Urban Eden

Situada en un edificio histórico del barrio de Salamanca, en Madrid, esta vivienda en planta baja demuestra que la luz natural también puede ser protagonista en este tipo de espacios. El proyecto de reforma e interiorismo, firmado por la arquitecta e interiorista Claudia Schultheis, es una propuesta contemporánea y atemporal que combina eclecticismo y guiños clásicos con mucha personalidad.

La vivienda, de unos 85 m², fue diseñada para una familia de Puerto Rico que pasa largas temporadas en la capital. El concepto del proyecto, llamado Urban Eden, buscaba precisamente trasladar la esencia del trópico al interior de la casa. Molduras, papeles pintados con paisajes exóticos, piezas de diseño, obras de arte y materiales nobles se combinan en un espacio donde el color verde actúa como hilo conductor.

Un salón con carácter

Dadas las dimensiones reducidas de la vivienda, uno de los objetivos principales fue optimizar el espacio y abrir visualmente las estancias. El salón forma parte de la zona social abierta y respira esa mezcla de sofisticación y frescura que define todo el proyecto.

El sofá es de la firma Eneas y se acompaña de una alfombra de Westwing y mesas de centro de Vical. La escultura sobre la mesa de centro es obra del artista Josecho López Llorenz, mientras que los cuadros son de la artista Anita Suárez de Lezo. Los cojines, de Pepe Peñalver, aportan textura y color.

El verde se convirtió en el gran protagonista del proyecto, presente tanto en el salón como en la cocina. Este color aporta frescura, conecta con la naturaleza y crea una atmósfera serena y sofisticada que encaja perfectamente con la personalidad caribeña de los propietarios.

En el recibidor encontramos una consola de Westwing y espejos diseñados por el propio estudio.

Una cocina pensada para recibir

La cocina se diseñó pensando en las costumbres de sus propietarios a los que les gusta recibir amigos. El elemento central es una gran mesa de comedor de Escenium, que actúa como punto de encuentro para reuniones y aunque la cocina no sea especialmente grande, se resolvió con una distribución muy funcional.

El grifo es de Villeroy & Boch, mientras que la escultural lámpara y la mesa auxiliar pertenecen a Vical. El papel pintado, con motivos naturales, es de Photowall, reforzando esa sensación de pequeño oasis urbano.

Un dormitorio principal con guiño clásico

En el dormitorio principal se quiso introducir un punto más clásico, reinterpretado desde una mirada actual. La protagonista absoluta es la cama con dosel de La Redoute, que aporta elegancia sin resultar excesiva.

El papel pintado de Tecnografica se enmarca con una fina moldura negra que dialoga con la estructura del dosel. Las mesillas son de Vical, las lámparas de Aromas del Campo y la alfombra de Carpet Decor. Los cojines de Pepe Peñalver y el florero procede de Westwing.

El resultado es un dormitorio sofisticado y muy acogedor, donde tradición y modernidad conviven con naturalidad.

Un tocador que amplía visualmente el baño

Como el baño principal no contaba con demasiado espacio, el estudio tomó una decisión muy interesante: ubicar la zona de lavabo fuera del baño. De esta manera se creó una zona que se percibe más como parte de un vestidor o tocador, que de un baño convencional.

El papel pintado geométrico de Coordonné, está inspirado en el estilo Art Déco. El mueble es de Vical, el espejo de Westwing, el grifo de Steingberg y el lavabo de Megabad Collection. Las lámparas son de Aromas del Campo y la puerta de vidrio es de Tres Jotas.

Un segundo baño transformado con pequeños gestos

En el segundo baño la reforma fue más puntual, pero muy efectiva. Se ajustó la iluminación, se añadió papel pintado en el techo y se rotaron los espejos, un detalle original que le da mucha personalidad al espacio.

El mueble es de Gesteco, la encimera de I Domus, el lavabo de Bathco y el grifo de Steingberg. El espejo es de Westwing, las lámparas de Aromas del Campo, el papel pintado de Tecnografica y el alicatado de Marazzi. Las mamparas son de Tres Jotas.

Una habitación multifuncional

La segunda habitación se diseñó como un espacio versátil. Durante el día funciona como zona de estar y por la noche se transforma en dormitorio de invitados gracias a una cama abatible Murphy de Tegar integrada en un mueble a medida.

La alfombra es de Carpet Decor, mientras que el puf, el sillón y la butaca son de Westwing. Los cojines, de nuevo, son de Pepe Peñalver.

Este proyecto demuestra cómo, incluso en una vivienda de dimensiones contenidas, se puede crear un interior lleno de personalidad. La combinación de piezas de diseño, arte, papeles pintados y una paleta dominada por los verdes convierte este piso del barrio de Salamanca en un auténtico «Urban Eden».

Imágenes: Claudia Schultheis, Información: Nuevo Estilo

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Fold House…

Conozco a mi marido muchos años antes de que fuéramos novios; primero fuimos amigos. Las casas en las que ha vivido, unas cuantas por cierto, fueron diseñadas por mi suegro (obviamente era arquitecto, ahora ya jubilado), y todas ellas las recuerdo a diferentes alturas. Esta forma nunca fue casual, sino que respondía directamente a la topografía del terreno, lo que siempre ha hecho de ellas viviendas muy especiales. Esto mismo ocurre con la casa que os muestro hoy, ubicada en las colinas de Berkeley, y que destaca por cómo se integra en el entorno sin pasar desapercibida.

Con una silueta angulosa y planos inclinados, se genera movimiento y, al mismo tiempo, encaja con el paisaje. Es una de esas viviendas que no solo miran al exterior, sino que lo incorporan como parte esencial del proyecto.

El proyecto diseñado por Artifact Collaborative, bautizado como Fold House, parte de una idea muy clara: crear el volumen con efecto de pliegue. Esa decisión formal no es solo un gesto estético. Estos pliegues generan profundidad, protegen del sol en determinados momentos del día y permiten abrir grandes superficies acristaladas sin perder control climático. La arquitectura no compite con el entorno, lo enmarca.

La fachada principal, prácticamente acristalada y orientada al oeste, ofrece unas vistas inmejorables. Desde las estancias principales se alcanza a ver San Francisco y el Golden Gate, y esa relación visual constante con el paisaje transforma la percepción del interior. No es una casa cerrada hacia dentro, sino un espacio que respira horizonte.

En el interior, los 291 metros cuadrados se distribuyen en cuatro dormitorios, tres baños completos y un aseo de cortesía. A esto se suman una zona de estar independiente y un despacho pensado para el trabajo en casa. La organización responde a una lógica muy actual: espacios comunes amplios y conectados, pero con rincones que permiten intimidad y concentración cuando se necesita.

La luz es, sin duda, uno de los grandes aciertos del proyecto. Los ventanales de suelo a techo y los lucernarios, estratégicamente ubicados, aprovechan la geometría plegada del techo para introducir iluminación natural en profundidad. A lo largo del día, las sombras se desplazan por las superficies blancas y de madera clara, aportando dinamismo sin necesidad de artificios. El interior resulta sereno, limpio, muy contemporáneo, pero no frío.

En cuanto a los materiales, la vivienda combina acabados duraderos y una paleta sobria que no distrae de lo esencial: espacio y paisaje. La cocina, integrada en la zona principal, mantiene esa coherencia formal con líneas depuradas y soluciones discretas de almacenamiento. Todo está pensado para que la arquitectura sea la protagonista, no el mobiliario.

Otro aspecto especialmente relevante es su planteamiento energético. La casa funciona de forma totalmente eléctrica e incorpora paneles solares con batería de almacenamiento, bombas de calor de alta eficiencia y preinstalación para vehículo eléctrico. Además, la estructura ha sido diseñada teniendo en cuenta la normativa sísmica de la zona, algo imprescindible en California. No se trata solo de estética; hay una reflexión técnica y responsable detrás.

Lo interesante de esta vivienda es que consigue equilibrar varios factores que no siempre van de la mano: una imagen potente, una distribución funcional y una estrategia sostenible bien integrada. No hay elementos superfluos ni gestos gratuitos. Cada decisión formal parece tener una justificación práctica.

Me gusta especialmente cómo el concepto del “pliegue” no se queda en la cubierta, sino que define la identidad completa del proyecto. Desde el exterior se percibe como una pieza algo abstracta; desde el interior, esos mismos pliegues generan altura, luz y amplitud. Es una arquitectura que se entiende mejor viviéndola que observándola en plano.

En definitiva, una casa contemporánea que apuesta por la claridad formal, la conexión con el entorno y la eficiencia energética sin renunciar a una presencia rotunda. Un ejemplo de cómo la arquitectura residencial puede ser, a la vez, técnica, sostenible y emocional.

Imágenes: Peter Lyons para Dwell

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Deià, Mallorca…

La casa está encaramada en lo alto de una ladera, sobre el encantador pueblo de Deià, con unas maravillosas vistas al mar. Una vivienda con historia entre sus muros y un presente renovado que mezcla sensibilidad nórdica, mediterránea y artesanía local.

La casa pertenece a varios miembros de una gran familia nórdica que la utilizan como destino de vacaciones. Fue recientemente reformada por el estudio con sede en Deià, More Design, para que pudiera adaptarse a múltiples necesidades tanto al flujo de gente, a las distintas generaciones que iban a convivir en ella y a escapadas tranquilas, pero al mismo tiempo debía conservar la calma y el alma que la caracteriza.

“La familia es experta en diseño y participó activamente en el proceso”, dice el diseñador Manuel Villanueva. “Mezclando su propia estética con nuestra visión mediterránea”.

El conjunto al que pertenece la casa data del siglo XIII, cuando monjes cistercienses establecieron un monasterio en la zona. Con el tiempo se añadieron edificaciones, y ya a principios del siglo XX se construyeron dos casas, incluida ésta, en la parte sur de la finca.

En los años 70 se hizo una ampliación “moderna” que resultó en un edificio poco coherente con el entorno. Este fue el punto de partida de la reforma: reorientar, dar luz, adaptarse al terreno empinado, rescatar materiales y crear espacios fluidos.

La casa se desarrolla en tres plantas sobre un terreno de terrazas inclinadas. En la planta media (la de acceso) encontramos la cocina, el comedor, un dormitorio y un baño. En la superior, el dormitorio principal con baño en suite y una gran terraza exterior. Por último, la plata baja cuenta con dos dormitorios más (uno con literas para los niños) y un baño compartido.

El reto era mayúsculo: respetar volumen, historia y entorno, y al mismo tiempo hacerla habitable para una familia con estilos de vida distintos, sin perder el espíritu de refugio vacacional.

Artesanos mallorquines crearon todos los elementos claves de esta renovación, desde las balaustradas metálicas forjadas por el artesano local Toni Calafell hasta las bañeras y lavabos artesanales de piedra local de Binissalem, obra del maestro artesano Juan Camposol. Los productos empleados forman parte de una “paleta actualizada” de los materiales tradicionales de Mallorca: piedra local, cal y elementos naturales.

Es una mezcla maravillosa entre el minimalismo nórdico —claridad, líneas puras, funcionalidad— junto con acentos mallorquines —terrazas, piedra, elementos locales y la luz mediterránea—. Una casa que facilita el descanso y lo hace sin ostentación. No es lujo de escaparate, sino lujo de experiencia. Vistas, terrazas, luz cálida, materiales honestos y un diseño pensado para compartir, para estar, para vivir.

Imágenes: Est Living

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La importancia de destacar tu apartamento vacacional

Como supongo que sabréis, desde hace unos meses además de mis proyectos habituales, estoy embarcada en una nueva aventura que me ilusiona muchísimo: el homestaging tanto para la revalorización en la venta de viviendas, como para alquileres o para apartamentos vacacionales. Es un trabajo precioso y muy gratificante, porque me permite combinar todo lo que me apasiona: crear ambientes y contar historias a través de los espacios y, sobre todo, hacer que cada rincón transmita algo especial. Siempre he defendido que la decoración va mucho más allá de lo estético, es emoción, es acogida, es funcionalidad, y en el mundo del alquiler turístico, esto cobra aún más sentido.

Os pongo un claro ejemplo, los apartamentos vacacionales Bravissimo son espacios únicos, pensados para que quien los habite por unos días se sienta cómodo, a gusto, y sobre todo… en casa. Porque sí, una buena puesta en escena marca la diferencia. En plataformas donde abundan las opciones y la competencia es feroz, captar la atención con imágenes cuidadas es solo el primer paso. Lo realmente importante es que lo que se ve en las fotos se sienta igual al entrar por la puerta. Y para eso, la decoración debe ser bonita, sí, pero también práctica. Pensada para los viajeros, para su descanso y sus vacaciones.

Cuando un huésped entra en un apartamento que respira armonía, donde todo está en su sitio y nada es casual, la conexión es inmediata. Y eso se traduce en buenas valoraciones, en reservas repetidas, en recomendaciones espontáneas. Un apartamento bien decorado transmite cuidado, cariño y profesionalidad.

Y no hace falta un gran presupuesto para lograrlo. Basta con una paleta coherente, materiales agradables, luz bien aprovechada y, sobre todo, atención a los detalles: una manta suave que invita a una siesta, un cabecero acogedor, textiles bien combinados, un rincón de lectura, vajilla bonita… Son elementos pequeños pero que generan grandes sensaciones.

En el caso que nos ocupa, estos apartamentos de alquiler de temporada en Girona tienen mucho ganado ya que están cuidados al detalle. Porque los viajeros de hoy ya no buscan solo un sitio donde dormir, buscan experiencia, rincones con alma y sentirse parte de la ciudad, del barrio, de la casa. Eso solo se logra a través de los sentidos… y del corazón.

Así que si tienes un apartamento vacacional, no subestimes el poder de una buena decoración. No necesitas lujos ni grandes obras: solo ganas de crear un espacio que hable bien de ti, que invite a quedarse y que se recuerde con una sonrisa. Porque cuando un huésped se siente en casa… todo cambia.

Imágenes: Bravissimo

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De oficina a acogedor piso…

Este es el piso de Álex Boisset, un viajero incansable, empresario y creador de contenido que ha recorrido el mundo en busca de olas, buen clima y experiencias únicas. Además de su pasión por el surf y la naturaleza, ha incursionado en el ámbito del diseño y la ecología. Lidera la marca B3TTER, enfocada en productos alimenticios saludables, y comparte su estilo de vida a través de redes sociales, donde habla sobre deporte, alimentación y sostenibilidad.

Cuando Álex Boisset aterriza en Barcelona, busca algo más que un simple lugar donde quedarse así que, junto al arquitecto Carles Margineda y la interiorista Anna Alegre, ha logrado transformar una antigua oficina abandonada en un refugio con alma, donde cada rincón cuenta una historia. Ubicada en la emblemática Via Laietana, esta vivienda de 72 metros cuadrados es una invitación a la luz, la amplitud y la autenticidad.

El alma viajera de Boisset se refleja en cada detalle. Tras recorrer el mundo en busca de olas, buen clima y experiencias inolvidables, regresaba siempre con la misma idea: encontrar un hogar que reflejara la esencia de Barcelona. Y después de seis meses de búsqueda, lo encontró. Un espacio en bruto, pero con un potencial enorme, que hoy es un testimonio de su estilo de vida y su amor por el diseño.

La reforma fue un reto emocionante. Lo primero fue derribar tabiques y abrir los espacios para dejar que la luz fluyera libremente. La distribución se reinventó para crear un salón-cocina amplio, una habitación que se abre y cierra con una majestuosa puerta corredera, una pequeña oficina y un baño curvo lleno de encanto.

El respeto por los elementos originales fue clave en el diseño. La volta catalana en el techo, las molduras clásicas y el suelo de madera natural combinado con baldosas hidráulicas rinden homenaje a la historia del edificio. Su propósito era conseguir que al entrar en la vivienda el estilo reflejara que se encontraba en la ciudad condal, además de que llevara su esencia, creo que lo consiguió con creces.

Álex no se limitó a supervisar: participó activamente en la reforma, poniendo en práctica las enseñanzas de carpintería que aprendió de su padre. Cada material, cada textura, fue escogida con mimo, priorizando lo natural y lo artesanal. La cocina, diseñada bajo el concepto de loft, cuenta con una espectacular isla de Silestone de Cosentino, lámparas de Liderlamp y un extractor a la vista que aporta un toque industrial.

En el baño, el verde menta aporta frescura y refuerza la conexión con la naturaleza. Las ventanas originales se restauraron para conservar el carácter del edificio, mientras que el mobiliario combina piezas funcionales y atemporales, como el sofá Martina en beige de Kave Home o la mesa de centro de The Masie.

El arte también juega un papel fundamental en la decoración. Las paredes están adornadas con obras de Enrich.R, un amigo del propietario, que añaden carácter y personalidad al espacio. Cada rincón refleja un pedazo de la vida de Boisset: desde los recuerdos de sus viajes hasta su pasión por el diseño y la ecología.

Se ha conseguido un hogar con identidad que habla tanto de su propietario como de Barcelona. Un reflejo de la vida de Álex, de sus experiencias y de la esencia de la ciudad.

¿No os parece un piso maravilloso?

Fotografía: Montse Garriga para la revista AD

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FreelandBuck…

Me ha costado volver al blog tras las Navidades lo cierto es que, a la locura de las fechas se ha sumado mucho trabajo, lo cual es bueno no me quejo. Como os dije antes de las fiestas, aunque ahora disponga de menos tiempo y por tanto tenga que distanciar mis posts, no quiero abandonar un blog que lleva conmigo la friolera de 16 años, así que vamos con la primera entrada de este 2025.

Hoy os llevo a una casa que me tiene enamorada, mayormente por el exterior y su arquitectura más que por el interior. Esta vivienda de nueva construcción está diseñada por la firma de Los Ángeles FreelandBuck, destaca por su combinación de materiales de alta calidad, una increíble artesanía y un diseño pensado para ofrecer el máximo confort.

Con algo más de 200 metros cuadrados, esta casa se compone de tres dormitorios, dos baños y un aseo, y dos espacios adicionales que se utilizan como sala de estar para la familia y despacho. Está ubicada en las colinas de Mount Washington, lo que le permite disfrutar de sus impresionantes vistas y aprovechar al máximo la luz natural en cada rincón.

Se accede a la vivienda a través de un amplio garaje para dos coches y una terraza que lleva al piso principal. Allí encontramos una bonita cocina, con una gran isla de madera laminada y formas curvas (lo que permite una circulación más fluida a su al rededor), elegantes encimeras de mármol y muebles hechos a medida totalmente personalizados. Tras una península, se encuentra el comedor con una gran mesa de madera maciza y sillas tipo Thonet. Gracias al plano superior en el que se encuentra la sala de estar, se ha podido aprovechar el lateral de la escalera para adosar un banco de obra, está acompañado de una pequeña mesita que convierte este rincón en el espacio perfecto para disfrutar de un café. Subiendo las mencionadas escaleras llegamos a una sala de estar y frente a esta, un rincón de lectura con un diseño muy acogedor en fibras y madera natural. En este mismo espacio, la casa cuenta con un aseo adicional.

Seguimos subiendo para encontrar la suite principal que, dicho sea de paso, es un lujo ya que posee vistas a las montañas de San Gabriel. Un dormitorio sencillo, amplio y funcional con baño en suite cuya joya es la enorme bañera exenta, además de disponer de ducha. No sólo eso, el dormitorio principal tiene acceso directo a un patio privado, ideal para relajarse. En esta misma planta encontramos una salita de estar con espacio de trabajo.

En el nivel inferior, la casa tiene dos dormitorios adicionales, otro baño completo y un estudio que fácilmente podría convertirse en un cuarto de invitados o un cuarto dormitorio. El patio trasero, con su vista despejada a las montañas, es el lugar perfecto para disfrutar del aire libre.

Lo más fascinante de esta casa es cómo los volúmenes apilados en diferentes ángulos se integran perfectamente al terreno, que tiene una pendiente pronunciada. Cada espacio tiene algo especial, desde la distribución hasta las vistas, lo que hace de esta casa un verdadero refugio de tranquilidad y diseño. ¡Definitivamente es una casa muy inspiradora!

Fotografía: Ye Rin Mok para Dwell y FreelandBuck

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Casas singulares, joyas que desafían lo convencional

El concepto de casas singulares es una idea que lleva aportando valor al mercado inmobiliario desde hace décadas, convirtiéndose en toda una referencia de la arquitectura y el diseño de lujo. Este tipo de viviendas se caracterizan por aportar a sus propietarios un plus de sofisticación, rompiendo con los estilos más tradicionales y redefiniendo por completo lo que significa la palabra hogar. 

Actualmente en España contamos con un gran mercado de casas singulares en venta , ideales para quienes buscan transformar un inmueble en un lugar único donde la funcionalidad, las buenas vistas y la estética superior se combinan para convertirse en auténticas joyas que desafiaban lo convencional. Concretamente en el caso de Barcelona , ​​una ciudad mundialmente reconocida por su riqueza arquitectónica , los amantes de las casas singulares encuentran viviendas que son una auténtica experiencia en si mismas.

Por todo esto, en este artículo queremos hablar en profundidad de las casas singulares , reconociendo qué diferencia a este tipo de construcciones y cuáles de sus prestaciones son las que las convierten en una inversión de lo más especial. Así, de la mano de la inmobiliaria de lujo Living , un referente indiscutible en la ciudad, exploramos algunas de estas perlas arquitectónicas que se han convertido ya en todo un referente en el mercado.

¿Qué son exactamente las casas singulares?

Las casas singulares son propiedades que destacan por ofrecer a sus propietarios un inmueble con un carácter único y excepcional. Así sea por su diseño arquitectónico, por su historia o por su ubicación geográfica , este tipo de casas aportan al mercado inmobiliario una serie de propiedades de lo más peculiares que se diferencian enormemente del resto de ofertas.

Algunas de estas casas singulares pueden ser, por ejemplo, palacetes rehabilitados con siglos de historia, que conservan elementos originales y añaden comodidades modernas para un uso real de la vivienda. Otro tipo de casas singulares son chalets con vistas espectaculares, viviendas con un enfoque corporativo o las que destacan por incluir elementos de vanguardia para convertirse en un auténtico oasis urbano.

Según la inmobiliaria de lujo en Barcelona Living , si hay algo que todas las casas singulares tienen en común es que cuentan con un factor sorpresa , que las hace destacar entre el resto de viviendas del mercado. Estos inmuebles no se conforman con ser espacios funcionales y se centran en provocar emociones para convertirse en una extensión del estilo de vida de sus habitantes.

¿Qué hace especiales a las casas singulares?

Las casas singulares son especiales porque trascienden a la noción que generalmente se concibe de un hogar convencional. Cada una de estas casas es una construcción única , atendiendo a su diseño arquitectónico singular, a su ubicación privilegiada o a ciertos detalles disruptivos que aportan ese valor agregado a cualquier vivienda más tradicional.

Por lo general, este tipo de hogares llaman la atención por la creatividad de sus espacios , incluyendo desde detalles minimalistas y contemporáneos hasta estructuras orgánicas inspiradas en la naturaleza. Además, otra de las características que definen a las casas singulares es el entorno en el que se ubican. Muchas de ellas ofrecen vistas panorámicas al Mediterráneo o están ubicadas en barrios históricos como el Gótico o el barrio de Gràcia , aportando un valor añadido a las propias características de la vivienda.

Barcelona, ​​un paraíso para las casas singulares

Barcelona es una de las ciudades que mejor ilustra esta tendencia de las casas singulares. Gracias a su rica historia, a su cultura mediterránea y a su espíritu vanguardista y cosmopolita , se convierte en el lugar perfecto para quienes quieren encontrar una propiedad única. Así, en esta ciudad se pueden comprar desde casas modernistas de finales del siglo XIX hasta lofts industriales , que han convertido espacios que antes se utilizaban como factorías en hogares contemporáneos.

Desde los barrios más céntricos como el Barrio Gótico o el Eixample , donde se pueden encontrar áticos y pisos de estilo modernista, hasta las zonas periféricas como Sant Adrià de Besòs o Sant Cugat del Vallès donde adquirir viviendas unifamiliares rodeadas de vegetación, toda el área metropolitana. de Barcelona es, indiscutiblemente, el paraíso de las casas singulares. 

Vivir, un referente en casas singulares

Como se puede comprobar, la oferta de casas singulares en Barcelona es amplia y apta para todo tipo de gustos y presupuestos. Por eso, desde la inmobiliaria Living se han especializado desde hace años en conectar a clientes exigentes con las propiedades más excepcionales de toda la ciudad. El equipo de expertos inmobiliarios de Living se encarga de seleccionar casas singulares de alto nivel, que pueden ir desde céntricos áticos con vistas impresionantes hasta casas con siglos de historia reconocidas por su valor arquitectónico. Además de brindar un servicio personalizado a sus clientes , Living se ha convertido en una referencia en el mercado de las casas singulares en Barcelona por tener uno de los catálogos más exclusivos de todo el país , convirtiéndose en la alternativa más óptima para quienes buscan algo más. que un lugar donde vivir.

No cabe duda de que las casas singulares se han convertido en uno de los tipos de inmuebles más demandados por los compradores , gracias a su combinación superior de elementos artísticos, arquitectónicos, históricos o de vanguardia. Un mercado que, además, irá en aumento en los próximos años y se convertirá en una referencia para quienes valoran los inmuebles que trascienden a lo convencional.

Autor: Sara Guerra, imágenes: Living Inmobiliaria

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Yana Molodykh

El piso que os traigo hoy se encuentra en el distrito financiero de Cracovia, 73 metros cuadrados que, en un principio, estaba pensado para ser alquilado. Sin embargo, el resultado final fue tan especial que sus propietarios decidieron quedárselo como refugio familiar. La responsable de este cambio fue la interiorista Yana Molodykh, quien logró transformar el espacio en un hogar donde lo vintage y lo moderno se mezclan con un toque oriental.

El objetivo principal del diseño era crear un lugar versátil, cómodo para una familia y funcional para recibir visitas. Según los dueños, querían que «tanto un ejecutivo como un director de orquesta» se sintieran a gusto allí. Una de las claves para lograrlo fue la cocina, un diseño de IKEA con mobiliario azul y un frente de azulejos en color terracota que le da mucha vida al espacio.

Como el piso no tenía un recibidor definido, Yana improvisó un vestíbulo separándolo del salón con un pequeño nicho. Un espacio práctico y con carácter gracias a los azulejos de Mutina y al tono granate oscuro de las paredes. El pasillo conecta todo el piso y se decoró con molduras blancas y papel pintado con motivos geométricos de PaperMint, que le dan un aire art déco. El suelo, un parquet de nogal colocado en espiga, aporta calidez y contraste con las líneas sencillas del mobiliario.

Para mantener todo en orden sin sacrificar estilo, se diseñó un armario a medida con frentes de rejilla, donde se ocultan la lavadora, la secadora y una zona de almacenamiento. Y aunque Yana siempre se inspira en los deseos de sus clientes, en este caso encontró su punto de partida en el Museo de Arte y Tecnología Japonesa Manggha, un lugar que le ayudó a darle al proyecto ese toque oriental que se respira en cada rincón.

El salón es el corazón de la casa y está lleno de detalles con historia. El sillón de Pols Potten, por ejemplo, recuerda la silueta de un samurái, mientras que los apliques de HAY evocan las sombrillas de las geishas. Las mesas del centro de Kononeko, con su diseño robusto y redondeado, parecen un homenaje a los luchadores de sumo. El sofá de MOMA Studio no solo encaja perfectamente con el resto del mobiliario, sino que también es plegable, convirtiendo este espacio en una zona multifuncional. Sobre él, un cojín de seda con forma de kimono y hecho a mano por Fabric 17, añade el toque singular. Las ventanas están vestidas con cortinas de Guell Lamadrid, y en la pared destaca una obra del artista Vova Keno que retrata a un galgo italiano.

Desde el salón se accede al baño de invitados, destaca su ambiente fresco gracias al papel pintado con motivos botánicos de Theo Wallpapers y un mueble verde intenso que le da mucha personalidad.

El dormitorio principal, en cambio, es sencillo y elegante. La cama, que fue pintada a mano para darle un aspecto envejecido, se combina con mesillas de Diza Collective, apliques de Artemide y una composición de pequeños cuadros vintage que adornan las paredes. Junto a la cama, hay un mini vestidor compuesto por un armario de IKEA, escondido detrás de un arco con cortina, que mantiene todo recogido de manera discreta.

La habitación de invitados tiene un encanto especial. Un papel pintado art déco de PaperMint le da un aire nostálgico, complementado con un espejo barroco francés y un cabecero de madera tapizado en beige que aporta calidez.

En cada espacio de este piso, los materiales, colores y detalles están pensados ​​para que la vida fluya de forma cómoda y bonita, con ese equilibrio perfecto entre lo práctico y lo estético. Un lugar que invita a quedarse y disfrutar de cada rincón.

Fotografía: Yuliia Yakubyshyna para Nuevo Estilo

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Cristina Carulla

En un rincón del Baix Empordà, en el pequeño pueblo medieval de Cruïlles, la interiorista Cristina Carulla ha transformado una masía tradicional en un refugio. Este proyecto no solo respeta las raíces históricas de la construcción, sino que también refleja una visión contemporánea y emocional del diseño, que prioriza la sostenibilidad, la conexión personal y el arte.

Con una estructura principal de 500 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, la masía cuenta con tres dormitorios, un salón, cocina y un altillo convertido en mirador. Además, en el jardín de 300 metros cuadrados se encuentra la casa de invitados, antiguamente un pajar, que ahora ofrece dos pisos con dormitorio, baño y salón. Pegada a una muralla del siglo XII, la casa combina historia y modernidad en perfecta armonía.

La reforma de esta masía no estuvo exenta de retos. En una región donde predominan las casas de estilo tradicional, Cristina quiso romper moldes apostando por un diseño contemporáneo sin abandonar los materiales y técnicas locales. Así, utilizó cerámicas recuperadas para los baños y la cocina, suelos de barro cocido, y piedras sobrantes de la muralla medieval para las aperturas de la fachada. La decoración interior refuerza esta conexión con la naturaleza y lo artesanal, con muebles de madera maciza de fresno y roble, alfombras de yute, lámparas de mimbre y textiles naturales como lino y piel.

Pero el alma de esta casa reside en el arte, cuidadosamente seleccionado para reflejar los momentos y emociones más significativos de su propietaria. Obras de artistas como Robbie Whitehead, Marria Pratts, Nacho Alegre, Jorge Castillo y Joan Ponç adornan las paredes y convierten los espacios en una expresión de la vida personal de Cristina. Para ella, el arte es el elemento que más habla de quienes habitan una casa, y en este caso, cada pieza tiene un significado especial.

Cristina buscaba un hogar donde pudiera desconectar del ritmo vertiginoso de la ciudad y disfrutar de una vida más pausada con sus hijos y amigos. Ese propósito se materializó en cada detalle, desde la luz natural que inunda las estancias hasta la privacidad y el silencio del entorno, interrumpido solo por el repique de las campanas de la iglesia de Santa Eulàlia.

El salón principal, con vistas a un patio amurallado lleno de plantas, se ha convertido en el rincón favorito de Cristina: un espacio íntimo, tranquilo y perfecto para la contemplación.

La masía de Cristina Carulla es mucho más que una casa: es un lugar para encontrarse, para disfrutar del arte, del silencio y del tiempo.

Fotografía: Nacho Alegre y Cristina Carulla Studio

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La casa de la interiorista Alex Boudreau…

En un rincón de la Baja California, entre el desierto y la sierra, encontramos esta vivienda que parece haber pertenecido siempre a este paisaje. Es la casa de Alex Boudreau, una diseñadora de interiores que, desde Brooklyn, soñó con crear un refugio familiar en la costa de Todos Santos, un pueblo lleno de encanto donde el tiempo parece detenerse.

Todo comenzó cuando Alex, junto a su familia, tras años de hospedarse en hoteles de la zona, en 2015 decidieron comprar un pequeño terreno frente al mar, una parcela que parecía esperar pacientemente su llegada. Pero la aventura apenas empezaba. La familia exploró varias opciones con arquitectos locales, aunque ninguno lograba capturar exactamente la esencia que deseaban: una casa que integrara la magia de Baja California con un sentido moderno y auténtico.

Así fue como Alex, quien sin ser arquitecta dirige renovaciones residenciales en Manhattan, se lanzó a diseñar ella misma, a esbozar sobre papel la casa que veía en su mente. Su enfoque fue claro desde el principio: quería un espacio que conversara con la naturaleza donde la luz natural fluyera por todos los espacios. Como guiño a sus referentes en la arquitectura, Alex apostó por una estructura simétrica inspirada en las haciendas mexicanas y en el trabajo de Le Corbusier y otros arquitectos modernistas. La disposición fue calculada para que el sol llenara la cocina y el baño principal durante la mañana, mientras que las terrazas se sumergen en el sol del atardecer. Cada lugar tiene su momento de luz.

Al entrar en la casa, el vestíbulo de techos altos de piedra laja blanca –una roca de la región que aporta frescura y textura– nos recibe con una mezcla de tradición y sofisticación. Las escaleras que flanquean este espacio son una joya en sí mismas: trabajadas por artesanos locales, sus barandillas de hierro en zigzag evocan el movimiento del mar, un detalle que aporta un toque contemporáneo sin romper la armonía de lo clásico.

Uno de los elementos más destacados de la casa es el suelo, de La Perla Mosaico, diseñado digitalmente por la interiorista e inspirado en los colores del paisaje: el terracota del desierto, el azul del océano, el naranja de los atardeceres y el blanco de la arena. Esta misma paleta armoniosa se repite en todas las habitaciones y espacios comunes, desde el dormitorio principal hasta la sala de estar, donde Alex ha creado un rincón especial para sus sobrinos. Este espacio, con un arco estilo marroquí lleno de almohadas, es perfecto para que los más pequeños descansen y jueguen.

La sala también invita a los adultos a relajarse en un ambiente fresco, decorado con sillas de mimbre encontradas en Milán y un sofá de ratán en un alegre amarillo. Este lugar se convierte en una sala de cine improvisada al caer la noche, cuando la familia proyecta películas en la pared de piedra.

Una curiosidad es el lavabo situado en el pasillo, que fue diseñado tanto para regar las plantas como para lavarse los pies llenos de arena al entrar. El lavabo es personalizado y la grifería de Signature Hardware.

La cocina, por supuesto, es el alma de la casa. Con estanterías abiertas para exhibir la vajilla, mobiliario de madera y encimeras de hormigón. Al rededor de la isla, unos taburetes de fibra y madera de Chairish, son perfectos para desayunos y cenas informales. Cada detalle ha sido pensado para ser acogedor y funcional. Alrededor de la mesa, decorada con manteles a cuadros estilo provenzal, se siente la herencia francesa de la familia, que se integra con la estética mexicana de la casa.

Más allá de la cocina, la influencia mexicana se nota en cada rincón. Desde las cestas tejidas hasta los nichos inspirados en el arquitecto Luis Barragán, la casa destila autenticidad. En el baño de invitados, Alex optó por azulejos de color albaricoque y una bañera profunda que invita al descanso.

El dormitorio de invitados tiene una coqueta esquina con un banco y una chimenea de adobe, que aunque no se utiliza porque allí la climatología no es dura, la interiorista decidió mantener por el encanto de su diseño.

El exterior también es encantador. Dado que la familia no vive allí a tiempo completo, Alex diseñó muebles empotrados que resistieran las inclemencias del tiempo. En el suelo, ladrillos hechos a mano simulan las olas del mar, mientras que las hamacas se mecen suavemente entre cactus y helechos. Aquí, todo está pensado para disfrutar la paz del lugar.

Para Alex, que visita la casa varias veces al año, este refugio sigue evolucionando. Su último proyecto es una cocina al aire libre con parrilla de leña y barra para compartir. Cada detalle nuevo agrega vida a este espacio, un refugio creado con tanto amor que cada visita la vive como una auténtica desconexión.

Fotografía: Skye Parrott y William Jess Laird para Domino Mgz y Alex Boudreau

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