Chelsea Hing y su refugio

Son muchos los que durante la pandemia han huido a lugares tranquilos en busca de un refugio donde, si no eliminar toda posibilidad de riesgo de contagio, al menos minimizarlo al máximo. Obviamente ni los que tenemos segundas residencias en pequeños pueblos, siempre podemos optar a esa oportunidad, muchos nos vemos anclados por los trabajos, los colegios de nuestros hijos, etc. De no ser por todo esto, yo ahora mismo estaría viviendo rodeada de pinos.

Esta casa es precisamente eso, el refugio de una conocida Relaciones Públicas australiana, llamada Kate Dinon, que aunque ya era su casa de verano años antes, se utilizó como refugio para ella y su familia durante los meses más duros de la pandemia. Remontándonos a su adquisición allá por 2015, cuando sólo buscaban una casa de vacaciones, fue gracias a su puesto de trabajo y a la gran cartera de creativos que tenía a su alcance, lo que le permitió conocer los proyectos de Chelsea Hing, y por la que se inclinó para encargarle la reforma integral e interiorismo en el momento en que se enamoró y compró esta bonita casa de los años 60 situada en Balnarring Beach (Australia).

El arte tiene un valor muy importante en la vida de la propietaria de ahí que encontremos obras incluso en la cocina. Pinturas de Miranda Skoczek, Eleanor Louise Butt, Del Kathryn Barton, se exhiben en sus paredes, y no sólo eso, también la literatura se expone en las librerías para ser vista como si de arte se tratara.

Todas las habitaciones siguen una misma línea cromática, sin distracciones, porque lo importante como he dicho está en las paredes. Los tonos madera y el mobiliario de fibra aportan la calidez a aquellos de color negro, el contrapunto relajante lo pone ese bonito color verde elegido para las zonas de relax, como los baños y los dormitorios. Si os fijáis parece que sólo hay un baño, pero son dos. Son casi idénticos en materiales y colores, pero uno tiene bañera exenta y el otro ducha, a uno le han puesto un bonito espejo rectangular de bambú mientras el otro, tiene forma circular y por último, uno lleva suelo porcelánico (de Eco Tile Factory, como los azulejos de la cocina) mientras el otro es de madera. En los dormitorios, se repite el mismo esquema, ambos con textiles de lino en rosa palo, cojines de rayas, el mismo verde utilizado también en los baños, pero cambian pequeños detalles como el tipo de cama, una con dosel y la otra sencilla, o la obra de arte que luce uno de los dormitorios pero en el otro no.

De esta manera conseguimos una sensación de unidad en toda la vivienda, incluida la cocina (la joya de la corona), que aunque carezca de ese verde tan apacible, repite otros patrones de la casa como los azulejos del antepecho de la zona de cocción que se han alargado hasta el office, o el resto de los colores. Si os dais cuenta, hay un guiño al verde gracias a la planta situada sobre a encimera.

Como no podía ser de otra manera, tratándose de una casa para disfrutar sobre todo en verano (aunque las circunstancias hayan hecho que las estancias de los propietarios se alarguen más), los exteriores cobran también protagonismo. Por desgracia sólo tenemos una pincelada de lo que es, pero con la imaginación que tengo a mí me basta y me sobra con ver la ducha exterior para saber que probablemente el resto, tampoco tenga desperdicio.

¿Vuestras circunstancias os han permitido escapar de la pandemia a un sitio más relajado donde pasar estos tiempos tan duros? Soy toda oídos…

Imágenes: Chelsea Hing / Design Files

 

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Casa de pueblo en el Empordà

Seguro que a más de uno esta historia le resulta familiar. Veranear de siempre en un pueblo, tener tu casa, más o menos grande, el tiempo pasa y la familia crece. Y llega ese momento en que te tienes que plantear qué hacer, ¿abandono el nido y busco otra casa para mi familia? ¿Es la vivienda familiar lo suficientemente grande como para adaptarla y convivir? ¿Existe alguna manera de ampliar? Las casuísticas son tan amplias, como diferentes tipos de familias y viviendas pueden existir.

Esta casa de pueblo en el Empordà es un ejemplo de ello. Aunque no lo parezca se trata de la ampliación de una vivienda en lo que antes era el porche de la casa familiar, que se encuentra a 200 metros de ésta. La propietaria, heredera de la vivienda, en lugar de buscar otro lugar, viendo que el espacio se quedaba pequeño para toda la familia, optó por quedarse y acometer este proyecto aprovechando el antiguo cobertizo y la barbacoa.

La planta es de concepto abierto, aunque los arcos del antiguo porche, se encargan de delimitar los espacios haciéndolos más acogedores. A continuación del salón se ha dejado una zona de despacho, ya que la propietaria es dueña de una bonita firma en Barcelona de detalles decorativos en fieltro hechos a mano, Twin Sittings.

Todo en la casa es atemporal, tanto los colores (muy mediterráneos, neutros, verdes, azules y algo de gris para dar profundidad), como las texturas, los acabados y muebles. Muchas fibras naturales, linos, cerámica, hidráulico, maderas, hierro,… Además, bañado por la gran cantidad de luz natural que ofrecen los ventanales que dan al jardín, ambas cosas (la abundancia de luz y ese jardín) son para mí, los dos puntos fuertes de esta vivienda.

La cocina es la original del porche, tan sólo se han cambiado las cortinas que ocultaban el interior de los muebles por unas puertas más estéticas y por supuesto, se ha mantenido el concepto de gran comedor integrado en el espacio, tal y como estaría si fuera en un exterior. Lo que sí se colocó después, fue el antepecho de baldosa hidráulica que le da un aire a cocina antigua, no es que sean baldosas antiguas pero sí son artesanales, de ahí ese aire en sus colores desgastados.

Increíble debe ser la sensación desde el dormitorio, ya que abriendo las puertas puedes ver la casa completa, incluso el jardín. Aunque desde la propia cama ya las vistas son inmejorables, el jardín con la piscina y como único ruido, el de las campanas de la iglesia que se encuentra justo al lado de la finca.

Si queréis más información sobre alguna pieza en concreto, podéis leerlo aquí. Perdonadme esta semana que estoy malita y no doy para más, prometo la semana que viene compensar :-)

Imágenes: El Mueble

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Reforma en Barcelona por The Room Studio

Estoy trabajando en un proyecto de decoración y ahora también reforma, donde el propietario es muy fan de las piezas de diseño, mientras su mujer necesita toques de muebles más cálidos y con cierta personalidad, que hagan de su casa un hogar. Como dice ella quiere escapar de esa sensación de hotel donde todo es muy bonito, pero casi parece que no se puede usar. Llegar a conseguir ese equilibrio es verdaderamente complicado, aunque creo que poco a poco lo vamos consiguiendo. Y cuando digo poco a poco, es a paso de tortuga, porque este trabajo se está alargando más de la cuenta, no por culpa de mis clientes y tampoco mía, pero a veces la burocracia lo retrasa todo, no nos queda otra que seguir planificando y tener paciencia.

Hoy os traigo una vivienda que es un ejemplo perfecto de este equilibrio del que os hablaba. Una fusión de lo nuevo con lo viejo, el diseño contemporáneo con piezas de anticuario o de estilo vintage, huellas del pasado con soluciones arquitectónicas actuales, un mix salvaje y perfectamente ejecutado por The Room Studio, con Meritxel Ribé y Josep Puigdomènech a la cabeza.

¿Quién se resiste a un bajo con jardín en pleno Eixample de Barcelona? A pesar de la antigüedad de la casa y de la intensa intervención que necesitaba, los propietarios supieron ver su potencial. La reforma consistió en abrir los espacios para que todo fluyera, dejando atrás la compartimentación existente, y creando dos zonas diferenciadas. Por un lado la de día, dedicada a la vida social y esparcimiento familiar y por otro la de noche, donde se encuentran las áreas privadas.

La parte de día consta de dos salones, uno más formal que alberga también el comedor y otro como sala de televisión y además, la cocina. Del salón comedor, se accede mediante dos grandes vanos a una amplia galería, que hace las veces de despacho. Todo está inundado de luz gracias a dos enormes ventanales. En la otra ala de la casa, se encuentran los dormitorios, el principal con baño y vestidor en colores neutros. Por otro lado un dormitorio infantil compartido, realizado de tal manera que en el futuro pudiera separarse pero que por el momento, invite a compartir juegos, estudio y noches de confidencias. El baño también es compartido, todo en tonos pastel, donde el protagonista absoluto es el aparador con motivos florales (del propio estudio) que hace las veces de mueble de baño y que contrasta con el resto de elementos de naturaleza más moderna.

Y por último, pero no menos importante, la joya de la corona. Ese patio que bajo una pérgola y a salvo de las miradas indiscretas de los vecinos, alberga toda una zona de estar y comedor, que apuesto hará las delicias de los propietarios durante casi todos los meses del año ya que Barcelona, posee un clima que incluso en los días soleados de invierno, invita a disfrutar de los exteriores.

Os dejo mis top 10 de esta casa, aunque es difícil elegir. Si queréis más información sobre alguno de los productos o piezas, sólo tenéis que pinchar en este link donde los tenéis casi todos:

  1. En el salón, las butacas y reposapiés de ratán, se llaman Monet y son de la firma Sika-Design
  2. El hidráulico de la galería, es de Demosaica.
  3. Mesa y sillas de la galería en Fermob.
  4. Mesa de comedor Circle, de Ethnicraft.
  5. Lámparas cocina de Mullan Lighting.
  6. Grifería monomando de la cocina de Franke.
  7. Office cocina (mesa, sillas y lámpara) en The Room Studio.
  8. Papel pintado y lámparas de la habitación infantil en Ferm Living.
  9. Lámpara del dormitorio principal de Aromas del Campo.
  10. Mueble del baño infantil en The Room Studio.

Sólo ver la terraza me ha entrado ansia viva de que empiece a hacer algo de calor para poder disfrutar de la mía. Espero que disfrutéis de esta maravilla.

Imágenes: Mi Casa Revista / The Room Studio

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La casa de la interiorista Laura Mas

Para la mayoría el puente de La Inmaculada es el pistoletazo de salida a la Navidad y cuando se aprovecha en familia para decorar nuestras casas y más aún este año que con las restricciones, no nos hemos podido mover. No sé a vosotros pero a mí se me ha llenado el móvil con las fotos de los árboles de mis amigos y familia, de sus decoración, ya ni os cuento todo lo que he visto en redes, aunque por ahí llevo viendo inspiración casi desde octubre. Aún no había llegado Halloween y muchos ya se estaban viniendo arriba con la navidad, poco más o menos que ponían calabazas y bolas a la vez. Este año estamos de lo más despistados.

Ya os comenté, no sé si por el blog o por Instagram, que no tenía ningunas ganas de decorar, así que lo delegué y desde hace diez días tengo la decoración puesta, cortesía de mi hija mayor (vaya que si no quería decorar, la voy a tener hasta en la sopa). Todos me dicen que no hay que perder el espíritu navideño, que ahora más que nunca hay que poner bien bonitas nuestras casas para darles ese toque de alegría. Admiro esa positividad, aunque espero el mismo respeto que yo tengo ante su actitud.

Nunca me gustó la Navidad, o quizás cuando era muy pequeña sí, pero mi padre murió un 1 de enero cuando yo tenía 13 años, desde entonces nunca ha sido lo mismo. Recuperé algo de alegría por las fiestas cuando tuve a mis hijas, la sonrisa de un niño lo cura todo, pero ya son adolescentes y esa magia sencillamente, se ha esfumado. Si a eso le sumamos que para mí la Navidad significa reunirse con la familia (el tema regalos lo aborrezco) y que este año no me juntaré ni con mi madre, ni mis tíos, ni mi hermana, ni sobrinos, ni mis suegros, ni cuñados,… ¿me decís dónde está la gracia? yo no se la encuentro. Es más, estoy muy triste. Sólo quiero que pasen estos días de la mejor manera posible y no sentirme culpable por dejar sola a mi madre que es viuda o a mis tíos que son solteros, aunque sepa que estoy obrando por su bien.

Os dejo de penas que como siga a sí voy a perder suscriptores :-) y os llevo a la casa de la interiorista Laura Mas, decorada al detalle para la Navidad.

Para la decoración utilizó un árbol que mide nada menos que 2,40 cm y usó el dorado como color base, salpicándolo con algunos detalles en azul grisáceo. Esta misma técnica la he utilizado durante años, ya conocéis mi afición por este color, hasta que hace algunas navidades sustituí el azul por lazos de rafia y metí blanco, pero siempre mantuve el dorado. No pasa de moda y sigo sin cansarme.

La gran mesa de madera maciza del comedor, que se contrarresta con las sillas tapizadas, también se ha vestido para la Navidad. Candelabros, cubiertos y vajilla antigua, rodeados de vegetación, ramas de pino y bolas navideñas, que le da un aire festivo al ambiente. E incluso coronas que cuelgan del respaldo de las butacas. Una buena idea es hacer una corona personalizada para cada comensal de tal manera que sepan donde sentarse, a la vez que se sientan especiales y tengan un detalle que llevarse cuando termine la reunión familiar. ¿Qué os parece la propuesta?

La chimenea es otro buen sitio donde exponer adornos. En este caso varios espejos de marco dorado, duplican la luz y juegan con los leds que se enredan de nuevo en la vegetación, unas grandes bolas doradas ponen la guinda.

La cocina me encanta, es sencilla de la firma Cubic, sin muebles altos. No hay necesidad de adorno alguno y ya me transmite familia, hogar, un lugar donde reunirse con los tuyos en torno a los fogones. Me encanta ¿será su color envolvente?

Los dormitorios también tienen pequeños detalles que hacen que recordemos que estamos en Navidad, como las estrellas de madera sobre la cómoda heredada por Laura, los regalos que reposan sobre la misma, o las coronas que cuelgan en los estores sobre el cabecero de la cama principal. Incluso en la habitación infantil, en las tres pequeñas camas, lucen guirnaldas de led y estrellas entre las mismas recordando a los peques de la casa que a pesar de este año 2020, Papá Noel y Los Reyes Magos encontrarán su camino.

Imágenes: El Mueble

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Ático en Chamberí

Por ático en Chamberí seguramente os venga a la cabeza un piso en una buena zona de Madrid, pero de ninguna manera imaginaréis algo tan especial.

Así de primeras, ¿Seríais capaces de asociarlo a una casa con ducha exterior y otra interior con vistas a la sierra? ¿O a dormir bajo una cúpula? ¿Y a bañaros en una piscina, o más bien alberca diría yo por su tamaño, de agua caliente? ¿Y a hacer escalada por una temeraria escalera no apta para unas prisas? Sin duda resumir esta casa como un ático en Chamberí es quedarse corto, cuando veáis las imágenes lo entenderéis.

El proyecto de rehabilitación de esta vivienda de los años 50, fue ejecutado por la arquitecta e interiorista Idoia Otegui. Se buscó respetar el carácter antiguo del edifico, así como ciertos elementos estéticos que ya estaban en él, como las molduras, el suelo hidráulico original, las carpinterías,… pero a su vez había que dotarle de espacios contemporáneos adaptados a las necesidades de su cliente (la práctica del yoga, la cocina, la pintura, el trabajo y su pasión por invitar a sus amigos).

En la planta baja se distribuyen las zonas comunes. Un espacio abierto que alberga el salón comedor y la cocina junto a la sala de estar. Como veis los colores no son un problema, los hidráulicos originales del suelo tienen su réplica en los textiles del sofá,  butacas, mesitas de centro o la otomana de la habitación contigua, destinada tanto a despacho como a cuarto de invitados, que tiene puerta corredera para poder cerrar a demanda. Allí todavía es más evidente el juego de color, con una mezcla muy potente de papel pintado tanto paredes como techo.

Subiendo por las esculturales escaleras del salón, en un nivel superior, está el dormitorio principal bajo la cúpula de la que os hablaba. Y junto al dormitorio, se encuentra el baño principal, elegantísimo en tonos verdes y negros, que además cuenta con luz natural. Del dormitorio se sube a la terraza, por una escalera temeraria :-), pero el esfuerzo merece la pena. Puedes hacer un poco de Yoga y luego darte una buena ducha bien en el baño o en la terraza, a tu elección, para luego preparar una estupenda barbacoa y si hace calor, darte un baño en la piscina con una cervecita fresca mientras disfrutas de las vistas de Madrid, no se me ocurre mejor plan.

No hay que irse muy lejos si encuentras casas tan originales y tan bien resueltas que dan para un montón de actividades. Yo de esta me quedo con la terraza, no tengo ni la mínima duda. ¿Y vosotros?

Imágenes: Idoia Otegi Arquitectura / Elle Decor

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Bone Made

Si hay algo que aprecio de las casas, es la luz natural y esta vivienda es un gran ejemplo de ello. Hoy os traigo un proyecto realizado por el equipo Bone Made, en Australia, para una familia de seis miembros. Está basado en el concepto de casa californiana, de ahí su nombre CALIFORNIAN BUNGALOW. Una planta de concepto abierto, donde cocina, comedor, salón e incluso despacho, comparten espacio.

Por supuesto en ella no puede faltar el «Mudroom», ese espacio a modo de entrada dedicado a dejar nuestros enseres, calzado y demás, para que todo quede recogido antes de entrar en casa. En este caso, es uno de mis espacios favoritos, creo que el diseño está a la altura de su practicidad, con armarios altos para guardar, sitio para sentarse y revestimientos fáciles de limpiar. Los azulejos verdes biselados, no pueden gustarme más. En firmas como Nais, por ejemplo, los tenéis parecidos.

La zona de día, como veis prácticamente es un «todo al neutro», sólo unos toques de negro interrumpen la visión resaltando algunos elementos y restando monotonía. Como la estufa, la silueta de las sillas, el sillón, los cables de las lámparas o el jarrón, pero poco más nos distrae del blanco o del roble, que lo vemos en los suelos y muchos de los muebles. Incluso para la mesa del despacho, se ha optado por el metacrilato que deja pasar la luz, en contraposición, la butaca sí se ha elegido oscura para contrarrestar.

A través de esas dos grandes cristaleras del salón, se accede a un gran patio con área de entretenimiento y barbacoa.

Los dormitorios y baños merecen mención aparte, sobre todo estos últimos. Están llenos de detalles. El primero, oculto entre las puertas de los armarios y una vez dentro, encontramos un oasis con doble ducha, griferías doradas que contrastan con carpintería en negro junto a la encimera de piedra del mismo color e hidráulico en el suelo, espejos ovalados,… maravilloso. Y el segundo, aunque más sencillo, aún me gusta más. Volvemos al biselado, esta vez en gris y colocado en espiga, se ha combinado con griferías también doradas y el punto de calidez se lo dan los muebles de madera. Ah! y para rematar, dentro de la ducha también encontramos una zona de bañera exenta ¿se puede pedir más?

No me voy sin hablar de la pared del dormitorio pequeño ¿no me diréis que no está bien resuelta? Vale que hay que hacerlo a medida, pero unos armarios puente que te solucionan todo el almacenaje y una zona central como espacio de estudio, que realmente son unas sencillas baldas de madera (la más baja con cajones) y la trasera vestida con papel pintado, no puede parecerme más bonito y resolutivo ¿qué pensáis, no os encanta?

Que me envuelvan la casa para llevar…

Imágenes vía: Contemporist

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La casa de la blogger Daniela Schinke

No es el tipo de casas que suelo poner en el blog, pero parece que encuentro reflejado mi estado de ánimo entre estas paredes de estilo tan «naif». Y es que últimamente siento estar un poco en las nubes, me cuesta concentrarme con el bullicio exterior (supongo que entendéis a qué me refiero), llevo diez días enferma y eso no ayuda (no, no es Covid, pero la comedura de cabeza no te la quita nadie). En fin, que al ver esta vivienda, me trajo buenas vibraciones y aunque probablemente no la elegiría para vivir, hay muchos elementos de ella que me gustan. Me entra la risa sólo pensar en el heavy de mi marido viviendo entre paredes rositas y azul «bebé», creo que para él sería motivo de divorcio ;-)

La casa está en Alemania y pertenece a la bloguera Daniela Schinke, del blog de decoración y lifestyle Wunderblumen. Encontró esta vivienda de 1880, que formaba parte de un monasterio que había sido parcialmente derruido durante la Segunda Guerra Mundial, en una zona privilegiada de la ciudad, Kassel, donde además de tener todos los servicios, también te encuentras al lado de la naturaleza, como un oasis dentro de la urbe.

La decoración no es estática, a la propietaria le gusta hacer cambios tanto en los colores de las paredes como en el mobiliario. Mezclar piezas antiguas con otras más modernas e incluso de diseño, para evitar que todo sea uniforme y dar personalidad al conjunto. Siempre intentando que haya armonía en los colores, para crear espacios acogedores. Cada tono, en cada una de las habitaciones, no está escogido al azar, sino pensado en la persona que lo va a habitar, como los dormitorios infantiles. El rosa, de la hija mayor y el azul grisáceo, de la menor de nueve años.

Como os decía no es una casa cien por cien para mí, pero sí me quedo con ideas. La primera el uso del color, quizás penséis: demasiado rosa, pero trasladad esto mismo a colores neutros ¿a que ya no cansaría tanto? Me quedo también con el estilismo de las estanterías abiertas, porque si vas a tener preciosas estanterías «String» por todas partes (entre otras), por lo menos que estén ordenadas. Me encantan los suelos en madera natural, con sus nudos y sus vetas y que los muebles, también tengan este tipo de tonos claros para no recargar. Me quedo con el comedor, sencillo y dinámico, con cada silla de «su padre y de su madre». Y me quedo con los textiles y la forma de mezclarlos, unos lisos, otros con texturas, los distintos tonos,… hacen conjuntos perfectos.

Y vosotros ¿con qué ideas os quedáis? ¿O directamente os gusta tal cuál?

Imágenes: Daniela Schinke / Fuente: Design Sponge

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Un mix cargado de personalidad

«Rodéate de objetos que tengan sentido, tu casa contiene tu historia», con esta frase de Calma Chechu me despertaba hoy, y no puedo estar más de acuerdo. Quizás no os lo he dicho con estas mismas palabras, pero una y otra vez es lo que intento transmitir en el blog. No intentemos hacer casas, réplicas de lo que vemos en Instagram o en redes, sencillamente cojamos ideas que comulguen con nuestra filosofía, hagámoslas nuestras y creemos hogares, sólo así cuando crucemos el umbral de nuestra puerta, nos sentiremos arropados y orgullos de lo conseguido, y no viviendo en un lugar que quizás sea bonito o incluso de revista, pero donde no sintamos apego.

En cuando vi esta casa quise conocer más, tan sólo el recibidor ya habla de sus propietarios. No necesito leer un artículo para saber que quien sea que vive en ella, son personas que no temen expresarse y dar rienda suelta a su imaginación. No, no se han buscado la típica consola para la entrada, sino un banco antiguo desvencijado, con el color desconchado por el paso del tiempo. Y lo han mezclado con unos originales cojines, que aunque el artículo no dice de dónde son, bien podrían proceder de la tienda de María de Alfombras Étnicas, que los tiene, si no iguales, muy parecidos. Y esto sólo es la entrada, pasad a ver el resto que es un derroche de personalidad.

En el salón, por favor haced un alto en camino en la mesa de despacho, es heredada, de los años 40, y se ha mezclado con piezas modernas de aire mid-century. El aplique es de TiendasOn, la silla de Sklum y la famosa lámina de jirafa, de Desenio. Un combo atrevido y muy personal. De la misma manera, en la zona de lectura, se ha mezclado una butaca nórdica, de Northdeco, con una consola, regalo de la prima de la propietaria, que pertenecía a un palacete ¿Cómo os quedáis? Yo personalmente me quito el sombrero. Si os fijáis también, en el comedor las sillas son distintas, porque ¿para qué repetir? qué aburrimiento ¿no? ;-)

El salón comedor se comunica a través de un gran ventanal con la sala de juegos. Allí muchas de sus piezas también son auténticas joyas. Como la pequeña mesa, que era de la abuela y resulta que siempre la tenía tapada con un mantel. ¡Qué sacrilegio! La propietaria decidió cambiársela por una sencilla, que total para que la tape… Las sillas también son preciosas, son escolares de www.mobiliario-escolar.com y la colorida lámpara tipo Sputnik es de Liderlamp.

Me voy a la cocina y no puedo evitar que mis ojos se queden clavados en el aparador verde, que además queda enmarcado por el papel pintado (de depapelpintado.es). En este espacio donde todo es tan aséptico, con muebles, encimera e isla en color blanco, unas notas discordantes vienen genial al conjunto. Así que empezando por el mueble, que además hace contraste entre lo nuevo y lo antiguo, y piezas en distintos colores o texturas, como el taburete amarillo, los de fibra, o las lámparas,… son elementos que aportan el contrapunto y la personalidad.

El dormitorio es sencillo pero muy acogedor, prescindir de cabecero no tiene por qué quedar aburrido, menos aún cuando lo sustituyes por unas molduras que enmarcan la cama. De nuevo el punto de color lo ponen los precisos cojines.

Del dormitorio infantil, lo que más gracia me ha hecho es encontrarme con la cabeza de león de Ila y Ela, una empresa artesana española sobre la que ya os escribí en 2018, podéis recordar el post aquí.

Por último el baño, un mueble en madera y hierro de corte industrial de Cota Interiorismo, se ha adaptado al espacio, a él se le ha acoplado una encimera de Neolith, un sobre lavabo y una grifería negra de Amazon. Una pieza que a priori no tiene por qué estar destinada a un baño, con un poco de imaginación puede dar el mismo servicio que otro hecho para esa finalidad, y con la seguridad que nadie tendrá uno igual en su casa :-) ¿Te atreves a ser original?

El proyecto de decoración y reforma de esta preciosa vivienda es de la arquitecta María José Navarro Segura de Nasezen. Podéis ver el reportaje completo en este artículo de Mi Casa Revista.

Fuente: Mi Casa Revista /  Fotografía: Carolina F. Varela

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Estoy de vuelta…

Desde que empecé a escribir el blog en 2009, es la primera vez que me voy de vacaciones sin decir tan siquiera un hasta luego. La realidad es que mi pensamiento era otro, ir al pueblo para seguir teletrabajando desde allí, pero en mi fuero interno sabía que en cuanto pisara los pinares y viera a mis amigos, no tendría ganas de abrir el portátil para nada. Eso sumado a que no tenía Wifi, era la excusa perfecta. Así que los primeros días algo hice, respecto a un proyecto de interiorismo que tengo entre manos, pero en cuanto mis clientes también se fueron de vacaciones, ahí acabó todo. El blog ni tocarlo y en Instagram algún que otro post, más de mis excursiones que de decoración, he subido historias eso sí, hasta que me quedé sin datos.

Creo que si el verano ha sido así es porque mi cuerpo lo pedía. Ha sido un año muy duro para todos y seguimos con la incertidumbre de lo que pasará en los próximos meses, así que me he permitido vivir el día a día. He caminado mucho, y muy rápido también (mis amigos se reían de mí y se escondían en el monte para asustarme al verme sola), no es que quisiera hacerme la «Fittipaldi», creo que esa manera de caminar iba asociada a mis pensamientos, no sé de qué huyo pero estoy inquieta y caminar deprisa me relaja.

Total, que he tenido vacaciones escolares, como las de antaño. Me fui un 10 de julio y volví el 30 de agosto y si no hubiera sido por este proyecto de interiorismo en el que ando metida, hubiera podido quedarme con mis hijas en el pueblo alguna semana más, ya que como sabéis el comienzo del curso también se ha aplazado (al menos en Madrid). Mañana vuelvo a mis pinares, sólo de fin de semana, habrá que ir quitándose el mono poco a poco.

¿Qué tal ha ido vuestro verano? Espero que este año «raruno» os haya permitido cogeros días de descanso y desconexión, todos lo necesitamos después de lo vivido, bueno y de lo que seguimos viviendo, desgraciadamente.

Cómo no, tenía que arrancar septiembre con una casa de campo, un maravilloso diseño de Jeanette Tresing, de Cado Interiors. Una vivienda rehabilitada, de planta abierta a la que se le ha añadido un cerramiento de hierro y cristal en la zona del office de la cocina (inspirado en un invernadero) haciendo de ésta una estancia más grande y luminosa. La zona de trabajo y los muebles, realizados en pino reciclado y hierro, se han enmarcado con una alfombra de baldosa hidráulica, que lo diferencia del resto de la vivienda cuyo suelo es en madera de roble. La fluidez entre interior y exterior es perceptible desde cualquier punto de la vivienda, además de los grandes ventanales los textiles juegan a favor. Se han utilizado finas cortinas de lino que dejan pasar la luz y no pesan visualmente.

La casa se sitúa en el Maresme, y desde el porche se puede ver el mar. Todos los elementos del jardín están disponibles en Cado, en HK Living (como el columpio o las sillas de comedor), o Matèria (los cojines).

Y sinceramente lo que más ha llamado mi atención, quizás porque este verano mi casa del pueblo se ha convertido en un pequeño hostal, ha sido la habitación infantil. ¿Cuántas veces he pensado lo grande que es la habitación de mis hijas y la de niños que cabrían en ella sin tener que hacer malabarismos con las camas? Me vendría bien tener un sistema de literas como las de la última imagen ¿O quizás no? Tendría siempre la casa llena, ja, ja,… Lo tengo que sopesar…

Imágenes vía

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Casa de campo de estilo Craftsman

No es la primera vez que os muestro una casa de estilo Craftsman, aunque me doy cuenta que hasta ahora no le había puesto nombre. La palabra se traduce literalmente como «artesano» y nace en el primer tercio del siglo XX en Norteamérica a raíz del movimiento Arts & Crafts, una corriente artística que pretende volver al respeto por la materia prima y la fabricación artesanal.

En la estética de estas casas no faltan los detalles de calidad, como las buenas carpinterías, las vigas expuestas, el hierro, chimeneas a menudo realizadas con materiales naturales como la piedra. Se caracterizan también por transmitir interiores sencillos y acogedores, con mobiliario que hace referencia también a elementos provenientes de la naturaleza como la madera, el cuero, el mármol,… En definitiva son casas que tienen esa filosofía que tanto me gusta encontrar cuando os enseño una vivienda, tengan o no este estilo.

Esta casa de campo es todo un capricho, un tres en uno. Tiene una vivienda principal de 185 metros cuadrados, con cuatro dormitorios y dos baños; casa de invitados con todo lo necesario para estar independiente (cocina, salón-comedor, baño y dormitorio) y por último, un cobertizo en el jardín que han convertido en despacho o zona de estudio. La vivienda se encuentra en un barrio de Los Ángeles donde sólo se ven casas tipo «Craftsman» o «Farmhouse». Shanty Wijaya de Allprace Properties fue la encargada de dar forma a este proyecto, podéis ver el antes aquí, el cambio es radical.

Empezaron la transformación poniendo los suelos de madera, se colocaron en algunas zonas paneles laminados en las paredes y en otras papel pintado de Farrow & Ball. Para dar acento y contraste, algunos elementos como las estanterías del salón o los muebles de cocina se pintaron en un tono azul intenso que se repite en otras zonas de la casa como en los hidráulicos del baño, en alguna mesilla de noche e incluso en las cortinas de la casa de invitados.

La cocina, a pesar de estar pintada con este azul tan intenso, no se ve nada pesada gracias que se ha compensado con una encimera y la trasera en mármol blanco que lo hace todo más ligero. También ha sido un acierto haber prescindido de muebles altos y sustituirlos por ligeras baldas.

A su lado tenemos una de las zonas que más me gusta, el comedor. Las mesas redondas siempre han sido mí debilidad, ya que permiten que la conversación fluya mejor entre los comensales y ésta, íntegramente de madera (sillas incluidas) con unas bonitas vistas al exterior y el papel pintado que rodea la ventana, no puede parecerme más acogedor.

Otra habitación de la que me he enamorado es el dormitorio con salida directa al jardín que lleva un papel pintado geométrico, ¡qué pena no saber de dónde es esa maravillosa cama! y las mesillas azules que también me encantan. A su vera, el precioso baño con hidráulicos azules inundado de luz gracias a una claraboya sobre la bañera.

El jardín también es súper acogedor con varias zonas para estar, comer, o simplemente leer. Desde allí se puede ver la casita de invitados y el cobertizo. La casa de invitados realmente es un «todo en uno», el único espacio cerrado es el baño, lo demás comparte espacio, cosa que es lógica cuando vas de visita a cualquier sitio, realmente necesitas poco para sentirte como en casa, el mero hecho de viajar y salir a disfrutar, ya nos hace felices.

Es curioso el tema del cobertizo, un lugar que han destinado como estudio y zona para practicar yoga. No sé si es que en los 185 metros de la casa no encontraron un lugar para poner un despacho, o no prefieren practicar ejercicio en el jardín más aún viviendo en California con la buena temperatura que hay :-) Curiosamente hay gente para todo.

 

Casa de Invitados

Cobertizo

Fotografía: Jessica Alexander

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