Una masía del siglo XIX

Estoy en un momento de mi vida un poco complicado, doy gracias por la familia y amigos que tengo, sin ellos todo se haría más cuesta arriba. Lo bueno de todo este proceso, que para mí está siendo muy complicado, es el aprendizaje. Escarbar dentro de uno mismo y hacer un poco de autocrítica es algo que deberíamos hacer todos de vez en cuando, lo recomiendo, independientemente de que estés pasando por un buen o mal momento.

Dejando mi situación actual de lado y volviendo a la realidad, o quizás a un sueño por la casa que hoy os enseño, nos vamos derechitos a una masía del Siglo XIX en el Baix Empordà, Girona. Ha sido encontrarla y pensar ¡quiero vivir allí! ¡es la casa de mis sueños! Poco o nada ostentosa, llena de elementos naturales, piezas que respiran pasado, madera, hierro, fibras, lino, mucha luz natural, personalidad a raudales, esos techos con forma abovedada y textura irregular, los ventanales que les acompañan en su forma, la sencilla cocina campestre sin demasiados ornamentos pero muy funcional, el comedor rústico integrado en la propia cocina, un dormitorio que respira campo allá donde mires (textiles, el cabecero, el banco a los pies de la cama, el cuadro o las contraventanas pintadas de verde, todo te invita a pensar en el exterior), el baño con su techo de vigas de madera en contaste con las paredes de microcemento, una habitación infantil compartida que derrocha personalidad (una paleta suave de textiles con el rojo como complemento y piezas singulares que le dan un punto vintage a la habitación), y la guinda del pastel, el exterior con esa maravillosa piscina y el porche que se conecta con la cocina y que está realizado con muebles recuperados.

Si queréis ver el reportaje al completo y saber de dónde procede cada pieza podéis leerlo en Mi Casa Revista, os dejo el link aquí. Me voy a pedir esta casa por navidad, igual cuela ;-)

Vía: Mi Casa

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La casa de la anticuaria Carina Casanovas

Fue en 2010 cuando os hablaba de la tienda de Carina Casanovas en este post, ha llovido. No sé si está mal que yo lo diga pero a veces me asombro de mi constancia, de la cantidad de reseñas escritas en este blog, a todo el tiempo invertido, son diez años los que está a punto de cumplir Decofeelings, que se dice pronto, aunque también es cierto que “sarna con gusto no pica” (bueno, a veces he de reconocer que sí).

Cambiando de tema, tengo un buen amigo propietario de una firma de antigüedades y en la última feria de Almoneda a la que acudí en Ifema, se quejaba un poco de lo complicado que era la venta en estos tiempos. Lo cierto es que por lo general no suelen ser piezas baratas, quizás las tendencias o todas esas “casas Pinterest” de las que tanto me quejo, siempre enseñan lo mismo (y no suelen ser precisamente antigüedades), pero lo cierto es que hay todo un abanico de piezas para todos los públicos y bolsillos que sin duda darán el toque de personalidad que nuestras casas necesitan. Igual nuestros presupuestos no dan para comprar unas maravillosas vitrinas como las que tiene Carina en el salón a modo de librerías, pero sí para los maniquís que recorren las escaleras. En mi humilde opinión, se puede tener perfectamente una casa con muebles de Ikea y darle personalidad con alguna antigüedad que se haga notar.

Y cambiando de tema, vamos con la casa de Carina Casanovas, cien por cien “ella”. Obviamente no tiene un estilo definido ya que se nutre, al igual que su tienda de Barcelona y ahora también la de Madrid, de objetos que compra por intuición, por diseño y belleza. Tiene un don a la hora de elegirlos y los cambia constantemente de sitio, los reorganiza, agrega los nuevos según los va adquiriendo, su casa siempre está en movimiento (desde luego así nunca te aburres, debe ser como estrenar casa cada poco tiempo).

La vivienda se encuentra en una de las zonas más transitadas en pleno centro de Barcelona, así que estaréis conmigo en que su mayor tesoro es el jardín, un oasis en plena ciudad. Reformaron la cocina y los baños que estaban en muy mal estado, a la primera se le ha dado un aire más moderno aunque gracias a los suelos conserva parte de su historia, mientras que en el baño un majestuoso mueble antiguo hace las veces de lavabo (en casa de mi madre en el pueblo, tenemos dos muy similares en el salón y otro como tocador que pertenecían a mi bisabuela, me encanta el uso que le han dado en esta casa), también el suelo del baño mantiene la esencia del mismo.

Como veis esta vivienda está llena de detalles, cada imagen aporta un montón de piezas diferenciadoras, a Carina por ejemplo le gustan mucho los cráneos y el arte religioso. Ah! esto no lo digo yo sino ella, aunque las mismas palabras han salido de mi boca cientos de veces: “No te dejes influenciar por las tendencias. Todas las casas son diferentes y deben reflejar a las personas que viven en ellas”. 

Imágenes Vía

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Vivir sobre el mar

Últimamente Australia aparece en muchas de las conversaciones de mi entorno, sin duda es un país al que me encantaría viajar. Mi hermana estuvo allí de luna de miel y vino encantada con la experiencia, tengo un amigo que fue a trabajar unos meses y se quedó varios años y también mi sobrino estuvo una larga temporada, en fin, que no conozco a nadie que haya ido y no hable maravillas. Este fin de semana hemos tenido por aquí a un australiano de intercambio. Supongo que la mayoría ya sabéis que pertenezco a un club de corredores (CDE #Nosotras) y que además de los entrenamientos entre semana, muchos fines de semana se hacen salidas en grupo por el campo. Una de las chicas del grupo nos trajo a su australiano de intercambio, excepto por las presentaciones poco más le vi, bueno sí quizás su trasero, porque corría como una bala :-)

Así que tanto hablar de Australia, se me ocurrió buscar alguna casa para enseñaros por allí, pero no quería que fuera una casa cualquiera. Esta llamo especialmente mi atención porque como os he dicho en alguna ocasión, en otra vida debí ser un pez, ver el mar para mí es como a quien le toca la lotería, pero es que vivir literalmente sobre él, debe ser como estar soñando o como la absurda frase del anuncio de compresas “¿a qué huelen las nubes?”, pues eso algo así, inexplicable para mí.

Se trata de un proyecto de Infinite Design Studio. Es una casa flotante de dos pisos situada en el puerto de Sydney y se realizó a partir de un barco del siglo XIX, conservando su naturaleza y sus características originales. Se transformaron los espacios interiores y exteriores mediante materiales naturales. En el interior se utilizó roble francés, baldosa de travertino en color crema, muebles hechos a medida y de corte contemporáneo. Varios espejos con forma circular hacen referencia a los ojos de buey, a la vez que permiten que las vistas se reflejen y se cuelen por todos los espacios. Los elementos de temática marinera también están presentes, como los remos que se apoyan en el descansillo de las escaleras. La carpintería interior juega al contraste con el exterior, en color negro.

Para mí el mayor lujo de esta vivienda es la terraza, poder tumbarte en un sofá al sol sobre el mar, frente al mar, rodeado de mar, ¡Woow! o comer de igual manera, eso no tiene precio. Incluso aun no gustándome el invierno, ni los días de frío, tampoco haría ascos a acurrucarme en el sofá del salón junto a la ventana, ¡menudas vistas!

Y vosotros ¿vivirías sobre sobre mar?…

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La veraniega casa de Abbie Naber

Sé que llevo un verano un tanto perezosa con el blog, pero no soy la única a la que le ha afectado el calor. Mi ordenador ha decidido veranear, o casi diría que me está dando avisos para jubilarse y es que el pobre tiene ya diez años, los mismos que el blog, y cada vez que lo abro recibo una negativa por su parte para trabajar. Lo cierto es que estas semanas cuando me siento frente a él empieza a fallarme y a la tercera vez que lo he reiniciado, consciente de que me estoy enfadando y mucho, lo cierro pensando que será que ese día no toca publicar, así que a otra cosa mariposa, no nos vamos a engañar, en la piscina se está mucho mejor. Por otro lado pienso en la cantidad de gente que hay de vacaciones (instagram se chiva de todo) y concluyo, pues lo mismo nadie lo lee. Sinceramente en esta época deberían prohibir las redes, los blogs, y todo aquello que nos separe del exterior, del disfrute, de la familia y los amigos. Ya vendrá el largo invierno y no tendremos más remedio que encerrarnos, entonces podremos leer todo lo que se nos quedó pendiente ¿no creéis?

Yo ya puedo casi oler mi pueblo soriano, los tres días que me escapo a Cantabria con mi marido, las playas portuguesas y el ansiado descanso, sólo una semana más, un par o tres de post más y cerraré este, mi chiringuito, hasta septiembre. Os animo como decía a que paséis de ordenadores, de tablets, de móviles y os dediquéis a disfrutar y descansar.

La casa que os traigo hoy respira época estival, claro que está en San Diego (California) y por allí el tiempo es de lo más agradecido, incluso en invierno (palabrita, que yo he estado). Se trata de la vivienda de la estilista y diseñadora Abbie Naber, una casa donde interior y exterior se funden para el disfrute durante todo el año. Lo que más me gusta de esta vivienda es su mezcla de estilos y texturas, la personalidad que derrocha, algo que sólo se puede conseguir cuando eres fiel a ti mismo, cuando de un viaje surge una idea, o un mural de pared te recuerda al océano y lo pones en lugar de un cuadro porque es eso precisamente lo que buscas, cuando no te guías por un sólo estilo y decides que unas sillas de bambú quedan perfectas al lado de otras de estilo escandinavo, cuando no te asusta sacar muebles de contexto y utilizar un aparador mid-century como mueble de lavabo e incluso usar un precioso papel azul marino con rayas doradas en un cuarto infantil ¿Y por qué no? En eso radica la personalidad, en salirse de los estándares, si algo te inspira, te llama la atención o te transmite emociones, no lo dudes, eso es que esa pieza está hecha para ti.

Podéis leer el artículo completo y saber de qué firma es cada cosa, pinchando aquí. Nos vemos la próxima semana…

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Un salón muy inspirador…

Sigo intentando buscar un piso en mi pueblo, no sé si recordáis que me quiero cambiar de chalet a piso, hasta ahora el mercado estaba algo parado y sin embargo de repente parece que los regalan o al menos los que me gustan, tal como salen al mercado vuelan, algunos no duran ni un día a la venta. ¿Vamos a volver a cometer las mismas tonterías? ¿Esto es el preludio de otro boom inmobiliario? Espero que no. Mientras tanto yo sigo buscando, e intentando imaginar el tetris que tendré que hacer para encajar mi mobiliario y todos los trastos que he acumulado en un chalet, en un piso (ya se sabe, cuanto más espacio, más guardamos).

Cuando encuentro en internet algo que me cuadra y voy a visitarlo, el primer golpe de vista es impactante. Ya me he acostumbrando a espacios grandes y aunque es precisamente de lo que quiero escapar porque me sobra casa por todas partes, mi cabeza y mi retina necesitan un parón para asimilar que lo que encontraré en la mayoría de los pisos son habitaciones con la mitad de metros que las mías. Sin duda es necesario tener mucha imaginación cuando además no partes de un lienzo en blanco, porque parte de mis cosas se quedarán conmigo.

He encontrado este piso en un artículo de Apartment Therapy y me ha parecido pura inspiración, es como si lo hubieran diseñado para las necesidades de mi familia. Su planta alargada y sus dos ventanales, no impiden que el espacio esté aprovechado al máximo. En mi casa tenemos gran cantidad de libros, y aunque ni de broma cabrían en estas estanterías, no me digáis que no están bien pensadas, rodean hasta las ventanas. Toda la parte baja se ha aprovechado con almacenaje en gavetas quedando oculto su contenido. En el salón siempre hay un montón de trastos que no quedan bonitos si están expuestos, así que mejor disponer de muebles con cajones para poder ocultar lo que no queremos que sea visto.

En mi caso tendré que renunciar a mi despacho, así que la idea de cómo han aprovechado la pared del fondo alargando la estructura de la estantería para crear una zona de trabajo, me ha parecido perfecta y además, como las baldas llegan hasta su parte superior, es un gran desahogo para la zona. A su vez, ésta termina con un módulo en forma de cubo que hace las veces de recibidor, sin renunciar a las baldas que siguen sirviendo como lugar de almacenaje.

Sólo le pongo un pero, tengo mis dudas respecto al sofá porque a simple vista no me parece cómodo (o será porque yo necesito brazos a ambos lados para apoyar la cabeza) y la otra parte negativa es que podría afirmar que se trata de mobiliario a medida, con lo cual no será barato (pero pienso que compensa realizar una inversión más grande si el resultado se ajusta tanto a tus necesidades).

No me diréis que sin ser un salón excesivamente grande, no está bien pensado. Además de la funcionalidad del espacio, elementos como la pared de ladrillo, la escalera y cocina pintadas de negro, le dan personalidad. El color oscuro también proporciona profundidad al espacio, dando la sensación de ser una habitación más amplia.

Para terminar y a pesar de ser un piso relativamente pequeño, el tejado esconde una sorpresa, una gran terraza que más la quisiera yo para mi chalet.

¿Qué os parece?…

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Woodchuck

¿Empiezo por la casa o por la firma? Qué descubrimiento, no sé ni por dónde comenzar. Detrás de Woodchuck está la pareja Rutger y Tinta Luhrman, él carpintero y ella diseñadora de interiores. Unieron sus talentos y fortalezas para crear no sólo una firma que venda sus creaciones de madera hechas a mano, sino también una empresa creativa y multidisciplinar para remodelar y diseñar espacios, desarrollar conceptos, diseño de interior, etc. Sus creaciones son simples y minimalistas pero irradian calidez.

Una mezcla de estilo japonés y escandinavo se refleja en sus diseños, pero nunca falta en sus espacios el toque de una pieza antigua o vintage. Comienza siempre sobre una base blanca a la que le va añadiendo el mobiliario según las necesidades de cada casa ya que cada una demanda algo diferente, ya sea por su luz, su color,… No tiene miedo a mezclar distintos tipos de madera, algo que no todo el mundo se atreve, pero que para muchos aporta paz (me incluyo, en mi salón conviven varios tipos y no desentona ninguno).

En algo coincido con Tinta, la decoración de tu casa debe hacerte sentir bien, además de ser diferente a las demás (porque todos somos distintos, así que deberíamos decorar en base a nuestros gustos y necesidades, no a las modas -esto ya lo he repetido hasta la saciedad ¿verdad?-). Rodearse de cosas bonitas que te hagan feliz debería ser una prioridad. Ella no es muy fan de almacenar porque sí, más bien piensa que es una ventaja tener sólo lo justo y necesario (¿no habéis sentido alguna vez que tenéis el síndrome de Diógenes? yo sí, cuantos más metros, más acumulo). Ella es de espacios limpios y sencillos, no acumula lo que no usa. De ahí que su cocina sea abierta, unos pocos estantes sirven para alojar lo imprescindible.

¿Y por qué no hablamos de esta casa? Desde el recibidor con la pequeña estantería (made in Woodchuck, obviamente), con las blancas escaleras de caracol, el comedor que combina un sencillo mobiliario (la mesa y los bancos, nuevamente de la firma) junto a las clásicas sillas Thonet, le acompaña un aparador vintage para dar el toque sorpresa, el panelado de madera del dormitorio principal a modo de cabecero (una idea que se me ocurrió hacer a mí, aunque nunca lleve a cabo, para insonorizarme de mis vecinos), el original dormitorio infantil (tanto arquitectónicamente hablando como su personalidad en cuanto a la decoración), sin olvidar la cocina llena de estantes abiertos para disponer de lo necesario con un simple vistazo y todo en madera, por supuesto. ¡Esta casa es muy Top!

Podéis leer un bonito artículo sobre ella en: My Scandinavian Home

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Un apartamento aprovechado al milímetro

Hoy os enseño otro apartamento de Nueva York, otro sí, pero este tiene algo especial como para tomar nota. Se trata de la división de espacios, de cómo con unas ventanas tipo mallorquinas han conseguido separar de manera visual la entrada, el salón y el dormitorio siendo en realidad un mismo espacio. Las mallorquinas además, tienen la cualidad de abrirse y cerrarse, lo que permite más o menos entrada de luz al dormitorio o privacidad en caso necesario. Tan sólo la cocina, a la que se accede desde el salón mediante un vano abierto y el baño, son estancias independientes.

El apartamento de apenas 46 metros cuadrados, pertenece a la estilista y decoradora de interiores Elaine Burns. Para personalizar su casa utilizó elementos y recuerdos personales, como la galería de cuadros dispuestos sobre el sofá, o los posavasos recolectados de sus restaurantes favoritos que se amontonan aquí y allá, también la mesa de centro un DIY (es una tabla de madera de una tienda de segunda mano encontrada en un viaje a Vermont, a la que ella misma añadió unas patas de hierro para convertirla en mesa).

Define su estilo como moderno vintage, se siente atraída por el mobiliario con toques en bronce y oro, también los elementos femeninos y de diseño, todo ello fue incorporado en el apartamento. Ha conseguido que los espacios queden delimitados gracias al mobiliario, un ejemplo claro lo vemos en la mesa de estudio que delimita el salón de su dormitorio. Por cierto, hablando de su dormitorio, la cama no me puede gustar más. Dice que es en lo primero en lo que se fijan sus invitados al entrar, ya que si las mallorquinas permanecen abiertas puede entreverse entre las lamas. Resulta curioso, ¿no creéis?

Es sorprendente también cómo en pocos metros existe una cocina tan completa, mobiliario a ambos lados (en blanco, todo un acierto para espacios pequeños), una nevera doble y una acogedora zona de comedor. Ya quisieran muchos pisos de más metros tener una cocina así. Y por último el baño, con una gran bañera cuya cortina me recuerda a los dibujos que hace mi amiga Paula de Okenua (una de las tiendas que os recomendaba la semana pasada), almacenaje sobre el lavabo y una escalera de madera que pone el contrapunto al binomio blanco-negro.

Ah! por último, no paséis por alto la cantidad de zonas de almacenaje que tiene este apartamento desde el mueble de entrada, a la parte inferior de la cama, en el despacho, la cocina, etc.

Muchas ideas para tener en cuenta cuanto los metros escasean. Espero que os guste…

Imágenes: Chinasa Cooper para Apartment Therapy

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