Elegancia en madera y ladrillo

El ladrillo tan asociado a los lofts neoyorquinos, a ambientes de corte industrial, los imaginamos en espacios abiertos con tuberías vistas, acompañados por vigas de hierro,… al menos suele ser nuestro primer pensamiento cuando nos hablan de ellos. Lo que está claro es que no nos los solemos imaginar en ambientes elegantes y sobrios, como es el caso de hoy, pero señores, si acompañamos un material de naturaleza sencilla (como es el ladrillo), con otros nobles, como el mármol, o las piezas mid-century, los fantásticos hidráulicos y sobre todo toneladas de madera, la cosa cambia y mucho. Como ejemplo esta maravillosa vivienda de Sao Paulo.

Se trata de un dúplex reformado por el estudio de arquitectura de David Ito. Cuenta con una superficie de 360 metros cuadrados, ahí es nada. Sus propietarios, una pareja de mediana edad, tenían como premisa conseguir un ambiente sobrio y dar mucha importancia a los espacios exteriores (sin duda el jardín es una de mis partes favoritas, un oasis en medio de la ciudad). Al contrario que la mayoría de las viviendas, se dispuso el área social en el piso superior y los dormitorios en la planta baja.

El salón disfruta de gran cantidad de luz natural gracias a sus enormes ventanales. En su frente se ha construido una pared decorativa en madera con nichos para pequeñas jardineras que van iluminadas desde su parte superior, me encanta cómo se rompe la uniformidad con los toques de verde, verde que se aprecia y se extiende fuera de la cristalera, en el jardín. Para disfrutar de las vistas, se ha creado un rincón (otro de mis favoritos en la casa), con una zona de asientos y un precioso mueble bar.

Al otro lado del salón se encuentran la cocina y el comedor, con salida a la terraza, elementos como la madera y el mármol dan continuidad al espacio. Fuera, en el jardín, encontramos ladrillo, madera, cemento y mucha vegetación, ¡ah! y un jacuzzi que quita el sentido.

La vivienda no sólo tiene unas bonitas escaleras de caracol que conectan los dos pisos, no, también hay ascensor (era de prever con más de trescientos metros de casa). Esa zona, aparentemente toda en blanco y negro (tanto la escalera como el hidráulico del suelo), se ve más cálida gracias al discreto pasamanos de madera ¿os habíais fijado?

De repente volvemos a encontrarnos con otra cocina ¡sí, una en cada planta! pues no sé cuál me gusta más, si la sobria y elegante del piso superior con la gran encimera de mármol, o la del piso inferior, con su baldosa de metro, su suelo hidráulico, la madera y la misma gama cromática que el resto de la vivienda. Entre nosotros, me parece algo ostentoso tener dos cocinas, pero allá cada cual. Por supuesto junto a esta doble cocina, también hay un segundo comedor, con una pared recubierta de lamas de madera de roble.

Los dormitorios para mí tienen un encanto especial que precisamente viene dado por las paredes de ladrillo, es como si le restara algo de seriedad al minimalismo y elegancia por lo que se caracterizan. El dormitorio principal viene acompañado de despacho, chimenea, baño integrado con dos lavamanos y tocador.

Quizás demasiada casa para mí, pero el concepto me gusta mucho. La mezcla de materiales como el ladrillo con otros nobles, la hacen singular y con mucha personalidad, ya sabéis, el tipo de cosas que siempre ando buscando. Y a vosotros ¿os gusta esta mezcla, o dejáis el ladrillo para los lofts?

Fotografía: Maira Acayaba / Diseño: David Ito Arquitetura / Via: Contemporist

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Ladrillo visto…

Si el lunes aún estaba en “modo estival”, hoy veréis que las imágenes que traigo más bien invitan al abrigo. ¿Qué opináis de las paredes de ladrillo visto? A mí me chiflan, aunque tengo ciertas dudas sobre si son prácticas o no, me da la impresión que al ser una superficie rugosa, es posible que se acumule más polvo que en otro tipo de revestimiento. Si además, el ladrillo se encuentra en la cocina o en el baño ¿cómo demonios lo limpiamos? al menos en la cocina no parece que podamos usar amoniaco o productos abrasivos para quitar la grasa (pero fuera de lo meramente funcional, me siguen encantando).

Y puestos a elegir ¿al natural, pintados de blanco, desgastados o negros? en mi caso, creo que como menos me llaman la atención es en su tono natural. El blanco siempre da más amplitud, aunque queda más bonito algo desgastado cuando se ve parte del ladrillo original, pero si soy sincera del todo me quedo con lo más radical, el ladrillo pintado de negro (lo dejo para las últimas imágenes). Es oscuro y masculino, sí, pero se le puede meter algún toque de color un poco más “femenino” (véase la foto con las butacas rosas) ¿a que ya no se ve tan duro? Si además lo acompañamos de madera, ya sabéis, se convierte en mi combo perfecto…

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