Día del Libro…

Claramente no es el típico Día del Libro, como tantos otros actos ni se celebrará la Feria del Libro aquí en Madrid, ni tampoco Sant Jordi en Barcelona, lo normal ante esta situación. Justamente este es el sector del que vive mi familia y por desgracia se encuentra en un momento de incertidumbre total, como tantos otros. Para que un libro llegue a tu casa y desde que lo escribe el autor, hay mucha gente involucrada por el camino (editores, correctores, diseñadores, maquetadores, distribuidores, libreros, etc.), así que os podéis hacer una idea del desastre. En estos momentos la poca venta que se realiza, como en el resto del comercio, es online o ebooks, claramente insuficiente. Ya le he escuchado a mi marido que tele trabaja frente a mí, que muchos libreros no podrán volver a abrir sus librerías cuando todo esto haya terminado. Qué pena e impotencia me da esta situación, no sólo con este sector sino con todos los que se están viendo afectados.

Os he contado en más de una ocasión que mi casa está llena de libros. Mi marido literalmente los devora y yo me considero lectora aunque ni mucho menos puedo compararme a él. Durante la cuarentena, que podría haber aprovechado a leer mucho más, resulta que mis gafas me lo están poniendo difícil, a duras penas puedo ver las letras del libro que estoy leyendo y me da rabia porque me gusta un montón. Necesito que abran la óptica para volver a graduarme las gafas, cada día estoy más cegata.

Como no podía ser de otra manera os traigo una casa donde los libros están presentes en muchas de sus estancias. Principalmente en el salón, pero también en el comedor y en los dormitorios. No es una vivienda muy amplia, pero la interiorista Marta Prats supo sacarle el máximo partido gracias a soluciones a medida. La librería del salón ya estaba en la vivienda cuando la adquirieron los propietarios, lo único que hicieron fue cerrar su parte inferior para evitar que se acumulara el polvo y también es una manera de guardar cosas que quizás no queden tan estéticas a la vista.

Junto a la zona del salón y comedor también se reservó un espacio para despacho. Me encanta cómo se integra sin resultar caótico, porque gracias una vez más a los muebles a medida, todo tiene su espacio para que libros y material de oficina estén perfectamente recogidos. Además, las maderas elegidas, contrastan a la perfección con el blanco del resto del mobiliario y las sillas del comedor de Carl Hansen compradas en la tienda Matèria.

El comedor se comunica con la cocina mediante un acristalamiento realizado para llevar la luz a ésta. La cocina se encuentra en el centro de la vivienda, pero no era muy grande y carecía de luz natural, con este recurso se solucionó el problema y ahora desde la misma, se pueden ver las vistas de los árboles que comparten con el comedor. Por el lado del pasillo, en lugar de una puerta batiente normal, se optó por otro acristalamiento corredero que da a la entrada, de tal manera que no restase espacio ni a la cocina ni al recibidor. A este último se le dotó de múltiples armarios para tener una entrada totalmente equipada y despejada.

Como veis en los dormitorios, los muebles a medida también han sido la opción elegida. De ahí que en el infantil se ha conseguido sacar en un espacio no muy amplio, una cama nido con zona de almacenaje y otra de estudio. En esta habitación cobran protagonismo los textiles de Filocolore y el sutil papel pintado de La Maison, que crean un espacio muy acogedor. Por otro lado en el dormitorio principal, el cabecero (también a medida diseñado por la interiorista), lleva hornacinas a ambos lados a modo de mesillas para albergar libros y otros enseres. Sobre la misma estructura del cabecero, además de cuadros, velas u otros objetos de decoración, es el lugar perfecto para quienes como nosotros tenemos «montañitas» de libros por todas partes :-)

Espero que os guste la casa y que tengáis un Feliz Día del Libro, diferente pero feliz. ¡Ah! y feliz día también a todos los Jorges.

Fuente vía – Fografias de Pere Peris

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Espacio en Blanco

Si por el título habéis pensando que encontraríais una casa donde el blanco era el color predominante, error. Espacio en Blanco es el estudio de interiorismo encargado de la rehabilitación de esta vivienda de Barcelona, donde lo que se buscaba precisamente era resaltar todo el potencial del mobiliario, el colorido de los textiles y las obras de arte, eso sí, bajo un telón de fondo luminoso y blanco pero que nada tiene que ver con el nombre del estudio :-)

Si me conocéis no hace falta que os diga que ha sido suficiente ver la imagen del salón para intuir que lo demás estaría muy en sintonía con mis gustos y no me equivocaba sino todo lo contrario, la cosa ha ido a mejor.

El gran salón es el eje central de la casa del que parten el resto de habitaciones. Se respetó la chimenea original de los años 70 para crear contraste con la reforma de carácter más contemporáneo. A partir de ésta se diseñó una estantería a medida de chapa de hierro negro barnizada. De esta forma se crea todo un frente que sirve como biblioteca, zona de televisión y estar con chimenea (enamorada me tiene).

Los espacios se conectan o separan a demanda para dar paso a una circulación fluida y también a la luz, como el recurso de la puerta de hierro y cristal corredera existente entre cocina y salón que te permite por ejemplo, mantener el espacio cerrado cuando cocinas.

El comedor merece una mención aparte. Se mantuvieron las molduras originales y se pintaron a juego con la maravillosa mesa color azulón diseño de Barbara Aurell. Para rebajar tanta información de color, se añadieron contrastes naturales con las famosas sillas Wishbone de Carl Hansen y la conocida lámpara de Isle Crawford de Ikea ¿Quién dijo que el diseño clásico, el contemporáneo, el mid-century y el democrático, no iban bien juntos? Esta sin duda es una mezcla magistral.

Una de las cosas que más me gusta es la distribución del dormitorio principal. La realidad es que aunque no soy muy aficionada a la moda y no poseo gran cantidad de ropa, cuando veo cómo está resuelto el almacenaje y aprovechado el espacio al milímetro para sacar una zona de vestidor y a su vez acoger la cama con las mesillas integradas, me parece un sueño. Por supuesto está hecho a medida. Esta solución la tengo en la cabeza desde que se la hizo mi ebanista a un cliente y aunque viva en un chalet, mi dormitorio no tiene las dimensiones adecuadas para replicar la idea. Pero qué más da, si no sabría con qué llenar tanto armario :-)

Si os dais cuenta el dormitorio es el único espacio donde los tonos neutros son protagonistas, porque una vez cruzamos al baño vuelve a aparecer el color. Nos sorprende un lavabo en tonos rosas combinado con una pared azul. ¿Quién dijo miedo?

Os dejo disfrutar de esta belleza, mires por donde mires es una casa para tomar apuntes. No os perdáis la colección de réplicas de sillas icónicas de la última foto, yo podría añadir una que ellos no tienen, una «mini Thonet» que tengo en el pueblo y compré en un mercadillo de Portugal ;-)

Imágenes vía

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