Un rancho para 350 macetas

Quizás pensabais que esta semana escribiría un post sobre el Black Friday, la realidad es que es algo que he hecho durante muchos años y que incluso a algunos miembros de mi familia, les ha servido para comprarme los regalos de navidad. Solía publicar cosas que necesitaba y ellos aprovechaban el momento, así siempre acertaban. Este año es distinto, he subido algunas stories en Instagram, por si alguien tiene especial interés o necesidad en este momento, pero esto es todo lo que voy a hacer.

Estoy bastante saturada de este consumismo sin sentido, el comprar por comprar, no sé a vosotros, pero a mí me ponen la cabeza como un bombo y ya no sólo un día, el Black Friday se ha convertido en un mes completo de ofertas. Tanta publicidad me agota. Lo dicho, que paso de las compras y vengo con uno de esos «home tours» que tanto me gustan y me traen mucha más inspiración.

Cuando buscamos casa siempre ha de cumplir ciertos requisitos que, en cada familia son diferentes. Normalmente nos fijamos en los metros cuadrados, número de habitaciones, en la luz, la orientación, la zona donde está situada… cosas así. ¿Os imagináis comprar una vivienda con la premisa de que ha de poder albergar 350 plantas en macetas? Pues aquí tenéis el ejemplo.

La casa pertenece a RJ Guillermo y Francis Aquino, que tras adoptar a su primer hijo Jordan y embarcarse en la adopción de su hermana también, buscaron una casa familiar donde establecerse con su familia humana y vegetal ;-) Encontraron esta casa de estilo rancho en Los Ángeles, era de 1951 así que necesitó una rehabilitación. Por suerte, sus carreras les dieron la habilidad para poder acometer ellos mismos las reformas. RJ es fotógrafo de arquitectura y Francis diseñador de espacios de trabajo, por lo que asumieron los roles de contratista y diseñador.

Antes, el exterior estaba pintado de azul con detalles en blanco, lo cambiaron por un revestimiento más elegante conformado por listones de madera. Dieron mucha importancia a las conexiones entre interior y exterior, así como a la comunicación entre espacios interiores, antiguamente cerrados en compartimentos más pequeños. Como gran coleccionista de plantas, era imprescindible abrir grandes ventanales para dejar que la luz lo inundara todo, de lo contrario las plantas de interior no recibirían la luz natural suficiente como para sobrevivir.

En la antigua vivienda, cocina y salón estaban separados en dos habitaciones distintas, decidieron tirar la pared que separaba ambos espacios para que quedaran conectados. La cocina además tiene puerta acristalada con salida al jardín y esa misma pared de la puerta, en su parte superior, no está cerrada, sino que lleva cristal, por lo que la iluminación natural está asegurada. En el salón, instalaron también una nueva puerta acristalada en forma de acordeón que asegura más luz en esta estancia, antes insuficiente para todas las plantas de interior, además mejora el acceso al patio trasero.

El gran patio es el alma de la casa, tiene espacio para todo. Por un lado, hay una zona de juegos para los niños, también una piscina de Tipsy Tank y una gran pérgola, diseño de los propietarios, donde además del comedor exterior se exponen cuidadosamente todas las plantas de Francis. Al ser un espacio tan grande, está zonificado. La parte de salida al jardín con revestimiento de madera para exterior, el césped es la zona más amplia, el camino que lleva al comedor incluye una pasarela con losetas de piedra para hacerlo más accesible y el propio comedor, está sobre una gran pérgola de madera.

El interior, además de clásicos del diseño, se viste con piezas de diseñadores filipinos como Rhea Carlisle y Jun Tan, porque vivir en Los Ángeles no significa perder sus raíces filipinas. Algo sobre lo que estoy cien por cien de acuerdo.

Imágenes: RJ Guillermo para Dwell

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Adiós al ruido visual…

Quien me conoce sabe que soy bastante maniática del orden y la limpieza, pero hay momentos en la vida en que empiezas a dar prioridad a otras cosas o sencillamente, no te queda más remedio que hacer la vista gorda. Con dos adolescentes en casa y una mascota, parece que se me ha ido de las manos y aunque intentas tener las cosas como quisieras he acabado claudicando y cerrando puertas para, sencillamente, no ver. ¿Y qué es lo peor de todo? que la inercia ha terminado por arrastrarme. Tampoco os penséis que vivo cual indigente, pero mi casa es muy grande para mantenerla sola y aquí las ayudas en cuanto a limpieza, brillan por su ausencia.

Como a nadie más que a mí parece estresarle el ruido visual que produce el desorden o la suciedad, este fin de semana me puse en contacto con OrdenANAmente para que me echara una mano. Decidimos empezar digamos por el principio, el recibidor. Le metimos mano al armario y al perchero, ambos abarrotados.

No os negaré que ponerse en faena cuesta, aunque en compañía se lleva mucho mejor y guiada por una profesional, sin duda todo es todavía más llevadero. Los «por si acaso», dejan de rondar por tu cabeza y deshacerte de cosas que llevan siglos en tu armario sin utilizar, es una liberación. Hacer una selección de prendas u objetos viejos para tirar, otros prácticamente nuevos que no usas, para donar y lo más importante, de repente ¡descubres prendas que ni te acordabas de que las tenías!, me apareció un abrigo negro precioso que ni recordaba que existía (el pobre estaba oculto entre tanta prenda sin uso).

Una vez te has deshecho de lo que no vas a necesitar y tu armario vuelve a ser un lienzo en blanco, entonces es el momento de pensar en la mejor manera de colocar las cosas para optimizar el espacio. Yo, por ejemplo, tenía los bolsos colgados, pero ocupaban casi toda la parte destinada a los abrigos. Decidimos ponerlos en la balda que hay en la parte superior, uno detrás de otro (con las correas dentro, que ocupan mucho menos), ahora los tengo todos a la vista y a mi alcance. También debo decir que me deshice de la mayor parte de ellos, tenía muchos más en otro armario y finalmente sólo me he quedado con los pequeños, mis dolores de espalda han hecho que reduzca a la mínima expresión el peso que llevo encima, en este caso mis circunstancias me lo han puesto más fácil.

La parte baja del armario, era un batiburrillo de herramientas, bombillas, cosas de jardinería, algunos trastos míos de manualidades… como dirían mis hijas, «cosas random«. Por comodidad dejamos las herramientas y las bombillas, ¡ah! y algunos cables a los que les busqué una simple caja de zapatos para tenerlos organizados, todos los trastos del jardín los llevé al arcón que tengo en la terraza con el resto de cosas del jardín, donde deberían haber estado desde el principio. Ya sólo me quedaba por meter mi bolsa de trabajo en el armario para que incluso el perchero de la entrara se quedara libre.

Como dice mi marido ahora cuando entras en casa parece que hay eco, yo creo que sencillamente está lo justo y necesario. Una consola heredada de mi madre, con tres adornos porque quité todos los demás, sobre ella un gran espejo, el perchero limpio de trastos y un armario completamente ordenado.

Si tuviera que dar una opinión sincera sobre si compensa o no contratar este tipo de servicios, sería un con mayúsculas. Igual pensáis que no tiene ninguna ciencia, pero creo que hay momentos en la vida en que necesitas un empujón porque cuando la procrastinación se ha instalado en tu día a día, no es cuestión de pereza hay un trasfondo más allá de eso, una parte emocional que no te deja seguir, ni siquiera te permite ser como eres, así que pedir ayuda a un profesional para que te eche un cable, quizás es la manera de comenzar acompañada un camino que luego te ayude a continuar sola, es como ir a terapia. De verdad que cuando ves el resultado te sientes con ganas de seguir haciendo lo mismo en más rincones de casa, da igual si es sola o acompañada, la cuestión es continuar por la satisfacción que te da el resultado. Y ese ruido mental empieza a desaparecer.

Aún me quedan muchos rincones, armarios, el despacho, los dormitorios, baños, la cocina, el trastero, garaje… por resolver. Pero ya sé que, si no puedo sola, tengo a OrdenANAmente para ayudarme.

Un consejo, si os disponéis a hacer cualquier tipo de limpieza u orden da igual que sea en un armario, la cocina, el despacho, baño, etc. planificad primero qué podéis necesitar, quizás os venga bien comprar algún tipo de elemento para facilitaros luego la tarea. Yo me he pasado por la web de Temu tenía curiosidad porque tienen cientos de artículos a precios muy competitivos (viene a ser como Amazon pero mucho más barato), me he pasado horas y no he llegado al final de los productos de orden y almacenaje. Si alguno tenéis experiencia comprando en esta web, me encantaría un poco de feedback, aunque según las reseñas parece que los artículos tienen buena calidad.

Y por último os animo a que visitéis el Instagram de OrdenANAmente, además de los servicios que ofrece encontraréis un montón de tips de orden, almacenamiento, limpieza, planificación de viajes, cómo enfrentarse a una mudanza, cambios de armario, antes y después y un largo etcétera de información interesante.

Imágenes: Temu

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Zen Architects

Esta casa me ha hecho viajar al pasado y no porque tenga un aire antiguo precisamente, pero tiene dos elementos que me han transportado a mi infancia. La primera ha sido ver esas robustas paredes revocadas de manera irregular que me han recordado a las que había en el colegio, aunque aquellas, además, tenían piedrecitas incrustadas con las que haciendo un poco el burro, me destrocé un dedo y se me cayó una uña (mi mano volvió a su ser, pero el recuerdo está ahí). Y el segundo pensamiento ha venido al ver en la biblioteca el Summa Artis ¿Quién no ha tenido o tiene aún en casa de sus padres esta mítica enciclopedia? En casa de mi madre está y me ha hecho gracia encontrarla en los estantes de esta casa. Estas dos tonterías, sumadas a que la vivienda es un espectáculo, me ha hecho traerla hoy por aquí.

Está situado en Mount Eagle Estate, una zona protegida al noreste de Melbourne, Australia. De gran importancia histórica, planificada y diseñada por Marion Mahoney y Walter Burley Griffin en 1915. La nueva construcción realizada por Zen Architects, debía seguir, por tanto, los estándares patrimoniales de vegetación, paisajismo y sostenibilidad del entorno. Ya existía entonces una vivienda que no se adaptaba a las necesidades de esta familia compuesta por un matrimonio y cuatro hijos. Decidieron empezar de cero puesto que ellos habían evolucionado también, con sus hijos ya mayores y la presencia de nietos, necesitaban más espacio y una disposición diferente para adaptarse mejor a las circunstancias.

Ahora la casa es de una sola planta, adaptando la movilidad para poder envejecer en ella. Se ha cuidado mucho la parte de sostenibilidad, en cuanto a los materiales utilizados, todos son naturales, reciclados y de proximidad. La eficiencia energética, también se aprecia en detalles como las ventanas, algunas estrechas y alargadas (que otorgan intimidad), otras como las salientes con capota (orientadas al norte) permiten la máxima entrada de sol en invierno mientras que, en verano, lo excluye. Otras ventanas, dejan entrar literalmente al jardín en el interior.

Los adoquines del suelo de pizarra Castlemaine, continúan desde el exterior hasta el interior por los espacios comunes, facilitando el mantenimiento. Al igual que sucede con las vigas de la pérgola del jardín que podemos encontrarlas también discurriendo por la entrada, la cocina o la biblioteca.

El mobiliario, elegido en consonancia, sigue un patrón tranquilo y minimalista con la madera como protagonista. En la cocina, realizada del mismo material, tengo el firme propósito de descubrir de dónde es la lámpara colgante sobre la isla (no puede gustarme más). El arte rompe aportando colorido y movimiento en un ambiente más bien plano. Por supuesto lo de plano no cuenta para la librería, allí los libros ya tienen esa función, además de la antigua mesa de despacho con vistas al jardín, maravillosa también ¿puede haber lugar más idílico para trabajar?

Si os dais cuenta es aquí en el despacho y en los dormitorios, donde el suelo ha cambiado, una tarima de madera se encarga de avisar que estos son espacios de retiro y por tanto de mayor confort. En el baño volvemos al mismo concepto que la cocina, muebles de madera con finas encimeras de cemento pulido (en este caso, al igual que el suelo, que funciona muy bien para zonas húmedas).

Y por último tenemos el jardín, lo más importante de la casa puesto que todo el proyecto gira en tono a él. Como dicen los arquitectos del proyecto: » el paisaje crecerá dentro, alrededor y sobre la casa con el tiempo « .

Imágenes: Derek Swalwell  yZen Architects

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Vuelta a la primavera…

«Aunque no esté escrito en ningún libro, hay un tipo de primavera que se llama Ibiza» Así comienza Susanna Cots explicando la filosofía de este proyecto. Y cierto es que si hablamos de las islas, rápidamente nos viene a la cabeza las eternas horas de sol, la playa, los chiringuitos y la vida bucólica, por mucho que sepamos que hay otra realidad, como en cualquier parte. Días de lluvia y frío, de monotonía, de trabajo, etc. Pero a mí, particularmente, me gusta más pensar en la lúdica.

Aunque no lo parezca esta casa viene de ser un lugar frío y oscuro. La apertura de ventanas y la construcción de pasillos acristalados fue determinante para dejar entrar la luz y toda la naturaleza que rodeaba la vivienda. Incluso un pequeño anexo a ella (la casa de invitados) se unió a la matriz a través de un pasillo de cristal.

Las simetrías juegan un papel importante, cocina, salón y cuarto de estar se alinean dando a la planta principal continuidad y los grandes cerramientos de cristal permiten comunicar el interior y el exterior a demanda. Elementos como la chimenea del salón, pueden ser utilizados también por su cara exterior, pudiendo disfrutar de ella por el porche exterior.

La entrada ya es una declaración de intenciones. Siempre me gustaron así, tan bellas que una simple mesa auxiliar redonda y un jarrón, son capaces de llenar todo un espacio. Pero no os equivoquéis, se necesita más que eso para que ésta se vea resultona, en este caso un suelo de madera colocado en espiga, una pared panelada (con el plus de la sorpresa del aseo en negro, efecto Wow total), una escalera con una iluminación muy estudiada… en fin, todo cuenta.

La cocina y el comedor ocupan un gran espacio alargado. Este último, se ha zonificado gracias al techo de vigas vistas en madera, a tono con el resto de los muebles y piezas en fibras naturales. La cocina además, posee una gran isla con zona de asientos para desayunos o comidas informales. Tras el comedor, encontramos una sala de estar con un gran televisor que, gracias a sus enormes ventanales, puede abrirse a demanda para comunicarse con el exterior, donde encontramos un banco de obra de estilo mediterráneo y una fuente. Además de los ventanales, su techo también es de cristal.

Al igual que la planta baja está concebida para el uso y disfrute en familia, la primera planta es todo lo contrario, se busca privacidad. El dormitorio principal ha copiado la idea del salón y su chimenea puede disfrutarse tanto desde la habitación como desde la ducha, doble confort. Cuenta además, con otros dos dormitorios que comparten baño completo. En esta planta, encontramos una habitación más que hace las veces de despacho y zona de juegos.

Y la guinda del pastel, en el jardín. Un maravilloso invernadero para sacar todo su potencial al exterior, incluso en invierno, porque aunque ya sabemos que en Ibiza siempre es primavera, también hace frío de vez en cuando ;-)

Imágenes: Susanna Cots

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La casa de Carmen Osorio…

La semana pasada no aparecí por aquí, me fui de puente. Nuestra idea inicial era ir a Gijón y Oviedo, pero realizaron una pequeña intervención a mi hija pequeña y finalmente nos fuimos al pueblo. El plan ha quedado post puesto para noviembre.

Casualmente a las afueras de Gijón, está la casa que os traigo hoy. No sabía de quién era hasta haber escrutado cada foto y en la última, ahí estaba ella, Carmen Osorio, periodista a la que sigo y admiro desde hace muchos años, primero a través de su blog, en el que comenzó a escribir en 2013, luego por Instagram (donde ya había enseñado algunos espacios de su casa, pero ya conocéis el maldito algoritmo y hacía tiempo que no sabía de ella), ahora también escucho sus podcasts cuando me da la vida. Ya sabía que Carmen tenía estilo y su casa sólo ha venido a corroborármelo.

En ella vive con su marido y sus cuatro hijos, y si estáis pensando cómo narices hace con cuatro criaturas para tener todo tan ordenado, pregunta que se repite en su cuenta de IG una y otra vez, cuenta que para hacer el reportaje de la casa tan sólo con el salón tardaron unas 5 ó 6 horas en realizar el estilismo y poner todo en orden, y eso que tiene la suerte de contar con un cuarto de juegos por lo que el salón más o menos lo mantiene despejado. Aquí no hay trampa ni cartón, las casas son para vivirlas. 

Carmen y su marido Chema, encargaron la reforma de esta vivienda unifamiliar de 240 metros cuadrados, a la interiorista Mar Vidal . La casa está dividida en tres plantas compuestas por salón, comedor, cocina, zona de lavado, cinco dormitorios, despacho, sala de juegos para los niños, terraza y jardín con piscina. Además de la intervención de la interiorista, Chema como arquitecto, estuvo muy presente en la toma de decisiones para ejecutar la obra, así, hubo elementos originales de la casa que decidieron conservar como las puertas, la de entrada y las correderas del salón que venían coronadas por unas bonitas molduras de escayola. También la doble altura presente en el salón, había un escalón que decidieron mantener, le daba presencia y es una manera de separar ambientes sin barreras visuales. Cambiaron la chimenea de sitio, enmarcándola entre los dos grandes ventanales desde donde se ve el bonito paisaje asturiano (casi que parecen cuadros). 

Materiales nobles y atemporales como el porcelánico, los hidráulicos o los papeles pintados, se mezclan con muebles heredados y otros de firmas tan conocidas como Zara Home, Habitat, Sklum, Alhambra Internacional, H&M Home o Pepe Peñalver, y hacen de esta casa un refugio para ser vivido y compartido por una familia numerosa, donde cada uno tiene su espacio y a su vez, donde todos pueden compartir momentos en familia.

Me encantaría saber de quién son esos dos preciosos cuadros del salón que nada más verlos me han teletransportado al mar. Si alguien lo sabe, que se pronuncie por favor.

¿Alguien más por aquí que siga a Carmen en redes?

Fotografía: fhe.es para Elle Decor

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Un coqueto piso en Vitoria…

Me doy cuenta de que soy un poco cambiante respecto a lo que os enseño, paso de las súper casas a las mini cabañas (como la de la semana pasada), como si no hubiera término medio, cuando en realidad los pisos en torno a los cien metros cuadrados son la inmensa mayoría. El que estén bien aprovechados o no, tengan reformas acertadas, o incluso sean bonitos o feos, eso ya es harina de otro costal, pero la realidad es que representan la mayoría. Así que hoy me he detenido en uno de ellos, con una rehabilitación bien resuelta.

El proceso de reforma y decoración lo llevó a cabo OE arkitektura fundado por Oihane Eguren. En origen el piso constaba de tres alturas, pero la última se segregó, quedando dividido en dos. El reto era crear un espacio en calma, neutro y lleno de luz, algo que la antigua escalera de corte tradicional y con madera de Iroko hacía imposible, ya que suponía una auténtica barrea visual en el centro del salón.

Se modificó dicha escalera añadiendo barandillas de cristal y los peldaños (que ofrecen más funcionalidades, como asientos extras o baldas), se unificaron con el mismo tono de madera del resto de la vivienda, tanto suelos, como baldas del salón, incluso mobiliario, cocina o la zona de dormitorios. Ahora todo sigue una continuidad visual enfatizada por el uso del color en los textiles (los blancos y tierras).

Parte de las piezas de mobiliario son de obra, pero muchas otras son de firmas muy conocidas y no excesivamente caras, lo normal para una pareja que está empezando. Así, encontramos en el salón el sofá Singa de Kave Home o las mesas auxiliares Jeanette, de la misma firma. El mueble de la televisión se hizo a medida, los textiles son de Costa Massana y las plantas de Margarita me llaman. La alfombra es de Leroy Merlin. En frente, encontramos el comedor con mobiliario de nuevo, de Kave Home.

La cocina es uno de mis espacios favoritos, de Dica cocinas. La mezcla de mobiliario en blanco mate, en su parte inferior, con los muebles superiores de Olmo y la encimera blanca con veta en gris, es un acierto total. Da continuidad al resto de la casa y hace de esta cocina un remanso de paz, además de tener el privilegio de estar bañada de luz natural que entra por la ventana que se encuentra al lado del office. Este está compuesto por la mesa Rönninge de Ikea y sillas modelo Esta de Maison du Monde.

El salón/comedor, con la escalera como protagonista, son las zonas que se han dejado abiertas en la casa, sin embargo y a pesar de que la cocina se mantiene como espacio independiente, al igual que dormitorios y baños, todos mantienen un mismo hilo conductor gracias a los materiales utilizados y al color.

En el dormitorio nos encontramos con un bonito cabecero tapizado de Kenay Home, el modelo Flen. Le acompañan las mesillas Hegas de la misma firma, cuyo acabado en madera sigue el mismo patrón del resto de la vivienda, sobre ellas, lámparas Lombok también de Kenay. El look lo completan unos sencillos textiles blancos con cojines en tonos verdes que aluden a la naturaleza, al igual que las plantas, que no faltan en ninguna estancia de la casa, ni siquiera aquí en el dormitorio.

Los dos baños persiguen también un estilo natural, ambos con muebles en madera hechos a medida y encimera porcelánica. Los lavabos sobre encimera son de Roca. Se les ha añadido el toque negro en griferías y mamparas, esto se repite en otros elementos de la casa (como apliques, grifería en la cocina, adornos…) que unifican más, si cabe, el conjunto. Para los azulejos en uno de los baños, se le ha dado un toque Wow y nunca mejor dicho, porque así se llama la firma. Son los azules, colocados en la ducha en vertical, aunque se pueden poner en múltiples posiciones (particularmente me encantan colocados en forma de espiga). Sobre ellos, hablo con conocimiento de causa, los utilicé en una obra y quedan realmente espectaculares.

¿Qué os parece el piso? Para mí es sereno, confortable, con el tamaño ideal, alegre por su luz, y si ya tuviera una pequeña terracita, por favor que me lo envuelvan para llevar:-)

Imágenes: OE Arkitektura

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Una cabaña como vía de escape…

¿Alguna vez habéis tenido la necesidad o la tentación de buscar un pequeño refugio donde escapar? ¿Un lugar para perderos un tiempo solos, para escucharos a vosotros mismos y resetear sobre todo lo que hay en el exterior? No es como irse de vacaciones, a mí ni siquiera me serviría la casa que tengo en el pueblo (aunque me fuera sola), mi cabeza seguiría en un constante tengo que hacer, tengo que arreglar, que pintar, que limpiar… y eso amigos, no es desconectar.

La empresaria, diseñadora y modelo Inés de la Fressagne sí que se lo supo montar bien cuando encargó el diseño de esta cabaña de tan solo veintidós metros cuadrados a la empresa Mobalpa, intentando recordar sus sueños infantiles y emulando a las cabañas de los árboles, todo un refugio para ella. Es increíble que, siendo la mitad de mi salón, no le falte detalle (ni siquiera un vestidor).

Dentro de este espacio, el mobiliario a media y los juegos de volúmenes, cobran una gran importancia, todo está pensado al milímetro para aprovechar cada centímetro cuadrado. En la casa conviven distintos ambientes en tres niveles diferentes, cada uno de ellos cumple su función y a su vez, cada solución a medida está pensada para poder ser utilizada de diversas maneras. Como el banco bajo la ventana, que lleva almacenaje en su parte inferior, o el cabecero de la cama al que se le ha añadido un proyector, también bajo los peldaños de las escaleras encontramos nichos donde guardar zapatos, material de oficina u otros enseres, …

Encontramos otros espacios como una pequeña zona de trabajo junto a la escalera, donde se ha aprovechado los huecos bajo los peldaños para guardar el material de oficina, así como la parte superior de la mesa para organizar más utensilios. Al otro lado de la escalera, una de las paredes se ha revestido con pintura de pizarra imantada, un recurso original y práctico para que, a una mente creativa, no se le escape ninguna idea. A la vuelta, increíblemente encontramos un vestidor completo, con todos sus accesorios (quizás era un requisito indispensable para la cabaña de una modelo).

Sobre la escalera, en una plataforma, encontramos la cama. Una hornacina sirve de mesilla, mientras que un simple cordón rojo con bombilla vista ilumina el espacio, aunque ya de por sí es uno de los mejores iluminados gracias a su gran ventanal desde donde se puede ver la vegetación exterior.

En el sencillo baño, también se han incluido barras con ganchos para poder tener a mano las cosas del día a día y pequeñas baldas donde albergar jabones o cremas. Todo está pensado al milímetro, hasta los mecanismos eléctricos de corte vintage, tipo marca Fontini, están en perfecta armonía con la cabaña.

Lo que no me queda claro y eso que la firma Mobalpa mayoritariamente es de cocinas, es si este bonito refugio tiene o no una. En las fotos no aparece, lo cual me hace pensar que quizás esta cabaña está pensada para escapar y descansar, pero no para cocinar :-)

Y mención especial a la puerta de entrada, en la tercera foto podéis ver cómo queda por su parte interior, enmarcada en una librería (a juego con una pequeña vitrina insertada igualmente en la misma). Quién diría que es la puerta principal, más bien podría ser la puerta de paso de una casa de campo. Su color y su acabado aportan un acento muy acogedor.

Ya que de niña no tuve una, de mayor quiero una cabañita como esta ¿alguien más se apunta?

Imágenes: Molbapa

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BABELstudio

No tenía claro si dejar el post para mañana porque hoy es el cumpleaños de mi hija mayor, ¡19 ya! El tiempo pasa volando. Pero como estamos entre semana y las rutinas son lo que son, las celebraciones las dejamos para el fin de semana. Así que aquí estoy con mi dosis «deco» del jueves.

No sé si a vosotros os pasa lo mismo, hace tiempo que me cansé de los cerramientos de hierro y cristal, pero es algo que no me pasa con los de madera supongo que porque su peso visual no es el mismo. También os diré que cuando hablo de los de hierro, me refiero a los de perfilería negra, me resultan pesados. Estos de hierro se pueden lacar y hay tal variedad de tonalidades más amables como los topos, beige, colores pastel, azules,… ya la vez, distintos grosores más finos para poder elegir, que se me antojan más elegantes, discretos e incluso a veces, con formas curvas que llegan a ser muy originales (en esta carpeta de Pinterest podéis ver algunos ejemplos).

Todo esto viene justamente a lo que ha llamado mi atención en esta casa. Se trata de un proyecto de reforma integral en el casco viejo de Bilbao de BABELstudio . Como en la mayoría de los pisos antiguos, un largo pasillo distribuía los distintos espacios así se apostó por aprovechar todas las ventanas que daban al exterior, incluida una balconada en esquina (donde se situó la cocina) y dejar los baños y zona de servicio en la parte interior. Ahora, tanto el salón, el comedor, la cocina y los dos dormitorios, disponen de luz natural y gracias a los cerramientos de madera y cristal, se ha podido por un lado, independizar la cocina para tener un espacio cerrado pero integrado al salón a la vez y por otro, lleve luz al pasillo que había quedado en la zona oscura de la vivienda.

Bajo la carpintería divisoria, se ha aprovechado para realizar muebles a medida que sirven de almacenaje y llevan el mismo acabado lo que da continuidad. Al igual que las carpinterías de madera envejecida de las puertas, que tienen su réplica en el acabado del suelo.

Para conservar elementos del pasado, se dejó a la vista la viga que atraviesa el techo de la cocina y parte del pasillo, así como la pared de ladrillo de la zona del salón comedor. Recursos que potencian el carácter de la vivienda y que hace que no sea tan necesario invertir demasiado en decoración.

Si os fijáis, pocos muebles y muy sencillos. Algunas fácilmente reconocibles como la cama de Ikea, o la lámpara del salón (de la misma firma), las sillas CH24 Wishbone (quizás originales, aunque también pueden ser de imitación, a un precio mucho más económico) o la mesa, que la tenéis prácticamente igual en SKLUM, por poner algunos ejemplos. No hace falta mucho contenido cuando el continente habla por sí solo, eso sí, que nunca falte el toque verde de las plantas :-)

Imágenes: Biderbost Photo y BABELstudio

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Diseño vs funcionalidad…

Ahora ya sí, inmersa en mis rutinas, vuelvo a los posts con contenido de decoración. Me ha costado la mitad de septiembre coger el ritmo normal, eso me pasa por postponer tareas y dejar las cosas para el último momento. No suelo ser así, pero entre la pereza de las vacaciones y, sobre todo, el momento vital en el que me encuentro, sencillamente es lo que ha sucedido. Por suerte me he puesto las pilas al llegar y parece que mi actitud está cambiando, espero que este inicio de curso que está siendo productivo, pueda mantenerlo en el tiempo. De hecho, tengo pensado algunos cambios para esta temporada, cambios que aún he de darles forma, ideas que rondan mi cabeza para ofrecer mis servicios de decoración de una forma más rápida y democrática (como diría el gigante sueco), pero esto ya os lo contaré más adelante cuando tenga las ideas más «masticadas».

Cambiando de tema y respecto a la vivienda que hoy nos ocupa, andaba yo fascinada con este, cuanto menos, curioso piso, hasta que me he percatado que quizás no todo vale en cuanto a diseño y arquitectura se refiere. Precisamente lo que más había llamado mi atención, esas escultóricas escaleras en acero, en un precioso tono azul que destacan sobre un lienzo neutro, me ha hecho replantearme la seguridad de las mismas. Viendo las imágenes una y otra vez, me he dado cuenta de la altura de los peldaños, luego he pensado en personas como yo (que últimamente además de no ver ni castaña, pierdo el equilibrio y vivo más a ras del suelo que de pie). ¿Podéis imaginar una caída desde la escalera contra la base de la chimenea de cemento que se encuentra justo debajo? ¡Auchhhh! ¿Todo vale para conseguir un diseño bonito? Quizás una distancia menor entre los peldaños o mejor aún, un pasamanos, evitaría este problema ¿no?. Menos elegante, quizás…, más seguro, por supuesto.

Independientemente de este punto, que para mí sería un cambio sin duda, al resto del piso no le pongo ningún «pero». No es una casa convencional, se trata de la vivienda de un director de cine cuya intención era albergar a 10 o 12 personas para poder convivir a la vez que trabajar, a modo de «campamento creativo», una manera de tener a su gente reunida en todo momento para hacer reuniones, «brainstorming», presentaciones, etc.

Muchas de las cosas que aquí se hicieron fue pensando en esta idea precisamente. Una enorme mesa de comedor frente a la chimenea, y a la vuelta la cocina, múltiples sitios donde tumbarse y relajarse para compartir ideas, dormitorios convencionales, en literas o en altillos, puertas correderas que conectan exterior e interior, todo con el fin de que la comunicación fuera lo más fluida posible.

Todo el trabajo de construcción se realizó a distancia durante la pandemia, tras ella, sólo quedó determinar cómo amueblar y colocar los accesorios para que cada espacio pudiera ser aprovechado de la mejor manera posible. Así, encontramos muebles sencillos, muchos los reconozco de la firma Ikea, cestos y almacenaje dispuestos por toda la vivienda para mantener el orden (fundamental cuando convive tanta gente), por supuesto las notas de arte no pueden faltar en un espacio creativo y nada de saturar los ambientes, precisamente porque la comunicación ha de ser fluida.

¿Qué pensáis de esta vivienda / estudio? ¿Cambiaríais algo o la dejaríais tal cuál?

Fotografía: Matej Hakar / @matejhakar Para: Dwell

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Vuelta a la rutina

Hola a todos, ya estoy de vuelta. En realidad, llevo por aquí una semana con más lío del que esperaba, los comienzos de curso son locos para todos, no os estoy descubriendo nada que no sepáis.

Mis vacaciones han sido menos fructíferas de lo que esperaba, al menos en cuanto a los proyectos deco que tenía en mente para mi casa del pueblo. Me fui pensando en hacer mil cosas, compré pinturas y demás, con la idea de realizar algunos cambios, pero todo sigue igual. Sólo nos hemos comprado un colchón Emma del que apenas he podido disfrutar un par de días porque llegó a finales de agosto (por cierto, ya os contaré en otro post la cagada que hice en la compra, y perdón por la expresión, igual así evito que le suceda a otra persona). En realidad, me alegro de no haber hecho mucho cambio porque al final, nos hemos mudado a otro dormitorio y ahora tengo que partir de cero, así que como os he dicho muchas veces, las cosas de palacio van despacio y mejor vivir las casas para saber qué te van pidiendo en cada momento. Si llego a hacer lo que tenía pensado, me hubiera dado una paliza sin sentido. El cosmos o quien quiera que sea, tenía planeado para mí que debía descansar en vacaciones, ya habrá fines de semana en inverno para hacer las cosas con calma.

Por supuesto también tuve mi semana en Portugal y qué deciros, maravilla pura. No sé qué tiene ese sitio, pero la desconexión es absoluta. Ya tengo el contador puesto marcha atrás, contando los días que faltan para volver el año que viene.

Y resulta que he venido a Madrid y llevo una semana como pollo sin cabeza, no sé si decir bendita rutina o escapar de nuevo al pueblo, pero empiezan los cursos escolares, por aquí tengo un proyecto nuevo de decoración por comenzar y rematar otro que dejé casi niquelado cuando me fui (a ver si os lo puedo enseñar pronto), una lista de médicos que sólo pensar en ello me da pereza, en fin, la vida continua…

De momento hoy simplemente quería saludar por aquí, desearos un buen comienzo de curso, prometo que la semana que viene vendré con contenido deco. Necesito unos días más para seguir encajando piezas y que esta casa vuelva a rodar con normalidad, o al menos todo lo normal que se pueda. ¡Gracias por estar ahí!

Os dejo por aquí con unas fotillos de mi verano:

Portugal

Navaleno

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