Vuelvo de nuevo con los papeles pintados, aunque esta vez es porque llevo luchando con ellos desde ayer, para un proyecto que se me ocurrió hacer para el cuarto de juegos de mis hijas.
Tengo la mala suerte que cuando compré mi casa la habían pintado en gotelé, algo que odio profundamente, y aunque en su día me planteé pintarlo en liso el presupuesto del cambio para la superficie de un chalet era muy elevado. No es sólo que estéticamente me parezca más feo, sino que también te limita mucho en cuanto a revestimientos, empapelar una pared es tarea imposible.
Pues bien, me he tenido que conformar con comprar unas planchas que en principio iban a ser de madera, pero al final las cogí de corcho, más ligero y maleable. Las he pintado de rosa para que contrasten con la pared gris, y a cada placha le he puesto un papel pintado en el centro, son seis y todos llevan colores grises, beige y rosas (los tonos de la habitación). Ahora me queda cuadrar la composición y cuando decida cuál irá en el centro, le pegaré unas pequeñas zapatillas «Menorquinas» de cuando las niñas eran bebés. No se cómo quedará al final, pero total me ha costado dos duros y me he entretenido un rato.
Hoy os presento una firma llamada Papeles Pintados de los 70, con unos diseños increibles cuya finalidad es despertarnos recuerdos y emociones, sensaciones que nos transportan al pasado.
Quizás por la cantidad de fotos que he puesto pensáis que no dejo nada por descubrir en la web, sin embargo hay más de 200 modelos, así que os animo a que la visitéis, son relamente bonitos.



















