque arquitectónicamente se integra en la casa como si de una obra de arte se tratase. Tenía que ser imagen de portada del post, así os entra más ganas de ver lo que vendrá después ;-)

Se trata de un dúplex rehabilitado por la interiorista Helena Martin, en Majadahonda (Madrid). Se prescindió del color buscando un resultado calmado y ligero, de ahí que se inclinara por el blanco pero sin olvidar las texturas y para dar calidez, se añadieron los toques de madera lavada en roble y pinceladas de negro. Las texturas se consiguieron gracias a tejidos como el lino o la lana, también con paneles y molduras de Orac Decor (que en el caso de los paneles acanalados se encargan de camuflar las puertas de entrada a las zonas privadas de la casa). Los pilares de hormigón, también ofrecen otro punto de textura ya que se han dejado vistos.

Si hablamos de decoración, hay una perfecta convivencia entre piezas modernas y vintage. En el comedor por ejemplo encontramos una mesa y sillas de hierro y ratán antiguas de Rue Vintage 74 junto a una consola de Calma Chechu y bajo esta, un puf de Sancal.

En la zona de estar preside un gran sofá blanco de Studio Bañón sobre una alfombra de BSB, se mezcla con las butacas flor en lana bouclé, tan de tendencia ahora, de Mestizo Store, las banquetas de madera también son de Mestizo.

En los dormitorios y baños, quizás se ha permitido la licencia de algo más de color gracias a los papeles pintados o a los textiles. El dormitorio principal cuenta con un papel de la firma Casamance cuyo dibujo simula hilos de colores, para contrarrestar, se ha puesto un cabecero muy sencillo en tono topo muy suave. El resto de textiles son de Pepe Peñalver y la mesilla de madera de El Globo Muebles.

El baño principal es sencillo y funcional, acorde al resto de la vivienda. Un gran mueble lacado en blanco, con encimera de DEKTON (un material ultra resistente, sin porosidad, que lo hace ideal tanto para baños como para cocinas) y un taburete de Mestizo, completan la deco.

En la habitación infantil, aunque también haya más toques de color, la sensación es de que el blanco lo inunda todo gracias a la generosa luz natural y a que los muebles, diseño de la interiorista, también están lacados en blanco. Como contraste, los cajones de madera como almacenaje en una de las camas, la escalera de la litera y el papel pintado. Los textiles son de Rue Vintage 74.

En el aseo se recurre de nuevo a la opción del papel pintado, en esta ocasión se trata de Sibia de la colección Orphée de Casamance. El mueble del lavabo de roble lleva encimera de Silestone blanco y los apliques son de Nanómetro Estudio.

Hasta aquí este precioso dúplex, donde me hubiera gustado ver algo más, como la terraza (que sé que existe por el artículo) y la cocina (tengo intriga), aunque también tengo claro que con lo que he visto, el resto no me defraudaría. Creo que con las escaleras y las puertas acristaladas de roble, tengo suficiente ¿Os habéis quedado con ganas de más?

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor / Helena Martín

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Un proyecto de Belén Ferrándiz

Esta casa situada en Pedraza, Segovia, está llena de tesoros de mis tiendas favoritas, así que sí, es uno de los motivos por la que tenía que compartirla. El otro, el maravilloso trabajo de rehabilitación para conseguir mantener la estética de un pueblo, que se considera Conjunto Histórico desde 1951. Si no habéis estado, os recomiendo que vayáis a visitarlo, no puede ser más bonito.

La interiorista Belén Ferrándiz, encontró la casa literalmente en ruinas, pero conservaba su identidad, las vigas, sus baldosas de barro, la gran embocadura original de la chimenea, el coqueto patio empedrado,… aunque había mucho por hacer. Lo que estaba claro era que había que conservar todo aquello que le dotaba de historia y carácter a la vivienda.

La escalera se tuvo que hacer de nuevo, pues de ella no quedaba nada. Como era un elemento clave, se aprovechó para redistribuir los espacios. Esta conecta las tres plantas de la vivienda.

La carpintería que da al exterior tenía que mantener, como he dicho antes, la estética del resto del pueblo, se pusieron ventanas de iroco (una madera muy resistente a los cambios climáticos) y se le dio un acabado en nogal. Para la parte interior sin embargo, se utilizó pino acabado en tono roble envejecido. Todo ello se combinó con los pilares de hierro en gris antracita que se dejaron a la vista para crear un bonito contraste y ya en el techo, encontramos viguería vista pintada de blanco.

Como en casi toda reforma hoy día, se huyó de la compartimentación optando por abrir espacios, dejando paso a zonas más amplias y a que la luz fluya por todas partes. La guinda del pastel la pone el acertado mix de piezas de mobiliario, una mezcla de muebles antiguos, con otros de diseño contemporáneo, también franceses o daneses, e incluso piezas a medida. Os cuento bajo estas líneas alguna de mis favoritas.

Butaca de Rue Vintage 74 y apliques de Borgia Conti.

Chaise Longue de Studio Bañon, veladores de Rue Vintage 74 y Lámpara de Aromas. La estantería está hecha a medida en pino natural.

Sofá de Blasco y banco de ratán en Mestizo Store.

La fotografía de gran formato es de Aurélien Villette y se adquirió en Yellow Korner. El mueble cubre radiador de pino fue realizado a medida. Butacas de El Rastro madrileño, restauradas y tapizadas con tela de Dolz Colección Internacional.

La mesa es un diseño de la interiorista. Bancos de Asitrade y Rue Vintage 74. Lámparas de Aroma y macetero de Mestizo.

El mobiliario de cocina procede de Gunni & Trentino.

Tumbonas de ratán de Rue Vintage 74 y apliques de El Rastro.

El diseño de la cama fue hecho a medida para situar tras él la zona de vestidor con puertas correderas a ambos lados. Colcha de lino y banco a pie de cama de Rue Vintage 74, la alfombra y el cojín blanco y negro, de Maison du Monde

Elementos del baño, también de Gunni & Trentino.

La mampara es de aluminio lacado en negro. Junto a la ducha un espejo de herencia. Lámparas de Asitrade.

Conjunto de mesa y sillas francesas de Rue Vintage 74.

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor / Belén Ferrándiz

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Estilo nórdico en Nueva York

La verdad es que no tenía intención de publicar esta semana, pero yo sola me enredo con dos de pipas. He decidido adelantar la publicación a hoy, mañana la mayoría estaréis de vacaciones y lo último que quiero es que estéis pegados a la pantalla de un móvil o un ordenador, descansad y disfrutad aunque sea haciendo nada, porque en estos momentos es lo más sensato. Yo mañana todavía tengo que trabajar un rato por la mañana, pero creo que después y hasta el domingo, me voy a dedicar a mí.

Tampoco quiero extenderme demasiado con el post de hoy, pero encontré este remanso de paz en Nueva York y me apetecía compartir. Quizás a muchos os falte color en este hogar y no digo que no pero sin embargo, no puedo dejar de pensar en la calma que me transmite la paleta de color beige, salpicado con toques de negro, que se repite por todo el apartamento. Orden, minimalismo, limpieza, luz, los elementos justos (ni más más ni menos), calidez a su vez  con toques de madera que siempre funcionan, elegancia en el negro y en las pinceladas de dorado en los apliques u otras luminarias, y por último, el toque tierno y nada caótico de las habitaciones infantiles. Toda esta casa me transmite mucha serenidad. Aunque mi espacio favorito es el recibidor y tan sólo consiste en un cuadro XXL y un banco de cuero, esto me confirma que la mayoría de las veces, menos es más y si hay arte de por medio haciendo de protagonista, no es necesario volverse loco buscando más complementos.

Se trata de un apartamento en el Upper East Side de Nueva York, era nuevo y los propietarios sólo traían consigo la obra que tanto me ha gustado de su anterior vivienda, el resto de la casa era un lienzo en blanco que Sissy + Marley Interior Design se encargaron de vestir al gusto de los clientes. Les dejaron total libertad para el diseño, con la única condición de crear un espacio elegante y «chic» pero apto para niños. Creo que el reto lo superaron con creces ¿No creéis?

Imágenes: Sissy + Marley Interior Design / Elle Decor

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