Estoy de vuelta…

Desde que empecé a escribir el blog en 2009, es la primera vez que me voy de vacaciones sin decir tan siquiera un hasta luego. La realidad es que mi pensamiento era otro, ir al pueblo para seguir teletrabajando desde allí, pero en mi fuero interno sabía que en cuanto pisara los pinares y viera a mis amigos, no tendría ganas de abrir el portátil para nada. Eso sumado a que no tenía Wifi, era la excusa perfecta. Así que los primeros días algo hice, respecto a un proyecto de interiorismo que tengo entre manos, pero en cuanto mis clientes también se fueron de vacaciones, ahí acabó todo. El blog ni tocarlo y en Instagram algún que otro post, más de mis excursiones que de decoración, he subido historias eso sí, hasta que me quedé sin datos.

Creo que si el verano ha sido así es porque mi cuerpo lo pedía. Ha sido un año muy duro para todos y seguimos con la incertidumbre de lo que pasará en los próximos meses, así que me he permitido vivir el día a día. He caminado mucho, y muy rápido también (mis amigos se reían de mí y se escondían en el monte para asustarme al verme sola), no es que quisiera hacerme la “Fittipaldi”, creo que esa manera de caminar iba asociada a mis pensamientos, no sé de qué huyo pero estoy inquieta y caminar deprisa me relaja.

Total, que he tenido vacaciones escolares, como las de antaño. Me fui un 10 de julio y volví el 30 de agosto y si no hubiera sido por este proyecto de interiorismo en el que ando metida, hubiera podido quedarme con mis hijas en el pueblo alguna semana más, ya que como sabéis el comienzo del curso también se ha aplazado (al menos en Madrid). Mañana vuelvo a mis pinares, sólo de fin de semana, habrá que ir quitándose el mono poco a poco.

¿Qué tal ha ido vuestro verano? Espero que este año “raruno” os haya permitido cogeros días de descanso y desconexión, todos lo necesitamos después de lo vivido, bueno y de lo que seguimos viviendo, desgraciadamente.

Cómo no, tenía que arrancar septiembre con una casa de campo, un maravilloso diseño de Jeanette Tresing, de Cado Interiors. Una vivienda rehabilitada, de planta abierta a la que se le ha añadido un cerramiento de hierro y cristal en la zona del office de la cocina (inspirado en un invernadero) haciendo de ésta una estancia más grande y luminosa. La zona de trabajo y los muebles, realizados en pino reciclado y hierro, se han enmarcado con una alfombra de baldosa hidráulica, que lo diferencia del resto de la vivienda cuyo suelo es en madera de roble. La fluidez entre interior y exterior es perceptible desde cualquier punto de la vivienda, además de los grandes ventanales los textiles juegan a favor. Se han utilizado finas cortinas de lino que dejan pasar la luz y no pesan visualmente.

La casa se sitúa en el Maresme, y desde el porche se puede ver el mar. Todos los elementos del jardín están disponibles en Cado, en HK Living (como el columpio o las sillas de comedor), o Matèria (los cojines).

Y sinceramente lo que más ha llamado mi atención, quizás porque este verano mi casa del pueblo se ha convertido en un pequeño hostal, ha sido la habitación infantil. ¿Cuántas veces he pensado lo grande que es la habitación de mis hijas y la de niños que cabrían en ella sin tener que hacer malabarismos con las camas? Me vendría bien tener un sistema de literas como las de la última imagen ¿O quizás no? Tendría siempre la casa llena, ja, ja,… Lo tengo que sopesar…

Imágenes vía

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Casa de campo de estilo Craftsman

No es la primera vez que os muestro una casa de estilo Craftsman, aunque me doy cuenta que hasta ahora no le había puesto nombre. La palabra se traduce literalmente como “artesano” y nace en el primer tercio del siglo XX en Norteamérica a raíz del movimiento Arts & Crafts, una corriente artística que pretende volver al respeto por la materia prima y la fabricación artesanal.

En la estética de estas casas no faltan los detalles de calidad, como las buenas carpinterías, las vigas expuestas, el hierro, chimeneas a menudo realizadas con materiales naturales como la piedra. Se caracterizan también por transmitir interiores sencillos y acogedores, con mobiliario que hace referencia también a elementos provenientes de la naturaleza como la madera, el cuero, el mármol,… En definitiva son casas que tienen esa filosofía que tanto me gusta encontrar cuando os enseño una vivienda, tengan o no este estilo.

Esta casa de campo es todo un capricho, un tres en uno. Tiene una vivienda principal de 185 metros cuadrados, con cuatro dormitorios y dos baños; casa de invitados con todo lo necesario para estar independiente (cocina, salón-comedor, baño y dormitorio) y por último, un cobertizo en el jardín que han convertido en despacho o zona de estudio. La vivienda se encuentra en un barrio de Los Ángeles donde sólo se ven casas tipo “Craftsman” o “Farmhouse”. Shanty Wijaya de Allprace Properties fue la encargada de dar forma a este proyecto, podéis ver el antes aquí, el cambio es radical.

Empezaron la transformación poniendo los suelos de madera, se colocaron en algunas zonas paneles laminados en las paredes y en otras papel pintado de Farrow & Ball. Para dar acento y contraste, algunos elementos como las estanterías del salón o los muebles de cocina se pintaron en un tono azul intenso que se repite en otras zonas de la casa como en los hidráulicos del baño, en alguna mesilla de noche e incluso en las cortinas de la casa de invitados.

La cocina, a pesar de estar pintada con este azul tan intenso, no se ve nada pesada gracias que se ha compensado con una encimera y la trasera en mármol blanco que lo hace todo más ligero. También ha sido un acierto haber prescindido de muebles altos y sustituirlos por ligeras baldas.

A su lado tenemos una de las zonas que más me gusta, el comedor. Las mesas redondas siempre han sido mí debilidad, ya que permiten que la conversación fluya mejor entre los comensales y ésta, íntegramente de madera (sillas incluidas) con unas bonitas vistas al exterior y el papel pintado que rodea la ventana, no puede parecerme más acogedor.

Otra habitación de la que me he enamorado es el dormitorio con salida directa al jardín que lleva un papel pintado geométrico, ¡qué pena no saber de dónde es esa maravillosa cama! y las mesillas azules que también me encantan. A su vera, el precioso baño con hidráulicos azules inundado de luz gracias a una claraboya sobre la bañera.

El jardín también es súper acogedor con varias zonas para estar, comer, o simplemente leer. Desde allí se puede ver la casita de invitados y el cobertizo. La casa de invitados realmente es un “todo en uno”, el único espacio cerrado es el baño, lo demás comparte espacio, cosa que es lógica cuando vas de visita a cualquier sitio, realmente necesitas poco para sentirte como en casa, el mero hecho de viajar y salir a disfrutar, ya nos hace felices.

Es curioso el tema del cobertizo, un lugar que han destinado como estudio y zona para practicar yoga. No sé si es que en los 185 metros de la casa no encontraron un lugar para poner un despacho, o no prefieren practicar ejercicio en el jardín más aún viviendo en California con la buena temperatura que hay :-) Curiosamente hay gente para todo.

 

Casa de Invitados

Cobertizo

Fotografía: Jessica Alexander

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En la montaña…

En circunstancias normales, esta semana no habría post, estaría como cada año disfrutando de mis vacaciones de Semana Santa en mi pueblo de Soria, rodeada de amigos y familia, pasando los días entre pinares. Si antes ya era consciente de lo afortunada que era en ese sentido, creo que ahora, el día que podamos volver, lo valoraré aún más si cabe. Quizás me pase el verano abrazada a un pino :-) Imagino que la mayoría de vosotros estáis igual, aunque peor debe ser el sentir de aquellos lugares donde la Semana Santa no sólo es un periodo vacacional, sino que tiene un profundo arraigo religioso. Supongo que cada cual lo lleva a su manera, no nos queda otra.

Como echaba de menos mi pueblo, he buscado una casa rústica en la montaña, algo que me recordara a la mía (salvando las distancias claro, ya me gustaría). Pero el concepto de la piedra, la madera y el campo, instintivamente me ha llevado a pensar en mi pequeño paraíso.

Esta vivienda se encuentra en la Cerdaña y es un proyecto de Carla Catalán, de Alto Interiorismo. En el exterior, la piedra, la pizarra y la madera, hacen que todo fluya con el entorno. De igual manera, en el interior se le ha dado protagonismo al blanco y a los tonos piedra para que nada resalte, que todo estuviera conectado cromáticamente de tal manera que el verde del paisaje siempre fuera el punto focal.

Hablamos de una casa de unos 250 metros cuadrados distribuida en dos plantas. En la superior se encuentran los dormitorios y los baños y en la planta baja encontramos el salón, comedor y cocina, en un mismo espacio y un aseo de cortesía. Del salón se accede al porche con zona de estar y otra estancia para comer.

Me encanta la planta baja, el salón no puede tener mejores vistas. Un truco que también utilicé yo en el pueblo es disponer de un gran sofá en “L” para disfrutar de más capacidad de asientos, pero lo importante es que tenga el respaldo bajo y así no interrumpir las vistas hacia el exterior, como el que vemos en la imagen. La mesa de comedor de esta casa es de mis piezas favoritas, es de castaño e impresiona ver sus nudos, sin duda maravillosa. Las sillas se tapizaron con la misma tela de los sofás para mantener la continuidad visual de la que os hablaba antes (si os fijáis hasta la encimera de Neolith de la cocina también es de este mismo color gris piedra).

En el segundo piso encontramos los dormitorios, el infantil compartido con altillo incluido, zona de estudio y armario en la parte inferior. Es la única zona donde se ha permitido una pequeña licencia de color, un malva muy suave en la zona de escritorio para estimular la creatividad de las niñas. Junto a él, encontramos el dormitorio principal, un remanso de paz, decorado tan sólo por un preciso cabecero de lino gris, dos bancos de madera de roble a pie de cama, un tronco a modo de mesilla de noche y dos lámparas colgantes que enfatizan la altura de los techos. No se necesita más.

¿Os ha gustado esta casita de campo? ¿Echando de menos vuestros destinos vacacionales? Me encantaría que me dejéis algún comentario y saber que todo va bien. Ánimo que ya queda menos…

Imágenes vía

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Un proyecto de Isabel López-Quesada

Amor a primera vista, menos por un pequeño detalle que suele incluirse en muchas casas de campo. Los “tesoros de caza” no me van nada, véase las cornamentas que lucen (o deslucen) el salón. Pero no por ello voy a dejar de mostraros el resto de la casa que es sin duda, una auténtica maravilla.

Se trata de una finca de campo situada en Extremadura, cuyo interiorismo y rehabilitación integral ha sido llevado a cabo por la archi conocida Isabel López-Quesada. No sólo la casa, el entorno es un auténtico privilegio, sus propietarios disfrutan de sendas y caminos para pasear, montar a caballo o ir en bicicleta, sus grandes pasiones. Creo que mi marido se va a encaprichar de esta casa, a él que le gusta tanto correr por el monte :-), conste que yo tampoco le hago ascos.

En la casa conviven elementos naturales, con otros de corte clásico y antigüedades. Como el enorme cuadro dorado en el salón obra del pintor barroco español Juan Carreño de Miranda, o la mesa española del S. XVII que le acompaña. El gran sofá en “L” de lino blanco pertenece a Güell-Lamadrid, frente a él una cómoda francesa del S. XVIII. El punto más natural lo pone la gran alfombra a modo de estera.

Muchas de las paredes se han recubierto de lino antiguo, como las del despacho, zona de paso entre el salón y el comedor. Tanto en esta estancia como en el salón, sorprenden los techos realizados con escayola en forma de retícula. Ya en el comedor al entrar, dos grandes estanterías francesas flanquean la puerta, mostrando vajillas y cristalerías. La mesa es de madera sin tratar y va acompañada de sillas Tulip de los años 60. Sorprende en un rincón del comedor una fotografía de gran formato llamada “Coke” de Romina Ressia de la tienda YellowKorner.

Hasta la cocina llega el mismo tipo de techo en retícula para dar continuidad visual, al igual que otro cuadro de gran formato de José Manuel Lladó se convierte en el protagonista de la estancia. Todos los muebles están realizados a medida por un carpintero.

En el dormitorio principal tanto el cabecero como el canapé, se tapizaron con un lino belga y las paredes se decoraron con láminas de temática botánica procedentes de un brocante. Junto a él, el baño principal (una de mis estancias favoritas), el mueble no puede ser más espectacular, recuperado de una tienda, sirve de almacenaje y como soporte para los lavabos. En el otro baño de invitados, los muebles son igualmente recuperados.

No perdáis detalle, os vais a enamorar…

Vía: Elle Decor
Fotografía: Montse Garriga

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Segunda residencia…

Los que tenemos la suerte de tener una segunda residencia, está claro que lo que buscamos es un lugar de retiro, un sitio para descansar y desconectar, más aún cuando la vivienda está lo suficientemente cerca como para poder disfrutar de ella incluso los fines de semana.

Los propietarios de esta casa, productores de televisión en Los Ángeles y padres de dos niñas pequeñas, adquirieron este refugio en la ciudad de Ojai. Una zona cercana a la gran ciudad, en el condado de Ventura, rodeada de amplios valles y naturaleza. Contrataron a la diseñadora de interiores Deborah Rhein, dueña del estudio D.L. Rhein con sede en Los Ángeles.

Lo primero que hicieron fue cambiar el antiguo color amarillo de las paredes, por un luminoso blanco y vistieron los suelos con cemento para hacerlos más funcionales (son fáciles de mantener y muy resistentes al tránsito). En la amplia cocina se sustituyeron los armarios superiores por estanterías abiertas, que ocupan menos visualmente y favorecen también el aspecto informal acorde a una casa de campo. Para proteger la zona de cocción y la de aguas, las paredes se protegieron con azulejo hecho a mano de Ann Sacks. La cocina presume también de tener una gran isla con barra y taburetes de CB2, sobre ella, una gran luminaria de bambú y seda de Couleur LocaleEn la pared se exhibe una colección de tablas antiguas de cortar francesas.

Con el fin de conseguir la sensación de refugio que buscaban, se utilizaron muebles de estética muy natural, maderas claras y una paleta neutra en los textiles. Para dar más personalidad a las distintas estancias, contaban con multitud de piezas que los propietarios habían adquirido en sus numerosos viajes (en la primera imagen podéis ver como un Juju Hat – pieza africana de la que os hablaba la semana pasada – corona una de las paredes de salón).

En la sala de estar lo prioritario era la comodidad, para ello se eligieron dos grandes sofás de Cisco Brothersuna alfombra Beni Ourain y de nuevo otra pieza con personalidad, la mesa de centro es en realidad un banco de bodas vintage sobre el que se ha dispuesto una bandeja marroquí.

El comedor está situado entre la cocina de espacio abierto y el salón. La mesa personalizada se rodea de sillas de la firma Palecek y están cubiertas por las míticas pieles de oveja de Ikea, que le dan calidez. Tras la mesa, tinajas traídas de sus viajes por Europa.

La primera pieza que Deborah Rhein encontró para la casa, fue la gran alfombra vintage que viste el dormitorio principal. Sus tonos pastel representan lo que los lugareños llaman “el momento rosa” haciendo alusión a las puestas de sol que se reflejan en las montañas de Ojai. Los grandes puf de cáñamo a los pies de la cama, son también de CB2.

La habitación de las dos camas y el dormitorio de matrimonio de la siguiente imagen, son habitaciones para invitados. En la primera encontramos un atrapasueños entre ambas camas vestidas con suaves algodones. En la otra habitación, a los pies de la cama se colocó una alfombra marroquí, la lámpara de noche es de West Elm.

Fuera, un enorme jardín con amplias zonas de descanso, chimenea, piscina y unas increíbles vistas, completan este refugio de fin de semana. Precioso ¿verdad?

Fotografía: Amy Bartlam –Vía

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Vivienda eco-sostenible

El estudio neoyorquino Grzywinski+Pons se encargó del proyecto de esta vivienda a las afueras de Nueva York. Una casa de campo concebida en un principio como segunda residencia, como refugio para las escapadas de la gran ciudad, pero con la premisa de que en un momento dado, tuviera todas las comodidades y requisitos para convertirse en residencia habitual.

Además de la vivienda principal, el cliente encargó una cabaña o casa de huéspedes separada, con la finalidad de acomodar a sus padres que pasan largas temporadas de visita y también para poder ser alquilada en épocas en la que se encuentra vacía, de tal manera que ayudara a sufragar gastos.

Su particular construcción se debe a dos factores mayormente. El primero, querían una vivienda abierta para disfrutar del entorno pero que a su vez pudiera cerrarse a modo de búnker en los periodos en los que se encontraba desocupada. El segundo factor, la preocupación por crear una casa eco-sostenible, energéticamente eficiente y respetuosa con el medio ambiente.

Está estratégicamente acristalada y revestida en aluminio mate y madera de IPE. Tanto la casa como la cabaña terminaron estando tan bien aisladas que necesitaron instalar un sistema de ventilación para la correcta circulación del aire. Dentro de la misma, también se pensó en otros factores como el ahorro de agua caliente, la calefacción por suelo radiante, inodoros de doble descarga, la iluminación led, los electrodomésticos de alta eficiencia energética e incluso en la utilización de madera cultivada de forma sostenible.

La decoración es sencilla pero efectiva, con algún elemento sorpresa como las llamativas puertas amarillas o la barandilla de la escalera. Es la primera vez que veo tuberías a modo de pasamanos y la idea me parece de lo más original, en este caso además, han dejado una parte en negro y otra pintada de blanco, por lo que aún resalta más. El resto de la casa trasmite calidez gracias a la madera, a las fibras de la lámpara del comedor (supongo que ya la habréis identificado, es de Ikea), a los tonos neutros y colores pastel,… todo un acierto cuando lo que importa una vez más, está en el exterior.

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La casa de Pablo Picasso

Mas de Notre Dame de Vie, en Mougins (la Costa Azul francesa), fue la última vivienda de Pablo Picasso donde residió y trabajó desde 1961 hasta su muerte en 1973. Su mujer, Jacqueline Roque, siguió viviendo en ella hasta que falleció en 1986 manteniendo la vivienda tal cual estaba cuando vivía su marido. Tras su muerte la casa quedó vacía durante 30 años quedando en muy mal estado hasta que la agencia belga Residence365.com la adquirió. Para su restauración contrataron al famoso interiorista y decorador Axel Vervoordt que se ocupó de devolver a la vida a la majestuosa casa, respetando lo que ya había cuando vivía el pintor, pero dotando a la vivienda de todas las comodidades actuales. Aproximadamente 100 personas trabajaron durante dos años en el proceso de restauración.

La entrada en la planta baja conduce a un amplio y acogedor salón, a la cocina-comedor, un estudio y la galería. En el nivel inferior del jardín hay un segundo salón con chimenea adyacente a una gran sala que conduce a una terraza, a una cocina profesional con electrodomésticos de alta gama y a una bodega con capacidad para 5.000 botellas.

En el primer piso encontramos el dormitorio principal de grandes proporciones e increíbles vistas. Cuenta con vestidor y un lujoso baño. Hay otros cuatro dormitorios más grandes cada uno con sus correspondientes vestidores y baños. A los diferentes pisos se puede acceder bien por ascensor o por una increíble escalera de caracol en piedra.

La casa principal es una construcción del siglo XX que ha sufrido varias remodelaciones, desde una ampliación cuando vivía Picasso, otra en 1995 y las últimas obras realizadas en 2007 y 2010. Como veréis en las imágenes sorprende por su mampostería de piedra tradicional, sus altísimos techos, elementos auténticos con acabados y equipamientos de lujo. En esta finca aislada Picasso encontró el retiro perfecto y la tranquilidad para crear, la casa contenía cientos de pinturas, dibujos, grabados y esculturas. Para poder trabajar sin distracción agregó un estudio con terraza a las 24 habitaciones que por entonces tenía la vivienda.

Hoy día estamos hablando de una propiedad de más de 1.700 metros cuadrados de los cuales, 1.225 pertenecen a la casa principal. Se rodea además de 8 hectáreas de preciosos jardines con pista de tenis profesional, piscina desbordante, una casa en la piscina de 350 metros cuadrados con cocina de verano, gimnasio, spa, hamman, sala de masajes y vestuario, duchas y lavandería. Los jardines también fueron remodelados manteniendo el estilo original de los setenta, cuando vivía Picasso, con zonas de agua, antiguos olivos, escalinatas de piedra, una cabaña en el árbol y varias terrazas.

Por si no fuera suficiente con la casa principal y la de la piscina, hay otra para huéspedes de 250 metros cuadrados y una más para los guardeses de 120.

En resumen, una casa de ensueño en la Costa Azul que saldrá al mercado mediante subasta el 12 de octubre de este año a través de la agencia Residence365.com por el módico precio de 20.200.000 euros. Muy tentador, pero creo que no me llega la pasta ;-)

 

Vía: Residence365.com

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En la campiña inglesa…

Hay ciertos trabajos donde encontrar una buena localización lo es todo. Pensad en los estilistas de decoración o moda, fotógrafos profesionales, editoriales, publicistas, weddinng planners, etc.

Hoy os hablo de un proyecto que surge de la unión de dos creativos, un trabajador de marketing internacional (Jonathan) y un director de arte (Michael). Tras construir su primera vivienda en Londres y ver el reclamo que tenía para realizar sesiones de fotos, deciden crear en 2007 la agencia SHOOTFACTORY.

Empezaron, como muchas otras empresas de nueva creación, tirando de contactos que tenían de sus anteriores trabajos. Su reputación creció rápidamente gracias a las localizaciones de calidad que ofrecían. A los tres años de abrir ya tenían su segunda oficina en Yorkshire, donde la belleza del lugar les hizo echar raíces (ahora sólo utilizan Londres como base, únicamente cuando el equipo tiene que desplazarse a la capital). Los agentes que localizan las propiedades, son claves en el proceso. Les gusta el trato con la gente, le dan valor a la comunicación, son profesionales pero a la vez sencillos y eso se refleja en su trabajo y en su buen hacer.

Decir que no sólo ofrecen casas en UK, sino que han ampliado fronteras. Encontramos propiedades en otros lugares del mundo como Marruecos, Brasil, El Caribe, EEUU, Francia, Bélgica, Italia, Portugal o España, entre otros.

Pero hoy me quedo en la campiña inglesa, enamorada de esta casa donde si alguna vez tuviera que ir a hacer fotos, jamás querría salir de allí. Tan bonita que, en lo que probablemente otros sacasen defectos, yo sólo veo virtudes.

Me sorprende que en una misma vivienda haya puertas con distintos acabados, unas en madera natural y otras pintadas en negro o en blanco, todas ellas son increíblemente bonitas. De la cocina qué decir, no sé si resaltar la enorme isla, los suelos hidráulicos, las vigas de los techos expuestas completamente en bruto, la alacena repleta de cerámica,… creo que es un todo. Atentos también a los suelos de madera de la entrada y salón, listones marcados por la huella del tiempo que parecen idénticos al sobre de la mesa de comedor (aunque esto es sólo una percepción mía). Las paredes enyesadas también le dan mucha personalidad a la casa, más en determinadas zonas donde se perciben desconchones. Los baños son también de cuento, nada más verlos me ha venido a la mente la estética de la firma Devon&Devon. Por último esos exteriores, huerto incluido, no sé si pasaría más tiempo dentro o fuera.

Está claro por qué esta casa se encuentra en la lista de localizaciones de ShootFactory, si fuera mía la enseñaría con orgullo.

Por cierto mañana viernes no estaré por aquí, mi sobrina hace la comunión el sábado y creo que como me presente con estos pelos en la iglesa, mi hermana me echa :-) toca sesión de peluquería. Nos vemos el lunes ¡buen fin de semana!

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Jennifer Robin Interiors

Dos casas de campo totalmente contrapuestas, ambas son proyectos de Jennifer Robin Interiors. Lo único que tienen en común es la utilización de elementos naturales como la madera, el hierro, la piedra, las fibras, los linos, el cuero,… Por lo demás son como la noche y el día.

Cuando vi la primera, ST. Helena III, os daréis cuenta de por qué me enamoré. Tiene todos los elementos de los que siempre hablo que me fascinan. La combinación de madera con el negro me resulta de lo más acogedor, el espacio del salón con esa chimenea de oscura embocadura me recuerda a un refugio de montaña, al igual que el entramado de vigas y la madera que discurre por toda la vivienda (suelos, techos, e incluso en las paredes de los baños). En algunas zonas se percibe también un toque fabril como el gran ventanal del comedor. Y en la cocina, que sigue la misma estética general de la casa, se han introducido elementos en cobre como los cazos a la vista, la parte baja del extractor y alguna pequeña pieza decorativa. Es una vivienda que recoge, parece estar hecha para el abrigo del invierno.

Y vamos con la segunda, South Bay, donde la luz lo inunda todo. De ahí que diga que es el contrapunto de la anterior, aunque no pierde la esencia de todos y cada uno de los proyectos de Jennifer Robin. A pesar de ofrecer un look más moderno, mantiene elementos tradicionales y fabriles como en ST. Helena III, véase las preciosas butacas de cuero con tachuelas de la zona de estar (que me las llevaría a casa ahora mismo), la gran lámpara de hierro del comedor, la pila de piedra natural del baño o los taburetes de la cocina, entre otros. Al igual que en la anterior decía que parecía concebida como refugio de montaña, esta casa me resulta fresca, como si invitara a disfrutarla en época estival.

Si os digo la verdad y me dieran a elegir, creo que lo tendría realmente difícil. Justo lo que me encanta de una, es lo que me gusta también de la otra ¿Me quedaría con el abrigo de la madera y el negro, o con la frescura y luminosidad del blanco?, no lo sé, la verdad… ¿Y vosotros?

ST. Helena III

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(Paul Dyer Photography)

South Bay

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(Alyssa Rosenheck Photography)
Imagen portada: Carlie Statsky Photography

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¡Vacaciones!

Hoy por fin me voy de vacaciones. La mañana está siendo un poco caótica con mil cosas que hacer, incluido escribir este post para despedirme de vosotros, o quizás no… Me llevo el portátil al pueblo, así que a lo mejor me asomaré por el blog pero sólo si encuentro algo digno de compartir, lo que no puedo prometer son las tres publicaciones semanales porque allí, lo que se dice descansar, no descansamos mucho. Mis vacaciones suelen ser algo movidas, a veces incluso agotadoras pero muy divertidas. Así que si tengo algo de tiempo para sentarme a escribir, lo haré, pero prefiero dejarme llevar por lo que me depare el verano…

Como me he puesto en “modo vacaciones on” os traigo precisamente una casa de campo, aunque curiosamente está a un kilómetro de la playa, en Formentera. Me encanta la sencillez y frescura de esta vivienda, pocos objetos pero muy bien elegidos, como protagonistas las piezas de la preciosa tienda Catalina House (de la que os hablé en un post en 2009), junto a otras de la anticuaria catalana Carina Casanovas, a la que también dediqué un post allá por 2010. Bajo las imágenes tenéis el link por si queréis leer el reportaje completo, yo de momento voy a seguir con las maletas que aún tengo para rato.

¡¡Feliz verano!!

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Imágenes: El Mueble

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