Con vistas a San Francisco

Qué grandes recuerdos me trae San Francisco. Viví un año en California tras terminar el colegio, en un pequeño pueblo entre San Francisco y Sacramento. Casualmente un primo mío estaba trabajando allí así que me invitaron a pasar un fin de semana, aún lo recuerdo como si fuera ayer. Me sorprendió la ciudad ya que me pareció más europea que americana, y eso se agradece cuando una está tan lejos de su hogar. Hoy vuelvo a ella de manera virtual para enseñaros este precioso apartamento.

El edificio pertenece a los padres de uno de sus propietarios, Daniel, que lo comparte con su pareja Leo y en el piso de arriba, se aloja la hermana de este. Que el edificio perteneciera a la familia fue toda una ventaja ya que no les pusieron ninguna traba para renovar y personalizar el espacio a su gusto, un lienzo en blanco que la pareja fue rellenando con su creciente colección de muebles, así como con obras de arte.

En el apartamento encontramos una mezcla de la herencia escandinava de Daniel, frente a piezas de diseño y corte más minimalista aportados por Leo. Intentando en la medida de lo posible huir de las grandes superficies, la idea era conseguir muebles personalizados y originales, a ser posible de artesanos locales o tiendas vintage. Su secreto para conseguir este resultado fue ir muy despacio, poco a poco, comprando sólo lo necesario en cada momento (como en el caso de la mesa de comedor, que no tuvieron durante cuatro meses hasta encontrar la que les pareció perfecta para el espacio, la trajeron de Londres).

En la vivienda hay de todo, desde muebles baratos tuneados (por ejemplo las estanterías del salón que fueron pintadas con spray para darles un toque más moderno), hasta algún capricho caro como la alfombra de la sala de estar (un diseño personalizado y realizado en seda y lana) o la day-bed, fabricada a medida por un artesano local.

Pero lo mejor de todo dicen, es disfrutar de las vistas de San Francisco desde la ventana del comedor, un lujo al alcance de pocos.

¡Feliz fin de semana!

Sofá: Blue Dot

Estanterías: Urban Outfitters

Daybeb: Alexis Moran

Silla vintage: Hans J. Wegner

Mesa de comedor: Another Country y sillas de Ikea. Lámpara del comedor: Schoolhouse Electric

Cama de CB2 , mesillas de noche de Ferm Living y banco de Another Country

Espejo de Ikea y alfombra de New Friends

Info: Apartment Therapy Fotografía: Esteban Cortez

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Segunda residencia…

Los que tenemos la suerte de tener una segunda residencia, está claro que lo que buscamos es un lugar de retiro, un sitio para descansar y desconectar, más aún cuando la vivienda está lo suficientemente cerca como para poder disfrutar de ella incluso los fines de semana.

Los propietarios de esta casa, productores de televisión en Los Ángeles y padres de dos niñas pequeñas, adquirieron este refugio en la ciudad de Ojai. Una zona cercana a la gran ciudad, en el condado de Ventura, rodeada de amplios valles y naturaleza. Contrataron a la diseñadora de interiores Deborah Rhein, dueña del estudio D.L. Rhein con sede en Los Ángeles.

Lo primero que hicieron fue cambiar el antiguo color amarillo de las paredes, por un luminoso blanco y vistieron los suelos con cemento para hacerlos más funcionales (son fáciles de mantener y muy resistentes al tránsito). En la amplia cocina se sustituyeron los armarios superiores por estanterías abiertas, que ocupan menos visualmente y favorecen también el aspecto informal acorde a una casa de campo. Para proteger la zona de cocción y la de aguas, las paredes se protegieron con azulejo hecho a mano de Ann Sacks. La cocina presume también de tener una gran isla con barra y taburetes de CB2, sobre ella, una gran luminaria de bambú y seda de Couleur LocaleEn la pared se exhibe una colección de tablas antiguas de cortar francesas.

Con el fin de conseguir la sensación de refugio que buscaban, se utilizaron muebles de estética muy natural, maderas claras y una paleta neutra en los textiles. Para dar más personalidad a las distintas estancias, contaban con multitud de piezas que los propietarios habían adquirido en sus numerosos viajes (en la primera imagen podéis ver como un Juju Hat – pieza africana de la que os hablaba la semana pasada – corona una de las paredes de salón).

En la sala de estar lo prioritario era la comodidad, para ello se eligieron dos grandes sofás de Cisco Brothersuna alfombra Beni Ourain y de nuevo otra pieza con personalidad, la mesa de centro es en realidad un banco de bodas vintage sobre el que se ha dispuesto una bandeja marroquí.

El comedor está situado entre la cocina de espacio abierto y el salón. La mesa personalizada se rodea de sillas de la firma Palecek y están cubiertas por las míticas pieles de oveja de Ikea, que le dan calidez. Tras la mesa, tinajas traídas de sus viajes por Europa.

La primera pieza que Deborah Rhein encontró para la casa, fue la gran alfombra vintage que viste el dormitorio principal. Sus tonos pastel representan lo que los lugareños llaman “el momento rosa” haciendo alusión a las puestas de sol que se reflejan en las montañas de Ojai. Los grandes puf de cáñamo a los pies de la cama, son también de CB2.

La habitación de las dos camas y el dormitorio de matrimonio de la siguiente imagen, son habitaciones para invitados. En la primera encontramos un atrapasueños entre ambas camas vestidas con suaves algodones. En la otra habitación, a los pies de la cama se colocó una alfombra marroquí, la lámpara de noche es de West Elm.

Fuera, un enorme jardín con amplias zonas de descanso, chimenea, piscina y unas increíbles vistas, completan este refugio de fin de semana. Precioso ¿verdad?

Fotografía: Amy Bartlam –Vía

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El lavado de cara de un pequeño piso

La propietaria de este pequeño apartamento llevaba 10 años viviendo en él cuando decidió hacerle un lavado de cara. La estructura no se modificó pero sí se hicieron cambios estéticos que cambiaron significativamente el espacio. Para realizar el trabajo Tamara, la propietaria, recurrió a la diseñadora de interiores Megan Pflug.

El cambio más importante se realizó en la cocina donde se eliminó una pared para dejarla abierta al salón. El nuevo diseño permitió distribuir todos los elementos en un mismo frente, optimizando el espacio y ganando zonas de almacenamiento. Se utilizaron muebles blancos y sencillos, sin tiradores, una manera de integrar mejor la cocina en el salón. Para las encimeras se eligió cemento que contrasta con tanto elemento en blanco. Sobre la isla se colgaron dos lámparas de latón y sobre la mesa Tulip del comedor, se eligió una Workstead.

La diseñadora había estado recientemente en Europa así que se inspiró en sus viajes para pintar la puerta de entrada en azul. Las paredes no son realmente blancas, sino de un tono gris muy claro, menos en la entrada que para diferenciarla del resto jugó a pintar la mitad inferior en gris oscuro (el mismo que se utilizó en la pared de la cocina que ensalza los cuadros). Toda la pintura de la casa es de Ralph Lauren Home.

La zona de la entrada es sin duda mi favorita. Se reutilizó una alfombra de cuero que Tamara tenía en su dormitorio. Este material envejece bien con el tiempo además de ser resistente al tránsito, perfecto para una zona de paso. Para agregar dramatismo y elegancia, se apostó por un espejo dorado tamaño XL y un banco cuyo asiento también es de cuero, con patas de laca en color crema y acentos en bronce. El espejo se encuentra frente a las ventanas, por lo que sirve para abrir el espacio y reflejar la luz que proviene de ellas, además de la función obvia de mirarse antes de salir de casa. Tanto el espejo como el banco se adquirieron en Anthropologie, y el pequeño conjunto de mesas laterales son de CB2. Estas dos pequeñas mesas se utilizaron también en la sala de estar, junto al sofá, ya que ofrecen superficie de apoyo sin apenas ocupar espacio.

En la sala se utilizó un espectacular papel pintado de Calico Wallpaper, cortinas blancas de suelo a techo que recorren toda la pared acentuando la altura de los mismos y permitiendo el control de la entrada de luz de los enormes ventanales. El sofá, la alfombra, la mesa de centro y la consola, ya pertenecían a la propietaria. Para darle un aire nuevo se añadieron cojines con textura, accesorios y un par de sillones de terciopelo (también en gris) de West Elm sobre ellos, cojines de Rebeca Artwood. Entre los dos sillones se colocó una mesa auxiliar de Dwell. No podía faltar el toque de las plantas para aprovechar la cantidad de luz natural del espacio.

Por último para el dormitorio eligieron el color rosa. En la cama jugaron con dos tonos de este color. Se pusieron cortinas de suelo a techo también, en esta ocasión de lino rosa. La cama con dosel y las mesillas fueron reutilizadas, pero se cambiaron de posición (frente a la ventana) para ganar teatralidad, junto con un par de estilizadas lámparas a ambos lados. Para el suelo se optó por una alfombra de sisal y superpuesta, otra pequeña alfombra decorativa a los pies de la cama. Nada más entrar en la habitación se encuentra la cómoda “Shagreen“. Su elegante textura y su color gris contrasta perfectamente con el rosa de las paredes. Sobre la cómoda The Half Moon Mirror de Ben y Aja Blanc más que un espejo, una obra de arte.

Un apartamento pequeño al que no le falta detalle…

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CB2. Crate and Barrel

Aunque estemos en otoño no todo tiene por qué ser apagado o neutro, dejemos que la luz lo inunde todo ¿cómo?, con el color. Me han sorprendido gratamente las mezclas de tonalidades tan llamativas con que la firma CB2 nos muestra su mobiliario, un estilo desenfadado, práctico y con ciertos aires nórdicos. Mezclas tan explosivas como los fucsias con naranjas, rosas y amarillos, pistachos, azules, morados, rojos,… creo haber dejado sólo un par de imágenes en tonalidades neutras porque aunque de color va este post, en Crate and Barrel hay opciones para todos los gustos.

Todos estos ambientes me transmiten alegría y positivismo, aunque no sé si sería capaz de convivir con tanto color. A propósito de esto, ayer en el programa Top Ten Deco del canal Decasa, donde muestran trabajos de diseñadores y arquitectos, hablaban precisamente de los diez mejores proyectos “a todo color”, mostraron espacios chispeantes dignos de admiración,  aunque algunos a mi modo de ver, complicados para vivir. ¿Os gustan los ambientes relajados o preferís estar rodeados de color?

Cambiando de tema, esta semana es mi último post. Me voy tres días con dos amigas a Córdoba y como soy así, no puedo abandonar el nido sin dejarlo todo preparado, hasta la ropa diaria de mis hijas, no sea que a mi marido le dé por disfrazarlas (no es muy bueno combinando la ropa, al menos la infantil). En fin que el viernes a la hora de comer cogeré un AVE camino de tres días de desconexión.

¡Nos vemos la semana que viene!

CB2

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