Vivienda en blanco y madera, proyecto de Helena Martín.

Ha sido casualidad, van dos semanas seguidas donde las escaleras cobran protagonismo en las viviendas que publico. La anterior porque conjugaba un diseño funcional con su belleza y esta, porque arquitectónicamente se integra en la casa como si de una obra de arte se tratase. Tenía que ser imagen de portada del post, así os entra más ganas de ver lo que vendrá después ;-)

Se trata de un dúplex rehabilitado por la interiorista Helena Martin, en Majadahonda (Madrid). Se prescindió del color buscando un resultado calmado y ligero, de ahí que se inclinara por el blanco pero sin olvidar las texturas y para dar calidez, se añadieron los toques de madera lavada en roble y pinceladas de negro. Las texturas se consiguieron gracias a tejidos como el lino o la lana, también con paneles y molduras de Orac Decor (que en el caso de los paneles acanalados se encargan de camuflar las puertas de entrada a las zonas privadas de la casa). Los pilares de hormigón, también ofrecen otro punto de textura ya que se han dejado vistos.

Si hablamos de decoración, hay una perfecta convivencia entre piezas modernas y vintage. En el comedor por ejemplo encontramos una mesa y sillas de hierro y ratán antiguas de Rue Vintage 74 junto a una consola de Calma Chechu y bajo esta, un puf de Sancal.

En la zona de estar preside un gran sofá blanco de Studio Bañón sobre una alfombra de BSB, se mezcla con las butacas flor en lana bouclé, tan de tendencia ahora, de Mestizo Store, las banquetas de madera también son de Mestizo.

En los dormitorios y baños, quizás se ha permitido la licencia de algo más de color gracias a los papeles pintados o a los textiles. El dormitorio principal cuenta con un papel de la firma Casamance cuyo dibujo simula hilos de colores, para contrarrestar, se ha puesto un cabecero muy sencillo en tono topo muy suave. El resto de textiles son de Pepe Peñalver y la mesilla de madera de El Globo Muebles.

El baño principal es sencillo y funcional, acorde al resto de la vivienda. Un gran mueble lacado en blanco, con encimera de DEKTON (un material ultra resistente, sin porosidad, que lo hace ideal tanto para baños como para cocinas) y un taburete de Mestizo, completan la deco.

En la habitación infantil, aunque también haya más toques de color, la sensación es de que el blanco lo inunda todo gracias a la generosa luz natural y a que los muebles, diseño de la interiorista, también están lacados en blanco. Como contraste, los cajones de madera como almacenaje en una de las camas, la escalera de la litera y el papel pintado. Los textiles son de Rue Vintage 74.

En el aseo se recurre de nuevo a la opción del papel pintado, en esta ocasión se trata de Sibia de la colección Orphée de Casamance. El mueble del lavabo de roble lleva encimera de Silestone blanco y los apliques son de Nanómetro Estudio.

Hasta aquí este precioso dúplex, donde me hubiera gustado ver algo más, como la terraza (que sé que existe por el artículo) y la cocina (tengo intriga), aunque también tengo claro que con lo que he visto, el resto no me defraudaría. Creo que con las escaleras y las puertas acristaladas de roble, tengo suficiente ¿Os habéis quedado con ganas de más?

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor / Helena Martín

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Un proyecto de Belén Ferrándiz

Esta casa situada en Pedraza, Segovia, está llena de tesoros de mis tiendas favoritas, así que sí, es uno de los motivos por la que tenía que compartirla. El otro, el maravilloso trabajo de rehabilitación para conseguir mantener la estética de un pueblo, que se considera Conjunto Histórico desde 1951. Si no habéis estado, os recomiendo que vayáis a visitarlo, no puede ser más bonito.

La interiorista Belén Ferrándiz, encontró la casa literalmente en ruinas, pero conservaba su identidad, las vigas, sus baldosas de barro, la gran embocadura original de la chimenea, el coqueto patio empedrado,… aunque había mucho por hacer. Lo que estaba claro era que había que conservar todo aquello que le dotaba de historia y carácter a la vivienda.

La escalera se tuvo que hacer de nuevo, pues de ella no quedaba nada. Como era un elemento clave, se aprovechó para redistribuir los espacios. Esta conecta las tres plantas de la vivienda.

La carpintería que da al exterior tenía que mantener, como he dicho antes, la estética del resto del pueblo, se pusieron ventanas de iroco (una madera muy resistente a los cambios climáticos) y se le dio un acabado en nogal. Para la parte interior sin embargo, se utilizó pino acabado en tono roble envejecido. Todo ello se combinó con los pilares de hierro en gris antracita que se dejaron a la vista para crear un bonito contraste y ya en el techo, encontramos viguería vista pintada de blanco.

Como en casi toda reforma hoy día, se huyó de la compartimentación optando por abrir espacios, dejando paso a zonas más amplias y a que la luz fluya por todas partes. La guinda del pastel la pone el acertado mix de piezas de mobiliario, una mezcla de muebles antiguos, con otros de diseño contemporáneo, también franceses o daneses, e incluso piezas a medida. Os cuento bajo estas líneas alguna de mis favoritas.

Butaca de Rue Vintage 74 y apliques de Borgia Conti.

Chaise Longue de Studio Bañon, veladores de Rue Vintage 74 y Lámpara de Aromas. La estantería está hecha a medida en pino natural.

Sofá de Blasco y banco de ratán en Mestizo Store.

La fotografía de gran formato es de Aurélien Villette y se adquirió en Yellow Korner. El mueble cubre radiador de pino fue realizado a medida. Butacas de El Rastro madrileño, restauradas y tapizadas con tela de Dolz Colección Internacional.

La mesa es un diseño de la interiorista. Bancos de Asitrade y Rue Vintage 74. Lámparas de Aroma y macetero de Mestizo.

El mobiliario de cocina procede de Gunni & Trentino.

Tumbonas de ratán de Rue Vintage 74 y apliques de El Rastro.

El diseño de la cama fue hecho a medida para situar tras él la zona de vestidor con puertas correderas a ambos lados. Colcha de lino y banco a pie de cama de Rue Vintage 74, la alfombra y el cojín blanco y negro, de Maison du Monde

Elementos del baño, también de Gunni & Trentino.

La mampara es de aluminio lacado en negro. Junto a la ducha un espejo de herencia. Lámparas de Asitrade.

Conjunto de mesa y sillas francesas de Rue Vintage 74.

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor / Belén Ferrándiz

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Un proyecto de Isabel López-Quesada

Amor a primera vista, menos por un pequeño detalle que suele incluirse en muchas casas de campo. Los “tesoros de caza” no me van nada, véase las cornamentas que lucen (o deslucen) el salón. Pero no por ello voy a dejar de mostraros el resto de la casa que es sin duda, una auténtica maravilla.

Se trata de una finca de campo situada en Extremadura, cuyo interiorismo y rehabilitación integral ha sido llevado a cabo por la archi conocida Isabel López-Quesada. No sólo la casa, el entorno es un auténtico privilegio, sus propietarios disfrutan de sendas y caminos para pasear, montar a caballo o ir en bicicleta, sus grandes pasiones. Creo que mi marido se va a encaprichar de esta casa, a él que le gusta tanto correr por el monte :-), conste que yo tampoco le hago ascos.

En la casa conviven elementos naturales, con otros de corte clásico y antigüedades. Como el enorme cuadro dorado en el salón obra del pintor barroco español Juan Carreño de Miranda, o la mesa española del S. XVII que le acompaña. El gran sofá en “L” de lino blanco pertenece a Güell-Lamadrid, frente a él una cómoda francesa del S. XVIII. El punto más natural lo pone la gran alfombra a modo de estera.

Muchas de las paredes se han recubierto de lino antiguo, como las del despacho, zona de paso entre el salón y el comedor. Tanto en esta estancia como en el salón, sorprenden los techos realizados con escayola en forma de retícula. Ya en el comedor al entrar, dos grandes estanterías francesas flanquean la puerta, mostrando vajillas y cristalerías. La mesa es de madera sin tratar y va acompañada de sillas Tulip de los años 60. Sorprende en un rincón del comedor una fotografía de gran formato llamada “Coke” de Romina Ressia de la tienda YellowKorner.

Hasta la cocina llega el mismo tipo de techo en retícula para dar continuidad visual, al igual que otro cuadro de gran formato de José Manuel Lladó se convierte en el protagonista de la estancia. Todos los muebles están realizados a medida por un carpintero.

En el dormitorio principal tanto el cabecero como el canapé, se tapizaron con un lino belga y las paredes se decoraron con láminas de temática botánica procedentes de un brocante. Junto a él, el baño principal (una de mis estancias favoritas), el mueble no puede ser más espectacular, recuperado de una tienda, sirve de almacenaje y como soporte para los lavabos. En el otro baño de invitados, los muebles son igualmente recuperados.

No perdáis detalle, os vais a enamorar…

Vía: Elle Decor
Fotografía: Montse Garriga

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.