Un proyecto de Jessica Bataille

La casa de hoy, aunque alegre, refleja muy bien el hartazgo que tengo, mis ganas de viajar, de hacerme una escapada con mis amigas o con mi marido. Ahora mismo, tengo una amiga enviándonos fotos desde Málaga, se ha ido sola a meditar, a descansar, desconectar, esta pandemia nos ha dejado tocados a todos. El caso es que nos manda fotos desde donde solemos hacer la escapada anual de chicas y me corroe la envidia sana, si pudiera cogería el AVE y me iría con ella ahora mismo. Ayer recibí la primera vacuna de Pfizer , así que me toca esperar otros 21 días para la inmunidad total y luego, a que lleguen vacaciones. ¡Madre mía, no veo el momento!

La casa de campo que os traigo hoy, también ha sido destino de otra de nuestras escapadas de chicas, Alicante. Todo son mensajes subliminales, igual es que debería irme de viaje ya ;-)

Es un proyecto de la interiorista Jessica Bataille, que ha sabido respetar a la perfección el encanto de esta finca de doscientos años. Se han dejado vistos los gruesos muros de piedra, mientras otras paredes en cambio, han sido encaladas. Con la decoración se ha jugado a la mezcla, sobre todo de culturas, encontramos antigüedades europeas, piezas de origen oriental, múltiples texturas y ricas telas en seda, lino o terciopelo, jugando además con el color. Una mezcla explosiva y divertida que tras cruzar el umbral de la puerta, te da “buen rollo”.

La vegetación es obra del centro de paisajismo Montgo Verd que consiguieron con plantas autóctonas darle el carácter mediterráneo que la casa necesitaba. Obviamente el olivo centenario, se convirtió en el protagonista indiscutible del jardín.

Entrando a la casa (por la puerta principal que es la original, es decir tiene 200 años), pasamos a un salón que lejos de parecer pesado por las paredes de piedra, se ha aligerado gracias a las telas. En concreto las cortinas, de seda de seda salvaje de Designers Guild, relajan bastante el ambiente. La chaise longue antigua del Mercado de las Pulgas de París, es una pieza para la que no tengo palabras, un WOW en toda regla, que además combina con las cortinas, las alfombras y demás detalles en rosa. Los cojines del suelo son de Marruecos, al igual que la alfombra y la mesita auxiliar, el sofá es de Ascensión Latorre tapizado también con terciopelo de Designers Guild. Y como colofón, Jessica Bataille ha introducido un armario indio en color verde de su showroom, todas las piezas a pesar de sus distintas procedencias o colores, conviven como si tal cosa en una antigua casa de labranza.

En la cocina se optó por pintar todo de blanco, incluidas las vigas vistas del techo. En el centro se puso una mesa de hierro y madera con sillas de formas y colores diferentes, adquiridas en mercadillos, esto le da un carácter más informal y campestre a la cocina. Bajo la mesa, una alfombra vinílica, delimita el espacio. El aparador ya se encontraba en la casa por lo que se pintó de blanco y verde para aprovecharlo.

El dormitorio vuelve a estar vestido con textiles de Designers Guild. Como decoración destaca el espejo del Siglo XVIII adquirido en un anticuario en Ámsterdam y dos banquetas antiguas a los pies de la cama. Particularmente me sobra la foto de Kate Moss, no sé si porque es algo que tengo muy visto o porque en esta casa con tantas piezas tan especiales, no me la esperaba.

El baño se ha resuelto de obra, la bañera está revestida con microcemento y los lavamanos son antiguos, para ellos se ha realizado un mueble hecho a medida con lamas de madera. Nada más verlo me ha transportado a Marruecos.

Incluso el exterior sigue una misma línea, la piscina es de nueva construcción pero no lo parece. Se llena a través de una fuente con caños, a modo de alberca. ¿Lo qué daría yo por estar allí ahora mismo?

Fotografía: Rafael Diéguez para Elle Decor

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Un proyecto de Azul Tierra

Hace un par de años un gran amigo nuestro nos invitó a pasar unos días en su casa, en un pequeño pueblo de Asturias. Aquella casa se me quedó grabada, no es que fuera ostentosa, ni de diseño, aunque bonita era un rato, pero tenía algo aún mejor, sentarte en un sofá donde tienes vistas al mar por un lado y a la montaña por el otro, es algo que no tiene precio. Sueño con volver a ir, aunque sinceramente sueño más con poder volver a ver a estos amigos, que la pandemia ha hecho que llevemos algo más de un año sin vernos y les echo muchísimo de menos.

Cuando he visto el salón de la casa que traigo hoy y más concretamente ese sofá frente a la ventana con vistas al mar, inmediatamente me ha trasportado a ese recuerdo y eso que como veréis aquí faltaría la montaña, pues se trata de una vivienda en la Playa de San Juan (Alicante), pero no hablo de paisajes sino de sensaciones.

El proyecto de reforma de esta casa fue realizado por Toni Espuch, al frente de la firma Azul Tierra desde 1994. Se trataba de crear un espacio lo más abierto posible para una familia de 5 miembros, así que salón, comedor, cocina y recibidor, ocupan un mismo espacio (incluso la zona de lavado, oculta tras las puertas antiguas de madera que destacan en la zona del salón como un elemento decorativo más). Las zonas privadas constan de dos dormitorios, el principal en suite con vestidor y el infantil con literas y su propio cuarto de baño también. Para separar la zona de día de la de noche, se ha utilizado un gran cerramiento de hierro y cristal, con estructura reticular en negro, además de separar los ambientes es una manera de distinguir ambos espacios poniendo el contraste de color ya que tanto paredes como suelo, están pintados de blanco.

Respecto a la decoración, hay un mix muy calmado entre piezas sencillas de fibras, textiles de lino o algodón, maderas naturales, mezcladas con algunas antigüedades de corte oriental. Todo fluye de manera sencilla a través de espacios abiertos y llenos de luz, tan sólo interrumpidos por materiales de estética brutalista como las columnas de hormigón o algunas piezas realizadas en cemento (la mesa de la cocina y la encimera, por ejemplo). Pero la realidad es que el conjunto, gracias a luz exterior, al mar que entra directamente desde cualquier rincón del salón y al predomino de una decoración sosegada, hace de esta casa, el lugar perfecto para el descanso y la contemplación.

Esta panorámica me encanta. Primero por el mix de piezas, las mesas de centro y el banco asiático antiguo, el aparador del siglo XVIII, las bonitas sillas de mimbre de Azul Tierra, combinado con el sofá de lino blanco de la misma tienda. Y segundo por el detalle de aprovechar el bajo de la ventana sin entorpecer las vistas. Ese banco puede servir en un momento dado como asiento extra y mientras no se usa, puedes almacenar sin que por ello dejes de ver el mar. Además, cierra el espacio de tertulia (es el lugar donde normalmente estaría ocupado por un televisor, pero en este caso obviamente sería un crimen).

¿Podéis imaginaros desayunando aquí con esas vistas al mar? Ni tan siquiera los pilares de hormigón son capaces de distraer la mirada, están perfectamente integrados en la decoración.

Como no hay pasillos, al cerramiento de hierro y cristal se le han puesto unas cortinas de lino para mantener la privacidad en el dormitorio principal, al que se accede directamente desde el salón. Tras el dormitorio, encontramos el vestidor y el baño, donde también se han incorporado piezas antiguas (como la cómoda de barco donde se ha situado el lavabo), destacando su personalidad.

El cuarto de las hijas, también se accede desde el salón, a través de una puerta de madera. Es una habitación compartida, con su baño también en suite.

Imágenes: Elle Decor

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Ático en Chamberí

Por ático en Chamberí seguramente os venga a la cabeza un piso en una buena zona de Madrid, pero de ninguna manera imaginaréis algo tan especial.

Así de primeras, ¿Seríais capaces de asociarlo a una casa con ducha exterior y otra interior con vistas a la sierra? ¿O a dormir bajo una cúpula? ¿Y a bañaros en una piscina, o más bien alberca diría yo por su tamaño, de agua caliente? ¿Y a hacer escalada por una temeraria escalera no apta para unas prisas? Sin duda resumir esta casa como un ático en Chamberí es quedarse corto, cuando veáis las imágenes lo entenderéis.

El proyecto de rehabilitación de esta vivienda de los años 50, fue ejecutado por la arquitecta e interiorista Idoia Otegui. Se buscó respetar el carácter antiguo del edifico, así como ciertos elementos estéticos que ya estaban en él, como las molduras, el suelo hidráulico original, las carpinterías,… pero a su vez había que dotarle de espacios contemporáneos adaptados a las necesidades de su cliente (la práctica del yoga, la cocina, la pintura, el trabajo y su pasión por invitar a sus amigos).

En la planta baja se distribuyen las zonas comunes. Un espacio abierto que alberga el salón comedor y la cocina junto a la sala de estar. Como veis los colores no son un problema, los hidráulicos originales del suelo tienen su réplica en los textiles del sofá,  butacas, mesitas de centro o la otomana de la habitación contigua, destinada tanto a despacho como a cuarto de invitados, que tiene puerta corredera para poder cerrar a demanda. Allí todavía es más evidente el juego de color, con una mezcla muy potente de papel pintado tanto paredes como techo.

Subiendo por las esculturales escaleras del salón, en un nivel superior, está el dormitorio principal bajo la cúpula de la que os hablaba. Y junto al dormitorio, se encuentra el baño principal, elegantísimo en tonos verdes y negros, que además cuenta con luz natural. Del dormitorio se sube a la terraza, por una escalera temeraria :-), pero el esfuerzo merece la pena. Puedes hacer un poco de Yoga y luego darte una buena ducha bien en el baño o en la terraza, a tu elección, para luego preparar una estupenda barbacoa y si hace calor, darte un baño en la piscina con una cervecita fresca mientras disfrutas de las vistas de Madrid, no se me ocurre mejor plan.

No hay que irse muy lejos si encuentras casas tan originales y tan bien resueltas que dan para un montón de actividades. Yo de esta me quedo con la terraza, no tengo ni la mínima duda. ¿Y vosotros?

Imágenes: Idoia Otegi Arquitectura / Elle Decor

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Apartamento en Estocolmo

Mi marido, como buen profesional del marketing y la publicidad que es, me ha soltado una cariñosa charla mientras desayunábamos sobre mis escasas estrategias de venta. Lo reconozco, el “auto bombo” nunca se me dio bien y aunque sé que es absolutamente necesario contar lo que hago para vender mis servicios, la realidad es que cuando pienso en contenidos tanto para el blog, como para las redes sociales, instintivamente busco otras cosas, no me da por ir recurrentemente a los proyectos que he hecho yo.

Hace tiempo que no os muestro nada lo que no significa que haya estado parada, aún tengo pendiente enseñaros las reformas integrales de dos chalets a punto de terminar. Otro que no podré mostraros porque no siempre los clientes están dispuestos a enseñar sus casas, respeto cien por cien. Por último estoy ahora trabajando en un proyecto de decoración precioso, de momento está siendo de manera online, hasta que se pueda hacer de forma presencial.

La casa que estoy decorando, aunque en estilo nada tiene que ver con la de las imágenes, sí tiene algo en común, los grandes ventanales y la doble altura. Podéis imaginar lo que se puede hacer con espacios como estos, ojalá sus propietarios me permitan enseñar el resultado cuando el proyecto esté terminado.

Sólo he tenido que ver los ventanales de esta vivienda situada en Estocolmo para enamorarme de ella y cuando he visto su interior, todavía me ha atraído más. Tiene una mezcla de piezas súper interesante, no es la típica de estilo nórdico sin más, se han introducido elementos que aportan un interés extra a ciertos espacios, como el armario azul grisáceo que delimita la cocina con la entrada (sólo visualmente porque no hay separación), o las escaleras, que al ser de hierro le dan un aire más fabril al espacio. Me gusta también cómo el color negro destaca sobre un espacio tan inmaculadamente blanco, en el armario-vitrina del comedor, en la iluminación (incluidos los apliques), la escalera como decía antes, las vigas del segundo piso, los radiadores, ciertos elementos del baño, etc.

Para el dormitorio principal se ha elegido sin embargo un azul grisáceo intenso que acentúa la pared del cabecero; por ponerle un “pero” a esta habitación, diría que las disposición de las mesillas no es la correcta, quizás en la foto no se aprecia bien el espacio que queda entre las mismas y la cama, pero parece más bien poco. Puestas de manera tradicional y si no caben, sustituyéndolas por unas más pequeñas, lo mismo te ahorrarías unos cuantos moratones en las piernas :-).

Otro de los atractivos de esta casa sin duda es el patio. Si la luz y los espacios verdes son un privilegio vivas donde vivas, imaginad en Suecia, cuanta más luminosidad mejor.

Imágenes vía

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¿Cómo sería tu casa ideal?

¡Feliz año a todos! Cómo cuesta volver a la rutina, ¿vedad? ¿Qué tal han ido vuestras vacaciones? Mis Navidades han sido más o menos lo esperado, con el trajín que corresponde a esta época pero al menos tenemos ambas familias en Madrid, así que no hay que desplazarse a ningún sitio. Y aunque son cansadas por todos los compromisos que conllevan, la verdad es que he tenido bastante tiempo de desconexión, tanto es así que me temo que he dejado a mi marido con dolor de espalda de ver tantas series en Netflix :-)

La semana pasada empecé a correr de nuevo tras una parada de un mes por una lesión y el comienzo no pudo ser mejor. Tras el entreno del domingo con algunos compañeros del club, uno de los matrimonios nos invitó a su casa a comer roscón casero y chocolate. No sé si visteis las Stories de ese día (el 5 de enero), pero no me quedó más remedio que hacer un vídeo y sacar mil fotos a su casa, más concretamente de la zona que han destinado a taller, un sueño para cualquier artista (ambos lo son). Una vez más me volvió a ocurrir que al abrir las puertas de su casa, se me escaparon las lágrimas de emoción ¿Os ha pasado alguna vez entrar en una casa y pensar “aquí hay duende, hay alma”? pues es lo que me pasó a mí. Reflexionando me pregunto cómo cuatro paredes pueden llegar a emocionarme hasta el extremo de las lágrimas y llegué a la conclusión de que hay personas que desprenden una energía especial, que son capaces de transmitir mucha información aunque no lo pretendan, porque tienen tanta personalidad que cuando cogen un espacio lo hacen suyo de tal manera que con sólo verlo, puedes ponerle nombre y apellidos. Así son Jose y Carmen, tan especiales como su casa.

Pero hay algo más que llamó mi atención, tanto como para pensar que su casa era lo más parecido que he visto a mi idea de vivienda ideal. ¿Y por qué? por la aplastante luz que entraba por los grandes ventanales que daban al jardín, acentuada además por los espacios abiertos y el blanco de las paredes. Tal fue la sensación que a pesar de estar en invierno me daba la impresión de que ellos debían vivir como en una primavera constante. Esa misma sensación es la que me gustaría tener a mí cada día, porque el sol y la luz influyen aplastantemente en mi estado de ánimo.

Mi casa, aunque la siento acogedora y confortable y dispone de una distribución muy buena, tiene un “pero” que es precisamente la luz. Las zonas que tienen orientación norte son más sombrías, como el salón por ejemplo. Supongo que al entrar en casa de mis amigos quedé impresionada por aquello de lo que yo carezco (como todo en la vida, siempre queremos lo que no tenemos). Pero hay algo contradictorio porque a la vez, tanta luz y tanto espacio diáfano me resulta más frío que mi hogar, y yo también necesito esa sensación de recogimiento. ¿Qué sería lo ideal para mí? Pues supongo que la mezcla de ambas cosas, algo así como la casa que os traigo hoy donde precisamente se hizo una remodelación (la mayoría con pintura) para ganar luz a los espacios, pero a la vez gracias a la decoración (los acentos en madera, el cuero, los textiles, o los papeles pintados), se ha conseguido la calidez que yo particularmente busco en una vivienda.

Tengo varios amigos, entre ellos el matrimonio de la que casa os he hablado, que han tenido la suerte de poder comprar un terreno y construir una vivienda a la medida de sus necesidades, un verdadero lujo aunque la tarea es más difícil de lo que pensamos. Porque si tú pudieras hacerte una casa a tu gusto ¿sabrías exactamente lo que quieres y cómo lo quieres? Difícil ¿verdad? Si a mí me dieran  esa oportunidad sólo tendría claro tres cosas: sería una vivienda en planta (pensando en la vejez, para qué escaleras), elegiría siempre la mejor opción de orientación (sur y este) porque así te aseguras tener el mayor número de horas posibles de luz y por último, la decoraría con elementos naturales para no perder nunca la sensación de recogimiento, en mi vida no pueden faltar la madera, las fibras, los linos y algún color oscuro (negro, gris o azul) ya sea en alguna pieza concreta o como método para poner el acento en algo que quiero destacar. Estas son las únicas cosas que tendría claras, pero bendito problema si el dilema de mi vida fuera cómo hacer mi casa perfecta :-) ¿Sabrías decirme tú cómo sería la tuya?

Imágenes: El Mueble

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La casa de la interiorista María Salazar

Si las obras ya son estresantes de por sí, que se lo pregunten a mis clientes :-), imaginad cuando haces la propia obra de tu casa a contra reloj y embarazada. Esta reforma integral de una vivienda de los años 70, duró algo más de cuatro meses, justo cuando la interiorista y paisajista María Salazar, estaba a término del embarazo de su tercer hijo.

La casa era perfecta para la gran familia, los padres, tres hijos y una mascota. Suficientemente grande pero también con la típica estética compartimentada que se llevaba entonces, muchas habitaciones y pequeñas. Decidieron tirar varios tabiques para abrir y ampliar los espacios.

El recibidor y el salón están unidos a través de un gran vano sin puerta. Como protagonista de la entrada, una espectacular pieza preside el espacio, una cómoda antigua austriaca con marquetería. A María le gusta conectar visualmente las estancias, de ello se encargan las coloridas alfombras por ejemplo, o el truco de pintar el techo del mismo color que la chimenea. Dice que frecuentemente los techos son los grandes olvidados, por lo que es uno de los elementos a los que María les da una gran importancia. Fijaos cómo resalta la maravillosa lámpara bajo ese techo negro ¿verdad que no se vería igual si este fuera blanco? La espectacular luminaria pertenecía a la familia su marido y ya desde novios la tenía fichada, sabía que algún día tendría que ser suya, se ve que lo consiguió.

El sofá es diseño de la interiorista y los cojines son de Kenza & Co., María prefirió elegir la pieza más grande en liso porque siempre es más fácil jugar con los cojines y si te cansas, tan sólo hay que cambiar las fundas. He de decir que no conocía esta marca de productos naturales de Marruecos me ha encantado (alfombras, cojines, marroquinería… todo). Os dejo el link por si queréis echar un ojo. La alfombra que bien podría ser también de algún país exótico por su colorido, es del estudio de María Salazar.

El plus de la casa está en la terraza que asoma al jardín, un espacio donde contemplar la naturaleza y del que antes carecían. En él encontraron dos antiguas tumbonas de bambú que por supuesto se quedaron (¡ainns! cuántas maravillas desecha la gente sin saberlo), ahora se han convertido en su lugar para el relax. Junto a ellas para adornar, unas bandejas de fibra de Deco & Living (una de mis tiendas favoritas).

El comedor es otro espacio que me encanta, elegante, sobrio y sencillo a la vez. Tanto la mesa como las sillas son de Hanbel. La cocina se rige también por ese mismo concepto, el cocinillas de la familia es él, y quería algo sencillo y funcional. Se decantaron por encimeras de granito negro con muebles acabados en madera que dan calidez. Los complementos son una vez más de Deco & Living. En la cocina se añadió un comedor de diario, donde incluyó una colección de figuritas de sus hijos para personalizar el espacio. Las originales lámparas pertenecían al hotel de su abuelo que cuando se puso en venta, todas las piezas se repartieron entre los familiares.

El baño está integrado en el dormitorio principal y revestido con un precioso porcelánico que imita al mármol calacatta. Para el dormitorio en sí, se han elegido colores relajantes en tonos pastel, con telas lisas y algo de contraste, como las rayas en los cojines. Las alfombras a los pies de la cama son de La Casita de Margaux y el cesto de la ropa sucia, de nuevo de Deco & Living.

El dormitorio infantil está pensado para fomentar la creatividad, en él duermen los dos más pequeños de la casa. La cuna fue comprada por la abuela para su primera nieta, desde entonces ha pasado entre hermanos y primos.

El segundo baño diría que es sólo apto para valientes, soy de las que me gusta la mezcla de materiales y el uso de papel pintado para crear carácter en un espacio y ese efecto “WoW” que tanto busco, pero en este caso no me acaba de convencer, creo que tantos patrones distintos juntos acaban por no poner el foco en ninguno de ellos, para mí es demasiado caos. Pero ya se sabe que sobre gustos los colores y excepto por este espacio, al resto de la vivienda le pongo un sobresaliente.

Info vía: Mi Casa Revista / Fotografía: Miriam Yeleq

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Un salón muy inspirador…

Sigo intentando buscar un piso en mi pueblo, no sé si recordáis que me quiero cambiar de chalet a piso, hasta ahora el mercado estaba algo parado y sin embargo de repente parece que los regalan o al menos los que me gustan, tal como salen al mercado vuelan, algunos no duran ni un día a la venta. ¿Vamos a volver a cometer las mismas tonterías? ¿Esto es el preludio de otro boom inmobiliario? Espero que no. Mientras tanto yo sigo buscando, e intentando imaginar el tetris que tendré que hacer para encajar mi mobiliario y todos los trastos que he acumulado en un chalet, en un piso (ya se sabe, cuanto más espacio, más guardamos).

Cuando encuentro en internet algo que me cuadra y voy a visitarlo, el primer golpe de vista es impactante. Ya me he acostumbrando a espacios grandes y aunque es precisamente de lo que quiero escapar porque me sobra casa por todas partes, mi cabeza y mi retina necesitan un parón para asimilar que lo que encontraré en la mayoría de los pisos son habitaciones con la mitad de metros que las mías. Sin duda es necesario tener mucha imaginación cuando además no partes de un lienzo en blanco, porque parte de mis cosas se quedarán conmigo.

He encontrado este piso en un artículo de Apartment Therapy y me ha parecido pura inspiración, es como si lo hubieran diseñado para las necesidades de mi familia. Su planta alargada y sus dos ventanales, no impiden que el espacio esté aprovechado al máximo. En mi casa tenemos gran cantidad de libros, y aunque ni de broma cabrían en estas estanterías, no me digáis que no están bien pensadas, rodean hasta las ventanas. Toda la parte baja se ha aprovechado con almacenaje en gavetas quedando oculto su contenido. En el salón siempre hay un montón de trastos que no quedan bonitos si están expuestos, así que mejor disponer de muebles con cajones para poder ocultar lo que no queremos que sea visto.

En mi caso tendré que renunciar a mi despacho, así que la idea de cómo han aprovechado la pared del fondo alargando la estructura de la estantería para crear una zona de trabajo, me ha parecido perfecta y además, como las baldas llegan hasta su parte superior, es un gran desahogo para la zona. A su vez, ésta termina con un módulo en forma de cubo que hace las veces de recibidor, sin renunciar a las baldas que siguen sirviendo como lugar de almacenaje.

Sólo le pongo un pero, tengo mis dudas respecto al sofá porque a simple vista no me parece cómodo (o será porque yo necesito brazos a ambos lados para apoyar la cabeza) y la otra parte negativa es que podría afirmar que se trata de mobiliario a medida, con lo cual no será barato (pero pienso que compensa realizar una inversión más grande si el resultado se ajusta tanto a tus necesidades).

No me diréis que sin ser un salón excesivamente grande, no está bien pensado. Además de la funcionalidad del espacio, elementos como la pared de ladrillo, la escalera y cocina pintadas de negro, le dan personalidad. El color oscuro también proporciona profundidad al espacio, dando la sensación de ser una habitación más amplia.

Para terminar y a pesar de ser un piso relativamente pequeño, el tejado esconde una sorpresa, una gran terraza que más la quisiera yo para mi chalet.

¿Qué os parece?…

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Elwood house

Ahora sí que sí, las Navidades han llegado a su fin y la rutina ha vuelto a los hogares. Yo aún tengo que quitar todos los adornos navideños, mis hijas siempre me ayudan a ponerlos cuando llega el momento, es más, suelen presionarme por su ansia navideña, pero cuando les dije ayer que se levantaran del sofá para ayudarme a recogerlos, se hizo el silencio, así que ahí siguen…

Todavía estoy impactada con mi día de Reyes, los que me seguís por redes sociales lo habréis visto. No sé, he debido ser muy buena este año porque la avalancha de regalos que me han traído no ha sido normal y eso que no había pedido nada. Estoy súper agradecida, incluso abrumada.

Hoy pensaba traeros un post relacionado con las rebajas, pero después de tanto regalo me parecía incluso mal ponerme a cotillear mis firmas favoritas, no fuera a ser que me encaprichara de cosas que no necesito. Ahora, si estáis buscando algo en concreto y queréis aprovechar estos días de descuento, dejadme un comentario e intentaré encontraros la ganga perfecta.

Como al final decidí que rebajas no, os traigo un proyecto realizado por Pipkorn & Kilpatrick. No se trata de una vivienda al completo sino más bien un anexo a la casa principal destinado al esparcimiento familiar. El trabajo consistió en el diseño del garaje, la piscina y la actualización de una habitación adjunta para crear un enorme comedor que abriera la casa original al jardín, donde además, se situó una gran chimenea-barbacoa.

Para el proyecto se inspiraron en la vivienda principal, un bonito bungallow californiano con el que no querían competir y por ello para el diseño del anexo apostaron por líneas sencillas y limpias. Suelos de cemento pulido que combinan con las baldosas de piedra que rodean la piscina, grandes vigas de madera con soporte de acero visto, enormes puertas correderas de aluminio que quedan ocultas en la cavidad de la pared, cortinas semitransparentes que dejan pasar la luz, mobiliario en blanco y madera, todo pensando para que la casa original y las nuevas instalaciones, pudieran convivir sin competir. Importante también el trabajo de paisajismo para el que contaron con Kate Patterson.

Yo me quedo con la espectacular barbacoa de la primera imagen y el gran comedor, porque para nosotros no hay mejor plan que un día bbq con amigos…

Fotografía: Martina Gemmola

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Apartamento con vistas al mar…

Nos encontramos en Clifton Beach, Cape Town, o lo que es lo mismo la zona de costa más exclusiva, la favorita de ricos y famosos en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Clifton posee algunas de las viviendas más caras de África debido a su entorno onírico rodeado de montañas, playas de arena blanca, un mar cristalino y abundancia de luz natural.

Este apartamento, proyecto de MicheleThrossell, se distribuye en dos plantas y cuenta con dos dormitorios. Tiene una situación privilegiada en primera línea de playa de Clifton, su luz y su ubicación fueron determinantes en la elección, eran perfectas, aunque el espacio necesitaba mucho trabajo. Para conseguir lo que buscaba el cliente, la renovación tuvo que ser completa. Por un lado había que cambiar las antiguas calidades ya que eran mediocres y por otro, abrir los espacios para dejar pasar la luz y maximizar las vistas como por ejemplo con la eliminación de la pared que separaba la cocina y el comedor, consiguiendo así un habitáculo diáfano. Había una dificultad añadida y es que las casas y apartamentos situados en esta ladera, presentan irregularidades debido a su terreno inclinado.

Para la decoración y siguiendo el deseo del cliente de no perder luz natural, apostaron por todas las variantes de blancos, cremas y beige, aportando además texturas mediante objetos y textiles. Desde muebles de ratán, suelos y piezas de madera natural, alfombras blancas, cestería, mimbre,… nada en la vivienda se escapa a estas tonalidades, ni tan siquiera el arte, todo forma un conjunto sereno y armónico que transmite paz, la misma que el océano del que disfrutan a través del ventanal del salón. ¡Qué afortunados!

Una de las partes que más ha llamado mi atención, además de las vistas, es cómo se ha resuelto la escalera. Incluso ahí se ha tenido en cuenta que nada interrumpa el paso de la luz, los peldaños van volados y el tiro de la misma se ha dispuesto con maderas de suelo a techo separadas entre sí, de tal manera que en ambos casos la luz discurre libremente entre las separaciones.

Setenta metros de casa, decoración natural, mucha luz y unas vistas que quitan el hipo,… voy a pedirme una casa como esta por Navidad :-)

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La casa de Pablo Picasso

Mas de Notre Dame de Vie, en Mougins (la Costa Azul francesa), fue la última vivienda de Pablo Picasso donde residió y trabajó desde 1961 hasta su muerte en 1973. Su mujer, Jacqueline Roque, siguió viviendo en ella hasta que falleció en 1986 manteniendo la vivienda tal cual estaba cuando vivía su marido. Tras su muerte la casa quedó vacía durante 30 años quedando en muy mal estado hasta que la agencia belga Residence365.com la adquirió. Para su restauración contrataron al famoso interiorista y decorador Axel Vervoordt que se ocupó de devolver a la vida a la majestuosa casa, respetando lo que ya había cuando vivía el pintor, pero dotando a la vivienda de todas las comodidades actuales. Aproximadamente 100 personas trabajaron durante dos años en el proceso de restauración.

La entrada en la planta baja conduce a un amplio y acogedor salón, a la cocina-comedor, un estudio y la galería. En el nivel inferior del jardín hay un segundo salón con chimenea adyacente a una gran sala que conduce a una terraza, a una cocina profesional con electrodomésticos de alta gama y a una bodega con capacidad para 5.000 botellas.

En el primer piso encontramos el dormitorio principal de grandes proporciones e increíbles vistas. Cuenta con vestidor y un lujoso baño. Hay otros cuatro dormitorios más grandes cada uno con sus correspondientes vestidores y baños. A los diferentes pisos se puede acceder bien por ascensor o por una increíble escalera de caracol en piedra.

La casa principal es una construcción del siglo XX que ha sufrido varias remodelaciones, desde una ampliación cuando vivía Picasso, otra en 1995 y las últimas obras realizadas en 2007 y 2010. Como veréis en las imágenes sorprende por su mampostería de piedra tradicional, sus altísimos techos, elementos auténticos con acabados y equipamientos de lujo. En esta finca aislada Picasso encontró el retiro perfecto y la tranquilidad para crear, la casa contenía cientos de pinturas, dibujos, grabados y esculturas. Para poder trabajar sin distracción agregó un estudio con terraza a las 24 habitaciones que por entonces tenía la vivienda.

Hoy día estamos hablando de una propiedad de más de 1.700 metros cuadrados de los cuales, 1.225 pertenecen a la casa principal. Se rodea además de 8 hectáreas de preciosos jardines con pista de tenis profesional, piscina desbordante, una casa en la piscina de 350 metros cuadrados con cocina de verano, gimnasio, spa, hamman, sala de masajes y vestuario, duchas y lavandería. Los jardines también fueron remodelados manteniendo el estilo original de los setenta, cuando vivía Picasso, con zonas de agua, antiguos olivos, escalinatas de piedra, una cabaña en el árbol y varias terrazas.

Por si no fuera suficiente con la casa principal y la de la piscina, hay otra para huéspedes de 250 metros cuadrados y una más para los guardeses de 120.

En resumen, una casa de ensueño en la Costa Azul que saldrá al mercado mediante subasta el 12 de octubre de este año a través de la agencia Residence365.com por el módico precio de 20.200.000 euros. Muy tentador, pero creo que no me llega la pasta ;-)

 

Vía: Residence365.com

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