Dimora delle Balze

Ha sido amor a primera vista. También lo fue cuando la empresaria de moda y profesional del diseño escenográfico, Elena Lops, descubrió esta granja del Siglo XIX y la adquirió. No sólo la convirtió en su casa, sino también en un hotel rural, Dimora delle Balze, donde además de descansar, se pueden hacer todo tipo de eventos.

Esta maravilla se encuentra en Sicilia, en una finca fortificada rodeada de 27 hectáreas de puro paisaje mediterráneo. Para su tarea de rehabilitación se apoyó en la diseñadora Draga Obradovic y en el arquitecto Stefano Guidotti.

El exterior disfruta de varias terrazas, porches, un mirador con vistas al Mediterráneo, piscina, solárium, patios cubiertos,… donde podemos ver un mix de culturas, pasado y presente, mobiliario de firmas tan contemporáneas como el sofá verde de Paola Lenti o las tumbonas y sombrillas de Kettal, que se ven delimitadas por grandes columnas clásicas que nos recuerdan la impronta de su pasado. Por otro lado, encontramos también piezas singulares que rompen y ponen el punto focal a una estancia, como la silla azul de la primera imagen, es portuguesa y fue restaurada por la diseñadora Draga Obradovic (sin duda una de mis favoritas de la casa). También muebles antiguos recuperados, como el sofá de forja de la segunda imagen o los apliques de la pared. Y en esa misma estancia, los farolillos, traídos de Marruecos.

La casa tiene varias habitaciones, todas ellas distintas. Cada una está bautizada con una de las obras de un siciliano ilustre vinculado a la literatura, a la pintura, el cine, la ópera,… de tal manera que, aquél que se hospede en la casa, pueda saborear la vivencia con todos sus sentidos. Así, encontramos habitaciones casi palaciegas con grandes y preciosos chandeliers restaurados, techos pintados en colores granates y dorados, que hacen referencia al Renacimiento. Otras van más allá, utilizando el dorado por completo en sus techos. Mientras, vemos el contrapunto en habitaciones mucho más sencillas, espacios que nos recuerdan al Mediterráneo.

Muchos de los elementos que decoran la casa, tanto a nivel arquitectónico como decorativo, tienen procedencia marroquí. Los azulejos de los baños son un ejemplo, también los pavimentos que recorren parte de los suelos, o la sucesión de platos azul índigo que se descuelga por la pared del vestíbulo.

Mención aparte merecen las luminarias, desde las más contemporáneas a las más clásicas. Sobre el comedor una de mis top en lámparas, siempre me ha encantado por su versatilidad y la cantidad de opciones de diseño que ofrece, la Wireflow, de Vibia, en el vestíbulo también se ha optado por lo moderno con la luminaria String Light, para Flos. En el pasillo sin embargo, sobre la mesa circular de nogal restaurada, podemos ver un maravilloso chandelier, diseño de Luca Turrini. También, como hemos visto antes, en varias habitaciones están presentes estas increíbles lámparas de araña que nos llevan a vivir en épocas lejanas.

¿No os animaríais a pasar una temporada en una casa como esta?

Imágenes: Elle Decor / Dimora delle Balze

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Vivir en Los Hamptons

Pocas cosas pueden salir mal cuando tienes entre manos una vivienda que, en lugar de paredes, está rodeada por ventanales que miran al jardín, a la piscina y en el horizonte, al mar. Con esta «caja de cristal», situada en la península de Long Island (Nueva york), se enfrentó la interiorista Vanessa Alexander para convertir este espacio en la segunda residencia de su amiga Julie. La dificultad radicaba en conseguir que lo contemporáneo de la arquitectura, no se interpusiera en el deseo de la propietaria de transformar este lugar en su santuario de paz y en un espacio bohemio. Para ello recurrió a una sabia mezcla de piezas traídas de todo el mundo, algunas de corte vintage, a la madera y a las fibras que aportan calidez y a elementos naturales que comunican interior y exterior.

Aunque muchos muebles sean nuevos, como los de la cocina, están hechos a medida y personalizados para el proyecto. Así, tanto la mesa del comedor, la isla y los muebles de la cocina, están construidos con los mismos materiales para que haya un hilo conductor. Bajo la mesa, destaca una alfombra antigua tribal. Para la zona de aguas, paredes y techos, se utilizó yeso impermeabilizado. Parece cemento pulido, pero visualmente es más suave.

En el salón, sin duda destaca el gran sofá modular de B&B Italia, Camaleonda Sofa, un icono del diseño obra de Mario Bellini de 1970. Le acompaña una mesa de centro del también reputado diseñador Axel Vervoordt.

La casa sufrió pequeñas remodelaciones ya que la anterior familia no tenía hijos, así que tuvieron que adaptar ciertos espacios para crear nuevos dormitorios y áreas de recreo infantiles, pero siempre respetando las zonas abiertas de la planta baja y el eje horizontal bajo el que está diseñada la vivienda para aprovechar al máximo las vistas.

La escalera de cristal conduce a al dormitorio principal con vistas al mar, allí se encuentra una de las piezas más bonitas de la casa. La lámpara de techo que cuelga sobre la mesilla, está tejida por la artista australiana Harriet Goodall. Sus luminarias esculturales, pinchad en el enlace (su nombre) y descubriréis las maravillas que hace.

Bajo este, hay una zona interior destinada al esparcimiento, con sillas vintage de Charlotte Perriand y el sofá Extrasoft de Living Divani. Pero además de esta zona de estar familiar, la propietaria quiso hacer ampliaciones pensando en las visitas, porque ¿qué sería una casa en los Hamptons sin amigos que vienen a visitarse y obviamente se quedan una temporadita? :-) Realizó una casa de huéspedes, con tres dormitorios y tres baños, cocina al aire libre, zona para sentarse al exterior y realizar fogatas al aire libre, ¡ah! y vistas al océano Atlántico. Todo, con el mismo aire bohemio y tranquilo de la casa principal, ambas parecen una misma vivienda.

La cocina exterior y el comedor, están entre la casa principal y la de invitados, propiciando el uso para ambas. Y las zonas de esparcimiento al aire libre se suceden por todo el exterior. Creo que si me invitaran me haría fuerte allí y no me sacarían ni con grúa, muy generosos han sido con los invitados ¿no creéis?

Por cierto, la semana que viene no publicaré, me la tomaré de descanso por Semana Santa, pero nos vemos por redes. ¡Felices vacaciones!

Fotografía: Chris Mottalini para EstLiving

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Casa mallorquina con historia…

Sólo he estado una vez en Mallorca, una isla de la que guardo grandes recuerdos, quizás sea porque fui cuando terminé la universidad de viaje de fin de curso y ya se sabe cómo son esos viajes. Desde que escribo el blog, he conocido virtualmente a mucha gente que vive allí, con algunas de esas personas hablo casi a diario a través de redes, es como si hubieran estado ahí toda la vida y sin embargo, no nos hemos visto nunca. Algunos de mis amigos de siempre, también se han ido a vivir a la isla. Incluso mi «hermano americano«, el que estuvo un año en mi casa mientras mi hermana pasaba su año en Estados Unidos, ahora también vive allí. Claramente, tengo un viaje pendiente a Mallorca, aunque tenga que hacer turnos para ver a la gente.

Hoy voy a enseñaros una casa típicamente mallorquina, tan típica que lleva en pie desde 1700 y ha pasado de ser una fonda, a una bodega, para convertirse en molino de aceite y por fin, de la mano del arquitecto Durval Dias Junior, en vivienda.

La casa conservaba muchos de sus elementos antiguos, su identidad rural y piezas arquitectónicas típicamente de la zona, como la piedra de marés, el paso mediante arcos e incluso la escalera original. Otros, como las viejas vigas de madera, se restauraron para utilizarlas en las puertas interiores. Para acompañar, la decoración se eligió sobria, elegante, con una paleta de colores que va desde los blancos al negro, pasando por los neutros. El mobiliario mezcla piezas modernas con otras de corte vintage e industrial y sobre los materiales, se ha recurrido a aquellos que nos conectan con la naturaleza, con lo más básico: la madera, el hierro y la piedra. Para el suelo se ha optado por el hormigón pulido que además de unificar los espacios, permite utilizar bajo él, calefacción de suelo radiante.

Si os soy sincera hay una parte de la casa que no me gusta especialmente y es donde quizás, el arquitecto se podría haber lucido más, se trata de la cocina. Es lo que yo llamo una cocina laboratorio, demasiado fría para mí y la campana, diseñada por éste, es lo que menos me gusta. Se salvaría el salpicadero que, al llevar pequeños azulejos con motivos muy discretos, le ponen un punto de calidez (por poner algo salvable). Ah! el antiguo banco de madera asturiano, ese no cuenta, este lo elevo a la categoría de maravilla, pero está en el paso de la cocina así que no me refiero a él cuando hablo de la cocina.

El comedor es un mix de piezas bien avenidas, por un lado, una gran mesa de madera antigua traída de la India, que es la encargada de aportar calidez a la estancia, se complementa con sillas Tolix de corte industrial y para iluminar, la famosa lámpara Arco de Achille Castiglioni para Flos. Para complementar, un aparador de Ethnicraft comprado en Candela Home.

Los espacios se comunican entre sí a través de vanos. A continuación del comedor, encontramos el salón con un precioso sofá negro de Molteni que contrasta con las sillas y las mesas de centro de madera de Mestre Paco. En este espacio, el punto diferenciador lo pone la butaca roja de Marco Zanuso para Arflex, también en Mestre Paco. Imagino que la alfombra ya la habréis reconocido, es de Ikea.

En este salón, el arquitecto creó una chimenea de hormigón armado con dos repisas del mismo material a ambos lados. Para iluminar el espacio se hicieron nichos en la pared con iluminación indirecta hacia el techo, además de colocar un par de lámparas articuladas Jiedé y otra lámpara hecha a base de troncos, como lámparas de ambiente.

En el dormitorio predominan los tonos neutros de la ropa de cama de Zara Home, el punto de color lo pone el cuadro de la pintora holandesa Ria Diercks Kron y la alfombra roja a modo de Kilim. Ya por último en el baño, todo vuelve a ser blanco, con encimera de teca y un pequeño remate de teselas en la zona de aguas para proteger la pared. Los muebles se han hecho a medida para aprovechar al máximo el espacio.

El exterior se rodea de vegetación mediterránea y se puede ver perfectamente su historia sólo con contemplar la fachada donde su pasado ha quedado a la vista con unas escaleras adosadas a la pared que ahora, no conducen a ningún sitio. ¡Me encantan!

Imágenes: Montse Garriga para Elle Decor

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Para los amantes del «Handmade»

Esta es la historia de Sara Moreno, una mujer que hasta su maternidad trabajaba como administrativa pero que, con la llegada de su hijo, decidió buscar un nuevo camino para conciliar. Sara convirtió su pasión en empresa, desde niña le habían gustado las manualidades y el bricolaje, así que poco a poco fue creando lo que hoy es Fruto Samore. Comenzó con grandes mantas de lana merina y hoy hace increíbles tapices que, incluso le encargan como altares de boda. También da cursos y talleres presenciales.

Lo que vamos a ver hoy es su casa. Una vivienda donde no existe la mano de un interiorista, donde todo lo que veis sale de la mente privilegiada de su dueña. Hay piezas compradas, claro, pero mucho DIY también (como la mesa de comedor), por supuesto macramé que adorna paredes, mantas envolventes, lámparas, cojines, pufs, cestos, incluso la camita del perro que está tejida por sus manos. Otra de las cosas que no falta en esta casa, son las plantas, hay tantas que en algunos sitios ha tenido que introducir artificiales, no le da la vida para tanto riego.

El salón mide nada más y nada menos que 50 metros cuadrados, así que para hacerlo más acogedor se ha dividido en varios ambientes. Al fondo el comedor con mesa realizada por los propietarios y sillas de Leroy Merlin tipo Tolix, el macramé que adorna la pared es su firma, Fruto Samore.

A continuación, encontramos una zona de chimenea. Ya existía en la casa cuando la compraron, pero la tunearon para darle un aire más moderno. En la parte superior se colocó un material que imita a piedra y en la inferior un porcelánico para no tener problemas con las brasas que pudieran saltar a la madera. Se les ocurrió también instalar una viga para hacer de soporte al sillón colgante de la firma Vackart y se rodeó de coloridas alfombras y pufs de Kenza and Co.

Tras la chimenea, se encuentra la zona de estar. Para hacerla más acogedora se pintó la pared junto al sofá Manacor de Fama, en un color oscuro. En este rincón podemos ver tanto las mantas de lana merina, como tapices de Fruto Samore, cojines de Kenza and Co y Zara Home, o una mesa de centro fabricada con pallets (también de Fruto Samore). Frente al sofá, una mezcla de piezas, como la famosa estantería String, una de sus piezas favoritas, o sobre el mueble, su última adquisición comprada de segunda mano en Wallapop, un espejo tipo ventana antiguo. Por supuesto, todo el espacio está rodeado de plantas.

Toda la casa la van reformando los propietarios poco a poco, de habitación en habitación, gracias a sus habilidades y a la ayuda de otros miembros de la familia. En el baño, por ejemplo, querían darle un toque verde, pero tanta planta ya era demasiado, así que recurrieron a los vinilos de Lokoloko, resistentes a las zonas de agua y que además aportaban profundidad a la pared. El lavabo de piedra con toallero incorporado y el espejo, son de Leroy Merlin, las toallas de Zara Home.

Además de los dormitorios, en otra de las habitaciones la propietaria montó su taller. Cómo me gusta cualquier sitio inundado de materiales que tengan que ver con cualquier disciplina artística, me da igual que sea como en este caso, lanas, o talleres llenos de pintura, o cerámicas, maderas,… cada vez que veo un taller, se dispara mi creatividad. En este caso, las estanterías tan bonitas que albergan todos sus materiales pertenecen a la firma Astigarraga Kite Line.

Igualmente, el dormitorio infantil es un puro DIY. Las mantas son fruto de la firma de la propietaria, la cama y la alfombra son de Ikea, para el juguetero se ha utilizado una caja de madera reciclada y pintada, la decoración de las paredes se ha resuelto por un lado con pintura (haciendo forma de montañas) y en la zona de lectura, simples cruces que pueden hacerse fijándose a la pared con cinta aislante negra.

Como he dicho, aún quedan estancias de la casa por reformar. El siguiente proyecto será el dormitorio de la niña, que aún tiene un año de edad, así que no tiene prisa por tener la habitación más bonita. Me gustan estas casas creadas por los propietarios, sin prisas, con mimo y sobre todo pensando qué es lo mejor para ellos, no pasa nasa si tienes que convivir un tiempo con algo que no te guste del todo, porque será la casa la que te irá pidiendo lo que necesita según vayas viviendo en ella.

Esta vivienda os puede gustar más o menos, pero lo que está claro es que está hecha a la medida de sus propietarios y si os fijáis con detenimiento se pueden sacar muchas ideas deco con las tres «b´s» de ella.

Fotografía: Miriam Yeleq para Micasa Revista

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Casa moderna de estilo georgiano

Esta semana dedicaba un post y varias stories a comedores que, en lugar de llevar sillas rodeando la mesa, en uno de los lados éstas se sustituían por un banco adosado a la pared. Una práctica muy útil cuando careces del espacio suficiente para circular cómodamente por detrás de las sillas. Para hacer el cálculo de lo que ocupan, hay que sumar unos 35 cm si las sillas están recogidas, o 50 cm si estamos sentados, a eso hay que añadirle un mínimo de 60 cm para circular por detrás. Si ves que el espacio no es suficientemente amplio en ambos lados, quizás un banco, sea la solución perfecta.

Me topé con esta bonita vivienda que, además de gustarme y mezclar varios estilos decorativos, curiosamente su comedor es exactamente así, por lo que decidí publicarla hoy.

Se trata de un edificio londinense rehabilitado por los arquitectos Alex Michaelis y Tim Boyd para una familia numerosa. Respetando su arquitectura tradicional de estilo georgiano del Siglo XVIII, con sus ventanas de guillotina, su porche de entrada y paredes de ladrillo rojo, los propietarios decidieron modernizarla abriendo espacios, creando más ventanales para dejar entrar la luz y modernizado los interiores. Contaron para ello también, con la ayuda de la interiorista Simone McEwan. 

Nada más entrar ya se puede apreciar el cambio. Las múltiples ventanas y el color blanco, lo inunda todo de luz en un espacio que, hasta entonces, había sido oscuro y compartimentado. El suelo se cambió, pero para mantener la esencia del pasado, se puso parqué de madera de roble antiguo del siglo XVIII, de la marca Timbertech.

Se dejaron comunicados todos los espacios a ambos lados del recibidor, sólo se separan por vidrieras, pero visualmente están conectados. A un lado podemos ver el salón,  las molduras del pasado conviven a la perfección con muebles de diseño elegidos exprofeso, como El sillón Rietveld Utrecht para Cassina o la mesa de centro Malgorzata Bany Pilotis para The New Craftsmen.

En el otro lado encontramos la cocina, el office y el comedor. La cocina es clásica y elegante, en negro y mármol Calacatta, sin muebles altos y el almacenaje recogido en la gran isla central. Es un diseño de Plain English. Al final de la cocina está el comedor bañado de luz natural. Este espacio fue una extensión de la vivienda por la parte trasera de la casa, así que disfrutan de las vistas al jardín mientras comen. Además, se le añadió un techo de vidrio para inundarlo más de luz.

Para separarlo visualmente de la cocina, se levantó un murete a media altura que sirvió como respaldo para apoyar el banco realizado por los arquitectos. Se decidió dar un estilo escandinavo al espacio, con mesa de madera maciza en tono natural y sillas tipo Wishbone. Diría que este comedor es mi parte favorita de la casa.

Aún hay más en la planta baja, una pequeña sala de estar con techo de cristal y vistas a la escultórica escalera, un práctico lavadero, una bodega y un baño.

La vivienda cuenta con cinco dormitorios. El principal para los padres, tres para cada hijo y uno extra para los invitados. En el de matrimonio, vemos cómo se sigue el patrón del piso inferior, los blancos y neutros, son la elección. Se mantiene el punto clásico gracias a las molduras y a la vez, la madera aporta el toque más desenfadado. Lo mismo se ha buscado en el baño, sencillez y elegancia a partes iguales.

Rompiendo con todo lo visto hasta ahora, llegamos al despacho de los propietarios. Azul petróleo en las paredes, mobiliario contemporáneo, librería de los años sesenta y una maravillosa mesa que tiene el privilegio de mirar hacia el jardín. Ni rastro en este espacio de cualquier elemento clásico que hayamos visto antes en la casa.

En las habitaciones infantiles apostaron por diseños a medida que fueran creciendo con los niños. Dando importancia al almacenaje necesario hoy y en el futuro.

Las sorpresas no acaban aquí. Fuera, en lo que era el antiguo garaje, los arquitectos montaron una gran sala de juegos para toda la familia. Se creó un pasillo en tonos oscuros como conexión entre la casa y este nuevo espacio, al que se le añadieron armarios a medida y por supuesto, una gran ventana con vistas al jardín. En este gran espacio de nuevo el azul oscuro es el protagonista, con un gran sofá y estantes que albergan diversas láminas y dibujos, un lugar donde los hijos de los propietarios pudieran sentirse a gusto.

De repente sorprender ver cómo los arquitectos tienden a romper con la sintonía de la vivienda metiendo estilos diferentes, de ahí que nos encontremos un baño en color amarillo de carácter retro.

Además del despacho interior de la casa, el propietario (fotógrafo profesional) dispone en el jardín, de un anexo más. Se trata de una cabaña revestida en madera a modo de estudio, donde poder aislarse cuando así lo requiere su trabajo.

Por último, bajo la pérgola del jardín encontramos un comedor familiar realizado por los conocidos paisajistas londinenses Rich Landscapes.

Y hasta aquí el home tour, si me tengo que quedar con algo sería el comedor con vistas al jardín y la entrada. Creo que esta casa es para verla más de una vez, os diré que no me gusta todo al cien por cien, o más bien que me sobran espacios, pero sí hay muchas ideas que rescataría de ella. ¿Qué opináis, os gusta?

Imágenes: Marie Claire Maison

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Lindye Galloway. Paleta de neutros…

Resulta complicado e incluso banal, hablar de decoración con lo que está pasando en el mundo. Sinceramente nunca podré comprender cómo hay personas que anteponen el poder y el dinero a las vidas humanas, es una sin razón que se escapa a mi raciocinio. Cada vez percibo este mundo como algo más hostil, guerras, pandemias, luchas de poder,… no sé qué van a heredar nuestros hijos como sigamos así, ahora mismo lo percibo todo como una amenaza, no sé si os pasa lo mismo.

Vale, ya sé que no estáis aquí para escuchar mis melodramas, así que os hablaré de la casa de hoy, que por cierto, tiene una historia bonita. Esta vivienda la descubrieron sus actuales propietarios dando una vuelta por Newport Beach, California, a poca distancia de donde vivían. Se enamoraron de ella pero sólo sabían que podía estar en venta por un chivatazo, aún no la habían sacado oficialmente al mercado. Se reunieron con la dueña, que tardó cinco largos meses en decidirse en vender. Como suele pasar en estos casos, ellos también tenían que deshacerse de su casa para poder comprarse esta. La casualidad hizo que en un sólo día se la quitaran de las manos y pudieran comprar su casa soñada (creo que eso sólo pasa en las películas, que me lo digan a mí que llevo 6 compra ventas y estas operaciones son complicadas de cuadrar). Pero no queda ahí la cosa, si estrenar casa ya es el subidón del siglo, 24 horas más tarde llegó su hija de adopción Luna. Menudo cambio de vida en tan sólo dos días, un final feliz de cuento de Disney.

La casa, a pesar de ser de mediados del siglo pasado, estaba en buen estado por lo que Jasmine Star, su propietaria, sencillamente contrató a su amiga y diseñadora de interiores Lindye Galloway, con la que ya había trabajado en sus comienzos pero que ahora disfrutaba de una exitosa carrera como interiorista.

Al contrario de lo que suele hacer la mayoría, antepuso la estética a la funcionalidad (aquí cada uno tiene sus gustos o motivos). Que la pequeña Luna llegara a su vida, para ella no significaba descuidar el diseño de su casa, como dice «los niños crecen», así que por qué no poner un sofá blanco, si lo pensáis en realidad si lleva fundas lavables, a veces es casi más práctico aunque a priori no lo parezca.

Una condición era tener una zona de despacho en casa, poder conciliar era necesario para ella. Se situó en un lugar privilegiado y tranquilo, dentro del dormitorio y enmarcado por un preciso detalle arquitectónico, una gran puerta revestida de madera en forma de arco que divide ambos espacios.

Las formas redondeadas, una tendencia que sigue aún más si cabe este año, se repite en más lugares de la casa. En la cocina podemos verla en la preciosa campana enlucida y realizada a medida. La zona de office, también se ha acompañado de una mesa circular con una bancada que acoge a más comensales.

Se prescindió de armarios superiores para no abarrotar el espacio optando por una despensa aparte. Además algunos frentes de los armarios inferiores, se sustituyeron por cannage, lo que también aligera el conjunto.

El salón hace gala de su sencillez. En este espacio vuelven a predominar las curvas, tanto en las vitrinas de acero y cristal empotradas en la pared y hechas a medida, en las lámparas de techo, la mesa auxiliar, incluso en piezas auxiliares o decorativas. Para que el generoso tamaño de la televisión no sea un elemento discordante, está enmarcada con madera y muchas veces en lugar de estar apagada, se proyecta una fotografía familiar de tal forma, que parece una obra de arte integrada en el salón. Tenemos que acostumbrarnos a que las televisiones nos gusten o no, forman parte de nuestras casas, podemos ocultarlas, disimularlas o aceptarlas como parte de algo con lo que coexistimos.

El espacio de la pequeña Luna es crecedero, de momento hay una cuna sí, pero al otro lado también hay una cama con almacenaje para cuando sea mayor. Mientras tanto se puede utilizar para leer, o como cuarto de invitados, para acompañar a la niña en sus juegos, etc. De esta forma, en unos años, con retirar la cuna, su habitación ya estará montada.

Imagino que serán los tonos, la madera natural, el poco ruido visual,… pero esta casa me transmite justo ahora la calma que necesito. ¿Os gusta?

Fotografía: Chad Mellon

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En clave Mid-Century…

La semana pasada falté a mi cita en el blog. Aunque intento llegar a todo, no siempre se puede y para los que no me seguís por Instagram, ya comuniqué que tenía que priorizar. Desde la semana pasada tengo nuevas rutinas a las que me tengo que adaptar, ajustar horarios y sinceramente aún ando un poco perdida, así que aunque esta semana vuelva a estar por aquí, de momento no puedo prometer la constancia que me caracteriza. Pero esto tiene fácil solución, si mi contenido te interesa lo suficiente, con suscribirte al blog sabrás que no te pierdes ninguna de mis publicaciones.

Por la última casa que puse y la que os traigo hoy, vais a ver que en cuanto vislumbro un rayo de sol y se acerca la primavera, me siento abducida por las casas con patio. Tiene guasa que viviendo en un chalet y disponiendo de uno, es el espacio que menos utilizo y el que tengo más abandonado. No estoy loca, tiene un porqué y es que cuando llega el buen tiempo nunca estamos en Madrid sino en el pueblo, donde también tenemos jardín y todo el monte del mundo para disfrutar, así que bien visto, aquí ni siquiera lo necesito.

El home tour de hoy nos lleva a una casa en Brighton, Australia. El estudio de interiorismo Chelsea Hing, intervino en la vivienda que no había sido actualizada desde los años 50, dándole una visión contemporánea con toques mid-century. El patio se encuentra en el centro de la misma, pintado de blanco como el resto de la casa. Se ha amueblado su parte central y sobre ella, se han colocado alambres de lado a lado para que con el tiempo, sirvan de soporte a las enredaderas plantadas a ambos lados que crecerán creando un espacio de sombra natural sobre la zona de estar.

En el interior se simplificó la decoración al máximo, para que los espacios fluyeran, no por ello la estética deja de sorprender. Pocos elementos, muy bien escogidos. El sofá se acompaña de unas cajas recicladas que hacen las veces de mesa de centro y se pueden colocar y utilizar a demanda, lo enmarca una gran alfombra oscura que define el espacio. Detrás se ha creado una zona de lectura con un diván de diseño color rosa junto a una estantería y piezas de arte. Un rincón que, con muy poco, no sólo transmite sino que además es funcional.

Tanto en el comedor como en la cocina, la madera son los protagonistas. En el primer caso, se ha optado por un banco cubierto por cojines negros y una mesa circular, que es un buen recurso cuando no tenemos demasiado espacio. La cocina por otro lado, combina una gran isla en blanco, con la madera y un salpicadero con azulejos color terracota. El toque verde de las plantas, siempre le da alegría al conjunto.

El dormitorio principal es sobrio, los grises de la ropa de cama se ven amortiguados gracias a la obra de arte que se sitúa sobre el cabecero y los detalles en dorado, ponen el toque de glamur. Pero no podía ser de otra manera había que acompañar a la joya de la corona, ese baño de ensueño con azulejos negros, grandes espejos redondos y lavabos empotrados, que conforman sendos tocadores. Le acompaña en la pared opuesta, una bañera exenta ovalada y para rizar el rizo, entre los tocadores una puerta esconde un maravilloso vestidor con muebles de madera oscura, tiradores de cuero y metal y almacenaje por doquier.

No es el único baño, hay otro quizás no tan grandioso pero el sueño de cualquiera. En la misma línea combina paneles de madera, con azulejo negro, un gran mueble con almacenaje y una impresionante bañera de estilo moderno, en este caso rectangular.

Volviendo de nuevo al exterior y para poner la guinda del pastel, la vivienda también tiene piscina que se puede ver desde los grandes ventanales de los que dispone la casa de suelo a techo.

¿Habrá que irse a Australia para tener una casa así?…

Imágenes: Contemporist

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Sevilla tiene un color especial…

Quizás hoy esperabais un post sobre compras para San Valentín, reconozco haberlo hecho algún año, pero la realidad es que en esta casa no lo celebramos, como tantas otras fiestas que pensamos que son fruto de modas, de algo impuesto y del marketing que hay en torno a ellas, porque si estás enamorado lo estás cada día, no hace falta uno en especial para demostrarle a tu pareja lo que significa para ti. Es mi opinión, aunque por supuesto respeto a todo aquel que lo quiere celebrar, sobre todo porque celebrar, sea lo que sea, nos produce felicidad. Así que cada cual libre de hacer lo que le salga del corazón, y nunca mejor dicho.

A mí me sale traer una casa que tenía guardada en borradores desde hace muchos meses, que quizás os sorprenda o no os guste a todos, pero que seguro no os dejará indiferente. Lo que no me podréis negar tras verla, es que transmite muy buen rollo.

La vivienda se sitúa en Carmona, Sevilla, en un edificio Mudéjar del Siglo XVII. Las obras de rehabilitación estuvieron a cargo de José Manuel Caraballo y el interiorismo es de Javier González Sánchez-DalpDurante dichas obras, salieron a relucir grandes tesoros como una capilla y es que, éste había sido lugar de asentamiento de monjes Jerónimos durante el siglo XVII. En el patio también se encontró una cueva natural con columnas de mármol y piedra y su arquería original.

El interiorismo se completó con la más pura estética andaluza. Suelos de barro y piedra, paredes de cal, estucos, colores representativos de la tierra (verdes, blancos, rojos), complementados con bellas antigüedades mayoritariamente de los Siglos XVII y XVIII de distintas procedencias (Francia, Turquía, Marruecos, España e Inglaterra), pero sin llegar a caer en lo Barroco o el maximalismo, gracias al equilibrio estético con aquellas piezas de procedencia local.

El tour de la vivienda empieza en el patio interior con alberca, quizás mi lugar favorito de la casa. Allí podéis ver una gruta calcárea natural por la que se accede a un salón con bodega. Todas las columnas del patio también salieron a la luz tras la rehabilitación, estaban escondidas tras los tabiques de una antigua galería.

La zona de estar de la vivienda como veis en un mix de telas, texturas, cerámica, arte, bañado por una gran cantidad de luz natural procedente del patio. Allí conviven cerámicas de Talavera, cuadros de Luis Montes, Juan Fernández Lacomba, Carmen Larrañaga o el de gran formato, de Javier Sánchez-Dalp Marañón. Mezcla de estilos como las butacas del fondo (una francesa y la otra Isabelina), mesitas marroquíes y por supuesto, las tapicerías que son todas distintas, de Atelier 66 y María Terry. A mí al menos, me parece un «popurrí muy bien avenido».

Me encanta la zona donde se ha situado el despacho, a las espaldas del sofá y delimitado por los arcos, que lo separan visualmente. A la mesa rústica española de despacho, le acompaña un sillón de iglesia del Siglo XVIII y bajo ellos, una alfombra alpujarreña.

El pasillo es otro de mis espacios favoritos, una larga alfombra marroquí nos lleva hasta un antiguo armario de la misma procedencia, se combinan con una cortina turca que resalta las puertas blancas recuperadas. Ese pasillo es la antesala de lo que está por llegar, una cocina que te deja sin palabras. En verde y blanco con un frente de azulejos de Manises del Siglo XIX, sobre la viga una colección de cerámica popular española y en el centro del espacio, una mesa tocinera que acentúa el carácter rústico del espacio.

En el comedor volvemos a ver una representación de distintos países formando un mix perfecto. Telas francesas y argentinas, lámpara marroquí, sillones de mimbre artesanales y cerámica antigua. Cómo no, el arte sigue presente, esta vez a través de artistas sevillanos.

En el dormitorio, en lugar de ocultar las vigas se pintaron de verde para destacar el tejado a dos aguas. De nuevo las telas toman protagonismo, desde el cabecero entelado, al baúl en toile de jouy antiguo, las mantas de La Alquitara o la alfombra marroquí.

El dormitorio de invitados no puede ser más divertido, dos camas en laca china color rojo con dibujos goyescos del Siglo XIX, son las indiscutibles protagonistas. A los pies de estas, dos sillas francesas compradas en Ana Abascal y Patricia Medina. Las alfombras, llenas de colorido también, son turcas.

Y hasta aquí el tour de hoy. Me encantaría saber vuestra opinión, sé que es algo distinto a lo que suelo poner por aquí, pero estoy convencida de que hay que acostumbrar a la retina a ver cosas diferentes y no encasillarnos en un único punto de vista, quizás te sorprendas de cómo pueden variar tus gustos o aceptes nuevas ideas que hasta ahora ni siquiera te las habías planteado…

Imágenes: Elle Decor

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La casa de campo LS

Uno de los mejores tándems de este país se ocupó de renovar esta casa de campo. El equipo de arquitectura Ábaton fue el responsable de la rehabilitación y Batavia de su interiorismo, dos grandes de los que fácilmente saldría algo que seguro nos iba a encantar.

Se trata de una finca de 30 hectáreas privilegiadamente rodeada de encinas, que necesitó una intervención integral tanto a nivel de arquitectura, como de interiorismo e incluso paisajismo, un completo vaya. Pero cuyo resultado estáis a punto de ver y en mi opinión, no ha podido ser mejor.

Los muros de la vivienda se recuperaron al completo, tienen un grosor de 70 cm por lo que los convierte en el mejor de los aislantes, tanto en invierno como en verano. Se abrieron dos accesos desde la planta baja, que se dejó diáfana (aunque se pusieron puertas correderas para independizar a demanda), lo que permite que la luz discurra por todo el espacio, así como que haya una comunicación visual entre el salón, el comedor y la cocina. Parte del mobiliario se integra en la casa de manera escultórica, como la escalera de chapa o la librería que recorre la pared del salón y que, en ocasiones, aprovecha esos 70 cm de pared para crear vanos a modo de pequeños miradores que permiten que el paisaje se cuele en el interior de la casa.

El mobiliario, también de Batavia, es todo de diseño. Como la lámpara que reposa junto a las escaleras de Gabriel Teixidó, el cuadro de Chillida, o el sofá de la firma italiana CRD Verzelloni. Junto a él, dos butacas gemelas de Hans J. Wegner, mesa auxiliar de Jean Prouvé y lámpara de Gae Aulenti. En la cocina, sillas de Jonas Forsman y la lámpara sobre la mesa, de Poul Henningsen.

En el salón se ha creado también una zona de relax, un lugar para el disfrute y contemplación del paisaje exterior. Una sencilla alfombra de cáñamo de Batavia acoge un puf de diseño en un tono azul intenso, de Edward Van Vliet, que se puede adquirir en Moroso.

En la segunda planta, encontramos un dormitorio funcional con acceso a un despacho a través de unas escaleras. Nuevamente, se ha creado otra zona de estar junto a una ventana para contemplar las vistas. Incluso la bañera, que comparte espacio con el dormitorio, también se sitúa bajo una ventana. Parece como que en ningún momento, se quiera perder la esencia de esta vivienda, poder disfrutar de estar dentro de ella pero sin renunciar a la naturaleza que la rodea.

El dormitorio tiene los muebles hechos a media, con cabecero cuya trasera es parte del vestidor. Y un baño hecho para compartir, incluso la ducha, con plato de mármol y grifería doble. Y si os fijáis, sobre el doble seno de los lavabos no hay espejo ¿Para qué, pudiendo tener otra ventana y disfrutando de nuevo de esas maravillosas vistas?

Sencillamente, un espectáculo de casa… ¿Qué os parece?

Imágenes: Ábaton / Batavia

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Piso en Chamberí

El post de hoy se lo dedico a mi mejor amiga. Ahora la tengo muy cerca, vive en el mismo pueblo que yo, pero su corazón siempre ha estado y estará en el barrio de Chamberí, barrio donde ha vivido con sus padres durante muchos años de su vida y del que se enamoró profundamente. No le quito razón en cuanto a que es una de las zonas con más alma de Madrid, donde conviven pisos señoriales con otros más humildes, mucho comercio del de «toda la vida» con otros nuevos creados con la revalorización del barrio, anchas avenidas que dan lugar a pequeñas callejuelas llenas de encanto, con todo tipo de servicios. Y lo que es más importante, una zona que a pesar de la vida que tiene y estar en el centro de Madrid, al caer la noche se vuelve silenciosa y te invita al descanso. Desde luego si te lo puedes permitir, es uno de los mejores barrios para vivir, Ana sigue soñando con que algún día volverá a Chamberí.

La vivienda que os traigo hoy fue un flechazo para los propietarios. Se enamoraron de sus altos techos (típico de la zona), sus grandes ventanales que lo inundaban todo de luz, su distribución que ya tenía una obra reciente y habían dejado los espacios abiertos. Para el interiorismo contrataron al Estudio Backsteen que enseguida, supo captar la idea del cliente.

Querían una casa desenfadada, sin demasiados formalismos. El interiorista les propuso crear un «oasis dentro de la ciudad» como hilo conductor, meter toques exóticos, verdes, plantas, fibras naturales,… la idea gustó y ya desde la entrada se puede plasmado el concepto. Se optó por un mural en blanco y negro, de Rebel Walls, con el fin de no meter color en la pared y poder combinarlo más fácilmente con todo. Siguiendo con la idea de lo exótico, se puso una planta de gran formato que, además, tiene la función de obstaculizar la vista al salón para conseguir cierta intimidad. El banco que completa el recibidor es de Nordal y las lámparas, de Miv Interiores.

Para la zona de estar del salón, querían colores y materiales amables, mezclar pero buscando el equilibrio, de ahí que encontremos verdes, fibras y latón. El sofá y las mesas de centro son de The Sofa Company, los cojines de Zara Home y Nordal, la mesa auxiliar en esquina de Le Petit Florilège, las lámparas de fibras son de La Redoute y la de cristal, de Petite Lily. La colorida alfombra que unifica el conjunto, es de Kilombo Home.

Desde la zona de estar se puede ver toda la planta abierta, el comedor y la cocina. Una distribución óptima para aquellos, que como los propietarios, les gusta cocinar, recibir amigos, etc. y estar presente en las conversaciones. En cuanto he visto el comedor, sabía que las sillas eran de Calma Chechu, son únicas e inconfundibles. Se han tapizado con terciopelo de Güell Lamadrid y las de la cabecera, con tela de motivos tropicales de la misma firma. La mesa es de Tabolo (no me convence mucho la verdad, no sé si me falta sobre, o me sobran patas, es una cuestión de proporción no de diseño, pero vaya que es mi opinión). La lámpara la encontramos en Thai Natura.

El dormitorio lo percibimos como un espacio vestido, lleno de texturas. Tonalidades grises, blancas y cremas que lo que lo convierten en un refugio, al que complementaron con arte, de la plataforma Programa Taide. La ropa de cama al igual que la del baño es de Zara Home, lavabo de Roca.

¿Qué os ha parecido este oasis en medio de la ciudad? Sin duda, la situación es completamente envidiable, la luz y la distribución también y de la decoración, creo que pocas cosas cambiaría.

Imágenes: Nuria Serrano para Mi Casa Revista

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