Reforma integral Barrio de Salamanca. Proyecto Decofeelings

¡Qué ganas tenía de presentaros este proyecto! La obra la terminamos hace un par de semanas pero he retrasado el post mientras intentaba convencer a mi “yo” perfeccionista de que aunque las fotos me hubieran salido mal era mejor mostrar lo que tenía, que no hacerlo. Creo que entre el vídeo, las fotos del antes y las del después os haréis una idea del cambio radical que ha dado este piso.

Además de la mala calidad de las fotos, el vídeo lo grabé en vertical, en lugar de horizontal, así que hemos tenido que inventar este formato donde a la derecha os hago el “home tour” mientras a la izquierda os cuento por dónde estáis. Algún día mi cabeza retendrá que los vídeos se graban en horizontal, salvo si son para Stories de Instagram, que entonces se hacen en vertical. En fin, igual me podría haber ahorrado todas estas explicaciones y os hubierais quedado tan contentos, pero ya conocéis mi sinceridad y me da rabia que un proyecto que me hacía tanta ilusión, tengáis que verlo con esta calidad, sinceramente la casa es tan bonita que nada de lo que aquí aparece le hace justicia.

Esta vivienda se encuentra en el Barrio de Salamanca, en la misma calle donde nací y he vivido hasta que me independicé, es justo el portal de la acera de enfrente de la casa de mis padres, por lo que salvo en el tamaño de la vivienda (que esta es algo más pequeña), muchos de los elementos arquitectónicos, el precioso suelo de madera en espiga, algunos elementos originales de la distribución, etc. me recordaban mucho a la casa de mi infancia y donde aún sigue viviendo mi madre. Al final del post, tenéis “el antes” de esta vivienda, tal y como se encontraba desde sus orígenes allá por los años 50. Lo que han hecho sus propietarios es el sueño de mi vida, coger una casa antigua (pero no cualquier casa, ya sabemos en qué zonas de Madrid podemos encontrar viviendas centenarias bien construidas) y hacerla a tu gusto, conservando todos aquellos elementos que la dotan de personalidad (siempre que se pueda) como suelos, molduras, radiadores (en este caso también hemos conservado los de hierro antiguos), etc.

En origen la vivienda disponía de tres dormitorios y dos baños, uno principal muy estrecho y situado en el pasillo y otro, dentro de la cocina. Como sus propietarios son un matrimonio con un hijo, preferían tener dos dormitorios en lugar de tres pero más amplios y a su vez dos baños, uno para ella y el otro para el padre y el hijo (de ahí que uno sea más femenino y el otro más masculino). Al salón le dimos el espacio del tercer dormitorio y lo que antes era el comedor, se convirtió en la habitación infantil, que ahora queda al lado de la de matrimonio y frente a los dos baños. Ese segundo baño, se sacó al quitarle a la cocina el aseo que había dentro, cerrando el espacio por la cocina y abriendo por el pasillo. La cocina al ser muy espaciosa, sigue teniendo espacio suficiente como para albergar por un lado la zona de trabajo, con electrodomésticos panelados y un gran espacio central destinado a office donde se le ha añadido un lineal de almacenaje y lavado (todo oculto en armarios iguales que los de la cocina).

Os habréis dado cuenta de que una parte muy importante en este proyecto ha sido la carpintería. La propietaria trabaja en la misma editorial que mi marido y él, en otra editorial, así que como ocurre en mi casa, los libros los tienen a puñados. De ahí que se diseñara una pared completa de estanterías de madera lacada en el salón y otras dos a ambos lados del pasillo (aún así no les caben todos los que tienen). Estoy deseando ver esas estanterías llenas de vida, creo que es lo que más me gusta de toda la casa.

La habitación infantil tiene su propio armario doble vestido por dentro y para el dormitorio principal, se diseñó (donde antes se encontraba el último dormitorio) un gran vestidor con armarios en “L” dejando un hueco al final que cumple una doble función, por un lado, evitar que al abrir la ventana chocara con el armario y por otro, se pensó que sería un buen lugar para poner una pequeña zona de trabajo. Otro detalle importante de la carpintería y que quizás no se aprecie bien en las imágenes, es la altura de las puertas, no son estándar, ni las de apertura normal que tienen una altura de 2,30 cm, ni las tres correderas que abren la entrada, la cocina y la zona de suite, que son de 2,80 cm de alto, lo que enfatizan la altura de los techos y da un plus de elegancia.

El suelo aunque estaba en bastante mal estado y era complicada su restauración, quisieron conservarlo y la verdad que con algún que otro quebradero de cabeza mediante, ha sido todo un acierto. Ha quedado espectacular. Para no rebajar el nivel, en la cocina se utilizó un suelo porcelánico italiano que imita al cemento. En los baños hidráulicos de la firma Harmony y en las paredes azulejos Mavolica Matt White con yaga en gris y en blanco, todo en Discesur.

Además de aquello que podéis ver, se han intervenido todas las instalaciones antiguas, fontanería, iluminación, nueva instalación de aire acondicionado, etc. Por supuesto también se ha cambiado la carpintería exterior, con ventanas de aluminio lacado en blanco oscilobatientes. Y una curiosidad, no es muy típico en España y en las fotos tampoco se aprecia demasiado, pero las ventanas llevaban alfeizar interior, muy común en los países nórdicos, también se han conservado y revestido con piedra para poder utilizarlas como soporte para adornos, macetas, o lo que se quiera.

Y hasta aquí la obra, creo que donde mejor se aprecia cómo ha quedado es en el vídeo, espero que os guste el resultado tanto como a nosotros y nuestros clientes. Y ya sabéis si queréis una obra, reforma integral o levantar un castillo, no tenéis más que poneros en contacto conmigo, estaré encantada de hacer vuestros sueños realidad (o más bien será un trabajo en equipo junto a los artistas con los que tengo el honor de colaborar, el equipo de Olcasa, S.L.) Espero vuestro email: contacto@decofeelings.com

Os deseo unas Felices Fiestas y ya sabéis que si no asomo la cabeza por aquí es que estaré disfrutando de los míos.

¡Nos vemos a la vuelta de Navidad, os deseo todo lo mejor para este 2020!

El Después

El antes

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La casa de la interiorista María Salazar

Si las obras ya son estresantes de por sí, que se lo pregunten a mis clientes :-), imaginad cuando haces la propia obra de tu casa a contra reloj y embarazada. Esta reforma integral de una vivienda de los años 70, duró algo más de cuatro meses, justo cuando la interiorista y paisajista María Salazar, estaba a término del embarazo de su tercer hijo.

La casa era perfecta para la gran familia, los padres, tres hijos y una mascota. Suficientemente grande pero también con la típica estética compartimentada que se llevaba entonces, muchas habitaciones y pequeñas. Decidieron tirar varios tabiques para abrir y ampliar los espacios.

El recibidor y el salón están unidos a través de un gran vano sin puerta. Como protagonista de la entrada, una espectacular pieza preside el espacio, una cómoda antigua austriaca con marquetería. A María le gusta conectar visualmente las estancias, de ello se encargan las coloridas alfombras por ejemplo, o el truco de pintar el techo del mismo color que la chimenea. Dice que frecuentemente los techos son los grandes olvidados, por lo que es uno de los elementos a los que María les da una gran importancia. Fijaos cómo resalta la maravillosa lámpara bajo ese techo negro ¿verdad que no se vería igual si este fuera blanco? La espectacular luminaria pertenecía a la familia su marido y ya desde novios la tenía fichada, sabía que algún día tendría que ser suya, se ve que lo consiguió.

El sofá es diseño de la interiorista y los cojines son de Kenza & Co., María prefirió elegir la pieza más grande en liso porque siempre es más fácil jugar con los cojines y si te cansas, tan sólo hay que cambiar las fundas. He de decir que no conocía esta marca de productos naturales de Marruecos me ha encantado (alfombras, cojines, marroquinería… todo). Os dejo el link por si queréis echar un ojo. La alfombra que bien podría ser también de algún país exótico por su colorido, es del estudio de María Salazar.

El plus de la casa está en la terraza que asoma al jardín, un espacio donde contemplar la naturaleza y del que antes carecían. En él encontraron dos antiguas tumbonas de bambú que por supuesto se quedaron (¡ainns! cuántas maravillas desecha la gente sin saberlo), ahora se han convertido en su lugar para el relax. Junto a ellas para adornar, unas bandejas de fibra de Deco & Living (una de mis tiendas favoritas).

El comedor es otro espacio que me encanta, elegante, sobrio y sencillo a la vez. Tanto la mesa como las sillas son de Hanbel. La cocina se rige también por ese mismo concepto, el cocinillas de la familia es él, y quería algo sencillo y funcional. Se decantaron por encimeras de granito negro con muebles acabados en madera que dan calidez. Los complementos son una vez más de Deco & Living. En la cocina se añadió un comedor de diario, donde incluyó una colección de figuritas de sus hijos para personalizar el espacio. Las originales lámparas pertenecían al hotel de su abuelo que cuando se puso en venta, todas las piezas se repartieron entre los familiares.

El baño está integrado en el dormitorio principal y revestido con un precioso porcelánico que imita al mármol calacatta. Para el dormitorio en sí, se han elegido colores relajantes en tonos pastel, con telas lisas y algo de contraste, como las rayas en los cojines. Las alfombras a los pies de la cama son de La Casita de Margaux y el cesto de la ropa sucia, de nuevo de Deco & Living.

El dormitorio infantil está pensado para fomentar la creatividad, en él duermen los dos más pequeños de la casa. La cuna fue comprada por la abuela para su primera nieta, desde entonces ha pasado entre hermanos y primos.

El segundo baño diría que es sólo apto para valientes, soy de las que me gusta la mezcla de materiales y el uso de papel pintado para crear carácter en un espacio y ese efecto “WoW” que tanto busco, pero en este caso no me acaba de convencer, creo que tantos patrones distintos juntos acaban por no poner el foco en ninguno de ellos, para mí es demasiado caos. Pero ya se sabe que sobre gustos los colores y excepto por este espacio, al resto de la vivienda le pongo un sobresaliente.

Info vía: Mi Casa Revista / Fotografía: Miriam Yeleq

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Antes de que se nos vaya el verano…

Las vacaciones han terminado, al menos para la mayoría de los mortales, sólo son unos pocos los que reservan sus días de descanso para septiembre, esto es un hecho. Y además el verano va llegando a su fin.

De repente en mi buzón de correo sólo encuentro mails presentándome las nuevas colecciones de otoño e invierno 2019-2020 y seguro que a muchos de vosotros os apetece perderos entre suaves y mullidas mantas, amorosos terciopelos, colores cálidos y apagados, o se os antoja la visión de una chimenea encendida,… pero yo sin embargo, me sigo aferrando al sol. Tampoco es que me guste vivir en un eterno 40 grados, eso no, pero el tiempo que está haciendo ahora es perfecto para mí. Me quedaría entre los 20 y 30 todo el año, parece que la que nació en Canarias fui yo y no mi marido :-)

Por otro lado y ya que el tiempo no se puede detener, quisiera de una vez volver a la rutina, que aunque no lo creáis por aquí aún no se ha dado el caso. Mis hijas empezaron ayer el instituto, pero sólo un par de horitas para hacer el reparto de clases, tutores y profesores. Hoy tienen clase normal, pero esta noche empiezan las fiestas del pueblo, así que otra vez vacaciones, cinco días de asueto, por si no hubieran tenido ya bastante ¿os lo podéis creer? Moraleja, hasta el miércoles de la semana que viene no empieza mi rutina normal.

Hoy os iba a hablar de tendencias para la próxima temporada, pero como sigo aferrándome a lo que me queda de anarquía veraniega os he traído una casa que respira precisamente eso, verano por sus cuatro costados.

La vivienda a la que han llamado Maison Amour, se sitúa en Jávea, pueblo del que me han hablado siempre muy bien pero al que nunca he tenido ocasión de ir. Fue construida en los sesenta por el arquitecto Manuel de Jorge y reformada posteriormente la interiorista Jessica Bataille. La casa conserva sus materiales originales, como los suelos de piedra natural o los grandes ventanales de madera de iroco que permiten disfrutar de las vistas al mar.

No han escatimado en color ni en estilos, sobre el blanco inmaculado de la casa destacan piezas en tonos rosas, turquesas, azules, verdes o amarillas, todas ellas entre lo vintage, lo mediterráneo, piezas recuperadas y eco. A parte queda la cocina de corte industrial, donde el acero es el protagonista pero que no resulta fría gracias a la mezcla con la madera.

La terraza es como un segundo salón, creo que sería mi parte favorita de la casa. Me gusta la idea de la alfombra plastificada (de Vical Home en Jessica Bataille), para tapar ese suelo horrendo y que se deteriora con facilidad (lo siento pero es el mismo que el de mi terraza, así que os hablo con uso de razón). En el salón interior, todo el protagonismo se lo lleva el escritorio antiguo pintado de rosa que contrasta con un ambiente predominantemente blanco tanto en paredes como en los sofás.

Me encantan los dormitorios, sobre todo el primero con su cama-barco, que aunque a priori pudiera parecer un diseño con mucho peso visual, este se ha aligerado gracias a su decapado en blanco. Las mesillas también han sido recuperadas y pintadas. El segundo dormitorio es una declaración de intenciones, la tabla de surf no da lugar a dudas de que nos encontramos en una casa frente al mar.

Imágenes vía Mi Casa Revista

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La transformación de una granja del S. XVIII

Hoy vais a ver una granja del S. XVIII convertida en un refugio en medio del campo, donde la arquitectura antigua y las piezas contemporáneas conviven a la perfección. La casa está situada en el pueblo de Oxfordshire, a una hora y media de Londres y pertenece a la diseñadora de interiores Louise Holt. En un principio ella y su pareja buscaban algo más moderno, pero el ladrillo y la madera de esta antigua vivienda les conquistó. Aunque el paso del tiempo había hecho mella y la casa se encontraba en muy mal estado, la interiorista supo ver su gran potencial y la sometió a una rehabilitación integral.

Se decantó por una distribución diáfana, dividida en dos plantas que suman más de 300 metros cuadrados. La intención era dejar entrar la mayor cantidad posible de luz natural con el fin de dar amplitud al espacio, de ahí los grandes ventanales que recorren la granja. Para ello también utilizó una paleta de color muy suave y neutra, tanto en materiales, como superficies y acabados, también texturas naturales tipo lana o algodón, que recuerdan a la naturaleza exterior, proporcionando así una sensación de hogar, acogedora y sosegada.

Para sus trabajos la interiorista Louise Holt, suele inspirarse en el estilo escandinavo (de ahí que podamos reconocer en su casa piezas de la última colección de Ikea, como el aparador y el banco del salón de la serie STOCKHOLM ). Como os comentaba antes, su afán es encontrar un equilibrio entre la arquitectura antigua y el mobiliario contemporáneo de líneas depuradas.

El la rehabilitación de esta granja se respetó tanto la piedra que reviste muchas de las superficies como también las vigas de madera originales del XVIII y se combinó con piezas y obras de arte más actuales.

Este refugio de Louise Holt, se inspira en el trabajo de Ilse Crawford, tonos claros, flores frescas en el interior, materiales con textura,… conceptos que invitan al bienestar y la relajación. Y por otro lado también, en Vincent Van Duysen, en cuanto a su habilidad para crear la perfecta combinación entre arquitectura y diseño interior.

Sin duda mi espacio favorito es el comedor (primera imagen), me encanta el contraste del que os vengo hablando entre la chimenea de piedra antigua y el entramado de vigas con las sillas transparentes de diseño de Louis Ghost, las luminarias contemporáneas y el cuadro tamaño XL también de corte moderno. ¡Ah! por cierto, me hace especial ilusión saber que no soy la única que utiliza la chimenea para poner velas en lugar de leña ;-)

¡Feliz fin de semana!

Más info: Revista AD

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La vuelta al cole

Hola a todos, ¿qué tal vuestras vacaciones? Seguramente para muchos son ya un recuerdo lejano, otros ni siquiera las habréis disfrutado aún y la gran mayoría estamos recién aterrizados. Yo llegué el domingo pasado pero no he querido empezar con los post hasta hoy porque tengo muchas cosas acumuladas. Aunque tenía buenas intenciones de trabajar algo durante el verano al final no he hecho nada, me lleve el portátil con muy buena fe pero la realidad es que lo abrí sólo un día, lo justo y necesario para realizar una pequeña colaboración que surgió en agosto. El portátil lo volví a cerrar y no quise saber nada de él hasta que llegué a Madrid. Ahora tengo pendiente lo que dejé antes de verano más lo que ha surgido nuevo, pero como se suele decir ” que me quiten lo bailado”, las vacaciones están para disfrutar. Yo he dejado buena parte de las mías plasmadas en las redes, así que si tenéis curiosidad podéis ver mi mes de agosto en Instagram, Facebook o Twitter.

No tenía muy claro con qué tipo de post empezar, ya he comenzado a recibir novedades de otoño pero me resisto a dejar pasar la estación que más me gusta, el verano. Así que os traigo este hotel parisino que me ha dejado fascinada y ya de paso, tanto si no habéis disfrutado de vuestras vacaciones o estáis pensando en una futura escapada, el Henriette París os puede servir como opción.

Con 32 habitaciones, todas ellas diferentes, ofrece una mezcla de estilos tan diversos que pocas veces había visto algo tan impactante. Tan pronto te encuentras piezas mid-century, como otras de estilo nórdico o habitaciones más minimalistas, también una avalancha de texturas diferentes en textiles: cojines, alfombras, plaids, nórdicos, etc., y mucha diversidad en las paredes, unas con sorprendentes e impactantes papeles pintados y en otros casos con distintas técnicas de pintura. Al final en un mismo hotel podemos disfrutar tanto de estancias absolutamente elegantes (véase la primera imagen) mientras otras habitaciones son de corte más sencillo, pero todas tienen su aquél.

Y no me olvido de otro de sus grandes atractivos, el patio trasero de corte vintage, con sus preciosos conjuntos de sillas y mesas de hierro envejecido, rodeados por vegetación, un oasis en el centro de la ciudad.

Hoy os traigo un montón de imágenes porque el lugar lo merece de verdad, pero en la web podéis ver todavía más. Hay más papeles pintados por ver, preciosas luminarias, los baños (que no los he puesto porque en este caso me parecían menos representativos) y otros rincones que seguro os sorprenderán.

¡Feliz fin de semana!

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Catlin Stothers Design

Con esta frase se define Catlin Stothers en su web: “Mi prioridad es crear un espacio que provoque en el cliente algún tipo de reacción, y en última instancia, que sea un lugar al que amar”. Es exactamente lo que me ha pasado al ver su proyecto TMR Residence. Ya os lo he contado en varias ocasiones que soy bastante sensible, así que necesito que las cosas me remuevan por dentro, para bien o para mal, pero siempre es mejor que dejarme indiferente.

Esta casa no tiene nada que ver con lo que estaba mostrando en el blog últimamente, pero he sucumbido a la elegancia minimalista de la misma. Creo que un poco tiene que ver con la gama cromática utilizada, porque excepto en el cuarto de estar donde sí vemos pinceladas de otros colores, las demás estancias están dominadas por esta mezcla que tanto me gusta (y nunca falla), el negro, los grises, el blancos y la madera. Por ponerle un “pero” a esta casa, diría que me falta un poco de “hogar”, quizás cortinas, algo más de arte, alguna planta,… la encuentro un poco aséptica, pero su elegancia, los materiales, el diseño de muebles, etc. compensa el resto.

La casa está situada en Montreal, Canadá. Sufrió una remodelación completa ya que su antiguo diseño la hacía poco práctica al estar muy compartimentada (muchas habitaciones pequeñas e ineficientes). El cliente pidió añadir un tercer piso para albergar el dormitorio principal con el baño en suite. El paño del cabecero se decidió pintar en negro para crear dramatismo a la vez que contraste con la cama de teca y la lámpara de plata martillada. Para el baño se eligieron azulejos de cerámica que agregan textura al espacio. El resto se dejo en un blanco puro, de esta manera y aun existiendo tantos acentos en color negro, lo que predomina es la sensación de espacio y luz.

Mirad el suelo de la entrada, me parece una gran idea poner un porcelánico antes de llegar al de madera. Por un lado crea un contraste precioso, pero por otro también lo encuentro muy práctico ya que siendo una zona de tanto tráfico, es más fácil de mantener. Y si nos vamos a la cocina, vuelvo a suspirar con las largas encimeras, la enorme isla y esa nevera doble en color negro perfectamente integrada entre el mobiliario.

En el comedor pongo el mismo “pero” de antes, la mesa es muy bonita y aunque sea una gran pieza de madera que a priori debería aportar calidez, a mí en general me resulta un espacio algo frío. Para compensar está la zona de estar, donde los acentos de color lo hacen más familiar.

Arquitecto: Michel Villeneuve | Imágenes: Drew Hadley

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Bconnected

Haz lo que amas y ama lo que haces” es la carta de presentación y filosofía de la arquitecta Christine Leja y por extensión de su negocio, Bconnected. Junto a su socio Andree Mienkus crearon allá por 1993 una inmobiliaria, diversificando posteriormente sus actividades con proyectos de reforma, diseño de interior y tiendas propias, una manera de conseguir que sus clientes encuentren siempre aquello que buscan ofreciendo un servicio más global.

Esta que veréis es una de las muchas propiedades que han pasado por una remodelación, con una curiosa historia detrás. Todo empezó con una bonita carta en la que la familia, a través de cuentos cortos sobre su vida, describía cómo era su estilo de vida, sus hábitos, sus peculiaridades,… con el fin de dar una idea concreta a la arquitecta, explicarle quiénes eran y qué esperaban de ella (o más bien de su futura casa). Gracias a esto, Christine Leja pudo conocer en detalle a cada miembro de la familia consiguiendo así, una relación de confianza que les permitió realizar el proyecto de la mano. Planificaron y diseñaron juntos, inspirándose los unos en los otros. Querían conseguir un espacio elegante y con estilo, pero manteniendo un equilibrio entre lo creativo y las tendencias, sin renunciar a la comodidad o a lo práctico. A la vista está que lo consiguieron.

Si tenéis un rato merece la pena echar un ojo a otros proyectos de reforma (en algunos se puede ver el antes y el después) o a las propiedades que están en venta o en alquiler, seguro que os pasa como a mí y os enamoráis de más de una :-)

En esta ocasión me han vuelto a conquistar las mezclas, tanto de materiales como en el mobiliario. Un ejemplo claro son las escaleras cuya parte superior están realizadas en cemento mientras el último tramo termina en hierro, mucho más liviano. Espectacular la cristalera con perfilería también de hierro que llega hasta el techo, proporcionando mayores vistas al impresionante jardín. Tampoco tengo palabras para la cocina, me gusta mucho su corte industrial suavizado gracias a los armarios de madera que se sitúan sólo en la parte inferior, dejando así la zona más despejada. ¡Ah! y la mesa de comedor, ¿no os sorprende su tamaño? es larguísima (tanto como la isla) pero a la vez más estrecha de lo normal, de esta manera no resulta pesada ni interfiere con la escalera que se encuentra a continuación.

Os invito a que observéis la casa con atención, en cada rincón hay un detalle. Tan sólo prescindiría de algo ¿os habéis fijado en los muñequitos que adornan la escalera? a mí no se me escapa nada, esos me sobran ;-)

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