De vuelta…

Hola a todos, ha pasado poco más de un mes desde mi último post, desde que me fui de vacaciones. Lo bueno se pasa demasiado rápido, es una pena, y eso que en cierta manera mi cuerpo necesitaba ya algo de rutina (bueno no sé si mi cuerpo, pero mi estómago sí).

Volvimos el domingo pasado de Portugal y el martes me fui al pueblo a buscar a las niñas, que estaban con mis suegros. Llevo más o menos esta semana en Madrid y tenía pensado empezar con las publicaciones del blog, pero ya veis, no ha sido así. Un mes de maletas son muchas lavadoras y plancha, también me ha dado por el orden en casa (aunque como decía ayer en IG, poco a poco, no sea que me canse antes de tiempo). El caso es que aún ando algo desconectada del mundo blog, de lo que se cuece por ahí fuera y he decidido posponer la nueva temporada hasta la semana que viene, es más, me consta que muchos seguís de vacaciones así que tampoco creo que importe demasiado.

Os dejo con algunas imágenes de mi verano (ya sabéis que mi blog sin fotos no sería mi blog), y os espero la semana que viene por aquí. Por cierto, comienzo el curso comiendo el lunes con Carmen, de Decor&Links ¡qué ganas de verla!, ya subiremos a IG alguna foto de nuestro encuentro :-)

Nos vemos pronto y perdonad por el retraso…

¡Feliz fin de semana!

Cantabria, primera parada para el trail Los Carabeos:

Segunda parada, mi pueblo en Soria:

Final del verano, el ansiado descanso en Portugal:

Imágenes: @decofeelings

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Recordando…

Hoy quería rescatar un post muy especial para mí. Han pasado ya tres años desde que fuimos a Laponia, podría afirmar que junto a mi luna de miel en Isla Mauricio, han sido los mejores viajes de mi vida.

Ayer me lié a rebuscar entre la ropa que compré para aquel viaje porque sin duda este fin de semana, lo vamos a necesitar. No es que me vaya a esquiar ni nada por el estilo, me voy a mi pueblo, a comer calçots en el monte con una previsión de grandes nevadas y sensación térmica de unos siete grados bajo cero.

Esto que para nosotros es ya tradición, siempre había transcurrido con más o menos buen tiempo a pesar de que hablamos de Soria, a 1.200 metros de altitud y que estamos en febrero. Hasta ahora parecía como si cada año hubiéramos hecho un pacto con la AEMET para que luciera el sol y la comilona se desarrollaba con normalidad. Sólo recuerdo un año que lo hicimos con nieve (aunque hacía sol), aprovechamos que había cuajado para incrustar los botellines de cerveza en ella, aquel año no necesitamos las neveras :-) todo muy “eco”. Por entonces no teníamos niños, así que aún con frío sólo teníamos que disfrutar, esperemos que mañana los más de veinte niños que hay pertrechados como cebollas, no se nos congelen en el monte. Supongo que todo esto os suena un poco friki, pero nosotros somos así, nos gusta la montaña, nuestro pueblo y nuestras tradiciones, con frío o con calor.

Os dejo con el recuerdo de aquel viaje y ya os contaré el lunes qué tal nos fue nuestra aventura de montaña…

¡Feliz fin de semana!

Post original: 1 abril de 2013. Mi viaje a Laponia

Tal y como os prometí la semana pasada, y saltándome la temática de mi blog, os voy a enseñar una pequeña parte de mi viaje a Laponia, sin duda una de las experiencias más bonitas de mi vida. Lo más difícil es transmitir las sensaciones, perdonad si no estoy a la altura, pero creo que por mucho que os describa las situaciones es una experiencia que hay que vivir y sentir.

Para hacerlo fácil os iré contando a través de las imágenes, no son todas pero supongo que os haréis una idea general. Así que aquí empieza el viaje…

Un primer contacto con nuestro destino Rukan Salonki Chalets

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Mis hijas en la puerta de nuestra cabaña.

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Pertrechados con el atuendo adecuado salimos a disfrutar de la nieve

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Nuestra primera actividad, pesca en un lago helado. La dura tarea de taladrar el hielo se la dejé a mi marido…

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Mi hija pequeña se afana en pescar…

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La mayor también…

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Pero es Sami, el experto pescador el que con redes, se lleva todo el pescado.

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Tras la pesca, juegos de curling y karts sobre hielo. Mi marido quedó segundo, ahí le podéis ver flamante en el pódium.

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De vuelta a las cabañas, a cenar (en trineo que llegamos antes).

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Este “pequeño muñeco de nieve” te da la bienvenida a la entrada del restaurante.

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El segundo día, Susi nos explica cómo llevar un trineo tirado por perros husky. Este hombre ha conseguido poco a poco llegar a tener una granja con más de 200 perros perfectamente entrenados, un esfuerzo digno de elogio.

Como experiencia, la mejor, sensación de libertad plena. Ahora, no es sencillo, hay que estar bastante concentrado e impresiona la fuerza de estos animales que lo único que quieren es correr, mantenerlos frenados es harto complicado.

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Ahí están los perros alineados y esperando para correr. Obviamente y por motivos de seguridad, no hay imágenes conduciendo estos trineos.

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El merecido abrazo a los perros vino después, hicieron un gran trabajo…

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Y llegamos a lo más esperado por los niños. Visitamos la casa de vacaciones de Papa Noel (Joulupukki en finlandés), este pobre anciano de 300 años (mi hija le preguntó la edad) y su mujer no podían esperar que una sentimental como yo, se lanzara a sus brazos (algo que debe ser bastante típico en los niños pero no tanto en los padres, creo que me salió mi vena infantil).

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Los cuatro con Joulupukki

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Un detalle de esta granja del siglo XVIII, el precioso horno donde los niños tostaron las galletas que hicieron con Papá y Mamá Noel.

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Papá Noel ayuda a Alex a amasar con el rodillo…

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Marta se llena de harina demostrando su buen hacer…

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De vuelta a nuestra cabaña, un poco de descanso antes de ir a cenar. Y unas pocas fotos para enseñaros qué maravilla de sitio.

El salón…

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La cocina…

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Para dejar la ropa y botas de nieve.

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Al día siguiente nos preparan para llevar motos de nieve.

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Conduje y volví sana y salva…

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Los niños son arrastrados por las motos en estos trineos, bien calentitos con sus mantas.

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Con las motos llegamos a una granja de renos y montamos en trineos tirados por estos simpáticos animales.

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El descanso de los “guerreros”. Nos daban de comer casi cada dos horas, hambre lo que se dice hambre, no hemos pasado.

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Y por la tarde, esquí nórdico (o lo que es lo mismo esquí de fondo).

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Ayer por la mañana, aprovechado las últimas horas, nos tiramos por las rampas de nieve…

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Visitamos la casa de hielo…

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Últimas horas de juego.

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Ah! aunque no lo he puesto hicimos algo más, había que probarlo todo, sauna finlandesa y posterior revolcón en la nieve. Comprenderéis que este documento gráfico no os lo muestre por privacidad.

Y hasta aquí esta experiencia única que difícilmente podré repetir pero que quedará grabada en mi mente para siempre.

¡Hasta siempre Laponia!

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Vuelta a la rutina…

¡¡Hola a todos!! Parece que se acabó lo bueno, todo el año esperando las vacaciones de verano y se pasan sin darte cuenta (síntoma de que nos lo pasamos bien). Este año me he sentido un poco Willy Fog, he hecho más kilómetros que en mi vida, idas y venidas con cambios de maleta, montaña, boda, playa, más montaña y más playa, un lío que mereció la pena, sin duda…

Incorporada desde el lunes a la cruda realidad, todavía ando poniéndome al día con todo, en el trabajo y en casa. Ya sabéis, septiembre y la vuelta al cole, toca dejarse el suelto en material escolar. Así que si me lo permitís, voy a coger a mis hijas, armarme de valor, destino Carrefour. A ver qué me depara la tarde.

Mientras, os dejo con tres fotos de mi verano (Italia, Soria y Portugal), ainsss! ¿Cuánto falta para las próximas vacaciones?…

Navaleno (Soria)

Leche (Italia)

Aljezur (Portugal)

 

Ali Sandifer Studio

Vengo de vacaciones más cansada de lo que me fui. Han sido diez días intensos, intentando poner algo de orden y limpieza en una casa de campo donde sus anteriores inquilinos dejaron de ir hace cuatro años. Claro que la suciedad no se debía al paso del tiempo sino a la radial con la que cortamos los antiguos radiadores para poner un nuevo sistema de calefacción, sin el cual en Soria estaría perdida, convirtiendo la casa en un manto de polvo blanco.

La verdad es que tengo que agradecer que cuando compré la vivienda me dejaron todos los muebles. No son exactamente de mi gusto, pero están bien para arrancar. Algunas cosas superfluas han ido a parar al punto limpio, otras se quedarán hasta que vengan mejores tiempos.

Con la cantidad de cosas que veo y leo a diario en revistas y blogs de decoración y teniendo mi casa de campo por decorar, me encantaría disponer de algún dinero para ponerla a mi gusto. Un ejemplo es la firma que os traigo hoy, se trata del Estudio Ali Sandifer, cuyos diseños me encajarían a la perfección tanto estética como funcionalmente, ya que muchas de las piezas integran zonas de almacenamiento que las hace más versátiles.

Existe además una coincidencia entre este estudio de Chicago y la zona alta de pinares de la provincia Soria (donde se encuentra mi casa) y es la preocupación por la naturaleza y su compromiso con la sostenibilidad, se utilizan sólo maderas nacionales y el mobiliario está hecho para perdurar en el tiempo.

Sobre el diseño, juzgar vosotros mismos, a mí me encanta.

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Hotel Rural El Morendal

Para los que nunca habéis estado en Soria, yo que llevo veraneando más de 20 años en un pueblo de la zona alta de pinares, os diré que hay mucho que ver. Tanto Soria capital, como sus preciosos pueblos y parajes: El Cañón del Río Lobos, La Laguna Negra, La Fontana, Numancia, Calatañazor, Los Picos de Urbión, o el abundante románico de la zona; son sitios que de verdad merecen la pena visitar.

He encontrado este precioso hotel, El Morendal, en el pueblo de Almarza, a tan sólo 15 minutos de la capital y junto al río Tera. El edificio fue una fábrica de harina que se ha rehabilitado con mimo respetando la arquitectura propia del entorno, para albergar tanto apartamentos como doce increíbles habitaciones de 40 metros cuadrados.

Pese a que la parte exterior del edificio es tan sobria como muchas de las construcciones de la zona, contrasta con lo cálido, funcional e incluso con los toques modernos de su interior. La decoración juega al contraste entre los materiales rústicos como paredes en piedra vista, carpintería de ventanas y puertas, con otros mucho más actuales como los revestimientos y sanitarios de los baños, e incluso las vigas del techo que han sido pintadas de blanco crear espacios más diáfanos.

Me llama también la atención que pese a que todas las habitaciones tienen una base similar, hay sutiles cambios que las diferencia, como los cabeceros, los auxiliares, los textiles, la iluminación o los baños.

No creo que llegue a alojarme en el hotel porque teniendo casa a veinte minutos de camino no lo veo muy lógico, pero me apunto el destino para hacer una parada estratégica y degustar en su restaurante su cocina creativa y tradicional castellana.

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