Apartamento de 50 m2

Como habréis visto la semana pasada no publiqué. Para los que no me seguís en redes, llevo con Covid desde el jueves pasado sin muchas ganas de nada, la verdad. El toro me ha pillado fuerte, sobre todo en lo que a los pulmones se refiere, con tanta tos quizás convalido todos los abdominales del mundo para la operación bikini ;-) es todo el ejercicio que he podido hacer, mejor dicho, es todo lo que he hecho en una semana. Menudo desperdicio de tiempo. Ahora tengo también a mi marido contagiado, hacemos un dúo de lo más interesante.

En casos como este, una se alegra de tener una casa grande donde poder repartir espacios para cada miembro de la familia o al menos, para los enfermos y los que no lo están. Mis hijas están en sus habitaciones con su propio baño y mi marido y yo, hemos conquistado el salón, el aseo y la cocina (vaya, la planta baja) y nuestros dominios de la planta de arriba. Parece que son las niñas las que están confinadas, no nosotros.

Por otro lado, vivir en estas casas grandes que requieren tanto mantenimiento, en situaciones como estas en las que no tienes ganas de hacer nada, también te da que pensar en lo confortable de los pisos más recogidos, con no demasiados metros cuadrados para poder limpiarlos en dos patadas. El que os voy a enseñar hoy me ha traído recuerdos de cuando vivía en mi primer apartamento de 45 metros cuadrados, lo tenía siempre como los chorros del oro. Claro que con familia, necesitaría alguna habitación más.

Este piso en San Petersburgo de 50 metros cuadrados, me ha llamado mucho la atención porque creo que tiene muy buenas soluciones de almacenaje, en todas y cada una de sus estancias. Se han utilizado los mismos colores como hilo conductor del apartamento, así, el terracota, el azul cielo y el verde, discurren por todas las estancias. El estudio de interiorismo Yuhome Design quiso transmitir por un lado el frescor del verano, en un sitio carente de sol la mayor parte del año, para ello utilizó los colores azul y verde o el bonito papel pintado de la cocina y el salón-comedor y por otro, cierta calidez con el terracota, en un lugar particularmente frío.

En las zonas comunes, el papel con motivos florales es el protagonista. El verde podemos verlo en las molduras del techo y el azul, en el sofá. Por todo el suelo (menos en la zona de la cocina), discurre un parquet de espiga que le da un aire distinguido al apartamento. El salón tenía una pequeña terraza que se cerró ganando una zona de lectura con un gran puf en un lado y un banco de almacenaje en el otro.

La cocina y comedor se separan de las estancias más privadas, gracias a un cerramiento de cristal con barrotillo en blanco. Me alegra que cada vez más, se vayan usando otros tipos de cerramiento que no sea el típico negro de corte industrial, ya que en realidad todos se pueden lacar en cualquier color y muchas veces quedan más elegantes y menos pesados visualmente en colores como el blanco, el beige, e incluso imitando a madera, por poner algunos ejemplos.

En el dormitorio volvemos a ver el mix de azul cielo (en el techo), los verdes (en textiles) y terracotas (en la mesilla de noche), todo ello rodeado por bonitas molduras en color blanco. En esta habitación se aprovechó también la parte baja de la ventana para crear un mueble a medida, un banco diseñado como rincón de lectura que se extiende a lo largo de la pared creando una estantería con partes abiertas y otras cerradas. Si os fijáis en el cuadro junto a dicho mueble, vemos que también sigue la misma gama cromática.

El vestidor era una de las necesidades de la propietaria, en esta casa no se ha escatimado en almacenamiento. De ahí llegamos al baño donde se repiten nuevamente los colores, unas paredes en terracota, azulejos en azul celeste y un mueble suspendido en verde, y se aprovechan todos los espacios para crear zonas de almacenaje. El inodoro al estar empotrado en la pared, crea una repisa donde poder dejar objetos decorativos y donde además, se aprovecha el retranqueo para poner el radiador de pared. Como veis los bidés pasaron a mejor vida, desde que existen las griferías que se instalan junto al inodoro y cumplen la misma función de lavado sin ocupar tanto espacio, es algo que se está instalando en casi todas las casas (ahora, hay que tener cuidado con su manejo o la presión del agua puede hacer que te jueguen una mala jugada y acabes mojando todo el baño :-)). Se ha aprovechado también para hacer un armario de suelo a techo junto al inodoro, desde luego no puede ser un espacio más completo.

Por cierto, que no he hablado de recibidor, pero para una casa de 50 metros cuadrados, es una buena carta de presentación. Cálido, amplio, con un generoso armario y espejos que multiplican tanto el espacio como la luz. En la entrada el suelo no es de madera sino cerámico, más fácil de mantener y limpiar para una zona con mayor tránsito. Un acierto.

¿Qué opináis de este piso tan coqueto? Yo de no ser por el Covid y que tengo dos adolescentes (necesito algo más de espacio), me cambiaba sin dudarlo. Tener casas grandes al final es muy esclavo, de verdad que está sobrevalorado.

Imágenes: Ivan Sorokin para Mi Casa Revista

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Un apartamento aprovechado al milímetro

Hoy os enseño otro apartamento de Nueva York, otro sí, pero este tiene algo especial como para tomar nota. Se trata de la división de espacios, de cómo con unas ventanas tipo mallorquinas han conseguido separar de manera visual la entrada, el salón y el dormitorio siendo en realidad un mismo espacio. Las mallorquinas además, tienen la cualidad de abrirse y cerrarse, lo que permite más o menos entrada de luz al dormitorio o privacidad en caso necesario. Tan sólo la cocina, a la que se accede desde el salón mediante un vano abierto y el baño, son estancias independientes.

El apartamento de apenas 46 metros cuadrados, pertenece a la estilista y decoradora de interiores Elaine Burns. Para personalizar su casa utilizó elementos y recuerdos personales, como la galería de cuadros dispuestos sobre el sofá, o los posavasos recolectados de sus restaurantes favoritos que se amontonan aquí y allá, también la mesa de centro un DIY (es una tabla de madera de una tienda de segunda mano encontrada en un viaje a Vermont, a la que ella misma añadió unas patas de hierro para convertirla en mesa).

Define su estilo como moderno vintage, se siente atraída por el mobiliario con toques en bronce y oro, también los elementos femeninos y de diseño, todo ello fue incorporado en el apartamento. Ha conseguido que los espacios queden delimitados gracias al mobiliario, un ejemplo claro lo vemos en la mesa de estudio que delimita el salón de su dormitorio. Por cierto, hablando de su dormitorio, la cama no me puede gustar más. Dice que es en lo primero en lo que se fijan sus invitados al entrar, ya que si las mallorquinas permanecen abiertas puede entreverse entre las lamas. Resulta curioso, ¿no creéis?

Es sorprendente también cómo en pocos metros existe una cocina tan completa, mobiliario a ambos lados (en blanco, todo un acierto para espacios pequeños), una nevera doble y una acogedora zona de comedor. Ya quisieran muchos pisos de más metros tener una cocina así. Y por último el baño, con una gran bañera cuya cortina me recuerda a los dibujos que hace mi amiga Paula de Okenua (una de las tiendas que os recomendaba la semana pasada), almacenaje sobre el lavabo y una escalera de madera que pone el contrapunto al binomio blanco-negro.

Ah! por último, no paséis por alto la cantidad de zonas de almacenaje que tiene este apartamento desde el mueble de entrada, a la parte inferior de la cama, en el despacho, la cocina, etc.

Muchas ideas para tener en cuenta cuanto los metros escasean. Espero que os guste…

Imágenes: Chinasa Cooper para Apartment Therapy

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

28 metros cuadrados en Nueva York

Hoy os enseño un pequeño apartamento en Nueva York de apenas 28 metros cuadrados al que no le falta detalle. Ha sido diseñado por Meagan Camp para una clienta que buscaba un refugio para escapar tras sus estresantes jornadas de trabajo, algo sencillo y relajado donde huir de sus preocupaciones y de la acelerada vida de la ciudad. Lo quería con un toque femenino pero no demasiado marcado, así que la diseñadora se decantó por suaves colores neutros, una bonita mezcla entre lo tradicional y lo contemporáneo, acentuando de esta manera las raíces clásicas de un edificio de 1930 con elementos más modernos.

Al ser un apartamento de alquiler, lo primero que hizo Meagan Camp fue dar una buena capa de pintura blanca a las paredes, el efecto inmediato que se consigue (además de la luz) es la sensación de limpieza. Con su lienzo en blanco preparado ya estaba todo listo para llenar el espacio con el estilo decorativo que buscaba su clienta.

Todos las piezas siguen un mismo patrón de colores neutros y suaves, una manera de asegurar la sensación de amplitud y serenidad en un especio pequeño. Pero eso no quiere decir que sea aburrido, la interiorista jugó con las líneas, las formas y las texturas, como la alfombra de yute, los tiradores de cuero del armario, o la vieja pátina del carro de médico antiguo que se ha utilizado a modo de mesilla de noche. Otra ventaja respecto a los neutros es que son atemporales y según con las piezas que los mezcles, conseguirás un resultado más moderno o uno más tradicional, te permite además si te cansas, renovar ciertos elementos y sustituirlos por otros  fácilmente ya que la base combina con todo.

A pesar de sus pocos metros, o precisamente por ello, decorar este espacio fue un reto. El sofá tenía que ser relativamente pequeño, dejando pocas opciones, al igual que la mesa de centro que debía ser estrecha y alargada para no entorpecer el paso pero a su vez tener el tamaño suficiente para poder comer. Para el almacenaje estaba muy limitada, así que la interiorista recomendó a su clienta deshacerse de aquello que no utilizara (algo que suele hacer con otros clientes en una ciudad donde el espacio es un lujo al alcance de pocos). A veces incluso recomienda a sus clientes que se pongan en contacto con empresas especializadas para realizar esta tarea de criba que a todos nos resulta tan difícil.

En este proyecto en concreto, cada pieza debía tener un sentido para almacenar. Bajo la cama por ejemplo, hay una colección de cajas con ruedas destinadas a guardar ropa de otras temporadas; todas las mesas incluido el tocador disponen de al menos un cajón y el armario es el conocido PAX de Ikea, personalizado con tiradores de cuero.

Siguiendo con los trucos para espacios pequeños, los espejos también tienen gran importancia. No sólo sirven para mirarnos, puedes ponerlo frente a unas ventanas para que rebote la luz natural, o entre ellas para hacerlas parecer más grandes, o sobre un escritorio para duplicar el espacio al encender la luz,… son grandes aliados. Otro truco es añadir alguna antigüedad o pieza de época ya que aportan personalidad y carácter al mezclarlas con otras más modernas. En este caso además, se ha optado por otro recurso, a pesar de no tener grandes ventanas las cortinas van de lado a lado de la pared y de techo a suelo, de esta manera también se crea la ilusión óptica de que éstas son más grandes.

¿Qué os parece el resultado? A mí me resulta un espacio coqueto, cómodo, con un mix de piezas interesantes, muy apropiado para una sola persona que vive en una gran ciudad como Nueva York.

¡Feliz fin de semana!

Fotografía: Rikki Snyder / Más info vía

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Leman Locke, London

Me he quedado impactada con las imágenes. La escalera de caracol, el bar, la hilera de preciosas luminarias Wireflow de Vibia sobre la barra, los revestimientos (cemento, hierro, madera,… combinado con colores pastel), cien por cien original.

Estamos tal y como lo describen en la web, ante el apartahotel hipster más asequible del barrio de Shoreditch, al este de Londres. Leman Locke dispone de 168 habitaciones y fue diseñado por el estudio Gp-Arch bajo la creencia de que en los tiempos que vivimos los profesionales tienden cada vez a ser más nómadas. Se buscaba crear un hotel de diseño, algo poco novedoso en Londres si no fuera porque en este caso se pretendía ofrecer además un producto para estancias de larga duración, parecido a un hogar cuando te encuentras en una ciudad que no es la tuya. Comodidad, hospitalidad y diseño en un mismo lugar.

La recepción, la cafetería y el vestíbulo son distintos entre sí pero con un denominador común, la búsqueda de la luz, la sensación de calidez y las texturas. Sorprende la gran escalera en espiral que sube a la siguiente planta donde se encuentra el restaurante.

Casi todos los muebles están diseñados por el propio estudio, los sofás, las camas, lámparas y las mesas, con la intención de crear una estética única y armoniosa, maximizando además el uso del espacio. Se intentó evitar que las habitaciones parecieran las típicas de un hotel convencional en favor de pequeñas piezas más versátiles que cumplieran varias funciones. Si os fijáis en las imágenes, las habitaciones disponen de cocinas completamente equipadas con lavadora-secadora, friegaplatos, plancha, espacio de almacenamiento, etc. porque en estancias largas no siempre apetece comer en un restaurante. Los muebles están pensados para tener poco mantenimiento para el cliente (por ejemplo tras ser utilizados después de una comida), volviendo a la idea de generar esa sensación de encontrarse en casa a pesar de estar de viaje. Otra característica que lo aleja del concepto «hotel», es que las habitaciones están creadas para que todo gire en torno a la zona de estar, con el sofá en L diseñado por el estudio, en lugar de la cama que sería lo típico.

El establecimiento ofrece además otros servicios como terraza con barbacoa, espacios para reuniones, gimnasio y spa, etc. Todas las comodidades para aquellos que necesitan un espacio para vivir, trabajar y conectar con otras personas, lo que ahora conocemos como coworking pero con la posibilidad de quedarse a dormir :-)

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

 

Baixa House

Tengo la mente puesta en Semana Santa. Ya os conté el otro día que mis vacaciones estaban más que planeadas, un viaje a Laponia no se puede improvisar, pero seguro que muchos de vosotros aún no tenéis claro lo que vais a hacer. Lisboa me parece una buena opción, sobre todo para los que vivimos en España, ya que el país vecino tiene mucho que ofrecer.

La semana pasada vi en la revista AD (si no recuerdo mal, porque también podría haber sido en Nuevo Estilo), una mención a los apartamentos Baixa House y como la curiosidad me pierde, tenía que verlos con mis propios ojos y ahora compartirlos.

Se trata de un edificio rehabilitado del siglo XVIII en pleno centro de la ciudad y con un interiorismo donde destacan los elementos tradicionales de la artesanía portuguesa. La verdad es que no me han podido gustar más (el número de imágenes os dará una pista), creo que es por ese aire hippy-chic que los hace tan personales. Es verdad que hay estancias bastante monacales, como los dormitorios, carentes de todo ornamento, pero creo que es algo que incrementa su personalidad. Otros elementos sin embargo, tan característicos de este país, como la baldosa hidráulica que recorre muchas paredes, y la acertada elección de piezas (sillas, bancos, luminarias,…) hacen que este alojamiento resulte de lo más acogedor.

En plan indirecta, le dedico el post a dos grandes amigos, Ana y Pablo, enamorados de este país y aprovecho para recordarles que tenemos un viaje pendiente a Lisboa ;-)

Baixa House

Baixa House (más…)

Mauricio Fuertes, fotografía de interiores.

Me encanta encontrar fotógrafos que entre sus trabajos incluyan interiores, ya que en buena parte, son los responsables de cómo percibimos los espacios. Detrás de un buen reportaje fotográfico, hay mucho trabajo y no sólo el del propio fotógrafo sino también de estilistas, asistentes, etc.

En el caso de Mauricio Fuertes, un catalán apasionado por la fotografía, ha conseguido llegar a lo más alto después de haber trabajado durante ocho años como operador del mercado internacional de divisas (ojalá yo también lo consiga y pueda dejar algún día el mundo financiero). Sus imágenes son reflejo de su pasión por este arte, una pasión que le ha llevado a viajar y conocer entornos de los que poder enriquecerse, tales como América, Sudeste Asiático, Oriente Medio y Norte de África.

Los últimos cinco años los ha dedicado casi por completo a la fotografía de arquitectura e interiores, con multitud de apariciones en publicaciones del sector. Son ya varios los premios que avalan su trabajo. En la actualidad imparte clases de la especialidad de arquitectura e interiorismo en una de las escuelas más prestigiosas de España.

Como curiosidad, una de sus facetas que nada tiene que ver con la fotografía, es su afición por la escalada, os recomiendo veáis las imágenes en su web, son bastante impactantes.

Espero que todos estos ambientes os sirvan de inspiración. Contaros también que probablemente mañana no me de tiempo a publicar, tengo cita con un nuevo especialista para mi maltrecho cuello (y digo nuevo, porque ya no sé ni los que llevo), a ver si a éste se le ocurre algo mejor que darme pastillas (van dos años y medio con medicación diaria), infiltrarme cosas raras, meterme en mil máquinas y sacarme el dinero para no conseguir nada, ¡desearme suerte!.

Mauricio Fuertes, fotografía de interiores

Mauricio Fuertes, fotografía de interiores

(más…)

Apartamentos

Mi primera vivienda, como la de muchas personas, fue un apartamento de 45 metros cuadrados del que guardo muy buenos recuerdos. A pesar de su tamaño puede convertirse en un verdadero hogar, eso si hay que agudizar el ingenio. Estas son algunas ideas que se me ocurren para sacar partido a los metros de los que disponemos.

Cuando la altura lo permite, una muy buena solución es sacar un altillo para poner el dormitorio, despejando así toda la zona de día

Otra manera de utilizar el espacio es mediante separadores de ambientes, ya sea una estantería, con el clásico biombo, o como en este caso un con un panel, que puede ser fijo o móvil.

Cuando el espacio es sumamente reducido, lo mejor es utilizar el blanco como color base y quizás dar pequeños toques de color con algún complemento.

Otras veces, podemos arriesgar con tonos algo más oscuros siempre y cuando la luz lo compense. Por ejemplo en este apartamento a pesar de que la pared es de color gris, el ventanal es un gran aliado. Además se ha elegido el mobiliario en blanco dando sólo protagonismo a una pieza con un cambio radical de color.

En general el truco está en no agobiar las estancias con un montón de muebles, así se verá más amplio, y jugar con tonalidades claras, la luz, algún espejo, o cualquier cosa que nos ayude a agrandar el espacio visualmente. Hoy en día además, las firmas ofrecen ingeniosas ideas, mobiliario multifuncional, y que se adapta a cualquier necesidad por difícil que sea.