São Lourenço do Barrocal

Seguro que muchos os preguntáis dónde me he metido durante estos diez días que no he dado señales de vida, al menos los que no me seguís por redes. Durante este tiempo sólo he podido subir una foto a IG para explicar el porqué de mi ausencia. Estaba ingresada en el hospital, me soltaron antes de ayer. Resulta que una va a urgencias con una cefalea importante, te dejan ingresada más de una semana, te meten un susto diciendo que tienes algo que no sabes ni que existe en el cerebro, luego resulta que se queda en eso, un susto (menos mal), pero hay que hacer seguimiento ambulatorio y te vas una semana después del hospital con el mismo dolor de cabeza con el que fuiste, sin diagnóstico y con el cuerpo lleno de medicinas a modo de coctelera. Fuera de bromas, el dolor de cabeza se concentra en el ojo, así que hasta ahora no me permitía ni escribir, ni a penas leer, ni nada. Mira que soy “la pupas” y me pasa de todo, pero nunca había tenido dolores de cabeza (al menos no de esta manera), ahora entiendo a la gente que sufre de migrañas o cefaleas constantes, lo duro que es. Es de esos dolores que te anulan para realizar casi cualquier actividad.

Bueno que como dije en IG, ni quiero dar pena ni ser alarmista, ha sido un susto que hay que seguir vigilando y que aún no me deja estar al cien por cien, pero bueno “las cosas de palacio van despacio”, ya pasará.

Mientras estaba en el hospital mi querida amiga Ana (con la que voy a Portugal cada año en vacaciones), me envió el link de este maravilloso hotel en el Alentejo, consciente de que me iba a gustar o más bien de que se me caería la baba :-) Y es que nuestra semana de retiro en Portugal está a la vuelta de la esquina y el ansia viva puede con nosotras. Ambas disfrutamos descubriendo nuevos lugares de nuestro país vecino.

Se trata del Hotel São Lourenço do Biarrocal, una finca agrícola del Siglo XIX rehabilitada, obra del arquitecto portugués Eduardo Soto de Moura, ganador del premio Pritzker 2011. Los trabajos de remodelación comenzaron en 2008 y no terminaron hasta la primavera del 2016, fecha en la que se inauguró el hotel. Una de sus particularidades es que el recinto es como un pueblo, tiene sus calles, una plaza, edificios, todo ello entre robles, olivos y viñedos, en un enclave envidiable, junto al pequeño pueblo amurallado de Monsaraz y el lago Alqueva.

Se mantuvo la estructura tradicional de calles y manzanas, siete edificios y 40 estancias conforman el hotel. Paredes blancas, suelo de barro cocido, y techos abovedados, aseguran la historia del lugar. En el hotel además de disponer de 780 hectáreas de finca, para uso y disfrute de sus huéspedes, posee su propia granja, huerto, un establo, spa, la espectacular piscina, tienda, sala de juegos infantil, restaurante, bar y bodega (por cierto, además son “pet friendly” por si te da por ir con tu mascota). Además de las habitaciones, cuyos tamaños oscilan entre los 50 y 60 metros, también hay cabañas equipadas hasta el último detalle, salón, cocina, terraza,… para los que prefieran viajar en familia.

El diseño de interiores viene de la mano del estudio AnahoryAlmeida, donde un toque rustico-vintage se deja ver en todos los espacios, pocos elementos pero muy bien definidos y en perfecta sintonía con la arquitectura.

Podéis leer más sobre el hotel en este artículo de El País o ver muchas más imágenes en su página web. Para mí sin duda otro descubrimiento (gracias Ana) para añadir en mi wish list y además tomando las primeras posiciones.

Como os decía al principio del post aún no estoy al cien por cien, así que si en estos días hubiera más ausencias ya sabéis el porqué. Nos vemos…

Imágenes: El País y São Lourenço do Barrocal

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 574 seguidores

Nuestra escapada de fin de semana

A falta de grandes viajes, de vez en cuando es bueno hacerse una escapada de fin de semana. Hemos encontrado la excusa perfecta para ello: las carreras. Mi marido es un crack en esto del trail (correr por montaña) y a mí me ha arrastrado también, obviamente no hacemos las mismas distancias pero compartir aficiones con tu pareja es un lujo.

Esta vez nos fuimos a Cantabria, mi marido participaba en Los 10.000 del Soplao o lo que es lo mismo “el infierno cántabro“, como lo llaman. Me tocó ir de acompañante porque la distancia más corta que había era la carrera que hizo él, 48 km, ahí es nada (igual al ritmo que voy dentro de cinco años soy capaz de correr con él, de momento me conformo con mucho menos). Si os interesa el deporte pinchad en el enlace porque no sólo hay carreras a pie, también de bicis (más de 100 km), andarines (50 km), rutas adaptadas, ultramaratón, etc. o mejor aún, podéis ver el vídeo de la carrera hecho y narrado por mi marido (pinchad aquí para verlo y si os interesa el mundillo del trail podéis suscribiros a su canal). La verdad es que merece la pena ir aunque sólo sea por ver el ambientazo que hay y ya que estás en Cabezón de la Sal (desde donde sale la carrera), aprovechar para hacer turismo por los maravillosos pueblos de la zona.

Nosotros nos alojamos a 30 minutos de Cabezón de la Sal, en La Casona de Hermosa pueblo que da nombre a este pequeño hotel. La casona está regentada por unos amigos nuestros Rodrigo y Noelia, que hicieron de perfectos anfitriones. Se encuentra junto al pueblo de Liérganes que ha sido catalogado recientemente como uno de los pueblos más bonitos de España y al sur de la bahía de Santander.

La edificación del Siglo XVIII fue residencia de un indiano y su familia a su regreso de Cuba. Es una casona típicamente montañesa, totalmente restaurada y con todas las comodidades que puedas imaginar. El lugar está lleno de antigüedades, colecciones singulares (como una vitrina llena de moldes antiguos de bizcochos), obras de arte que decoran tanto el jardín como los interiores (esculturas y cuadros firmados por Pedro y Ramón Calderón).

En la planta baja tras pasar el recibidor que preside un piano y una chimenea de doble cara, encontramos el comedor con vistas al jardín. Una coqueta zona donde degustar los increíbles desayunos (Rodrigo y Noelia sólo utilizan productos cántabros, no sabréis qué elegir, quesos típicos de la zona, sobaos, distintos panes de elaboración artesanal, etc. un placer para los sentidos, y el estómago claro :-)) En los pisos superiores, 9 habitaciones amplias y decoradas con mimo desde donde se disfrutan las verdes vistas del campo cántabro.

Nosotros nos alojamos en la suite (la habitación rosa). Yo que soy delicada de espalda y cuello, no tengo palabras para describir lo confortables que son las camas, las almohadas de lo mejor que he probado, a pesar de haberme levantado el sábado a las cinco y media de la madrugada para ir a la carrera, descansé como un bebé. El resto de la habitación era para llevársela tal cuál a casa, el tocador y el armario antiguo, las puertas, el papel de flores,… totalmente acogedor.

Las primeras fotos las hice yo, esta vez no han quedado tan mal a pesar de hacerlas con el móvil. Las últimas también son personales, salimos mi marido y yo en la playa de Somo donde comimos el domingo y otras dos imágenes en el pueblo de Liérganes, una de ellas con “El hombre pez” (aquí podéis conocer la curiosa historia de este hombre).

En resumen, esta vez hablo con conocimiento de causa, os recomiendo La Casona de Hermosa por varios motivos, el primero sus propietarios (no encontraréis otros anfitriones que os mimen más), lo segundo por la casona en sí (comodidad, antigüedades, colecciones,… ah! y por supuesto los desayunos) y por último porque está en un lugar privilegiado (Santander, Comillas, Santillana del Mar, Liérganes, Santoña, San Vicente de la Barquera, el parque natural de Cabárceno,… todo a tiro de piedra).

Nosotros ya hemos decidido volver unos días este verano :-)

Playa de Somo

En Liéganes con el hombre Pez

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 574 seguidores

Michelberger Hotel

Tengo la sensación de que el tiempo cada vez pasa más rápido. Desde que tuve a mis hijas dejé de contar los años de manera natural (de enero a diciembre), lo hago a través de sus cursos escolares y veo cómo un curso más, se me escapa entre los dedos. Esta vez me da más vértigo si cabe ya que la pequeña termina el colegio para pasar al instituto, aún no ha finalizado sexto y ya siento nostalgia por el que ha sido su colegio desde los tres años “times flies“. La parte buena de todo esto es que tenemos el verano y las vacaciones a la vuelta de la esquina.

¿Tenéis planeado ya vuestro destino de vacaciones? La realidad es que a veces pienso que me gustaría viajar más, que me estoy perdiendo un montón de lugares preciosos (mi lista cada año crece más y más), pero por otro lado saber que tienes un pueblo donde veranear, con una gran pandilla de amigos, eso no tiene precio. Así que nosotros como cada año, disfrutaremos de nuestras tierras sorianas y pasaremos una semana en Portugal.

Para los que sois viajeros y os gusta descubrir nuevos destinos con alojamientos peculiares, os quería enseñar el hotel Michelberger en Berlín, todo un hallazgo gracias a la revista Dwell. Se trata de un hotel familiar, con un concepto muy curioso, tan sólo tiene seis habitaciones pero la más solicitada es la 304. Diseñada por el arquitecto danés Sigurd Larsen, creó dentro de la habitación un nuevo volumen que simula una casa de madera, garantiza la sensación de recogimiento y refugio. Para fomentar la creatividad y la diversión, así como ofrecer toda la luz natural posible, el arquitecto ideó un conjunto de puertas plegables, tragaluces y ventanas con diversas formas y tamaños. Dentro de esta pequeña casa, se vislumbran las paredes de madera que otorgan calidez al espacio. Al final este habitáculo se convierte en algo personalizable ya que los huéspedes pueden elegir qué compartimentos usar, dejar cerrados, o abiertos. Dentro de la suite además de este volumen que hace las veces de casa, hay una escalera que conduce a otro dormitorio, a una sala de estar y se completa el conjunto con un gran baño.

¿Qué os parece la habitación? ¿Curiosa, no?…

Imágenes: Rita Lino para Dwell

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 574 seguidores

Leman Locke, London

Me he quedado impactada con las imágenes. La escalera de caracol, el bar, la hilera de preciosas luminarias Wireflow de Vibia sobre la barra, los revestimientos (cemento, hierro, madera,… combinado con colores pastel), cien por cien original.

Estamos tal y como lo describen en la web, ante el apartahotel hipster más asequible del barrio de Shoreditch, al este de Londres. Leman Locke dispone de 168 habitaciones y fue diseñado por el estudio Gp-Arch bajo la creencia de que en los tiempos que vivimos los profesionales tienden cada vez a ser más nómadas. Se buscaba crear un hotel de diseño, algo poco novedoso en Londres si no fuera porque en este caso se pretendía ofrecer además un producto para estancias de larga duración, parecido a un hogar cuando te encuentras en una ciudad que no es la tuya. Comodidad, hospitalidad y diseño en un mismo lugar.

La recepción, la cafetería y el vestíbulo son distintos entre sí pero con un denominador común, la búsqueda de la luz, la sensación de calidez y las texturas. Sorprende la gran escalera en espiral que sube a la siguiente planta donde se encuentra el restaurante.

Casi todos los muebles están diseñados por el propio estudio, los sofás, las camas, lámparas y las mesas, con la intención de crear una estética única y armoniosa, maximizando además el uso del espacio. Se intentó evitar que las habitaciones parecieran las típicas de un hotel convencional en favor de pequeñas piezas más versátiles que cumplieran varias funciones. Si os fijáis en las imágenes, las habitaciones disponen de cocinas completamente equipadas con lavadora-secadora, friegaplatos, plancha, espacio de almacenamiento, etc. porque en estancias largas no siempre apetece comer en un restaurante. Los muebles están pensados para tener poco mantenimiento para el cliente (por ejemplo tras ser utilizados después de una comida), volviendo a la idea de generar esa sensación de encontrarse en casa a pesar de estar de viaje. Otra característica que lo aleja del concepto “hotel”, es que las habitaciones están creadas para que todo gire en torno a la zona de estar, con el sofá en L diseñado por el estudio, en lugar de la cama que sería lo típico.

El establecimiento ofrece además otros servicios como terraza con barbacoa, espacios para reuniones, gimnasio y spa, etc. Todas las comodidades para aquellos que necesitan un espacio para vivir, trabajar y conectar con otras personas, lo que ahora conocemos como coworking pero con la posibilidad de quedarse a dormir :-)

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 574 seguidores

 

Hotel Kazbegi

Ayer mi marido me recordaba que hacía tiempo que no escribía un post sobre algún hotel bonito. Creo que ambos tenemos las mismas ganas de viajar, más aún desde que los Reyes Magos nos trajeran un set completo de maletas que bien nos permitirían dar la vuelta al mundo por su capacidad. Me encantaría hacer alguna escapada con él, aunque no hace falta irse muy lejos, la cosa es desconectar. Por el momento el único viaje que tengo planeado y cerrado a finales de febrero, y voy con amigas, es a Sevilla (ciudad a la que he ido en repetidas ocasiones, pero siempre apetece volver).

El hotel que os traigo hoy está situado al norte de Georgia. La espectacular cordillera del Cáucaso es el telón de fondo para este alojamiento compuesto por 155 habitaciones, todas con impresionantes vistas. El resto se compone de un restaurante que sirve comida tradicional georgiana mezclada con platos internacionales, un acogedor bar con su propia chimenea, una gran terraza para tomar el sol y disfrutar del entorno, un amplio salón con vestíbulo, biblioteca, casino y piscina cubierta (también con vistas a la montaña).

El Hotel Kazbegi fue diseñado por dos jóvenes georgianos, Tbilisi Nata Janberidze y Keti Toloraia. Cuenta con una elegante estructura de balcones y una gran terraza soleada realizada en acero, madera y cristal, construido de tal manera que estuviera integrado lo más posible en el paisaje. Los ventanales del salón, del vestíbulo y habitaciones contribuyen a ello, manteniendo exterior e interior visualmente unidos.

El interior presenta un diseño que refleja la influencia tanto europea como asiática. Suelos de madera natural vestidos con alfombras y muebles de la firma belga Flamant. En el salón y el vestíbulo se han introducido piezas de la reconocida estadounidense Restoration Hardware, que dan un toque rústico y elegante al ambiente. Para dar un aire más cálido, encontramos varias chimeneas y confortables sofás repartidos por el hotel, acompañados de carteles de anuncios originales de la época soviética de Georgia, que recuerdan la historia del país. Las habitaciones siguen el mismo patrón en cuanto a tonalidades crudas y beige, salpicadas en ocasiones con toques de color en verde, rojo o granate (colores que recuerdan a la naturaleza) y un mobiliario sencillo en maderas naturales y hierro, materiales que transmiten confort para no perder el concepto de hotel de montaña.

Después de ver las imágenes quizás penséis que está fuera de nuestro alcance, pues nada más lejos de la realidad, por 81€ la noche se puede disfrutar de este paraíso. ¿Qué os parece?

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 574 seguidores

La vuelta al cole

Hola a todos, ¿qué tal vuestras vacaciones? Seguramente para muchos son ya un recuerdo lejano, otros ni siquiera las habréis disfrutado aún y la gran mayoría estamos recién aterrizados. Yo llegué el domingo pasado pero no he querido empezar con los post hasta hoy porque tengo muchas cosas acumuladas. Aunque tenía buenas intenciones de trabajar algo durante el verano al final no he hecho nada, me lleve el portátil con muy buena fe pero la realidad es que lo abrí sólo un día, lo justo y necesario para realizar una pequeña colaboración que surgió en agosto. El portátil lo volví a cerrar y no quise saber nada de él hasta que llegué a Madrid. Ahora tengo pendiente lo que dejé antes de verano más lo que ha surgido nuevo, pero como se suele decir ” que me quiten lo bailado”, las vacaciones están para disfrutar. Yo he dejado buena parte de las mías plasmadas en las redes, así que si tenéis curiosidad podéis ver mi mes de agosto en Instagram, Facebook o Twitter.

No tenía muy claro con qué tipo de post empezar, ya he comenzado a recibir novedades de otoño pero me resisto a dejar pasar la estación que más me gusta, el verano. Así que os traigo este hotel parisino que me ha dejado fascinada y ya de paso, tanto si no habéis disfrutado de vuestras vacaciones o estáis pensando en una futura escapada, el Henriette París os puede servir como opción.

Con 32 habitaciones, todas ellas diferentes, ofrece una mezcla de estilos tan diversos que pocas veces había visto algo tan impactante. Tan pronto te encuentras piezas mid-century, como otras de estilo nórdico o habitaciones más minimalistas, también una avalancha de texturas diferentes en textiles: cojines, alfombras, plaids, nórdicos, etc., y mucha diversidad en las paredes, unas con sorprendentes e impactantes papeles pintados y en otros casos con distintas técnicas de pintura. Al final en un mismo hotel podemos disfrutar tanto de estancias absolutamente elegantes (véase la primera imagen) mientras otras habitaciones son de corte más sencillo, pero todas tienen su aquél.

Y no me olvido de otro de sus grandes atractivos, el patio trasero de corte vintage, con sus preciosos conjuntos de sillas y mesas de hierro envejecido, rodeados por vegetación, un oasis en el centro de la ciudad.

Hoy os traigo un montón de imágenes porque el lugar lo merece de verdad, pero en la web podéis ver todavía más. Hay más papeles pintados por ver, preciosas luminarias, los baños (que no los he puesto porque en este caso me parecían menos representativos) y otros rincones que seguro os sorprenderán.

¡Feliz fin de semana!

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 574 seguidores

 

Nobu Hotel Ibiza Bay

No veo el momento de irme de vacaciones y aún me quedan dos semanas en Madrid con trabajo que hacer y las niñas en casa ¡qué planazo! ;-) espero sobrevivir al mes de julio.

Hoy os traigo una buena opción para desconectar este verano, por si algún “despitadillo” aún no tenía organizado su destino vacacional, aunque advierto que no es apta para todos los bolsillos. Ayer leí en la revista AD que Robert De Niro junto al chef Nobu Matsuhisa, poseedores de la cadena de hoteles de lujo Nobu, han abierto el Nobu Hotel Ibiza Bay en una de las zonas más concurridas de la isla pitiusa, la playa de Talamanca. Es su primer hotel en Europa y están pensando en abrir próximamente otro en Marbella.

El hotel es un proyecto del arquitecto Álvaro Sanz y su estudio Arquilab, mientras que el interiorismo es obra de Proffetional. La decoración sigue la filosofía de la cadena Nobu, se ha apostado por un estilo sereno que refleje el espíritu de la isla. Los azules aguamarinas y los dorados son los protagonistas de los espacios, bajo un blanco omnipresente. Cerámicas artesanales, tejidos naturales, obras de arte de origen ibicenco,… conforman el resto.

La parte de restauración también tiene un lugar importante en el hotel, con Nobu Matsuhisa a la cabeza se pueden degustar platos japoneses de fusión como iradito, sashimi de “yellowtail” o jurel con jalapeños y miso de bacalao negro, pero también otros de inspiración isleña. Lo mejor de todo es que no hay horarios porque ¿cuántas veces vamos a un hotel y nos da rabia respetar sobre todo las horas marcadas para el desayuno? Los españoles somos expertos en llegar cinco minutos antes de que se termine el horario, porque las vacaciones están para que se te peguen las sábanas, ¿o no? Pues al menos en este hotel puedes desayunar, comer o cenar cuando te plazca.

El hotel cuenta con 152 habitaciones y 11 suites de lujo, dos piscinas, cuatro restaurantes, spa, gimnasio, centro de yoga, Kid´s club, peluquería, cabañas en la playa y un sin fin de servicios más. La verdad es que no me importaría pasar unos días allí, será en otra vida lo sé, pero como digo siempre soñar es gratis.

Info: Ad y Nobu hotel Ibiza Bay

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 574 seguidores