Suma Cruz

Ayer falté a mi cita con vosotros y es que no consigo ponerme al día. Me han salido varios proyectos de obra y decoración (o están en vías de serlo si es que aprueban los presupuestos, crucemos los dedos); por otro lado, mis hijas acaban de empezar el instituto porque las fiestas del pueblo terminaron el martes. El mismo día, el seguro pintó el garaje y el cuarto de la plancha debido a la inundación que sufrí este verano, tengo que llamar para que vuelvan, menudo cuadro tengo ahí abajo, el cuarto de la plancha ya está operativo, pero en el garaje me han hecho una chapuza integral. No culpo al pintor, el seguro no puede mandar a un solo hombre a currar durante 12 horas seguidas (esto es literal) y pensar que las cosas quedarán bien, no se han tapado las grietas, hay pegotes por todas partes y en lugar de ser la pared blanca parece que tengo estuco gris, vaya que se ha quedado monísimo :-( Ando como pollo sin cabeza, con mil cosas rondando mi cerebro que al final me hacen ser menos productiva de lo que quisiera. Y perdón por el rollo, pero qué bien viene desahogarse por aquí. Voy con lo os venía a contar.

Ayer por mañana bicheando por Instagram me topé con este vídeo de Westwing, que os pido que veáis (tan sólo os robará un par de minutos pero todo lo que yo pueda describiros en mi post, lo tenéis resumido ahí). Quizás la casa no sea del gusto de todos vosotros, o no os sintáis identificados, pero esto es lo que yo llamo una vivienda con personalidad, una casa con “duende”, de las que cuando entras identificas a la persona con el espacio.

Susana Cruz es la propietaria de la firma de joyas Suma Cruz. Si nuestra Reina Doña Leticia se fijó en ella para lucir sus diseños, no tengo que explicar hasta dónde ha llegado de alto empresarialmente hablando. Y aunque sus joyas y tocados son maravillosos, con ese aire antiguo, vintage y refinado, no vengo a hablaros de joyas sino de su casa con la que me topé y me quedé en shock.

Dentro de ella encontramos un universo de fantasía, de colecciones, de arte por doquier, piezas compradas por impulso que más tarde terminan por encontrar ubicación en su casa. Diría que son pocas las personas capaces de hacer esto con acierto y sobre todo con objetos tan originales, pero está claro que ella tiene vista.

Aunque ha creado distintos rincones en casa donde sentirse a gusto dependiendo de la actividad que vaya a realizar en cada momento, su pieza favorita es la mesa roja de bambú del comedor. No digo que no sea original, que lo es, pero a mí más me lo han parecido los dormitorios, sobre todo el infantil. En cuanto a filosofía estoy con ella, no soy de amueblar las habitaciones de bebé al completo puesto que necesitan muy poco y realmente el tiempo pasa rápido, es mejor invertir cuando son algo más mayores. Desde luego ella ha creado un espacio donde cualquier niño querría pasar horas jugando, es una habitación de cuento y lo que más me gusta es que no falta el arte, ni el moderno ni tampoco el clásico, porque no tienen por qué ser incompatibles con las zonas de juegos, las pizarras, los tipees o cualquier cosa que queramos poner en ellas.

El dormitorio principal también me parece súper original, ¿podríais dormir con unos cabezudos a los pies de la cama? yo no lo tengo claro, pero no puedo decir que el conjunto no me guste. Proceden de la tienda Gastón y Daniela de Madrid (al igual que el papel pintado), una vez adornaron el escaparate de la tienda y fueron retirados, Susana Cruz los adquirió en la tienda Rue Vintage 74.

Si queréis conocer un poco más, bajo las imágenes os he dejado unos links de un par de entrevistas muy interesantes con muchas más imágenes y de nuevo el vídeo de Westwing donde ella misma nos lo cuenta. Cambiando de tema y hablando de Westwing os contaré que si queréis daros un capricho pinchando en este link obtendréis un cupón de descuento de 20€ para vuestra primera compra, un pequeño aliciente para superar la cuesta de septiembre y preparar la casa para el otoño.

Os dejo, no sin antes deciros que mañana es el cumpleaños de mi hija mayor, no puedo creer que cumpla 15 años, ¿dónde fue a parar el tiempo? ¡Madre mía!

¡Feliz fin de semana! 

Imágenes: Nuevo Estilo, Con Botas de Agua, Westwing

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Antes de que se nos vaya el verano…

Las vacaciones han terminado, al menos para la mayoría de los mortales, sólo son unos pocos los que reservan sus días de descanso para septiembre, esto es un hecho. Y además el verano va llegando a su fin.

De repente en mi buzón de correo sólo encuentro mails presentándome las nuevas colecciones de otoño e invierno 2019-2020 y seguro que a muchos de vosotros os apetece perderos entre suaves y mullidas mantas, amorosos terciopelos, colores cálidos y apagados, o se os antoja la visión de una chimenea encendida,… pero yo sin embargo, me sigo aferrando al sol. Tampoco es que me guste vivir en un eterno 40 grados, eso no, pero el tiempo que está haciendo ahora es perfecto para mí. Me quedaría entre los 20 y 30 todo el año, parece que la que nació en Canarias fui yo y no mi marido :-)

Por otro lado y ya que el tiempo no se puede detener, quisiera de una vez volver a la rutina, que aunque no lo creáis por aquí aún no se ha dado el caso. Mis hijas empezaron ayer el instituto, pero sólo un par de horitas para hacer el reparto de clases, tutores y profesores. Hoy tienen clase normal, pero esta noche empiezan las fiestas del pueblo, así que otra vez vacaciones, cinco días de asueto, por si no hubieran tenido ya bastante ¿os lo podéis creer? Moraleja, hasta el miércoles de la semana que viene no empieza mi rutina normal.

Hoy os iba a hablar de tendencias para la próxima temporada, pero como sigo aferrándome a lo que me queda de anarquía veraniega os he traído una casa que respira precisamente eso, verano por sus cuatro costados.

La vivienda a la que han llamado Maison Amour, se sitúa en Jávea, pueblo del que me han hablado siempre muy bien pero al que nunca he tenido ocasión de ir. Fue construida en los sesenta por el arquitecto Manuel de Jorge y reformada posteriormente la interiorista Jessica Bataille. La casa conserva sus materiales originales, como los suelos de piedra natural o los grandes ventanales de madera de iroco que permiten disfrutar de las vistas al mar.

No han escatimado en color ni en estilos, sobre el blanco inmaculado de la casa destacan piezas en tonos rosas, turquesas, azules, verdes o amarillas, todas ellas entre lo vintage, lo mediterráneo, piezas recuperadas y eco. A parte queda la cocina de corte industrial, donde el acero es el protagonista pero que no resulta fría gracias a la mezcla con la madera.

La terraza es como un segundo salón, creo que sería mi parte favorita de la casa. Me gusta la idea de la alfombra plastificada (de Vical Home en Jessica Bataille), para tapar ese suelo horrendo y que se deteriora con facilidad (lo siento pero es el mismo que el de mi terraza, así que os hablo con uso de razón). En el salón interior, todo el protagonismo se lo lleva el escritorio antiguo pintado de rosa que contrasta con un ambiente predominantemente blanco tanto en paredes como en los sofás.

Me encantan los dormitorios, sobre todo el primero con su cama-barco, que aunque a priori pudiera parecer un diseño con mucho peso visual, este se ha aligerado gracias a su decapado en blanco. Las mesillas también han sido recuperadas y pintadas. El segundo dormitorio es una declaración de intenciones, la tabla de surf no da lugar a dudas de que nos encontramos en una casa frente al mar.

Imágenes vía Mi Casa Revista

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Una casa en tonos pastel

Tenía mis reservas sobre si enseñaros esta casa, hay una parte que está muy en sintonía con mis gustos pero otra se aleja de ellos. Sinceramente, creo que hay una sobredosis importante de color rosa en esta vivienda. Es un tono que cada vez me gusta más y si es empolvado mejor, pero lo de esta casa es como comerse una tarta gigante de bodas y terminar enfermo por empacho ;-) En resumen, me encanta la casa y la combinación de colores me transmite mucha paz, pero para mi gusto hubiera disminuido drásticamente la dosis de rosa.

La joya de la corona de la vivienda es el jardín. Es más, los propietarios compraron la casa enamorados de su exterior y eso que no lo encontraron en estas condiciones pero enseguida vieron su potencial, también del interior. Toda la reforma la realizaron ellos mismos, su proyecto más complicado fue el del porche, que es como una prolongación del salón al jardín. En verano cuando abren sus puertas y la vegetación se cuela prácticamente en su interior, es como si estuvieran en un refugio, ¡qué maravilla!

Como os decía antes, dentro de la vivienda es el color el que juega el papel protagonista. Su propietaria se define como una persona alegre, abierta y simpática, así que ha querido reflejar esas cualidades en la decoración. Le encantan los tonos pastel y en estos momentos es el rosa el que predomina, combinándolo con verdes, tonos naturales y algún acento dorado, tanto en paredes como en complementos. Se considera una fanática de las pinturas en spray, así que atesora un buen número de botes; jarrones, macetas y otras piezas cambian de estilo a su antojo cuando se va cansando de ellas, tanto es así que algunas han aumentado su tamaño de la cantidad de capas que tienen.

En su casa hay una mezcla de firmas conocidas, algunas son de las denominadas low cost y otras no tanto. La mecedora por ejemplo, tardó tres años en decidirse si comprarla (el artículo no cita de dónde es, una pena porque la verdad es que es preciosa) ahora es su mueble favorito, la bonita mesa del comedor es de un mercadillo belga, y muchos de los textiles y objetos deco provienen de tiendas tan conocidas como H&M Home, Maison du Monde, Ikea, Kwantum o Rivièra Maison.

Como os decía, una casa perfecta en cuanto a lo que transmite, en la armonía y la mezcla de colores, los tonos arena, el rosa empolvado y el verde, resultan muy relajantes. Mi único pero es esa cantidad ingente de rosa, porque en mismo efecto se hubiera conseguido rebajando dicha cantidad. Quizás si te gusta mucho, con dejar una pared para poner el foco es suficiente, pero la casa entera me resulta un pastel. ¿Qué pensáis vosotros?

Vía: Mi Casa Fotografía: MUK VAN LIL

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Una joya en Barcelona…

Tenemos una primavera avanzada, tanto es así que me parece sospechosa, me da en la nariz que en mayo estaremos con bufanda castigados con el frío que todavía apenas hemos pasado este invierno. Así estamos que entre gripes y alergias no hay quién se aclare, la realidad es que la lluvia nos vendría muy bien, pero si no fuera por los problemas que ocasiona yo compro estos rayos de sol y estas temperaturas durante todo el año. Los jardines y terrazas empiezan a despertar y apetece estar más tiempo disfrutando del exterior.

De ahí que os traiga esta joya en el centro de Barcelona, cuyo gran valor para mí es poder disfrutar de dos terrazas viviendo en una gran ciudad, sin duda esto es calidad de vida. El proyecto de reforma fue ejecutado por el estudio de Meritxell Ribé – The Room Studio para una familia de cuatro miembros y su mascota. Querían algo sencillo y atemporal con espacios visualmente conectados que se consiguieron gracias a las grandes cristaleras con perfilería en negro, que le da un cierto aire industrial. Estos cerramientos, conectan interior y exterior, permitiendo que las vistas del jardín se cuelen en el salón. Muchas de las piezas están hechas a medida por el propio estudio, como la estantería o la mesa de centro, el sofá es de la firma Bonaldo y la alfombra de Francisco Cumellas. Cierran el espacio dos preciosas butacas Butterfly de cuero.

Cocina y salón-comedor se separan visualmente por el cerramiento de cristal, y excepto por el suelo (hidráulico en la cocina y roble en el salón) el resto de materiales siguen la misma línea en ambos espacios para que el conjunto se vea uniforme. La preciosa mesa de comedor de hierro y madera es de Francisco Segarra. Dentro de la cocina, de la firma Diésel, un comedor más pequeño e informal, hace las veces de office.

Saliendo del salón está lo que para mí es la joya de esta casa, la terraza, con una zona cubierta por una pérgola para comer y otra abierta con asientos para relajarse. Todo un oasis en la ciudad, con mobiliario de Kettal.

Subiendo la preciosa escalera con luces empotradas, encontramos el dormitorio principal que cuenta con una gran bañera de cobre exenta de la firma Devon & Devon. La paleta de colores sigue siendo la misma que en el piso inferior, textiles claros, maderas y apliques o lámparas negras. La cómoda situada entre los armarios, que se han realizado con madera recuperada, y la cama, delimita la zona de vestidor y divide ambos espacios. Tras los armarios se encuentra el cuarto de baño donde se combinó el microcemento en ducha y paredes, con baldosa hidráulica a modo de alfombra central, y como almacenaje aprovechando el retranqueo de una mocheta, se situó una estilizada estantería String.

Los muebles del cuarto infantil están diseñados por el propio estudio de Meritxell Ribé a medida, se le añadió un aplique Jieldé siguiendo el mismo corte industrial del resto de la casa, los textiles son de Mik MaxJunto al dormitorio, un rincón de juegos complementa la estancia.

Como veis la casa es perfecta para una familia de cuatro miembros, nada ostentosa, relajada y serena, creo que no le pondría ni le quitaría nada, me gusta tal cuál es. El patio, lo que más :-)

Fotografía: Mauricio Fuertes / Imágenes: Mi Casa Revista

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Una masía del siglo XIX

Estoy en un momento de mi vida un poco complicado, doy gracias por la familia y amigos que tengo, sin ellos todo se haría más cuesta arriba. Lo bueno de todo este proceso, que para mí está siendo muy complicado, es el aprendizaje. Escarbar dentro de uno mismo y hacer un poco de autocrítica es algo que deberíamos hacer todos de vez en cuando, lo recomiendo, independientemente de que estés pasando por un buen o mal momento.

Dejando mi situación actual de lado y volviendo a la realidad, o quizás a un sueño por la casa que hoy os enseño, nos vamos derechitos a una masía del Siglo XIX en el Baix Empordà, Girona. Ha sido encontrarla y pensar ¡quiero vivir allí! ¡es la casa de mis sueños! Poco o nada ostentosa, llena de elementos naturales, piezas que respiran pasado, madera, hierro, fibras, lino, mucha luz natural, personalidad a raudales, esos techos con forma abovedada y textura irregular, los ventanales que les acompañan en su forma, la sencilla cocina campestre sin demasiados ornamentos pero muy funcional, el comedor rústico integrado en la propia cocina, un dormitorio que respira campo allá donde mires (textiles, el cabecero, el banco a los pies de la cama, el cuadro o las contraventanas pintadas de verde, todo te invita a pensar en el exterior), el baño con su techo de vigas de madera en contaste con las paredes de microcemento, una habitación infantil compartida que derrocha personalidad (una paleta suave de textiles con el rojo como complemento y piezas singulares que le dan un punto vintage a la habitación), y la guinda del pastel, el exterior con esa maravillosa piscina y el porche que se conecta con la cocina y que está realizado con muebles recuperados.

Si queréis ver el reportaje al completo y saber de dónde procede cada pieza podéis leerlo en Mi Casa Revista, os dejo el link aquí. Me voy a pedir esta casa por navidad, igual cuela ;-)

Vía: Mi Casa

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Ático en el barrio de La Latina

Qué buenos recuerdos me trae el barrio de La Latina. Hace bastantes años, cuando aún no teníamos hijas, mi marido y yo quedábamos de vez en cuando por allí a tomar el aperitivo con amigos. Son de esos barrios madrileños con encanto que sobre todo los fines de semana, se llena de ambiente. Ahora como vivimos a las afueras y en nuestro pueblo también hay mucho ambiente, el aperitivo lo tomamos aquí :-)

Hoy os traigo un precioso ático situado en este barrio, cuyo proyecto de interiorismo fue ejecutado por el estudio BMK. Puedo imaginar la emoción que debieron sentir cuando les solicitaron el trabajo. El espacio está lleno de luz y tras la reforma se habían mantenido todos los elementos estructurales de la vivienda, como las vigas que recorren toda la casa. Para potenciar aún más esta sensación, paredes, techos y vigas se pintaron de blanco. Gracias a esta base neutra, el estudio BMK pudo introducir sin miedo el color en la decoración, muestra de ello son los textiles que inundan la casa o incluso la divertida cocina en azul turquesa.

La zona principal de la vivienda discurre en un mismo espacio rectangular y bien delimitado gracias a la disposición de elementos. Por un lado el salón, donde los sofás enfrentados invitan a la tertulia y a disfrutar de las vistas. Cerrando el conjunto, un par de sillas Diamond, de Harry Bertoia. Al fondo está el comedor, con una gran mesa antigua y sillas inspiradas en las Tulip de Saarinen adquiridas en SuperStudio, al igual que la lámpara.

Tanto el salón como el dormitorio tienen salida a la terraza. En ella poco elementos, lo justo para el relax y disfrute al aire libre. Los arreglos florales son de Jacaranda Flor Design y el taburete cerámico de El Corte Inglés. La nota de color la pone la silla Acapulco, también en azul turquesa, y la alfombra de Bharat 79.

El dormitorio, el baño y el vestidor es todo uno. Siguiendo con la importancia de los textiles para dar color, encontramos el cabecero naranja con motivos geométricos, confeccionado a medida por Decolab con tela de Gastón y Daniela. A sendos lados de la cama, mesillas de noche de El Corte Inglés con lámparas de la misma tonalidad, de Decolab. Los cojines de la cama proceden de Zara Home.

Del baño me encanta su luz, su simplicidad y sobre todo que tenga integrado el vestidor (aprovechando el tejado a dos aguas del ático). Sólo conozco una casa donde el vestidor esté en el propio baño, en casa de mi prima. Es algo que siempre me ha dado mucha envidia porque me resulta muy práctico (claro que en su caso, ella es decoradora y su marido arquitecto, así que saben lo que se hacen).

Os dejo con las imágenes que ilustran el proyecto. Esta vivienda me encanta, su luz, los espacios y la terraza, todo un lujo para estar en el centro de una gran ciudad ¿no creéis?

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En la mesa de centro esferas de cristal de Anmoder y sobre el sofá, cojines de Zara Home.

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Taburetes de la cocina, inspirados en los Tolix, de Maisons du Monde.

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Via: Mi Casa Revista y Studio BMK

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