Rocio Esquilas

Si no me equivoco, Rocío Esquilas es una de las primeras interioristas a las que empecé a seguir cuando me abrí mi cuenta de Instagram. Me gusta aprender y empaparme de profesionales que, teniendo ciertos puntos en común conmigo, van mucho más allá y me demuestran que el atrevimiento y el riesgo también son buenos, siempre que se hagan con gusto, claro :-)

Había leído en sus redes que le habían publicado su último trabajo en la revista Mi Casa y tenía que compartir, presentía que me gustaría. Como veréis el color es el protagonista tanto en el mobiliario, como en los papeles pintados, en revestimientos,… nada se salva, excepto la habitación infantil donde predominan los neutros.

Los propietarios encontraron esta vivienda en la zona de Mirasierra (Madrid) y encargaron la reforma al estudio de interiorismo de Rocío Esquilas. La rehabilitación fue integral y duró cuatro meses, justo antes de que naciera el bebé que la pareja estaba esperando y motivo del cambio de vivienda. De cuatro dormitorios pasaron a tres, uno de ellos aloja ahora el comedor; se rehicieron los dos baños pero también se sacó un aseo de servicio.

Se mezclaron piezas antiguas y nuevas, como la mesa tocinera del salón que tiene unos 80 años y sobre ella luce una besuguera de cobre comprada en un mercadillo y que utilizan a modo de jarrón. Cerrando el conjunto, dos sillones de fibra de Ikea y otro tapizado de cannage de Westwing; bajo la mesa, alfombra de Zara Home. La preciosa lámpara que hay a la vera del sofá de Ormos, es de Detana (firma de la que ya os he hablado en más de una ocasión). Otro ejemplo es la cómoda con tiradores de concha, comprada en el Rastro madrileño.

Si pasamos al comedor, vemos que asoma un cerramiento de madera lacada en negro y cristal. Sencillamente se derribó la pared de la entrada y se sustituyó por este elemento para dejar pasar la luz. El resto de luminosidad y alegría en este espacio lo ponen el papel pintado de Cole&Son y el mobiliario. Las lámparas son del Taller de las Indias, la mesa de Kave Home, plantas y macetas de Colvin, y sillas de LDK Garden.

La cocina se realizó a medida para acoger la colección de vajillas, cristalerías, mantelerías, etc. de los propietarios, por lo que se le dio mucha importancia al almacenamiento. Se creó también una pequeña isla central que sirviera para disimular un pilar de carga, con una barra en madera de roble (ya se sabe, si no puedes con el enemigo, únete a él). Se optó por no poner armarios en la parte superior, el protagonismo se lo lleva el salpicadero de azulejos con forma de escamas de Discesur en tono turquesa, que recorre el frontal de la pared. Me encanta cómo aquí se ha separado el azulejo de la zona de pintura con un listón de madera de roble, réplica de la barra de la isla.

El dormitorio infantil es el más sosegado de la casa, lo que más me gusta es el moisés; es clavadito al de mi hermana y mío que luego han utilizado mis hijas y que ahora reposa en mi garaje bien envuelto a la espera de que mis futuros nietos vuelvan a darle uso :-) (Dentro de muchos años espero, que aún soy muy joven). El de la imagen es de la tienda Mimitos Home, una firma de productos artesanales para bebés, el mío es original de los años 70 y sigue como nuevo. El papel pintado se puede adquirir en Deco&Kids, la alfombra es de Ikea y lámpara de El Corte Inglés. Rocío Esquilas no ha querido escatimar en originalidad y diversión ni en el cuarto de baño; en el infantil lucen unos pingüinos que lo dotan de personalidad, se trata del papel “Emperor Blue”, de Andrew Martin.

La idea de la balda vuelve a repetirse en el dormitorio principal, aquí hace las veces de cabecero y sirve para apoyar láminas y cuadros. El gran ventilador del techo es de Faro Barcelona, la mesilla de noche de Adaleya y la lámpara de Borgia Conti.

El baño principal también es un derroche de creatividad, de nuevo el protagonista es el mural “Find Parrots” de Lara Costafreda para Coordonné. El armario, que era propiedad de los dueños, se pintó a tono con el papel de la pared y en lugar de toallero, se optó por una escalera de bambú de Leroy Merlin. El mueble bajo lavabo fue un diseño de la dueña que Rocío pidió realizar a medida. El espejo dorado es de Zara Home.

Os dejo que disfrutéis de la casa y toméis nota de este mix tan bien avenido, lleno de color pero atemporal. ¡Un proyecto sobresaliente!

Vía: Mi Casa Revista / Fotografía: Miriam Yeleq

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Proyecto deco: Salón

Cuando ayer me fui de casa de mi clienta tras hacer las fotos de rigor me dijo, “gracias por haberme desatascado“. Realmente no había mucho que hacer con tan bello esqueleto, más aún cuando su buen gusto acompañaba, sabía que la cosa con ella sería coser y cantar. Ni siquiera siento que pueda atribuirme el mérito completo de este proyecto, tiene una curiosa historia detrás que hizo que mi diseño inicial se viera modificado, aunque sólo fuera en el color, pero ya no es íntegramente mío, así que digamos que es un trabajo conjunto entre las dos.

La única pieza que había que sustituir era el sofá negro que veis en la imagen, hubiera sido delito no conservar el chéster. El resto era sencillamente un tema de telas y tapicerías. Así que empecé por ahí. Busqué un compañero para tan ilustre sofá, no era nada fácil. Necesitaba una pieza que no le robara protagonismo, con un respaldo no muy alto, de líneas rectas y sencillas sin que pareciese excesivamente moderno pero tampoco demasiado clásico, creo que finalmente encontré el sofá perfecto en Natuzzi, esta pieza fue el origen de nuestra historia.

El que yo propuse estaba tapizado en gris y partiendo de ahí elegimos el resto de colores. El chéster en origen iba a ser en terciopelo verde y los cojines con distintos estampados en tonos blancos y coral, los estores en lino blanco. Todas las telas son de Güell Lamadrid (os he dejado más abajo las imágenes de lo que habíamos elegido en un principio).

Menos mal que mi clienta llevó a su pareja a ver el sofá al Natuzzi de El Corte Inglés de Castellana, ambas habíamos estado antes, nos habíamos sentado en él, lo habíamos probado y todo nos pareció correcto. Sin embargo a su chico le entró una reacción alérgica que se puso a morir, pero es que a ella ese día también le empezaron a picar las manos tras tocar la tela. La dependienta afirmó que no habían cambiado nada, ni echado ningún producto especial de limpieza (misterios de la vida). Así que señores, ya saben, antes de comprar un sofá prueben bien la tela no les pase lo mismo. Ahí fue donde mi clienta tuvo que hacer el cambio que conllevó rehacer el resto de colores del salón. Compró el mismo sofá sí, pero en cuero negro para evitar las alergias, así que hubo que descartar el verde oscuro del chéster y se decantó por una tela en espiga blanca y gris que le daría más luz al espacio. El color verde inglés no podía faltar así que lo utilizó en los cojines, todavía se ha quedado a medias con este tema, en el futuro meterá alguno más en tonos rosa para seguir con la estética de su casa (son los colores de su dormitorio también y le aportará al salón un toque más fresco).

En el banco, donde antes había cojines sueltos, se ha puesto una colchoneta que recorre toda la superficie. En origen este banco ocupaba otra posición cerrando la zona de mesa y sofás, particularmente me gustaba más, ella prefiere ponerlo bajo la televisión para hacer visualmente el salón más amplio pero a mí ahí me queda raro. En cualquier caso cada uno vive su casa como quiere y como mejor la disfruta, así que ahí no tengo nada que decir (siempre puede ponerlo de la otra manera cuando vengan invitados para delimitar mejor la zona de tertulia).

Respecto a la alfombra tuve claro desde un principio que le ofrecería la marca KP Deco, hablo con conocimiento de causa cuando digo que tienen precios muy razonables, duran perfectas mucho tiempo (la mía tiene 15 años y está nueva) y en cada colección se superan con los diseños, cuesta elegir. Además ella que tiene perro y necesitaba algo que fuera fácil de mantener e incluso lavar.

En la parte del comedor tan sólo había que tapizar las sillas, llevan la misma tela que los cojines y por último, el ventanal cubrirlo con estores y caídas, si hay algo que sobra en esta casa es luz, habéis oído bien, es un piso 12 y no tiene edificios delante así que os podéis imaginar que casi que hay que ver la tele con gafas de sol :-) Estas fotos las hice ayer a las siete de la tarde, si lo llego a intentar más pronto creo que no me hubieran salido.

Hasta ahí la intervención en el salón, como curiosidad os diré que las bonitas lámparas son de Borgia Conti y que las sillas, aunque lo parecen, no son originales Thonet, las compró la clienta por Wallapop a un precio muy razonable y ya veis qué cambio con un simple tapizado. Y de la mesa ni hablamos, la consiguió también de segunda mano por dos duros, hay chicas con suerte.

Os dejo con la transformación del salón, el después, el durante (las telas elegidas antes de episodio de la alergia) y el antes. Espero que os guste. Como os decía el mérito no es sólo mío, es de ambas.

Después

Jazz también tenía que salir en la foto, el pobre espero pacientemente sumiso con carita de “date prisa por favor” mientras miraba deseoso la correa sabiendo que le esperaba su paseo de la tarde. Muy obediente aguantó mi poca destreza con la cámara y le hice tres o cuatro fotos. Ya me conocéis que casa en la que trabajo donde hay un perrete, no puedo resistirme a achucharle, besarle y por supuesto que sea mi modelo por unos segundos :-) Jazz es tan elegante que hace juego con la alfombra y el sofá, guapo donde los haya.

Paleta de color elegida originalmente

Antes

Imágenes: @decofeelings

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