Un proyecto de Azul Tierra

Hace un par de años un gran amigo nuestro nos invitó a pasar unos días en su casa, en un pequeño pueblo de Asturias. Aquella casa se me quedó grabada, no es que fuera ostentosa, ni de diseño, aunque bonita era un rato, pero tenía algo aún mejor, sentarte en un sofá donde tienes vistas al mar por un lado y a la montaña por el otro, es algo que no tiene precio. Sueño con volver a ir, aunque sinceramente sueño más con poder volver a ver a estos amigos, que la pandemia ha hecho que llevemos algo más de un año sin vernos y les echo muchísimo de menos.

Cuando he visto el salón de la casa que traigo hoy y más concretamente ese sofá frente a la ventana con vistas al mar, inmediatamente me ha trasportado a ese recuerdo y eso que como veréis aquí faltaría la montaña, pues se trata de una vivienda en la Playa de San Juan (Alicante), pero no hablo de paisajes sino de sensaciones.

El proyecto de reforma de esta casa fue realizado por Toni Espuch, al frente de la firma Azul Tierra desde 1994. Se trataba de crear un espacio lo más abierto posible para una familia de 5 miembros, así que salón, comedor, cocina y recibidor, ocupan un mismo espacio (incluso la zona de lavado, oculta tras las puertas antiguas de madera que destacan en la zona del salón como un elemento decorativo más). Las zonas privadas constan de dos dormitorios, el principal en suite con vestidor y el infantil con literas y su propio cuarto de baño también. Para separar la zona de día de la de noche, se ha utilizado un gran cerramiento de hierro y cristal, con estructura reticular en negro, además de separar los ambientes es una manera de distinguir ambos espacios poniendo el contraste de color ya que tanto paredes como suelo, están pintados de blanco.

Respecto a la decoración, hay un mix muy calmado entre piezas sencillas de fibras, textiles de lino o algodón, maderas naturales, mezcladas con algunas antigüedades de corte oriental. Todo fluye de manera sencilla a través de espacios abiertos y llenos de luz, tan sólo interrumpidos por materiales de estética brutalista como las columnas de hormigón o algunas piezas realizadas en cemento (la mesa de la cocina y la encimera, por ejemplo). Pero la realidad es que el conjunto, gracias a luz exterior, al mar que entra directamente desde cualquier rincón del salón y al predomino de una decoración sosegada, hace de esta casa, el lugar perfecto para el descanso y la contemplación.

Esta panorámica me encanta. Primero por el mix de piezas, las mesas de centro y el banco asiático antiguo, el aparador del siglo XVIII, las bonitas sillas de mimbre de Azul Tierra, combinado con el sofá de lino blanco de la misma tienda. Y segundo por el detalle de aprovechar el bajo de la ventana sin entorpecer las vistas. Ese banco puede servir en un momento dado como asiento extra y mientras no se usa, puedes almacenar sin que por ello dejes de ver el mar. Además, cierra el espacio de tertulia (es el lugar donde normalmente estaría ocupado por un televisor, pero en este caso obviamente sería un crimen).

¿Podéis imaginaros desayunando aquí con esas vistas al mar? Ni tan siquiera los pilares de hormigón son capaces de distraer la mirada, están perfectamente integrados en la decoración.

Como no hay pasillos, al cerramiento de hierro y cristal se le han puesto unas cortinas de lino para mantener la privacidad en el dormitorio principal, al que se accede directamente desde el salón. Tras el dormitorio, encontramos el vestidor y el baño, donde también se han incorporado piezas antiguas (como la cómoda de barco donde se ha situado el lavabo), destacando su personalidad.

El cuarto de las hijas, también se accede desde el salón, a través de una puerta de madera. Es una habitación compartida, con su baño también en suite.

Imágenes: Elle Decor

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La casa de la decoradora Estrella Salietti

Barcelona es una ciudad que siempre ha llamado mi atención, sobre todo por su arquitectura modernista. Si os dieran a elegir entre obra nueva en Barcelona o una casa de mediados del siglo pasado con todo el carácter que eso conlleva ¿con cuál os quedaríais? Yo lo tengo bastante claro, aunque si se trata de buscar casa en la ciudad condal no será por inmobiliarias en Barcelona, hay para todos los gustos.

Esto mismo le pasó a la conocida, aunque algo excéntrica, decoradora Estrella Salietti, se dejó seducir por unas vidrieras modernistas. Tras vivir primero en un ático de 600 metros cuadrados en la calle Balmes, pasó a una torre estilo british en Angel Guimerà, de ahí a un garaje estilo neoyorquino y por fin a este piso situado en un edificio de los años 30, de ochenta metros cuadrados más cien de terraza al que ha llamado “La Barraquita”.

Para su rehabilitación se tiraron todos los tabiques abriendo estancias y comunicándolas entre sí. Todas las carpinterías se pintaron de blanco para aportar más luz, ya que en su estado original eran oscuras. Tanto la pintura de la vivienda como sus suelos de parquet en zig-zag y baldosa hidráulica marcan su personalidad. Pero lo más impactante son las frases impresas en vinilo que recorren las paredes de la casa, pertenecen a escritores, periodistas o amigos de Estrella Saletti.

A la tranquila paleta tranquila que predomina en el ambiente, tonos azules, blancos y grises, la decoradora introdujo muebles excéntricos y divertidos, algunos hechos por ella misma, poniendo así el punto de contraste. El conjunto es una vivienda ecléctica, llena de mezclas, donde los terciopelos, los plásticos y las antigüedades son capaces de convivir a la perfección. Su finalidad era conseguir una casa a lo “Agatha Christie” personal y muy suya.

Ya desde la entrada (primera imagen) se intuye lo que vendrá después, el colorido, el suelo en zig-zag o las famosas frases en vinilo que inundan las paredes.

Seguimos por el salón con ese precioso sofá amarillo de formas redondeadas en terciopelo de Gastón y Daniela,

La tercera imagen corresponde a la biblioteca, en ella volvemos a encontrar mezclas de estilos y texturas, un banco del siglo XIX, junto a la banqueta redonda y la alfombra (ambas de Basarabian). La lámpara pertenece a Azul Tierra.

Seguimos por el office donde se han combinado unas sillas Panton junto a una mesa inglesa bajo la luminaria de FM Lighting. Detrás se aprecian las distintas cristalerías llenas de colorido.

El comedor es sin duda para mí uno de los espacios más bonitos, enmarcado por la gran cristalera modernista, se ha jugado a poner tres pequeñas mesas separadas diseñadas por la decoradora que dan más juego en caso de necesidad que una mesa tradicional alargada, por un lado un sofá corrido con tela de James Malone y por el otro, más sillas Panton, las alfombras son de Basarabian y los jarrones de Objeto de Deseo.

Respecto a la cocina, que está a continuación, tengo mis dudas sobre las celosías de la isla y el techo, la verdad es que no me van demasiado, el suelo es un hidráulico de Tiles & Wood.

La terraza sí me parece un gran escape para estar en el centro de la ciudad, fue realizada con ayuda de Jardinería la Font. En cuanto al mobiliario exterior tanto los bancos como la mesa pertenecen a Azul Tierra, las sillas verdes son de los Bouroullec para Vitra y el famoso Perrito Puppy de Eero Aarnio para Magis.

Por fin en el dormitorio se respira algo más de tranquilidad, las paredes están enteladas con terciopelo de Gastón y Daniela, la banqueta tapizada con tela de Designers Guild y las mesillas son De Padova. Y por último el baño, donde encontramos de nuevo otra banqueta antigua rodeada de más color.

Esta casa enamora o la aborreces, pero no deja indiferente ¿no os parece?

¡Feliz fin de semana!

Fuente: Revista AD

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Azul Tierra

La firma Azul Tierra refleja perfectamente mis gustos, e incluso la decoración que elegí para mi propia casa. De hecho en su web, si pinchas en la sección “Enlaces” te lleva a Becara, firma de la que tengo la mayor parte de los muebles de casa.

Mueble colonial con maderas de teca maciza, piezas traídas de la India, Indonesia, China,…colores naturales, piedras, caldero, para crear sobre todo un estilo cálido.

Toni Espuch, creador de Azul Tierra, así define sus trabajos. Decoraciones basadas en sus múltiples viajes y experiencias, que se reflejan en la calidez de los ambientes que recrea, todo vale siempre y cuando se vea un espacio vivido, una casa con solera, que no parezca algo improvisado o casual.
Estos son algunos de sus trabajos.