lot 1, The Barn…

Vuelvo a las casas de campo. ¿Será que ya estoy echando de menos la mía? No lo creo, porque acabo de volver :-), pero me llaman la atención, ¿qué le voy a hacer?

Estamos ante una vivienda que en el pasado fue un establo y que los actuales propietarios transformaron en una bonita granja, parte de una propiedad familiar más grande. El propósito era convertirla en una casa de alquiler para unas ocho personas, y para ello encargaron su rehabilitación al estudio de diseño Lot 1. Querían hacer de este lugar una vivienda con todas las comodidades: cocina, lavandería, comedor, sala, dormitorios, baños y espacio de almacenamiento. Se encuentra en Berry, en Nueva Gales del Sur.

Tras las grandes puertas de granero originales, encontramos un amplio y acogedor espacio. A penas tiene 83 metros cuadrados pero, gracias a un diseño acertado, parece aún más grande. Se utilizaron elementos existentes para darle ese aire de granja que buscaban, como las puertas mencionadas, las vigas vistas o el techo inclinado.

Para solventar la poca altura de los techos se abrió un vano en la parte central, dejando espacio a una preciosa escalera de caracol que lleva a la parte superior casi de forma escultórica, allí se encuentran los dormitorios. En esta zona, los techos son de color madera oscura teñida enfatizando así, la sensación de doble altura y profundidad.

Al ser una cocina pequeña, todos los electrodomésticos están panelados, así como se apostó por carpinterías pintadas de un suave color crema, a juego con las encimeras de hormigón. La sala de estar comparte espacio con la cocina y se sitúa justo frente a las puertas, de tal manera que desde el salón se puede disfrutar de las vistas cuando las puertas de granero se encuentran abiertas.

Para la decoración se han elegido elementos de madera natural (incluidos los suelos), hormigón en un tono neutro, alfombras de fibras, cortinas de lino, complementado con grises, verdes, marrones cálidos… todas estas tonalidades y materiales hacen referencia a al entorno campestre en que se encuentra la vivienda. Pero lo rústico o campestre, no está reñido con el diseño, en el salón encontramos piezas como el sillón Bohemian´72 de Gubi , o las mesitas auxiliares de DWR, el sofá Leonard de líneas curvas de Few & Far,  la butaca  Cuoio Walterm de Knoll y la gran lámpara colgante Nelson Ball Bublle de HAY.

En los dormitorios del piso superior, los contrastes son más acuciados debido al color oscuro del techo, aunque, el resto de materiales sigue la misma línea. Igualmente encontramos piezas que ponen el toque de diseño a un ambiente mayoritariamente campestre, como es el sillón Little Petra de &Tradition diseñado por el arquitecto Viggo Boesen en los años 30 y caracterizado por su pequeño tamaño que permite integrarlo en cualquier espacio reducido.

En los baños también encontramos esa coherencia que discurre por el resto de la casa y con ello me refiero a las tonalidades elegidas, así como a los materiales.

Hasta aquí el home tour de hoy ¿Qué os ha parecido? ¿Os gustan las granjas o preferís pisos y casas más normales? Soy toda oídos…

Imágenes : Lote 1 – Est Living Fotografía: Prue Ruscoe

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El clasicismo de los años 20…

Nos encontramos ante un edificio construido en 1929, durante la llamada época del clasicismo. Un estilo arquitectónico que afloró entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, usado frecuentemente para diseñar edificios oficiales, aunque también, popularizado para la rápida construcción de viviendas en un momento en que, tras la guerra, había escasez. Las propiedades eran construidas con recursos limitados y poca ornamentación, aunque sin ceder a la funcionalidad, estética y por supuesto, su calidad.

A pesar de la poca ornamentación, no por ello las fachadas eran aburridas o insulsas. En ellas se podían ver elementos arquitectónicos clásicos como rosetones, guirnaldas, pilastras, etc. Además, lucían ventanas con formas redondeadas, cierres de guillotina, contraventanas y una carpintería perimetral en colores verde, granate o marrón, dándole al edificio una mayor presencia. Las fachadas transmitían calma y horizontalidad. Los techos a dos aguas eran comunes también y ofrecían la posibilidad de realizar apartamentos bajo cubierta.

Este es el caso que os traigo hoy. Un pisito abuhardillado, en venta en la conocida web de propiedades Alvhem, con orientación sur y grandes ventanales que lo inundan todo de luz. Dos dormitorios, uno completo y el otro sobre el altillo que se encuentra a la entrada. Bajo dicho altillo, se esconde un sencillo baño, aunque completo, y el resto de la vivienda es de planta abierta. En muy pocos metros, tan sólo 34 habitables, esta casa lo tiene todo.

Nada más entrar, el recibidor se resuelve con dos percheros «Hang it All», un clásico del diseño de los Eames de venta en Herman Miller y un gran panel que, además de decorar, tapa estratégicamente la caja de instalaciones. En ese mismo espacio, encontramos el baño y una escalera a través de la cual se accede al altillo, que funciona como dormitorio ocasional.

La cocina ocupa todo un frente, con electrodomésticos panelados, armarios superiores y baldas para salvar la inclinación del techo e incluso, una pequeña península que llega hasta la ventana y amplía la zona de trabajo y almacenamiento.

Un sencillo comedor hace de transición entre la cocina y la zona de estar. La mesa redondeada permite una mejor circulación así como, en un momento de necesidad, poder añadir algún que otro comensal más. Bajo la ventana, encontramos una zona decorada con un carrito de madera también con estética mid-century. No sé si habéis reparado en ello, pero en este apartamento hasta una bajante, se convierte en un aliado proporcionando una zona más de asiento. Simplemente se ha cubierto con una alfombra de borreguito para darle comodidad.

Bajo el siguiente ventanal, encontramos la zona de estar. Un sillón con tela Bouclè y una lámpara Cesca, crean el rincón perfecto para la lectura. Por otro lado, el sofá de dos plazas con mesitas auxiliares tipo nido, completan el conjunto.

Y al fondo, encontramos el dormitorio principal. Los armarios a medida siguen la estela del techo inclinado, ofreciendo cuatro zonas de almacenaje. Un sencillo perchero, un puf y la mesilla, es suficiente mobiliario para esta estancia. Como aquí no hay ventanal, la luz la recibe de la zona de estar y en lugar de un tabique se ha puesto un cerramiento de cristal que, si bien aquí no aparece, se me ocurre que para dar privacidad e incluso si como a mí, un ápice de luz te molesta para dormir, la cristalera se podría completar con unas cortinas por su parte interior.

Y hasta aquí la pequeña casita de hoy, que no por su tamaño es peor, diría que es un sueño de apartamento. ¿Podíais vivir en 34 metros cuadrados? Yo claramente, sí.

Imágenes: Alvhem

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Laura Killam Architecture

Estoy en un punto muerto en cuanto a decoración se refiere, no tengo claro qué quiero para el blog y lo que es peor aún, tampoco para mi nueva casa. Ahora mismo me da la impresión de que todo lo que veo es prácticamente igual y aunque, lo que publico por aquí me gusta, empieza a parecerme repetitivo ¿es mi percepción o estoy en lo cierto?

Os habréis dado cuenta de que estoy en un momento donde lo que más me atrae son los espacios que me trasladan a la naturaleza y me trasmitan paz, donde los materiales como la madera, la piedra o el hierro son un «must». Intento buscar casas que, aunque tengan este punto en común, también contengan algún elemento sorpresa, algo diferenciador, por pequeño que sea. Si algo no me gustaría es aburriros con casas cortadas por el mismo patrón. Reconozco que hubo un tiempo donde era más ecléctica, quizás más divertida o atrevida ¿será la edad? :-)

Y esto también se refleja en mi vida personal. Acabo de mudarme de casa y está completamente anodina, sin alma. No me preocupa porque sólo llevo un mes aquí, así que es normal que aún no esté montada como quisiera, pero el problema es que no tengo claro lo que quiero ahora mismo. Intento tomar distancia porque, como digo siempre, para convertir una casa en hogar hay que vivirla, ella misma se encargará de pedirme lo que necesito.

Y todo este rollo para presentar la casa de hoy que, si bien no es igual que la de la semana pasada o las anteriores, sí comparten muchas cosas en común. Si estáis hasta el «moño» de este tipo de casas, por favor hacédmelo saber y me pongo a buscar otras más divertidas.

Nos encontramos en una finca en la costa de Vancouver, una zona muy frecuentada por los canadienses para pasar la temporada estival. Sobre un acantilado, posee bonitas vistas al mar y, además, se encuentra rodeada por una vasta extensión de naturaleza salvaje.

El cliente, tras acampar en la zona durante una temporada, decidió acudir al estudio de arquitectura de Laura Killamar y a la diseñadora Sophie Burke, para dar vida a este rancho familiar. La condición era levantar una vivienda acogedora pero informal, con posibilidades de hacer vida al aire libre, por lo que interior y exterior debían estar perfectamente conectados.

El proyecto se estructuró en forma de «L». Por un lado, se encuentra la casa cuyas habitaciones, todas, tienen salida al exterior. Y por otra, un módulo tipo granero que se usa como espacio multiusos. Incluso podemos encontrar una zona de baño y ducha al aire libre, nada como esto para sentir la comunión con la naturaleza.

Tanto los techos como las paredes de ambos edificios están revestidos con tablas de cedro. En su parte interior, estas tablas se tiñeron de un tono más grisáceo para apaciguar el sol directo que entra por los ventanales. Esto, junto a un mobiliario cálido y rustico, evoca la sensación de vivir en una granja. Una paleta inspirada en un entorno que, en su día, fue un prado para ganado.

Fotografía: Andrew Latreille

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“Una casa con alma refleja los gustos y el modo de vivir de sus habitantes» Miguel Muñoz

¿Alguna vez has entrado en una casa y has sentido que te abraza, que transmite calidez humana junto a elegancia estética? Miguel Muñoz, arquitecto de Interiores por el prestigioso Instituto de Enseñanza IADE, es consciente de la importancia de lograr transmitir estas sensaciones en los proyectos en los que trabaja.

“Una casa con alma refleja los gustos y el modo de vivir de sus habitantes«. Con esta filosofía, este profesional crea sus proyectos y logra personalizar al máximo cada uno de los espacios en los que interviene. Esta aproximación y modo de ver su trabajo es la que le ha valido el elogio de la crítica profesional y el reconocimiento en sus más de diez años de carrera, consiguiendo galardones como el que recibió en la pasada edición del 2023 del premio que otorga el prestigioso evento anual Casa Decor que reúne a más de 200 expositores y empresas del sector.

Una carrera profesional a la que suma una vertiente divulgadora gracias a la que comparte su conocimiento con otros. Recientemente, por ejemplo, ha participado en el podcast de look4deco, donde ha hablado sobre cómo diseñar con alma, las últimas tendencias, la importancia de la creatividad y la influencia del pasado en sus diseños.

Diseño de interiores: más allá de la estética

El podcast es una oportunidad para que los amantes del diseño y la arquitectura conozcan más sobre la filosofía y el proceso creativo de la marca Miguel Muñoz Estudio. «Me apasiona compartir mi conocimiento y ayudar a otros a entender la importancia del diseño en nuestras vidas. Creo que el diseño de interiores va más allá de la estética; se trata de crear espacios que reflejen la personalidad y el estilo de vida de sus habitantes«, destaca este experto.

En este podcast sobre decoración, Miguel Muñoz explica cómo afronta el inicio de cualquier proyecto. Al respecto, enfatiza en la necesidad de detenerse y conocer los gustos, las experiencias y el proyecto de vida de sus clientes. Un tiempo de reflexión y conocimiento que, desde su punto de vista, es clave a la hora de captar lo que es determinante para que un encargo tenga éxito.

Durante su conversación en el podcast presentado por Cristina Baigorri, Miguel Muñoz también habla de su participación en la edición del evento anual Casa Decor de este año, uno de los encuentros más importantes que reúne a más de 200 expositores y empresas del sector.

En esta edición, el arquitecto de interiores acude con el ánimo de revalidar el galardón de 2023, premio con el que se alzó gracias a su diseño de baño “Magnum Lignum”. El jurado reconoció la creatividad, seriedad, dedicación y buen hacer del interiorista, sumándose a las cuatro Menciones del Jurado recibidas con anterioridad, en 2015, 2017, 2019 y 2021.

Para este año, en el que Muñoz vuelve a colaborar con Geberit, su trabajo en la exposición consiste en un baño cuya temática se inspira en Mesopotamia, con mobiliario de la prestigiosa marca Geberit.

«Los baños están evolucionando; ya no se trata solo de funcionalidad, sino también de crear ambientes versátiles y diversos». Con esta idea, Muñoz defiende una decoración sobria y elegante, pero siempre respetando las necesidades y gustos de cada cliente.

«Es importante encontrar el equilibrio perfecto entre lo clásico y lo moderno, pero sin olvidar la individualidad de cada persona. La tradición y la artesanía también tienen un lugar importante en mis diseños«, apunta.

«Para mí, cada proyecto es una oportunidad para contar una historia y crear un espacio que no solo sea estéticamente agradable, sino que también tenga alma y refleje la esencia de sus habitantes. Ese es mi objetivo principal y lo que me impulsa a seguir creando y empujando los límites del diseño de interiores«, prosigue.

Originario de Castilla La Mancha, Muñoz incorpora a sus proyectos piezas de artesanía local, valorando la individualidad y el trabajo artesanal que hay detrás de cada pieza. «La artesanía manchega es única y aporta un toque de alma a mis diseños. Es importante para mí apoyar y dar visibilidad al talento local«.

Influencias y referentes

Cuando se le pregunta por sus influencias y referentes, Muñoz destaca la importancia del pasado y la tradición, pero siempre desde una perspectiva innovadora. «Creo que es importante conocer y respetar el pasado, pero siempre buscando darle un giro moderno y creativo«, recalca.

Uno de sus referentes es la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid (Irak,1950-NY,2016), conocida por sus diseños innovadores y fluidos. Zaha Hadid ha sido una pionera y una fuente de inspiración para muchos. Su proyecto High Line Park en Nueva York es un excelente ejemplo de cómo combinar la arquitectura innovadora con la funcionalidad y la estética.

Acerca de Miguel Muñoz

Miguel Muñoz es un arquitecto de interiores español que se graduó en el prestigioso Instituto de Enseñanza IADE. Con más de diez años de experiencia, ha participado en el evento anual Casa Decor, donde recibió el premio Casa Decor en 2023.

Muñoz es conocido por su enfoque único en la creación de espacios con alma, combinando la tradición y la artesanía con un toque moderno. Ha colaborado con marcas prestigiosas como Geberit y ha sido reconocido por su creatividad e innovación en el diseño de interiores.

Espacio Geberit . Miguel Muñoz para Casa Decor 2024
Imagen portada: espacio Geberit. Miguel Muños Casa Decor 2023

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Casa Pasiva…

Perdonad mi ausencia de la semana pasada, pero me pilló en plena mudanza y sencillamente, no tuve tiempo ni de respirar. Llevamos justo una semana en el piso y aunque ha sido algo caótico, esto empieza a parecer un hogar. Este cambio me ha hecho reflexionar mucho sobre la cantidad de cosas que podemos llegar a acumular y que, en realidad, no necesitamos. Incluso después de hacer una gran criba en el chalet, al llegar aquí hemos continuado tirando algunas cosas. Sólo hay algo que me ha costado reducir al máximo, las tazas, reconozco que es una tontería, pero según el momento del día me gusta tomarme el café en una u otra. Teníamos tantas que no nos cabían, esta cocina da para lo que da, así que mi marido se empeñó en que sólo podíamos quedarnos un par cada uno (he sacado de extranjis dos de una caja, de las que se iban al pueblo, porque no tenía para el café de después de comer). Creo que él sí está llevando el minimalismo al extremo.

Y lo del pueblo es otro cantar, nos llevamos tantas cosas que veremos a ver cómo reorganizo todo aquello, es otra mudanza más. Pero la realidad es que, aunque siga en el proceso y el camino es largo, todo esto me hace mucha ilusión, literalmente es un nuevo comienzo.

Me dejo de rollos, supongo que queréis que os cuente sobre la vivienda que os traigo hoy. Pertenece al arquitecto Ben Ridley de Architecture For London, que vio en esta casa adosada un gran potencial, algo que otros, habían descartado cuando estaba en el mercado por su aspecto oscuro y lúgubre. Además, ofrecía un plus, una extensión en su parte trasera.

La casa es de estilo eduardiano y se encuentra en Muswell Hill, Londres. La planta baja tenía muy poca luz natural ya que sólo contaba con una ventana orientada al norte. Para solucionar este problema el arquitecto abrió un enorme ventanal al jardín, que tiene orientación este y sobre la mesa de comedor, creó un gran tragaluz eliminando así el problema. La tradición y lo contemporáneo conviven de manera natural así, la fachada principal conserva el encanto de las vidrieras mientras en su interior, luce un mobiliario moderno en suaves tonos naturales.

Algo fundamental para este estudio de arquitectura es el ahorro energético, de ahí que Ben Ridley esté especializado en casas «Passivhaus». En esta en concreto, se ha conseguido un ahorro energético de un 80% gracias a sus altos niveles de aislamiento, triple acristalamiento y un sistema MVHR que proporciona ventilación constante para crear un hogar cálido y confortable (además de eliminar el polen y las partículas nocivas creando también un espacio saludable).

Los materiales contribuyen al confort y a tan ansiado aislamiento: madera, piedra natural y paredes encaladas, son los elegidos para vestir la casa. La madera de roble se ha utilizado en toda la vivienda, menos en el dormitorio principal que se ha optado por tablas anchas de abeto Douglas de la firma danesa Dinesen y en el techo, cuya viguería antigua es de madera de pino. Por su parte, la piedra caliza es italiana de la firma Grassi Pietre .

Y hasta aquí este maravilloso recorrido por una vivienda aparentemente sencilla, pero con premios a sus espaldas gracias a la labor de Ben Ridley convirtiéndola en un ejemplo de casa pasiva. Obtuvo el Premio DMI al Liderazgo Ambiental y quedo finalista de Proyectos Pequeños AJ, ahí es nada.

Fotografía: Lorenzo Zandri para Arquitectura para Londres

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Casa JMA de Febrero Studio

¡Hola primavera! Aunque no hayamos tenido un invierno muy frío, el simple hecho de que comiencen mis dos estaciones favoritas, hace que me venga arriba. De ahí que esté pensando ya en exteriores, jardines, piscinas… todos estos espacios que en breve empezaremos a disfrutar y de ahí también, que hoy os lleve a ver una vivienda en Marbella.

Se trata de una antigua construcción a la que Febrero Studio devolvió a la vida conservando tan solo la estructura original y realizando una ampliación de obra nueva. Un total de 300 metros cuadrados más un pabellón de invitados, concebidos para el descanso y disfrute de sus propietarios.

Lo que se buscaba en esta reforma eran espacios abiertos y calmados, pensados para disfrutar tanto del interior como exterior los 365 días del año. La casa está dividida en dos zonas, en su parte izquierda encontramos la cocina abierta al salón con salida al jardín y un gran porche, mientras que la derecha, se reserva para la zona de descanso y los baños. También desde los dormitorios se puede disfrutar de las vistas de la piscina, el jardín y la naturaleza de la que se rodea la casa.

Para destacar el concepto «slow living» se ha utilizado la madera como elemento principal, así, podemos verla tanto en los marcos de las ventanas, como la carpintería integral de la cocina, las contraventanas exteriores e incluso en la pérgola del jardín (utilizando este mismo material en interior y exterior, nos da sensación de continuidad). La madera se ha combinado a su vez, con otros elementos naturales como estructuras de hierro en color negro, suelos de piedra caliza, textiles de lino. etc.

Esta sensación de calma se ve acentuada por la utilización de tonos neutros en la vivienda, colores tierra, grises, beige… todo ello arropado por la vegetación exterior, además de un selecto minimalismo con una decoración que se ciñe a pocos elementos, pero de calidad.

Deciros que el post de hoy ha salido de milagro, que es más escueto que otros, que mi cabeza está en otro sitio. Dos visitas tengo hoy al chalet y la primera ya me ha hecho una oferta, vamos a esperar a la de esta tarde y ojalá pueda irme al pueblo de vacaciones pensando en la losa que me quito de encima. No me malinterpretéis, me dará pena dejar esta bonita casa en la que llevo viviendo 20 años, pero me iré con ilusión, sabiendo que lo que viene será mejor y, sobre todo, que conseguiré una calidad de vida de la que ahora carezco. La vida son etapas y esta a llegado a su fin.

La semana que viene no estaré por aquí, tampoco creo que estéis vosotros. Como digo siempre, en vacaciones toca disfrutar y desconectar. Así que ¡Feliz Semana Santa!

Imágenes: German Sáiz para Febrero Studio

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Flechazo, las vigas y la escalera…

Encontrar una casa donde te gusten todos sus espacios es realmente difícil, a no ser que la hayas diseñado tú mismo. Y aunque siempre suele haber algo que queremos cambiar, los flechazos existen. Esto me ha pasado con la casa que os traigo hoy, no toda ella me convence, pero las vigas metálicas verdes azuladas y la escalera del mismo color, eran motivo para compartir :-) Pocas veces veo ideas tan originales, fáciles de ejecutar y que tengan tanto impacto visual. A ver qué opináis vosotros.

Esta vivienda viene de ser el almacén de un empresario local especializado en la extracción de madera, después pasó a taller mecánico, para posteriormente convertirse en garaje. Se encuentra en Barcelona y la arquitecta Judit Falgueras junto a la empresa de ingeniería Dimark Estructuras, se encargaron de darle una nueva vida sesenta años después de su construcción.

Fue necesario crear una nueva estructura metálica como forjado para el primer piso, así como la rehabilitación total de la cubierta. Para la fachada de la planta superior, se utilizó un bonito entramado de madera. Las vigas interiores, que estaban en buen estado y habían sido colocadas por el primer constructor con madera local, se reutilizaron para el techo y la madera de la antigua estructura dio paso a distintos muebles como la estantería, la mesa de comedor o el mueble del baño.

En cuanto a la distribución, la planta baja es una zona diáfana y abierta donde conviven salón, comedor y cocina, con transición directa al patio trasero. También encontramos una despensa y un baño. En la primera planta hallamos un distribuidor con una gran mesa central de estudio y zona de almacenaje, tres dormitorios (el principal con una galería) y otro baño.

Desde la entrada podemos ver el mismo tipo de suelo para toda la planta baja, el microcemento, un revestimiento muy acorde con la historia de la vivienda. Al igual que las paredes, donde se ha mantenido la piedra y el ladrillo visto. Si algo llama la atención es la bonita escalera y las grandes vigas metálicas que atraviesan el espacio en color verde azulado, sin duda lo más original de la vivienda.

Para la cocina se utilizaron muebles metálicos en color negro que combinan a la perfección con la madera y el tono de la viguería. Una gran isla central y un solo frente de armarios bajos es suficiente para albergar todo lo necesario. Al no poner almacenaje superior, se enfatiza visualmente la altura de los techos. Para iluminar la zona de trabajo se ha recurrido a luminarias de tipo fabril, así como una tira de led empotrada en la balda que hace de separación entre la zona de azulejos y la pared (en la parte del fregadero).

El piso de arriba es sencillo y con una decoración discreta y minimalista. El protagonista sigue siendo el bonito color verde azulado de las vigas metálicas y cómo éstas, contrastan con las viejas vigas de madera recuperadas del antiguo taller.

Como os decía al principio, es raro que todo lo que hay en una vivienda sea de tu agrado cien por cien. En este caso son los baños que, particularmente, no son de mi estilo (aunque sí salvaría la antigua madera utilizada como soporte del lavabo en el baño de la planta inferior).

¿Qué es lo que más os llama la atención de esta casa? ¿El color de las vigas y la escalera, o la rehabilitación en su conjunto? Me encantaría que me lo dejaras en comentarios.

Antes

Fotografía: Joan Guillamat

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Galán Sobrini Arquitectos

Voy como «pollo sin cabeza». El viernes pasado por fin publiqué el anuncio de venta de mi chalet, a su vez fuimos a ver con las niñas el piso donde nos mudamos (ellas no lo habían visto). Estuve cogiendo medidas y ahora me paso los días intentando hacer un tetris con los muebles. Por otro lado, estamos regalando gran parte de nuestra biblioteca, ya sabéis que tenemos muchísimos libros, nuestros amigos están encantados (se los llevan por cajas), pero a mí me da cierta nostalgia. También he hecho limpia de ropa y menuda limpia, 5 bolsas han ido al contenedor de reciclaje y tengo tres montañas a la venta en Vinted con ropa prácticamente nueva, algunas prendas con etiqueta incluso. Mi marido también se ha deshecho de buena parte de la suya, a él le salieron 7 bolsas y aún tienen que hacer lo propio mis hijas. Tengo el síndrome del nido, intentando mantener todo limpio a todas horas, pero es realmente imposible con una mascota y dos adolescentes. Así es mi vida ahora y lo seguirá siendo hasta que nos mudemos, no sabéis las ganas que tengo de que llegue abril, aunque el cambio será otra locura igualmente. Pufff….

Por cierto, si alguien está pensando en mudarse a la zona norte de Madrid o quiere adquirir ropa en perfecto estado a precio de ganga, que me escriba por privado y os mando la información (por favor abstenerse los que sólo quieran cotillear, que no me sobra el tiempo). ¡Gracias! :-)

Ahora que busco pisos o casas pequeñas para coger inspiración, me sigo encontrando con casoplones preciosos que a mí me sirven de poco. Espero que os sean de utilidad a vosotros.

Esta casa está en Pozuelo, una de las zonas más caras de Madrid, tiene ni más ni menos que 300 metros cuadrados, una casita en el jardín y una parcela de 1.500 metros, ahí es nada. Los arquitectos Galán Sobrini la sometieron a una reforma integral con el fin de conseguir una vivienda abierta al jardín gracias a grandes ventanales, así como a espacios diáfanos. Le dieron gran protagonismo a la zona de día, cocina, salón y comedor están comunicados entre sí, y a su vez se abren a un gran salón de verano, aunque estas estancias también pueden cerrarse a demanda mediante grandes puertas correderas.

Desde la entrada ya se intuyen los espacios y la amplitud de la vivienda, acentuado por el blanco impoluto de las paredes. Color que predomina en toda la casa, aunque encontramos también neutros como el topo, el gris o el negro. Sólo en las habitaciones infantiles, así como en sus baños, se han permitido otras tonalidades (rosa para la niña y azul para los niños). Hablando de las habitaciones infantiles y esto es una opinión personal, no soy partidaria de utilizar camitas pequeñas ya que duran poco tiempo y la inversión a la larga es el doble, ya que habrá que cambiarlas cuando los niños crezcan. Me parece más interesante poner directamente la cama que vayan a utilizar hasta que sean mayores (ya sea cama nido, cama de 90 cm individual o litera, por ejemplo).

Los papeles pintados también tienen mucho protagonismo en esta casa, personalmente me encanta el que se ha utilizado en el baño principal, nada cansino, divertido y con un color que combina a la perfección con los complementos en negro, dorado o incluso, con el armario en gris. Me ha costado mucho buscar uno igual y el que encontrado no es del mismo color, pero sí el diseño, podéis verlo en la tienda Papeles Decorativos. Para la zona de mirador, unas clásicas rayas en tonos beige y tierras son un acierto seguro (podéis ver este casi igual en El Corte Inglés). Como también lo es el clásico tartán de la habitación infantil (he encontrado uno muy similar en Aribau Papeles Pintados).

Aunque los colores están muy definidos, no falta en ningún espacio toques cálidos como la madera, las fibras naturales, el cuero, o textiles en tonos tierra, restando de esta manera la frialdad del color blanco.

¿Qué os parece el casoplón de hoy?

Imágenes: Galán Sobrini

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Una pared de libros…

Esta es la casa que quise traer al blog la semana pasada, totalmente conquistada por esa pared de libros. La realidad es que no todo de ella me gusta (la cocina, por ejemplo, no es mi estilo), pero no podía dejar pasar la ocasión de mostrar esa librería de suelo a techo. Ahora hay una tendencia tan minimalista que, aunque particularmente me de paz, veo cómo van desapareciendo elementos que a mi juicio, transforman una casa en hogar. Hablo de los libros, claro. ¿Dónde los esconde la gente? ¿Es que no tienen libros en casa? Si alguna vez me mudo de este chalet, mi intención es hacerlo este año, una de mis grandes preocupaciones es precisamente dónde meteríamos tanto libro.

Casualmente, como el post anterior donde los libros eran protagonistas y el propietario escritor, esta vivienda también se construyó para un artista e historiador de la arquitectura. Me hace pensar que exponer tus objetos (sean libros, fotografía, pintura, escultura, etc.) va inherente a este tipo de personas creativas, entre las cuales me incluyo.

El gran bloque de hormigón, acero y madera se construyó en el patio trasero de una propiedad de los años 40. Ambas edificaciones coexisten de tal manera que la original, que da a una calle transitada y comercial en Austin (Texas), conserva la estética histórica de vecindario y en su parte trasera, se erige la nueva vivienda más contemporánea haciendo referencia al contexto más urbano donde se encuentra.

Se construyó con bloques de cemento y para el techo se optó por madera de abeto Douglas, madera sin tratar que en sus inicios es blanquecina, pero con el paso del tiempo, va cogiendo una tonalidad amarillenta e incluso rojiza. Como veis, tanto los sistemas de electricidad, fontanería, refrigeración, etc. se dejaron vistos, de tal manera que su mantenimiento fuera más fácil, así como su colocación. También pensando en un futuro para posibles cambios de ubicación.

La vivienda de concepto abierto cuenta con una gran sala que comparte la zona de estar y el comedor con la cocina. Aquí es donde encontramos la gran librería de dos alturas que contiene una extensa colección de libros de arte y arquitectura. En la planta baja también se añadió un espacio más privado para almacenaje, lavandería y un baño. Arriba, se sitúa el dormitorio principal en suite con una bañera exenta de patas, que permite darse un baño mientras disfrutas de las vistas al jardín. Si os fijáis la estructura revestida con espejo junto a la cama, tiene una puerta, me queda la duda si esta es para ocultar la zona de inodoro del baño o si se trata de un «walk in closet». En cualquiera de los dos casos, me parece un acierto y aunque no me llama mucho la atención las paredes cubiertas con espejo, en esta ocasión, la librería se refleja creando el efecto óptico de que se duplica y la cama, parece que estuviera rodeada de libros. Además, tiene el poder de multiplicar la luz natural y que donde sólo hay una ventana, parezca que hubiera dos.

El almacenaje de libros y CD´s se aprovecha en el altillo por las dos caras, de tal manera que tienes acceso a ellos desde la escalera y también al subir al dormitorio.

Siendo honesta, no sería una opción de vivienda para mí, seguramente tampoco para la mayoría de vosotros, pero es indiscutible que esa pared de libros enamora a primera vista. Me encantaría saber vuestra opinión al respecto.

Fotografía: Leonid Furmansky / Arquitectura: Murray Legge

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El refugio de un poeta…

Hoy es un vídeo el que encabeza el post. Si tenéis siete minutillos para verlo y escucharlo, comprenderéis lo qué me ha llevado a traer esta maravilla al blog. Es más, tenía otro post medio preparado casualmente con un mismo hilo conductor (los libros), pero de repente he ido a consultar mi mail y «et voilà», ahí estaba este refugio asomándose y diciéndome que lo debía publicar. Así que cambio de planes, el otro post tendrá que esperar.

Esta obra de arte realizada por el arquitecto Eric J. Smith, es el sueño materializado de un empresario y escritor que, tras su jubilación, quería dedicarse a tiempo completo a la escritura. Se inspiró en el ensayo «Walden», o «Life in the Woods«, de Pond de Thoraeu, que narra las reflexiones de un escritor que se retira a vivir a una pequeña cabaña en plena naturaleza. Este era el anhelo del propietario, tener un espacio sencillo, aunque moderno a la vez, donde poder escribir, reflexionar y estar en contacto con la naturaleza.

Para ello, encontraron una propiedad en una zona boscosa de Connecticut con acceso a pie a la misma. El estudio debía tener varias condiciones, lograr que fuera autosuficiente y estuviera perfectamente aislada, debido a los condicionantes del lugar. Por otro lado, a pesar de no tener un tamaño muy grande, tenía que poder albergar los más de 1.700 ejemplares de libros que poseía el cliente.

Piedra, acero, madera y vidrio, se alían para crear este espacio que pareciera llevar ahí toda la vida. Y es que toda la piedra, tanto la exterior como la interior, es la misma que salió de la excavación para realizar los cimientos, es decir que simplemente ha cambiado su forma, pero no de lugar. Todo un acierto aprovechar los recursos naturales.

A esta piedra, que le da el toque más rústico, le acompañan otros materiales como el acero, soportando las estructuras más pesadas del estudio, véase el voladizo. El cristal, permitiendo disfrutar de las vistas del bosque casi desde cualquier ángulo. Y por último la madera, sin duda el mejor soporte para mimar nuestros tesoros más preciados, en este caso, los libros.

Otro requisito fundamental en la construcción era que estuviera concebido como un espacio creativo, no hace falta decir que el arquitecto lo consiguió sobradamente gracias al voladizo donde se ha situado el despacho, con sus vistas 180 grados hacía el bosque la escritura debe fluir casi sola :-)

La estrecha entrada está flanqueada por paredes de piedra de casi 80 cm de espesor. La puerta de madera se desliza en el interior del muro para permitir que, un gran panel de vidrio haga las veces también de puerta permitiendo el paso de luz desde la entrada al otro extremo del refugio, donde se encuentra el voladizo.

Al entrar, el espacio se comprime y las paredes la conforman la misma piedra del exterior. Aquí es donde empezamos a encontrar los contrastes, aparece el roble blanqueado ahumado en suelos, techos y mobiliario. Destaca el pasillo en cuyos lados se han realizado sendas librerías que albergan la gran colección de libros del escritor.

Bajo uno de los estantes de la librería y a modo de cajón, se esconde una cama nido para las ocasiones en las que el propietario decide pernoctar. Y tras la trasera de la librería izquierda encontramos una escalera que da acceso, a través de una trampilla motorizada, a una terraza panorámica en el techo.

Pero sin duda, el mayor atractivo de esta pequeña construcción, lo tiene la sala de escritura en vidrio construida en voladizo sobre un barranco. Es sencillamente espectacular.

A modo de curiosidad, incluso la buena conservación de los libros está muy bien pensada. Para ello se instaló un sistema de calefacción y refrigeración geotérmica que lo asegura.

Un lugar pequeño y aparentemente sencillo, pero la realidad es que aquí todo está pensado al milímetro, el arquitecto J. Smith tuvo en cuenta todas las necesidades del cliente para materializar el sueño de un poeta.

Fotografía: Durston Saylor

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