La casa de campo LS

Uno de los mejores tándems de este país se ocupó de renovar esta casa de campo. El equipo de arquitectura Ábaton fue el responsable de la rehabilitación y Batavia de su interiorismo, dos grandes de los que fácilmente saldría algo que seguro nos iba a encantar.

Se trata de una finca de 30 hectáreas privilegiadamente rodeada de encinas, que necesitó una intervención integral tanto a nivel de arquitectura, como de interiorismo e incluso paisajismo, un completo vaya. Pero cuyo resultado estáis a punto de ver y en mi opinión, no ha podido ser mejor.

Los muros de la vivienda se recuperaron al completo, tienen un grosor de 70 cm por lo que los convierte en el mejor de los aislantes, tanto en invierno como en verano. Se abrieron dos accesos desde la planta baja, que se dejó diáfana (aunque se pusieron puertas correderas para independizar a demanda), lo que permite que la luz discurra por todo el espacio, así como que haya una comunicación visual entre el salón, el comedor y la cocina. Parte del mobiliario se integra en la casa de manera escultórica, como la escalera de chapa o la librería que recorre la pared del salón y que, en ocasiones, aprovecha esos 70 cm de pared para crear vanos a modo de pequeños miradores que permiten que el paisaje se cuele en el interior de la casa.

El mobiliario, también de Batavia, es todo de diseño. Como la lámpara que reposa junto a las escaleras de Gabriel Teixidó, el cuadro de Chillida, o el sofá de la firma italiana CRD Verzelloni. Junto a él, dos butacas gemelas de Hans J. Wegner, mesa auxiliar de Jean Prouvé y lámpara de Gae Aulenti. En la cocina, sillas de Jonas Forsman y la lámpara sobre la mesa, de Poul Henningsen.

En el salón se ha creado también una zona de relax, un lugar para el disfrute y contemplación del paisaje exterior. Una sencilla alfombra de cáñamo de Batavia acoge un puf de diseño en un tono azul intenso, de Edward Van Vliet, que se puede adquirir en Moroso.

En la segunda planta, encontramos un dormitorio funcional con acceso a un despacho a través de unas escaleras. Nuevamente, se ha creado otra zona de estar junto a una ventana para contemplar las vistas. Incluso la bañera, que comparte espacio con el dormitorio, también se sitúa bajo una ventana. Parece como que en ningún momento, se quiera perder la esencia de esta vivienda, poder disfrutar de estar dentro de ella pero sin renunciar a la naturaleza que la rodea.

El dormitorio tiene los muebles hechos a media, con cabecero cuya trasera es parte del vestidor. Y un baño hecho para compartir, incluso la ducha, con plato de mármol y grifería doble. Y si os fijáis, sobre el doble seno de los lavabos no hay espejo ¿Para qué, pudiendo tener otra ventana y disfrutando de nuevo de esas maravillosas vistas?

Sencillamente, un espectáculo de casa… ¿Qué os parece?

Imágenes: Ábaton / Batavia

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La casa de verano de Pascua Ortega

Quizás alguno ya la hayáis visto, se trata de la casa de vacaciones del archiconocido decorador Pascua Ortega, que salió publicada hace unos días en la revista AD. Ha sido amor a primera vista, aunque viniendo de él no podría esperar otra cosa.

La vivienda se encuentra en un pueblo pequeño del Ampurdán y ha sido rehabilitada por completo con la ayuda de Miguel Pallés, un constructor de la zona experto en respetar las antiguas técnicas de construcción de la zona. Se pretendía que la casa quedara mimetizada con el entorno, para ello se compraron materiales de derribo: verjas, cristales, vigas o puertas (como la de la primera imagen), respetando también las propias características de la vivienda (fachada, los muros, etc.) Una casa sólida y sin pretensiones.

Una vez construida, Pascua Ortega pudo realizar su magia. La mayoría de los muebles son reciclados, restaurados, de mercadillos, chamarileros de la zona o piezas que va moviendo entre sus casas. Fue incorporando elementos, poco a poco, de manera que pareciera una casa vivida como si cada pieza llevase allí muchos años, una obsesión que dice tener no sólo para él, sino también cuando ejecuta trabajos para sus clientes.

Una de mis partes favoritas es el porche, ya sabéis lo que me gustan los exteriores. En él conviven dos sillones de cuerda adquiridos en un anticuario de la zona, con sillas desparejadas y un sofá de Becara. La cocina también me encanta, muy campestre con todo a la vista, sólo le pongo un «pero» y es la cabeza de toro que hay sobre la zona de cocinar (me ha costado verla porque está pintada del mismo tono de la pared, pero ya sabéis que estas cosas me dan un poco de «yuyu»). Los dormitorios también preciosos, me gusta más el de invitados que el principal (pero esto es mi opinión personal), en cualquier caso son de lo más acogedores y de eso se trata,  la zona de descanso debe invitar a ello.

Si tenéis interés sobre una descripción más amplia de cada estancia de la casa o de los elementos y piezas que en ella encontramos, no dejéis de leer el reportaje completo de la revista, hay mucha información. Pinchad en el enlace que os he dejado en las primeras líneas del post.

Fotos Ricardo Labougle

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