The Venetian Pantry

No importa el lugar donde vivas si consigues hacerlo tuyo, si pones tu «alma» ahí donde estés. Esta preciosa casa Londinense pertenece a Martina y Joe, ella, viene de un pueblo a las afueras de Venecia y aunque ambos son diseñadores gráficos, Martina consiguió desarrollar en esta ciudad su gran pasión, la cocina. Por ello esta estancia se ha convertido en el epicentro de la vivienda dotándola de todos los elementos necesarios para deleitar a sus invitados y desde la cuál, «se cuece» (nunca mejor dicho), lo que publica en su página de Instagram @thevenetianpantry sobre organización de cenas, comidas y entretenimiento en general. 

Se trata de una casa de estilo victoriano en el barrio de Stoke Newington, un área residencial al noroeste de la ciudad. Para dejarla a su gusto recurrieron al estudio de interiorismo Bradley Van Der Straeten con claros requisitos, querían que su futura casa combinara la estética italiana con la inglesa, buscaban texturas y un cierto estilo rústico.

A nivel funcional, realizaron una ampliación en cocina y comedor hacia el patio, aunque si bien buscaban amplitud, también querían que muchos de los espacios originales se mantuvieran tal cual para conseguir otras zonas más acogedoras.

A la luz se le dio gran importancia ya que la vivienda era algo oscura, lo consiguieron gracias a los ventanales situados en la zona del comedor, vestido con una gran mesa hecha de madera recuperada. La otra extensión alberga la cocina, que tiene tres áreas diferenciadas: la gran despensa (que da nombre a esta casa «La despensa Veneciana»), el espacio de cocción y fregadero y, por último, una preciosa isla con sobre de mármol para preparar los alimentos. A esta, se le han adosado taburetes que permiten que Martina y Joe compartan con sus amigos el momento de preparación, convirtiéndolo en un área social. Desde allí, se puede disfrutar de las vistas al jardín. Además, gracias a la inclinación del techo, le han añadido ventanas tipo Velux que aprovechan la luz natural y resaltan las bonitas vigas de pino natural.

Entre la cocina y la sala de estar delantera, encontramos una zona de despacho que alberga un escritorio para dos personas. En esta parte de la casa encontramos elementos originales de la vivienda, como la chimenea del cuarto de estar o la de la habitación de invitados.

La textura terrosa, se puede apreciar en muchos elementos del diseño, pero también, en zonas que se mantuvieron en su estado original. Como la pared de ladrillo que recuerda a las antiguas paredes venecianas desmoronadas y que deja ver la impronta de su historia.

En la parte superior, encontramos el dormitorio principal con abundante luz natural, un vestidor y su propio baño. El gran ventanal, se ha enmarcado en madera y se le ha añadido un mueble bajo que sirve como almacenaje, además de un lugar perfecto para descansar, leer, o desde donde contemplar las vistas al barrio londinense. Una curiosidad de este espacio es la gran pared curva que alberga la ducha, en mármol, a la que han incorporado un asiento del mismo material.

Este dormitorio no puede transmitir más calma, vestido con lino, madera natural y colores neutros, hacen de esta estancia, un remanso de paz.

Fotografía: French+Tye  para: Bradley Van Der Straeten

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

La belleza de las curvas…

A la vista está lo que ha llamado mi atención de esta casa del barrio londinense de Walthamstow. Sus techos abovedados, a pesar de haber sido fruto de restricciones presupuestarías y una estricta planificación, han resultado convertirse en lo más peculiar y característico de a la misma.

La pequeña casa victoriana ya existente, sufrió una remodelación por la parte del jardín a la que se le adosaron dos extensiones algo inusuales. Como el presupuesto era muy ajustado, se inspiraron en las técnicas de construcción naval utilizando para ello, contrachapado de abedul en el techo creando así, esta forma tan característica como de casco de barco invertido que le aporta visualmente mucha amplitud, y al tener forma curva, ocupa menos espacio (tenían el hándicap de estar muy pegados a las casas colindantes). Para aportar más luz, en la parte más oscura de la cocina (al fondo, donde no hay ventanas) se instalaron tragaluces en los techos, de esta manera la iluminación natural estaría garantizada en toda la estancia.

Y ya que estamos, las curvas no sólo las podemos ver en el techo, otros elementos también las contienen. Como el diseño de la puerta corredera de la cocina, el acabado de las escaleras, piezas de mobiliario y decoración, o la mayoría de ventanas que dan al exterior. Por cierto, el gran ventanal del que disfruta la cocina dispone en su parte interior de un banco, por lo que si la ventana se encuentra tanto abierta como cerrada, pueden sentarte en él y disfrutar de las vistas del jardín.

En cuanto al color, hay dos zonas claramente diferenciadas. En los espacios comunes, predominan los tonos neutros junto a la madera, mientras que las zonas de noche se han enfatizado con tonos más oscuros que aportan calidez y elegancia. El uso del color es una manera muy efectiva de generar carácter e impacto a bajo coste.

El mobiliario me encanta, una sutil mezcla entre un continente moderno y un contenido con aire mid-century. Confieso tener mi pieza  favorita, la mesa y las sillas de comedor situadas en la cocina, aunque sin duda de esta casa me quedo con la parte arquitectónica, con el añadido de la cocina y sus techos abovedados en madera contrachapada de abedul. ¿No os resulta súper original?

Imágenes: Roar Architects

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Puntos focales…

Hace pocos días subí una foto a Instagram de la entrada de una vivienda de estilo victoriano (podéis verla aquí) donde el suelo y la escalera fueron más que suficientes para dejarme con la boca abierta. Hoy al ver esta casa, proyecto de estudio Regan Baker Design (del que ya publiqué un post en 2012), me ha traído el recuerdo de aquella imagen. Quizás la entrada es algo menos espectacular que la foto de IG, pero la escalera, sobre todo vista desde arriba (segunda imagen), es realmente impactante.

La vivienda de hoy combina elementos tradicionales y detalles históricos con otros de estilo contemporáneo y una aportación tribal gracias a las obras de arte del cliente procedentes de África.

Se trata de una familia numerosa de cinco miembros, tres hijos muy activos con necesidades de espacio. La última renovación que había sufrido la casa fue en los años 50´ y por entonces contaba con habitáculos más compartimentados, la cocina, la sala de estar y el comedor por ejemplo, estaban cerrados y separados. Todas las habitaciones fueron abiertas para poder tener control sobre los niños desde cualquier ángulo y también para permitir que las vistas, tanto del océano como del Golden Gate, se colaran dentro de la casa (ahora ya podéis situarla, ¿verdad?).

La casa se rehabilitó pensando en la practicidad de los espacios, en la organización y el almacenamiento (dada las características de sus habitantes). En la entrada se construyó un «walk in closet» para dejar el cochecito infantil, los zapatos, chaquetas y abrigos, etc. La cocina también cuenta con numerosos gaveteros y cajones inferiores para albergar cacerolas, vajilla y cristalería,… (artículos de uso diario), además se completó con una gran despensa para almacenar comida. Otra idea brillante fue separar el dormitorio principal del baño, dejando entre medias la zona de vestidor, el baño además tiene otra salida por lo que por las mañanas les permite asearse y salir sin despertar a su pareja (esta idea me la apunto :-)).

Respecto al título del post «puntos focales», encontramos varios en la casa. Diría que mayormente se trata de revestimientos y en menor medida, papeles pintados. En la entrada claramente lo que llama más la atención son el suelo y la escalera. En el aseo que viene a continuación la vista se centra tanto en el papel pintado como de nuevo en el suelo, son a su vez, una réplica de la gama cromática de la entrada. Si nos dirigimos a la cocina, es el salpicadero de la zona de cocción con baldosa hidráulica donde sin querer se nos va la mirada. Y por último en el baño secundario, los azulejos geométricos del suelo son los protagonistas. La verdad es que no soy muy fan de tener muchas transiciones en cuanto a suelo se refiere (al menos no tantas como en esta casa), prefiero que un mismo tipo de pavimento continúe por todas (o casi todas) las estancias, pero reconozco que los de esta vivienda me han gustado o al menos, han llamado mi atención.

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.