Project Bly

Me encanta encontrar cosas como estas cuando navego por internet, diferentes, con personalidad y que cuentan historias. Hoy vamos a viajar virtualmente a través de la decoración con el proyecto Bly. Permitidme contaros la historia para saber de dónde salen todas estas maravillas, es curiosa:

El reportero Nellie Bly, decide dar la vuelta al mundo cual Willy Fog en 80 días, lo consigue en 72 días (seis horas, once minutos y catorce segundos) acompañado únicamente de un bolso de mano, una agenda y bolígrafos, un par de zapatillas, algo de crema y una única indumentaria. A su regreso a San Francisco únicamente portaba de más un mono comprado en Singapur.

Ahí empieza una aventura que mezcla viajes, cultura, diseño, piezas de arte, joyas,… bajo la misma filosofía que realizó en ese, su primer viaje. Project By es la búsqueda de la artesanía, de lo hecho a mano, encontrar objetos que tienen su propia historia, mucho más allá del objeto en sí. Para ello «patean» las calles de ciudades de medio mundo adentrándose en lo que para ellos es el corazón de las mismas, los mercados, con el fin siempre de volver a casa y descansar como dicen «con los pies en alto, preferiblemente en una otomana marroquí«. ¿No os da envidia esta manera de vivir? porque resumiendo se trata de viajar, buscar, encontrar tesoros y aprender culturas, todo un lujo vamos :-)

Como esto es una utopía para casi todos los mortales, mientras repasamos las imágenes, soñemos que visitamos cada uno de estos bellos rincones. No se me ocurre mejor manera para empezar la semana. Disfrutad con la avalancha de fotos. ¡Feliz lunes!

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Mi viaje a Marrakech

Si recordáis hace tiempo gané un concurso para blogueros cuyo premio era una estancia de fin de semana en el Riad Abracadabra, hoy os traigo la crónica de ese bonito viaje que sin duda me gustaría repetir. Inés, propietaria del Riad, nos dio tantas recomendaciones para visitar que fue imposible hacerlo todo en dos días, así que ya tengo excusa para volver.

Vais a ver un montón de imágenes (creo que he puesto unas 50) con comentarios junto a ellas, me voy a tener que acostumbrar a quitarme la vergüenza de salir en fotos, pero me sería imposible documentar este post de otra manera.

Nada más llegar a Marrakech, a eso de las 11:00 de la noche y sin cenar, nos sucedió la primera anécdota (divertida ahora que lo pienso, aunque no tanto en el momento). Inés me comentó que podíamos disponer de un servicio de chófer que nos llevara al Riad, dada la hora de llegada, era lo más prudente. En el aeropuerto encontramos unas cuantas personas portando el cartel correspondiente a su Riad, dispuestos a transportar a sus clientes. Mi marido se aproximó a uno de ellos cuyo cartel tenía el nombre de nuestro Riad pero con dos letras cambiadas, a mí no me sonaba el logo, pero todo fue tan rápido que nos subimos con él a la furgoneta. Veinte minutos después llegamos a un destino que no era el nuestro, tuvimos que regresar al aeropuerto (a pesar del cabreo de chófer que quería dejarnos tirados en medio de la ciudad). Ya en el aeropuerto y tras pagarle diez euros al buen hombre, encontramos a nuestro conductor que seguía esperando pacientemente, el otro pobre, había perdido a sus clientes (imaginamos que cogieron un taxi).

El sábado y el domingo fueron días de turismo, de mucho andar. Nos pateamos el zoco y la Plaza Jemaa el Fna, esta plaza es como el centro neurálgico de todo, puedes sentarte en una terraza y sencillamente dejar pasar las horas viendo todo lo que allí se cuece, de día y también de noche; encantadores de serpientes, vendedores de todo lo que podáis imaginar, tatuadoras de Jena, saltimbanquis,… no en vano es Patrimonio Oral e inmaterial de la humanidad y no la plaza en sí, sino todo lo que ocurre en ella.

En las imágenes iréis viendo nuestros recorridos. Es imposible compartir todo en un post, pero os diré que merece la pena ir, para mí fue un choque fuerte de culturas, me gustó pasear por sus infinitos laberintos de calles, el zoco, el Riad Abracadabra (comodísimo y de trato excelente, por cierto, con el mejor desayuno que he tomado en un hotel).

Ojalá podamos volver algún día. Gracias Inés, Bruno y al resto del personal, ¡un diez!

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Desayuno en la terraza del Riad, no perdáis detalle: fruta, zumo de naranja natural, panecillos, bollería, café, embutido,…  y todo servido en tu mesa.

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A patear…

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Me hubiera llevado todas las lámparas, son espectaculares, pero no cabían en la maleta :-)

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El zoco…

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Rincones bonitos…

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Hora de comer…

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En la plaza otra vez…

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Y de nuevo en el zoco…

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Ganas de estrenar mis bailarinas cuando llegue el buen tiempo, me encantan…

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Mi último té a la menta…

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Riad Abracadabra & Abracadabra Store

En mi familia siempre hacen un chascarrillo sobre mí, dicen que recuerdo hasta el día en que nací. Realmente no es para tanto, pero reconozco que soy capaz de recordar de manera selectiva ciertas cosas, incluso de mi más tierna infancia. A estas alturas de mi vida, a punto de cumplir los cuarenta y dos, creo que muchos de mis recuerdos vienen asociados a un olor.

Dejando a un lado mi niñez, uno de los mejores recuerdos que tengo es mi luna de miel. Es obvio que el significado de este viaje tiene mucho que ver, pero os aseguro que si le preguntarais a mi marido sin que yo estuviera presente sobre algo especial de ese viaje, os hablaría sin lugar a dudas del olor del hotel. Tanto es así que trajimos la esencia en un bote, sí, la vendían, y todavía después de 12 años no hay más que abrirlo para transportarte a aquel lugar.

Cuando imagino destinos a los que me gustaría viajar, busco la misma sensación que nos dejó aquel hotel. Sin haber ido jamás a Marruecos, si pienso en este país, mi mente se llena de color y mi pituitaria puede percibir el rico olor de las especias. Aquí va mi próximo destino, número uno en mi lista de «deseos viajeros», Abracadabra Riad en Marrakech.

Inés y Bruno, dos catalanes, compraron y transformaron un antiguo palacete perteneciente a una familia aristocrática marroquí y lo convirtieron en un precioso Riad. Para la restauración utilizaron materiales autóctonos como el cemento pulido artesanal o el barro cocido, guardando así su esencia pero adaptándolo a las comodidades que a todo viajero le gusta encontrar. En torno a un patio central se distribuyen las habitaciones, cada una diferente, aunque con los mismos acabados: suelos de dess, originales tabiques de tadelakt, alfombras bereberes y ventanas con rejas mozárabes. Como colofón, una terraza multiusos en la azotea, desde donde se puede saborear un buen desayuno, darse un baño o tomar el sol, hasta disfrutar del té o un cóctel al atardecer ¿se puede pedir más?… Sí, sí se puede, mientras esperamos a materializar este viaje, ¿qué tal unas compras en su tienda Abracadabra Store? yo ya elegí mi pieza, una de sus lámparas de techo tiene que ser mía ;-)

El Riad

Abracadabra Store

Kid & Coe

Cada año intento escaparme de viaje unos días con mi marido, sin las niñas, creo que es necesario (aunque me vaya con sentimiento de culpa, cosas de madres). Pero desde que mis hijas son un poco más mayores me apetece enseñarles otros lugares, que sus miras vayan más allá del pueblo donde veranean, viajar enriquece y culturiza. Pero hay algo de viajar con niños que no me gusta tanto y es que no todos los sitios están preparados para ellos.

Hace tiempo descubrí Kid & Coe gracias a la revista Est Magazine donde publicaron un artículo bajo el título «viajar con niños«. El concepto es el alquiler de viviendas repartidas a lo largo del mundo y preparadas para recibir como se merece a nuestros pequeños infantes. En los ejemplos que he escogido veréis casas que resultan confortables, no son las típicas de revista (bueno alguna sí), son casas vividas y la mayoría muestran características típicas del lugar donde se encuentran. Como la de Barcelona, con sus preciosos suelos hidráulicos, la de Grecia, con paredes encaladas y toques de azul, o la de Ámsterdam con marcado estilo nórdico,… todas tienen algo especial.

Hay tantas viviendas y destinos en la web que me dan ganas de hacer las maletas e irme de viaje con mis hijas (y con mi marido, claro). Lo más difícil como siempre es elegir dónde.

¡¡Feliz fin de semana!!

 Barcelona (España)

Amsterdam

Fulham (Londres)

Clérigos (Portugal)
Kefalonia (Grecia)

Lioninoil

Qué, ¿cuántos de vosotros tenéis la suerte de coger vacaciones? por la ironía habréis notado que yo no soy de las afortunadas, es más, me queda una semanita por delante de las que dan miedo. Para los que trabajamos en departamentos financieros no podía haber caído peor la Semana Santa, pensaré en mayo que está cerca, entonces vienen dos puentes de los que disfrutaré sin tener que comerme la cabeza por trabajo ;-)

Ayer descubrí una gran web, de esas que te hacen viajar por todo lo alto, así que mientras llega mi momento, puedo recrearme la vista con destinos tan apetecibles como las Seychelles o el Caribe. No penséis que os voy a enseñar una web de turismo, nada más lejos de la realidad, aunque inspiración e información ofrecen a mansalva. Dicen que la unión hace la fuerza y esto es un claro ejemplo. Un diseñador gráfico, un arquitecto, un director de arte y un fotógrafo unidos para crear Lioninoil. Sus diseños gráficos, de webs, trabajos escritos, bla, bla, bla, están muy bien, pero ¡¡¡id a ver su categoría de «photography!!! y os volveréis locos como yo, ¡qué sitios, qué imágenes, qué locura!

¡Feliz fin de semana!

North Island (Seychelles)

La Banane (Caribe)

Rumbo a la playa

Este será un post breve y programado desde ayer :-) Mientras lo leéis estaré metida en un tren junto con nueve amigas camino de la playa (ya os conté que este era un viaje sorpresa, regalo de cumpleaños para una amiga muy especial). Ahí queda eso, el lunes os cuento más… Claro que no me iré sin dejaros una buena dosis de preciosas imágenes ¿y que se impone hoy? inspiración náutica & playera «of course».

¡Buen fin de semana!

Imagenes Pinterest (1, 2 y 3). Imagen Portada: Etsy

Vuelta a la rutina…

¡¡Hola a todos!! Parece que se acabó lo bueno, todo el año esperando las vacaciones de verano y se pasan sin darte cuenta (síntoma de que nos lo pasamos bien). Este año me he sentido un poco Willy Fog, he hecho más kilómetros que en mi vida, idas y venidas con cambios de maleta, montaña, boda, playa, más montaña y más playa, un lío que mereció la pena, sin duda…

Incorporada desde el lunes a la cruda realidad, todavía ando poniéndome al día con todo, en el trabajo y en casa. Ya sabéis, septiembre y la vuelta al cole, toca dejarse el suelto en material escolar. Así que si me lo permitís, voy a coger a mis hijas, armarme de valor, destino Carrefour. A ver qué me depara la tarde.

Mientras, os dejo con tres fotos de mi verano (Italia, Soria y Portugal), ainsss! ¿Cuánto falta para las próximas vacaciones?…

Navaleno (Soria)

Leche (Italia)

Aljezur (Portugal)

 

Ivory Escapes

¿Qué le pasa al tiempo que se empeña en estropearse cuando llegan vacaciones? El puente de Mayo para muchos es como el preludio del verano, el buen tiempo y las escapadas de sol y playa. Parece que esta vez no será así, ha vuelto el invierno (al menos lo parece en Madrid). Pero como acabo de decirle a una mamá en el colegio de mis hijas, no desesperemos, el verano tiene que llegar.

Hablando de verano, ¿ya sabéis lo que haréis? Yo este año lo he tenido que planificar con mucha antelación, tengo una boda en Italia y eso no puede dejarse para el último día. El resto del tiempo lo de siempre, un poco en el pueblo y una semana de relax en Portugal. No me puedo quejar, la verdad.

Si no tenéis nada planeado, a ver si os seduce el concepto de alojamiento que ofrece Ivory Escapes. Para los que buscan campo y playa, preciosas y exclusivas casas, decoradas y equipadas al detalle (Segovia, Valencia, Cantabria, Ibiza,…) Y para los amantes del turismo urbano, apartamentos de uno y dos dormitorios en las zonas más exclusivas de Madrid. Todas las comodidades y las ventajas de una casa, pero con más servicios que un hotel.

¿Qué más se puede pedir para unas vacaciones de diez?…

El Matizo. Segovia

Ivory Escapes

Ivory Escapes (más…)

Mi viaje a Laponia

Tal y como os prometí la semana pasada, y saltándome la temática de mi blog, os voy a enseñar una pequeña parte de mi viaje a Laponia, sin duda una de las experiencias más bonitas de mi vida. Lo más difícil es transmitir las sensaciones, perdonad si no estoy a la altura, pero creo que por mucho que os describa las situaciones es una experiencia que hay que vivir y sentir.

Para hacerlo fácil os iré contando a través de las imágenes, no son todas pero supongo que os haréis una idea general. Así que aquí empieza el viaje…

Un primer contacto con nuestro destino Rukan Salonki Chalets

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Mis hijas en la puerta de nuestra cabaña.

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Pertrechados con el atuendo adecuado salimos a disfrutar de la nieve

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Nuestra primera actividad, pesca en un lago helado. La dura tarea de taladrar el hielo se la dejé a mi marido…

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Mi hija pequeña se afana en pescar…

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La mayor también…

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Pero es Sami, el experto pescador el que con redes, se lleva todo el pescado.

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Tras la pesca, juegos de curling y karts sobre hielo. Mi marido quedó segundo, ahí le podéis ver flamante en el pódium.

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De vuelta a las cabañas, a cenar (en trineo que llegamos antes).

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Este «pequeño muñeco de nieve» te da la bienvenida a la entrada del restaurante.

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El segundo día, Susi nos explica cómo llevar un trineo tirado por perros husky. Este hombre ha conseguido poco a poco llegar a tener una granja con más de 200 perros perfectamente entrenados, un esfuerzo digno de elogio.

Como experiencia, la mejor, sensación de libertad plena. Ahora, no es sencillo, hay que estar bastante concentrado e impresiona la fuerza de estos animales que lo único que quieren es correr, mantenerlos frenados es harto complicado.

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Ahí están los perros alineados y esperando para correr. Obviamente y por motivos de seguridad, no hay imágenes conduciendo estos trineos.

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El merecido abrazo a los perros vino después, hicieron un gran trabajo…

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Y llegamos a lo más esperado por los niños. Visitamos la casa de vacaciones de Papa Noel (Joulupukki en finlandés), este pobre anciano de 300 años (mi hija le preguntó la edad) y su mujer no podían esperar que una sentimental como yo, se lanzara a sus brazos (algo que debe ser bastante típico en los niños pero no tanto en los padres, creo que me salió mi vena infantil).

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Los cuatro con Joulupukki

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Un detalle de esta granja del siglo XVIII, el precioso horno donde los niños tostaron las galletas que hicieron con Papá y Mamá Noel.

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Papá Noel ayuda a Alex a amasar con el rodillo…

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Marta se llena de harina demostrando su buen hacer…

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De vuelta a nuestra cabaña, un poco de descanso antes de ir a cenar. Y unas pocas fotos para enseñaros qué maravilla de sitio.

El salón…

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La cocina…

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Para dejar la ropa y botas de nieve.

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Al día siguiente nos preparan para llevar motos de nieve.

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Conduje y volví sana y salva…

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Los niños son arrastrados por las motos en estos trineos, bien calentitos con sus mantas.

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Con las motos llegamos a una granja de renos y montamos en trineos tirados por estos simpáticos animales.

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El descanso de los «guerreros». Nos daban de comer casi cada dos horas, hambre lo que se dice hambre, no hemos pasado.

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Y por la tarde, esquí nórdico (o lo que es lo mismo esquí de fondo).

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Ayer por la mañana, aprovechado las últimas horas, nos tiramos por las rampas de nieve…

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Visitamos la casa de hielo…

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Últimas horas de juego.

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Ah! aunque no lo he puesto hicimos algo más, había que probarlo todo, sauna finlandesa y posterior revolcón en la nieve. Comprenderéis que este documento gráfico no os lo muestre por privacidad.

Y hasta aquí esta experiencia única que difícilmente podré repetir pero que quedará grabada en mi mente para siempre.

¡Hasta siempre Laponia!