Deià, Mallorca…

La casa está encaramada en lo alto de una ladera, sobre el encantador pueblo de Deià, con unas maravillosas vistas al mar. Una vivienda con historia entre sus muros y un presente renovado que mezcla sensibilidad nórdica, mediterránea y artesanía local.

La casa pertenece a varios miembros de una gran familia nórdica que la utilizan como destino de vacaciones. Fue recientemente reformada por el estudio con sede en Deià, More Design, para que pudiera adaptarse a múltiples necesidades tanto al flujo de gente, a las distintas generaciones que iban a convivir en ella y a escapadas tranquilas, pero al mismo tiempo debía conservar la calma y el alma que la caracteriza.

“La familia es experta en diseño y participó activamente en el proceso”, dice el diseñador Manuel Villanueva. “Mezclando su propia estética con nuestra visión mediterránea”.

El conjunto al que pertenece la casa data del siglo XIII, cuando monjes cistercienses establecieron un monasterio en la zona. Con el tiempo se añadieron edificaciones, y ya a principios del siglo XX se construyeron dos casas, incluida ésta, en la parte sur de la finca.

En los años 70 se hizo una ampliación “moderna” que resultó en un edificio poco coherente con el entorno. Este fue el punto de partida de la reforma: reorientar, dar luz, adaptarse al terreno empinado, rescatar materiales y crear espacios fluidos.

La casa se desarrolla en tres plantas sobre un terreno de terrazas inclinadas. En la planta media (la de acceso) encontramos la cocina, el comedor, un dormitorio y un baño. En la superior, el dormitorio principal con baño en suite y una gran terraza exterior. Por último, la plata baja cuenta con dos dormitorios más (uno con literas para los niños) y un baño compartido.

El reto era mayúsculo: respetar volumen, historia y entorno, y al mismo tiempo hacerla habitable para una familia con estilos de vida distintos, sin perder el espíritu de refugio vacacional.

Artesanos mallorquines crearon todos los elementos claves de esta renovación, desde las balaustradas metálicas forjadas por el artesano local Toni Calafell hasta las bañeras y lavabos artesanales de piedra local de Binissalem, obra del maestro artesano Juan Camposol. Los productos empleados forman parte de una “paleta actualizada” de los materiales tradicionales de Mallorca: piedra local, cal y elementos naturales.

Es una mezcla maravillosa entre el minimalismo nórdico —claridad, líneas puras, funcionalidad— junto con acentos mallorquines —terrazas, piedra, elementos locales y la luz mediterránea—. Una casa que facilita el descanso y lo hace sin ostentación. No es lujo de escaparate, sino lujo de experiencia. Vistas, terrazas, luz cálida, materiales honestos y un diseño pensado para compartir, para estar, para vivir.

Imágenes: Est Living

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FreelandBuck…

Me ha costado volver al blog tras las Navidades lo cierto es que, a la locura de las fechas se ha sumado mucho trabajo, lo cual es bueno no me quejo. Como os dije antes de las fiestas, aunque ahora disponga de menos tiempo y por tanto tenga que distanciar mis posts, no quiero abandonar un blog que lleva conmigo la friolera de 16 años, así que vamos con la primera entrada de este 2025.

Hoy os llevo a una casa que me tiene enamorada, mayormente por el exterior y su arquitectura más que por el interior. Esta vivienda de nueva construcción está diseñada por la firma de Los Ángeles FreelandBuck, destaca por su combinación de materiales de alta calidad, una increíble artesanía y un diseño pensado para ofrecer el máximo confort.

Con algo más de 200 metros cuadrados, esta casa se compone de tres dormitorios, dos baños y un aseo, y dos espacios adicionales que se utilizan como sala de estar para la familia y despacho. Está ubicada en las colinas de Mount Washington, lo que le permite disfrutar de sus impresionantes vistas y aprovechar al máximo la luz natural en cada rincón.

Se accede a la vivienda a través de un amplio garaje para dos coches y una terraza que lleva al piso principal. Allí encontramos una bonita cocina, con una gran isla de madera laminada y formas curvas (lo que permite una circulación más fluida a su al rededor), elegantes encimeras de mármol y muebles hechos a medida totalmente personalizados. Tras una península, se encuentra el comedor con una gran mesa de madera maciza y sillas tipo Thonet. Gracias al plano superior en el que se encuentra la sala de estar, se ha podido aprovechar el lateral de la escalera para adosar un banco de obra, está acompañado de una pequeña mesita que convierte este rincón en el espacio perfecto para disfrutar de un café. Subiendo las mencionadas escaleras llegamos a una sala de estar y frente a esta, un rincón de lectura con un diseño muy acogedor en fibras y madera natural. En este mismo espacio, la casa cuenta con un aseo adicional.

Seguimos subiendo para encontrar la suite principal que, dicho sea de paso, es un lujo ya que posee vistas a las montañas de San Gabriel. Un dormitorio sencillo, amplio y funcional con baño en suite cuya joya es la enorme bañera exenta, además de disponer de ducha. No sólo eso, el dormitorio principal tiene acceso directo a un patio privado, ideal para relajarse. En esta misma planta encontramos una salita de estar con espacio de trabajo.

En el nivel inferior, la casa tiene dos dormitorios adicionales, otro baño completo y un estudio que fácilmente podría convertirse en un cuarto de invitados o un cuarto dormitorio. El patio trasero, con su vista despejada a las montañas, es el lugar perfecto para disfrutar del aire libre.

Lo más fascinante de esta casa es cómo los volúmenes apilados en diferentes ángulos se integran perfectamente al terreno, que tiene una pendiente pronunciada. Cada espacio tiene algo especial, desde la distribución hasta las vistas, lo que hace de esta casa un verdadero refugio de tranquilidad y diseño. ¡Definitivamente es una casa muy inspiradora!

Fotografía: Ye Rin Mok para Dwell y FreelandBuck

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Casas singulares, joyas que desafían lo convencional

El concepto de casas singulares es una idea que lleva aportando valor al mercado inmobiliario desde hace décadas, convirtiéndose en toda una referencia de la arquitectura y el diseño de lujo. Este tipo de viviendas se caracterizan por aportar a sus propietarios un plus de sofisticación, rompiendo con los estilos más tradicionales y redefiniendo por completo lo que significa la palabra hogar. 

Actualmente en España contamos con un gran mercado de casas singulares en venta , ideales para quienes buscan transformar un inmueble en un lugar único donde la funcionalidad, las buenas vistas y la estética superior se combinan para convertirse en auténticas joyas que desafiaban lo convencional. Concretamente en el caso de Barcelona , ​​una ciudad mundialmente reconocida por su riqueza arquitectónica , los amantes de las casas singulares encuentran viviendas que son una auténtica experiencia en si mismas.

Por todo esto, en este artículo queremos hablar en profundidad de las casas singulares , reconociendo qué diferencia a este tipo de construcciones y cuáles de sus prestaciones son las que las convierten en una inversión de lo más especial. Así, de la mano de la inmobiliaria de lujo Living , un referente indiscutible en la ciudad, exploramos algunas de estas perlas arquitectónicas que se han convertido ya en todo un referente en el mercado.

¿Qué son exactamente las casas singulares?

Las casas singulares son propiedades que destacan por ofrecer a sus propietarios un inmueble con un carácter único y excepcional. Así sea por su diseño arquitectónico, por su historia o por su ubicación geográfica , este tipo de casas aportan al mercado inmobiliario una serie de propiedades de lo más peculiares que se diferencian enormemente del resto de ofertas.

Algunas de estas casas singulares pueden ser, por ejemplo, palacetes rehabilitados con siglos de historia, que conservan elementos originales y añaden comodidades modernas para un uso real de la vivienda. Otro tipo de casas singulares son chalets con vistas espectaculares, viviendas con un enfoque corporativo o las que destacan por incluir elementos de vanguardia para convertirse en un auténtico oasis urbano.

Según la inmobiliaria de lujo en Barcelona Living , si hay algo que todas las casas singulares tienen en común es que cuentan con un factor sorpresa , que las hace destacar entre el resto de viviendas del mercado. Estos inmuebles no se conforman con ser espacios funcionales y se centran en provocar emociones para convertirse en una extensión del estilo de vida de sus habitantes.

¿Qué hace especiales a las casas singulares?

Las casas singulares son especiales porque trascienden a la noción que generalmente se concibe de un hogar convencional. Cada una de estas casas es una construcción única , atendiendo a su diseño arquitectónico singular, a su ubicación privilegiada o a ciertos detalles disruptivos que aportan ese valor agregado a cualquier vivienda más tradicional.

Por lo general, este tipo de hogares llaman la atención por la creatividad de sus espacios , incluyendo desde detalles minimalistas y contemporáneos hasta estructuras orgánicas inspiradas en la naturaleza. Además, otra de las características que definen a las casas singulares es el entorno en el que se ubican. Muchas de ellas ofrecen vistas panorámicas al Mediterráneo o están ubicadas en barrios históricos como el Gótico o el barrio de Gràcia , aportando un valor añadido a las propias características de la vivienda.

Barcelona, ​​un paraíso para las casas singulares

Barcelona es una de las ciudades que mejor ilustra esta tendencia de las casas singulares. Gracias a su rica historia, a su cultura mediterránea y a su espíritu vanguardista y cosmopolita , se convierte en el lugar perfecto para quienes quieren encontrar una propiedad única. Así, en esta ciudad se pueden comprar desde casas modernistas de finales del siglo XIX hasta lofts industriales , que han convertido espacios que antes se utilizaban como factorías en hogares contemporáneos.

Desde los barrios más céntricos como el Barrio Gótico o el Eixample , donde se pueden encontrar áticos y pisos de estilo modernista, hasta las zonas periféricas como Sant Adrià de Besòs o Sant Cugat del Vallès donde adquirir viviendas unifamiliares rodeadas de vegetación, toda el área metropolitana. de Barcelona es, indiscutiblemente, el paraíso de las casas singulares. 

Vivir, un referente en casas singulares

Como se puede comprobar, la oferta de casas singulares en Barcelona es amplia y apta para todo tipo de gustos y presupuestos. Por eso, desde la inmobiliaria Living se han especializado desde hace años en conectar a clientes exigentes con las propiedades más excepcionales de toda la ciudad. El equipo de expertos inmobiliarios de Living se encarga de seleccionar casas singulares de alto nivel, que pueden ir desde céntricos áticos con vistas impresionantes hasta casas con siglos de historia reconocidas por su valor arquitectónico. Además de brindar un servicio personalizado a sus clientes , Living se ha convertido en una referencia en el mercado de las casas singulares en Barcelona por tener uno de los catálogos más exclusivos de todo el país , convirtiéndose en la alternativa más óptima para quienes buscan algo más. que un lugar donde vivir.

No cabe duda de que las casas singulares se han convertido en uno de los tipos de inmuebles más demandados por los compradores , gracias a su combinación superior de elementos artísticos, arquitectónicos, históricos o de vanguardia. Un mercado que, además, irá en aumento en los próximos años y se convertirá en una referencia para quienes valoran los inmuebles que trascienden a lo convencional.

Autor: Sara Guerra, imágenes: Living Inmobiliaria

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Cristina Carulla

En un rincón del Baix Empordà, en el pequeño pueblo medieval de Cruïlles, la interiorista Cristina Carulla ha transformado una masía tradicional en un refugio. Este proyecto no solo respeta las raíces históricas de la construcción, sino que también refleja una visión contemporánea y emocional del diseño, que prioriza la sostenibilidad, la conexión personal y el arte.

Con una estructura principal de 500 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, la masía cuenta con tres dormitorios, un salón, cocina y un altillo convertido en mirador. Además, en el jardín de 300 metros cuadrados se encuentra la casa de invitados, antiguamente un pajar, que ahora ofrece dos pisos con dormitorio, baño y salón. Pegada a una muralla del siglo XII, la casa combina historia y modernidad en perfecta armonía.

La reforma de esta masía no estuvo exenta de retos. En una región donde predominan las casas de estilo tradicional, Cristina quiso romper moldes apostando por un diseño contemporáneo sin abandonar los materiales y técnicas locales. Así, utilizó cerámicas recuperadas para los baños y la cocina, suelos de barro cocido, y piedras sobrantes de la muralla medieval para las aperturas de la fachada. La decoración interior refuerza esta conexión con la naturaleza y lo artesanal, con muebles de madera maciza de fresno y roble, alfombras de yute, lámparas de mimbre y textiles naturales como lino y piel.

Pero el alma de esta casa reside en el arte, cuidadosamente seleccionado para reflejar los momentos y emociones más significativos de su propietaria. Obras de artistas como Robbie Whitehead, Marria Pratts, Nacho Alegre, Jorge Castillo y Joan Ponç adornan las paredes y convierten los espacios en una expresión de la vida personal de Cristina. Para ella, el arte es el elemento que más habla de quienes habitan una casa, y en este caso, cada pieza tiene un significado especial.

Cristina buscaba un hogar donde pudiera desconectar del ritmo vertiginoso de la ciudad y disfrutar de una vida más pausada con sus hijos y amigos. Ese propósito se materializó en cada detalle, desde la luz natural que inunda las estancias hasta la privacidad y el silencio del entorno, interrumpido solo por el repique de las campanas de la iglesia de Santa Eulàlia.

El salón principal, con vistas a un patio amurallado lleno de plantas, se ha convertido en el rincón favorito de Cristina: un espacio íntimo, tranquilo y perfecto para la contemplación.

La masía de Cristina Carulla es mucho más que una casa: es un lugar para encontrarse, para disfrutar del arte, del silencio y del tiempo.

Fotografía: Nacho Alegre y Cristina Carulla Studio

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Atelier du Pont

Soy una persona nerviosa y, por tanto, hay colores que no usaría en decoración ya que tienen la propiedad de activarte en lugar de transmitir calma, como es en este caso el amarillo, el naranja o el rojo. Aún así, me gusta encontrar viviendas que se atreven con estos tonos y me sacan de mi zona de confort, siempre me resultan inspiradoras y creativas.

Atelier du Pont, en colaboración con ARU Arquitectura, consiguieron transformar una ruina del siglo XIX y un granero de piedra, convirtiéndolos en una casa de campo de 300 metros cuadrados con cuatro habitaciones, una singular cocina y una piscina que es todo un oasis.

Anne-Cécile Comar, cofundadora del estudio, comenta que los propietarios querían una casa que sirviera como punto de encuentro entre madre e hija. Además, les dieron carta blanca para imaginar el concepto interior y los diferentes ambientes en consonancia con el espíritu del lugar, Menorca.

El estilo de la casa respeta los códigos de diseño tradicionales de las casas isleñas, pero con un toque moderno y fresco. Se mantuvieron elementos arquitectónicos históricos, como los arcos y las fachadas de piedra y se incorporaron materiales locales en su restauración. La piedra seca y los acabados de cal están presentes en toda la vivienda, pero con una estética más contemporánea, como se puede ver en las puertas con forma de arco, los distintos niveles en suelos o los bancos de mampostería.

Lo más llamativo de esta casa es sin duda la cocina, cuenta con más de 3.000 baldosas amarillas hechas a mano. La idea de usar este color tan impactante está inspirada en una de las antiguas habitaciones, cuyo techo también era amarillo, pero para la cocina decidieron añadir un punto más de brillo e intensidad de tal forma que, contrastará con el resto de colores y materiales más tradicionales que visten el resto de la estancia.

Para el salón eligieron una espectacular mesa de centro de la firma menorquina Gavila, dos maravillosos sillones de cuerda diseño de Audoux-Minet (por la módica cantidad de 6.200€ cada uno) y dos cuadros con mucha personalidad de Jacques Soisson.

Las puertas pivotantes del salón con forma de arco están revestidas con madera de Iroko sin tratar, también de Gavila, desde donde se puede contemplar el bonito entorno de la finca.

En el baño también se ha incorporado un color vibrante, me refiero al espejo circular en cerámica roja de los años 70 de Dorian, que contrasta con elementos más naturales y tradicionales como son los azulejos portugueses de New Terracotta, la grifería empotrada en latón de Studio Ore, o el lavabo de piedra de Daigo Mallorca.

En el dormitorio principal encontramos un espectacular cabecero tapizado a medida por Cañadas Murúa, combinado con una funda nórdica de lino en color calabaza de La Redoute. A modo de mesilla una silla de Dorian Menorca y como fuente de luz, un aplique realizado con una baldosa de terracota.

Como broche final, la zona exterior con una gran piscina de aguas cristalinas, zona de estar y comedor. Las sillas vintage son de Can Sab y banco de Alcolea & Krauss.

Si observáis hay algo muy curioso en la fachada exterior. En lugar de las típicas canaletas, se ha recurrido a la utilización de tejas que discurren en ángulo por la pared conduciendo el agua de lluvia desde el tejado hasta el suelo. Algo que no había visto jamás y tiene su aquél.

¿Os atreveríais con estos colores tan intensos o como yo, sois de tonos más relajantes?

Fotografía: María Missaglia para Est Mgz

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Rise Design Studio

Si hay algo que logra capturar la esencia de un hogar es esa sensación de haber sido creado para alguien en particular, que cuente su historia con cada detalle. Y esto es exactamente lo que ha conseguido Rise Design Studio con esta casa.

Con solo 99 metros cuadrados, en el barrio de Harlesden, al noroeste de Londres, Sean Ronnie Hill y Mallika Chaudhuri (sus propietarios), han convertido su hogar familiar en una obra maestra de diseño, donde cada rincón refleja tanto la estética funcional de Sean. , arquitecto y director del estudio de interiorismo, como el enfoque de Maika, creadora de la firma de moda Indoi

Este proyecto de renovación no fue un camino sencillo, pero sí lleno de colaboraciones creativas. Desde el inicio, la pareja compartía una visión: crear una casa que no sólo fuera funcional para el día a día, sino que también sirviera como lugar de encuentro para familiares y amigos que les visitan desde el extranjero. Y por supuesto, como espacio de trabajo para ambos, especialmente para Mallika, que tiene su estudio de moda allí.

La cocina debía ser un espacio multifuncional y acogedor, donde se pudiera realizar desde las comidas cotidianas hasta grandes celebraciones. Para los propietarios, es más que un lugar para cocinar; es un punto de reunión, una parte esencial de su cultura y su estilo de vida. De hecho, la madre de Mallika es persa y su padre, bangladesí, por lo que cocinar es una parte vital de su vida familiar. Es en esta cocina donde los aromas y sabores de distintas culturas se mezclan, invitando a la familia y los amigos a reunirse en torno a la gran isla móvil, que facilita tanto la preparación de alimentos como las animadas fiestas que se celebran en casa.

Uno de los aspectos más interesantes de esta renovación es el juego deliberado entre la luz y la oscuridad. Quisieron mantener los pasillos oscuros, creando así una atmósfera dramática que contrasta con el resto de la casa. Sean, influenciado por el arquitecto Charles Rennie Mackintosh, sabe que un espacio oscuro puede hacer que las áreas más luminosas parezcan aún más brillantes. También es interesante el uso que ha hecho de las luminarias que, en lugar de estar colgadas del techo, se articulan desde las paredes de tal forma que pueden moverse e iluminar zonas a demanda.

Otro reto fue encontrar un equilibrio entre diseño y funcionalidad. Sean, con su ojo arquitectónico, sugirió un enfoque fluido en lugar de la rigidez de las habitaciones separadas. Así, en vez de crear tres habitaciones pequeñas, la pareja optó por espacios abiertos. Vemos cómo las niñas comparten una bonita habitación en tono rosa palo, con una estructura de doble altura que aprovecha el espacio y crea múltiples zonas de almacenaje. Aparte de la habitación principal y en lo que hubiera sido el tercer dormitorio, se ha creado una zona de despacho y estar donde compartir tiempo en familia y que además sirve como habitación de invitados, pudiendo independizarla gracias a una gran puerta corredera de madera contrachapada.

La sala de estar y la cocina son un ejemplo perfecto de esta flexibilidad. Esta última, cuenta con una gran isla móvil que puede desplazarse para cambiar la disposición del espacio en función de la ocasión. Esta versatilidad es clave cuando se trata de recibir a amigos y familiares de visita, ya que la cocina y el comedor se transforman fácilmente en un espacio para reuniones, cenas informales o incluso celebraciones más grandes. Del mismo modo, los espacios comunes están diseñados para permitir que cada miembro de la familia tenga su propio rincón, pero también para fomentar la conexión entre ellos.

El refugio creativo en el jardín, es una de las zonas más especiales y personales del hogar. Este espacio, diseñado específicamente para Mallika, es mucho más que un simple estudio; es un lugar donde la creatividad florece en conexión con la naturaleza y la tranquilidad del entorno. Está revestido en madera contrachapada lo que le aporta calidez y textura, de tal manera que se integra perfectamente con el jardín. Se distingue por su simplicidad, con líneas limpias y una puerta azul vibrante, adornada con ventanas circulares que permiten la entrada de luz natural.

Casi todos los muebles y textiles son heredados o de segunda mano y en toda la casa (excepto la puerta azul del jardín), se ha prescindido de la pintura dando paso al uso de materiales más naturales y respetuosos con el medio ambiente como la arcilla, el yeso visto o el revestimiento de Tadelakt para el baño (una técnica decorativa a la cal típica de Marruecos).

Desde que me cambió de chalet a piso reduciendo por tanto restrictivamente el espacio, casas como estas son las que me ofrecen una mayor inspiración en cuanto al almacenaje ya la versatilidad de los espacios. Por otro lado, me encanta ver viviendas cuyos propietarios se mueven en ámbitos creativos, porque siempre me encuentro con casas con alma y mucha personalidad. ¿Qué opináis?

Fotografía: Elsa YoungStale Eriksen 

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Casa Oller

La Casa Oller es un emblemático edificio modernista situado en el Eixample de Barcelona. Fue diseñado por José Pérez Terraza y construido entre 1901 y 1903 para el industrial de tejidos Casimir Oller, de ahí su nombres. Es un ejemplo significativo del auge arquitectónico que vivió la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX, en plena época modernista, que transformó la fisonomía de Barcelona con una estética llena de elementos ornamentales y simbólicos.

Durante este período, Barcelona estaba experimentando una expansión rápida debido al Plan Cerdà (el plan urbanístico que creó el famoso Eixample) y la Revolución Industrial. Las clases burguesas, entre ellas Casimir Oller, querían reflejar su éxito económico construyendo majestuosas viviendas familiares que no solo eran funcionales, sino que también destacaban por su belleza y estilo artístico.

El edificio ha sufrido varias rehabilitaciones a lo largo de los años. Una de las más significativas fue a principios de la década del 2000, cuando se llevó a cabo una restauración profunda para devolver al edificio su esplendor original. Durante este periodo se repararon elementos deteriorados y se recuperaron detalles ornamentales. Dicha restauración fue realizada por el arquitecto Antoni Moragas Gallissà, una figura destacada en la conservación del patrimonio arquitectónico modernista de Barcelona.

Posteriormente, el arquitecto Octavio Mestre, se centró en la fachada y en la ornamentación interior, esto incluyó la restauración de las decoraciones de cerámica, los balcones con barandillas de hierro forjado y la tribuna acristalada. Modernizó también las instalaciones para adecuarlas a la normativa actual en cuanto a confort y seguridad pero sin alterar la estructura original. Esto incluyó la instalación de sistemas de climatización, electricidad y otros aspectos técnicos esenciales para convertir la Casa Oller en un espacio habitable y moderno. Mestre también se enfocó en la redistribución y optimización de los espacios interiores, adaptándolos a las necesidades contemporáneas de los inquilinos.

La contribución de Octavio Mestre permitió que la Casa Oller, un edificio modernista de más de 100 años de antigüedad, siguiera siendo un referente arquitectónico en Barcelona. Su intervención garantizó que el edificio pudiera seguir siendo utilizado como vivienda y espacio funcional, al tiempo que preservaba su identidad modernista.

Y llegamos a bellas intervenciones en cuanto a diseño interior se refiere, como el piso que os traigo hoy realizado por LUV Studio. Uno de los aspectos clave fue la preservación de los detalles originales del edificio, como los techos altos, las molduras decorativas y los suelos de mosaico hidráulico. LUV se esforzó por mantener la esencia modernista del edificio, restaurando estos elementos y dándoles un papel protagonista dentro de los nuevos diseños. buscó un equilibrio entre la estética modernista de la Casa Oller y las necesidades contemporáneas de los nuevos residentes. Esto se tradujo en un uso de materiales modernos y acabados que complementaban los elementos originales sin restarles importancia. Por ejemplo, se introdujo mobiliario y acabados minimalistas que respetaban las líneas arquitectónicas modernistas. El estudio, se enfocó en crear espacios interiores más funcionales y en potenciar la entrada de luz natural, gracias a la disposición estratégica de particiones de vidrio y materiales reflectantes. El resultado fue una mejor conexión entre las distintas áreas de las viviendas, favoreciendo un estilo de vida más acorde con los tiempos actuales. Por último, pero no menos importante, introdujeron conceptos de sostenibilidad haciendo un uso eficiente de la energía y recursos.

El trabajo del estudio LUV en la Casa Oller dio lugar a un interiorismo que respeta y realza la herencia modernista del edificio, pero que también lo dota de una funcionalidad actual y un diseño atemporal. Las decisiones de interiorismo, como la integración de lo nuevo con lo antiguo, lograron que los espacios interiores reflejaran tanto la historia como la modernidad, haciendo del edificio un ejemplo perfecto de rehabilitación patrimonial adaptada a las necesidades de la vida contemporánea.

Lámpara de pie de 101 CPH, sofá de Ditre Italia, butacas de Galloti and Radice, alfombra Rivera de Limited Edition.

Lámpara colgante de Andlight.

Lámpara colgante M101 Classic, de Henri Bursztyn, sillas de Artisan y mesa de NV Gallery

Fotografía: Pol Viladoms para AD / Octavio Mestre Arquitectos

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lot 1, The Barn…

Vuelvo a las casas de campo. ¿Será que ya estoy echando de menos la mía? No lo creo, porque acabo de volver :-), pero me llaman la atención, ¿qué le voy a hacer?

Estamos ante una vivienda que en el pasado fue un establo y que los actuales propietarios transformaron en una bonita granja, parte de una propiedad familiar más grande. El propósito era convertirla en una casa de alquiler para unas ocho personas, y para ello encargaron su rehabilitación al estudio de diseño Lot 1. Querían hacer de este lugar una vivienda con todas las comodidades: cocina, lavandería, comedor, sala, dormitorios, baños y espacio de almacenamiento. Se encuentra en Berry, en Nueva Gales del Sur.

Tras las grandes puertas de granero originales, encontramos un amplio y acogedor espacio. A penas tiene 83 metros cuadrados pero, gracias a un diseño acertado, parece aún más grande. Se utilizaron elementos existentes para darle ese aire de granja que buscaban, como las puertas mencionadas, las vigas vistas o el techo inclinado.

Para solventar la poca altura de los techos se abrió un vano en la parte central, dejando espacio a una preciosa escalera de caracol que lleva a la parte superior casi de forma escultórica, allí se encuentran los dormitorios. En esta zona, los techos son de color madera oscura teñida enfatizando así, la sensación de doble altura y profundidad.

Al ser una cocina pequeña, todos los electrodomésticos están panelados, así como se apostó por carpinterías pintadas de un suave color crema, a juego con las encimeras de hormigón. La sala de estar comparte espacio con la cocina y se sitúa justo frente a las puertas, de tal manera que desde el salón se puede disfrutar de las vistas cuando las puertas de granero se encuentran abiertas.

Para la decoración se han elegido elementos de madera natural (incluidos los suelos), hormigón en un tono neutro, alfombras de fibras, cortinas de lino, complementado con grises, verdes, marrones cálidos… todas estas tonalidades y materiales hacen referencia a al entorno campestre en que se encuentra la vivienda. Pero lo rústico o campestre, no está reñido con el diseño, en el salón encontramos piezas como el sillón Bohemian´72 de Gubi , o las mesitas auxiliares de DWR, el sofá Leonard de líneas curvas de Few & Far,  la butaca  Cuoio Walterm de Knoll y la gran lámpara colgante Nelson Ball Bublle de HAY.

En los dormitorios del piso superior, los contrastes son más acuciados debido al color oscuro del techo, aunque, el resto de materiales sigue la misma línea. Igualmente encontramos piezas que ponen el toque de diseño a un ambiente mayoritariamente campestre, como es el sillón Little Petra de &Tradition diseñado por el arquitecto Viggo Boesen en los años 30 y caracterizado por su pequeño tamaño que permite integrarlo en cualquier espacio reducido.

En los baños también encontramos esa coherencia que discurre por el resto de la casa y con ello me refiero a las tonalidades elegidas, así como a los materiales.

Hasta aquí el home tour de hoy ¿Qué os ha parecido? ¿Os gustan las granjas o preferís pisos y casas más normales? Soy toda oídos…

Imágenes : Lote 1Est Living Fotografía: Prue Ruscoe

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El clasicismo de los años 20…

Nos encontramos ante un edificio construido en 1929, durante la llamada época del clasicismo. Un estilo arquitectónico que afloró entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, usado frecuentemente para diseñar edificios oficiales, aunque también, popularizado para la rápida construcción de viviendas en un momento en que, tras la guerra, había escasez. Las propiedades eran construidas con recursos limitados y poca ornamentación, aunque sin ceder a la funcionalidad, estética y por supuesto, su calidad.

A pesar de la poca ornamentación, no por ello las fachadas eran aburridas o insulsas. En ellas se podían ver elementos arquitectónicos clásicos como rosetones, guirnaldas, pilastras, etc. Además, lucían ventanas con formas redondeadas, cierres de guillotina, contraventanas y una carpintería perimetral en colores verde, granate o marrón, dándole al edificio una mayor presencia. Las fachadas transmitían calma y horizontalidad. Los techos a dos aguas eran comunes también y ofrecían la posibilidad de realizar apartamentos bajo cubierta.

Este es el caso que os traigo hoy. Un pisito abuhardillado, en venta en la conocida web de propiedades Alvhem, con orientación sur y grandes ventanales que lo inundan todo de luz. Dos dormitorios, uno completo y el otro sobre el altillo que se encuentra a la entrada. Bajo dicho altillo, se esconde un sencillo baño, aunque completo, y el resto de la vivienda es de planta abierta. En muy pocos metros, tan sólo 34 habitables, esta casa lo tiene todo.

Nada más entrar, el recibidor se resuelve con dos percheros «Hang it All», un clásico del diseño de los Eames de venta en Herman Miller y un gran panel que, además de decorar, tapa estratégicamente la caja de instalaciones. En ese mismo espacio, encontramos el baño y una escalera a través de la cual se accede al altillo, que funciona como dormitorio ocasional.

La cocina ocupa todo un frente, con electrodomésticos panelados, armarios superiores y baldas para salvar la inclinación del techo e incluso, una pequeña península que llega hasta la ventana y amplía la zona de trabajo y almacenamiento.

Un sencillo comedor hace de transición entre la cocina y la zona de estar. La mesa redondeada permite una mejor circulación así como, en un momento de necesidad, poder añadir algún que otro comensal más. Bajo la ventana, encontramos una zona decorada con un carrito de madera también con estética mid-century. No sé si habéis reparado en ello, pero en este apartamento hasta una bajante, se convierte en un aliado proporcionando una zona más de asiento. Simplemente se ha cubierto con una alfombra de borreguito para darle comodidad.

Bajo el siguiente ventanal, encontramos la zona de estar. Un sillón con tela Bouclè y una lámpara Cesca, crean el rincón perfecto para la lectura. Por otro lado, el sofá de dos plazas con mesitas auxiliares tipo nido, completan el conjunto.

Y al fondo, encontramos el dormitorio principal. Los armarios a medida siguen la estela del techo inclinado, ofreciendo cuatro zonas de almacenaje. Un sencillo perchero, un puf y la mesilla, es suficiente mobiliario para esta estancia. Como aquí no hay ventanal, la luz la recibe de la zona de estar y en lugar de un tabique se ha puesto un cerramiento de cristal que, si bien aquí no aparece, se me ocurre que para dar privacidad e incluso si como a mí, un ápice de luz te molesta para dormir, la cristalera se podría completar con unas cortinas por su parte interior.

Y hasta aquí la pequeña casita de hoy, que no por su tamaño es peor, diría que es un sueño de apartamento. ¿Podíais vivir en 34 metros cuadrados? Yo claramente, sí.

Imágenes: Alvhem

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Laura Killam Architecture

Estoy en un punto muerto en cuanto a decoración se refiere, no tengo claro qué quiero para el blog y lo que es peor aún, tampoco para mi nueva casa. Ahora mismo me da la impresión de que todo lo que veo es prácticamente igual y aunque, lo que publico por aquí me gusta, empieza a parecerme repetitivo ¿es mi percepción o estoy en lo cierto?

Os habréis dado cuenta de que estoy en un momento donde lo que más me atrae son los espacios que me trasladan a la naturaleza y me trasmitan paz, donde los materiales como la madera, la piedra o el hierro son un «must». Intento buscar casas que, aunque tengan este punto en común, también contengan algún elemento sorpresa, algo diferenciador, por pequeño que sea. Si algo no me gustaría es aburriros con casas cortadas por el mismo patrón. Reconozco que hubo un tiempo donde era más ecléctica, quizás más divertida o atrevida ¿será la edad? :-)

Y esto también se refleja en mi vida personal. Acabo de mudarme de casa y está completamente anodina, sin alma. No me preocupa porque sólo llevo un mes aquí, así que es normal que aún no esté montada como quisiera, pero el problema es que no tengo claro lo que quiero ahora mismo. Intento tomar distancia porque, como digo siempre, para convertir una casa en hogar hay que vivirla, ella misma se encargará de pedirme lo que necesito.

Y todo este rollo para presentar la casa de hoy que, si bien no es igual que la de la semana pasada o las anteriores, sí comparten muchas cosas en común. Si estáis hasta el «moño» de este tipo de casas, por favor hacédmelo saber y me pongo a buscar otras más divertidas.

Nos encontramos en una finca en la costa de Vancouver, una zona muy frecuentada por los canadienses para pasar la temporada estival. Sobre un acantilado, posee bonitas vistas al mar y, además, se encuentra rodeada por una vasta extensión de naturaleza salvaje.

El cliente, tras acampar en la zona durante una temporada, decidió acudir al estudio de arquitectura de Laura Killamar y a la diseñadora Sophie Burke, para dar vida a este rancho familiar. La condición era levantar una vivienda acogedora pero informal, con posibilidades de hacer vida al aire libre, por lo que interior y exterior debían estar perfectamente conectados.

El proyecto se estructuró en forma de «L». Por un lado, se encuentra la casa cuyas habitaciones, todas, tienen salida al exterior. Y por otra, un módulo tipo granero que se usa como espacio multiusos. Incluso podemos encontrar una zona de baño y ducha al aire libre, nada como esto para sentir la comunión con la naturaleza.

Tanto los techos como las paredes de ambos edificios están revestidos con tablas de cedro. En su parte interior, estas tablas se tiñeron de un tono más grisáceo para apaciguar el sol directo que entra por los ventanales. Esto, junto a un mobiliario cálido y rustico, evoca la sensación de vivir en una granja. Una paleta inspirada en un entorno que, en su día, fue un prado para ganado.

Fotografía: Andrew Latreille

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