Un mix cargado de personalidad

“Rodéate de objetos que tengan sentido, tu casa contiene tu historia”, con esta frase de Calma Chechu me despertaba hoy, y no puedo estar más de acuerdo. Quizás no os lo he dicho con estas mismas palabras, pero una y otra vez es lo que intento transmitir en el blog. No intentemos hacer casas, réplicas de lo que vemos en Instagram o en redes, sencillamente cojamos ideas que comulguen con nuestra filosofía, hagámoslas nuestras y creemos hogares, sólo así cuando crucemos el umbral de nuestra puerta, nos sentiremos arropados y orgullos de lo conseguido, y no viviendo en un lugar que quizás sea bonito o incluso de revista, pero donde no sintamos apego.

En cuando vi esta casa quise conocer más, tan sólo el recibidor ya habla de sus propietarios. No necesito leer un artículo para saber que quien sea que vive en ella, son personas que no temen expresarse y dar rienda suelta a su imaginación. No, no se han buscado la típica consola para la entrada, sino un banco antiguo desvencijado, con el color desconchado por el paso del tiempo. Y lo han mezclado con unos originales cojines, que aunque el artículo no dice de dónde son, bien podrían proceder de la tienda de María de Alfombras Étnicas, que los tiene, si no iguales, muy parecidos. Y esto sólo es la entrada, pasad a ver el resto que es un derroche de personalidad.

En el salón, por favor haced un alto en camino en la mesa de despacho, es heredada, de los años 40, y se ha mezclado con piezas modernas de aire mid-century. El aplique es de TiendasOn, la silla de Sklum y la famosa lámina de jirafa, de Desenio. Un combo atrevido y muy personal. De la misma manera, en la zona de lectura, se ha mezclado una butaca nórdica, de Northdeco, con una consola, regalo de la prima de la propietaria, que pertenecía a un palacete ¿Cómo os quedáis? Yo personalmente me quito el sombrero. Si os fijáis también, en el comedor las sillas son distintas, porque ¿para qué repetir? qué aburrimiento ¿no? ;-)

El salón comedor se comunica a través de un gran ventanal con la sala de juegos. Allí muchas de sus piezas también son auténticas joyas. Como la pequeña mesa, que era de la abuela y resulta que siempre la tenía tapada con un mantel. ¡Qué sacrilegio! La propietaria decidió cambiársela por una sencilla, que total para que la tape… Las sillas también son preciosas, son escolares de www.mobiliario-escolar.com y la colorida lámpara tipo Sputnik es de Liderlamp.

Me voy a la cocina y no puedo evitar que mis ojos se queden clavados en el aparador verde, que además queda enmarcado por el papel pintado (de depapelpintado.es). En este espacio donde todo es tan aséptico, con muebles, encimera e isla en color blanco, unas notas discordantes vienen genial al conjunto. Así que empezando por el mueble, que además hace contraste entre lo nuevo y lo antiguo, y piezas en distintos colores o texturas, como el taburete amarillo, los de fibra, o las lámparas,… son elementos que aportan el contrapunto y la personalidad.

El dormitorio es sencillo pero muy acogedor, prescindir de cabecero no tiene por qué quedar aburrido, menos aún cuando lo sustituyes por unas molduras que enmarcan la cama. De nuevo el punto de color lo ponen los precisos cojines.

Del dormitorio infantil, lo que más gracia me ha hecho es encontrarme con la cabeza de león de Ila y Ela, una empresa artesana española sobre la que ya os escribí en 2018, podéis recordar el post aquí.

Por último el baño, un mueble en madera y hierro de corte industrial de Cota Interiorismo, se ha adaptado al espacio, a él se le ha acoplado una encimera de Neolith, un sobre lavabo y una grifería negra de Amazon. Una pieza que a priori no tiene por qué estar destinada a un baño, con un poco de imaginación puede dar el mismo servicio que otro hecho para esa finalidad, y con la seguridad que nadie tendrá uno igual en su casa :-) ¿Te atreves a ser original?

El proyecto de decoración y reforma de esta preciosa vivienda es de la arquitecta María José Navarro Segura de Nasezen. Podéis ver el reportaje completo en este artículo de Mi Casa Revista.

Fuente: Mi Casa Revista /  Fotografía: Carolina F. Varela

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En la montaña…

En circunstancias normales, esta semana no habría post, estaría como cada año disfrutando de mis vacaciones de Semana Santa en mi pueblo de Soria, rodeada de amigos y familia, pasando los días entre pinares. Si antes ya era consciente de lo afortunada que era en ese sentido, creo que ahora, el día que podamos volver, lo valoraré aún más si cabe. Quizás me pase el verano abrazada a un pino :-) Imagino que la mayoría de vosotros estáis igual, aunque peor debe ser el sentir de aquellos lugares donde la Semana Santa no sólo es un periodo vacacional, sino que tiene un profundo arraigo religioso. Supongo que cada cual lo lleva a su manera, no nos queda otra.

Como echaba de menos mi pueblo, he buscado una casa rústica en la montaña, algo que me recordara a la mía (salvando las distancias claro, ya me gustaría). Pero el concepto de la piedra, la madera y el campo, instintivamente me ha llevado a pensar en mi pequeño paraíso.

Esta vivienda se encuentra en la Cerdaña y es un proyecto de Carla Catalán, de Alto Interiorismo. En el exterior, la piedra, la pizarra y la madera, hacen que todo fluya con el entorno. De igual manera, en el interior se le ha dado protagonismo al blanco y a los tonos piedra para que nada resalte, que todo estuviera conectado cromáticamente de tal manera que el verde del paisaje siempre fuera el punto focal.

Hablamos de una casa de unos 250 metros cuadrados distribuida en dos plantas. En la superior se encuentran los dormitorios y los baños y en la planta baja encontramos el salón, comedor y cocina, en un mismo espacio y un aseo de cortesía. Del salón se accede al porche con zona de estar y otra estancia para comer.

Me encanta la planta baja, el salón no puede tener mejores vistas. Un truco que también utilicé yo en el pueblo es disponer de un gran sofá en “L” para disfrutar de más capacidad de asientos, pero lo importante es que tenga el respaldo bajo y así no interrumpir las vistas hacia el exterior, como el que vemos en la imagen. La mesa de comedor de esta casa es de mis piezas favoritas, es de castaño e impresiona ver sus nudos, sin duda maravillosa. Las sillas se tapizaron con la misma tela de los sofás para mantener la continuidad visual de la que os hablaba antes (si os fijáis hasta la encimera de Neolith de la cocina también es de este mismo color gris piedra).

En el segundo piso encontramos los dormitorios, el infantil compartido con altillo incluido, zona de estudio y armario en la parte inferior. Es la única zona donde se ha permitido una pequeña licencia de color, un malva muy suave en la zona de escritorio para estimular la creatividad de las niñas. Junto a él, encontramos el dormitorio principal, un remanso de paz, decorado tan sólo por un preciso cabecero de lino gris, dos bancos de madera de roble a pie de cama, un tronco a modo de mesilla de noche y dos lámparas colgantes que enfatizan la altura de los techos. No se necesita más.

¿Os ha gustado esta casita de campo? ¿Echando de menos vuestros destinos vacacionales? Me encantaría que me dejéis algún comentario y saber que todo va bien. Ánimo que ya queda menos…

Imágenes vía

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