Ábbatte

Al hilo de mi post del lunes sobre mi visita a DecorAcción, no podía dejar de presentaros alguna de las firmas que mencioné y que tanto me gustaron.

En Medialab se encontraba Ábbatte, mi compañera Beatriz y yo, en seguida nos vimos seducidas por los bellos textiles que se exponían en torno a una mesa. Tuvimos ocasión de hablar con la responsable de comunicación, María Olmos Mochales, que nos explicó el proceso de fabricación de cada pieza, todas hechas a mano, una a una, con fibras naturales de alta calidad (alpacas, sedas, linos, lana…). Al ser un proceso manual todo es personalizable, tanto las medidas de los manteles, como las alfombras,… e incluso pudimos ver en la feria otras piezas que, aunque no aparecen en la web, también son susceptibles de ser realizadas, como cabeceros de cama forrados por estas bonitas telas. Desde mi ordenador no puedo trasmitiros el tacto, una pena, porque no sé si alguna vez he tocado materiales tan suaves, etéreos y sin embargo abrigados (ya, sé que estamos en verano, pero para lo bonito no hay estación que valga). También deciros que no son muy baratos, pero ya sabéis ¡la calidad y exclusividad tiene un precio!

En este increíble taller, emplazado en la abadía circense de Santa María de la Sierra (Segovia), además del trabajo propio del lugar, se imparten cursos, seminarios y conferencias de temas relacionados con lo textil, el color, la moda y el arte. También se cultivan plantas tintóreas que forman parte de un jardín botánico.

Veréis en las imágenes por qué Bea y yo le dijimos “pobrecita” a María Olmos (responsable de comunicación), ella trabaja desde Madrid, así que se pierde levantarse cada día y trabajar (o disfrutar) de un entorno mágico. Antes de que podáis comprobar por vosotros mismos el lugar, su arquitectura y lo que allí se cuece, os dejo esta cita explicativa de la propia web, textualmente:

Ábbatte está situado junto al Monasterio de Santa María De la Sierra en la ladera norte de la sierra de Guadarrama en Segovia en la linde de un robledal y un pinar. Data del siglo XIII y fue construido bajo la norma cisterciense durante la transición del románico al gótico en un lugar ya entonces parcialmente sacralizado, en uno de los más bellos entornos naturales de la provincia. El proceso de desamortización del XIX y el progresivo abandono del lugar lo convirtieron en una ruina, hasta acabar casi en su total desaparición. Ya en nuestros días se han podido consolidar los restos de la abadía y las cimentaciones del conjunto monasterial.
El monasterio está anexionado a una nave moderna donde se encuentran los talleres y el espacio para los cursos y conferencias.”

 ¿No os parecen increíbles estos textiles?

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Mantas

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Alfombras

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Almohadones

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Manteles

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Para él

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Para ella

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El taller y su entorno

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Al campo!

Hoy tomo prestada una frase que me dijo hace tiempo una fiel lectora del blog, Mercé de Alababalà Barcelona, “me he vuelto zen“. Quizás en mi caso aún no haya sucedido del todo, pero el pensamiento y el objetivo están ahí…

Estoy en una fase en la que me pregunto por qué tenemos que llevar este tipo de vida, ¿es que no hay alternativas? Odio las prisas, la necesidad de estar constantemente mirando el reloj y que mi día a día sean actos cronometrados desde que me levanto hasta que me acuesto. Madrugones, trabajo, diez minutos para comer, más trabajo, extraescolares, vuelta a trabajar, baños infantiles, cenas,… y así un día tras otro como si fuera el “día de la marmota”, ¡ya no puedo más! Lo peor de todo, es que veo que mis hijas lo asumen de manera natural, lo tienen interiorizado. Un ejemplo, cuando las llamo para ducharse a veces replican “mamá, si aún quedan cinco minutos para las siete”. Y es que yo soy así, cuadriculada, puntualidad británica, ¡argggg! Lo intento cambiar pero me doy cuenta que no puedo, demasiadas cosas que hacer en sólo 24 horas.

Conclusión, esto no puede ser bueno, deberíamos poder tomarnos la vida de otra manera y si la vida no nos deja, yo quiero buscar opciones para conseguirlo.

Ahora mismo lo que me pide el cuerpo es coger la maleta e irme a vivir a un pequeño pueblo, cualquier sitio donde todo vaya más despacio, donde mis hijas puedan disfrutar de tiempo libre, donde levantarse cada día no se convierta en un maratón hasta la noche. Pero además, ahí va otra reflexión, vivir con menos, no necesitamos tantas cosas materiales para ser felices, yo preferiría vivir más modestamente, más tranquilamente y sentirme mil veces más llena.

Lo que veréis a continuación son imágenes de viviendas en venta, un paraíso en Segovia y otro en Mallorca. Me conformaría con una tercera parte de ellas ;-) Podéis ver más casas y los reportajes completos en la revista Casa&Campo.

¡¡Feliz fin de semana!!

En Segovia

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Casa&Campo_Segovia_3 (más…)