Mi gran reto…

Tengo el miedo metido en el cuerpo y no es por Halloween. Si me seguís desde hace tiempo sabréis que es una tradición que básicamente he cumplido durante años por mis hijas, pero que a mí ni me va ni me viene y eso que donde vivo podría compararse con la América profunda. Aquí las performances que hacen en las casas son de lo más heavy, se contratan incluso a actores y las colas para entrar en algunos chalets dan la vuelta a la manzana, muy fuerte. Afortunadamente mis hijas tienen una edad que aunque siguen disfrutando de la fiesta, no necesitan ir con sus padres detrás en busca de caramelos :-)

Yo estoy preocupada por otro tema y es que a veces me vengo arriba sin pensar demasiado. En una semana me voy a San Sebastián a correr la Behobia, mi primera media maratón. Supuestamente llevamos meses entrenando para ello, pero yo no he seguido las recomendaciones de mi entrenadora, sólo he ido a las clases de atletismo, fuera de eso no he entrenado nada. Me encuentro en mi peor momento físico desde hace años, he perdido diez kilos por culpa de una medicación para migrañas, de los cuales parte también son masa muscular y tengo bastantes dolores en las articulaciones (rodillas, cadera y espalda). Pero es que soy cabezona como yo sola así que me lo tomo como reto personal, como objetivo, por supuesto sin mirar el reloj porque el tiempo no importa, para mí lo importante es cruzar la línea de meta. Tengo además a quién dedicarle mi carrera, es un esfuerzo que mentalmente voy a compartir con alguien, ella me dará la fuerza y el empuje que necesito para terminar (si mis articulaciones me dan tregua).

Dicho esto, hasta que no me he metido en el “ajo” de la carrera no tenía ni idea de la cantidad de gente que congregaba, este año somos más de 33.000 personas las que participamos. Imaginad cómo se pone la ciudad ese fin de semana, ya que no sólo somos los corredores sino también en muchos casos, los acompañantes. La ocupación hotelera es prácticamente de un cien por cien y si de por sí Donosti es una ciudad cara, no os hacéis una idea de cómo suben los precios durante estos días. Buscar alojamiento es misión imposible si no lo haces con meses de antelación. Nosotros por ejemplo que vamos la mitad del club, algo más de 30 personas, no hemos encontrado nada en la ciudad, nos alojamos en Zarautz en un albergue (me recordará a los campamentos de verano cuando era adolescente, sólo que ahora seremos muchos “maduritos” durmiendo todos a mogollón).

Ayer me puse a buscar hoteles bonitos a precios razonables en San Sebastián, encontré alguna pensión que no estaba nada mal y pocos hoteles, entre ellos el Hotel One Shot Tabakalera House, una cadena de alojamientos que podemos encontrar también en distintos barrios de Madrid, de Valencia en Sevilla y Donosti. Este se trata de la antigua fábrica de tabaco de San Sebastián, intervenida por el estudio de interiorismo Alfaro-Manrique.

Las habitaciones estándar rondan los 50€ la noche lo que me parece un precio bastante asequible y 60€ si son Executive, con cama de matrimonio. Incluso una habitación dúplex de 32 metros cuadrados y cama de 180 cm, son 90€. La verdad que es para plantearse ir (no en fechas tan señaladas como la semana que viene, porque no habrá plazas ni serán estos precios, pero sí en cualquier otro momento). Con una decoración contemporánea y cierto aire industrial, hay una marcada combinación de texturas y materiales, el hierro, la madera se mezclan con el cuero y el cristal para crear espacios originales y acogedores. En el hotel además, se puede disfrutar en las estancias comunes del arte y la fotografía también.

Esta es la segunda vez que voy a San Sebastián y como dicen no hay dos sin tres, la primera fui embarazada y tuve que contenerme mucho respecto a la gastronomía del lugar por mis circunstancias personales, ahora que vuelvo por segunda vez, tampoco será un viaje tal y como yo hubiera imaginado. Sé que lo pasaré bien en un albergue como mis compañeros de correr, pero tengo sobre mí la presión de la carrera así que entre los nervios y que tampoco se deben cometer excesos, creo que Donosti me está llamando para que vaya una tercera vez y esa, sí será de relax. Al menos el hotel ya lo tengo elegido :-)

¡Deseadme suerte! Ya os contaré…

Imágenes: Hotel One Shot Tabakalera House / Booking

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De vuelta…

Hola a todos, ha pasado poco más de un mes desde mi último post, desde que me fui de vacaciones. Lo bueno se pasa demasiado rápido, es una pena, y eso que en cierta manera mi cuerpo necesitaba ya algo de rutina (bueno no sé si mi cuerpo, pero mi estómago sí).

Volvimos el domingo pasado de Portugal y el martes me fui al pueblo a buscar a las niñas, que estaban con mis suegros. Llevo más o menos esta semana en Madrid y tenía pensado empezar con las publicaciones del blog, pero ya veis, no ha sido así. Un mes de maletas son muchas lavadoras y plancha, también me ha dado por el orden en casa (aunque como decía ayer en IG, poco a poco, no sea que me canse antes de tiempo). El caso es que aún ando algo desconectada del mundo blog, de lo que se cuece por ahí fuera y he decidido posponer la nueva temporada hasta la semana que viene, es más, me consta que muchos seguís de vacaciones así que tampoco creo que importe demasiado.

Os dejo con algunas imágenes de mi verano (ya sabéis que mi blog sin fotos no sería mi blog), y os espero la semana que viene por aquí. Por cierto, comienzo el curso comiendo el lunes con Carmen, de Decor&Links ¡qué ganas de verla!, ya subiremos a IG alguna foto de nuestro encuentro :-)

Nos vemos pronto y perdonad por el retraso…

¡Feliz fin de semana!

Cantabria, primera parada para el trail Los Carabeos:

Segunda parada, mi pueblo en Soria:

Final del verano, el ansiado descanso en Portugal:

Imágenes: @decofeelings

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¡Vacaciones!

Parecía que no iba a llegar nunca este momento, pero por fin mañana nos vamos de vacaciones y aunque odio las previas (ropa, plancha, maletas, listas interminables, etc.), sé que toda esta locura es por una buena causa.

Comenzamos “depositando” a las niñas en tierras sorianas con mi madre, mi marido y yo nos vamos tres días a Cantabria. Un poco de turisteo y 21km de montaña (esta vez no corremos, es andando, aunque ya me conozco el desnivel de aquellos lares y no creo que se me haga fácil). Volvemos a la casa rural donde estuvimos el año pasado (en la misma carrera), Posada Los Carabeos, en Arroyal, muy recomendable por cierto (ah! y con el mejor café del mundo). De allí nos vamos dos días a La Casona de Hermosa, os hablé recientemente de ella en un post (podéis recordarlo aquí). La casa la regentan unos amigos nuestros y no es por pelotear, pero fuimos hace pocos meses y volvemos ahora, así que por algo será.

Tras estos tres días de relax relativo regresamos al pueblo donde echaremos raíces hasta irnos a Portugal, lugar donde verdaderamente descanso, en el pueblo tenemos una pandilla tan grande que cada día hay un plan, así que allí es un no parar de comer, beber, hacer excursiones, etc. Este año me he propuesto salir todo lo que pueda a correr, así no me lamentaré ante la báscula a mi vuelta ;-)

El blog lo cierro hasta septiembre pero como siempre, si os interesa, podéis seguirme por redes sociales. Serán fotos más personales, aunque alguna de decoración también habrá.

Disfrutad de vuestras vacaciones. Hasta pronto…

Imágenes: La Maleta Vintage
Imágen portada: El giroscopo Viajero

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Nuestra escapada de fin de semana

A falta de grandes viajes, de vez en cuando es bueno hacerse una escapada de fin de semana. Hemos encontrado la excusa perfecta para ello: las carreras. Mi marido es un crack en esto del trail (correr por montaña) y a mí me ha arrastrado también, obviamente no hacemos las mismas distancias pero compartir aficiones con tu pareja es un lujo.

Esta vez nos fuimos a Cantabria, mi marido participaba en Los 10.000 del Soplao o lo que es lo mismo “el infierno cántabro“, como lo llaman. Me tocó ir de acompañante porque la distancia más corta que había era la carrera que hizo él, 48 km, ahí es nada (igual al ritmo que voy dentro de cinco años soy capaz de correr con él, de momento me conformo con mucho menos). Si os interesa el deporte pinchad en el enlace porque no sólo hay carreras a pie, también de bicis (más de 100 km), andarines (50 km), rutas adaptadas, ultramaratón, etc. o mejor aún, podéis ver el vídeo de la carrera hecho y narrado por mi marido (pinchad aquí para verlo y si os interesa el mundillo del trail podéis suscribiros a su canal). La verdad es que merece la pena ir aunque sólo sea por ver el ambientazo que hay y ya que estás en Cabezón de la Sal (desde donde sale la carrera), aprovechar para hacer turismo por los maravillosos pueblos de la zona.

Nosotros nos alojamos a 30 minutos de Cabezón de la Sal, en La Casona de Hermosa pueblo que da nombre a este pequeño hotel. La casona está regentada por unos amigos nuestros Rodrigo y Noelia, que hicieron de perfectos anfitriones. Se encuentra junto al pueblo de Liérganes que ha sido catalogado recientemente como uno de los pueblos más bonitos de España y al sur de la bahía de Santander.

La edificación del Siglo XVIII fue residencia de un indiano y su familia a su regreso de Cuba. Es una casona típicamente montañesa, totalmente restaurada y con todas las comodidades que puedas imaginar. El lugar está lleno de antigüedades, colecciones singulares (como una vitrina llena de moldes antiguos de bizcochos), obras de arte que decoran tanto el jardín como los interiores (esculturas y cuadros firmados por Pedro y Ramón Calderón).

En la planta baja tras pasar el recibidor que preside un piano y una chimenea de doble cara, encontramos el comedor con vistas al jardín. Una coqueta zona donde degustar los increíbles desayunos (Rodrigo y Noelia sólo utilizan productos cántabros, no sabréis qué elegir, quesos típicos de la zona, sobaos, distintos panes de elaboración artesanal, etc. un placer para los sentidos, y el estómago claro :-)) En los pisos superiores, 9 habitaciones amplias y decoradas con mimo desde donde se disfrutan las verdes vistas del campo cántabro.

Nosotros nos alojamos en la suite (la habitación rosa). Yo que soy delicada de espalda y cuello, no tengo palabras para describir lo confortables que son las camas, las almohadas de lo mejor que he probado, a pesar de haberme levantado el sábado a las cinco y media de la madrugada para ir a la carrera, descansé como un bebé. El resto de la habitación era para llevársela tal cuál a casa, el tocador y el armario antiguo, las puertas, el papel de flores,… totalmente acogedor.

Las primeras fotos las hice yo, esta vez no han quedado tan mal a pesar de hacerlas con el móvil. Las últimas también son personales, salimos mi marido y yo en la playa de Somo donde comimos el domingo y otras dos imágenes en el pueblo de Liérganes, una de ellas con “El hombre pez” (aquí podéis conocer la curiosa historia de este hombre).

En resumen, esta vez hablo con conocimiento de causa, os recomiendo La Casona de Hermosa por varios motivos, el primero sus propietarios (no encontraréis otros anfitriones que os mimen más), lo segundo por la casona en sí (comodidad, antigüedades, colecciones,… ah! y por supuesto los desayunos) y por último porque está en un lugar privilegiado (Santander, Comillas, Santillana del Mar, Liérganes, Santoña, San Vicente de la Barquera, el parque natural de Cabárceno,… todo a tiro de piedra).

Nosotros ya hemos decidido volver unos días este verano :-)

Playa de Somo

En Liéganes con el hombre Pez

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Recordando: Project Bly…

Hoy os traigo un post que escribí en 2015, llevo el fin de semana enferma y aún sigo igual, así que tiro de archivo. Aunque en esta ocasión tengo excusa, la verdad es que de vez en cuando me gusta rescatar contenido antiguo porque de otra manera se perdería en el olvido. Es demasiado trabajo como para desperdiciar reseñas que merecen la pena. Así que ahí va…

Post Original 27/04/2015: Proyect Bly Me encanta encontrar cosas como estas cuando navego por internet, diferentes, con personalidad y que cuentan historias. Hoy vamos a viajar virtualmente a través de la decoración con el proyecto Bly. Permitidme contaros la historia para saber de dónde salen todas estas maravillas, es curiosa:

El reportero Nellie Bly, decide dar la vuelta al mundo cual Willy Fog en 80 días, lo consigue en 72 días (seis horas, once minutos y catorce segundos) acompañado únicamente de un bolso de mano, una agenda y bolígrafos, un par de zapatillas, algo de crema y una única indumentaria. A su regreso a San Francisco únicamente portaba de más un mono comprado en Singapur.

Ahí empieza una aventura que mezcla viajes, cultura, diseño, piezas de arte, joyas,… bajo la misma filosofía que realizó en ese, su primer viaje. Project By es la búsqueda de la artesanía, de lo hecho a mano, encontrar objetos que tienen su propia historia, mucho más allá del objeto en sí. Para ello “patean” las calles de ciudades de medio mundo adentrándose en lo que para ellos es el corazón de las mismas, los mercados, con el fin siempre de volver a casa y descansar como dicen “con los pies en alto, preferiblemente en una otomana marroquí“. ¿No os da envidia esta manera de vivir? porque resumiendo se trata de viajar, buscar, encontrar tesoros y aprender culturas, todo un lujo vamos :-)

Como esto es una utopía para casi todos los mortales, mientras repasamos las imágenes, soñemos que visitamos cada uno de estos bellos rincones. No se me ocurre mejor manera para empezar la semana. Disfrutad con la avalancha de fotos. ¡Feliz lunes!

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Con vistas al mar…

Ya estoy de vuelta de Málaga, ha sido corto pero intenso. La verdad que cuando hago estos viajes relámpago llego más cansada de lo que me fui, pero es un cansancio del bueno, por haber aprovechado cada minuto a tope. No me voy a quejar, no, tan sólo de mi piel de cangrejo que ya ni la protección cincuenta consigue evitar, es lo que tiene ser tan blanquita.

Siempre que voy a la costa pienso en el privilegio que debe ser para los que viven allí abrir los ojos cada día y despertar frente al mar, no hay cosa que me transmita más paz. Podría pasar las horas muertas mirando al horizonte.

Este fin de semana me ha sorprendido la cantidad de despedidas de soltero/a que había por allí. La cafetería del AVE el viernes parecía una discoteca y eran las cuatro de la tarde, en la playa no cabía un alfiler, grupitos por aquí y por allá haciendo las típicas “tonterías” de las despedidas (incluso nos arrastraron a hacer aerobic con una novia y sus amigas en plena playa, ¡con la vergüenza que me dan esas cosas!).

Una de tantas despedidas se divisaba a lo lejos a bordo de un catamarán, me parecía muy apetecible (no la fiesta) sino estar subida en un velero, disfrutando de mis amigas lejos del gentío de la playa. Algo que nos hemos planteado hacer el año que viene, si nuestro bolsillo lo permite.

Ahora que me ha dado por los espacios pequeños, me pregunté si sería capaz de vivir en un velero y no lo sé la verdad. A pesar de que muchos están equipados como la mejor de las viviendas, el concepto debe ser muy diferente (no tanto por el espacio, si no por la forma de vivir en sí), pero una temporadita para probar no me importaría nada. Luego me conformo con un pequeño apartamento mirando al mar :-)

Estos dos catamaranes que hoy os enseño, los he sacado de una web de alquiler de embarcaciones. Esta empresa en concreto se llama BoatBureau, tienen multitud de veleros y cantidad de destinos para elegir, todos de lo más apetecibles. Maravillosos por dentro y por fuera…

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Recordando…

Hoy quería rescatar un post muy especial para mí. Han pasado ya tres años desde que fuimos a Laponia, podría afirmar que junto a mi luna de miel en Isla Mauricio, han sido los mejores viajes de mi vida.

Ayer me lié a rebuscar entre la ropa que compré para aquel viaje porque sin duda este fin de semana, lo vamos a necesitar. No es que me vaya a esquiar ni nada por el estilo, me voy a mi pueblo, a comer calçots en el monte con una previsión de grandes nevadas y sensación térmica de unos siete grados bajo cero.

Esto que para nosotros es ya tradición, siempre había transcurrido con más o menos buen tiempo a pesar de que hablamos de Soria, a 1.200 metros de altitud y que estamos en febrero. Hasta ahora parecía como si cada año hubiéramos hecho un pacto con la AEMET para que luciera el sol y la comilona se desarrollaba con normalidad. Sólo recuerdo un año que lo hicimos con nieve (aunque hacía sol), aprovechamos que había cuajado para incrustar los botellines de cerveza en ella, aquel año no necesitamos las neveras :-) todo muy “eco”. Por entonces no teníamos niños, así que aún con frío sólo teníamos que disfrutar, esperemos que mañana los más de veinte niños que hay pertrechados como cebollas, no se nos congelen en el monte. Supongo que todo esto os suena un poco friki, pero nosotros somos así, nos gusta la montaña, nuestro pueblo y nuestras tradiciones, con frío o con calor.

Os dejo con el recuerdo de aquel viaje y ya os contaré el lunes qué tal nos fue nuestra aventura de montaña…

¡Feliz fin de semana!

Post original: 1 abril de 2013. Mi viaje a Laponia

Tal y como os prometí la semana pasada, y saltándome la temática de mi blog, os voy a enseñar una pequeña parte de mi viaje a Laponia, sin duda una de las experiencias más bonitas de mi vida. Lo más difícil es transmitir las sensaciones, perdonad si no estoy a la altura, pero creo que por mucho que os describa las situaciones es una experiencia que hay que vivir y sentir.

Para hacerlo fácil os iré contando a través de las imágenes, no son todas pero supongo que os haréis una idea general. Así que aquí empieza el viaje…

Un primer contacto con nuestro destino Rukan Salonki Chalets

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Mis hijas en la puerta de nuestra cabaña.

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Pertrechados con el atuendo adecuado salimos a disfrutar de la nieve

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Nuestra primera actividad, pesca en un lago helado. La dura tarea de taladrar el hielo se la dejé a mi marido…

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Mi hija pequeña se afana en pescar…

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La mayor también…

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Pero es Sami, el experto pescador el que con redes, se lleva todo el pescado.

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Tras la pesca, juegos de curling y karts sobre hielo. Mi marido quedó segundo, ahí le podéis ver flamante en el pódium.

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De vuelta a las cabañas, a cenar (en trineo que llegamos antes).

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Este “pequeño muñeco de nieve” te da la bienvenida a la entrada del restaurante.

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El segundo día, Susi nos explica cómo llevar un trineo tirado por perros husky. Este hombre ha conseguido poco a poco llegar a tener una granja con más de 200 perros perfectamente entrenados, un esfuerzo digno de elogio.

Como experiencia, la mejor, sensación de libertad plena. Ahora, no es sencillo, hay que estar bastante concentrado e impresiona la fuerza de estos animales que lo único que quieren es correr, mantenerlos frenados es harto complicado.

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Ahí están los perros alineados y esperando para correr. Obviamente y por motivos de seguridad, no hay imágenes conduciendo estos trineos.

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El merecido abrazo a los perros vino después, hicieron un gran trabajo…

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Y llegamos a lo más esperado por los niños. Visitamos la casa de vacaciones de Papa Noel (Joulupukki en finlandés), este pobre anciano de 300 años (mi hija le preguntó la edad) y su mujer no podían esperar que una sentimental como yo, se lanzara a sus brazos (algo que debe ser bastante típico en los niños pero no tanto en los padres, creo que me salió mi vena infantil).

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Los cuatro con Joulupukki

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Un detalle de esta granja del siglo XVIII, el precioso horno donde los niños tostaron las galletas que hicieron con Papá y Mamá Noel.

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Papá Noel ayuda a Alex a amasar con el rodillo…

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Marta se llena de harina demostrando su buen hacer…

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De vuelta a nuestra cabaña, un poco de descanso antes de ir a cenar. Y unas pocas fotos para enseñaros qué maravilla de sitio.

El salón…

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La cocina…

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Para dejar la ropa y botas de nieve.

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Al día siguiente nos preparan para llevar motos de nieve.

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Conduje y volví sana y salva…

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Los niños son arrastrados por las motos en estos trineos, bien calentitos con sus mantas.

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Con las motos llegamos a una granja de renos y montamos en trineos tirados por estos simpáticos animales.

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El descanso de los “guerreros”. Nos daban de comer casi cada dos horas, hambre lo que se dice hambre, no hemos pasado.

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Y por la tarde, esquí nórdico (o lo que es lo mismo esquí de fondo).

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Ayer por la mañana, aprovechado las últimas horas, nos tiramos por las rampas de nieve…

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Visitamos la casa de hielo…

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Últimas horas de juego.

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Ah! aunque no lo he puesto hicimos algo más, había que probarlo todo, sauna finlandesa y posterior revolcón en la nieve. Comprenderéis que este documento gráfico no os lo muestre por privacidad.

Y hasta aquí esta experiencia única que difícilmente podré repetir pero que quedará grabada en mi mente para siempre.

¡Hasta siempre Laponia!

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