De cuadra a casa rural…

Sin duda Asturias se encuentra entre mis lugares favoritos de España porque aúna todo lo que más me gusta: mar, montaña, excelente gastronomía y buena gente. Si le tuviera que poner un “pero” quizás sería la climatología, no soy muy fan de la lluvia y allí nunca se sabe cuándo te caerá un chaparrón. Mi marido y yo siempre fantaseamos con vender nuestra casa en el futuro y buscar un sitio para jubilarnos y a pesar de tener una segunda residencia en un pueblo de Soria, que nos encanta también, siempre hablamos de que Asturias o Cantabria serían los destinos elegidos. Pero para eso queda mucho, que aunque la semana que viene es mi cumpleaños y ya no soy una jovenzuela, tampoco estoy como para jubilarme (y menos mi marido, que es más joven).

“Bicheando” por la revista El Mueble he encontrado esta maravillosa cuadra de 1750 convertida ahora en casa rural y tenía que compartirla, sobre todo este año que creo que nuestro turismo, más que nunca, debería ser nacional. Intentaré siempre que pueda y  encuentre un sitio que merezca la pena, enseñároslo y si con esto consigo que tan sólo una persona se interese por visitar uno de estos sitios me doy con un canto en los dientes, porque habré aportado mi pequeño grano de arena a un sector que lo está pasando mal.

Esta preciosa villa de finales del siglo XVIII, llamada La Casona, se encuentra en Lledías (muy cerca de Llanes y Ribadesella), a tan sólo cinco minutos de la playa y bajo los Picos de Europa ¿Puede haber enclave mejor? Está rodeada por una finca de 10.000 metros cuadrados y en ella se emplazan dos casas, una principal y un anexo.

La casa principal cuenta con 4 dormitorios dobles divididos entre sus dos plantas, una gran cocina con office y comedor, aseo y dos salones. La casita, además, cuenta con otros dos dormitorios en su planta superior y un gran salón de cien metros cuadrados en la planta baja. Todo ello con impresionantes vistas al exterior.

La propietaria, junto al constructor Antonio Peláez, que adquirió lo que en principio era una cuadra que llevaba 72 años cerrada, consiguieron hacer la transformación en tan sólo seis meses de obra. Se respetaron muchos de los elementos originales, e incluso algunos se dejaron sin tratar (como las paredes de la planta superior que era el pajar y sencillamente se pintaron de blanco), pero también se añadieron otros elementos que le otorgan a la vivienda algo de modernidad. Nada más entrar nos encontramos un cerramiento de hierro que produce un efecto invernadero y baña la entrada de luz, ese mismo hierro lo encontramos en vigas que conviven perfectamente con las antiguas de madera, también se puede ver en las barandillas curvadas de la escalera. El cemento cobra protagonismo tanto en la chimenea como en los suelos, es otra manera más de hacer los ambientes modernos a la vez que no pierden su esencia rústica propia de la casa.

En cuanto al mobiliario, se buscaron firmas frescas, sencillas, que comulgaran bien con la filosofía de estos espacios, así, encontramos ropa de cama de Zara Home, textiles del El Corte Inglés o de Deco&LIving, diversas piezas de Becara, tapicerías de Gancedo o sofás del Taller de las Indias. Todo ello tiendas cuyo abanico de productos pueden cuadrar tanto en una casa urbanita como en una de campo, en ésta en concreto diría que la elección ha sido perfecta.

Por favor no perdáis detalle del baño cuyo lavabo se encuentra en el centro del espacio sobre un velador ¿puede ser más original?

Os dejo que visitéis la casa con calma y me digáis si no os dan ganas de hacer las maletas ya…

Imágenes: Villa Club y El Mueble

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En la montaña…

En circunstancias normales, esta semana no habría post, estaría como cada año disfrutando de mis vacaciones de Semana Santa en mi pueblo de Soria, rodeada de amigos y familia, pasando los días entre pinares. Si antes ya era consciente de lo afortunada que era en ese sentido, creo que ahora, el día que podamos volver, lo valoraré aún más si cabe. Quizás me pase el verano abrazada a un pino :-) Imagino que la mayoría de vosotros estáis igual, aunque peor debe ser el sentir de aquellos lugares donde la Semana Santa no sólo es un periodo vacacional, sino que tiene un profundo arraigo religioso. Supongo que cada cual lo lleva a su manera, no nos queda otra.

Como echaba de menos mi pueblo, he buscado una casa rústica en la montaña, algo que me recordara a la mía (salvando las distancias claro, ya me gustaría). Pero el concepto de la piedra, la madera y el campo, instintivamente me ha llevado a pensar en mi pequeño paraíso.

Esta vivienda se encuentra en la Cerdaña y es un proyecto de Carla Catalán, de Alto Interiorismo. En el exterior, la piedra, la pizarra y la madera, hacen que todo fluya con el entorno. De igual manera, en el interior se le ha dado protagonismo al blanco y a los tonos piedra para que nada resalte, que todo estuviera conectado cromáticamente de tal manera que el verde del paisaje siempre fuera el punto focal.

Hablamos de una casa de unos 250 metros cuadrados distribuida en dos plantas. En la superior se encuentran los dormitorios y los baños y en la planta baja encontramos el salón, comedor y cocina, en un mismo espacio y un aseo de cortesía. Del salón se accede al porche con zona de estar y otra estancia para comer.

Me encanta la planta baja, el salón no puede tener mejores vistas. Un truco que también utilicé yo en el pueblo es disponer de un gran sofá en “L” para disfrutar de más capacidad de asientos, pero lo importante es que tenga el respaldo bajo y así no interrumpir las vistas hacia el exterior, como el que vemos en la imagen. La mesa de comedor de esta casa es de mis piezas favoritas, es de castaño e impresiona ver sus nudos, sin duda maravillosa. Las sillas se tapizaron con la misma tela de los sofás para mantener la continuidad visual de la que os hablaba antes (si os fijáis hasta la encimera de Neolith de la cocina también es de este mismo color gris piedra).

En el segundo piso encontramos los dormitorios, el infantil compartido con altillo incluido, zona de estudio y armario en la parte inferior. Es la única zona donde se ha permitido una pequeña licencia de color, un malva muy suave en la zona de escritorio para estimular la creatividad de las niñas. Junto a él, encontramos el dormitorio principal, un remanso de paz, decorado tan sólo por un preciso cabecero de lino gris, dos bancos de madera de roble a pie de cama, un tronco a modo de mesilla de noche y dos lámparas colgantes que enfatizan la altura de los techos. No se necesita más.

¿Os ha gustado esta casita de campo? ¿Echando de menos vuestros destinos vacacionales? Me encantaría que me dejéis algún comentario y saber que todo va bien. Ánimo que ya queda menos…

Imágenes vía

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Casas del Naval. Las Encinas

Si lleváis tiempo conmigo, sabréis que cada año hago alguna escapada con amigas, dos para ser exacta. Una con las de cole, este año ya tenemos cerrado el viaje y nos vamos a Salamanca a finales de febrero. Y la otra, con mi grupo de amigas de siempre. Planificar este fin de semana es más complicado porque somos más chicas y muchas no viven en Madrid, por lo que hay que pensar en aquellas que tienen que coger tren o avión, o en el caso de que viajen en coche, que la distancia no sea excesiva para ellas. Otra cosa todavía más complicada si cabe, es planificar nuestras agendas, buscar una fecha que nos encaje a todas siempre es complicadísimo. Seguro que a muchos os suena esta situación.

Si por mí fuera, y así se lo haré saber a ellas, el destino estaba elegido ya. Cuando he descubierto esta finca rural, ha sido amor a primera vista. Hay algo que para mí no puede faltar cuando nos vamos de fin de semana, si no hay playa necesito piscina, y la de esta casa de agua salina con vaso desbordante, me está pidiendo a gritos unos largos. Ni que decir tiene que nuestros viajes siempre son al comienzo de la época estival, cuando los primeros baños se cogen con muchas ganas y tumbarte a tomar el sol es casi una necesidad.

Las Casas del Naval son tres fincas que se encuentran al pie de la sierra de Gredos, en su pico más alto (El Almanzor), en la comarca de La Vera (Extremadura), a tan sólo dos horas de Madrid. De las tres casas, hay una que está en construcción y entre las otras dos, me quedo con Las Encinas (aunque todas tienen su encanto).

Para aprovechar el desnivel del terreno, está dividida en dos alturas y dos naves. En la planta superior encontramos tres dormitorios dobles, uno de ellos en una nave y los otros dos, en la otra. El primer dormitorio, el de matrimonio, cuenta con cama de 160 cm, vestidor y baño en suite, además de un cuarto de estar donde hay un sofá cama adicional. Los otros dos dormitorios son dobles, con camas individuales, aunque en uno también hay un altillo con dos colchones extra. Ambas habitaciones comparten un baño completo.

Para llegar a la planta baja, accedemos por una escalera cuyo techo es de cristal, por lo que recibe mucha luz natural. En una de las naves encontramos un gran salón con chimenea exenta y en la otra, la cocina y el comedor, además de un baño extra con ducha.

La casa se encuentra rodeada por un gran jardín con varios ambientes. La zona orientada al sur tiene una gran pérgola con mesas y sillas. En la zona que da al salón y al comedor, podemos disfrutar de las vistas de la alberca con vaso desbordante, de 10 metros de largo por 3 de ancho y borde de granito, está rodeada además, de amplias zonas para tomar el sol.

La casa sigue los patrones de la arquitectura de la zona, construida con materiales naturales, como las vigas de madera, los suelos de barro, madera o granito y las paredes en yeso. Como veis está decorada de forma rústica y tradicional, lo que la hace muy acogedora (casi que con el chéster del salón frente a la chimenea, ya me habían ganado), luego he visto la cocina de madera y el comedor con modelos de sillas diferentes, con divertidas telas de dibujos en colores geométricos, las vigas de madera y la lámpara de fibras ¿cómo no enamorarse? Los dormitorios son una mezcla de piezas antiguas, con otras más nuevas y frescas (como los cabeceros de bambú), confortables telas como el lino y el algodón, diría que en cualquiera de esas camas se debe dormir bien. Aunque si os cuento un secreto, allá donde vayamos siempre me toca la cama de matrimonio, mi amiga Ana y yo formamos un pack indivisible, nos conocemos desde la más tierna infancia y nuestra amistad es casi como si fuéramos familia (hermanas, primas,… da igual, porque no nos pueden separar :-)), así que siempre dormimos juntas, aunque no revueltas ;-).

Echad un ojo a la casa y decidme si no tenéis las mismas ganas que yo de hacer un kit-kat de fin de semana e ir a probar esta maravilla. En cuanto publique el post, lo primero que voy a hacer es pasar el link a mis amigas, a ver si vamos buscando fecha y les gusta la idea de alojarnos en Las Encinas. ¡Ah! no os lo he dicho, pero de precio también está fenomenal. Espero tener suerte y poder ir, ya os contaré…

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La Donaira. Eco vacaciones…

Supongo que a estas alturas ya tendréis hechos vuestros planes para el verano. Pero para aquellos que aún andan pensado qué hacer o si simplemente os apetece conocer un sitio nuevo para otra ocasión, os quiero enseñar mi descubrimiento de hoy, se trata de La Donaira.

Es una finca situada en plena serranía de Ronda, con un concepto de lujo discreto y ecológico. Cuenta con una granja orgánica propia, donde además producen su propio vino, aceite, miel, huevos,… posee también un centro ecuestre y nueve alojamientos, cada uno de ellos decorados de diferente manera (como decía antes lujosos pero sin ostentaciones). Por supuesto, el propio espacio y el entorno facilitan la posibilidad de que puedan ofrecer múltiples actividades, desde montar a caballo, centro de spa, festivales de música e incluso celebraciones de boda. Es un sitio hecho con la finalidad de desconectar en el más amplio sentido de la palabra, desconectar para conectar con uno mismo.

Como filosofía: Never doubt that a small group of thoughtful committed citizens can change the world. Indeed, it is the only thing that ever has” Que viene a decir que con pequeños actos de personas comprometidas, podemos cambiar el mundo. Totalmente cierto, aunque por desgracia quizás aún no haya suficientes personas dispuestas a comprometerse de verdad, por eso estos sitios son tan especiales, no sólo son alojamiento sino que aportan un valor añadido.

Respecto a la decoración de las habitaciones sin duda me costaría elegir, cada una tiene su encanto aunque todas dentro de un mismo patrón de estilo. Supongo que me decantaría por una u otra según la época del año, las más oscuras y con texturas más ricas como el cuero, serían mi apuesta para el invierno, sin embargo aquellas con paredes blancas encaladas y colores más vivos en elementos decorativos, se me antojan más para los periodos estivales. La más curiosa para mí sin duda es la llamada Yurt 1, una especie de cabaña aislada con forma redondeada, que hace que todos los elementos arquitectónicos de la habitación (incluido el baño), adquieran esa forma. Las vistas además al estar en medio de la naturaleza, son espectaculares.

He puesto bastantes fotos, sin embargo os animo a que echéis un ojo a la web por si aún no estáis convencidos, hay mucho más que ver. Quizás mi único “pero” sería el precio, entre 340 y 440€ por persona y noche. Pero ¿no me digáis que para una ocasión especial y en un lugar tan especial como este, no merece la pena el gasto?

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Navidad en la montaña…

Por mucho que quiera resistirme las Navidades están a la vuelta de la esquina. Los que llevabais conmigo años sabéis que no llevo nada bien estas fechas, me resultan tristes, me estresan sobremanera, lo veo todo como un sinsentido (consumismo puro y duro). Hubo un tiempo, cuando mis hijas eran pequeñas y veía su ilusión, que realmente consiguieron contagiármela, pero aquello por desgracia terminó, ahora con la adolescencia y sabiendo quién es Papá Noel y Los Reyes Magos, la magia terminó y por tanto todo tipo de ilusión. Vaya que no le veo la gracia a que mi hija me mande un WhatsApp con varios links diciéndome los “modelitos” que le apetecen o que yo tenga que hacer lo mismo con mi familia ¿dónde está el factor sorpresa? A mí me apasiona regalar, pero a quién yo quiero y cuándo yo quiero, es decir porque me lleva un sentimiento, jamás por imposición y así es como me hacen sentir las Navidades, como una obligación. Otra cosa son las comidas con familia y amigos, eso sí me gustan, pero lo de los regalitos habría que dejarlos para los cumpleaños :-)

Como siempre aprovecharemos estos días de fiesta para sacar la decoración navideña. Me apetecía cambiar este año pero me ha pillado el toro y no he comprado nada, voy a ver si con lo que tengo por casa soy capaz de improvisar algo nuevo o por el contrario me quedo en la línea de estos años pasados. Si recordáis me gustan los árboles no demasiado recargados (que se vea el verde), suelo mezclar una base de blanco y crudo, unos años con plata y otros con dorado (a veces me ha dado por el azul, pero han sido las menos). Tengo ganas de probar un año con el rosa, pero como no he hecho los deberes, otra vez será. Y poco más añado a la decoración, alguna vela, una rama, unas piñas en la chimenea,… cosas muy sencillas que completan el ambiente. Sea cuál sea el resultado, ya os lo enseñaré.

¿Sabéis por qué os traigo hoy una casa de montaña? Porque si pudiera elegir dónde pasar unas navidades, sin duda alguna me iría con mi marido y mis hijas a un refugio de montaña, a desconectar del trajín de estos días y pasarlo en familia de verdad, solos los cuatro, no necesitaría más.

De esta casa podéis sacar un montón de ideas decorativas para copiar: recipientes de cristal que dejan lucir su contenido, guirnaldas de luces, velas, pequeñas ramas (pino, eucalipto, hiedra,…), piñas y otros materiales naturales, bonitos regalos envueltos con cariño,… tantos detalles que no se salva ni el cuarto de baño. Si queréis leer el reportaje completo podéis hacerlo aquí.

Y vosotros ¿habéis puesto ya vuestra decoración de navidad o sois como yo y lo dejáis para este puente?

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RVR Arquitectos

De las típicas casonas cántabras de las que os hablaba en mi post del miércoles, con sus gruesos muros y sus oscuras maderas que les dan abrigo, pasamos a esta otra maravilla donde el blanco, los altos techos y las maderas naturales toman protagonismo. Si me preguntáis con que estilo me quedo, no podría deciros, me encantan ambos, creo que a cada lugar le corresponde una tipología de arquitectura y me parece que lo importante es estar en sintonía con el entorno.

La casa de hoy está ubicada en Italia y es propiedad de María Valladares y su marido. La empresa española RVR Arquitectos, supo captar el deseo de simplicidad que buscaban sus propietarios. Blancas paredes encaladas, combinadas con detalles oscuros que las enfatizan y maderas en tonos suaves que crean un aire rústico, son las características de este hogar al que una puerta corredera de vidrio, da la bienvenida.

A medida que pasamos de una habitación a otra, las texturas naturales y los elementos sin tratar se hacen más presentes, fijaos en la curiosa estructura de la barandilla de la escalera realizada con cuerdas en zig-zag, o la simpleza de la lámpara del dormitorio realizada también con una gruesa cuerda y una bombilla desnuda (me encanta cómo queda). Ambos son recursos simples pero a la vez de gran impacto visual.

Otra de las bondades de esta casa es la cantidad de luz natural que se enfatiza gracias a sus paredes de piedra en blanco, a los altos techos, las maderas claras y los toques de vegetación que podemos encontrar en cada uno de los espacios de la casa. Ya sabéis, poned una planta un vuestras vidas :-)

La viguería de los techos en la cocina y el comedor proporcionan un espacio acogedor y sencillo para comer, es una zona además donde gracias a sus grandes ventanales, se puede disfrutar de las vistas y la vegetación exterior mientras cocinas o comes, todo un lujo. En la cocina destacan sus brillantes encimeras de mármol, junto a detalles como la iluminación en bronce, en el comedor unas sillas Wishbone ponen el toque de diseño al igual que la magnífica Eames del rincón de lectura, en una casa donde mayoritariamente el diseño interior es sencillo y sin pretensiones.

¡Feliz fin de semana!

Imagen vía: Est Living

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De granja de cerdos a casa de campo

¿Qué tendrán las casas de campo y más si hay vigas de por medio, que tanto me atraen? Me encontré ayer esta maravilla en la web de Ideal Home y tenía que compartirla.

Lo bonito de este proyecto es que el diseño es del propio dueño, se ayudó de un arquitecto local para transformar su sueño en realidad convirtiendo una vieja granja de cerdos con más de sesenta años de antigüedad, en un perfecto refugio de campo. Su logro fue mantener la esencia de granero dándole un toque rústico pero modernizado a la vez, e inundarlo de luz a pesar de las múltiples vigas de roble. La casa está rodeada de grandes ventanales que además de ofrecer luminosidad, permiten contemplar las increíbles vistas de los alrededores.

Los trabajos duraron alrededor de 10 meses. Se instaló suelo radiante en toda la superficie y se añadieron paneles solares ocultos en el techo para mantener a raya el consumo eléctrico. El propietario quería que la vivienda tuviera algo característico, singular, de ahí las vigas y los techos abovedados que discurren por toda la vivienda.

Para la decoración recurrió a un diseñador de interiores. Apostaron por una paleta de color suave, tonos neutros y materiales naturales, sólo algún toque de azul o verde (que recuerda al exterior) ya que lo que se pretendía era dar todo el protagonismo a la madera de roble de la viguería.

Una curiosidad que nunca había visto y me encanta el resultado, es el segundo comedor que se ha instalado en el hall de entrada de la casa. El espacio lo permitía y al propietario le gusta recibir, así que a falta de uno, tiene dos comedores. Desde este también se pueden contemplar las vistas a través de los ventanales que rodean la puerta de entrada.

La cocina se eligió tipo Shaker con armarios pintados a mano en blanco, para dar de nuevo protagonismo a las vigas que recorren el techo. Para conseguir más luz en este espacio, se añadieron tres tragaluces sobre la isla. En la segunda imagen de la cocina se entiende la posición del comedor extra de la entrada, al ser un espacio abierto, queda mucho más cerca y resulta más práctico que el otro comedor formal.

La casa dispone de cuatro dormitorios, el principal está acristalado de suelo a techo y posee acceso directo al jardín. Me encanta su cabecero XXL con tachuelas, un buen recurso para llamar la atención. Para el dormitorio de invitados, se apostó por un cabecero de cuero y sobre él, una composición de fotografía en blanco y negro que le da personalidad al espacio.

En el baño se siguió con la misma línea del resto de la casa, los materiales naturales siguen estando presentes, incluso en el mueble de lavabo que también es en madera de roble.

¿No os encantaría tener un refugio así para vuestras escapadas o incluso para vivir?…

Mesa y silla de Julian Chichester

Sofás y puf a medida de Alexander James Interior Design en Romo Fabric. Mesa de centro de Andrew Martin

Mesa de comedor de Andrew Martin acompañada de sillas de Eicholtz

Cama y sofá de Alexander James Interior Design in Romo Fabric. Mesilla de noche de Julian Chichester

Ropa de cama en The White Company y lámpara de noche de Houseology

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De boda en la Finca las Tenadas…

Este sábado estuve de boda en lugar realmente bonito, ni siquiera sabía de su existencia y resulta que está al lado de mi casa. Creo que es la primera vez que muestro en el blog una finca para celebrar eventos, o algo relacionado con decoración para bodas, pero esta ocasión lo merece, más aún cuando has estado en persona y puedes hablar con conocimiento de causa.

La realidad es que la puesta en escena estaba espectacular, todo cuidado al mínimo detalle, pero creo que el lugar me gustaba aún más. La Finca las Tenadas son unas antiguas naves ganaderas con más de cien años a sus espaldas, rodeadas por unos maravillosos jardines ingleses con árboles centenarios e incluso un gran huerto. La decoración va en consonancia al lugar, muebles y objetos rústicos y vintage, piezas de mimbre, rafia, palets, cajas de fruta, incluso la caravana o los carros donde se disponen comidas y bebidas para el cóctel, todo nos recuerda a campo.

En Madrid llevábamos tres días de lluvias torrenciales, el sábado tuvimos mucha suerte con el tiempo porque justo dejó de llover a las cinco de la tarde, claro que la pobre novia tubo doble ración de nervios. Finalmente pudimos disfrutar del cóctel en el jardín y las mesas que se habían dispuesto fuera para la cena, las metieron en el interior (por si las moscas :-)) Acoplar a 450 invitados cómodamente en salones y hacerlo en el último momento, tiene mucho mérito, así que en ese sentido un diez a la organización.

El día de la boda subí varias Stories a IG y compartí un par de fotos también, pero quería hacer un post para los que no lo pudisteis ver. Las primeras imágenes son sacadas de la propia web, pero al final he incluido unas cuantas de cosecha propia (no son muy buenas ya me conocéis), pero al menos os haréis una idea de lo bonito que estaba el jardín. También quería mostraros el papel del baño, tenía motivos de árboles y pájaros (otra clara referencia al campo) y una preciosa composición de espejos, me encantó.

Si estáis pensando en casaros o celebrar algún evento importante, Las Tenadas es una recomendación a tener en cuenta. Precioso lugar, bonita decoración, trato exquisito y comida de diez. ¿Se puede pedir más?

El miércoles no sé si andaré por aquí, veré cómo voy de tiempo, mañana es mi 45 cumpleaños y tengo ciertos compromisos familiares. ¡Puff, me hago mayor!

Estas últimas cinco fotos son de mi móvil. Lo sé, son muy malas, así que echarle imaginación. Precioso todo ¿verdad?…

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Twine & Twig Style

Encontré un artículo en Domino Magazine sobre la firma Twine & Twig Style y me he quedado enamorada. No sé qué ha llamado más mi atención, si el talento de sus dos propietarias (hermanas), el maravilloso estudio que han creado para trabajar e inspirarse, o la propia filosofía de la marca. Diría que más bien el pack completo.

Elizabeth White y Jacquelyn Bunker lanzaron en 2013 esta firma de joyas inspiradas en el ambiente rústico e informal de Carolina del Norte. Ahora sus productos abarcan además de la bisutería, accesorios, artículos para el hogar, para bebés, niños y mascotas, todo un popurrí bajo un mismo estilo, el rústico. Twine & Twig lo fundaron bajo la filosofía del amor por los elementos simples, la naturaleza y los tesoros encontrados en mercadillos de medio mundo.

Las piezas de joyería están realizadas a mano por las hermanas y cada una de ellas es única. Los collares van engarzados y atados con una correa de gamuza (sello de la firma) y en ellos se exhiben preciosos materiales naturales. Artesanía de calidad prestando atención hasta el último detalle.

Para crear su taller se inspiraron precisamente en sus colecciones, el espacio debía llevar su impronta. El nuevo estudio creativo es el que inspira sus diseños y a su vez, sus diseños están inspirados en el estudio. En el artículo de Domino cuentan que en sus comienzos, el taller estaba situado en una antigua casa de estilo victoriano, muy bonita pero tenía los techos bajos y eso la hacía oscura. Buscaron un espacio con mucha luz natural de concepto abierto para crear así esa sensación de frescura que respira la marca. Encontraron este precioso estudio con grandes ventanales, vigas y ladrillos vistos. Para “vestirlo” sólo tuvieron que llevar a cabo una prolongación del estilo de sus propias casas, porque tal y como afirman “es difícil ser creativo si no estás cómodo”. Al igual que la firma defiende la belleza las imperfecciones, en su estudio también se pueden encontrar las huellas del paso del tiempo, algo que celebran. Es un edificio histórico y singular, utilizado anteriormente como molino de algodón.

Una última curiosidad, este lugar les suponía un reto a la hora de almacenar y no sólo las piezas que estaban listas para la venta (sus diseños finales), sino también todos los materiales con los que se confeccionan. Idearon un sistema tan práctico como decorativo, en las estanterías abiertas dispusieron una gran cantidad de frascos de cristal de tal manera que se expusieran todos los materiales con los que trabajan, cuentas, astas, conchas,… El simple hecho de mostrar su materia prima produce una reacción de impacto en sus clientes (es como ver el “antes” y el “después” de una pieza, de manera creativa y estética).

Además de sus creaciones y los complementos del hogar, si os atrae la moda os recomiendo que echéis un ojo a su cuenta de Instagram o Facebook, estas dos hermanas son realmente estilosas y nos muestran cómo combinar sus creaciones con los “outfits” más adecuados.

¡¡Feliz fin de semana!!

Via: Domino Magazine. Photography by ARIANA CLARE

Imágenes: Twine & Twig StyleFacebook

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Jersey Ice Cream Co

A esto lo llamo yo tener personalidad, se me ha caído el lagrimón con cada imagen. Además de interiores espectaculares, Tara Mangini y Percy Brigh de Jersey Ice Cream Co, tienen una manera muy original de ejecutar su trabajo. Cuando les sale un cliente cogen literalmente la maleta y se trasladan allí donde dicho trabajo les lleve. Viven durante unos meses cerca del proyecto, así de esta manera van viendo las necesidades poco a poco. Lo que hacen no es sólo decoración porque al final del camino consiguen transformar casas sin identidad en auténticos hogares. Todo un proceso que ya forma parte de su filosofía e identidad. Estoy completamente de acuerdo en que para llegar a lo que uno busca, lo que necesitamos o lo que nos hace feliz, la mejor manera es ser paciente porque encontrar la pieza perfecta lleva su tiempo, no se trata de llenar espacios porque sí, más bien de hacer ese espacio tuyo.

La casa que vais a ver tenía tan sólo diez años de antigüedad y su atractivo principal era la madera, los techos y sus vigas. Gracias a la creatividad de Jersey Ice Cream Co., lograron que este lugar rezumara historia y personalidad, como si hubiera pertenecido a la familia durante décadas.

Creo que mi espacio favorito es la cocina y la zona de comedor, no sólo por el diseño rústico actualizado del interior, también por las vistas que gracias a los grandes ventanales, son todo un lujo. Poder desayunar allí cada mañana disfrutando de la luz y del frondoso jardín exterior, debe ser lo más. Me gusta un montón el azul grisáceo de los muebles de la cocina y más aún que se hayan combinado con materiales dorados, es un plus de elegancia que contrasta muy bien con el entorno rural. Esa “elegancia rústica” continua en los dormitorios (vestidos con papel pintado de Farrow & Ball), las zonas infantiles y los baños. La casa se mire por donde se mire, no tiene desperdicio.

Os aconsejo que veáis el resto de proyectos de Jersey Ice Cream Co, no os defraudarán…

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